Hola! Cap. 11 Espero les guste!


Una confesión, una propuesta.

Las lágrimas cayeron, no podía frenarlas, eran un espejo de sus sentimientos. Tenten cerró los ojos fuertemente, no quería saber nada más, el viaje había sido en vano, pero lo que más le dolía era que ella había tenido la culpa, pues lo había alejado con sus rechazos y esa era prueba de que Neji se cansó de todo. Se limpió las lágrimas y trató de tranquilizarse, pero la necesidad de sacar todo lo que sentía seguía presente.

—Ya se van —dijo Mei, tanto ella como Kimimaro vieron a la chica rubia subir a su auto y Neji al suyo tomando rumbos diferentes, la puerta de entrada se abrió y el ojiperla avanzó su auto hasta desaparecer entre la lluvia pues había comenzado a caer a grandes cantidades.

Tenten se bajó del auto ignorando los gritos de su tía por mojarse y quizás enfermar. Eso no le importaba ahora, necesitaba desahogarse y aunque Neji no la escuchara se sentiría más aliviada de al menos haber estado a punto de hablarle, esto sería lo más cerca que podría estar para gritárselo. Caminó hasta la puerta, ya estaba completamente empapada cuando llegó pero no le importó, sus manos la tocaron y fue ahí cuando sus lágrimas se fusionaron con las cristalinas gotas de lluvia.

—¡Neji! —nunca antes, ni en sus sueños más locos había gritado como hasta ahora y menos ese nombre. Se repetía una y otra vez en su mente que tenía la culpa, ella lo había arrastrado hasta donde estaban ahora y no supo verlo a tiempo, el odio que en un principio sintió la confundió. Tenten agachó su cabeza y la recargó en la puerta viendo el agua caer al suelo— desde el primer momento te odié, eras tan molesto y pesado que te ganaste un lugar como la persona más fastidiosa a mi alrededor… no me di cuenta de lo que sentías por mí y seguí a la defensiva. ¡Lo siento! —gritó de nuevo.

Sentía que tenía tanto por decir que no sabía que palabras escoger. Por primera vez mostraba sus emociones en voz alta, incluso a ella misma y se sorprendía de todo lo que había guardado ese tiempo, si tan sólo Neji la escuchara, pero no, lo único que podría hacer ahora era dejar que hiciera su vida lejos de ella, pero le reventaba que fuera precisamente con esa chica atrevida que la había encerrado.

—¡No acepté lo que me ofrecías porque tenía miedo!, un matrimonio forzado es… sabes que no es fácil de aceptar, y me conoces, no me gusta que me ordenen cosas que tienen que ver sólo con mis decisiones. Además quería demostrar que podía vencerte, —sonrió débilmente mientras la lluvia aumentaba— pero sin darme cuenta… no sé que tienen tus ojos, ¡estúpidos ojos! —luego comenzó a llorar más y más, esta vez con fuerza, apretando los barrotes como su fuera capaz de arrancarlos— No quiero ser egoísta, pero te amo, ¡te amo tanto!, ¡Neji!... —después fue imposible hablar, sus palabras se cortaron y se sentía estúpida hablando con la nada— no te vayas…

—¿Ves que no es tan difícil? —su voz, Tenten la escuchó tan clara. Trató de buscarlo con la mirada pero la lluvia impedía buena visión, ¿podría haber sido la misma lluvia que lo hacía escucharlo?— he esperado tanto tiempo para escucharte decir eso que hace 5 minutos pensaba que nunca sucedería.

—Neji —seguía buscándolo pero era inútil.

—Me has aliviado —Neji no estaba a la vista de Tenten, el chico se encontraba recargado en el pilar del lado izquierdo de la puerta, con los brazos cruzados y completamente mojado pero sin la más mínima intención de irse. Su rostro mostraba tranquilidad desde lo dicho por la castaña.

Tenten escuchó sus pasos haciendo ruido por la lluvia. En ese momento su corazón se descontroló. Neji, en vivo y en directo. Se mordió el labio, ¿había escuchado todo? No pudo evitar abrir su boca levemente al verlo segundos después justo frente a ella, ¿qué hacía ahí?, se suponía que se había subido en su auto y alejado de la entrada, necesitaba una explicación, pero no se atrevía a decir nada, ya había hablado suficiente.

Sus ojos no se cerraron en ningún momento, Neji la miraba extrañamente, hasta podía percibir una pizca de ternura, no lo sabía pero jamás la había mirado así. Su cabello estaba más mojado que aquel día en los aspersores y sus labios entreabiertos parecían querer decir algo. Posó sus blancas manos en las de la chica, las cuales estaban heladas por tanto tiempo expuestas a la lluvia y de un segundo a otro las soltó de donde habían estado aferradas. Tenten se desconcertó, ¿qué significaba?, ¿qué no cambiaba nada?, ¿qué aún seguían separados? Neji miró a una cámara de seguridad que estaba cerca y pareció hacer una señal con la cabeza, al momento se abrió y ya no había nada en medio que los separara, lo que respondía las preguntas y era todo lo contrario. Neji dio un paso para quedar más cerca aún, esperaba que Tenten pudiera decir esas últimas palabras una vez más frente a él.

—Te detesto —le dijo Tenten, tan claramente que nunca la había escuchado tan segura. Pero Neji no hizo más que mostrar una pequeña sonrisa, debía estar molesta, después de todo había prácticamente gritado todo lo que sentía sin darse cuenta que la escuchaba, pero sabía que si daba la cara antes de tiempo ella habría callado.

—No tanto como me amas —respondió y luego de eso tomó su cabeza para acercarla lo suficiente y unir sus labios.

Tenten correspondió al instante, sin titubeos, sin pensarlo más. Por primera vez podía mostrar tal cual eran sus sentimientos sin esconderlos dentro del odio o rencor que él le ocasionaba en ocasiones, porque a pesar de que sabía que lo amaba él no cambiaría y ella tampoco, las peleas seguirían intactas pero con la ventaja de saber que a pesar de los disgustos el amor entre ambos compensaba todo. Después de todo así fue como la alcanzó.

—Me gusta tu sabor con el agua —susurró Neji al separarse tan sólo un milímetro de sus labios, recordando aquel beso en el parque. Tenten se sonrojó hasta las orejas pero reanudaron su roce de labios.

El ojiperla la abrazó fuertemente, como evitando una posible huida, pues conociendo a la chica podría echarse a correr en cualquier momento con tal de evadir sus preguntas, ¿y por qué no?, hacerla avergonzarse un rato era divertido. Tenten aún dejaba escapar algunas lágrimas, pero era más bien de felicidad y agradecimiento, se le había concedido la oportunidad de hablar con Neji, de enmendar sus errores.

—¿Quién era esa chica? – dijo en cuanto se separaron, si a eso se le llamaba una relación a partir de ahora, entonces debía saber todo. Aunque debía admitir que se escuchó celosa.

—Una amiga —respondió el Hyuga no dándole importancia, cosa que le había indicado que Tenten los había visto.

—Ella te besó —Neji la miró intensamente y ella pensaba que había sido mala idea decir lo último, el chico la ponía realmente nerviosa, otra cosa más que odiaba de él a partir de ahora.

—Lo hizo, —admitió— pero no es bueno hablar en medio de la lluvia, podrías enfermar, —dijo observando los recientes charcos formados por el agua— vamos adentro.

—Espera, mi tía y Kimimaro vienen conmigo —mencionó mirando hacia el taxi que seguía estacionado al otro lado de la calle.

—Entonces vayamos con ellos —Neji la tomó de la mano y caminaron hacia el auto.

Mei se sintió más tranquila al observarlos, no sabía que había pasado exactamente pues por la lluvia no pudo ver mucho pero era un alivio encontrar la expresión de Tenten, entre feliz y nerviosa. Neji parecía tranquilo. El auto avanzó y llegó hasta la entrada principal, cuando todos estuvieron dentro hubo un completo silencio, pero eso no era todo, Tenten había descubierto que Neji acababa de adoptar el hábito de tomarla de la mano, ¿acaso no pensaba en lo difícil que era para ella expresar sus nuevos sentimientos?, sobre todo en público pues su tía Mei no dejaba de sonreír.

—¿Mi padre ha regresado? —preguntó a una de las sirvientas que acababa de traerles toallas para secarse.

—No joven, pero preguntó por usted hace una hora, quiere que hablen durante la cena —informó la mujer.

—Gracias, por favor trae té para los invitados. —Neji miró al resto y después los condujo hasta la sala— Esperaremos a mi padre, no debe tardar. Tenten, creo que deberías cambiarte y descansar, yo hablaré con papá pero antes me gustaría conversar contigo. Vamos.

Neji ni siquiera había preguntado si quería acompañarlo cuando ya la estaba conduciendo escalera arriba. La castaña miró a su tía pidiendo con esta acción que la ayudara, pero la pelirroja simplemente sonrió, aunque por un momento le pareció que estaba inquieta, ¿su tía estaría enfermando de nuevo?, después de todo siempre decía que si salía su salud se iba por los suelos.

El ojiperla la condujo hasta una habitación, pero antes de llegar llamó a una sirvienta para que le trajera una pijama limpia, pues Tenten había murmurado no haber empacado ese tipo de prenda en su maleta. Al poco tiempo se la entregaron y Tenten descubrió que era de él, lo miró raro por un segundo.

—¿Qué esperabas, ositos y ponys? Póntela que aquí no hay ninguna chica —le dijo con los brazos cruzados. Muy a su pesar, Tenten entró al baño y se colocó el pijama color azul oscuro, al poco tiempo salió— antes de cometer una equivocación, quiero que me digas ¿a qué has venido exactamente?

¿A qué has venido exactamente?… ¿era una broma? ¿Después de todo lo que había dicho él quería seguir escuchando más? Tenten se molestó pero trató de respirar profundo para no complicar más las cosas. Más claro que el agua, ¿ese te amo no fue suficiente? Se sentó al otro extremo de la cama y tardó un largo minuto en verlo directamente.

—Quería… yo quería verte —susurró y segundos después se mordió el labio, no sabía que más decir, lo anterior había sido porque pensaba que lo había perdido para siempre, que jamás lo volvería a ver de nuevo y no contó con que él escuchaba absolutamente todo.

—Ya me has visto, ¿qué piensas hacer? —ella sabía la respuesta, estaba dispuesta a quedarse a su lado sin huir pero ¿por qué era tan difícil decirlo? Neji esperó paciente pero Tenten no parecía encontrar las palabras, el chico tomó su mano y sin previo aviso la jaló hasta acortar la distancia. El rostro de la castaña descansaba en su pecho, abrazándolo leve e inconscientemente.

En esa posición podía escuchar el palpitar de su corazón, no era acelerado pero sí reconfortante, lleno de calidez. Cerró sus ojos, dejándose llevar por su aroma, imaginando su rostro y esos ojos tan atrayentes, tan él. Una sonrisa apareció y en ese momento una única respuesta se formaba en sus labios.

—Quiero casarme contigo —tres palabras, un chico paralizado, una joven avergonzada pero decidida. Sí, lo había dicho, quizás Neji esperaba todo menos eso pero sentía que al final todo llevaría a esa acción y era lo que quería, aunque le hubiera gustado pasar más tiempo con él en un noviazgo que ir directamente a la relación matrimonial, pero en su estado actual no había muchas elecciones gracias a sus familias.

Neji se había quedado prácticamente sin habla, era una respuesta muy sorpresiva, tanto que no sabía cómo llevar a cabo la conversación a partir de ahora. Sintió como Tenten se acomodaba más en su pecho y lo abrazaba con más fuerza, como animándolo a hablar. Levantó su rostro delicadamente y sus miradas se encontraron una vez más.

—¿Es eso lo que quieres? —le preguntó, a pesar de que ella lo decía no estaba muy seguro, pues la castaña no aprobaba el matrimonio arreglado.

—Sí es la única forma de estar con Neji, entonces sí —definitivamente el mejor día de su vida, lloviendo y todo pero era espectacular, las palabras de Tenten eran únicas— pero ni pienses que soy toda miel y flores porque…

El ojiperla la calló con un beso, éste un poco más intenso que el anterior. Se sentía tan bien, posiblemente las cosas mejoraban pero había una cosa aún, una más allá que hablar con su padre, si tan sólo se hubiera esperado. Acarició sus labios en un último roce y se separó sólo un poco.

—Hablaré con mi padre, tú descansa, pediré que te traigan la comida a la habitación —y se levantó pero antes de salir escuchó la voz de Tenten.

—Sólo dime una cosa, ¿cómo supiste que había llegado a tu casa? —esa era una duda que había estado dando vueltas en su cabeza desde que lo volvió a ver.

—No lo sabía, pedí a uno de los guardias de seguridad que estaban cerca se llevaran mi auto —explicó— me gusta la lluvia y quería caminar. Escuché mi nombre y resultó que eras tú, si no hubieras gritado aún seguiríamos separados y no conocería tu dolor.

—Gracias Neji —dijo Tenten justo antes de que el ojiperla cerrara la puerta— gracias por quererme.

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Mei esperaba, junto con Kimimaro a Neji y su sobrina pero parecían tardar. En el poco tiempo la pelirroja había estado un poco nerviosa, después de muchos años había viajado, pero no era precisamente el mejor lugar, creía que su corazón saldría de su pecho, habían sido demasiados años y no estaba segura de soportarlo, no después de que ella misma había huido.

—¿Mei? —la pelirroja volteó hacia donde había escuchado su nombre, fue como regresar el tiempo por un momento, ahí estaba él, Hyuga Hizashi, la persona que una vez rechazo, el único hombre que había amado en toda su vida.

—Hizashi, cuánto tiempo —se levantó pero no fue a su encuentro. Kimimaro pudo ver cierto cambio en la señorita Mei y sintió que debía dejarlos solos y buscar a Tenten.

Hizashi parecía sorprendido, la persona que menos esperaba encontrarse y en su casa estaba justo enfrente. No la veía muy a menudo, casi siempre que hacía las reuniones en la casa de su amigo ella decía estar enferma y nunca asistía a las fiestas empresariales, ni mucho menos salía de China, lo que le recordaba que no había asistido a la cena de compromiso de su hijo y su sobrina. El hombre se acercó y ambos se dieron la mano.

—Es una grata sorpresa encontrarte aquí… después de tantos años —bastantes, su presencia había hecho rememorar los momentos de su juventud cuando él era un joven capaz de guiar su futuro y ella una niña orgullosa y decidida a no dejar que nadie la manipulara.

—Sí, me da gusto verte, —dijo evitando que sus ojos verdes se encontraran con los perlas que por tantos años había soñado— pero no vengo aquí de visita, es un asunto importante que quiero tratar contigo.

—Padre, has regresado —Neji volvió, ya se había cambiado de ropa pero sus cabellos aún lucían húmedos. Vio a los dos adultos, Kimimaro ya no estaba— ella es…

—Nos conocemos hijo, veo que ustedes también —miró a ambos— ¿y bien?, supongo que vienen a mí por el mismo asunto, ¿o me equivoco?

—No, tu hijo y yo esperamos hablarte del asunto de las familias —intervino Mei— estoy aquí por una reconciliación y reanudación del compromiso de Neji-kun y mi sobrina —Hizashi meditó sus palabras y pensó que algo así necesitaba tratarse con calma.

—Bien, vayamos a mi oficina —los dos siguieron a Hizashi, Mei un poco más tranquila, esperando convencerlo, Neji por otro lado confiar en que su padre por primera vez entendería sus razones. No esperaban salir de ahí hasta tener una respuesta aprobatoria del señor Hyuga.

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—Kimimaro, ¿recuerdas aquella vez que me dijiste que las personas especiales son aquella que jamás te abandonan? —dijo Tenten mientras sus párpados le pesaban, pero aun así hacía un gran esfuerzo por mantenerse despierta.

—Lo recuerdo, fue en la misa a la memoria de su madre —respondió el joven sin agregar nada más pero reviviendo ese momento. Ella era una niña pequeña y llorona ante el recuerdo de una madre que jamás conoció.

—Sí —y una sonrisa adornó su rostro— tú supiste alegrarme, por eso ere mi mejor amigo. Gracias por acompañarme… —dio un bostezo, sus ojos se cerraron vencida por el sueño pero su sonrisa no desapareció, en verdad pensaba que tanto Kimimaro como Neji eran sus dos personas especiales.

—Eres la única que da sentido a mi vida, —dijo el peliblanco antes de depositar un corto beso en sus labios— la razón por la cual he nacido es para asegurarme de que seas feliz.

La puerta se abrió y le dio paso a Mei que regresaba con el rostro más tranquilo. El joven estaba ahora en la ventana observando la lluvia que ya parecía calmarse. La pelirroja observó a su sobrina por un momento, esperaría a que despertara para darle los detalles de la plática con Hizashi, pero por ahora también ella necesitaba descansar, y bastante impresiones había tenido ese día a causa del reciente encuentro con él.

—Neji Hyuga, —dijo Kimimaro captando la atención de la pelirroja— es una persona reservada y seria, pero ha demostrado querer a la señorita Tenten.

—No debemos preocuparnos por él, los Hyuga suelen ser así. Estoy segura de que mi sobrina está en buenas manos —él también lo pensaba pero sentía la necesidad de hablar con Neji, si pronto los dos compartirían sus vida juntos necesitaba asegurarse de que no debía preocuparse por el futuro de Tenten.

Después de esa lluviosa noche, el día llegó y tan pronto como el sol tocó con sus rayos la mansión Hyuga, Neji se aproximó a levantar a Tenten e informarle de las últimas noticias. Tocó la puerta pero no recibió respuesta, una vez más y nada, al final se decidió a entrar. Las cortinas estaban cerradas y la chica aún dormía pacíficamente. Suspiró resignado y caminó hasta la ventana abriendo las cortinas de un segundo a otro. Tenten se tapó la cara y se acomodó de nuevo en la amplia cama logrando aparecer en Neji una mueca de fastidio.

—Despierta —habló frente a la cama pero no pareció funcionar— ¡Ey!, Tenten deja de holgazanear.

—No fastidies —escuchó decir y ese fue el límite de su poca paciencia.

Tenten sintió un peso sobre su cuerpo y se asustó enseguida, anteriormente había creído que alguien le hablaba pero no le dio mucha importancia y ese había sido su error, ahora tenía a Neji sobre ella y no le gustaba para nada esa situación, sobre todo por lo cerca que estaba de su rostro. El chico la miró serio, sin apartar sus ojos de los chocolate de la joven, la cual comenzaba a forcejear para apartarlo.

—¿Me escucharás ahora? —Tenten asintió y trató de levantarse pero Neji no ayudaba mucho— mi padre no tiene ninguna objeción en cuanto a reanudar nuestro compromiso, espera así salvar la amistad con tu padre. Claro que me pidió hablar con él y disculparme.

—¿Hablarás con papá? —el ojiperla no respondió pero ese era el plan.

—Gaara acaba de hablarme, renunció a su compromiso hablando con su padre, el tuyo ya debe estar enterado —informó.

—Es una buena noticia, ahora déjame mostrar mi felicidad apartándote de encima —y de nuevo trató de zafarse— pesas mucho, ¿qué comes?, ¿piedras?

—Tu tía y yo decidimos regresar mañana temprano a China, así que tú y yo saldremos hoy —y trató de besarla pero Tenten puso una barrera con una de sus manos.

—¿Si acepto apartarías tus kilos de hipopótamo de mi frágil cuerpo? —el ojiperla sonrió, si que era exagerada. Se hizo a un lado y Tenten logró levantarse— ¿dónde está mi maleta? —la chica rebuscaba hasta que dio con ella, miró a Neji sospechosamente— sal de aquí pervertido, pienso ducharme.

—No tardes —respondió no dándole importancia a su insulto.

Media hora después los dos iban en el auto. Mei se había quedado hablando con Hizashi, cosa que le había parecido extraña a Tenten pues su tía no dejaba de sonreír cada 10 o 15 segundos y el padre de Neji no estaba lejos de lo mismo. Kimimaro rechazó la oferta de Tenten de acompañarlos, cosa que Neji agradeció, quería disfrutar de ese día sólo con la castaña.

—Antes que nada, me gustaría llevarte con un persona —dijo el ojiperla mientras conducía, Tenten se preguntaba quién, con tal de que no fuera su "amiguita, loca rubia encierra personas", apodo demasiado largo que al final había quedado como "rubia desteñida"

—¿Tu amiga con derechos? – preguntó medio molesta.

—No, Samui no tiene nada que ver en esto —respondió simplemente – ya verás.

Al poco tiempo llegaron a un lugar que dejó sin palabras a la castaña, se trataba de un cementerio con árboles grandes y en flor, pasto verde y bastante cuidado en donde cientos de lápidas se alzaban mostrando el nombre de su difunto, ¿por qué Neji la traía ahí? No le gustaban mucho esos lugares porque siempre la hacían sentirse triste al recordar a su madre, pero si el ojiperla hacía esa visita era porque alguien importante descansaba ahí. Caminaron un poco después de estacionar el auto y Neji se detuvo en una lápida en particular.

—Mi madre está aquí. —dijo sin mirarla, observaba de igual forma el apellido Hyuga grabado— Ella es Tenten, ha aceptado ser mi esposa, – el Hyuga tomó la mano de la chica – quería que lo supieras.

—Neji. —susurró la chica— No me retractaré, prometo estar contigo siempre —y recargó su cabeza en los hombros del chico. Él también había perdido a su madre, quizás no de la misma manera pero era un hecho que la entendía.

Después de esa pequeña parada, los dos estuvieron paseando, Neji le mostró muchos lugares, entre ellos la Universidad donde ahora estudiaba, lo que hizo preguntarse a Tenten si él regresaría a la Universidad en Tokio. El resto de la tarde la chica estuvo muy pensativa, ¿qué sería de ellos ahora?, había escuchado de Neji decir que su padre aprobaba de nuevo el compromiso pero no hubo más, no sabía si él regresaría a Tokio con ella.

—Neji —habían estado paseando por un lago y una vez en tierra la chica prefirió dejar las cosas claras— me he estado preguntando desde hace rato…— pareció dudar.

—Dime —la animó a continuar.

—¿Qué pasará después de esto?, ¿volverás conmigo a Tokio?, ¿o te quedarás aquí? —el ojiperla la miró con el semblante serio, lo que preocupó a la castaña pero fue un alivio ver su sonrisa segundos después.

—Tenten, ven, quiero llevarte a un lugar —y la jaló sin previo aviso.

—¿Otra vez?, ¿a dónde vamos?, ¿con tu abuela? —Neji rió y emprendieron su marcha.

Fue como morir de la impresión, paralizarse por un segundo, o más en el caso de Tenten que no podía siquiera cerrar su boca, su mandíbula estaba por los suelos. El ojiperla miró su expresión y era comprensible, llevarla a ese sitio de un momento a otro era bastante descabellado pero se le ocurrió en el momento, podría ser una salida fácil a su situación.

—¿Y?, ¿qué dices?, ¿quieres casarte conmigo? —la castaña miró las grandes letras doradas que resaltaban perfectamente entre la pared del lugar. "Registro civil" Dio un paso al frente, estaba tan impactada, Neji parecía hablar en serio, ¿tanto quería apresurar las cosas? No sabía exactamente qué contestar y eran sólo dos las opciones, sí o no. Era una propuesta demasiado inesperada— ¿Quieres ser mi esposa? —sus labios se entreabrieron al pronunciar su respuesta.


O_O Fin del capi! Tenten al fin lo dijo y Neji lo sabe, aunque los problemas aún no terminan.

Ya estoy de vacaciones, espero tener un tiempo para esas ideas que he dejado un buen tiempo. Con este fic no hay problema porque ya lo tengo, sólo es cuestión de revisión. Serán dos semanitas de descanso, espero poder actualizar en ese tiempo.

Gracias por sus reviews:

Alexa Hiwatari 0o0 angyhyuga01

Y a cada uno por su interés :D

Avance del Cap. 12:

—No es asunto tuyo.

—Tenten es mi asunto —dijo olvidando su gran respeto llamándola por su nombre. En ese instante Neji lo sujetó del cuello de su camisa y lo acorraló en una de las estantería, tirando varios libros— la quiero —la cara de Neji por un momento describió enojo.

Insisto, Tenten tiene mucha suerte al tener a esos dos... Si les ha agradado el cap. espero me regalen un review :)

Cuídense, bye!