Te sentí en mis piernas antes de conocerte
Y cuando me tumbé a tu lado la primera vez te lo dije
"Te siento en mi corazón y ni siquiera te conozco"
Y ahora decimos adiós


—¿Buttercup? ¿Estás ahí? –la doctora pasó una mano frente sus ojos y ella se incorporó –. Felicidades cariño, estás embarazada.

¿Cómo reaccionaba a eso? ¿Se suponía que debería estar feliz? Miró a sus rodillas en busca de respuestas, no sabía que hacer y menos cuando diez minutos antes le habían advertido para que se aleje del padre del niño.

—Te aconsejo que salgas y te despejes, analizalo –la doctora la miró a los ojos, ella asintió y la despidió para luego retirarse.

Voló hasta la azotea de su casa y se sentó ahí. Pensó, ¿cómo mierda le diría? Claro, no podía avisarle por mensaje tampoco, pero no sabía que palabras utilizar para darle la noticia... O sí, "Butch, estoy embarazada".

Cada vez que lo decía le resultaba menos creíble, nunca se imaginó así. Ella nunca tuvo el deseo de ser madre y menos aún luego de que le diagnosticaran su ansiedad, pero no pudo explicar la felicidad que sintió cuando la médica le dijo aquellas palabras. Sintió una luz que la recorría, sintió amor.

Se sorprendió porque pensó que cuando le confirmaran sus sospechas querría morir, sin dudas, pero no. La idea de tener un bebé con la persona que ella amaba con locura no le desagradaba en lo absoluto y el solo hecho de pensar cómo sería él como padre la volvía totalmente loca.

Y se lo imaginó. Lo imaginó con su bebé en los brazos, con aquella pequeña criatura de (ya sabido) ojos verdes y pelo negro... Pensó en su personalidad, ¿se parecería a ella o a Butch? Tal vez era igual a los dos, tal vez se parecería a sus hermanos, no sabía, pero la idea la entusiasmaba en lo completo y no supo decir el momento en el que se comenzó a acariciar su delgada barriga que pronto crecería.

Pero surgió el miedo, ¿y si Butch lo rechazaba? Sabía que no iba a ser así, pero en caso de que lo fuera... ¿Qué haría? ¿Lo criaría sola? No estaba preparada para hacerlo.

Pensó en el bebé y recalculó algo, era un renegado, ¿cómo se lo ocultaría a la AIS? Ya se sabía la mala relación que tenía con estos y también no era sorpresa lo marginados que eran.

Los renegados eran los hijos de criminales con súper héroes, eran como el limbo entre el bien el mal. Por muchos años, la AIS nunca los reconoció como hijos de súper héroes y no les brindo el entrenamiento ni las medicinas que debían tener según sus poderes, es por esto que se creó la UMR (Unidad Mundial de Renegados).

Pero siempre hubo una rivalidad entre las dos organizaciones, la AIS siempre quería atentaba contra la UMR aún sabiendo que esos críos eran mucho más poderosos de lo que ellos eron. A la mafia le daba realmente lo mismo, solamente los aceptarían si se volvían villanos.

Y, ¿qué? ¿Acaso ser hijo de un villano te vuelve automáticamente en un criminal? ¡Por supuesto que no! Además, muchos de los renegados ni siquiera crecían con esa influencia, además, Buttercup creía poder afirmar que solo el 1% tenia su familia completa, es decir, con sus dos figuras paternales.

La mayoría o eran huérfanos, o tenían padres solteros que eran mayormente héroes retirados, y que en cuanto se enteraban de la existencia de la criatura no dudaba en despedir, o... Atentar contra su vida.

Los pelos se le erizaron completamente al solo pensar en la vez que acusaron a la asociación por el asesinato de un renegado, este había sido uno de los más poderosos en su época y era el líder de toda la unidad... Pensó en que podía pasar, ¿y si la mataban? ¿O a su bebé?

No, se negaba. Sabia que no podía protegerlo de las miradas y criticas, de toda la marginación que le iban a hacer cuando crezca, pero juraba ante el cielo que moriría antes de que lo maten.


—Vaya, Buttercup, cómo se nota que no te gusta cumplir ordenes.

La verde se tensó completamente y afiló su mirada contra la sombra, lo sabía, tenía un mal presentimiento de todo. Apretó el sobre que hablaba sobre su estado con fuerza.

—¿Qué hacéis aquí?

—Pues, ¿qué vamos a hacer? Venimos a felicitarte por el nacimiento –Buttercup se tomó el vientre instintivamente.

—¿cómo lo saben?

—Linda, te hiciste el examen en NUESTRA organización, pudiste haberte quedado siendo madre soltera y sin trabajo... Pero como se nota que eres una jovencita tonta e impulsiva –sonó un risa, los ojo se le llenaron de lágrimas –. Pero, bueno, no podemos dejar que el mundo se entere de tu pequeño demonio.

—No. No, no, no, ¡por favor! –retrocedió hasta chocar contra una pared.

—Te lo advertimos y tu decidiste no cumplir con nuestras ordenes, te lo mereces. No podemos dejar que manches nuestra reputación así –no supo en que momento fue cuando recibió un puñetazo que le hizo sangrar el labio, unos ojos verdes lo miraban furiosos, Major Glory se acomodó la mandíbula –. Matadla.

Sintió como unos brazos completamente negros la atrapaban contra aquella pared, reconoció a "La Sombra", luego sintió como le clavaban una especie de vacuna y su cuerpo se debilitaba por completo... Le habían quitado sus poderes.

Major Glory comenzó a golpearla sin pudor, ella le pegó una patada que lo obligó a retroceder y en un movimiento rápido logro soltarse de su atadura. Le pegó un puñetazo en vano pero que logró que sus nudillos sangren, sintió como la volvían a atrapar y golpear.

Ya no podía más, la sangre comenzaba a escurrir y ella se sentía débil. Se maldijo, se odio por no haber podido protegerse ni ella, ni a su bebé. Miró al cielo que tanto había recorrido, con lágrimas, para recibir su ultimo golpe, y así sumirse en una eterna oscuridad, no sin antes pensar en el hombre que amó.


Tenía dicinueve, llámame
Volé a casa, de vuelta a donde nos conocimos
Me quedé dentro estaba tan triste
Planeé un plan perfecto excepto porque estaba sola, tú eras
todo lo que tenía
Te quiero, eras toda mía
Quiéreme, ¿era tuya, no?