Bueno, bueno aquí les traigo un nuevo capi de esta historia que es la que me tiene más enganchada! Me encanta hasta a mí que sabe que pasara! Recuerden que Naruto y los demás son de Kishimoto! Los quiero y pues ahora si a leer.

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Cap. XI. Atracción, El Sabor de tus Besos.

Viajar empezaba a ser una tarea bastante incomoda, la cazadora la miraba de una forma bastante desconfiada casi gruñía cada vez que ella pronunciaba palabra alguna y más aun la cercanía que había ganado con aquel frio pelinegro que ahora parecía más a gusto con ella que con el propio Naruto.

-Que piensas?- Murmuro la castaña al ver que la ojiblanca suspiraba se detenía un poco para dejar caminar delante de ella al pelinegro y al rubio sin ignorar las grandes miradas de odio que le dedicaba la pelirrosa que corrió un poco para alcanzarlos.

-Nani mo- Murmuro tocándose inconscientemente el hombro donde se encontraba la marca. –Crees acaso que…-

-Debemos irnos- Corto recibiendo una mirada de confusión por parte de la ojiblanca. –Las serpientes están muy cerca- Completo al ver la contrariedad marcar el rostro de su amiga.

-No podemos!- Corto tomandola del brazo al ver lo que intentaba hacer. –Todavía no- Se corrigió viendo como su amiga la miraba con recelo.

-Es por el Demonio verdad?- Susurro haciendo que sus ojos azules se marcaran unas rayas blancas identificándola como una sirena. –Acaso tu…-

-Iie!- Grito bajando el rostro apenada, pudo sentir la mirada pesada de sus otros tres acompañantes, su sonrojo empezó a aumentar a una velocidad impresionante mientras sentía en su pecho una presión hasta ahora desconocida.

-Hinata?- Llamo el pelinegro abriéndose paso entre los otros dos, la castaña gruño levemente bajando su mirada, no podía permitirse ser descubierta por aquel hombre tan misterioso. –Que paso?- Pregunto con tono autoritario deteniéndose inexplicablemente a unos pasos de las dos mujeres.

-Nani mo- Murmuro dándole la espalda y mirando enteramente a la castaña, los ojos de Hinata tenían unas rayitas de color dorado marcando sus perlados ojos carentes de pupilas, no podía controlar aquello y el no podía verla de aquella forma.

-Vamos debemos continuar!- Grito el rubio dándose la vuelta y obligando a la pelirrosa a avanzar, esta gruño fuertemente al ver que el pelinegro no les seguía.

-Onee-san!- La ronca voz del dragón los saco a los tres de sus pensamientos, miro como Sasuke fruncía el ceño irritado y apretaba los puños, mientras que la castaña parecía querer atravesarlo con su mirada.

-Fuwa!- Dijo suavemente captando la atención del dragón, se giro levemente mostrándole la verdad de su condición. –Necesito que…-

-Voy contigo!- Agrego la castaña ayudando a Hinata a subir al dragón, esta asintió todavía sin mirar a Sasuke, Hinata solo se giro para verlo a través de su cabello cubriendo así sus ojos y haciendo que su mirada pasara desapercibida por el pelinegro.

-No tienes que hacerlo- Murmuro apretando la mano de su amiga con cierta frustración, pudo sentir que el pelinegro se marchaba poco a poco intentando dar alcance a sus compañeros de viaje.

-Es la primera vez que pasa!- Dijo una vez en el aire, podía sentir la perturbación del ahora gran dragón. –Como es que no puedes controlarlo?-

-No lo sé… Fuwa tu sabes algo?- Interrogo abrazándose al cuello del animal, este pareció sonreír antes de contestar a su pregunta, realmente podía sentir como estaba temblando sobre él.

-Onee-san no puede controlarlo porque no es totalmente sirena- Dijo tranquilamente sintiendo como en su lomo las dos mujeres se tensaban. –Onee-san te sientes bien?- Pregunto ahora algo preocupado.

-Te dije que debemos marcharnos esas serpientes podrían atacarnos dentro de poco- Dijo la castaña ahora más preocupada por la condición de la ojiblanca.

-No podemos…- Volvió a negarse apretando sus manos contra su pecho. –No puedo irme así-

-Sabia que es por ese Demonio!- Exclamo exaltada haciendo que volvieran a aparecer las rayas blancas en sus ojos. –Acaso te volviste loca?- Regaño impotente de lo que su amiga podía estar sintiendo, y que al igual que lo que le pasaba a ella era sinceramente una locura.

-Iie…- Volvió a decir pero ahora de forma más sumisa, no podía irse, no podía dejarlo solo, simplemente era algo que no entendía pero su compañía era algo necesario, tanto así como respirar.

-Es un Demonio Hinata! Podría matarte si viera esto- Dijo intentando controlar su furia mientras tomaba con sus manos el rostro de la chica elevándolo, haciendo que viera aquellas líneas blancas que marcaban sus ojos.

-El no lo hará- Lo defendió entendiendo que la mujer le mostraba su propia condición, aquellas líneas debían ser más notorias en ella, un escalofrío recorrió su cuerpo y recordó su propia muerte.

-Lo hará Hinata- Aseguro liberando el rostro de su amiga. –Fuwa… Sácanos de aquí- Ordeno sintiendo como bajo sus piernas el enorme animal se turbaba.

-Demo… Sasuke se molestara- Dijo nervioso bajando su rosácea mirada, podía ver al pelinegro bajo si y a sus otros dos compañeros discutiendo por algo, siempre tan solitario.

-No me importa si se molesta!- Dijo frustrada por la falta de preocupación. –Si esas serpientes llegan a darse cuenta de nuestra presencia estamos perdidas…- Dijo ahora asustada, bajo su mirada unos segundos clavándola en el rubio que parecía ir tranquilo, solo escuchando las quejas de aquella extraña mujer.

-Podemos enfrentarlas- Susurro la ojiblanca tomando la mano de su amiga, pero esta negó lentamente confundiéndola. –Tenemos el poder de hacerlo, lo sabes…- Intento sonar convincente pero el tono de su voz delato su temor.

-Si las enfrentamos esos cazadores y el Demonio se darían cuenta de lo que somos y nos matarían- Explico, vio como la ojiblanca se quedaba paralizada de golpe, en sus ojos se reflejaba el temor a aquella frase, las líneas doradas recuperaron su color oscuro mientras Hinata empezaba a respirar con dificultad.

"El no me mataría!... No me mataría cierto?" Pensó sintiendo nuevamente aquella presión en su pecho, recordando una y otra vez las imágenes de sí misma bañada en sangre mientras el pelinegro retiraba aquella espada con cierta tranquilidad, como si disfrutara de aquello.

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Podía escuchar el murmullo, estaba demasiado lejos como para que su delicado sentido del oído captara lo que decían, no podía entender su reacción y mucho menos la de ella, había aprendido a calmar su propio dolor viendo a aquella delicada mujer y su rechazo le afecto más de lo que esperaba.

-Urusei!- Escucho la voz de la pelirrosa seguido de un sonoro golpe, levanto su mirada y vio al rubio sobándose la cabeza mientras la chica parecía más satisfecha. –Que es lo que les sucede a ustedes dos?- Interrogo mirando de reojo al rezagado pelinegro.

-Hmp- gruño cerrando sus ojos, no podía decir la verdad, Hinata le había hecho prometer eso, no revelaría su condición ni el sello que ahora marcaba su hombro.

-Como puedes ser tan mala Sakura-chan!- El lloriqueo del rubio lo salvo de mas pensamientos enfocados en la ojiblanca que estaba sobrevolando a una distancia extrañamente prudente.

-Sasuke y tu se la pasan secreteando con esas mujeres- Se quejo cruzándose de brazos. –Mujeres- Volvió a decir sarcásticamente.

-Que tiene que sean mujeres?- Pregunto el rubio extrañamente serio, el pelinegro solo pudo bajar la mirada intentando retener esa idea.

-Pues que eventualmente morirán!- Dijo viendo fijamente a sus amigos. –Son simples humanas, frágiles y vulnerables al daño que ustedes podrían causar si se salen de control- Ahora sus ojos se dirigían hacia donde el dragón volaba, parecía que estaba tranquilo y las dos mujeres estaban algo aterradas.

-Solo paso una vez- Se defendió el rubio ahora mostrando sus afilados dientes. –Además… Ella no tiene miedo- Sus ojos azules brillaron con una decisión muy extraña en el.

-Tú eres un monstruo Naruto… No puedes ofrecerle nada más que batallas interminables y monstruos que desean acabar contigo… Lo sabes- Dijo ahora más serena mirando de reojo al pelinegro, este se había detenido y tenía los ojos cerrados, parecía tenso.

-Ella…- Se corto al escuchar un gruñido grave, subió su mirada y vio como del cielo caían ambas chicas, el dragón se había volteado de manera involuntaria esquivando a unas serpientes blancas que intentaban atacar el cuello de él para asesinarlo.

-Lo ves!- Grito saltando para poder sacar sus garras y acabar con esas cosas que siempre volvían por ellos.

-Umiko- Murmuro el rubio saltando largamente tomando a la chica en brazos, la castaña suspiro abriendo los ojos mostrándole sus ojos de sirena, Naruto sonrió y llego al suelo. –Ocúltate- Ordeno señalando el bosque que se desviaba del camino.

-Hai!- Dijo serena mientras bajaba su mirada, la pelirrosa no podía verla así, sino la mataría, ella si la mataría. "Hinata… No dejes que te vea!" Pensó viendo como su amiga todavía seguía en el aire.

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La sensación no era tan mala, el viento que antes había sido tan placentero ahora amenazaba con cortar su delicado rostro, pudo haber usado su poder espiritual pero no tuvo tiempo; solo podía esperar dar contra el suelo y ver como explicaba que seguía con vida, herida pero viva algo no muy fácil para una humana corriente.

"Sasuke-san…" Pensó cerrando fuertemente sus ojos, la marca ardió levemente mientras podía sentir un calor rodeándola seguido de unos brazos tomandola por la cintura.

Abrió levemente sus ojos intentando no mostrar mucho, la marca todavía le ardía y no entendía porque, pero podía ver como el pelinegro gruñía realmente irritado, sintió como cayeron al suelo en un golpe sordo pero no pareció perturbar al chico.

-Estas no son ordinarias- Murmuro bajando su mirada. –Puedes sentirlo?- Interrogo mientras empezaba a correr con gran velocidad a través del bosque, tenía que alejarse, si sus corazonadas eran ciertas quería a la chica que tenía en brazos y mataría a quien se interpusiera.

-Sasuke-san…- Murmuro al fin segura de que podía observarlo, podía sentir el viento golpear fuertemente el resto de su cuerpo protegido por los gruesos brazos del pelinegro, subió su mirada para poder observar a las serpientes que le seguían, y lo vio, sus ojos eran dorados y sus colmillos parecían más grandes y soltaban unas gotas que hacían que del suelo subiera un pequeño humo a medida que estas caían.

-Es el- Murmuro sintiendo como la ojiblanca tembló en sus brazos. –Es el hombre que me eligió- Explico bajando su mirada para encontrar sus ojos rojos con los perlados de la chica.

-Que quiere de ti?!- Interrogo asustada dejando el formalismo de lado, podía sentir el peligro que corrían sus compañeros al ellos haberlos dejado en la ignorancia de lo que realmente eran aquellas cosas. –Debemos volver! Umiko-chan y los demás…- Pero el gruñido del pelinegro la corto al momento.

-Me persiguen a mi- Mintió deteniéndose y saltando rápidamente a la rama de un árbol cruzando ahora a su derecha para confundir a aquellas criaturas. –Si me alejo me seguirán- Acepto mirando nuevamente a la chica.

-Solo a ti?- Logro articular recordando la pregunta que momentos antes le había hecho. "Puedes sentirlo?" Se repitió mentalmente cerrando sus puños en la haori del pelinegro. "Ese ardor… Me conecta con aquel que maldijo a Sasuke" Se respondió apoyando ahora su rostro en el pecho del chico, no era un momento para sentirse feliz pero así se sentía, pudo aunque fuera por pocos segundos sentir el dolor que ese chico sentía.

"Acaso se dio cuenta?!" Se pregunto viendo como la chica escondía su rostro en su pecho, pudo sentir la respiración tranquila de ella chocar contra su pecho desnudo. "Como puede estar tranquila si descubrió que la persigue a ella también… Estará loca!" Se irrito ante la idea y abrazo más fuerte el cuerpo de la chica que se permitió llevar tranquilamente.

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Logro asestar el golpe final gusto cuando vio que volaba hacia ella, su cuerpo estaba bañado de sangre, la sangre de aquellas criaturas, se giro y gruño roncamente al ver que su compañera pelirrosa también había acabado con las que la rodeaban con ayuda de Fuwa que inexplicablemente había desaparecido a más de diez en un solo segundo.

-Naruto…- Murmuro caminando hacia el rubio, este se alejo unos pasos intentando evitar a la mujer, pero esta lo detuvo a tiempo obligándolo a mirarla. –Arigatou- Susurro apretando mas la mano del chico.

-Soy una bestia- Gruño halando a la chica hacia sí, la pelirrosa tenía razón, el no podía ofrecerle nada más que peligro y una posible muerte prematura, era una sirena y ellas eran conocidas por ser pacificas que preferirían morir a encarar una lucha sin sentido.

-Onegai…- Suplico clavando sus azules ojos en los del chico, este se confundió pero vio como la chica rodeo su cintura apoyando su rostro en el pecho ensangrentado de él, manchándose de la sangre de aquellas criaturas. –No vuelvas a arriesgarte así por mi- Susurro sintiendo como las lágrimas empezaban a bajar por sus mejillas.

-Que querían esas cosas?- Pregunto rodeándola con sus brazos mientras sentía el ligero olor de agua salada que despedía el largo cabello de Umiko. –Esas cosas son sirvientes del rey del océano- Completo sintiendo como ella se sobresaltaba en sus brazos.

-Iie…- Negó escondiendo su rostro en el pecho del chico. –Está prohibido que…-

-Dime la verdad- Ordeno suavemente hablando al oído de ella, esta asintió y suspirando tomo aire, podía sentir la impotencia del rubio pero no podía revelar que su amiga era la hija de ese monstruo tan tenebroso.

-Nos buscan…- Acepto sintiendo nauseas por el olor a sangre que empezaba a secarse sobre ellos. –La hija de él y yo nos escapamos… Demo…. Nos separamos y todavía no logro encontrarla- Mintió apretando mas sus ojos escondiendo sus deseos de decirle la verdad.

-Porque?- Pregunto más serio separándose de ella. –Que es lo que estaban pensando?-

-Un cazador...- Revelo reviviendo el miedo de aquel día. –Quería matarnos y nosotras… Nosotras solo huimos llevándolo detrás para que no…- Su voz se corto mientras más lagrimas empezaban a recorrer sus mejillas, su poder no debía destruir pero ese día lo hizo y después de ahí muchas veces mas rompiendo la regla de las sirenas, pero alguien mas había logrado imitar su forma de matar.

-Naruto!...- Dijo sorprendida la pelirrosa llegando hasta ellos, su apariencia era la de una mujer normal solo que en sus manos todavía quedaban restos de la piel y sangre de aquellas serpientes. –Umiko-chan estas bien?- Interrogo viendo a la chica que parecía bastante perturbada.

-Tuve miedo…- Se adelanto la castaña separándose un poco más del rubio que no libero la mano de la chica. –Pensé que… Podrían haber muerto- Se sincero mirando al rubio de forma preocupada.

-Iie… Somos muy resistentes- Se auto halago la pelirrosa dándose cuenta de la ausencia de su querido Sasuke. –Fuwa…- Llamo viendo como el dragón gruñía continuamente.

-Una cantidad de extrañas serpientes fueron detrás de ellos- Gruño roncamente mientras sus ojos se tornaban de un violeta oscuro. –Son como Sasuke- Admitió viendo al rubio de manera imponente.

-Ósea que…- La pelirrosa no lo podía creer, vio como el rubio apretó más a la castaña y se dispuso a seguir el rastro de su compañero. –Detente- Ordeno roncamente mirando a la castaña y luego al rubio.

-Hay que ir a ayudarlo!- Gruño mostrando sus dientes, podía ver el resentimiento que despedía la pelirrosa al saber que aquella castaña no odiaba ni se asustaba de lo que era él, al igual que Hinata hacia con Sasuke.

-Solo le estorbaremos…- Admitió dejándose caer junto a un árbol. –El volverá a buscarnos- Se resigno gruñendo cansadamente notando las pequeñas heridas que le habían causado aquellas serpientes.

-Como puedes asegurarlo de esa forma?- Se exaspero, pero la fuerza con la que lo detenía la castaña le impidió saltar sobre la pelirrosa. –Hinata está con él!- Se giro mirando a la castaña que asintió y le indico con la mirada que se sentara.

-Estarán bien…- Susurro viendo como Naruto la miraba confundido. –El podrá protegerla y ella lo hará volver con nosotros- Lo ultimo le molesto pues su amiga se estaba involucrando demasiado con ese demonio.

-Es como ella dice… Onee-san volverá pronto- Acepto el dragón pisando tierra y acostándose de golpe, al igual que la pelirrosa tenía heridas superficiales pero que necesitaba curar.

"Hinata ojala esas cosas no sean tan peligrosas" Pensó la castaña sintiendo como el rubio la abrazaba por la cintura obligándola a apoyarse en su pecho mientras estaban sentados descansando.

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Corto la cabeza de una de las serpientes mientras seguía corriendo, podía sentir como la ojiblanca se sujetaba con fuerza a su cuello y su brazo bajo sus glúteos evitaba que se deslizara dejándola indefensa ante aquello.

-Son demasiadas- Murmuro viendo como otras dos intentaban atacar al chico por detrás, su poder congelante las dejo en el suelo al instante mientras que la espada del pelinegro se enterraban en sus cabezas.

-Estas cansada?- Interrogo bajándola de su espalda, era mejor acabar con las quedaban en un sitio fijo así se cansaba menos y ella estaba en menos peligro. –Yo puedo…-

-Iie… Es mi culpa también- Lo corto haciendo que un destello blanco brillante saliera de su mano para darle directo a la cabeza de una que se acercaba a gran velocidad. –Porque hace esto?- Pregunto viendo como el saltaba ágilmente y cortaba a dos serpientes por la mitad mientras lanzaba su otra espada a la que había quedado confundida con aquella luz dejándola pegada a un árbol cercano.

-No sé qué es lo que puede desear de ti- Admitió agitado mientras se ponía nuevamente delante de la ojiblanca, esta soltó un gritito aterrada al ver como una de las serpientes mordió el brazo del pelinegro quemándolo enseguida.

-Sasuke!- Dijo horrorizada lanzando un pequeño cuchillo de hielo que atravesó a la serpiente de un solo golpe, vio como el pelinegro se dejaba caer sobre sus rodillas debido al dolor que aquello le producía.

"Otra vez no!" Pensó hastiado sintiendo como el poder dentro de sí intentaba salirse de control, pero la vio, vio como ella empezaba a pronunciar unas palabras extrañas mientras una tenue luz blanca empezaba a enfriar su brazo herido, la miro desconfiado notando el leve sonrojo en sus mejillas.

-Sasuke…- Volvió a pronunciar subiendo su mirada, los ojos rojos del aludido la miraban con una confusión extraña, solo pudo atinar a sonrojarse más al haberlo llamado de aquella manera tan informal. –Go..Gomen…- Empezó pero un gruñido la corto.

-No te disculpes- Ordeno relajando su postura, se dejo guiar por el frio tacto de ella que lo apoyo en el tronco de un árbol, sin pensarlo la atrajo hacia si dejándola entre sus piernas, como tantas otras veces.

-Cree que ya…- Pero la negativa del chico no la dejo continuar, bajo su rostro y con sus manos frías volvió a tocar el lugar herido viendo como aquello empezaba a desaparecer pero ahora era su brazo el cual dolía.

-Ahora entiendo…- Susurro el pelinegro al darse cuenta de que una pequeña marca gris aparecía en el mismo brazo y en el mismo lugar que la quemada que había producido aquella bestia en su mordida. –Sentirás mi dolor…- Completo viendo como la chica subía su mirada confundida.

-Tu dolor?- Repitió sorprendida, bajo entonces su mirada y vio que su brazo mostraba una pequeña área ahora rosada del mismo tamaño que el que tenía el chico ahora gris. –Tus heridas?!- Dijo sorprendida mientras este solo asentía e inconscientemente acaricio su rostro relajándola.

-Un horrible destino para una Sacerdotisa como tu- Se burlo dejando su mano quieta sobre su mejilla, pudo sentir el calor de aquel cuerpo, podía sentir como su antebrazo recibía el agitado aliento de ella, sus ojos pasearon por aquel rostro tan conocido.

-Iie… Horrible para ti que tienes que cuidarte a menos que quieras que muera- Dijo algo nerviosa dedicándole una sonrisa muy tierna, subió sus manos para acariciar la mano que el pelinegro tenia apoyada en su mejilla.

"Suele ser siempre tan delicada…" Pensó desviando su mirada, vio con horror como una última serpiente, la que había clavado en el árbol empezaba a ponerse negra y se hinchada, como si fuera a explotar y quien recibiría todo el poder seria aquella pequeña mujer. –Kuso!- gruño tomando a Hinata de la muñeca y cambiando de posición rápidamente su cuerpo tomo un color gris violeta mientras unas grandes alas salían de su espalda, eran manos gigantes que se dispusieron a protegerlos a ambos de la explosión.

-Sasuke!- Dijo ella horrorizada al sentir el pequeño temblor que causo algo del exterior, vio como la cara del pelinegro de contraía de dolor pero todo aquel pequeño lugar estaba cubierto por lo que parecían ser sus alas, su corazón empezó a latir más rápido al ver que el chico no se movía ni un centímetro mientras los segundos empezaban a pasar con una velocidad impresionante.

-Estas bien?- Dijo roncamente clavando unos ojos rojos mucho mas resaltantes ahora que tenían un fondo negro, vio el rostro de la ojiblanca horrorizada pero sonrió al verla sin ninguna herida.

"Esta es… Es su maldición" Pensó cubriéndose la boca, no podía gritar, no podía temerle ahora que definitivamente había salvado su vida, las grandes manos se fueron separando permitiendo que la luz volviera a ellos, pero donde antes se encontraba el bosque ahora había un gran espacio de pura tierra, miro hacia el alrededor mientras el pelinegro se apoyaba en lo que quedaba de árbol.

"Kuso… Ahora no querrá ni acercarse" Se maldijo interiormente viendo como la chica caminaba con dificultad sin creer lo que sus perlados ojos veían, había quedado totalmente destruido, el sintió parte de la intensidad pero al ser de su misma clase no le daño tanto como era de esperarse.

-Sasuke!- Dijo todavía con la voz algo temblorosa, sus ojos fueron a parar a aquel rostro gris violeta, las manos estaban desapareciendo al igual que aquella forma extraña que atravesaba su nariz, sus cabellos volvían a su largo normal y su piel poco a poco volvía a tener su palidez característica.

-Vámonos- Ordeno fríamente poniéndose de pie, no quería ver esa mirada llena de terror en aquellos ojos que había tomado como sinónimo de tranquilidad; gruño ante tal pensamiento y empezó a caminar un poco más rápido.

-Matte- La suave voz de Hinata lo hizo detenerse, sintió como aquellas suaves manos tomaban su brazo haciendo que se girara hacia ella, clavo sus ojos todavía rojos en los perlados de ella pero se sorprendió al no ver temor.

-No me temes?- Interrogo incrédulo acercándose un poco más a ella, esta negó con la cabeza mientras sonreía tímidamente, el sonrojo se apodero nuevamente de sus mejillas y sus perlados ojos lo vieron sorprendida.

-Eres impresionante- Susurro liberándolo por fin, dio unos cuantos pasos hacia atrás intentando demostrar lo mucho que la había sorprendido pero metió el pie en uno de los tantos huecos que ahora había por todo el lugar.

-Hmp- Gruño al tomarla de la cintura para evitar que cayera. –Segura que no…-

-Iie…- Aseguro más tranquila, se sonrojo al sentir el calor que emitía el bien formado cuerpo del pelinegro que la había acercado de más hacia él. –Sasuke yo…-

"Realmente está loca…" Pensó mientras veía como sonreía, sus labios rosados volvían a tentarlo y no tenía la suficiente fuerza para resistirse a aquello. "Yo debo estar más loco.." Pensó rindiéndose al momento que escucho su nombre en aquellos labios, los atrapo en un suave y superficial beso.

La había rodeado totalmente con su brazo subiéndola hasta que estuviera cerca de sus labios, la electricidad que recorrió su cuerpo en aquel momento fue tal que solo pudo sorprenderse dejándose de llevar por lo que hacia el pelinegro.

-Gomen… Hinata- Se disculpo liberando por fin a la chica, vio aquel sonrojo que tanto le encantaba adornar sus mejillas, podía sentir como sus ojos dejaban ver la perturbación que su acto había causado y no se digno a mirar a la chica que tenía ante sí, a unos cuantos pasos.

-Iie…- Respondió dulcemente tomando el rostro del pelinegro en manos obligándolo a verla. –Fue mi culpa- Completo sonriendo mientras se apoyaba en la punta de sus pies para besar a Sasuke, este se sintió tranquilo y rodeo la pequeña cintura de ella apretándola más contra su cuerpo.

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Caminaba haciendo círculos en la habitación, no podía entender porque la habían encerrado nuevamente, tenía que irse, tenía que ir a protegerla, ya había congelado casi todo lo que se encontraba ahí dentro y destruido casi todos los barrotes de la ventana y la puerta pero tenían algo mas, esos demonios mutados no la dejaban escapar pero no entraban a aquella habitación teniéndola prisionera.

-Como estas hoy Mitsuko?- La melosa voz llego hasta ella haciéndola saltar del susto, gruño y dejo ver sus blancos ojos con restos de lagrimas de sangres secas en sus mejillas.

-Ya lo sabes verdad?- Murmuro dejando ver sus blancos dientes, su oído le indicaba donde se encontraba, las vibraciones que su corazón transmitía, esa maldad latente que cada palpitar.

-Esa Sacerdotisa es como tu…- Murmuro acercándose a ella. –Me recuerda a ti cuando te encontré, cuando te traje para acá…-

-Basta- Dijo nerviosa alejándose del hombre. –Como es que…-

-La marca…- Explico señalando el propio brazo de ella. –Que cayera en ese bosque hizo que mí querido Demonio dividiera su maldición con ella…-

-Un Demonio?!- Gruño juntando sus manos inconscientemente. –Acaso…-

-La necesito…- Murmuro en el oído de la peliazulada. –Al igual que te necesite…-

-Iie…- Murmuro roncamente tragando duro. –Ella no es como yo…-

-Si él me diera ese collar yo lo pensaría mejor…- Amenazo viendo de manera sádica a la mujer.

-No te lo dará- Corrigió girándose rápidamente. –Si me mandas me mataría…- Dijo cerrando los ojos.

-Lo haría?- Dijo ahora más curioso que cualquier cosa. –Es eso lo que has estado viendo?-

-Me matara y no te dará el collar que tanto deseas…- Dijo sonriendo de una manera cruel. –El podría matarte a ti también…-

-Urusei!- Grito encolerizado golpeando en la mejilla a la mujer. –Quien te hace pensar eso?-

-Lo que veo…- Tintineo desde la pared donde el golpe la había mandado, sintió el sabor metálico en su boca y un calor que empezaba a salir de su boca.

-Mujer estúpida!- Gruño saliendo del lugar hacia donde se encontraban sus dos sirvientes. –Muévanse!- Rugió haciendo que ambos se levantaran.

-Que quiere que hagamos?- Interrogo el peliblanco mirando de reojo a su compañera.

-Vayan a traerme el collar y a la Vidente! Así maten a Sasuke!- Ordeno lanzando unas cuantas serpientes de su boca.

-Veo que está muy decidido- Sonrió el peliblanco notando la perturbación en la mujer. –Vámonos Sekai…-

-Hai…- Acepto recelosa viendo como las serpientes empezaban a arrastrarse, los guiarían hacia donde se hallaba Sasuke y probablemente la impulsarían a matarlo. "No hay opción… Matarlo o morir aquí" Pensó tristemente apretando sus manos mientras salía a toda prisa detrás de Kabuto.

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Jajaja! Pues si estoy apurada! Solo les pido que dejen reviews a ver qué tal sigue mi historia! Y pues espero la hayan disfrutado mucho mucho así como yo disfrute escribirla! Saludos a todos y recuerden que se les quiere! Matta ne!