Los Personajes Pertenecen a Stephenie Meyer, La Historia Es Completamente Mia y Esta Protegida, Asi Que Pregunten Si Desean Publicarla En Alguna Parte.

Este Capitulo Fue Beteado Por Anndie Cullen-Li Gracias Chica..!

Capitulo Dedicado a chet-ice, Zoe Hallow, alma cullen, Isela Cullen y samyzoe. Todas Ustedes Le Apuntaron a Lo Que Pasaria Con Alice :D

11. Primera Experiencia.

Bella POV.

Edward me dejó caer suavemente sobre la cama, mi respiración era entrecortada por todos los besos que nos dimos antes de que me dejara aquí.

Él sólo me sonrió, yo estiré mis brazos para que él se acercara y lo hizo. Se colocó a mi lado en mi cama, me abrazó por la cintura y escondió su cara en mi cuello dándome dulces besos, yo sólo disfrute del aroma que tenia Edward.

— ¿Estás segura de esto? — preguntó.

— Estoy segura de ti.

— No estoy seguro de poder darte lo que deseas Bella — dijo Edward aún escondido.

Yo me separé de Edward, tomé su cara entre mis manos y lo obligué a mirarme.

—Edward ¿A qué le tienes miedo?

—A no saber que hacer. Nunca he hecho esto Bella, te puedo hacer daño.

—Yo tampoco se que esperar, pero te deseo Edward, no sabes cuanto.

—Lo sé, también te deseo, no sabes lo que me haces cada vez que te veo… pero no puedo evitar lo que siento.

—Intentemos a ver que pasa, no te pido hacer todo, pero si poder avanzar en algo.

Él sólo asintió. Yo me acerqué a él y lo besé. Nuestro beso era lento, pero metí mi lengua en la boca de Edward para aumentar la intensidad, él me respondió succionando mi lengua con su boca, haciendo que mi cuerpo se erizara completamente.

Mis manos comenzaron a subir la playera de Edward, él dejó que la sacara y continuó con el beso. Sus manos comenzaron a sacar mi playera, me dejó sólo con mi brasier, su mirada se fue a mis pechos, para luego volverme a besarme de una manera más apasionada que antes.

Yo tomé una de sus manos y la dejé sobre mi pecho, quería que me tocara, moría por sus manos sobre mi cuerpo.

Él solo gimió sobre mis labios, metiendo su lengua más hacia mi boca, yo sólo succionaba esa parte de su cuerpo como si fuera mi último alimento.

Edward se movió para dejarme bajo su cuerpo, él entremedio de mis piernas, pudiendo sentir su gran erección contra mi sexo. Edward era muy grande, por lo que pude sentir.

Comenzó a besar mi cuello, dejando besos y lamidas a su paso, yo sólo me estremecía cuando pasaba su lengua y luego soplaba ligeramente. No sabia dónde había aprendido a hacer eso, pero hacia que mi cuerpo se encendiera.

Siguió bajando, hasta que llegó al inicio de mis pechos, sus labios besaban y mordían de forma delicada todo a su paso, sus manos pasaron de estar a mis costados hacia mi espalda, tomó los tirantes traseros de mi brasier y los soltó, con un ágil movimiento sacó esa prenda de mi cuerpo y me dejó expuesta ante él.

Me ruboricé completamente, pero él sólo me besó y volvió a bajar por mi cuerpo dejando dulces besos, hasta que llegó a la cumbre de mis pechos, primero dejó un beso en la cima, pero luego metió mi pezón derecho dentro de su boca, para comenzar a succionarlo y morderlo, eso sacó un gemido alto de mi boca.

Estuvo por un buen tiempo torturando mis pezones, pasaba de uno a otro como si fuera un dulce, no pude aguantar mucho tiempo y lo atraje hacia mi rostro para besarlo con fuerza y pasión.

Mientras nos besábamos, llevé mis manos a su pantalón, fui hacia el botón y lo solté para luego bajar el cierre. Comencé a tirar del pantalón hacia abajo, pero como no podía sacarlo Edward se separó de mí, tomó sus pantalones y los bajó, dejándome ver su erección cubierto aún por su bóxer.

—Quítate esos también.

— ¿Ahora? — preguntó Edward nervioso.

—Yo haré lo mismo — dije.

Me puse de pie para desabrochar mi pantalón y comenzar a deslizarlo por mis piernas, cuando los dos estábamos en igualdad de condición, yo tomé la iniciativa y bajé la última prenda que cubría mi cuerpo. Edward tenía sus ojos abiertos completamente al verme desnuda.

Él tomo sus bóxer y se los bajó, dejándome ver en toda su extensión su miembro, el cual era muy grande, y… ¡Rayos! Eso me puso nerviosa.

Me acerqué a Edward, tomé sus manos y me puse de puntillas para besarlo. Nuestro beso comenzó lento, hasta que se volvió desesperado y lleno de pasión para volver a caer sobre la cama con Edward sobre mí.

El beso de Edward me tenía en las nubes, ya que no sentí cuando su mano descendió por mi cuerpo y se posó justo sobre la parte que necesitaba atención. Sus dedos aún temblorosos tocaron mi clítoris, eso me hizo gemir y separarme de Edward, gritando su nombre:

—Edward — dije fuerte.

— ¿Te gusta? — preguntó moviendo su dedo por mi sexo.

—M-me en-encanta — dije entrecortado.

Él continuó besando mi cuerpo, mientras sus dedos se movían sobre mi sexo, haciendo que gimiera y un nudo en mi bajo vientre se formara de a poco. Yo no me pude quedar quieta y llevé mis manos al miembro de Edward para tocarlo. Él dejó de mover su mano por un momento, cuando mis manos comenzaron a subir y a bajar por su longitud, escondió su cara en mi cuello y gimió alto.

—Bella eso… eso se siente… increíble — dijo.

Continué moviendo mi mano de abajo hacia arriba, y él también volvió a su labor, moviendo sus dedos, pero esta vez la punta de su dedo encontró mi entrada y muy lentamente fue entrado, mi cuerpo se tensó por la sensación, para luego relajarse cuando Edward comenzó a mover su dedo dentro y fuera de mi cuerpo.

Mis gemidos eran altos, mientras que los de Edward eran roncos y siempre se amortiguaban en la piel que estaba mordiendo.

Edward movió mas rápido su dedo en mi cuerpo, pero en uno de esos movimientos agrego otro dedo, y yo gemí alto, arqueando la espalda. Mis manos también se comenzaron a mover más rápido sobre su miembro, haciendo presión de vez en cuando, cosa que a Edward le encantaba ya que gemía muy alto.

Seguimos moviendo nuestras manos en el cuerpo del otro, Edward besaba mis pezones, provocando más sensaciones a mi cuerpo, yo movía mis manos sobre su miembro y a veces pasaba mis uñas sobre él.

Mi cuerpo anunciaba que algo grande estaba por pasar, lo sentía en mi bajo vientre, y por la forma en que el miembro de Edward se sentía en mis manos, podía decir que el estaba en igualdad de condiciones.

—B-Bella— dijo Edward —Creo… creo que… estoy cerca.

—Yo… también.

Edward aumentó sus movimientos y agregó un tercer dedo, yo también aumenté la velocidad, y de un momento a otro mi cuerpo estalló en un sin fin de colores y sensaciones nunca antes vistas, grité fuerte, mientras sentía a Edward igual, su cuerpo apoyado en el mío, estremeciéndose mientras su miembro se descargaba entre nosotros.

Nuestras respiraciones eran entrecortadas, muy, pero muy irregulares. No podíamos evitar los espasmos que recorrían nuestros cuerpos. Yo sólo me sujetaba de Edward para no caer, me sentía en las nubes.

Estuvimos un tiempo así, recostados y abrazados uno al lado del otro, hasta que Edward se paró para ir al baño, volviendo a unos minutos con una toalla húmeda y limpiando nuestros cuerpos, fue delicado conmigo mientras limpiaba. Cuando estuvimos limpios, dejó la toalla en el suelo y se volvió a recostar en mi cama, tapándonos con una manta.

—Bella, sé que esperabas algo más, pero esto es todo lo que puedo ofrecerte en estos momentos— me dijo Edward un poco apenado.

—Me ha encantado Edward, y prefiero ir de a poco antes de cometer un error.

—Pienso igual, a parte para llegar a completar este acto tan hermoso necesitamos algo para protegernos, como un preservativo.

—No había pensado en eso — dije.

—Te quiero Bella, y esto fue maravilloso.

—También te quiero — dije acurrucándome en su pecho.

El momento había sido perfecto y Edward tenia razón, lo mejor era ir de a poco antes de hacer algo más grande. Como él dijo, no teníamos protección, no habíamos planificado esto, yo no me cuidaba y no quería ser una irresponsable, no podía quedar embarazada con todas las charlas que me dio mi madre sobre este momento. Pero había amado lo que acababa de pasar, estar con Edward de esta manera tan intima sólo hacía crecer nuestro amor.

...

Me tuve que haber quedado dormida en algún momento, por que sólo sentí ser movida por alguien a mi lado.

—Bella, despierta — dijo una voz.

—No, quiero dormir.

—Bella despierta, tu madre debe estar por llegar.

Esas palabras me sacaron de la bruma en la cual me tenía el sueño, para abrir los ojos y encontrarme con las esmeraldas de Edward muy cerca de mí.

— ¿Qué hora es?

—Son las ocho, me dijiste que tu madre llegaría cerca de las ocho treinta, debería irme, no quiero tener problemas.

—Podemos bajar y decir que estábamos viendo una película, no quiero que te vayas.

—Bien, pero es mejor que te levante y ordenemos este desastre.

Edward se alejó de mi lado y vi que ya tenia puesto sus pantalones y estaba tomando su playera para colocársela. Me senté en la cama, tapando mi cuerpo con la manta, mientras buscaba alguna de mis ropas, pero no lograba ver nada.

—Aquí tienes — dijo Edward.

En sus manos tenia mi brasier, junto con mi braguita, no pude evitar sonrojarme al ver a Edward con esas prendas tan intimas para mí.

—No puedo creer que aún te sonrojes— dijo Edward — si quieres puedo salir mientras te vistes.

—Si no es molestia— musité mirando mi regazo.

—Lavaré esto.

Edward recogió la toalla que estaba en el suelo y salió de la habitación, yo rápidamente tomé mis prendas y comencé a vestirme. Amarré mi cabello en una coleta y salí de la habitación para ver a Edward con la toalla húmeda en las manos.

—La meteré en la secadora — dije.

Tomé la mano de Edward y bajamos, él se sentó en el living mientras fui a dejar la toalla en la secadora, volví donde Edward, me apoyé en su cuerpo y el me abrazó por los hombros. A los poco minutos sentimos a mi madre entrar en la casa.

—¡Hola chicos! — exclamó feliz.

—Hola mamá— dije.

—Hola Marie— saludó Edward.

—¡Que bueno que están los dos aquí! Tengo algo para ustedes.

Ella entró con varios bolsas que dejó sobre la mesa de centro, luego fue a colgar su chaqueta para volver a colocarse frente a nosotros.

—¿Qué es mamá?

—Primero— dijo seria — ¿Cenaron?

—No— respondimos con Edward.

—Entonces Bella, llama a la pizzería y pide dos pizzas familiares, tengo hambre, iré a mi habitación y les muestro lo que traje.

Mi madre se fue a las escaleras, mientras que Edward me tendía el teléfono para hacer la llamada.

Cuando colgué, mi madre bajó con su ropa cambiada, más cómoda de lo que estaba.

—Bien, ahora les mostraré lo que les traje.

Comenzó a buscar entre sus bolsas, mientras que con Edward nos mirábamos extrañados. Ella sacó una caja grande que me tendió.

—Esto es para ti Bella.

Tomé la caja y la abrí para encontrar un hermoso par de zapatos negros, que tenían una cinta blanca en la orilla, era punta redonda y el taco podría ser de unos diez centímetros.

—¡Gracias madre, están hermosos! — dije mientras me levantaba y le daba un abrazo.

—De nada hija.

Cuando nos separamos mi madre volvió a buscar en una de las bolsas una caja rectangular, las cual solo se la extendió a Edward, que la miró sorprendido.

—Marie, no es necesario.

—Es un pequeño regalo, algo útil— dijo mi madre.

Edward tomó la caja, y la abrió para dejar ver una corbata de color negro. Él la tomó con cuidado y se podía apreciar lo fina que era.

—Marie, no era necesario.

—Es lo mejor para el novio de mi hija, quiero que se vean perfectos el viernes.

—Gracias — dijo Edward.

La corbata combinaba muy bien con mi vestido que era de color negro. Edward sólo sabía el color del vestido ya que no lo había visto aún, debía esperar hasta el viernes.

A los minutos llegó la pizza, Edward cenó con nosotros, teníamos una conversación muy entretenida los tres. Edward y mi madre ya se llevaban muy bien, entre ellos se hacían bromas o mi madre le daba consejos, amaba la relación que teníamos.

Cuando terminamos de cenar, mi madre dijo que lavaría los platos, y Edward decidió que era el momento para irse. Se despidió de mi madre y luego lo acompañé hasta su auto para despedirlo.

—Te quiero— dijo abrazándome.

—También te quiero.

—Gracias por lo de hoy.

—Edward, debería ser yo quien te agradeciera, fue lo mejor que me pudo haber pasado, lo disfruté mucho— dije escondiendo mi rostro en su pecho mientras me sonrojaba.

Edward tomó mi barbilla para alzarla, me miró con sus intensos ojos verdes para murmurar:

—No tanto como yo— y me besó.

Nos besamos por lo menos unos quince minutos, antes de que Edward por fin se subiera a su auto y se fuera.

Volví a la casa como si estuviera sobre una nube, no podía ser más feliz que ahora.

—Hija, creo que estas enamorada— dijo mi madre cuando entré.

— ¿Qué? —pregunté.

—Que estas enamorada. Lo veo en tu rostro y Edward está en las mismas.

Me quedé un momento pensando en las palabras de mi madre, y no estaba equivocada, amaba a Edward, desde hace días ese sentimiento de sólo querer a alguien se transformó en amor.

—Si mamá— dije —Lo amo.

—Lo sé hija, y me alegro por ti, eres feliz y eso es lo que me importa— Yo sólo sonreí ante las palabras de mi madre.

—Hija ¿Qué te parece invitar a Edward y su familia a cenar a casa este domingo?

—No sé, puede ser que los padres de Edward viajen.

—Si les avisan ahora de seguro pueden.

—Bien, hablaré con Edward mañana.

—Ok.

—Iré a descansar, mañana tengo clases.

—Buenas noches hija.

—Buenas noches mami— le di un beso en la mejilla y me fui a mi habitación.

...

Los días pasaron rápido, ya me habían quitado la venda de la mano y hoy era el esperado baile por todo el instituto, tendríamos sólo dos clases ya que habían dejado tiempo para que la gente se fuera a preparar. Yo no podía creer que nos dejaran salir antes por un baile. Pero no era malo, ya que Alice me llevaría a un salón de belleza a maquillarme y peinarme, no tenía muchas ganas de eso pero se lo había prometido. Rose también iría con nosotras, ya que ahora era una más del grupo.

También estaba nerviosa por la cena que tendría con los padres de Edward el próximo sábado.

Ellos habían aceptado la invitación que les había hecho mi madre, y cuando Edward me lo dijo no lo podía creer, pensé que tendrían algo que hacer y ese momento se retrasaría, pero al final ellos dijeron que si y finalmente los conocería. No sabía como debía actuar en ese momento.

Tocaron el timbre que anunciaba que podríamos salir ya de clases, Alice me estaría esperando en la entrada para llevarme a Port Angels a nuestro cambio de look.

Pasé por mi mochila a mi casillero, me la puse sobre el hombre y caminé hacia la salida, cuando sentí que alguien me la quitaba y me envolvían unos brazos.

—Hola— Edward me dio un beso en la mejilla.

—Hola.

Me recargué contra el pecho de Edward, que venia caminado detrás de mi abrazado.

— ¿Cómo estuvo tu mañana?

—Bien, pero ya quiero llegar a casa.

—Sabes que tienes un día largo.

—Sí, lo sé. No puedo creer que le dijera a Alice que si.

—Sólo serán unas horas, luego irás por tu vestido, yo iré por ti y pasaremos toda la noche juntos.

—Sip.

— ¿Pediste permiso para no llegar a dormir?

—Sí. Mi madre estuvo un poco reacia, pero le dije que me tenías una sorpresa y aceptó, ya sabes que no me gustan mucho las sorpresas y ver que estaba aceptando la tuya le pareció una buena idea.

—Que bien, espero que te guste.

—Cualquier cosa que sea de tu parte me gustará.

Salimos del edificio y el sol nos dio directo en los ojos. En la mañana había estado nublado, pero ya había salido el sol, al parecer este verano seria mucho más notorio que los otros.

Edward me acompañó hasta donde estaba Alice, nos despedimos con un largo beso, por el cual las chicas me molestaron al subirme en el auto.

Alice manejó hacia Port Angels, yo me fui escuchando la conversación que tenían con Rose, no tenia muchas ganas de participar, sólo pensaba en la tortura que me esperaría en un par de minutos.

Nos estacionamos frente al salón de belleza, Alice fue la primera en bajar y salir diciendo que ya tenia planeado el look para todas, yo sólo me deje llevar hacia el lugar.

Me sentaron en una silla y una chica comenzó a trabajar en mi cabello. Primero lo lavó, lo secó y comenzó con unas tenazas a hacer ondas en mi cabello. Si ya tenía ondas, ahora las tenía mucho más marcadas.

La chica dejó mi cabello suelto y fue por la maquilladora, cerré los ojos para relajarme sobre la silla.

—Bella, ya les dije como debían maquillarte— dijo Alice a mi lado.

Abrí los ojos y encontré a mi amiga con su cabello un poco más corto de lo que ya lo tenía.

Estaba muy bien planchado, y todo en puntitas.

— ¿Cómo me veo? — preguntó.

—Bien, te queda excelente.

—El tuyo aún no está listo, dejaremos que las ondas tomen una forma mas natural.

—Ok.

—Tu maquillaje será sencillo, ya que el vestido lo es.

—Bien.

Alice se fue y llegó la chica encargada de eso, comenzó a pasar pinceles y lápices por mi rostro. Eso tomó mucho tiempo, y cuando ya estaba a punto de dormirme, ella termino con mi trabajo.

—Gracias— le dije cuando se fue.

Me miré en el espejo y no podía creer lo que veía, mi cara tenia un tono distinto, mis pómulos se resaltaban mucho más, mis ojos se veían más grandes y la cantidad de maquillaje era muy poca. Estaba sorprendida.

— ¿Lista para terminar? — preguntó la peluquera.

—Sí— contesté.

Ella comenzó a tomar mi cabello con algunas cosas, fue lo más simple que había visto en peinado, pero quedó perfecto. Tenía el pelo tomado hacia atrás, donde lo tomó con una linda cinta blanca, y el resto del cabello quedó suelto donde las ondas se veían realmente bien.

—Lista — dijo.

—Gracias, te quedó maravilloso— dije.

—De nada— sonrío.

Cuando me levanté de mi silla, Alice y Rose ya me esperaban. Alice se despidió de la gente, obviamente ella los conocía a todos, nos salimos del lugar, para ir a un café, donde Alice compró tres capuchinos más unos panquecitos. Todo para llevar, ya que comeríamos en el camino.

El camino de regreso a casa fue corto, me comí mi panquecito como si fuera el último alimento del mundo, tenia mucha hambre.

Alice me pasó a dejar a mi casa, dijo que debía estar lista a la hora, no quería que Edward esperara.

Yo sólo asentí, y me bajé del auto.

Al entrar en mi casa me encontré con mi madre, quién alabó el trabajo que habían hecho en mi cabello, sonreí ante sus palabras y me fui a mi habitación. Busqué el vestido que estaba dentro del closet, lo dejé sobre la cama y lo miré. Era perfecto.

Vi el reloj y era hora de cambiarme, así que me quité la ropa, y me puse el vestido. Me coloqué un poco de crema en mi cuerpo, un poco de perfume, y me miré en el espejo.

No podía creer que iría a un baile.

Busqué los zapatos y me los coloqué, ahora el traje estaba completo.

Mi vestido era strapless, en forma de corazón en los pechos, tenía una cinta blanca en la orilla superior. Era apretado en la cintura, y cuando llegaba a mi cadera caía suelto hasta mi rodilla. Tenia una tela vaporosa sobre la falda lo que lo hacia ver como de princesa. Todo de negro.

—Hija ¿Estás lista?

—Sí.

—Bien, prepararé la cámara.

Escuché a mi madre alejarse por el pasillo, cuando el timbre sonó, miré la hora y Edward como siempre llegaba puntual.

—Bella yo voy, tú espera a que te llame— dijo mi madre pasando por fuera.

Me puse nerviosa, así que tomé un bolerito negro que había comprado para la ocasión y me puse en la puerta a esperar.

Podía escuchar a mi madre hablando con Edward.

—Hija. Edward ya esta aquí — gritó mi madre.

Tomé aire y bajé las escaleras. Edward estaba a los pies de la escalera mirándome. Tenia un traje negro con un lindo corte que lo hacia ver más alto de lo que era. La corbata que mi madre le había regalado estaba un poco suelta, ya que el primer botón de la camisa lo tenía desabrochado. En su mano tenia una cajita.

—Estás hermosa— dijo cuando llegué a su lado.

—Tú estás muy guapo.

Edward se acercó y me dio un dulce beso.

—Esto es para ti— abrió la caja.

Dentro había un lindo ramillete de flores blancas. Lo tomó con cuidado y me lo colocó en la muñeca derecha, ya que así no tapaba mi pulsera.

—La foto chicos— dijo mi madre.

Edward me abrazó por la cintura y me pegó a su cuerpo. Mi madre sacó la foto, miré a Edward para la próxima foto. Edward también besó mi mejilla y mi madre tomó la foto.

—Bueno chicos, se pueden ir.

—Adiós mamá— le di un abrazo.

—Se cuidan y Edward la traes sana y salva.

—Como siempre — dijo Edward.

—Que les vaya bien.

Edward me ayudó a salir de la casa, ya que tenía miedo a caer con esos zapatos.

— ¿Estás lista para nuestro primer baile? — preguntó Edward.

—Sí.

—Entonces vamos.

Eh Regresado de Mi Viaje...! Que Les Parecio El Capitulo...? Les Gusto...? Se Viene El Baile y Es El Ultimo Capitulo de "Paz" Entre Comillas... Por Que Sabran Lo Que Le Pasa a Alice Para Las Que No Adivinaron o Lo Saben Pero No Me Lo Dijeron...Asi Que Preparadas...! y Sera El Ultimo Capitulo Antes de Llegar a La Trama Que Muchas Esperan :D Quiero Agradecer Los Review (Aunque Fueorn Poquitos u.u No Se Que Paso) chet-ice, Zoe Hallow, analia swan, alma cullen, Isela Cullen, jupy, valeesyta Chayley Costa, samyzoe y saloh... Como Siempre Gracias Por Sus Lindas Palabras... Gracias Por Las Alertas y Favoritos y A Las Lectoras Silenciosas Un Review No Tiene Nada de Malo xD

PD: Pueden Dejar Un Review y Recibir Un Adelanto :D
PD2: Me Pueden Agregar a Mi Face Danii Belliner Cullen.
PD3: Hice Un Trailer Para El Fic Que Esta En Mi Face... Asi Que Pasen a Verlo.

Gracias Por Leer y Comentar.
Saludos

Danii