Nota de la Autora: Sorry por la canción en Japonés, me inspiro y sólo tenía que compartirla, además a esta historia le hacía falta un toque japonés xD. Se llama: Jazmín de Yui Makino, personalmente me encanta y la recomiendo a todos ustedes, pondré la traducción para que no me insulten, aunque advierto que existen muchas traducciones disponibles colocare la que más me cuadro a mí, ya que mucha gente traduce las palabras sin darle sentido a la oración, lo cual es frustrante. ¡Espero les guste!
La Ingenuidad de Mimi Tachikawa
La brisa fría del invierno removió los cabellos castaños de Mimi Tachikawa en un movimiento casi melodioso, mientras corría las escaleras rápidamente hasta el tope de la entrada del carnaval, sintiendo unos pasos atrás de ella. Giró al llegar al tope y movió sus brazos de modo entusiasta llamando a los chicos a alcanzarlas, mientras sabía que Miyako, Hikari y Sora la alcanzaban.
Sus mejillas estaban sonrosadas por el ejercicio y el frío, se sentía como una niña volviendo a su parque de juegos, tantos años después. Sonrió con cierta nostalgia pasando la mirada por sus amigos. Mimi había adorado vivir en USA, lo emocionante, la cultura, las nuevas experiencias, la gente y los amigos que había encontrado; sin embargo, nunca nada en el mundo se sentiría tan bien para ella como pisar la tierra donde nació y compartir con las personas a cuyo lado había crecido y madurado.
El viento volvió a soplar desordenándole el cabello, y Mimi lo retiro de su rostro con una mano riendo. Se sentía tan feliz que era literalmente ridículo a su propio punto de vista; no quería ni imaginarse cuan infantil estarían pensando los demás que era, y francamente, no le interesaba.
"¡Dense prisa!" dijo Mimi haciéndole señas a Yamato, Taichi, Takeru, Daisuke y Ken.
Los chicos terminaron de subir los escalones hasta reunirse con ellas, mientras Mimi volvía a correr, esta vez con destino a la cabina de boletos. Yamato sonrió y la siguió situándose a su lado mientras hablaba en un tono jovial, y excesivamente rápido, con la vendedora.
"¿Cuánto necesito para subirme en todo?" preguntaba avivadamente la joven Tachikawa mientras a sentía la mano de Yamato en su hombro, y observaba a la distraída vendedora limar sus uñas.
"No lo sé" respondió la mujer, una pequeña y regordeta mujer rubia, con lentes de color rojo y el cabello recogido en una coleta desordenada. Su uniforme era rojo sangre y daba cierta semejanza a los bastones de caramelo que se regalan en navidad, por sus rayas blancas y rojas.
"¿Podría chequear por favor? Quiero montarme en todo" insistía Mimi casi dando saltos en su lugar de la emoción.
La mujer siguió limando sus uñas y sólo repitió "¿Cuántos quiere?"
"Pues… realmente no puedo saber cuántos quiero si no sé cuantos juegos hay, ¿no le parece?" insistió Mimi en un tono perfectamente cordial y dulce. Pero para los expertos oídos de Yamato, se distinguió un dejo de callada frustración, por lo cual decidió intervenir.
"Sólo deme…" Yamato realizó una cuenta mental pasándole a la mujer su tarjeta de crédito dorada "40 tickets" se volteó hacia Mimi "creo que eso alcanza para los dos, sino vuelvo a comprarte más ¿Está bien?"
Mimi cruzó los brazos en su pecho y le envió una mirada desaprobatoria.
"¿Por qué tan machista? No necesito que compres mis tickets" dijo la joven chica, dando una patada infantil en el suelo e inflando sus cachetes. Yamato soltó una risa al instante, sabía que su amiga intentaba parecer intimidante, pero sólo había logrado producir una sensación de ternura en él.
"No trato de ser machista, linda. No es mi tarjeta, es la de la compañía, ella invita" dijo Yamato señalando la inscripción del nombre de la televisora grabado en el dorso de la tarjeta de crédito, y recibiendo la cinta de tickets de parte de la vendedora con su otra mano.
Mimi abrió los ojos de par en par y soltó una risa, bajando la guardia en seguida.
"Genial, entonces también vas a pagar por mis regalos en la tienda de recuerdos" dijo riéndose y halando a Yamato por el brazo en un acto juguetón.
"Seguro. Lo que quieras" aseguró Yamato sonriéndole y caminando junto a ella hasta el primer set de atracciones.
"¡La montaña rusa! ¡VAMOS YAMA VAMOS!" rogó Mimi mirándolo con ojos de borrego a medio morir y tomando su mano para halarlo en la dirección contraria.
"¿No quieres esperar por los demás?" preguntó Yamato sonriendo, echando una vista a la entrada donde los chicos aun estaban comprando sus tickets.
"Ah…" Mimi dio unos saltos mordiéndose el labio inferior, sintiéndose de pronto dividida.
Soltó la mano de Yamato y colocó ambas en su cadera, ponderando seriamente sus opciones.
Yamato dejó su vista fija en ella, ligeramente encantado por su mirada confundida, su aire impaciente y su actitud infantil; sintiendo un deseo casi incontrolable de acurrucarla en sus brazos. Soltó un suspiro, maldiciendo silenciosamente al lugar donde siempre parecían ir sus pensamientos, pero no fue capaz de separar su mirada de la castaña frente a él.
"Jibun ga kuyashikute kuchibiru kamu toki wa
Mune de tsubuyaite miru yo kimi no sono namae
Hito ni mirarenu you hoho wo nuguu toki wa
Sotto omoi ukaberu yo kimi no sono egao
Kokoro kara itoshii hito yo"
"Cuando me siento frustrada conmigo misma, me muerdo los labios,
Y trato de murmurar tu nombre, desde el fondo de mi corazón.
Cuando las lágrimas me nublan la vista, limpio mis mejillas,
Escondiendo el secreto de este sentimiento y esta sonrisa que es sólo tuya.
En el fondo de mi corazón, a quien más amo es a ti."
Mimi movía lentamente su pie, golpeándolo en el suelo con aire casi desesperado. Dio varios pasos a la dirección por donde habían llegado, y blandió sus brazos como controlador aéreo gritando a sus amigos:
"¡YA MUEVANSE!" soltó exasperada, dando una patada nuevamente en el piso, y haciendo que Yamato soltara una carcajada sonora y los demás se rieran de ella.
Mimi se sonrojó, y desvió la mirada hasta que los demás los hubiera alcanzado.
"No sabía que podías llegar a ser tan impaciente" dijo Taichi posándose a su lado.
"Entonces no la conoces" dijo Yamato, intentando con fuerza que su tono no saliera de su boca igual de rudo a como había sonado en su cabeza, y colocando ambas manos dentro de los bolsillos de sus jeans oscuros. Mimi le envió una mirada asesina y giró los ojos .
"Pues ahora tendré tiempo de sobra para hacerlo" dijo Taichi sonriente, aparentemente inmune a la hostilidad disfrazada de su amigo.
"Seguro que sí" respondió Mimi enviándole una sonrisa antes de girarse rápidamente al lado contrario señalando la Montaña Rusa "¡Quiero, quiero! Vamos" dijo la castaña dando un nuevo saltó y, sin esperar respuesta, corriendo hasta el lugar que había señalado. Los demás siguieron rápidamente tras ella.
"Doko e tsudzuku natsu no hotori
Mayoi nagara tooi basho e
Keredo watashi kowaku wa nai
Kimi ni okuru kono hanakotoba"
"Estoy perdida, en medio de un verano que continúa su viaje a lo desconocido,
Estando rota en algún lugar distante,
Pero yo no tengo ningún temor.
Te envió esta flor, que guarda un mensaje para ti"
Yamato llegó a su lado y le pasó los tickets al encargado, halando a Mimi por un brazo para que se sentara a su lado antes de que Taichi tuviera alguna idea al respecto. La chica se sentó a su lado aplaudiendo contenta, impaciente por que comenzara el paseo. Taichi y Sora se sentaron tras ellos, luego Takeru y Hikari (quien le había ganado la carrera a Daisuke, que finalmente tuvo que sentarse solo), y por ultimo Miyako y Ken. El paseo comenzó, llenando el aire de risas y gritos de parte del grupo.
A pedido de Daisuke, repitieron el paseo en la montaña rusa y este logró escabullirse junto a Hikari. Después de que el segundo paseo acabo, fueron al Viaje a la Luna, donde Yamato fue incapaz de impedir que Mimi se fuera sola con Taichi, al quedar atrapado por la mano de Sora quien había decidido que ella sería su compañera esta vez. El primogénito Ishida no estaba nada feliz con esto por dos razones: 1) la idea de Mimi a solas con Taichi le producía una oleada de ira psicótica, y 2) en un espacio reducido de medio metro su misión personal de evitar a Sora sería una tarea imposible.
Había estado evitando hablar con ella por varios meses, con buena razón, no quería alentar bajo ningún concepto ninguna ilusión que aun Sora pudiera mantener sobre él, por su bien y el suyo propio. Podría sentir la mirada de Sora sobre él, mientras se acomodaba en el extremo contrarió a ella y cruzaba una pierna de modo descuidado, para ocupar casi toda la extensión del asiento, previniendo que a Sora se le ocurriera cambiarse de lugar.
A pesar de sus intentos, y su posición aparentemente desinteresada, Sora suspiraba con una mirada algo soñadora, siempre le había atraído su pose de rebelde.
"Será un viaje interesante, ¿no te parece?" preguntó Sora mirándolo.
"Seguro" asintió Yamato mirando por la ventana, y buscó con los ojos a Mimi, localizándola en el compartimiento siguiente, justo arriba del suyo, mientras el paseo comenzaba.
"Tú y Mimi cada día están más unidos" observó Sora adivinando el trayecto de su mirada.
"Se podría decir, sí" contestó Yamato, sin gustarle el destino de la conversación, y desviando a regañadientes la mirada de su mejor amiga, en un intento de desviar la atención de Sora.
Sora bajó la mirada a sus manos y soltó un suspiro sonoro.
"¿Por qué ya no te gusta hablar conmigo?" preguntó directamente. Yamato volteó rápidamente a su dirección, ahora la conversación le gustaba aun menos.
"No sé qué quieres decir, Sora. No me disgusta hablar contigo" le dijo sinceramente mirándola a los ojos.
"¿Entonces por qué me evitas todo el tiempo? ¡Oh, a mi no me mientas Yamato Ishida! Te he visto fingir hasta llamadas telefónicas para no quedarte a solas conmigo" le dijo Sora
Yamato se quedó helado, temporalmente perdiendo el habla.
"¿Por qué de pronto ya no somos amigos? Si no me quería como novia puedo comprenderlo, pero no tenías porque huir de mí de esa manera, de la manera en que aun lo haces… ¿Qué pasó con nosotros? Solíamos ser tan unidos, tan amigos… ¿Cuándo cambio todo? ¿Cuándo deje de agradarte?" Sora había soltado ese discurso tan rápido, que Yamato supo en seguida que tales cosas habían rondado su mente por demasiado tiempo.
La chica frente a él, ya no lo miraba, todo lo contrario evitaba por completo voltear en su dirección y un aire melancólico la rodeaba. Yamato se sintió infernal; su intensión jamás había sido que ella cuestionara su pasada relación o el futuro de su amistad por sus acciones. Se reclinó en el asiento, tomando la difícil decisión de hacer lo que debió haber hecho desde el comienzo.
"No me desagradas, Sora. Todo lo contrario, valoro mucho tu amistad y a ti como persona. No voy a mentirte, tienes razón en que he estado manteniendo un alejamiento palpable de ti; pero los motivos que te imaginas son completarte erróneos" explicó mirándola "No me desagradas. No quiero que dejemos de ser amigos, y ciertamente no quiero que las cosas entre nosotros cambien. Todo lo contrario"
Sora alzó la mirada a él confundida.
"Quiero que seamos amigos de nuevo, Sora. Simplemente, no estaba seguro de que tu lo quisieras. No después de cómo terminaron las cosas entre nosotros… Creí que estaba evitándote el problema de tener que socializar demasiado conmigo en contra de tu voluntad. Creí que actuaba de la mejor manera. En realidad lo lamento, supongo que estas cosas ocurren cuando haces algo por alguien sin preguntarle si es lo que realmente quiere…" admitió con una media sonrisa.
Sora lo observó sin saber bien que decir al respecto.
"Sé que nuestra relación se acabó hace mucho. Pero si me encantaría recuperar tu amistad" dijo sinceramente Yamato extendiendo una mano hacia ella "Pero esta vez preguntare primero… ¿es eso lo qué tú quieres?"
Sora tomó su mano en seguida y asintió.
"Por supuesto que sí" le envió una sonrisa.
Mientras tanto, a un compartimiento de distancia, Mimi Tachikawa y Taichi Yagami observaban la vista por las ventanillas.
"Tus flores estaban muy bonitas, muchas gracias, fueron un lindo gesto de recibimiento" dijo Mimi sonriendo, balanceándose levemente en el asiento como si fuera un columpio.
"Oh me alegro que te hayan gustado. De hecho fueron idea de Sora, siempre tiene buenos consejos" comentó Taichi, sonriendo y rascando su cabeza en un gesto modesto.
"Sí, así es"
Hubo unos segundos de silencio mientras el compartimiento se detenía. Ambos se voltearon el uno al otro sonriendo.
"¡CARRERA AL CARRITO DE ALGODONES!" soltaron ambos al mismo tiempo, y corrieron fuera del compartimiento a penas el encargado abrió la puerta.
Mimi corrió rápidamente, sin embargo, se vio frenada cuando Taichi puso ambas manos en su cintura y le dio la vuelta dejándola tras él para adelantarse al carrito. Mimi se batió y pataleó con fuerza, sin podérselo impedir. Taichi se adelantó.
"¡ERES UN TRAMPOSO YAGAMI!" gritó Mimi tras él.
El carrito de algodones de azúcar, estaba prácticamente al alcance de su mano, cuando Taichi se giró a sacarle la lengua a su amiga, para no hallarla allí, se detuvo, y la buscó con la mirada. Hallándola a unos pasos atrás, de espaldas e inclinada hacia su lado derecho, aparentemente examinando su pierna. Taichi regresó en seguida a su lado.
"Mimi… ¿Qué pasó?" preguntó mirándola.
"Mi tacón se quedó atascado en la tierra" dijo Mimi señalando sus botines altos. Taichi alzó las cejas mirándolos.
"¿Cómo demonios puedes correr con eso?" preguntó.
Mimi se encogió los hombros y volvió la vista a su tacón. Taichi suspiró sonoramente, y giró sobre su propio cuerpo buscando con la mirada algo con que ayudarla a limpiarlo.
Mimi suspiró y, dándose cuenta de que el chico ahora se encontraba detrás de ella, aprovecho su descuido para delatarse riendo al carro de los algodones de nuevo.
"¡HEY!" soltó Taichi riendo y corriendo a alcanzarla, rodeándola con los brazos justo antes de que alcanzarla el carrito de algodones, se impulsó en los talones y uso fuerza delicada para halarla hacia él, impidiéndole el pasó.
Mimi rió con fuerza pataleando nuevamente.
"¡Pequeña escurridiza!" dijo Taichi haciéndole cosquillas y alzándola, manteniéndola pegada él, y abrazándola por detrás. Mimi pataleó riendo más aun y luchando por alejarse de él.
"Awai awai jasumin ni wa
Tsuyoi tsuyoi omoi ga aru
Donna toki mo kao wo agete
"zutto watashi wa tsuite yuku wa""
"En este pálido, pálido jazmín,
Lleno de fuertes, fuertes recuerdos,
Cada vez que le mires te recordara mis palabras
"Yo te seguiré por siempre""
"¡SUELTAME!" soltó Mimi con fuerza riéndose y volteándose a él para poder empujarlo lejos de ella, sin éxito "¡NOOOO! No, no, no!"
"¡Oh, sí, sí, sí!" dijo Taichi riendo y sin dejar de hacerle cosquillas.
Mimi se batió con fuerza empujándolo por el pecho e intentando retroceder de él sin éxito, ambos riendo. Finalmente Taichi se cansó y paró las cosquillas riéndose de ella, que se sostenía el estomago respirando con dificultad.
"¡Eso fue bajo!" dijo Mimi riendo, esperando que la bajara, pues aun la mantenía alzada del suelo.
"¿Yo? ¿Qué hay de tu actuación del tacón?" dijo Taichi riendo también, mientras alzaba la cabeza a él haciendo que sus frentes se rozaran por unos segundos
Mimi negó con la cabeza sonrojándose un poco.
"¡No fue actuación, estaba sucio… sólo aproveche tu descuido" observó algo intimidada por su mirada fija.
"¿Interrumpo?" dijo una voz grave severa.
Taichi la bajó en seguida, y Mimi retrocedió tan rápido, al reconocer perfectamente la voz que la llamaba, que por poco cae al suelo cuando su tacón volvió a quedar atascado en la tierra húmeda.
Yamato Ishida los observó con una mirada fría y fija, por lo que pareció horas pero no fueron más que unos leves segundos; con una pose severa, manteniendo los brazos cruzados frente a su pecho, sus ojos azules brillando con rabia contenida y sus puños cerrados con fuerza, haciendo que se tensaran los músculos hasta de su cuello.
"¡Estábamos buscándolos!" dijo Sora pasando junto a Yamato, y llegando hasta ellos.
"Íbamos… Sólo íbamos por un algodón…" confesó Taichi sintiéndose incomodo por la mirada asesina que enviaba su amigo en su dirección.
"Pues vamos por él" dijo Sora en tono jovial halando a Taichi para que se fuera con el y murmurando levemente en su oído "Antes de que Yamato abandone la compostura y te mate" Taichi le envió una mirada confundida, pero se mantuvo callado mientras su amiga lo alejaba de la escena.
Mimi evitó la mirada fría de los ojos azules de Yamato, mirando al suelo y se abrazó a si misma en silencio. El carnaval estaba llenó de gente, a su alrededor caminaban varios, comentando las atracciones y la comida. Sin embargo, en aquel momento Mimi sentía que estaba sola con su mejor amigo, y el sentimiento que este le transmitía: rabia pura, la hacía querer desaparecer del planeta.
Los ojos zafiro Yamato estaban fijos en ella, como dagas clavándose en su interior, y el nudo que se formó en su garganta le hacía sentir deseos de llorar, sin poderse resistir lo miró de reojo.
"Yama… no me mires así, siento que asesine a tu gato…" dijo en un susurro apagado Mimi.
Yamato mantuvo la vista fija en ella, aparentemente incapaz de articular coherentemente. Su mirada, menos rabiosa, pero llena de melancolía. Mimi no se pudo resistir y se abalanzó hacia él con deseos de abrazarlo, sin embargo, el falló total de su tacón la traicionó y se dejó caer de rodillas en aire frustrado.
Yamato, demasiado furioso para reaccionar a tiempo, no fue capaz de evitar que la chica se desplomara frente a el. Ensuciando sus jeans azules y despeinando un poco más los mechones de su cabello. Observándola así, Yamato sabia que la chica reprimía el deseo de patalear por la traición de sus tacones en aquel momento trágico, lo cual se denotaba en el gesto de frustración en su rostro, sus manos apoyada en la tierra (aun con lo que odiaba ensuciarse) y su labio inferior ligeramente mordió, como solía hacer cuando algo le salía mal.
"Rin to shite itakute fui ni kuzureta toki
Sonna watashi wo kimi dake mitomete kureta ne
Kokoro kara yasashii hito yo"
"Muchas veces me siento fría, rota y dañada, haciéndome colapsar,
El único que aun reconoce quien soy eres tú,
En el fondo de mi corazón, sé tú eres el más especial."
Yamato soltó un suspiró sonoro, y, odiándose a sí mismo por ser incapaz de seguir molesto con ella ni un solo segundo más, se desplomó arrodillado frente a ella mirándola con sus ojos brillando normalmente otra vez.
Mimi alzó sus brillantes ojos chocolate hacia él, haciendo puchero con su labio inferior. Sus miradas se cruzaron por unos segundos, y simplemente con ese pequeño gesto, ambos supieron que ya todo estaba bien entre ellos.
"¿Te golpeaste algo?" preguntó mirándola. Mimi negó levemente con la cabeza.
"Pero mi tacón esta roto" explicó frustrada señalando su botín arruinado.
"Oh" asintió Yamato "Esta bien eso tiene arreglo, vamos a buscarte uno nuevo ¿si?" dijo Yamato, acercándose a ella y rodeando su cintura firmemente con una de sus manos, levantándola con él.
"Kyou wa itsuka kaze ni chitte
Kioku no michi usurete yuku
Keredo watashi sabishiku nai
Sore wa tashika na akashi dakara"
"El día de hoy es dispersado por los vientos,
Y una parte de mis recuerdos se desvanece con él,
Pero yo no me siento sola en absoluto gracias a ti,
Eso es un hecho incuestionable."
"Gracias…" susurró Mimi en su oído, abrazándolo para que no se separara de ella, Yamato correspondió manteniendo el brazo alrededor de su cintura, pasando una mano por su mejilla derecha.
"Lamento mucho haberte dejado caer" le dijo enviándole una media sonrisa. Mimi soltó una risa suave en su oído causándole escalofríos a él.
"Está bien. Sólo no lo vuelvas a hacer" advirtió Mimi. Yamato sonrió y asintió mirándola.
"Lo intentare" dijo en su oído aun manteniéndola abrazada.
Ambos se separaron con lentitud y Yamato le dio la espalda ofreciéndosela
"No podrás caminar bien con ese tacón así. Te llevo" ofreció sonriéndole.
"¡CABALLITO!" soltó Mimi riendo y sin dudarlo montándose en su espalda.
"Sí, sí caballito. Vamos a compra tus zapatos" dijo Yamato alzándola y acomodándola en su espada.
"Pensé que habías jurado sobre la tumba de tu abuelo que jamás irías de compras conmigo" dijo Mimi divertida.
"Sí, pero también jure que siempre sería un caballero. Si te dejara el resto del día así, mi abuelo aparecería a atormentarme en las noches" dijo Yamato caminando a la tienda de regalos cargándolas en su espalda.
"Buen punto… pues en ese caso ¡YIHA!" dijo Mimi riendo, y arrancando también una de los labios de Yamato.
"Hashirisugiteku ame
Nioi tatsu kagerou
Nante nante takai sora"
"Me levanto y comienzo a correr,
El olor de la lluvia me recuerda tu calidez,
Y elevo mis manos hacia el cielo, queriendo volar hacia ti"
Sora Takenouchi frunció el ceño observando a los dos jóvenes que se alejaban en la dirección contraria, cruzó los brazos sobre su pecho y entrecerró los ojos con una idea formándose una su cabeza.
"¿Sera posible?" se preguntó en voz alta observando como Yamato y Mimi se perdían de vista.
"¿Qué cosa?" preguntó Taichi con su cara llena de algodón de azúcar. Sora sonrió mirándolo y negó con la cabeza.
"No es nada… Sólo me parece haber descubierto un secreto que no es mío para compartir" comentó Sora girándose a ver el lugar donde sus amigos habían desaparecido.
Taichi la miró confundido, siguiendo la dirección de su mirada sin hallar allí nada que le pareciera fuera de lugar o extraño. Encogiéndose los hombros, y de repente preguntándose dónde diablos se había metido su hermana, Taichi Yagami simplemente regreso a su algodón de azúcar.
"Doko e tsudzuku natsu no hotori
Mayoi nagara tooi basho e
Keredo watashi kowaku wa nai
Kimi ni okuru kono hanakotoba"
"Estoy perdida, en medio de un verano que continúa su viaje a lo desconocido
Estando rota en algún lugar distante,
Pero yo no tengo ningún temor,
Te envió esta flor, que guarda un mensaje para ti"
"Yama… ¿puedo preguntarte algo sobre lo que paso?" inquirió Mimi con ciertas reservas, mirándolo "aunque es más un comentario…"
"Seguro" asintió Yamato sintiéndose tenso.
"Como te pusiste, sobre lo que ocurrió con Taichi. Imagino que te sorprendió encontrarnos así" dijo Mimi a lo cual Yamato asintió "Y se que eres muy sobreprotector conmigo, es una de las cosas que me encanta de nuestra amistad" dijo Mimi, nuevamente Yamato asintió en respuesta "Y se que dijiste que lo patearías por tocarme" admitió Mimi, por tercera vez recibiendo un asentimiento en respuesta.
Mimi guardó silencio unos segundos, mientras la presión en la cabeza de Yamato aumentaba, conociendo perfectamente a donde iba a llevar esta conversación, y sabiendo que no tenía explicaciones para darle.
"Oh, entonces eso fue todo" respiró Mimi aliviada "Yama la próxima vez que entres en un ataque sobreprotector guarda tus miradas para él no las gastes conmigo" dijo Mimi riendo.
Yamato soltó una risa de alivio y negó con la cabeza. Su Mimi era tan ingenua.
"Shiroi shiroi jasumin ni wa
Fukai fukai omoi ga aru
Donna toki mo donna toki mo
"zutto watashi wa tsuite yuku wa""
"En este blanco, blanco jazmín
Lleno de profundos, profundos recuerdos,
Cada vez que le mires te recordara mis palabras
"Yo te seguiré por siempre""
Bueno eso es todo por ahora, espero respuestas porque sé que muchos leen pero no dan su opinión (los status del trafico de usuarios los delatan xDDD), lo cual como escritora es bastante desmoralizante. Espero les haya gustado mi capitulo, y que me comenten sus opiniones al respecto de el y si quieren de la canción ;) SALUDOS A TODOS!
