Love Line
Por Katou Yuu
ADVERTENCIAS: yullen, yaoi, drama, shock emocional, violencia domestica, etc,etc...
DISCLAIMER: D. Gray –man pertenece a Katsura Hoshino.
Pasaron unos cuantos días ambos ni habían querido ver sus ordenadores, Allen prefirió distraerse de aquella horrible realidad en el trabajo, de solo pensar que realmente le había regalado algo a Kanda para su cumpleaños comprado con su propio esfuerzo limpiando mesas aún le pesaba en la cabeza, algunas compañeras del trabajo le vieron algo raro, el solo les dijo que estaba bien aunque no fuera así.
Simplemente quería suicidarse y que todo acabara, pero no podía hacerlo era tan cobarde pero de seguro Kanda también querría matarlo, aunque aún no estaba todo dicho, debía ver que era él, verlo con sus propios ojos para que su cerebro pudiera procesarlo como era debido.
Al salir del trabajo volvió a casa, no notó la presencia de su padre aparte de unos platos sucios en el fregadero, tuvo que lavar y limpiar el desastre y subió a su habitación.
Kanda estuvo encerrado en su habitación todos los días, sólo bajaba a comer y volvía a subir. Su padre le preguntó varias veces si había terminado con su novia... novia... ¡já!
Miraba el paquete una y otra vez. Era el regalo de dango69, el regalo del moyashi. No quería abrirlo, quería devolverlo, quería romperle la caja en la cabeza al mocoso y luego arrastrarlo por el pavimento hasta sacarle la piel.
¿Y si todo había sido una broma? ¿Y si todos estos meses habían sido una burla premeditada del moyashi para causarle un trauma? si era así, lo había logrado. Casi se sentía sucio por querer hablar con dango. Pero ya era imposible, no quería cruzar palabra con él nunca más y aún así, no podía dejar de pensar en él.
Allen se tiró en la cama. Ese día salía un nuevo capítulo de la serie que miraba con lastsamurai. Quería saber que ocurría, quería ver el capítulo y sobre todo, quería discutirlo con lastsamurai.
Recordó lo nervioso que estaba el día que lo conocería y hundió su cabeza en la almohada para gritar enojado. Kanda siempre arruinaba todo.
¿Se preguntaba como Dios podía ser tan cruel con él? tan solo una alegría no podía tener, no que se quejara pero Lastsamurai había resultado ser demasiado bueno para ser verdad, pero aun no le entraba en su cabecita la posibilidad de que el fuese Kanda, seguro Kanda tenía un hermano gemelo amable, paciente y agradable, debía ser así y Kanda el hermano gruñón y malvado, era ridículo por donde lo viera, pero así eran las cosas y el mundo era tan pequeño que le daba miedo ya.
Vio su computadora con recelo, no quería encenderla y saber que Lastsamurai estaba allí, aunque era poco probable seguramente Kanda no volvería a conectarse y de seguro habría cambiado su número de teléfono y correo y quizás dentro de poco se mudaría lejos por lo ocurrido, quizás ya exageraba.
Se decidió a encender el ordenador, colocó la dirección e ingresó al chat, quizás debería cerrar su cuenta y nada habría pasado entonces allí vio que Lastsamurai estaba conectado, sus ojos no se despegaron del nick de su único amigo en ese sitio perverso.
Kanda vio conectarse a dango69.
Ahora podía juzgar lo ridículo de su nombre "dango", el moyashi no tenía cerebro, estaba claro.
En verdad tenía una maldición, primero Alma y su sexo dudoso, luego el batracio dango o moyashi haciéndose su amigo. ¡AMIGO! ¿Qué clase de perverso juego del destino los había llevado a vivir tal absurdez?
Abrió la conversación, aún estaba la sentencia de muerte de su amistad ahí, escrita casi en piedra.
¿qué le diría? Hubiera preferido mil veces seguir en la ignorancia.
/lastsamurai/ dice: ¿No deberías cambiar tu nick a "moyashi"?
Fue lo primero que le salió de los dedos, no sabía si era idiota o simplemente ya había recuperado la cordura.
/dango69/ dice:¿Y tú a Bakanda?
Dios, si era él. Allen casi lanza su computadora por la ventana.
Kanda vio que la petición de videollamada aparecía. Aceptó dando un clic furioso y la pantalla comenzó a cargar. Oh si, se verían las caras, esas caras de idiotas que tenían. El creador de ese sitio de mierda debería estar muriéndose de risa por todas las vergonzosas situaciones que generaba con su asquerosa web.
Frente a cada uno apareció el rostro el otro. Caras enojadas aunque estaban avergonzados por dentro.
- ¿Y ahora qué? -dijo Kanda con el corazón a mil.
- Yo que sé - Allen le respondió sintiendo que el estómago se le iba a salir por la boca.
- ¿Esto es alguna mala broma del conejo, no es así?
-Ya quisiera preguntarte lo mismo - bufó con molestia.
-Sobre tu cochino regalo te lo devuelvo - Kanda mostró en pantalla la pequeña caja, Allen apretó sus labios con algo coraje, sentía algo de decepción.
-No es necesario que me lo regreses, después de todo no quiero tener algo que me recuerde a ti en mi casa -frunció el ceño, ambos querían atravesar la pantalla para matarse mutuamente, Kanda quisiera lanzarle la molesta caja al albino.
- Y pensar que te di clases para mejorar tu promedio miserable.
Las mejillas de Allen se enrojecieron.
- ¡Y tu teniendo un romance con otro tipo!
Se comenzaban a sacar los trapos sucios. Ya Allen le hubiera gustado seguir restregándole lo de Alma si no fuera porque alzó mucho su voz respondiéndole y al parecer había llamado la atención de alguien. Kanda seguía insultando a Allen hasta que oyó un sonido muy fuerte y como la puerta resonaba como loca, como si algún animal estuviera del otro lado. Vio a Allen suspirar cansinamente viendo a la pantalla.
- Tengo cosas que hacer, adiós.
Escuchó el sonido de la puerta siendo forzada y a Allen poner un gesto alterado y termino de cerrar la vídeollamada.
Kanda se quedó pasmado ¡¿Cómo se atrevía a cortarle la videollamada así?! Lanzó los libros que tenía a la mano, lanzó el móvil, lanzó su mochila y lanzó las sábanas de su cama en la mayor pataleta que había hecho nunca. Pateó la pared, la puerta y gruñó como una bestia.
Su padre acudió temiendo que al fin toda su mala leche se hubiera concentrado y lo hubiera transformado en un monstruo.
- ¿Estás bien Yuu? - preguntó su padre abriendo la puerta un poco
- ¡DE MARAVILLA! - gritó para después agregar improperios con respecto al nombre que le habían dado, a la cuidad, y al mundo entero.
- ¿Necesitas ayuda? - Tiedoll abrió la puerta de par en par y trató de calmarlo
- ¡NOOOOOOOO! - dijo y salió corriendo de casa para no hacer pagar a su viejo por el crimen del mocoso.
Kanda estuvo en marcha como si la vida le fuera en ello. Con toda la furia que tenía dentro podría llegar a Soho sin apenas cansarse.
¡Había considerado que el moyashi le gustaba! ¿Por qué? ¿Por su cerebro? ¡pero si no tenía cerebro!
Regresó a casa entrada la noche pero estuvo todo el rato con los ojos abiertos, con una expresión de horror.
Dango le gustaba, mierda... no, ya no le gustaba. Fue inevitable que su cursi espera en el café de Charing Cross lo atacara.
Se sentía idiota por haber estado esperando por el Moyashi quien de paso le había dejado plantado. Tiedoll le vio llegar pero omitió hablar cualquier cosa con él, su padre lucía preocupado por su extraño comportamiento y él solo le dijo que estaba bien. Se encerró en su cuarto viendo que Dango69 o más bien el Moyashi no estaba conectado y era de esperarse.
Había sido algo estúpido de pensar que pudiera haber esperanza de que se diera algo entre ellos, no era posible, después de todo se odiaban y eso debían seguir haciendo, debía olvidarse de sus extraños sentimientos hacia dango69 quien era solo una ilusión.
Vio de reojo la cajita que el moyashi había enviado, se había negado a abrirla ya por orgullo, no quería recibir nada de parte suya pero ahí estaba esa estúpida caja con un mensaje de "Feliz cumpleaños!" en la tarjeta, luego de mirarla por un buen rato se dignó a abrirla, la curiosidad terminó por matarle, se preguntaba ¿qué había sido capaz de regalarle? abrió la caja encontrando un llavero con una pequeña katana muy detallada, se sintió tan estúpido.
Decidió meter el llavero en su bolsillo, se lo devolvería al Moyashi, quisiera o no el día de mañana.
Se levantó para ir a clases con pesadez, sentía que iba a su ejecución, su padre ya no le había hecho mención de su pequeña pataleta y era mejor así, se terminó por ir y al llegar pasó por mera curiosidad para ver si el Moyashi estaba allí, para su molestia el asiento de Allen estaba vacío. Era un cobarde, fue lo que pensó si Allen no llegaba a presentarse hoy.
Fue a su salón y se sentó pesadamente. Suspiró metiendo la mano en su bolsillo, tal vez sería mejor enviárselo de regreso por correo, después de todo tenía la dirección de dango... del moyashi.
Lavi llegó casi blanco y Lenalee tras él.
- ¡Yuu! el moyashi está en el hospital - dijo Lavi mirándole con gravedad.
Entre los dos trataron de explicar cómo se habían enterado y lo que sabían respecto a las causas.
El hermano de Lenalee, Komui, era médico y trabajaba en un hospital entre Soho y Mayfair y la noche anterior, cuando estaba de guardia, Komui tuvo que ingresar a un chico inconsciente. Una vecina lo había acompañado en la ambulancia, ella había llamado a la policía pues se escuchaban gritos y golpes en casa del chico. Cuando le dieron su nombre, Komui casi se va para atrás. No había querido decirle a Lenalee sobre el estado en que había llegado, por esa razón le había dicho de su ingreso al hospital hasta esa mañana prometiéndole que iría por ella a la escuela para que pudiera visitarlo.
- Al menos ya se encuentra estable - dijo Lenalee con los ojos rojos y llorosos.
- No te preocupes Lena... sabes que a veces se mete en peleas... - Lavi la abrazó.
- No Lavi... sabes que siempre es su padre. No importa las mentiras que nos cuente... - dijo ella enojada.
Kanda miró hacia la vetona sintiendo que algo le oprimía el estómago. Esa noche había visto al moyashi y había escuchado la manera tal violenta en que su padre tocaba la puerta, los gritos e insultos.
Se sentía idiota por haber hecho un berrinche, sabía donde vivía, tenía su número pero no le llamó ni se acercó a su casa, sentía que algo pudo haber hecho apretó en su bolsillo el llavero, tuvo que contener todas sus emociones en ese momento no quería dar evidencia de preocupación a Lavi ni a Lenalee, debía seguir en su papel, pensó.
- Iremos después de clases a visitarle, ¿Kanda vendrás con nosotros? - Lenalee le preguntó con algo de esperanzas.
- No es mi asunto, además no me interesa lo que le pase al Moyashi - desvió la mirada, supo que ella le miraría destrozada por lo que acaba de decir.
- ¡¿Cómo puedes decir eso?! ¡Allen es nuestro amigo!
- Nunca he sido amigo del Moyashi - le miró seriamente.
Ella se puso roja del coraje y le dio una fuerte bofetada, no pudo evitar agradecer internamente lo necesitaba.
Lavi le miró sin esa alegría que le caracterizaba más bien tenía una expresión demasiado seria para su gusto.
- Te has pasado Yuu, no puedes ser tan cruel - fue tras Lenalee.
Durante el resto del día no le hablaron, en el almuerzo comprendió que lo mejor era quedarse por ahí. Tampoco deseaba enfrentar sus miradas reprobatorias y sus juicios.
Al terminar las clases, vio irse a Lavi con Lenalee, ella lo vio desde lejos y él apartó la mirada.
Aunque fuera, ¿qué le diría? Estaba claro que el moyashi no deseaba verlo. Esa era la verdad, todo igual que siempre. Y a pesar de eso, sólo podía pensar que aunque lo detestara con todas sus fuerzas y siempre quisiera matarlo, era dango69.
Kanda comprendía que sin verse las caras podían pensar mejor sus palabras, ser más ingenioso, o fingir buen humor, pero había un límite con lo que se podía actuar. Habían sido meses enteros charlando y él, que al principio parecía muy paciente y cortés, terminó siendo él mismo, contestando groserías y burlándose. Quería pensar que eso mismo pasaba con dango.
Varias veces le habló de su padre y cuando veía al moyashi lleno de golpes, aunque sospechaba que era dango, lo único que había hecho era burlarse. ¿Con qué cara podría ir a verlo? Tenía tanta vergüenza de si mismo que no podía ir, mucho menos con esos dos ahí.
Allen vio llegar a sus amigos, sin embargo, se decepcionó un poco al ver que Kanda no estaba ahí ni siquiera para burlarse de su estado.
Le preguntaron sobre lo ocurrido pero prefirió no decir nada para que Lenalee no se alterara. Komui dijo que en unas semanas podría ir a casa.
¿A qué casa?
Komui, Lenalee y Lavi ofrecieron cada uno la suya, pero él no aceptó.
Al despedirse, Lavi trató de disculpar a Kanda. Allen sonrió y dijo que no importaba.
Ahora lo entendía. Había perdido a un amigo.
NOTAS: uff aquí llega un capitulo algo dramático aderezado con algo de violencia domestica *para más placer(?)* Ahora el moyashi si se fue derechito al hospital, a saber si Kanda le irá a visitar o si le querrá volver a hablar, y si aclararan sus sentimientos y esas cosas, aunque parezca algo bastardo a Kanda si le afectó lo de Allen -tiene corazón solo que muy muy en el fondo- XD Espero que hayan disfrutado este capítulo, a partir de acá la historia se pondrá más dramática y quizás no hayan conversaciones on-line para que nuestros protagonistas para que se confronten en persona y se terminen de matar *cofcofentreotrascosascofcof*
Volviendo a mi propuesta indecorosa, realmente esperaba que tuvieran algo que aportar, fueron pocas la que dieron sus ideas pero supongo que con eso puedo trabajar, así que aquí están:
1- Conversación entre los protagonistas sobre -Man y su parecido con los personajes.
2- Platica sobre los fanfics de la serie que siguen *quizas pueden terminar fangirleando en el fandom XD*
3- Qué opinan ellos de cada uno (?)
4- Conversación de Allen y Kanda sobre Alma + intento de cibersexo.
Pueden votar al momento de dejar sus review para hacernos saber cual es la opción que más le agrada.
;D nos leemos en el siguiente capitulo.
