Capítulo 11
Era el más bajo de los dos al que se le daba por pensar no a él, pero una idea había llevado a otra y él mismo no quería complicar las cosas; así que decidió responder, aunque evasivamente, a un mensaje de Celty que obviamente había estado ignorando, diciendo que se había ido a casa porque estaba aburrido, solo como para pensar en otra cosa.
Miraba las luces encendidas de la ciudad por la ventana y esporádicamente volteaba la cabeza para ver a su enemigo, pensando en que si no hubiera parado cuando se lo pidieron en estos momentos ellos estarían…
estarían…
(No, no, nó, no, no, no nó…)
Ah! evitar pensamientos obvios no es bueno para la salud, especialmente si el chico sobre el que se tienen pensamientos está al lado, ebrio y cayéndose poco a poco más hacía adelante.
En un acto espontáneo luego de tanto pensar, Shizuo lo cogió del rostro ligeramente y sinceramente preocupado preguntó:
-Oi! ¿Estás bien?-
Izaya volteó el rostro hacía el por primera vez luego de un tiempo esa noche y dijo:
- ja ja ja hip! - Te ves extremadamente atractivo con esa cara a esta hora Shizu-chan
Y como en respuesta del universo a sus preguntas, como premio a su esfuerzo por haber respetado los deseos de alguien a quién no respetaba, el chico de ojos rojos se acercó a él, puso sus manos en su cuello y lo besó. Pero no había sido cómo con el señor E, esta vez no quería información sobre nadie, no estaba intentando manipularlo, ni hacerlo enojar; simple y sencillamente se había rendido al deseo de besar al hombre por su propia voluntad.
Las dudas se esfumaron y en la cabeza del guardaespaldas se hizo claro que no iba a dejar pasar esta oportunidad.
No quizo soltar demasiado su pasión porque no faltaba demasiado para llegar a su destino, pero no pudo evitar profundizar el beso y tocar a su némesis, acariciarle el pelo, morderlo y todo lo que se le ocurrió hacer para mantener encendida una llama que peligrosamente se había estado apagando minutos atrás.
Al llegar al condominio en el que vivía Izaya, uno muy lujoso en un barrio muy exclusivo de Shinjuku, el chofer anunció que habían llegado a su destino, al parecer con instrucciones de dejar que sus pasajeros se bajaran solos, no había salido a abrir la puerta, cosa que hubiera hecho normalmente.
El chico de ojos miel cargó en sus brazos al de ojos rojos y se dirigió a la puerta; había estado ahí en contadas ocasiones y no porque quisiera, esta era la primera vez que iba a entrar sin romper puertas, o eso esperaba.
Como en este tipo de lugares vive gente importante que no quiere que nadie se entere de sus asuntos, no había portero, pero sí una barrera de seguridad con contraseña bastante complicada; contraseña que obviamente el ex-bartender no conocía y que no se iba a tomar la molestia de adivinar.
Intentó despertar a su ahora amante, bueno por ahora, nadie sabía que iba a ser después, pero amante era una buena definición; lo bajó al suelo y este tecleó la clave de 8 dígitos que falló varias veces en usar correctamente y por fin lograron entrar.
Como acostumbrado ya a la atención que se le daba, se le colgó del cuello y al rubio no le quedó de otra que volver a cargarlo para subirlo al ascensor e ir al último piso, donde estaba el departamento más grande, que le pertenecía a ese insecto con los ojos cerrados que estaba en sus brazos, completamente confiado y viéndose terriblemente adorable.
Entre otras cosas Shizuo pensaba que definitivamente en otra vida la pulga había sido un gato, virtualmente podía escucharlo ronronear y por segunda vez esa noche le arrancó una sonrisa, una que no duró mucho porque luego le hizo morderse el labio inferior; todavía sobraban muchos pisos hacia arriba y definitivamente se estaba poniendo duro.
Izaya vio este gesto desde abajo y elevó su cuerpo; intentó enredar sus piernas en la cintura del monstruo, cosa que no pudo hacer correctamente debido a la falda, que el rubio ya sin poder resistir un segundo más, arrancó con sus propias manos; hacer esto definitivamente despertó a la bestia dormida dentro de él; ahora sí no había nada que lo parara…
Se besaron salvajemente y como volviendo en carácter, a ambos les importó un comino si alguien los veía, Shizuo apretaba su miembro contra el de su amante, le besaba la boca, el cuello, le jalaba el pelo; se lo hubiera comido si hubiera podido, e Izaya correspondía, ¿Qué demonios había pensado al decirle que lo hicieran en otro lado? Era la maldición de la faldas, lo habían hecho sobrepensar las cosas, había retrasado sin sentido todas estas sensaciones que había vivido en su mente horas atrás.
Pero ya no, ya no! Completamente excitados, llegaron al piso correcto, sin esperar un segundo Shizuo rompió la manija y siguió lo que estaba haciendo, cerró la puerta, y aunque ya no impediría que alguien entrara, cerrarla le daba una sensación de privacidad.
Empotró al otro contra la pared más cercana y continuó estimulando su entrepierna, le quitó lo que quedaba de ropa a su enemigo mientras lo besaba, y divisando un sillón lo llevó hacia él. Ya posicionándose encima, se quitó su propia ropa por completo; solo faltaban los bóxers negros del azabache para que estuvieran los dos perfectamente desnudos. Lo quitó rápidamente y se alegró de que esta vez no lo hubieran detenido.
Esta ligera alegría lo hizo sonreír y soltó una pequeña risa sin querer, que el informante no pudo pasar por desapercibido, le causó un escalofrío, nunca le habían dirigido una sonrisa así; se le llenó el pecho con miel y al mismo tiempo se sembró sin querer la semilla del miedo.
Las mariposas volvían para quedarse...
¿Qué les pareció? Hice un capítulo doble para llegar a donde quería llegar, disculpen que retrasara la escena que esperan, pero realmente sentí que era necesario, ya verán porqué. Recuerden que los comentarios son los alimentos de cada día para el escritor. Gracias
-Sam
