Esta historia es solo producto de mi imaginación, cualquier parecido a algún otra historia es mera coincidencia. Lo escribo con fines de entretenimiento, del mío como del que lo pudiera leer.
LOS PERSONAJES NO ME PERTENECEN, ES DECIR, DIGIMON NO ME PERTENECE
(TOMO SUS PERSONAJES PARA MOTIVOS DE ENTRETENIMIENTO PERSONAL)
:: MEDIANOCHE ::
CHAPTER 10
NUEVAS REGLAS Y NUEVOS AMIGOS
Yamato seguia de pie, a lado de la puerta la cual la cerro con fuerza, haciendo notar su presencia.
La pelirroja se sobresalto por el ruido de la puerta y se trato de levantar pero Taichi la volvió a poner en la misma posición, Yamato noto lo que hacia el castaño y se acerco a una velocidad impresionante, empujando al chico lejos de la pelirroja.
Taichi al instante se puso de pie como si el contacto del rubio no hubiera pasado.
Sora se pudo incorporar pero sus piernas temblaban, aquellos chicos le iban a matar de un ataque.
El rubio se acerco a Sora pero ella lo alejo.
- No me toques,- le dijo a Yamato y él no hizo mas que verla incorporarse,- ¿Que es lo que les pasa a ustedes?, pueden por favor dejar de comportarse como salvajes y dejarme en paz.
Taichi seguia de pie, viendo a Sora igual que Yamato.
- Lo lamento,- dijo el castaño después de un momento en silencio.
Sora no dijo nada, solo se acomodo sus ropas y se dispuso a subir a su habitación para encerrarse y esperar a que llegaran sus amigas.
Una vez que los dos chicos estuvieron solos, Yamato volteo furioso a su amigo.
- Solo te dije que la cuidaras antes de irme a ver a mi padre, que tan difícil fue hacer eso,- le decía enojado acercándose al castaño.
- No pudo controlarme, nadie puede, ¿Ya la viste?,- se defendía el chico, viendo que su amigo se acercaba y se detenía a unos centímetros de su rostro.
Taichi ni se inmuto.
- Comportate, si quieres alimentarte o saciarte del cuerpo de alguien, están las chicas de la escuela pero mantente alejado de ella,- amenazo el rubio, los dos se miraban los ojos esperando cualquier reacción para empezar una pelea entre ambos.
- Si quiero, puedo acercarme a ella las veces que me plazca,- respondía el castaño.
Yamato tomo el cuello del castaño con fuerza y lo empujo a la pared, Taichi no hizo nada, solo sonrío divertido ante la reacción del rubio.
- No quiero que te acerques a ella, eres mi mejor amigo pero si quiero y me obligas, te quitaré de su camino,- menciono Yamato en susurro pero lo suficiente audible para que lo escuchara el castaño.
- Ella no es tuya, y dime, ¿por que te molestas si me acerco a ella o no?, nunca antes nos habíamos puesto así por una hembra, ni siquiera cuando me diste a Jun.
Yamato tenso el agarre con mas fuerza, se pudo escuchar el crujido de los huesos de ambos.
- No te puedo dar todo lo que tengo.
- La quiero a ella.
- Tu quieres a todas, pero a Sora no la vas a tener, es solo un capricho.
- Así como para ti también lo es, por favor Yamato.
- Ella no la puedes tocar, no es tuya.
- De que estas hablando, no es tuya tampoco.
- Hablo en serio Taichi,- rubio Yamato nuevamente.
- Yo también Yama, ella me hace sentir diferente, me hace sentir como era yo... antes de irme,- lanzo el castaño.
El rubio rompió el contacto entre ambos y dio unos pasos lejos de su amigo, sin perder el contacto.
- No creas que con eso vas a convencerme, tu no fuiste el que se quedo en este maldito lugar, encerrado durante años,- le dijo el rubio.
- Tuvimos diferentes encierros,- le confeso el castaño a su amigo.
- Solo mantente alejado de ella, no quiero que la ensucies con tus manos, tratemos de no destruir algo por una vez en nuestras vidas,- le terminaba de decir Yamato para caminar lejos de el.
- También va para ti, los dos estamos lo suficiente manchados e impuros para estar con ella, si no me acerco yo, tu tampoco.
Yamato se detuvo de su andar para escuchar lo que le dijo su amigo, se quedo quieto unos segundos pensando en sus palabras y siguió con su camino.
- Tal vez ella nos pueda sanar,- susurro el castaño.
- ¿Donde creen que este la parada de autobús?,- pregunto cansada Hikari, caminando con las bolsas del supermercado.
- Una señora del pueblo nos menciono que esta a dos cuadras la parada,- Jadeo Miyako igual cansada por cargar las bolsas de souvenirs, las que tenían ellas y las que tenían sus compañeros de casa.
Mimi venia distraída, cargando las cosas y viendo el suelo por donde iba.
- ¿Mimi te encuentras bien?,- pregunto Miyako al notar el carácter de su amiga.
La castaña de cabellos largos se quedo en silencio, siguiendo su camino.
- ¿Mimi?,- volvió a insistir la peli-lila y su amiga volteo donde ella.
- ¿Me hablabas?,- reaccionando por primera vez a su amiga.
- ¿Segura que estas bien?, vienes muy callada desde que dejamos a los chicos con, ya sabes.
- Si claro, estoy muy bien pero
- ¿Pero?
- Aquel grupo es muy raro, en especial esas chicas, debemos de maternos alejados de ellas,- expuso Mimi un tanto preocupada.
- Si, no me gustan las peleas,- expreso Hikari, metiéndose a la conversación.
- Ademas, tenemos que hablar con Sora, creo que aquellos chicos, o bueno, por lo menos Joe puede entrar a nuestras cabezas.
- ¿Hablas como cuando leen la mente?,- pregunto Miyako.
- Si, como lo que hacia Meiko,- respondió preocupada Mimi.
- Si se lo pudiéramos decir a Sora cuando lleguemos,- le respondía la chica de lentes.
- Si es que llegamos,- intervino Hikari, viendo que la parada del autobús estaba vacía,- miren los horarios, ya paso el ultimo, ¿Que haremos?
Las otras dos chicas confirmaron lo que decía la pequeña castaña y se quedaron viendo unas a otras.
- ¿Y si usamos el hechizo para transportarnos?, ya saben, como lo hacia Takako,- intervino Hikari a las chicas.
- Claro, para aparecer del otro lado del mundo como nos paso la ultima vez,- expreso Miyako preocupada.
- Yo recuerdo bien la casa, podemos concentrarnos y aparecer allí,- apoyaba Mimi un poco mas animada, cuando magia y conjuros se trataba.
- Nunca lo hemos intentado con demasiadas cosas cargando, algo puede salir mal,- volvió a intervenir Miyako, sabia que cuando Sora no estaba, ella podía ser la voz de la razón.
- Podemos enviarlas antes a la casa y después nosotras,- agrego Hikari,
- Bien, excelente idea,- dijo Miimi emocionada y lista para hacer la transportación.
Las tres chicas, se alejaron del camino y de la vista de los lugareños que pudieran pasar por allí y pusieron todas las compras juntas e hicieron un circulo alrededor.
- "Vuelve al camino por donde empezaste y llega donde estuvimos antes",- menciono Mimi con los ojos cerrados, igual que las demás.
Las compras se envolvieron por una luz azul y se desvanecieron frente a ellas.
- ¿Funciono?,- pregunto Hikari al no ver las compras.
- Como se supone que vamos a saber, si no estamos en la casa,- respondió un tanto desesperada Miyako.
Las tres se quedaron viendo el lugar donde desaparecieron las cosas y si, efectivamente no habían pensando si en verdad fue buena idea mandar todas las compras antes que ellas a la casa, ahora no sabían si habían llegado como tampoco si funciono.
- Mmm, podemos intentarlo nosotras,- sugirió Mimi.
- No por supuesto que no, pienso que mejor vayamos a la casa por nuestros medios y una vez que lleguemos, asegurarnos que estén allí,- dijo Miyako.
- No puedo llamarle a Sora, no tengo señal,- agrego Hikari al grupo.
- Genial, yo tampoco,- solto Mimi, guardando su móvil.
- Bueno, hay que ver el lado bueno, ya no estaremos cargando las cosas,- indico Miyako optimista.
- ¿Y como llegaremos ahora?,- pregunto un tanto preocupada Hikari.
- ¿Necesitan ayuda?,- interrumpio un chico a las tres chicas que seguían en circulo, mientras las apuntaba con una lampara de mano.
Las tres voltearon a donde venia la voz, pero no podían ver de quien se trataban ya que la luz de lampara del chico ocultaba su identidad.
- ¿Quien habla?,- pregunto Mimi tratando de tapar la molesta luz con su mano inútilmente.
El sujeto al darse cuenta de lo que hacia bajo su luz.
- Lo siento, ¿Necesitan ayuda?,- volvió a preguntar el chico al dejarse ver con mayor claridad.
Vieron que era un chico apuesto, de tez morena y cabello castaño.
- ¿Quien eres?,- pregunto Miyako al desconfiar del chico.
- Mi nombre de Takuya Kambara y ellos son mis amigos, Tommy Himmi y Koji Minamoto,- presentaba el chico a dos jóvenes de la edad, parados a atrás del castaño,- pasamos por aquí y las vimos a las orillas del camino, es muy peligroso estar en la noche solas por estos alrededores.
- Peligroso como ustedes,- Agrego Mimi un tanto desconfiada por lo que habían vivido ese fin de semana.
El chico de pelo azulado, reconoció a la castaña del grupo de la fiesta.
- Bueno si, no nos vemos muy decentes que digamos,- expreso el castaño, poniendo una mano atrás de su cabeza,- venimos de acampar en el bosque y nos dirigimos a nuestro auto que esta cerca de aquí.
- ¿Quieren que las llevemos algún lado?,- pregunto el pequeño del grupo, llevaba una gorra enorme que cubría casi toda la cabeza del mismo, el cuerpo del chico indicaba que no pasaba mas allá de los 13 años.
Miyako los observo con determinación y les dedico una sonrisa.
- Si claro,- grito Miyako a los tres extraños.
- Miyako que haces, no los conocemos,- susurro Mimi, viendo como su amiga se acercaba a ellos.
- Esta bien, son muy nobles, lo puedo sentir,- expreso Miyako a su preocupada amiga.
Cuando Hikari se acerco junto con sus amigas a los chicos, pudo reconocer a uno de ellos.
- ¿Te conozco de algún lado?,- pregunto el chico a Hikari al acercase y visualizar mejor su rostro.
- Creo que si, de la fiesta de anoche, ¿No?.
- Si, si, claro, la castaña que estudiaba en el instituto de Medianoche,- decía el chico.
- Si, esa soy yo,- le contestaba algo sonrojada Hikari.
- ¿Que hacían a un lado del camino?,- pregunto el pequeño chico Tommy.
- Queríamos tomar el autobús pero no sabíamos que era muy tarde,- respondió la chica de anteojos.
- Es muy tarde para que pasen los autobuses, lo único que pudiera pasar a estas horas seria un leñador en su camioneta o unos de esos trailers,- respondía un tanto divertido Takuya.
- Podemos llevarlas a su casa,- le ofreció Tommy.
- No queremos molestar,- intervino Hikari al grupo.
- Claro que no señorita, al contrario, seria peligroso dejarlas en estas circunstancias,- le explicaba el chico de la pañoleta.
- Claro, seria un placer,- canto el castaño mayor del grupo.
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- Odio tener que alimentarme,- expreso Takeru caminando de regreso a la escuela, junto con su amigo.
- Eres el vampiro mas humano que conozco,- le confeso Ken.
- Ningún de nosotros es humano Ken, y tampoco queda rastro, si alguna vez lo fuimos,- le respondía sin mas.
- ¿No estas preocupado?.
Takeru se detuvo en su andar y bajo la mirada.
- No deberíamos, podemos controlarnos,- expreso Takeru, sabiendo de que estaba hablando su amigo.
- Somos los mas jóvenes, se que lo que paso la ultima vez te afecto pero no deberías de sentirte así,- le apoyaba Ken.
- Si claro, no debe de afectarme,- soltó sarcásticamente, siguiendo su camino, podían ver la casa a unos metros,- jure y sigo jurando que no me convertiré en el monstruo de mi padre, prometí a mi mismo que no quería matar por placer como el.
- Lo que te paso hace unos años fue natural, te dejaste de alimentar,- le decía Ken recordando el incidente en el pueblo.
- Somos como animales, si no nos alimentamos nos comportamos como animales salvajes,- susurraba Takeru.
- Nadie de nosotros mata por placer, eso es algo que prometimos todos, ni siquiera para alimentarnos.
- No me sentire comodo viviendo con ellas,- seguía Takeru.
- Yo tampoco, pero si algo sirve es que ellas no son simples humanas, creo que podrán defenderse si perdemos la cabeza,- le decía Ken con una sonrisa discreta.
Takeru igual rio de ese comentario.
Ya se encontraban a unos metros de la casa y justo cuando iban a acercase mas, se detuvieron cuando escucharon el sonido de un automóvil que llegaba, al ver que no se trataba de un auto conocido, quisieron mejor esperar a ver de quien se tratase de lejos.
Era una camioneta de montaña, algo sucia por la utilidad que los dueños le daban. De ella bajaron unos chicos para después ayudar a unas presencias femeninas a bajar del automóvil de montaña.
Tanto Ken como Takeru se tensaron al ver de quien se trataban.
- ¿Que demonios hacen ellas con ...
- ¿Ellos?,- termino la pregunta del rubio, Ken.
- Muchas gracias por traernos,- expresaba Mimi agradecida por el gesto de los chicos que apenas conocieron.
- Es un placer ayudar a unas damiselas en apuros,- dijo el castaño mayor del grupo con una sonrisa.
- De verdad no tenemos con que pagarles,- decía Hikari, bajando con la ayuda del chico peli azulado que la sujetaba de la cintura para bajar de la ostentosa camioneta de montaña.
- No tienen que pagarnos, compartimos el mismo camino, nosotros vivimos por aquella colina,- agregaba Tommy a las chicas, apuntando el camino que seguía.
- ¿De verdad?, pues es muy cerca, podemos irlos a visitar un día de estos,- soltaba emocionada Miyako.
- Claro, casi nadie nos va a visitar, seria genial recibir visitas,- contestaba Takuya.
- No sabia que esta casa estaba ocupada,- se refirió Koji a la pequeña castaña.
- Nos cambiamos hoy, nos dijeron que esta casa llevaba muchos años abandonada,- le contesto Hikari.
- Igual nosotros nos acabamos de cambiar a nuestra casa,- intervino Takuya.
- ¿Viene de muy lejos?,- pregunto Miyako al escuchar el comentario.
- No, somos de aqui pero nos acabamos de ... independizar,- agrego Tommy.
- ¿Me habias mencionado que estudiabas en la escuela de Medianoche?,- volvía preguntar Koji a Hikari, mientras que los demás se encontraban conversando de otros temas.
- Si, empezaremos a estudiar allí, nos transfirieron.
- Interesante, debes de estar emocionada de empezar a estudiar allí, ¿No?.
- No la verdad, me gustaba mucho donde antes vivíamos, aquí no hay nada,- menciono sincera la chica viendo como el chico se acercaba mas a ella.
- Puede y sea un año muy bueno el que vas a empezar, hay que sacar lo bueno que hayas llegado a este lugar,- le confesaba el chico.
- ¿Si?,- preguntaba Hikari un poco mas nerviosa.
- Pudimos conocernos...
Hikari medito las palabras que le había dicho el chico y sonrío contenta por haberse conocido. Habían platicado muy poco de camino a la casa y se veía que aquel grupo de chicos eran bueno y se alegraba del hecho haber hecho nuevos amigos, les ayudaban a sentirse... normales.
Koji igual la vio, sus ojos se fueron a la sonrisa de la chica, se sentía extraño al ver a aquella chica, lo mismo que había sentido la noche anterior donde la conoció.
Puso su mano en el hombro de la chica pero otra mano la sujeto con fuerza.
Todos los presentes voltearon a ver a las nuevas presencias del grupo.
- Por favor, sin tocar a las señoritas,- lanzo el chico que lo sujetaba.
- Takeru ... ,- susurro Hikari al ver como el rubio, tenia sujeto el brazo de Koji que hace unos momentos la estaban tocando.
- ¿Que hacen ustedes aqui?,- pregunto Takuya al reconocer al rubio y al chico que lo acompañaba.
- Lo mismo preguntamos,- respondió simplemente Ken, tratando de ser lo mas formal posible.
- ¿Se conocen?,- pregunto Mimi, viendo como se miraban entre si.
- Si, nos conocemos,- solto ahora Takeru, sin perder la vista de los ojos de aquel chico del paliacate.
- Genial que se conozcan,- intervino Miyako,- Podemos vernos un día de estos todos juntos.
- Claro seria grandioso,- contesto Koji.
- ¿Que esta pasando aqui?,- intervino un chico mayor de anteojos que estaba llegando a la casa y veía a todo un grupo fuera de la misma.
- Que bueno que llegaron Joe,- interpuso Takeru, sonriendo a su amigo peliazulado, junto con Koushiro.
Sora subió corriendo las escaleras, lo mas rápido que sus piernas podían y se encerró en su cuarto.
Una vez que estuvo dentro de su habitación, cerro con llave y se recargo en la puerta. Puso sus manos en su rostro y se sentó en el piso, estaba muy cansada.
- Dios, como pude ser tan débil con aquel chico,- se regaño Sora.
Levanto su vista y vio la oscuridad de su habitación cubrirla por completo, se levanto y fue aprender una lampara de noche que tenia en su buró, se sentó en la cama y se dejo caer en ella.
De verdad no se que me paso, ellos deben de haberme lanzado un hechizo,- pensó la chica poniendo sus brazos en su rostro.
Recordo aquel chico recorrer su cuerpo en la cocina y se ruborizo, tenia un cuerpo demasiado cálido y ciertamente le gusto la sensación de que la tocaran, Sora se odio por sentirse atraída por aquel vampiro.
- Debo de manterme alejada de él,- se dijo a si misma.
Sus pensamientos fueron interrumpidos por unos sutiles golpes en la puerta.
Por favor no, dime que no es ninguno de ellos,- Pensó la chica al momento de levantarse de su cama e ir abrir la puerta, su sorpresa fue encontrarse al rubio de ojos azules e iba a volver a cerrar la puerta pero se lo detuvo el chico.
- ¿Necesitas algo?,- pregunto molesta la pelirroja.
- Vine a disculparme por lo que paso, se que nuestra raza suele ser muy primitiva, me encargare que no vuelva a pasar.
Sora no decía nada, solo se quedaba viendo al chico.
- Mira, se que estas molesta pero te prometo que mantendrá a mis chicos controlados, tus amigas y tu no deberías de preocuparse de ser atacadas.
- No se si todos los vampiros se comporten así pero a lo que he visto, ustedes dos me dan dolor de cabeza.
- Se que debes de estar molesta y me disculpo en verdad,- termino el chico, retirándose de la puerta de la chica y entrar a su propio cuarto. Sora cerro la puerta despacio sin perder de vista la puerta de la habitación de los chicos.
Después de unos escasos 10 minutos Sora escucho unos golpes.
- Otra vez aquel vampiro,- decía aun molesta mientras volvía abrir la puerta con fuerza para confrontar al chico rubio pero no se encontró a nadie del otro lado, se sorprendió y cerro la puerta de su habitación nuevamente pero volvió a escuchar los golpes.
Abrió la puerta y no encontró a nadie. Se detuvo y se dio cuenta que aquellos golpes proveniente del piso de abajo.
- ¿Donde estarán las demás?, ya es muy tarde,- se preocupo Sora al pensar en sus amigas,- Serian ellas las que abran llegado,- volvía a decir, salió de su habitación y empezó a caminar por el vacío pasillo, prefirió revisar por ella misma el piso donde estaban las habitaciones de sus amigas.
Bajo los pequeños escalones hasta llegar a la segunda planta y volvió a escuchar el ruido en el cuarto donde estaba el baño comunitario. Sora con miedo pero tratando de controlarse y ser valiente se acerco a la puerta pero se detuvo al volver a escuchar un golpe dentro del baño.
De repente Sora preparada para abrir la puerta, algo le toco el hombro, lo que hizo que ella saltara del miedo pero fue callada por la mano de la persona que la había tocado. Al voltear se dio cuenta que era Taichi.
- Shh...,- susurro el castaño a Sora para liberar sus labios y concentrarse en la puerta del baño.
- Me diste un susto de muerte,- le regaño Sora en susurro.
Taichi acerco su oído a la puerta para confirmar los golpes que se escuchaban dentro de este.
Los dos se quedaron viendo unos segundos, hasta que Tai le indico a Sora que iba a abrir la puerta y Sora solo asintió, pensando los dos que se había metido alguien a la casa, tal vez por la ventana del baño.
Taichi empezó a contar con los dedos hasta tres para abrir la puerta del baño de un solo movimiento, tanto él como Sora estaban preparados para lo que sea que este adentro pero se detuvieron al ver objetos volando por el espacioso baño.
- Pero que demonios...,- dijo Taichi al ver bolsas de papel y plástico, junto con cajas de comida, frutas y hasta botellas flotando, entre otras cosas.
Sora rapidamente se puso seria ante lo que veía.
- Les dije que se portaran bien,- solto la pelirroja al aire viendo la escena.
Tai se divertida con lo que veía, parecía que estaba sacado de una película.
- ¿Que eran esos golpes?,- intervino un rubio, entrando al baño para encontrarse con la imagen de los objetos volando por el baño,- Bueno, creo que esto no esta bien,- terminaba de decir a los dos presentes del baño que estaban presenciando lo mismo.
- Las compras llegaron a la casa Yamato,- le dijo divertido Taichi.
- Yo lo arreglo,- decía Sora, subiéndose las mangas de su suéter para solo soltar una palabra con autoridad mientras extendía sus brazos,- Abajo...
Las cosas empezaron a descender con cuidado hasta llegar al suelo, pero eso no quitaba el desorden que se había formado en el baño comunitario.
Al estar todos los objetos voladores en el suelo, Yamato se acerco a una botella de vino y la levantaba con cuidado.
- Mi favorito, creo que tener brujas en la casa no puede ser tan malo,- agrego.
- Hablare con ellas,- expreso Sora a los dos chicos presentes.
Los tres fueron interrumpidos por unos pequeños gritos que se escuchaban fuera de la casa.
- Ahora que,- dijo Sora al momento que salía del baño para bajar las escaleras y así salir de la casa.
Los dos chicos que se quedaron en el baño la siguieron, dando una ultima vista al desorden del baño.
Cuando salieron se percataron que un rubio le daba un fuerte golpe a otro chico de paliacate, justo en el rostro.
Tanto Miyako como Mimi soltaron un grito de lo que vieron.
Yamato al ver de quien se trato se acerco y tomo a su hermano con fuerza, lo abrazo con un solo brazo, alejandolo de su pelea clandestina.
Mientras que Takuya se acerco a su amigo y lo sujeto igual.
- ¿Que esta pasando aqui?,- grito Yamato al grupo, en especial a su hermano que este se soltó de su agarre.
- No vuelves a tocarla,- amenazo Takeru, ignorando la pregunto de su hermano.
- Ella no es una de ustedes, puedo ser su amigo si se me da la gana,- le contesto molesto Koji.
Sora se acerco ahora a Hikari que se encontraba en medio de ambos y la tomo de los hombros, alejandola de ellos.
- Acabamos de llegar, no sabemos que esta pasando,- respondió Koushiro al ver que nadie mas contestaba,- bueno Joe y yo.
- Nosotras llegamos con ellos,- comunico Miyako viendo a Sora, y apuntando al pequeño grupo de la camioneta de montaña.
- ¿Y por que llegaron con ellos si se fueron con ustedes?,- intervino Yamato, volteando a ver al mayor del grupo.
- Mi culpa,- se disculpo Joe.
- Vaya que lo es,- soltó Mimi al aire, haciendo que este ultimo volteara a verla.
- Las dejaron solas, no tenían con quien regresar y le ofrecimos traerlas,- agrego Takuya,- era peligroso dejarlas solas en medio de la carretera en la noche.
- ¿Estaban solas en medio de la carretera?,- pregunto alarmada Sora, aun sujetando a Hikari.
- Vaya, esto se esta poniendo bueno,- lanzo Taichi divertido de toda esta situación.
Yamato estaba furioso por lo que estaba pasando.
- Creo que es tiempo de irnos,- expreso Tommy, refiriéndose a sus amigos.
- Muchas gracias por traernos y de verdad lo siento,- hablo Hikari por primera vez desde que se había hecho el alboroto.
- No tienes por que, nos veremos después,- le miro Koji, subiéndose junto con sus amigos a su automóvil para arrancar,- Ten por seguro que te voy a volver a ver.
Takeru volteo su rostro, evitando la mirada de aquel chico mientras que se retiraba con los demás.
- Adentro, todos,- menciono Yamato al grupo.
- Vamos chicas,- también comento Sora, siguiendo a todos los chicos que entraban a la casa.
- Todos a la sala,- volvía a decir Yamato.
Ya una vez que todos estuvieron en la sala, tanto chicas como chicos se dispusieron a hablar. Todos estaban repartidos en los sofás, otros en el suelo sentados y algunos pocos estaban de pie.
- Creo que no solo hablo por mi que, nos preocupa a todos tener que vivir bajo el mismo techo,- empezó el rubio al ver a todos los del grupo,- Tratemos de ser lo mas cordiales y respetuosos los unos a los otros.
- Tenemos que poner reglas en la casa,- sugirió Sora.
- Claro, es obvio que es muy difícil tener que vivir hombres y mujeres bajo el mismo techo, sumando el hecho que no somos seres humanos normales, se podría dificultad aun mas,- defendió Taichi el punto de Sora.
Sora volteo a ver al castaño con los brazos cruzados, recordándole con la mirada lo que había pasado tiempo atrás en la cocina.
- Bien, un punto importante es que tratemos de venir todos juntos a la casa o por lo menos en grupos, esto va para ustedes dos,- agrego Yamato a Joe y Koushiro,- las señoritas no conocen la zona, es peligroso para ellas estar solas en la noche.
- Acepto la responsabilidad,- intervino Joe.
- Claro que tienes que aceptarla,- lanzo Mimi, desviando su mirada del chico.
Un silbido de Taichi le dio emoción a la escena,- Eso hasta a mi me dolió,- termino de decir después de su silbido.
Cállate, no estas ayudando Taichi,- Regaño el chico de lentes, a travez de su mente.
- Nada de hombres en la casa,- agrego Takeru un tanto molesto aun por lo que acababa de pasar.
- ¿Y amigos?,- pregunto Miyako, levantando su brazo.
- Miyako,- llamo la atención Sora.
- ¿Que?, ellos si pueden traer a chicas,- menciono Miyako señalando el hecho que habían mencionado solo la palabra de hombres en la casa.
- Si tiene que ser para ambos,- puso Mimi el tema en la mesa,- de por si sus amigas nos odian como para que las traigan a la casa,- termino molesta.
- ¿Que amigas?,- pregunto ahora Sora sin entender del todo el asunto.
- Hablan de Zoe, Juri y las demás,- le explicaba Koushiro.
- ¿Quienes?,- volvia a preguntar la pelirroja.
- Las chicas que nos atacaron en el baile y en la escuela, con las que tuvimos los problemas,- agregaba Hikari sentada en el suelo, volteando a ver a Sora que estaba en el sillón.
- Son novias de Joe, Ken, Kosuhiro y Yamato,- ataco Taichi, sonriendo ante las reacciones de los mencionados que volteaban a verlo enojados.
- ¿Novias?,- pregunto aun mas enojada Mimi.
- Vamos por favor, hay que calmarnos,- intento relajar la situación Yamato.
- Esa es la razón por la cual nos tratan mal a nosotras,- decía Sora, viendo como los demás miraban al castaño que había mencionado lo de las novias,- ¿Por sus novias psicópatas?,- ahora viendo a Yamato.
- No son nuestras novias,- explicaba Ken dando un suspiro profundo.
- ¿Y sus novios que tal?,- agrego ahora Koushiro, tomando el tema de afuera.
- Ellos no son nuestros novios, los acabamos de conocer y se ofrecieron a traernos a casa,- intervino Hikari, viendo al pelirrojo.
- Eso no pareció,- susurro Takeru pero la castaña pudo escucharlo y se molesto por la actitud del mismo.
Dios, que se creé aquel rubio, ni nos conocemos lo suficiente,- pensó Hikari.
- Nos dejaron solas, nos abandonaron en el pueblo por que se fueron con sus novias,- casi grito Mimi, viendo a Joe en especifico.
- Bueno basta, va para todos, nada de hombres y mujeres en la casa por respeto a nuestros compañeros,- paro Yamato la pelea que se estaba formando.
- Ni magia,- dijo Sora al aire, volteando a ver a sus amigas,- nada de hacer cosas cotidianas en la casa o en la escuela con magia, lo digo delante de los chicos para que sepan que nosotras también nos vamos a controlar y ser respetuosos con ellos.
- No hemos hecho magia dentro de la casa,- intervino Miyako, viendo los ojos peligrosos de Sora.
- Entonces me pueden explicar que hacían objetos voladores en el baño, las cosas no vuelan solas, parece que había un tornado de supermercado en el baño.
- Ow, si llegaron las cosas, debido de ser mi error chicas, pensé en la hermosa tina que tenemos ahora durante la transportación,- dijo Mimi al aire.
- ¿Mandaron las cosas por medio de transportación?,- pregunto ahora Sora molesta.
- Lo recogeremos,- dijo Hikari un tanto avergonzada.
- Oye hablando de eso, nada de leer mentes ni entrar a la mente de nadie,- dijo Mimi, apuntando a Joe,- si nosotras no podemos usar nuestras habilidades tampoco ellos.
- ¿Pueden leer la mente?,- decía Sora, levantándose de su lugar para acercarse a Yamato furiosa.
- A veces... ,- susurro Taichi.
- ¿Que mas pueden hacer ustedes los vampiros que tengamos que saber?,- volvió a intervenir Sora, viendo al castaño que susurro.
- Joe, Koushiro y Yamato pueden desvanecerse y aparecer en los lugares,- acuso Taichi.
- Enserio Daichi, si no te callas,- amenazo Joe a su amigo.
- Nada de aparecerse por la casa,- dijo Miyako desconfiada de esas habilidades.
- Si, nada de leer mentes, aparecer en cuartos de la nada ni usar alguna otra habilidad,- expreso Mimi,- que tal si pueden a travez de la ropa o aparecer en el baño.
- Tienen razón las señoritas, nada de usar nuestras habilidades con ellas, hay que darnos privacidad,- intervino nuevamente Yamato.
- Hablando de baño, alguna sugerencia, solo hay un baño para todos en el piso de arriba,- pregunto Joe, alzando su mano, viendo que el tema de sus habilidades estaba en juego.
- Es un baño muy grande, es comunitario, una tina y dos regaderas,- explico Ken viendo a todos.
- Agregando el hecho que tiene 3 lavabos y un espacio para meter a 10 personas,- lanzo Tai.
- Debemos de ser respetuosos, nada de meternos cuando las chicas se estén bañando,- Mencionaba Koushiro.
- O al revés,- agrego Mimi a sus amigas, haciendo que Miyako como Hikari se sonrojaran.
- No seas tonta Mimi,- dijo Miyako, bajando su mirada del resto de los presentes.
- A mi no me molestaria,- levanto la mano Taichi, sabiendo el hecho que le gustaba que vieran su cuerpo,- ¿Verdad Sora?
Sora se sonrojo de sobremanera, aquel chico quería ponerla vulnerable.
- Basta,- dijo Yamato.
- ¿Algún toque de queda?,- intervino Takeru.
- Creo que todos estamos lo suficiente grandes para saber a que hora llegar, si tenemos escuela,- menciono Koushiro.
- Estoy de acuerdo,- apunto Mimi.
- Eso no significa que puedas llegar a la hora que quieras Mimi,- regañaba Sora.
Después de estar conversando por mucho tiempo, decidieron dar por terminada el improvisado encuentro.
- ¿Alguien quiere agregar algo?,- Joe menciono.
Nadie dijo nada mas.
- Bueno entonces ya abarcamos lo mas importante, como quiera tendremos unos días de pruebas para conocernos e ir poniendo algunos limites que vayamos necesitando,- menciono Yamato.
Hikari levanto su mano, a lo que todos voltearon a verla, Yamato no pudo evitar sonreír ante el gesto de la pequeña chica, se veía que era la menor de todos y le dio hasta cierto punto, ternura. No estaba acostumbrado a tratar con chicas así.
- Si Hikari, ¿Quieres agregar algo?.
- ¿Podemos hacer fiestas?
Todos empezaron a gritar cosas al mismo tiempo, haciendo que Yamato se pusiera la mano en la cien, evitando que lo vieran sacar una sonrisa aun mas grande.
Hace un tiempo que no se divertía y se frustraba tanto al mismo tiempo, y le agrado la idea de que vivieran todos juntos aunque sabían que iba a ser un reto.
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TIEMPO DESPUES
Dos chicas terminaban de lavar algunos trastes que habían ocupado para hacer la cena, jugando al mismo tiempo con el agua del fregadero y el jabón, mientras que Sora estaba en la mesa de la cocina, revisando unas cartas y horario de sus clases. Mimi estaba en el sillón leyendo una revista de modas que había comprado en el supermercado.
Del otro lado de la mesa estaba Koushiro y Ken que cada uno estaba en sus computadoras portátiles, compartiendo la mesa con Sora. Joe y Taichi se encontraban arreglando unos focos y cables eléctricos a un costado de la cocina para dar mas luz a los pasillos, los focos de los mismos no funcionaban.
Después de un tiempo, pudieron todos entablar paz y tranquilidad en la casa, pudiendo convivir los unos con otros sin gritar.
- Chicas, ¿Ya preparan sus uniformes de mañana?,- pregunto Sora a ambas chicas que estaban terminando de lavar los trastes sucios.
- Sip,- dijo Hikari concentrada en acomodar unos vasos en su lugar.
- ¿Y terminaron de recoger las cosas del baño?,- volvía a preguntar la pelirroja.
- Si,- ahora contesto Miyako, mojando a Hikari con algunas gotas.
- ¿A que hora se van a ir a dormir?.
- Pues no sabemos,- respondia Hikari.
- Recuerden que mañana empezamos clases,- recordó la pelirroja, guardando su correspondencia.
- Claro, somos expertas en nuestro primer día de clases,- dijo Mimi desde la sala.
- Vamos a ver, préndelo Tai,- menciono Joe al castaño que encendió el interruptor del pasillo de la cocina para que este hiciera corto y se apagaran todas las luces de la casa.
Tanto Miyako como Hikari soltaron algunas risas.
- No funciono,- intervino Miyako.
Sora volteo a ver las sombras en el pasillo de los chicos que tenían el papel de electricistas.
- Creo que no tendremos luz,- dijo resignada la pelirroja al ver la falta de luz.
- ¿Puedo?,- intervino Miyako, acercándose a donde los chicos que estaban trabajando.
- Claro señorita,- dijo Joe ayudándola con una lampara de mano, alumbrando así su área de trabajo, que era donde estaban los interruptores de luz y vio que empezó a manejar algunos cables sueltos.
- ¿Que haces?,- pregunto ahora Taichi, acercándose a Miyako y ver lo que estaba haciendo.
Después de unos cortos minutos la luz volvió a toda la casa, ademas de la luz que estaban arreglando los chicos.
- Miyako es muy buena en arreglar cosas,- menciono Sora desde la mesa.
Todos voltearon a ver a la chica que ni se inmuto, solo prosiguió a limpiar y cerrar todo rastro de cable sueltos en los interruptores.
- Si, la mente privilegiada del grupo,- dijo Mimi, cerrando su revista para irse camino a las escaleras,- voy a dormir chicos.
- Si es hora de dormir, vamos chicas,- insistió Sora a sus amigas,- mañana empiezan clases.
Todos asintieron y empezaron a retirarse, a excepción de Koushiro que siguió trabajando en su portátil.
- Sora se me olvido mi libro,- lanzo Miyako al regresarse al área de la cocina.
- No te desveles leyendo, mañana leerás mucho en la escuela,- le despedía Sora.
Miyako bajo a la primera planta y vio al chico pelirrojo trabajando sin mas en su computadora y no lo quiso interrumpir, se dirigió a la cocina a buscar su libro pero no lo encontró en ningún lado, hasta se agacho para ver si estaba abajo de la mesa.
- ¿Buscas esto?,- pregunto el chico alzando un libro en su mano, mientras seguía atento hacia su pantalla.
- No pensé que lo haya dejado en la mesa,- decía la chica, acercándose a donde el pelirrojo e iba a tomar el libro pero el chico lo movió para impedirlo.
- ¿Te gusta mucho leer?
Miyako le quedo mirando, sin comprender el porque de su pregunta.
- Si, creo que si.
- Eres buena con la electricidad, ¿en que otras cosas eres buena?
- Bueno no creo que sea buena en la electricidad, cualquiera pueda hacer lo que hice y pues, me gusta la robotica y la informática, algún día me gustaría construir algo muy importante.
- ¿Cual es el mejor invento que se haya creado?,- pregunto nuevamente el chico, viendo por primera vez a la chica.
La chica se quedo callada.
- Si, dices que te gustaría inventar algo, a quien te gustaría parecerte.
- Bueno, creo que uno de los mejores inventos es la bombilla, creo que por eso me gusta la electricidad.
- Algo tan sencillo y sin importancia,- soltó el chico un tanto decepcionado, poniendo el libro en la mesa para que la chica lo tomase.
Miyako lo tomo y se dispuso a retirarse, empezó a caminar lejos del chico pero se detuvo y dio la vuelta para tener al chico de frente a ella.
- Puede y sea sencillo y sin importancia el invento de la bombilla pero... pero las bombillas iluminas casas, calles y caminos. Te protegen de la oscuridad, te dan valor y caminar a travez de ella. No hay nada mas hermoso que ver una luz en un cuarto oscuro, y si lo usas bien, alertan y avisan de peligrosos y males.
Koushiro volteo a ver a la chica que con cierta vergüenza había complementado su respuesta. Después de un tiempo que se encontraban callados, la chica decidió retirarse sin mas.
- Buenas noches,- susurro la chica en despedida.
Ya una vez que el chico haya estado solo nuevamente, soltó una pequeña sonrisa y volteo nuevamente donde se había marchado Miyako.
- Interesante,- susurro el chico, rozando sus labios con su pulgar,- alguien no le gusta la oscuridad.
CONTINUED...
