Aquí les dejo esta adaptación espero les guste los personajes le pertenecen a J.K. Rowling. AU (universo alterno) y la historia a Ariel Tachna esta historia es de hombre hombre


CAPITULO 10

—Algo está mal con Alisson —dijo Draco tan pronto como Harry cruzó la puerta regresando del trabajo—. Ella no ha dejado de llorar en todo el día y se frota su orejita.

—¿Tiene fiebre? —Harry preguntó, llegando a un lado de Draco y colocando la mano en la frente de Alisson—.

Se siente caliente.

—Ella ha estado así todo el día —Draco aseguró.

—Creo que necesitamos hablarle a su doctor —dijo

Harry—. Ella obviamente no está bien. ¿Quieres que le llame y haga la cita?

—¿Puedes mejor cuidarla? —Draco preguntó, sabiendo que su voz era lastimosa pero sin que le importara.

Estaba exhausto de oír a Alisson llorar todo el día—. Yo llamaré al doctor.

—Claro —dijo Harry, sacando a Alisson de los brazos de Draco y acunándola contra su pecho—. Todo va a estar bien. Papi va a llevarte con el doctor y nosotros arreglaremos todo. Solo relájate y espera un poco más.

Draco regresó al cuarto pocos minutos después. —

Ellos tienen lugar dentro de una hora —le dijo a Harry—.

Dicen que se oye como si tuviera una infección en el oído.

—Al menos pueden verla hoy —dijo Harry, meciendo suavemente a Alisson—. ¿Por qué no vas a darte una ducha?

Prepárate algo de comer, date un descanso. Yo me encargaré de ella hasta que sea la hora de irnos.

Draco estaba ridículamente agradecido. Le sonrió y bajó las escaleras para comer algo. Había sido un día horrible, no sabía qué hacer para ayudar a Alisson, temía que ella estuviera enferma pero no estaba seguro si solo era otro cólico. Afortunadamente ella no los había tenido desde hace un tiempo, pero eso no significaba que nunca los tendría de nuevo. En varias ocasiones levantó el teléfono para hablarle a Harry, pero sentía que eso era admitir su derrota.

O admitir los otros sentimientos que estaba desarrollando por su amigo. Temía que admitir eso era incluso más que admitir que necesitaba ayuda. Después de todo, todo el mundo podía necesitar ayuda, y ellos ya habían establecido que él no tenía idea de qué hacer en lo concerniente a Alisson. Obviamente las cosas habían mejorado. Sabía cómo tratar con las cosas rutinarias, pero el llanto de hoy no era rutinario. Nunca había estado tan feliz de ver a alguien, como lo estuvo al ver Harry llegar a casa hoy.

Con un suspiro, Draco se dirigió a la ducha, necesitaba el agua caliente para que le ayudara a relajarse.

Quizás se masturbaría mientras estuviera ahí. No podía recordar la última vez que lo hizo. Seguramente antes de que Alisson naciera. No podía masturbarse con ella durmiendo en el mismo cuarto y todas sus duchas habían sido apresuradas, no sabía qué tanto Alisson dormiría y no quería que ella despertara y llorara cuando estuviera bañándose. Ahora, sabía que ella estaba segura en los brazos de Harry, sin importar lo molesta que estuviera, él podría relajarla un poco y se irían. Si no había más, eso le daba un mejor marco a su mente hasta lo que fuera que el doctor les dijera.

Desnudándose se metió bajo el chorro de agua, dejando que el agua caliente relajara su fatiga. Se tomó su tiempo en lavarse el cabello, sentía que ya le rozaba los hombros, acordándose que no se lo había cortado desde antes de que Alisson naciera. No faltaba mucho tiempo antes de que tuviera que regresar a trabajar. Quizás le preguntaría a Harry si pudiera cuidarla una hora o dos en la tarde para ir a la peluquería.

Al pensar en Harry le recordó su otra misión en la ducha. Se apoyó contra la pared, cerró los ojos e invocó la imagen de su sexy compañero de casa, de la manera en que se veía ayer, sin camisa, y sudado. En su fantasía Harry no se Iba con Alisson, sino que caminaba hacia él con intenciones.

Draco se estremeció a pesar del calor del agua, imaginando los rasgos de Harry transfigurados por la lujuria. Dios, quería ver eso.

Bajó su mano por su abdomen hacia su pene. Lo circuló en su puño, lo jaló deliberadamente, dejando que la tensión se formara mientras la imagen de Harry lo inundaba.

Imaginó la mano de Harry en su pene, y el pene de Harry en su mano. Se estremeció ante la onda de necesidad que lo recorrió con ese pensamiento. Nunca se había permitido

hacer eso. Siempre se había rehusado a violar su acuerdo, incluso con la mente. Pero ahora no podía detenerse.

Necesitaba liberarse, y ninguno de los hombres con los que había dormido en el pasado, ninguno de los modelos que había visto en ocasiones, podía hacer esto por él ahora. Su pensamiento tenía un solo blanco, y ese único blanco era: Harry.

Cuando se dio cuenta, algo se disparó dentro de él, la mano de Draco se movía arriba y abajo del sensible eje, llevándolo más y más cerca de su liberación. Llevó su otra mano a la boca y mordió la palma para amortiguar el sonido que hizo al correrse, aunque esperaba que el ruido del agua también ayudara. Su pene saltó en su mano, su semen cubrió la pared de la ducha. Se sintió culpable de soñar con Harry cuando Harry estaba cuidando a Alisson. Draco terminó de bañarse y cerró el grifo del agua. Se secó tratando de recuperar la compostura, no quería que Harry se diera cuenta de lo que había hecho en la ducha. Incluso aunque no asumiría que Draco había estado fantaseando con él, esto no era por lo que Harry estaba cuidando a la bebé.

Aceptó cuidarla para que se preparara para ir a al doctor.

Finalmente listo, Draco regresó al cuarto de Alisson, Harry la tenía en los brazos, ella estaba gimiendo en lugar de gritar como si la estuvieran asesinando. Eso fue un pequeño consuelo. —¿Nos acompañas? —Draco preguntó—. El consultorio del pediatra está cerca.

—¿Quieres que te acompañe? —Harry preguntó sorprendido.

—Por favor —dijo Draco—. Me temo que perdería la mitad de lo que diga el doctor y no quiero hacer un lío con las instrucciones. Quiero que Alisson se recupere lo más rápidamente posible.

—Está bien —Harry aceptó con una complacida sonrisa.

Durante el camino al consultorio del doctor trató de calmar a Alisson, sin éxito. Afortunadamente, ellos no tuvieron que esperar en cuanto entraron al consultorio, la enfermera los llevó directamente al cuarto de exploración. —¿Qué es lo que los trae aquí? —la enfermera preguntó.

—Alisson ha estado llorando. Ella se siente caliente, como si tuviera fiebre. No ha querido comer en todo el día ni dormir ―Draco le explicó.

—Ella también se ha estado jalando su orejita —Harry agregó.

—¿Cuándo empezó? —preguntó la enfermera.

—Esta mañana —Draco contestó.

—Después de que me fui a trabajar —Harry agregó—.

Ella no lloró durante la noche ni temprano en la mañana.

—Pero no mucho tiempo después —Draco continuó—, así que probablemente empezó un poco después de las nueve.

—Voy a tomarle la temperatura —dijo la enfermera—.

Empezaremos con eso y luego llegará el doctor.

La enfermera se aproximó con el termómetro, lo presionó contra la orejita de Alisson y le alcanzó a tomar la temperatura antes de que gritara de nuevo. —Cuarenta grados —declaró la enfermera después de un momento—, y definitivamente su orejita está sensible. La mayoría de los bebés ni siquiera notan el termómetro a menos que tengan una infección en el oído. Vamos a quitarle algo de ropa así el Doctor podrá escucharle el pecho para asegurarse de que no tiene nada más. Estará aquí en un momento. Ella es una bebé encantadora, caballeros. ¿La adoptaron?

—No, ella es mi hija —contestó Draco, pescado de nuevo fuera de guardia ante la presunción de que Harry y él fueran pareja—. La mamá murió cuando ella nació.

—Oh, lo siento —la enfermera se disculpó—.

Recientemente nosotros hemos tenido muchas parejas que han adoptado así que naturalmente asumí…

—Está bien —Draco le aseguró—.

Ruborizada, la enfermera los dejó solos. —Es la tercer persona en las últimas semanas —Harry se rio, eligiendo lo divertido de la situación en lugar de lo mucho que deseaba que la enfermera tuviera razón.

Antes de que Draco pudiera decidir qué contestar, el doctor entró. —Señor Malfoy, ¿cómo se encuentra? —

Alisson eligió ese momento para soltar otro grito.

—Yo estoy bien —Draco admitió—, Alisson está enferma.

—Eso es lo que oí —dijo el doctor—. Déjenme revisarla.

Harry se apartó para darle lugar al doctor, quien escuchó detenidamente el corazón y los pulmones de la bebé. —Sus pulmones se oyen limpios. Eso es bueno. ¿Ella ha estado con gripe o congestionada?

—Realmente no —Draco replicó—. Quiero decir, le he limpiado la naricita en un par de ocasiones, pero imaginé que era porque había llorado mucho. Ella apenas si se ha detenido durante todo el día.

—Revisaré los oídos —dijo el doctor—. Probablemente sea la causa de esto. Si es una infección de oídos, a ella no le gustará. Sosténgala fuerte y que no se mueva.

Draco la detuvo fuerte mientras el doctor se aproximaba con el otoscopio.

Como lo predijo, Alisson empezó a gritar fuerte en el momento que el aparato tocó su oído. El doctor obviamente estaba acostumbrado al llanto, porque se tomó su tiempo en examinarla. —No está del todo mal —dijo el doctor cuando se apartó—. Definitivamente tiene una infección en el oído.

Revisaré el otro para ver cómo se encuentra, y entonces les daré una receta de amoxicilina para tratarla.

—¿Tiene que revisar el otro oído cuando ya sabe que necesita medicamento? —Draco preguntó, no estaba seguro de haber oído bien a causa de los gritos que comenzaron de nuevo.

—Es mejor reconocerla para el expediente —explicó el doctor—. Si ella vuelve a tener una infección en ese lado o en el otro o en ambos, eso puede cambiar las opciones de tratamiento en el futuro. Sé que es difícil. Quizás deba de dejar que esta vez la sostenga su pareja. De esa manera no se sentirá culpable de permitirme revisarla.

Ahí estaba de nuevo, la automática suposición de que Harry y él eran pareja. Aunque la sugerencia tenía sentido, así que dejó a Alisson con Harry. El doctor esperó hasta que Harry acomodó a Alisson en sus brazos, antes de revisarle el otro oído. —Este está limpio —les dijo—. Eso es bueno, eso significa que la infección es reciente. Ella necesitará antibiótico, pero esperemos que se recupere rápido y no haya contratiempos. —Fue hacia su escritorio y tomó el recetario—. ¿Qué edad tiene?

—Dos meses y medio —Draco contestó.

El doctor asintió y escribió la receta. —Le pueden dar medio gotero de Tylenol cada seis horas. Si no es suficiente, alternen ambos cada tres horas, así habrá seis horas entre la dosis del mismo medicamento. La parte más dura de una infección de oídos para los bebés es el dolor. Al antibiótico le tomará unas treinta y seis horas empezar a trabajar, y obviamente ustedes no quieren escucharla llorar todo ese tiempo. El medicamento para el dolor ayudará con eso y con la fiebre así que le debe de regresar el apetito. Si ella no está mejor en cuarenta y ocho horas, llámenme, si la temperatura es mayor de treinta y nueve la traen aquí o la llevan a urgencias, nada de eso debe de suceder ahora que ella esté tomando el antibiótico, pero es preferible tomar todas las medidas de precaución para evitar riesgos.

Draco podía sentir que sus ojos se abrían más con toda esa información.

—No te preocupes —Harry dijo suavemente—. Lo tengo. Iré por sus medicamentos para que empiece a sentirse mejor.

—Gracias —le dijo Draco al doctor—. Realmente apreciamos que haya podido verla tan pronto.

—Siempre dejamos citas disponibles para los pacientes enfermos —el doctor les aseguró—. Nada es peor que tener a tu bebé enferma y no lograr que sea atendida.

Cuando mis niños tenían esa edad, no a todo el mundo les preocupaba eso, recuerdo haber llevado a mi hija a urgencias por algo que podía ser atendido por el doctor, excepto que no podíamos encontrar una cita. Me juré nunca hacerle eso a mis pacientes cuando tuviera mi propia práctica.

—Estamos agradecidos —dijo Harry, dejando a Alisson con Draco y tomando su abrigo.

Ellos entregaron la receta en la farmacia para que se la surtieran y fueron a buscar los analgésicos que el doctor había recomendado. Para cuando encontraron los analgésicos para Alisson, la receta estaba lista.

De regreso a casa, le dieron a Alisson el medicamento y esperaron ansiosos que el Tylenol comenzara a funcionar para que ella pudiera descansar. Podían decir el momento en que hizo efecto, porque se quedó dormida casi inmediatamente.

—La llevaré a su cama —dijo Draco, su voz traicionó su agotamiento.

—¿Por qué no duermes un poco? —Harry sugirió—. Yo me tardaré una hora u hora y media en preparar la cena.

—¿No te molesta? —Draco preguntó.

—Claro que no —Harry le aseguró—. Ve. Draco llevó a Alisson arriba y la colocó en la cama, colapsando en el sofá cama que había aparecido en el cuarto de Alisson dos días antes. 'Tendrás un perpetuo dolor de espalda si sigues durmiendo en la mecedora', Harry había bromeado a manera de explicación. Draco se había sentido conmovido ante el generoso regalo, aunque él trataba de usarlo con moderación así no malcriaría completamente a Alisson, por siempre dormir en el mismo cuarto que ella. Después de todo, ¿cuál sería el punto de hacerle su cuarto si seguía durmiendo con ella?

Aunque, ahora, estaba preocupado por la infección en el oído, el sofá cama era una bendición del cielo. Podría dormir y estar cerca por si ella necesitaba algo. En cuestión de segundos se despertaría.

Abajo, Harry se tomó su tiempo para preparar la cena cuando no oyó ningún paso arriba. Draco estaba visiblemente cansado, y Harry no tenía ninguna prisa para despertarlo. Sus pensamientos se aceleraban mientras sus manos trabajaban automáticamente en cortar los champiñones para la crema de champiñones de la receta que su madre le había dado. Cada vez que Draco y él salían con Alisson, la gente asumía que eran familia. Ciertamente quería que fuera verdad, pero asumió que Draco quería mantener su trato original. De otra manera le habría dado alguna indicación. Excepto por todas las pequeñas cosas que parecía proclamar que ellos eran pareja ante todos los demás. Se acercó a Harry para apoyo y consejo en lo concerniente a Alisson, compartían una casa, tareas, cargas financieras. Todo excepto la cercanía y el confort que podría venir de una amorosa relación.

Encontraba atractivo a Draco. Le agradaba. Amaba a Alisson. Eso parecía ser bases firmes para construir una relación.

Quizás después de la cena, él podría encontrar una manera de abordar el tema.

Media hora después, la sopa estaba lista. La dejó a fuego lento mientras buscaba a Draco. Tocó ligeramente la puerta del cuarto de Draco, pero su compañero de casa no contestó. Frunciendo el ceño, abrió la puerta y se asomó, la cama estaba vacía. Sacudiendo la cabeza, fue al cuarto de Alisson, encontró a Draco dormido en el sofá cama. —Vas a malcriarla —murmuró al lado de Draco, llegando al borde del sofá cama y sacudiendo suavemente el hombro de Draco—. Draco—murmuró acercándose todo lo que pudo para no molestar a Alisson.

Los ojos se abrieron, brillando en la casi oscuridad, vulnerables, necesitados, un poco asustados pero aliviados cuando lo reconocieron. La combinación era más de lo que Harry podía resistir.

Bajó la cabeza un poco más y rozó sus labios contra los de Draco, seguro que terminaría con el culo sobre el suelo de la recámara, pero Draco no lo alejó. Sus ojos se cerraron de nuevo lentamente mientras sus labios se movían lánguidamente dándole la bienvenida al beso de Harry. Un suave suspiro escapó de los labios de Draco, recorriendo suavemente la boca de Harry. Harry levantó la cabeza un momento, esperando que Draco abriera los ojos de nuevo. Cuando lo hizo, levantó las cejas en una silente pregunta. La respuesta de Draco fue igualmente pero absolutamente inequívoca mientras jalaba a Harry para otro beso, uno más largo, más intenso, sus narices chocaban mientras ellos trabajaban torpemente en el ángulo.

—Déjame sentarme —Draco murmuró.

Harry se apartó, dándole espacio a Draco. Alisson se movió en la cama, así que Harry le dio la mano a Draco y lo jaló al pasillo. —Vamos abajo en donde no molestaremos a la bebé.

Draco lo siguió dócilmente, aun demasiado sorprendido por el beso y atontado por el sueño para procesar lo que había sucedido. Cuando llegaron a la cocina y Harry lo jaló hacia la mesa, Draco se detuvo y giró la cara hacia su compañero de casa.

—¿Esto es por Alisson?

—Claro que no —dijo Harry, ofendido de que Draco pudiera pensar tal cosa—. Amo a Alisson, si, porque ella es dulce, una encantadora bebé, pero no necesito moverme hacia ti para ser parte de la vida de ella, como bien lo sabes dado que ella ya tiene diez semanas. Esto es por ti y por mí.

—Lo siento —Draco se disculpó—. Todo está tan loco ahora. Que tengo miedo. Mis pensamientos están mezclados en mi cabeza y no sé qué hacer la mitad del tiempo. La otra mitad estoy dormido.

Harry se carcajeó. —No tengas miedo. Sé que criar a un niño solo es intimidante, pero no tienes que estar solo.

Déjame ayudar.

—Ya has hecho mucho —Draco protestó.

Harry sacudió la cabeza. —Déjame cuidar también de ti.

Draco no sabía qué decir. Anhelaba una pareja real, no simplemente a alguien que le ayudara a cuidar de Alisson, alguien en quien apoyarse, que fuera inequívocamente fuerte.

—Vamos, Draco —Harry urgió—. ¿Qué puede dañarse?

Draco podía pensar en todo tipo de cosas, todas las razones que ellos habían acordado para no involucrarse con el otro cuando decidieron ser compañeros de casa, pero todo eso palideció comparándolo con la manera en que Harry veía a Alisson cada vez que la levantaba, la manera en que veía a Draco ahora.

—Correcto. Podemos intentarlo.

Sonriendo ampliamente, feliz con el mundo en ese momento, Harry se acercó a Draco, dándole un tierno abrazo. Rozó sus labios con los de Draco de nuevo, tratando de poner en ese contacto toda la ternura y el amor que podía mostrar. Draco correspondió el amable gesto, finalmente apoyaron las frentes juntas en un confortable silencio.


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