Siento la espera, la verdad es que he estado poco inspirada en esta historia y no quiero que se haga repetitiva aunque me está constando muchísimo. Espero que os guste, gracias por leer y comentar.
Disfrutad!
22 semanas de embarazo.
-Buenas, cariño.- Dijo Emma entrando en la mansión.
-Hola, mama.- Dijo Henry bajando las escaleras.
-Voy al despacho dile a mami que he llegado.- Emma le revolvió el pelo y se marchó.
Emma se quitó la placa y la pistola y la metió en la caja fuerte que allí había preparado para eso. Desde que Henry nació no dejaba su arma fuera de ella para evitar que el niño pueda cogerla y ponerse en peligro.
-¿Qué haces?- Preguntó Regina que había entrado sin que ella se hubiese dado cuenta.
-Estoy guardando la pistola.- Dijo girándose para darle un beso a la mujer.
-Vamos a salir a cenar.- Aseguró una vez que se había separado de sus labios.
-Perfecto, pero déjame que dé una ducha y que me ponga algo más cómodo.- Dijo mirando el uniforme de sheriff que desde hacía dos semanas habían obligado a llevar en horas de servicio.
-Me encanta ese uniforme.- Aseguró Regina pasando sus manos por las caderas de la rubia y la acercó a ella.
-Lo comprobé hace una semana.- Dijo Emma colocando sus manos en los hombros de su mujer mirándola a los ojos y sonriendo al recordar el recibimiento que Regina le había dado al verla con ese uniforme.
-Ya no lo recuerdo.- Fingió Regina con una sonrisa.
-Prometo recordártelo pero ahora quiero darme una ducha.- Aseguró Emma besando los labios de su mujer y separándose un poco de ella.
-Vale, te esperamos aquí.- Dijo Regina dándole una palmada antes de que se alejase de ella.
Regina fue a buscar a Henry y ambos se fueron al salón para ver la televisión hasta que Emma bajase de su ducha. Henry decidió poner Peter Pan mientras que esperaba.
Emma bajo media hora después ya con sus vaqueros y su camiseta larga blanca habitual además de su chaqueta de cuero roja. Regina se giró para mirarla y sonrió.
-¿No cambiaras nunca?- Preguntó Regina riendo.
-Sabes que no.- Aseguró sentándose a su lado cogiendo a Henry en brazos.- ¿Nos vamos?- Le preguntó al oído.
-¡Sí!- Gritó Henry emocionado al saber que cenaría fuera.
-Vamos.- Dijo Regina levantándose.
Emma dejo a Henry en el suelo y apagó la televisión antes de alcanzarlos en la entrada. Regina ayudaba al pequeño a ponerse su abrigo y su gorro mientras que Emma esperaba. Tras terminar los tras salieron de la mansión.
-Iremos andando, Henry.- Dijo Regina mirando como el niño se iba en dirección al garaje.
-Vale.- Henry entonces abrió la cerca y salió esperando a sus madres.
-No corras, es de noche.- Dijo Emma cogiendo la mano de Regina y dirigiéndose a Grannys andando tranquilamente.
-Me gusta verlo así.- Aseguró Regina mirándolo feliz.
-La verdad es que estas semanas que ha estado malo no era él.- Dijo Emma.- No soportaba verlo todo el día tumbado y casi sin hablar.- Emma miro a Henry que saltaba y hablaba todo el rato.
-Por suerte ha mejorado, sabemos que es propenso a enfermar así que hay que tener cuidado.- Le dijo Regina que seguía caminando de su mano.
-Buenas noches, alcaldesa. Sheriff.- Dijo Erick al pasar por lado de ambas.
-Buenas noches.- Contestaron ellas con una sonrisa.
El resto del camino lo hicieron lo hicieron en silencio, Regina y Emma caminaron de la mano mientras que Henry andaba un poco por delante contando su día en el colegio haciendo reir a sus madres.
-¡La familia feliz!- Gritó Ruby al ver a los tres entrando por la puerta.
-Buenas noches.- Dijo Regina sonriendo y caminando hacía su mesa habitual.
-¿Lo de siempre?- Preguntó Granny al verlos sentados.
-Por supuesto.- Dijo Emma sonriendo.
-No mami.- Dijo Henry girándose hacía su madre.
-¿Qué pasa Henry?- Preguntó Regina.
-Yo quiero una hamburguesa no un sándwich.- Aseguró mirando a Emma que era la más débiles de las dos.
-Pero Henry…- Iba a decir Regina cuando noto la mano de Emma bajar por su muslo para que no aceptase.- Emma…- Murmuró cuando noto que Emma continuaba el paseo.
-Granny ponle una hamburguesa.- Dijo Emma sonriendo aunque Regina parecía muy poco convencida.
-¡Siii!- Gritó Henry en símbolo de victoria.
-Tienes que dejar de hacer eso.- Le regañó Regina a Emma sin que el niño se diese cuenta de nada.
-Está feliz…- Dijo Emma guiñándole un ojo.- Una noches es una noche, no te preocupes.
Regina odiaba ser tan débil en cuanto a Emma se refería, ella conseguía convencerla de casi cualquier cosa. Los tres esperaban a que le trajeran la comida mientras que Henry les contaba cual era su plan para el fin de semana con sus amigos.
-Henry, cariño. Tienes que relajarte, no es bueno que estés tan nervioso.- Dijo Regina.
-Es que Alex quieres que vayamos al parque acuático y luego al zoo, y después…- Henry cada vez estaba más emocionado.
-Tranquilo.- Dijo Emma riendo.- Te lo vas a pasar genial, además Kate irá contigo.- Aseguró Emma chocando los cinco con él.
-Sí, lo sé- Contestó Henry muy contento.
-Aquí tenéis.- Dijo Granny dejando los platos.
-Ponme un platito de mayonesa.- Regina sonreía mientras que Emma negaba con la cabeza con una sonrisa en sus labios.
-¿Antojo?- Preguntó Emma dando un bocado a su hamburguesa.
-Sí, cariño. No lo puedo evitar.- Dijo riendo.
-Yo tengo antojo de helado de chocolate.- Soltó Henry provocando las risas de sus madres.
-Renacuajo, tú no puedes tener antojos.- Le dijo Emma riendo.
-¿Por qué no?- Preguntó él haciéndose el ofendido.
-Porque los antojos son para las embarazadas.- Dijo Regina pasando su mano por su barriga que estaba cada vez más abultada.
-Jooo.- Henry fingió estar enfadado mientras se comía unas cuantas patatas.
-Aquí tenéis la mayonesa.- Dijo Granny dejando el plato en el centro.
-Gracias.- Dijeron los tres a coro.
-Henry no abuses.- Le regañó Regina al ver que se servía mucho kétchup en su hamburguesa.
-Vale, mami.- Aseguro el niño que dejo el bote.
Emma sonrió al ver el tono autoritario que Regina ponía de vez en cuando pero que hacía de todo menos intimidar a su hijo.
-¿Esta bueno?- Preguntó Emma mirando como Regina se comía sus patatas y las de ella mojadas en la mayonesa.
-Mucho.- Aseguró mientras seguía devorando todas las patatas.
-¡Mami!- Le regañó Henry al verla meter su tenedor en su plato.- Mama, regáñale.- Ahora le hablaba a Emma ya que parecía que Regina no le hacía caso.
-Cariño, pide más patatas pero deja las de Henry.- Le dijo sonriendo.
El resto de la cena pasó tranquila, Regina devoró toda su comida además de picotear en los demás platos. Emma sonreía ante la mala cara que Henry ponía cada vez que se comía algo de su plato.
Los tres volvieron a casa de la mano, hasta que Henry dio claros síntomas de cansancio y Emma tuvo que cogerlo en brazos para que no se quedase dormido en mitad de la calle.
-¿Cómo pesa tanto?- Dijo Emma después de cinco minutos con él en brazos.
-Cariño, si lo sigues alimentando a base de hamburguesa no parara ahí.- Le picó Regina que sabía que no tenía razón ya que Emma había adoptado o más bien había intentado adoptar una dieta bastante más saludable de la que tenía antes.
-¿Perdona?- Dijo Emma aumentando el ritmo y haciéndose la ofendida por las palabras de su mujer.
-Cariño.- Le habló Regina para que parase.
Emma no le hizo caso y entro unos segundos que antes que ella a la mansión haciendo que Regina pusiese mala cara.
-Voy a acostarlo.- Dijo Emma dándole un beso en los labios a la morena haciendo que se le pasase el enfado.
-Vale.- Contestó Regina subiendo la escalera tras ella.- Te espero en el dormitorio.
Regina se metió en el dormitorio mientras que Emma acostaba a Henry en su dormitorio, antes de acostarlo le quitó la ropa y le coloco el pijama ante las quejas del niño que quería poder seguir durmiendo tranquilo.
Una vez que terminó bajo a la cocina donde cogió un poco de nata, chocolate y fresas. Emma sabía que Regina no aprobaba ese tipo de comidas y mucho menos tomarlas por la noche pero desde que estaba embarazada todo había cambiado y Emma quería aprovechar el poco tiempo que le quedaba de embarazo para disfrutar de esos pequeños placeres.
-¿Regina?- Preguntó Emma al entrar con la bandeja en el dormitorio y no encontrar a la morena allí.
-En el baño.- Dijo con la voz tomada por haber estado llorando.
-¿Qué te pasa?- Preguntó dejando precipitadamente la bandeja y llegando al baño.
Al entrar se encontró con la imagen más increíble que podía recordar, la morena estaba en ropa interior delante del espejo observando y acariciando su barriga.
-Se ha movido.- Dijo Regina mirando a Emma para que se acercase.
-¿En serio?- Preguntó Emma acercándose por detrás de ella, apoyando su pecho en la espalda de la morena y colocando sus dos manos en la barriga de Regina que apoyo sus manos encima de las de la rubia.
-Sí, hace unos segundos la he notado darle una patada.- Dijo Regina girando su rostro para besar los labios de la rubia.
-¡Se ha movido!- Gritó Emma a la que le nació una hermosa y tierna sonrisa en sus labios.
-Sophia está contenta.- Dijo Regina que disfrutaba de ese abrazo.
-Espera.
Emma se separó un poco y se quito ella también la ropa quedando en ropa interior como la morena. Antes de que Regina se quejase o dijese algo, Emma colocó su cámara de fotos sobre el mueble del baño con el temporizador. Antes de que el flash saltase Emma paso sus manos por la barriga de Regina como había hecho anteriormente y miraron a la cámara con una gran sonrisa.
-Enséñamela.- Dijo Regina al ver que Emma cogía la cámara.- Es muy buena.- Aseguró la morena con una sonrisa.
-La revelaré y la meteré en el álbum junto con la de Henry.- Dijo Emma apagando la cámara.
Emma y Regina se habían hecho una foto exactamente igual, sólo que con las posiciones cambiadas el primer día que Henry le dio una patada a la rubia. Las dos tenían un bonito álbum con el pequeño por lo que quería hacerle uno también a la niña.
-¿Qué es esto?- Preguntó Regina al ver la bandeja sobre la cama.
-Creí que hoy te apetecería comer algo dulce.- Dijo Emma volviendo al dormitorio.- No, no, no.- Le regañó al ver que la morena quería ponerse el pijama.- Túmbate.- Le dijo tranquilamente.
-¿Ese tono autoritario, Swan?- Preguntó Regina sonriendo muy contenta y obedeciendo a la rubia se tumbo sobre la cama bocarriba.
-Toma.- Emma le dio una fresa con chocolate mientras que ella se tumbaba a su lado poniendo su oreja y su mano sobre la barriga de Regina.
-Gracias.- Regina comía y acariciaba los rubios cabellos de su mujer. –Parece que le gustas.- Dijo al notar que Sophia se movía al notar la presencia de su madre al lado.
-Creo que no soy yo quien le gusto. Toma otra.- Le dijo dándole un poco más de dulce para comprobar su teoría.
-Es tu hija, Emma Swan.- Le aseguró al ver que se volvía a mover.
Emma seguía tumbada disfrutando de los movimientos que hacía la pequeña en el interior de Regina, sabía que para la morena era la mejor sensación del mundo igual que lo fue para ella notar esos movimientos y patadas cuando estaba embarazada de Henry. Ahora lo disfrutaba incluso más, sabía que el gran sueño de Regina era ser madre y cumplirlo había sido casi una obsesión para ella, quería que su mujer fuese la más dichosa y feliz del mundo y tener a esa pequeña en su interior la estaba llenando y dándole todo lo que necesitaba.
-Te amo.- Dijo Emma sin moverse de su postura.
-Yo también.- Le contestó Regina que seguía comiendo sin parar.- Aunque creo que una vez que nazca Sophia dejaras de hacerlo.- Soltó sin más la morena.
-¿Por qué?- Preguntó Emma que ahora si se había levantado un poco para mirarla a los ojos.
-¿No lo ves?- Dijo señalando las fresas.
-¿Otra vez con eso?- Preguntó Emma que estaba bastante cansada del tema.- Te amo y te amare.- Dijo la rubia acercando sus labios a los de la morena para morderlos y besarlos con pasión.
-¿Segura?- Preguntó Regina medio en serio, medio en broma.
-Totalmente.- Contestó Emma tirando del labios inferior de la morena.- Me vas a dar una hija, una niña a la que voy a adorar todos los días de mi vida, al igual que lo hago con Henry. ¿Cómo no podría seguir amándote?- Le preguntó acariciando la barriga de la morena con cariño.
-Lo siento… es que no estoy acostumbrada a comer así y lo de engordar no lo llevo bien.- Soltó haciendo que Emma soltase una carcajada.
-Te pondré a dieta cuando tengas a la pequeña.- Soltó Emma riendo y Regina le dio un fuerte golpe en el brazo.- No me golpees, te acusaré con la sheriff por maltrato y no creo que quieres ver manchada tu carrera de alcaldesa con una acusación como esa.- Dijo guiñándole un ojo.
-¡Qué gracias, Sheriff!- Dijo Regina remarcando el cargo.
Emma sonrió y volvió a besar los labios de la morena que respondió al beso con pasión. Emma comenzó a comer también chocolate y fresas ante las risas de Regina.
-¡Mamas!- Se escuchó al otro lado de la puerta.
-Pasa, Henry.- Dijo Emma poniéndose una camiseta y dándole otra a Regina.
-¿Qué te pasa?- Preguntó Regina invitando al niño a subir a la cama.
-Os he escuchado hablar y reír y quería venir a jugar con vosotras.- Dijo el niño con inocencia haciendo que las dos riesen.
-¿Te hemos despertado, cariño?- Preguntó Regina mirando reprobatoriamente a Emma.
-Un poco.- Dijo bajando la voz ya que vio la mirada que su madre le daba a Emma.
-¿Quieres?- Preguntó Emma para evitar que Regina le regañase.
-¿Puedo?- Preguntó él mirando a la morena.
-Sólo una y luego a dormir.- Dijo Regina que cogió otra para ella.
-¡Qué rica!- Aseguró Henry contento.
-¡Ven!- Casi gritó Regina.- Pon la mano aquí.- Se levantó la camiseta y dejo que Henry pusiese la mano en la barriga de su madre.
-¿Es Sophia?- Preguntó al notar un golpe en la palma de su mano.
-Sí.- Dijo Emma sonriendo al ver la sonrisa de su hijo.
-¿Puedo hablarle?- Preguntó y vio que sus madres asentían.- Hola, Sophia. Soy Henry, tu hermano mayor.- Decía ante la atenta mirada de Regina y la cámara de Emma que se había dedicado a grabarlo y hacerle fotos, le pareció una imagen tan tierna que no podía evitar guardarla.- Quiero que nazcas ya para poder jugar contigo, aunque después tenga que comer más verduras.- Henry rio al notar que Emma le empujaba un poco para regañarle.- ¡Es verdad!- Grito.
Tras pasar varios minutos así sus ojos volvieron a pesarle y cayó rendido entra las dos mujeres. Regina no quería acostumbrarlo demasiado a dormir con ellas pero esa noche decidió que lo dejaría pasarla con ellas. Emma estaba embobada al verlos a los dos abrazados a punto de dormirse, le encantaba disfrutar de la monotonía y la familia que los tres, en breve cuatro, formaban.
-Te quiero.- Murmuró sobre los labios de la morena que también estaba siendo vencida por el cansancio.
Regina contestó con una sonrisa y dejando un suave beso en sus labios. Emma después de recoger la bandeja se unió a ellos en ese profundo sueño.
