Capítulo 10: Las Sombras del Pasado
-Estaréis impacientes, supongo. Hoy, por fin, llegamos a la parte en la que los chicos descubren quién soy. Para bien o para mal, mi verdadera aventura como Niño Elegido empieza ahora, lo anterior puede decirse que no era más que un preludio.- Algunos parecen tremendamente interesados, otros, como Kari, T.K., Davis, Yolei, Cody y Ken, que habían asistido en primera persona a lo que Yami está a punto de contar, parecen más bien tristes.
-Estamos en Agosto, Ken ya se había recuperado, más o menos, de lo que había sucedido con Digimon Emperador y también volvía a tener a Wormmon a su lado. Kari, T.K. y el resto habían vuelto de América tras rescatar a Tai y los demás y yo ya me había rendido en mi misión autoimpuesta de seguirle la pista a Demon. Todos volvíamos a estar juntos, un nuevo enemigo nos acechaba y yo cada vez me sentía más confiado. Fue por aquel entonces, cuando Ken decidió que quería saber más, pero antes teníais que presenciar el primer ADN-Digievolución y yo estaría, como de costumbre, muy cerca de vosotros.-
-De verdad, BlackGatomon, hay veces que me desesperan.- Yami y BlackGatomon caminan por un bosque tranquilamente, tras destruir algunas Torres Oscuras, habían decidido volver a Folder, donde aquellos obeliscos de Oscuridad son más numerosos. -Son incapaces de pelear en serio, ¿es que no entienden que tarde o temprano van a tener que matar a un digimon? ¿No se dan cuenta de que por sus dudas, aquel Rockmon ha estado a punto de destruir toda una ciudad?- A Yami tampoco le gusta matar digimons, es algo que intenta evitar siempre que puede encontrar otra solución, pero tiene muy claro que si debe destruir a algún digimon para salvar a otros, lo hara sin dudarlo.
-Bueno, al final lo destruyeron, ¿no?- BlackGatomon también parece un poco confuso ante la actitud de los chicos, pero intenta ver el lado bueno.
-Si, claro. Pero solo porque estaba hecho con una Torre Oscura, de no ser así ¿qué habría pasado con la ciudad? Y luego está la manera en la que tratan a Ken, aunque parece que los demás se han relajado un poco, Cody es tan testarudo… ¿cómo voy a contarles la verdad?- Yami se había parado en un claro y ahora se sienta a la sombra de un árbol. Cada vez está más preocupado porque se ha dado cuenta de que, tras el resurgir de Demon, es imperativo que estuviesen unidos, pero ninguno de sus amigos parece dispuesto a aceptarle.
-Creo que Ichijouji sí sería capaz de aceptarte.- BlackGatomon perece bastante convencido mientras se sienta al lado de Yami, pero éste no lo está tanto.
-¿Tú crees? Ni siquiera me ha buscado, pensé que querría preguntarme por qué no le odio o por qué podía anular el efecto de sus Torres, pero nada. Y no he vuelto a saber nada de Genai o Dragomon, y tampoco hemos vuelto a visitar a ninguno de nuestros amigos en este mundo. Creo que nos estamos obsesionando demasiado con las Torres Oscuras, nos quitan todo el tiempo.- Yami parece ligeramente sobrepasado por los objetivos que se ha marcado, quiere destruir Torres Oscuras, encontrar a Demon, investigar más sobre aquel DigiHuevo del Milagro, contarles a los demás que es el Elegido de la Oscuridad, descubrir quién es aquella mujer que convierte las Torres en digimons, hablar con Ken Ichijouji y, quizá lo que más le preocupa de todo, dominar el poder de la Oscuridad, no quiere que le vuelva a ocurrir lo mismo que en la Ciudad Factorial, aún le entran escalofríos al recordar aquel terrible dolor. Pero ninguno de sus objetivos está teniendo éxito y esto no hace más que frustrarlo y desesperarlo.
-Deberías tomarte las cosas con más calma, te exiges demasiado a ti mismo. Nadie puede abarcar tanto como lo que intentas abarcar tú, deberíamos dejar las Torres para los otros y concentrarnos en tareas de investigación, siempre se nos ha dado bien y ellos no tienen las mismas sospechas ni intereses que tú.- BlackGatomon ya le había dicho aquello miles de veces, pero Yami siempre, siempre, contesta lo mismo.
-No puedo, BlackGatomon, esas Torres me ponen los pelos de punta, ya viste que absorben el poder de la Oscuridad y desequilibran el mundo, es quizá lo más acuciante de todo, después de Demon, claro, pero parece haberse esfumado.- Yami, con tono ya monótono, le contesta a BlackGatomon sin siquiera mirarle, ha notado algo extraño, una perturbación, pero ha sido algo débil y repentino.
-Pero es que esto nos acabará volviendo locos, lo que te pasó en la Ciudad Factorial, aquel ataque de desesperación, fue producto de la sensación de derrota que te invadió y…- BlackGatomon sigue hablando pero Yami ya no le escucha.
Otra perturbación, más fuerte que la anterior, ha sacudido su cuerpo, pero su compañero parece no notarlo, es como si solo él estuviese sintonizado con aquellos extraños impulsos.
Y otra más, esta vez, más fuerte y ha tardado menos que la anterior, sea como fuere, aquello se está haciendo más intenso y rápido, y Yami empieza a encontrarse mal.
Y una vez más, aquella sensación golpea a Yami, ahora es tan fuerte que la cabeza empieza a dolerle, y lo peor de todo es que ya no se va, la perturbación se mantiene a su alrededor, como un velo oscuro que lo tiñe todo de gris.
-¡Yami! ¡¿Qué te ocurre?!- Por fin vuelve a oír la voz de BlackGatomon, parece preocupado, muy preocupado. Sin darse cuenta, Yami se había puesto en pie, oye una voz, una voz profunda y tenebrosa que lo llama, una voz terrible pero que despierta su curiosidad. Yami, todavía sin percatarse de que está de pie, echa a andar y BlackGatomon le sigue, tirando de él, intentando hacerle reaccionar.
A medida que camina, con un paso lento pero armonioso, Yami comienza a notar la perturbación más y más intensamente, su cabeza le duele aún más y todo su cerebro le dice que se detenga y se aleje de allí, pero, por algún extraño motivo, él sigue caminando, y sin saberlo se acerca a la base semidestruida de Digimon Emperador.
Cada vez le cuesta más avanzar, cada vez le cuesta más aguantar aquel dolor, cada vez le cuesta más mantenerse en pie, no caer de rodillas y rendirse ante aquella lacerante sensación que tanto daño le está haciendo. Y es entonces, cuando por fin llega al desierto, cuando el dolor se intensifica aún más, cuando se hace definitivamente insoportable y Yami cae, golpeando el suelo con sus puños y abriendo la boca en un grito mudo. BlackGatomon está a su lado, intenta tranquilizarle, averiguar qué le pasa, pero su compañero está sufriendo un dolor indecible, no sólo eso, aquel dolor está acompañado de algo más.
BlackGatomon mira hacia la base del Emperador, y se da cuenta de que de ella parecen salir ondas de Oscuridad, por fin nota el terrible poder que se esconde en lo más profundo de aquella fortaleza, y si él lo nota, y siente náuseas ante ello, su amigo, Yami, que tiene una sensibilidad mayor con la Oscuridad, tiene que estar experimentando una tortura no sólo física, sino también psíquica. Y allí, en el desierto, un digimon desconocido, lucha contra un Okuwamon, pero aquello carece de importancia, lo único que le preocupa a BlackGatomon es su compañero, el niño al que tan unido se siente.
Yami, empieza a notar que se desvanece en la nada, pero no es así, no se está desvaneciendo él, lo que cambia es lo que le rodea. Un mundo de sombras se extiende alrededor de Yami, un mundo que no es el Mar Oscuro, un mundo lleno de miedo, odio, rabia y tristeza, un mundo completamente negro, pero en el que se oyen unas voces, unas voces familiares.
-Parece que el Emblema de la Amabilidad no ha funcionado.-
-Este debe ser el verdadero origen de la Oscuridad.-
-¿Cómo podemos detenerlo?-
-¿Qué haremos si no lo conseguimos?-
Aquellas voces, aunque familiares, son irreconocibles para Yami, un Yami que está al borde del colapso, un Yami que nota como si se estuviera muriendo, que siente cómo cada célula de su cuerpo grita de dolor ante aquella terrible perturbación pese a que él mismo es incapaz de aullar para expresar todo aquel sufrimiento, un sufrimiento que no se limita al cuerpo, un sufrimiento que le inunda la mente, el corazón, el alma…
-¡Desintegrador Desesperado!-
Y de repente, nada.
Todo ha terminado, Yami siente que ha muerto, esa es la única explicación posible, ¿por qué si no iba a parar aquel dolor? Pero aquello no parece la muerte, el mundo a su alrededor se aclara, siente la mano de su compañero sobre su espalda, nota la desesperación que inunda su voz y la impotencia que siente por no poder ayudarle.
-Vamos Yami, tienes que detenerlo, no dejes que te invada, no dejes que te destruya…- La voz de BlackGatomon suena suplicante, incluso llorosa, Yami se da cuenta al fin de que no está muerto, pues nota la ardiente arena bajo sus pies, siente los restos de aquel terrible dolor en todo su cuerpo y aún nota, aunque más leve, la sensación de angustia que lo había invadido.
Pero remite, poco a poco, el dolor remite y Yami empieza a distinguir dónde está, en un desierto, con BlackGatomon a su lado y la base del Emperador delante de él, en la lejanía, una base que está siendo atacada por un extraño digimon desconocido, que parece ayudar a unos niños que Yami conoce bien, Kari, T.K, Davis, Ken, Yolei y Cody están de pie en medio del desierto, observando cómo aquella especie de dinosaurio bípedo azul, con una armadura verde y marrón, con unos aguijones enormes en el dorso de sus manos y con un par de ametralladoras enganchadas a su cadera, destruye la base del Emperador. Y ante esta visión, Yami se da cuenta de quiénes eran las voces que había oído durante aquel terrible momento en el que lo creyó todo perdido. Aquellas voces eran de sus amigos, hablaban del Emblema de la Amabilidad, de que no había sido suficiente… ¿Qué habían hecho con él? Ken necesita aquel Emblema, no puede perderlo o dejarlo en cualquier parte. Pero entonces, BlackGatomon se da cuenta de que su amigo parece haber vuelto en sí.
-Yami, ¿estás bien? ¿qué te ha pasado?- La cara de BlackGatomon aún refleja la preocupación y tristeza sentidas, el reflejo del miedo ante lo que le sucediera a su amigo aún se puede ver en sus ojos.
-No pasa nada, tranquilo, estoy bien, o lo estaré cuando acabe de recuperarme. He sentido como si… como si…- Yami es incapaz de describir lo que le había pasado, no sabe aún a ciencia cierta qué había sido aquello. (¿Qué he sentido? ¿Qué era toda esa Oscuridad? ¿Y esa angustia? Creo que aquel lugar estaba lleno de sentimientos negativos, multitud de sentimientos negativos que me torturaban, pero ¿por qué?) -He sentido como si la Oscuridad me tragara, como si ya no hubiese ninguna esperanza, he sentido un dolor mucho más intenso que cualquiera que hubiera experimentado antes.- Yami apenas es consciente de lo que dice, es como si sus palabras fuesen pronunciadas por una boca que no es la suya. BlackGatomon se queda anonadado, mirando a su compañero, ligeramente asustado por el tono lúgubre de la voz de Yami.
-Ha sido la Oscuridad, algo ha hecho que se concentrara ahí.- BlackGatomon señala a la fortaleza casi totalmente destruida y continúa mirando a Yami todavía preocupado.
-Se parecía mucho a lo que sentí cuando Ken Ichijouji creó aquel vórtice en el mar…- Yami ahora habla más para sí que para BlackGatomon, recuerda perfectamente lo que le ocurrió, la diferencia es que entonces el dolor había sido tan intenso y tan repentino que había perdido el conocimiento, pero, analizándolo detenidamente, las sensaciones habían sido similares. -Tendremos que anotarlo como otra de las cosas que no entendemos.- Y así, contemplando la enorme bola de fuego en la que se ha convertido la antigua base de Digimon Emperador, Yami y BlackGatomon se quedan en silencio, recobrándose de lo que para los dos había sido un duro golpe.
···
-Te he estado buscando como me dijiste.- Ken Ichijouji está enfrente de Yami, han pasado unos días desde que destruyese la base de Digimon Emperador.
-Mentira, has empezado a buscarme hace poco, después de descubrir quién es en realidad esa mujer.- Yami no está enfadado, y no usa un tono de reproche o indignación.
-Si, Arukenimon, supongo que, si has visto lo que ocurrió en aquella casa, también sabrás que tiene un compañero.- Ken parece estar rondando el tema que quiere discutir, pero al que le da miedo acercarse.
-No, no vi lo sucedido en esa casa, pero les he visto un par de veces, manteniéndome siempre al margen, claro. Supongo que te refieres a Mummymon, parecen bastante fuertes pero lo más inquietante es lo que es capaz de hacer esa digimon…- Yami se refiere a las Torres Oscuras, el hecho de que las malgastasen de aquella manera sólo puede significar dos cosas, o bien no saben su verdadero objetivo o lo saben y no les importa porque pueden construir más fácilmente.
-Tú sabes para qué sirven, ¿verdad?- Ken parece haber llegado al tema que le interesa y Yami le mira ahora con interés y un poco de suspicacia. -Me refiero a las Torres de Oscuridad.-
-Ya sé a qué te refieres y sí, sé para qué sirven, pero no puedo decírtelo.- Yami ha adoptado el mismo tono de misterio que había adoptado Dragomon con él en dos ocasiones pasadas y no puede evitar recordar lo mal que le había sentado aquello.
-¿Por qué? ¿No confías en mí? De ser así no te culparía, después de todo lo que he hecho…- Ken vuelve a adoptar aquel tono un tanto victimista que a Yami no le gusta, entiende perfectamente a Ken, pero no comparte su idea de olvidar lo sucedido. De refilón, observa a Stingmon y BlackGatomon, que están un poco apartados, hablando entre ellos, parece que BlackGatomon está contento de poder hablar con otro Digimon Elegido.
-Sí, confío en ti, pero si te contase lo que sé, estaría desvelándote algo que le oculto incluso a mis amigos.- Yami habla casi de manera inconsciente, con la vista aún fija en los digimons, con sus pensamientos perdidos en otra parte.
-Son ellos, ¿no? Davis y el resto son amigos tuyos, y es a ellos a quienes te refieres, ¿me equivoco?- Yami responde a la pregunta de Ken con un leve asentimiento. -Entonces, ¿por qué? ¿Por qué no te importa que yo sepa que eres un Niño Elegido? ¿Por qué se lo ocultas a ellos? Soy incapaz de entenderte.- Ken parece ligeramente ofendido, que aquel chico tenga aquellos amigos y no confíe en ellos no le cabe en la cabeza, y sin embargo, no le importa hablar con alguien que ha estado a punto de destruir el Mundo Digital.
-Te equivocas, sí que confío en ellos, el problema soy yo.- Yami gira la cabeza para mirar a Ken a los ojos, y ve un destello de entendimiento en ellos. -A ti te pasa algo parecido, después de todo.-
-¿Tiene que ver con que pudieras anular el poder de mis… de las Torres de Oscuridad y los Anillos Malignos?- Ken por fin se acerca a la verdad, incluso siente que se acerca a la verdad, pero Yami no va a ceder tan fácilmente.
-Puede ser, puede ser. Pero ya hemos hablado bastante de mí.- El tono de Yami sigue siendo cordial, pero un ligero deje de hastío le da a entender a Ken que ya no quiere seguir por ese camino. -¿Sigues teniendo el Emblema de la Amabilidad?- La pregunta de Yami no sorprende a Ken, ya se esperaba algo parecido.
-No, se quedó en la base de… de… bueno, en su fortaleza.- Ken evita pronunciar aquel nombre que ahora le suena arrogante y ridículo y que le recuerda todo lo que había hecho. Yami, muy sorprendido por lo que acaba de decir Ken, es incapaz de ocultar su perplejidad e incredulidad.
-¿Has dejado el Emblema de la Amabilidad allí? ¿Acaso eres idiota? ¿Acaso son idiotas los demás por dejarte hacer semejante idiotez?- Yami, además de sorprendido, está tremendamente indignado, el poco cuidado que había mostrado Ken con su Emblema es ofensivo, sobre todo sabiendo lo importante que es.
-Creímos que…- Ken parece compungido pero aún así trata de justificarse, algo que Yami no quiere ni oír.
-Mira, es igual, veré si puedo recuperarlo. Sólo quiero decirte una última cosa.- Yami cambia su tono, que pasa a ser más amable, pero solemne y le pone una mano en el hombro a Ken, que le escucha intrigado. -Nunca, repito, nunca, olvides lo que has hecho, ten siempre presente que fuiste Digimon Emperador, no trates de librarte de tu pasado.- Ken parece a punto de replicar pero Yami se lleva un dedo a los labios para mandarle callar. Los digimons escuchan ahora atentamente a sus dos compañeros. -Escúchame, recuerda a Digimon Emperador y ten presente que tú lograste cambiar, por ti mismo.- Aquellas solemnes palabras no parecen propias de Yami, pero es algo que lleva queriendo decirle a Ichijouji desde hace tiempo, algo que necesitaba que Ken tuviera presente.
Sin más dilación, Yami hace digievolucionar a BlackGatomon y se marcha volando a lomos de Garmmon, dejando atrás a Ken Ichijouji, con aire pensativo, en aquel tejado de aquella ciudad en ruinas, partiendo hacia el desierto en el que todavía deben descansar los restos de la base del Emperador.
El viaje es corto, desde que consiguiera el DigiHuevo de la Oscuridad y BlackGatomon pudiera digievolucionar en Garmmon, los viajes se habían convertido en algo más llevadero, siempre que Yami considerase oportuno hacer digievolucionar a su compañero para volar, algo que no le gusta hacer, pues, según él, BlackGatomon no es un medio de transporte, es su amigo. Así que aquello sólo lo hacían para viajes realmente largos o urgentes.
Cuando llegan al desierto, ven los escombros ennegrecidos y las cenizas en las que se había convertido la fortaleza antaño inexpugnable de Digimon Emperador. Tras un descenso y un aterrizaje suaves, Yami y Garmmon comienzan a rebuscar entre todos los cascotes, hierros, escombros y piedras que conforman aquellas ruinas. Por desgracia, su búsqueda se ve pronto interrumpida por algo más, algo grave, algo que a Yami le hace recordar sucesos del pasado. Una alteración terrible vuelve a sacudir su cuerpo, esta vez, más atento y preparado que antes, intenta captar la naturaleza de aquella cosa, una cosa que BlackGatomon también ha notado.
-Yami, es como si… la Oscuridad se concentrase… pero no cómo sucedió aquí hace unos días. Es algo distinto.- Aquello que les pone los pelos de punta a los dos puede no parecer tan grave, pero a Yami sigue sin gustarle.
Yami, interesado en captar algo, coge su Dispositivo y lo levanta en el aire frente a él, por un lado, en una esquina de la pantalla aparecen unos cuantos puntos de varios colores, aquellos deben ser sus amigos, y están en la dirección de la que viene la alteración… Por otro lado, un puntito rosa oscuro, más pequeño que el resto, parpadea no muy lejos del centro, aquello solo puede ser…
Yami ignora por un momento las náuseas que le provocan aquellas perturbaciones y se dirige al puntito más cercano y, tras excavar un poco con ayuda de Garmmon, encuentra la tablilla de color rosa oscuro que encierra el poder de la Amabilidad. De repente las alteraciones cesan.
-Yami, ha parado, la Oscuridad ha dejado de concentrarse.- La voz de Garmmon y la constatación de que aquello se ha detenido no son suficientes para Yami, tiene que ver qué ha pasado, por qué ha cesado tan repentinamente.
-Me da igual, vamos a ver.-
-Si queréis hacer preguntas, este es el momento, porque lo que viene ahora quiero contarlo de seguido.- Yami, por fin ha llegado a uno de esos puntos que le ponen la piel de gallina con solo recordarlos, no es un momento agradable, es más bien triste. Pero no solo la tristeza inunda esta parte de su memoria, también, ante la perspectiva de la muerte inminente, había entendido muchas cosas, en su cabeza se habían unido los cabos que necesitaba unir desde hacía tiempo, unos cabos que, al estar separados, lo habían atormentado.
-Si yo.- Rika casi se ha levantado del asiento pues sabe más o menos lo que está por llegar. -Más que una pregunta, es una petición, quiero que nos cuentes las cosas tal y como las viviste, que no lo adornes o lo suavices.- Rika tiene el ceño fruncido como si no se fiase de que Yami no intentase quitarle hierro a lo que había pasado. Algo que él no tenía pensado hacer.
-No te preocupes, Rika, por mucho que me vaya a doler, lo voy a contar tal y como lo recuerdo, aunque sé que esto no me va a doler solo a mí.- Yami mira a Kari y T.K. que son los que más van a sufrir oyendo lo que viene ahora. -Bueno, entonces seguiré…-
-Espera.- T.K. parece haber dudado por un instante, pero al fin se decide a preguntar. -¿Por qué te afectaba tanto la Oscuridad?- Aquella pregunta, que puede no tener sentido, es perfectamente lógica teniendo en cuenta que en el presente, Yami es capaz de evitar todo ese dolor que antes le producían aquellas alteraciones.
-Buena pregunta T.K., todo aquello me afectaba porque la temía, temía mi cualidad, la falta de confianza en mí mismo me hacía débil a la hora de enfrentarme al lado más vil y terrible de la Oscuridad. Pero lo superé, y fue en lo que os voy a contar ahora, cuando comprendí la verdadera naturaleza de la Oscuridad.- Yami se queda callado unos instantes, esperando más preguntas y después, retoma su relato.
Garmmon y Yami llegan a una zona rocosa, e inmediatamente se quedan alucinados ante el panorama. Los Niños Elegidos, Kari, T.K., Davis, Ken, Yolei y Cody, están tirados en el suelo junto a sus digimons que parecen haber regresado a sus etapas Infantiles o Bebé. Allí, plantado, impasible, como una figura aterradora e implacable, se alza un digimon al que Yami cree reconocer, se parece mucho a WarGreymon, el cuerpo Supremo del digimon de Tai, pero es completamente negro y en su escudo no se ve el Emblema del Valor. Es BlackWarGreymon.
-Yami, es un BlackWarGreymon… es como…- Garmmon, al igual que Yami, recuerda perfectamente su entrenamiento con Piximon, concretamente el momento en el que Kari era atacada por BlackWarGreymon, el paisaje parece el mismo y Kari también está tirada en el suelo. Yami nota entonces las palpitaciones de su corazón, si aquello está pasando ahora, no hay nadie que pueda ayudar a su amiga. ¿Nadie? No, sí que hay alguien, Yami podría ayudarla. Es entonces cuando Yami recuerda los gritos de Kari pidiéndole ayuda, y por fin se da cuenta.
(Este es el momento. El todo o nada. Si no es ahora, cuando más me necesitan, jamás se lo diré. Tengo que afrontar esto, tengo plantarle cara, aunque tenga cuerpo Supremo, tengo que hacer algo.)
BlackWarGreymon comienza a andar en dirección a Kari, y Yami se baja de Garmmon.
-Intervén cuando lo creas imprescindible, confío en ti.- Yami se aleja con paso decidido de Garmmon, acercándose a Kari sin que ninguno de sus amigos lo vea, pues están todos boca abajo o centrados en sus digimons, y de espaldas a él. Mientras camina, todos los miedos de Yami, todas sus dudas, le rondan la cabeza, todo aquello que había creído de la Oscuridad parece aclararse cuando está a punto de encararse con el digimon más fuerte, después de Demon, con el que se ha visto las caras. Un digimon hecho de Torres Oscuras…
(La Oscuridad no lo ha creado, la Oscuridad fue sólo una herramienta, una herramienta que ha usado Ken cuando era Digimon Emperador, una herramienta que Arukenimon ha usado para crear a BlackWarGreymon. Es tal como me dijo Demon: "Su poder siempre a sido una herramienta que ni los míos ni yo hemos dudado en utilizar para nuestros fines". Él trata a la Oscuridad como una herramienta, una herramienta no puede ser mala, todo depende del uso que le des.) Yami está a punto de llegar a una conclusión esperanzadora, una conclusión sobre sí mismo, una conclusión que parece avanzar al mismo ritmo que él, paso a paso, hacia Kari y BlackWarGreymon.
Cuando tan solo unos pasos lo separan de su amiga, BlackWarGreymon alza una de sus terribles garras frente a Kari, y Yami echa a correr. Nada más le importa, no le importa que Arukenimon y Mummymon por fin se hayan percatado de su presencia y griten sorprendidos, no le importa que sus amigos levanten la cabeza ante los gritos de Mummymon y Arukenimon y le vean corriendo hacia BlackWarGreymon, no le importa que muchos parezcan aún más sorprendidos que Arukenimon o Mummymon. Solo le importa Kari, que parece incapaz de reaccionar para salvarse. En el último instante, Yami se interpone entre Kari y BlackWarGreymon y éste último detiene su ataque justo antes de atravesar el pecho de Yami.
-¡Yami!- La voz de Kari suena entre sorprendida y aliviada, pero Yami no le presta atención, aunque BlackWarGreymon se había parado a tiempo, ha arañado a Yami y su camiseta está desgarrada, mostrando el, ahora fulgurante, Emblema de la Oscuridad sobre unos cortes no muy profundos de los que emanan unos hilillos de sangre.
Yami se cae hacia atrás, impulsado por su instinto y aterriza sentado justo delante de Kari, el Emblema se le cae al suelo, pues BlackWarGreymon ha cortado también el cordel del Circuito, y se queda allí brillando de forma intensa, cálida y reconfortante. Yami por fin lo ha entendido.
-¡Un Emblema! ¡¿Qué dem…?!- Kari sigue estupefacta, otras voces hablan, pero Yami solo alcanza a entender la de la chica que tiene justo detrás.
(La Oscuridad no creó a BlackWarGreymon, la Oscuridad no le ordenó atacar a Kari, la Oscuridad nunca ha hecho daño a nadie. Han sido aquellos que, movidos por sus motivos personales, egoístas y, muchas veces, malignos, han causado los daños. La Oscuridad solo es una herramienta, una herramienta que puede usarse para el Mal, pero que me ha permitido proteger a Kari, por eso la Oscuridad no es mala. Yo elijo lo que la Oscuridad puede ser. Yo soy el Elegido de la Oscuridad.) El Emblema brilla con intensidad y el Dispositivo de Yami comienza a vibrar.
-Es mi Emblema, el Emblema de la Oscuridad. Kari, yo soy el Elegido de la Oscuridad, llevo casi un año siéndolo.- La voz de Yami es decidida, sigue teniendo miedo, pero lo acepta. Se levanta y vuelve a plantarle cara a un BlackWarGreymon que, hasta el momento parecía paralizado por el brillo del Emblema de la Oscuridad.
-Pero la Oscuridad…- La voz de Kari se debilita, no quiere creer lo que acaba de oír, no quiere creer que su amigo es el Niño Elegido de algo tan horrible como la Oscuridad. Un par de lágrimas amargas brotan de sus ojos y resbalan por sus mejillas, aquello no puede ser real.
Pero es tan real como que BlackWarGreymon ha alzado otra vez sus garras para atacar, pero esta vez Yami permanece impasible, porque sabe que BlackWarGreymon no le tocará, después de todo, Yami confía en su compañero.
Y, tal como Yami se esperaba, Garmmon embiste a BlackWarGreymon y le hace caer al suelo, más por la sorpresa que porque el ataque de Garmmon fuese suficiente para dañarle.
-¿He sido bastante oportuno?- Garmmon le lanza una sonrisa a Yami, una sonrisa de complicidad y entendimiento mutuo, una sonrisa que Yami le devuelve con creces.
-Mucho.- Entonces Yami monta sobre su compañero, dispuesto a pelear junto a él, cómo tantas otras veces habían hecho. Y sabe que nada malo ocurriría, porque puede confiarle su vida a Garmmon, igual que Garmmon puede confiarle su vida a él. -¡Vamos Garmmon! ¡Demuéstrale a ese digimon el verdadero poder de la Oscuridad!- Yami está exultante de felicidad, el dolor en el pecho no es nada comparado con el placer y el alivio de haber dicho por fin la verdad, o de haber descubierto al fin el verdadero significado de ser el Elegido de la Oscuridad.
-Fuego Fatuo.- Garmmon escupe una llamarada azul contra BlackWarGreymon que rápidamente la bloquea con el escudo.
-Fuerza de Gea.- El oscuro digimon les lanza una devastadora bola de energía que casi les alcanza pero que acaba estrellándose contra una montaña lejana a la que pulveriza al instante.
-Como nos dé, no lo contamos.- Garmmon parece preocupado, pero Yami está inusitadamente confiado, ve brillar el Emblema de la Oscuridad a los pies de Kari que se ha levantado y observa la batalla, al igual que el resto de sus amigos, con una expresión confundida e impresionada.
-Somos más rápidos que él, no te preocupes.- Y aquello es cierto en parte, los ataques de BlackWarGreymon son lo suficientemente lentos como para que Garmmon pueda esquivarlos, aunque va siempre tan apurado que el más mínimo error podría acabar con los dos muertos.
BlackWarGreymon sigue atacándolos ferozmente, parece no cansarse nunca, sus ataques se suceden uno tras otro y Garmmon no tiene tiempo para contraatacar, tan sólo se centra en sobrevivir hasta encontrar un mínimo punto débil en su enemigo, algo aparentemente imposible. No obstante, el cansancio empieza a pasarle factura y Yami comienza a notar que a su digimon le cuesta más moverse hasta que al fin sucede lo inevitable.
-¡Tornado Negro!- El potente ataque giratorio de BlackWarGreymon golpea directamente en el estómago a Garmmon que, sabiendo que no podía evitar el ataque, ha adoptado aquella extraña postura para proteger a Yami lo mejor posible. Pero los dos salen despedidos y Yami nota, al caer, como se golpea con la cabeza y se destroza la espalda contra el suelo rocoso, el dolor es indefinible y, para colmo, BlackGatomon, le cae encima con fuerza, provocándole aún más dolor en la espalda y en el pecho. Yami apenas es capaz de ver lo que tiene delante de sus narices, ni siquiera se da cuenta de que ha caído a los pies de Kari hasta que no ve brillar a su lado el Emblema de la Oscuridad, sin embargo, Kari no hace ningún ademán de ayudarle, más bien al contrario, se aleja de él como si le tuviera miedo.
Aquello no puede estar pasando, no ahora que por fin le ha dicho la verdad.
(¿Por qué? ¿Por qué tiene que ser así? Tristeza, dolor, resentimiento, soledad, rabia… ¿Es eso lo único que merezco? ¿Acaso estoy condenado a la miseria? ¿Cómo voy a seguir luchando?)
Yami ve como su Emblema brilla con más fuerza, nota el peso de su amigo, herido, encima de él, respirando de manera entrecortada, en armonía con su propia respiración, aquel digimon, BlackGatomon, siempre ha estado con él, incluso cuando lo había menospreciado, se había mantenido a su lado, siempre protegiéndolo.
(¡No! ¡Tengo que luchar! ¡Por BlackGatomon! Porque él nunca se rendiría, y por Kari, porque me da igual si ella me odia o me quiere, yo sé lo que quiero, sé que quiero protegerla. Lucharé contra ese monstruo aunque sea lo último que haga.)
Entonces, Yami recoge su Emblema y se pone en pie, apartando a BlackGatomon, su espalda está llena de pequeños arañazos que brillan ensangrentados a la luz del sol, su cabeza le da vueltas y sus piernas casi no le responden, pero Yami se yergue en actitud desafiante, ante un BlackWarGreymon que cada vez está más cerca.
-¡Vamos! ¿A qué esperas? ¡Acaba conmigo si puedes!- Yami nota el Odio borbotar en su interior, un odio dirigido hacia aquellos que habían creado a tan terrible criatura y que habían amenazado a los que él quiere, pero también siente Tristeza, tristeza por no ser aceptado ni por la que creía que jamás lo repudiaría, y Rabia, consigo mismo, por no haberse dado cuenta antes de lo que era evidente, por haber dudado. Todos aquellos sentimientos aparentemente negativos se mezclan con la ya acostumbrada Soledad únicamente rota por la compañía de su fiel amigo BlackGatomon, con la Serenidad ante lo que parece un final trágico pero que él ve como una oportunidad única, con la Paz, la paz interior que por fin ha alcanzado consigo mismo y con su característica, la Oscuridad.
("Tu corazón, tu alma, tu mente, como sea que quieras llamarlo, es oscuro." Dragomon tenía razón. "Aquí yace el Emblema de la Oscuridad, recipiente del poder de la Soledad, la Tristeza, la Rabia y el Resentimiento pero también del poder de la Paz, la Serenidad, la Madurez y la Sutileza." Soledad, Tristeza, Rabia, Serenidad y Paz, aquello que experimento en estos momentos y que ya me había sido revelado… Si Dragomon tenía razón, si aquellas inscripciones eran ciertas, acepto mi poder, por fin lo he aceptado, y lo usaré para pelear.)
-Yami, estoy contigo.- BlackGatomon se había levantado y se había situado frente a él. -No me rendiré, ni la muerte me impedirá protegerte.- Las palabras de BlackGatomon resuenan en los oídos de Yami, no puede fallarle a su compañero, él también puede ayudar, él puede darle el poder para ganar.
Agarrando su Dispositivo, Yami mira decidido al frente, primero a BlackGatomon y luego a BlackWarGreymon. -BlackGatomon, no tienes que luchar sólo.- El Dispositivo de Yami se ilumina con una luz negra, cálida, tranquilizadora y suave, mientras que el Emblema de la Oscuridad despide un fulgor frío pero relajante, es ahora o nunca.
-¡BlackGatomon SuperDigievoluciona en…!- Su compañero se vuelve a elevar en el aire como hiciera ante Gigadramon y Megadramon, pero Yami sabe, siente, que esta vez es distinto, que esta vez lo han hecho bien, la luz que despide su amigo ya no es aterradora y lúgubre, es cálida y atrayente. BlackGatomon se estira, su figura se estiliza y se transforma en un ser alto y esbelto, con una presencia increíble y apariencia humana. Lleva unas ropas azul oscuro con detalles rojos y dorados, una capa negra le cubre toda la espalda y llega hasta el suelo. Sus botas negras están decoradas con murciélagos de color rojo sangre al igual que su ropa. Cubriéndole los ojos lleva un pequeño antifaz y un mechón de su pelo rubio le cae sobre la frente. Yami no puede sino quedarse impresionado y un poco atemorizado por la nueva apariencia de su compañero.
-¡… Myotismon!- Entonces se da cuenta de que ya ha visto antes a aquel digimon de apariencia vampírica, fue cuando tenía ocho años, vio como el digimon de Kari ensartaba con una de sus flechas luminosas a un digimon igualito que su compañero.
-¡No!- El grito de Kari hiende el aire en conjunto con el de su compañera Gatomon, y Yami ve cómo su amiga se arrodilla y se lleva las manos a la cara en gesto de desesperación mientras T.K. corre hacia ella para intentar calmarla al tiempo que fulmina con la mirada a Yami y Myotismon.
Pero no hay tiempo para preguntarse qué les pasaba, BlackWarGreymon ha decidido ponerse en acción y se dirige rápidamente hacia Yami y Myotismon.
-Corriente Sangrienta.- Con un susurro casi inaudible, en una voz lúgubre y de ultratumba, Myotismon crea un látigo de lo que parece ser sangre y golpea con él a BlackWarGreymon, que pierde el equilibrio y cae. La cosa parece ahora diferente.
-Pesadilla Nocturna.- Una nube de murciélagos sale de la capa de Myotismon y eleva al caído BlackWarGreymon en el aire.
Sin darle tiempo siquiera a reaccionar, Myotismon vuelve a abrir su capa y esta vez habla con una voz potente y resonante. -¡Grito de Muerte!- Una sombra terrible engulle a BlackWarGreymon y cae aparentemente muerto al suelo.
-¡Imposible! ¡¿Cómo un digimon de cuerpo Perfecto ha podido derrotar a uno de cuerpo Supremo?!- Arukenimon está fuera de sus casillas y Yami contempla con placer la incredulidad e ira que la invaden porque sus planes han salido mal.
-He podido porque siempre he tenido que luchar contra digimons más fuertes que yo.- Su voz y apariencia pueden ser distintas, pero Yami detecta enseguida el orgullo que caracteriza a su compañero. Y no solo eso, la mirada que Myotismon le echa a Yami es de un profundo respeto y cariño, aquel es sin duda su amigo. -Además, el poder de la Oscuridad de Yami me da fuerzas y, mientras tenga que protegerle, no puedo perder, no importa cuán fuerte sea mi adversario.- Myotismon se aproxima a Arukenimon con una sonrisa vengativa en sus labios.
-¡Fuerza de Gea!- Antes de que Yami pueda darse cuenta, o de que Myotismon tenga tiempo siquiera de reaccionar, BlackWarGreymon se levanta y les lanza a sus amos y a Myotismon una enorme bola de fuego que impacta contra el suelo en un punto muy cercano a ellos. Myotismon sale despedido y cae a los pies de Yami, ya siendo BlackGatomon de nuevo. Mientras tanto, Arukenimon y Mummymon se levantan ofendidos y enojados con su creación. -¡¿Cómo te atreves?! ¡Acaba con ellos ahora que no pueden defenderse!- Arukenimon está enajenada, su ira parece no tener límites.
-No, no obedeceré a nadie más débil que yo.- Sorprendentemente para todos, BlackWarGreymon rechaza la orden de Arukenimon y se aleja caminando a paso lento, en dirección a Yami. -Volveremos a vernos.- El susurro del digimon oscuro llega perfectamente a los oídos de Yami y BlackGatomon y BlackWarGreymon echa a volar hacia el horizonte con Arukenimon y Mummymon siguiéndole en su Jeep.
Yami recoge a su compañero en brazos, no está inconsciente pero sí parece muy cansado, y se aproxima a Kari, que todavía parece estar llorando, y a T.K. que le mira con el ceño fruncido mientras se acerca.
-Yo… no sé que decir… siento mucho haberos ocultado…- Yami intenta expresar unas disculpas que llevaba queriendo decir desde hacía tiempo.
-Vete.- La voz de T.K. suena fría y distante, una nota de odio la tiñe y Yami se da cuenta enseguida de que aquel ceño fruncido no era de extrañeza sino de enfado.
-Pero yo…- Yami no puede acabar, una voz antaño dulce cuando se dirigía a él, le habla en un susurro gélido y entrecortado.
-Aléjate… de mí… no… Myotismon…- La voz de Kari golpea a Yami como un mazo, aquello no puede ser verdad, él había pensado que tras el susto incial entraría en razón pero…
-Kari, por favor…- Yami cae de repente al suelo llevándose la mano a la cara mientras nota cómo de su nariz brota la sangre a borbotones. T.K. le ha dado un puñetazo y, probablemente, le ha roto la nariz. Pero el dolor de su nariz no es nada comparado con el punzante y constante dolor que atenaza su mente.
-¿Qué te crees que haces?- BlackGatomon, pese a estar débil, se pone en pie y desafía a T.K. con la mirada. Pero Patamon y Gatomon, que no están en un estado mucho mejor que el compañero de Yami, se interponen en su camino y lo miran desafiantes.
Yami mira a su alrededor, la cara de Cody expresa, como mínimo, tanto odio como la de T.K., Yolei parece a punto de llorar y está aterrada, Davis, parece debatirse entre el alivio por ver a Kari sana y salva y la confusión que le produce toda aquella situación y Ken, que quizá ya se esperaba algo así, mira a Yami con cara triste como compadeciéndole. Pero la cara que más daño le hace a Yami es, una vez más, la de Kari, que tras quitarse las manos de ella, muestra un gesto de asco, odio y miedo que Yami ya le había visto antes, precisamente durante el entrenamiento de Piximon, aquel entrenamiento había acertado en todo respecto a Kari, en todo. Y Yami es incapaz de entender nada, y tampoco le importa pues su mente está totalmente centrada en la chica que le gusta, que le había gustado desde que la viera en aquella clase, con una sonrisa amable iluminándole el rostro. No puede enfrentarse a ellos, Yami no quiere hacerles daño, no importa lo que le hagan a él, ahora que ya controla la Oscuridad de su mente y su corazón, no quiere desatarla contra ellos.
-Vámonos BlackGatomon.- La llamada de Yami es recibida con asombro por su compañero pero éste la obedece no sin antes dejar caer un último reproche.
-Parece que los Niños Elegidos no son tan buenos después de todo.- Tras esto BlackGatomon se da la vuelta y se aleja caminando junto a Yami, que tiene un aire alicaído y derrotado.
-Terrible, nunca había oído tantos detalles acerca de lo que había pasado.- Tai está sobrecogido como lo están los demás, a él, Matt, Sora, Mimi, Joe e Izzy, les habían contado aquello en su momento, pero los chicos lo habían hecho parcialmente y desde su punto de vista, sin entrar en muchos detalles, sin embargo Yami ha expresado perfectamente lo que sintió en cada momento y oírlo así, en frío, mientras sus protagonistas tenían la mirada bajada y avergonzada como si no quisieran oír más…
-Vaya, fuisteis unos auténticos cerdos.- La sinceridad de Rika golpea a todos como un látigo. -Aunque creo que fue aún peor lo que te hicimos más adelante.- Ella también parece triste, tras oír aquello, al igual que el resto de sus compañeros, se estremece solo de pensar cómo contará Yami los hechos acaecidos ya siendo mayores.
Yami mira a aquellos que más daño le habían hecho entonces, Kari tiene la mirada perdida y los ojos ligeramente irritados mientras que T.K. le mira fijamente, como intentando detectar en Yami algún rastro emocional de aquello que había sucedido hace tanto tiempo, sin embargo en su rostro, Yami ve las inconfundibles trazas del arrepentimiento. Por eso no le gusta hablar del pasado, es cierto que había cosas buenas y que merecía la pena recordar pero…
-Si no te importa seguiré mañana, ¿vale, T.K.?- Un poco cansado y alicaído, Yami pospone la continuación del relato pues no se siente con fuerzas para seguir y ve que sus amigos están en un estado similar. T.K. acepta sin problemas y todos se van poco a poco, en silencio, con las palabras de Yami aún presentes.
