Hola a todos! Primero que todo quería disculparme por haberles hecho esperar tanto tiempo por este capítulo, pero estos últimos meses no han sido fáciles para mí, no es fácil recibir la noticia de que un familiar muy cercano a ti puede morir casi que en cualquier momento, tenía que tomarme un descanso. Pero bueno, ya me siento mejor y he vuelto a escribir una vez más, haré lo que pueda para tener el próximo capítulo pronto. Muchas gracias a todos ustedes que están siguiendo mi historia y si tiene algo que decirme, no duden en dejarme un comentario o un PM.

Erbrow se despertó temprano en la mañana y estiró su cuerpo como un gato, aun se sentía algo extraño al caer en la cuenta de lo que estaba haciendo pero, ya que tenía esta forma, no le quedaba más que acostumbrarse a su nuevo cuerpo. Luego, se sentó, como lo hacía todas las mañanas y reunió algo de energía en sus brazaletes. Una vez que terminó su rutina matutina salió al balcón y abrió sus alas, pero se detuvo al recordar a Hock, la verdad era que no quería ir por él, pero sería cruel dejarlo como lo había dejado anoche por más tiempo. El dragón negro recorrió los pasillos en silencio y se detuvo frente a la habitación de su amigo.

Cuando abrió la puerta vio a Hock acostado en una posición bastante incómoda sobre la cama, parecía como si lo hubieran tirado allí, como si no fuera más que un muñeco, y de hecho, eso era más o menos lo que había sucedido.

-¡Erbrow, maldita sea! ¡Ya tuve suficiente de esto! –Gritó Hock, aunque su cuerpo seguía sin moverse un centímetro.

Erbrow se acercó al cuerpo de su amigo y presionó varios lugares con sus palmas, cuando terminó, se alejó de un salto para esquivar un puño de Hock, al no encontrar su objetivo, la inercia solo lo hizo caerse de la cama. El humano estuvo en el piso un rato gimiendo de dolor mientras el dragón lo observaba a una distancia segura.

-Funcionó –Dijo Erbrow –Y mejor de lo que esperaba.

Hock se levantó, cruzó los brazos detrás de su espalda y la arqueó hacia atrás. Él hizo una mueca al oír el sonido de sus vértebras regresando a sus posiciones originales.

-¿Eso es lo único que tienes que decir? –Erbrow guardó silencio –Te juro que la próxima vez que me hagas algo así te mataré.

-Lo mismo digo –Respondió el dragón.

-Será mejor que nos vallamos o llegaremos tarde a clase –Dijo Hock mientras tomaba su espada y la fijaba a la correa de su pantalón. Erbrow salió al balcón y se apoyó sobre la barandilla.

-Adelante sube –Le dijo.

-¿Estás seguro?

-Sí, debo admitir que me siento algo mal por lo que te hice, así que quiero compensártelo.

-Está bien, como quieras –Dijo Hock encogiéndose de hombros y en un momento estaba sobre la espalda de Erbrow.

El dragón se lanzó por el balcón y alzó vuelo hacia la academia.

-Por cierto Erbrow ¿cómo te fue ayer? –Preguntó Hock.

-Bien, conocí a los padres de Hina, son bastante agradables. ¿Sabías que ella toca piano?

-¿En serio? No sabía que existía ese instrumento en este mundo –Dijo Hock sorprendido.

-Sí, y Malefor me dijo que él también había visto antes una guitarra, en una ciudad lejana atravesando el mar, probablemente otro continente –Dijo Erbrow.

-Ya veo –No pasó mucho tiempo antes de que llegaran a la academia, Erbrow aterrizó y Hock bajó de su espalda -¿Qué has pensado sobre el torneo? ¿Si vas a participar?

-Si.

-Vamos Erbrow sé que… espera ¿qué dijiste?

-Participaré –Respondió –Ayer hablé con Malefor y dijo que me entrenaría.

-¿En serio? Wow, que suerte tienes.

-Eso espero –Los dos amigos caminaron hacia su salón de clase para así empezar con su rutina del día.

Varias horas más tarde Erbrow estaba con sus amigos sentados en el restaurante de la academia comiendo junto con sus amigos. Valtek al parecer se había mantenido alejado de ellos porque no quería meterse con Cynder, pero Erbrow sabía que ese dragón lo había estado observando, su suposición era correcta, tarde o temprano tendría que enfrentarse a él.

Mientras todos estaban hablando, un dragón llegó a la mesa, él era color naranja con amarillo

-¿Tú eres Erbrow no? –Preguntó.

-Sí, así es –Respondió el dragón negro -¿Necesitas algo?

-Bueno… es que… -El dragón miró rápidamente hacia atrás, un grupo de dragones estaba observando desde lejos y le estaban haciendo señas para que continuara –H-hay un rumor, dicen que Malefor está en el templo.

-¿Y eso que tiene que ver conmigo? –Pregunta Erbrow.

-Tú vives en el templo, pensé que quizá podrías decirme que está pasando –Erbrow se lo pensó un momento.

-Es cierto, Malefor vive en el templo –Dijo sin más.

-¡Que! ¿¡Ese monstruo realmente está vivo?! ¿Acaso estás jugando conmigo? –Los dragones que estaban en el restaurante se quedaron repentinamente en silencio y fijaron su atención en ellos.

-¡Hey! ¡No te atrevan a hablar así de mi padre! –Le dijo Spyro.

-¿P-padre? –Dijo el dragón ahora más asustado que preocupado.

-Sí, Malefor es mi padre ¿tienes algún problema con eso? –Le dijo Spyro, pequeños rayos pasaron a través de sus cuernos.

-N-no, yo… lo siento mucho tengo que irme –Dijo rápidamente y en menos de dos segundos el dragón había desaparecido de la vista de Spyro. El dragón púrpura suspiró y se sentó.

-Sigue dando más miedo Cynder –Le dijo Hock a Erbrow.

-No es el momento Hock –Le dijo Erbrow, ahora Darkwind, Obrin, Hina, Ember y Flame los miraban en busca de una respuesta.

-Pero tiene razón –Le dijo Sparx.

Erbrow suspiró y junto con Spyro les explicó a todos lo que había sucedido hacía unos días.

-¿Por qué no nos dijiste eso la primera vez que te preguntamos cómo te había ido en tu paseo? –Preguntó Obrin.

-Y qué querías que te respondiera. Hola Obrin, sí, me fue muy bien ¿y sabes qué? Encontré a Malefor y lo traje a la ciudad –Le dijo Erbrow.

-Tiene un punto –Dijo Darkwind.

-Pues algo así fue lo que me dijiste a mí –Le dijo Hock.

-Tú eres un caso aparte –Dijo Erbrow, el humano refunfuñó, pero no dijo nada.

Una vez que terminaron de almorzar y el descanso acabó, todos regresaron una vez más a clase. Al final de la jornada Erbrow y Hock salieron de la academia y se estaban dirigiendo hacia el coliseo de Warfang.

-Oye Erbrow ¿Crees que yo pueda participar? –Preguntó Hock.

-No lo sé, habrá que preguntar –Respondió Erbrow.

Cuando por fin llegaron ambos se quedaron boquiabiertos al ver el edificio, tenía una estructura muy similar a la del coliseo romano, pero su tamaño, eso no se comparaba. Erbrow lo había visto ya varias veces mientras volaba sobre la ciudad y sabía que era grande, pero estar parado frente a él era otra cosa. Los dos entraron, pasando a través de los grandes arcos hechos de una roca clara y pulida.

-Oye Erbrow ¿Cómo crees que hagan para cortar estas rocas tan perfectamente? Aquí no parece haber la tecnología para hacer algo así –Dijo Hock señalando las columnas del coliseo.

-Probablemente sean los dragones de tierra los que las cortan –Respondió Erbrow.

-¿Con tanta precisión?

-Nunca he visto un dragón de tierra cortar una roca Hock, si quieres saber tendrás que preguntarle a Terrador –Los dos llegaron hasta un puesto que tenía un letrero encima que decía "Inscripciones". Detrás de la mesa había una dragona adulta color rojo.

-Bienvenidos a la arena de Warfang ¿en qué puedo ayudarlos? –Dijo la dragona.

-Me gustaría participar en el torneo –Dijo Erbrow.

-¿Qué edad tienes? –Preguntó la dragona.

-Dieciséis.

-Bien, dame un momento –La dragona se agachó para buscar algo, al momento puso un papel sobre la mesa y le entregó una pluma a Erbrow –Con tu edad, puedes participar en el torneo juvenil, debes firmar aquí con tu nombre y aquí debes poner tu apodo.

-¿Apodo? ¿Qué quieres decir con eso? –Dijo Erbrow confundido.

-Es como quieres que te llamen cuando vayas a luchar –Respondió la dragona.

-Ya veo –Erbrow se quedó pensando.

-Yo tengo uno –Dijo Hock –Que te parece, el lagarto mortal –Hock hizo un movimiento con sus brazos para dar énfasis. Erbrow lo golpeó en la cabeza.

-Cállate Hock, no estás ayudando –Hock se frotó la cabeza.

-Solo era una idea –Erbrow rodó los ojos y siguió pensando en un apodo.

-Lo tengo –Dijo Erbrow luego de un momento –Seré El Guerrero del viento –Hock se quedó mirándolo.

-¿En serio? –Dijo.

-Sí –Erbrow tomó la pluma y firmó con su nombre y su apodo. La dragona tomó el papel y le puso un sello.

-Felicidades, ahora eres un participante del gran torneo juvenil de Warfang ¡Buena suerte! –Dijo la dragona sonriendo.

-Gracias –Dijo Erbrow.

-Disculpa –Dijo Hock -¿Puedo yo participar?

-No, lo siento mucho –Dijo la dragona –El torneo es solo para dragones.

-Pero que suertudo eres Erbrow, parece que no podré patearte el trasero –Dijo Hock.

-Eso quisiera verlo –En ese momento Erbrow recordó su entrenamiento con Malefor –Tengo que irme Hock, había olvidado por completo mi entrenamiento.

-Será mejor que te vayas entonces, no creo que sea agradable ver a un dragón púrpura de mal humor –Le dijo Hock, el dragón asintió con la cabeza y en un momento alzó vuelo y se fue.

El entrenamiento con Malefor resultó ser mucho más duro de lo que esperaba Erbrow, el dragón púrpura siempre lo llevaba hasta el límite. Los primeros días el entrenamiento fue en el templo, pero luego Malefor decidió que era mejor hacerlo en las afueras de Warfang. Muchas veces Malefor ataba pesas a la cola y alas de Erbrow y le hacía subir a lo alto de los árboles o le hacía volar con objetos pesados para mejorar su resistencia y fuerza. Pero lo más interesante y que a Erbrow le llamó mucho la atención, fue que Malefor le estaba enseñando un arte marcial draconiana practicada por dragones de un continente lejano llamada el Estilo del Dragón Caído. Esta arte marcial era bastante fluida y los golpes que se daban pretendían ser lo más precisos y certeros posibles. Varias veces se quedó con el dragón púrpura hasta bien entrada la noche practicando los movimientos, a Erbrow le ayudó bastante el hecho de ya haber practicado un arte marcial en su mundo, esto hizo que su progreso fuera mucho más rápido. El dragón negro preguntó a Malefor acerca del nombre del arte marcial, él respondió que este se debía a una leyenda antigua acerca de un dragón que perdió su elemento, pero esa es una historia para otro momento…

Su entrenamiento con Eolo avanzó bastante también, le tomó un tiempo dominar el sonido pero finalmente lo logró y ahora se estaba centrando en mejorar su puntería al disparar ráfagas de aire y ondas de sonido, además, había aprendido un par de trucos bastante interesantes con el viento. Ahora con su nueva rutina ya no tenía tanto tiempo para experimentar con la energía, por lo que Malefor decidió ayudarle y durante los entrenamientos le permitió usar sus habilidades con la energía para que se acostumbrara a usarla en combate y a valerse de ella para poder superar todo tipo de problemas.

Cada vez que Erbrow tenía tiempo libre salía con Hina, a ella le había encantado la Sonata claro de luna y no había tardado más de dos semanas en aprender los primeros dos movimientos de la obra, el tercero aún le estaba dando problemas, pues el grado de dificultad de este era mucho más alto. Varias veces Erbrow había tenido la oportunidad de ir a la casa de Hina y hablar con los padres de ella, Asure y Hikari siempre eran muy amables con él. También le gustaba mucho salir a volar con ella o pasear por la ciudad, después de todo era enorme y había muchos lugares para visitar.

Justo como lo esperaba, Erbrow se topó más de una vez con Valtek en la academia, ese dragón y sus amigos no dejaban de darle problemas, Erbrow había aprendido a evitarlos, pero algún día tendría que darle una lección a ese dragón si quería quitárselo de encima de una vez por todas.

A las dos semanas de haber empezado su entrenamiento con Malefor, los guardianes lo habían llamado y le habían entregado el artefacto que les había pedido. Erbrow lo tomó en sus manos y lo revisó. No era muy grande, consistía en un cristal azul esférico la cual estaba conectada a dos cables color negro, por un lado había un cable que terminaba en una punta de cristal, los topos la habían reforzado para que fuera mucho más resistente, todo el interior de cable estaba hecho con pequeños cristales azules. El segundo cable en cambio, estaba hecho de cobre y se dividía en dos, cada uno en la punta tenía una barra flexible de cobre.

-¡Fantástico! Dijo Erbrow emocionado, esto es justo lo que necesitaba –Le dijo Erbrow a los guardianes – ¿Quieren verlo funcionar?

-En este momento estamos algo ocupados, pero Volteer podría acompañarte, él ha estado muy interesado en ver lo que puede hacer este aparato, no ha dejado de habla de él desde que nos lo entregaron –Dijo Terrador, Volteer desvió un momento la mirada avergonzado.

Unos minutos más tarde Erbrow entró con el guardián de la electricidad a su habitación, el joven dragón materializó su computador de mesa sobre su escritorio.

-Fascinante ¿Cómo haces eso? –Preguntó Volteer.

-Estos brazaletes que me dio Ignitus sirven para muchas cosas, pero la verdad es que ni yo mismo entiendo muy bien cómo funcionan –Erbrow terminó de conectar la pantalla, el mouse y el teclado a la torre y tomó su nuevo generador de energía junto con un cristal verde que había estado guardando para la ocasión.

-¿Cómo funciona eso Erbrow?

-Transformando la energía de los cristales verdes en energía eléctrica –Dijo Erbrow mientras tomaba el cable que tenía la punta de cristal y la enterró en el cristal verde –Un día mientras observaba a Hock tomar energía de un cristal verde se me vino una idea a la cabeza, si un dragón puede absorber energía de un cristal y transformarla en su elemento ¿podría yo construir algo que hiciera lo mismo? Entonces con ayuda de varios escritos de Merbell y con algunas propiedades bastante interesantes que descubrí de los cristales azules me di cuenta de que sí era posible y bueno, aquí estoy a punto de probarlo –El dragón negro entonces tomó la esfera de cristal y la mantuvo entre sus patas durante un rato –Ya está.

-¿Qué acabas de hacer joven dragón? –Volteer observaba con curiosidad como Erbrow dejaba la esfera en el suelo y tomaba el cable que tenía las puntas de cobre.

-Acabo de "programar" el cristal azul para que trasforme la energía del cristal verde en electricidad –Dijo Erbrow a falta de una mejor manera de explicarlo.

-Impresionante, tus poderes definitivamente te permiten realizar una excepcional cantidad de cosas que los demás dragones no podemos, además, Malefor tenía razón cuando nos habló de ti, eres muy creativo –Erbrow se sonrojó un poco ante las palabras de Volteer.

-¿Malefor les habla de mí? –Preguntó Erbrow, aunque no tan sorprendido, Malefor no era el único.

-Él nos mantiene al tanto de tu entrenamiento y nosotros a él de tu formación en la academia –Dijo Volteer.

-Ya veo… -Erbrow conectó loa cables de cobre al regulador e inmediatamente la aguja del voltímetro se movió -¡Funciona! ¡De verdad funciona! –Gritó el dragón emocionado y rio –Tan solo un pequeño ajuste… -El dragón aumentó la energía hasta que la aguja marcó ciento veinte voltios y finalmente conectó la torre y la pantalla del computador al regulador.

Erbrow estaba realmente feliz de haber conseguido ese regulador, él lo había comprado luego de que una tormenta eléctrica dañara varias de sus cosas en su antigua habitación, quien hubiera pensado que terminaría usándolo para graduar la intensidad de la corriente de su propio invento.

El dragón negro pasó las siguientes horas explicando y mostrando a Volteer las funciones básicas de un computador y sus usos, desgraciadamente no podía explicarle exactamente cómo funcionaba, su especialidad no era la informática.

-Yo esperaba poder hacer algo con esto –Dijo Volteer algo desalentado.

-Lo siento mucho Volteer, pero aunque supiera cómo construir una computadora, no tendría forma de obtener los materiales para ello, no hay la suficiente tecnología –Dijo Erbrow mientras apagaba el computador.

-No importa, de todos modos siempre es emocionante conocer algo nuevo ¿Algo más que quieras mostrarme? –Preguntó Volteer.

-Cuando diseñé este trasformador, no lo hice pensando en mi computador –Erbrow se dirigió hacia su armario y lo abrió.

-¿Entonces en qué? –Dijo el dragón amarillo, Erbrow sacó el estuche de su guitarra junto con su pedal y su amplificador.

-Ya lo verás –El dragón negro tomó el adaptador del pedal y lo conectó al regulador, varias luces se encendieron en el aparato al instante, luego hizo lo mismo con el amplificador y usó un cable largo para conectar el pedal al amplificador. Erbrow abrió el estuche y sacó su guitarra eléctrica.

-¿Esa es una guitarra no? Hace mucho que no veía una, pero… ¿la caja de resonancia no debería ser mucho más grande? –Volteer observaba con curiosidad el instrumento, el dragón negro se paró sobre sus patas traseras y se colgó la guitarra, su equilibrio había mejorado mucho desde que había empezado a entrenar con Malefor por lo que ya no tenía miedo de caerse y dañar su instrumento y mientras no pasara varias horas seguidas en esa posición no tendría ningún problema.

-Tienes razón Volteer, pero esto no es una guitarra común, en mi mundo la llamamos guitara eléctrica, ya que funciona con electricidad –Con otro cable, Erbrow conecto la guitarra al pedal y encendió el amplificador –El sonido de las cuerdas es transformado en electricidad por estos micrófonos –Erbrow señaló señalo las pastillas de la guitarra –El sonido en forma de electricidad viaja por este cable y llega al aparato que ves allí, eso lo llamamos pedal, lo que hace es transformar el sonido para darle diferentes efectos, ya verás lo que quiero decir. Finalmente la electricidad sale por este cable y llega al amplificador, que transforma la electricidad en sonido nuevamente y, como su nombre lo indica, lo amplifica.

-Esto es increíble, magnífico, impresionante, quién iba a pensar que el sonido podría transformarse en electricidad y ser transportado de un lugar a otro a través de cables, los humanos son definitivamente una raza muy ingeniosa –Dijo Volteer.

-En mi mundo los cables los usamos para transformar y amplificar el sonido, si lo que quieres es transportarlo lo mejor es transformarlo en ondas electromagnéticas, estas puedes viajar por el aire grandes distancias hacia todas las direcciones, y de esta manera te ahorras el tener que construir largos cables, pero te explicaré eso en otro momento, ahora mismo sólo quiero tocar mi guitarra –Erbrow se acercó al amplificador y movió suavemente varias perillas, luego movió las de su guitarra y pisó varios botones en su pedal. Una vez que todo estuvo listo tocó un acorde como prueba, el limpio y brillante sonido de las cuerdas metálicas resonó a través de la habitación, Erbrow sonrió.

-Fascinante –Volteer, que yacía recostado mientras Erbrow hablaba, se levantó –Tengo que irme ahora joven dragón, hay deberes cómo guardián que debo atender. Espero poder seguir hablando contigo después, hoy he aprendido cosas muy interesantes –Una sonrisa maliciosa cruzó la cara del dragón amarillo –Sólo espera a ver la acara de Cyril cuando se entere de que se puede enviar información a través de la electricidad –Dijo para sí, aunque Erbrow pudo escucharlo perfectamente –Te veré en la academia Erbrow.

-Adiós maestro Volteer –El guardián eléctrico salió de la habitación y cerró la puerta tras de sí.

Aunque se intentó ocultar a Malefor finalmente los rumores acerca del dragón terminaron regándose por toda la ciudad y durante varios días estuvieron llegando dragones al templo para hablar con los guardianes y algunos no fueron muy amables. No mucho tiempo después los guardianes finalmente mandaron a copiar y distribuir un documento por toda la ciudad en dónde se explicaba brevemente la historia de Malefor y como había sido usado por Daverak para sus fines. El dragón púrpura también le había dicho a Erbrow que estaba escribiendo un libro contando toda la historia desde su perspectiva, pero esto tardaría un año o dos para estar listo, por lo que por ahora habría que conformarse con el texto de los guardianes, más tarde estos fueron enviados a todas las ciudades en los reinos del dragón.

Malefor comenzó a salir gradualmente y a pasearse por la ciudad después de que todos se habían enterado de la verdadera historia, los dragones siempre solían retirarse y alejarse de él y algunos incluso hacían comentarios manifestando su desconfianza hacia el dragón; a pesar de todo esto Malefor permanecía impasible y siempre con la cabeza en alto, esto era algo que Erbrow admiraba mucho de su maestro, al igual que Spyro.

Dos meses pasaron y finalmente, el torneo estaba a punto de empezar, la población de Warfang aumentó exponencialmente como dragones de todas partes llegaban para representar a sus ciudades en el gran torneo, además, corría el rumor de que los guardianes elegirían a los dragones más fuertes como sus sucesores.

-¿Cómo te sientes Erbrow? ¿Ya estás preparado? –Hock dijo mientras le daba una palmada en la espalda a su amigo. Erbrow no podían negar que estaba nervioso, pero en este momento lo único que hacía era maldecir su suerte, de los ciento treinta y siete dragones que iban a participar en el torneo en la categoría juvenil, él tenía que haber sido elegido para la primera batalla, simplemente magnífico.

-Estoy bien Hock, de todos modos no pienso perder –Dijo Erbrow.

-Papá dice que ha hecho un gran trabajo contigo en estos dos meses, quien sabe, tal vez puedas ganarme –Dijo Spyro.

-Aún estoy muy lejos de eso Spyro, sólo espero no tener que toparme contigo o con Cynder en las primeras rondas –Efectivamente los dos dragones habían decidido participar en el torneo y por lo que se sabía eran los favoritos, todos esperaban que la batalla final del torneo fuera entre el Legendario Spyro y el Terror de los Cielos Cynder.

-No debes preocuparte –Dijo Darkwind sorprendiendo a Erbrow, el dragón negro casi nunca comentaba sobre este tipo de asuntos y solía permanecer con una expresión neutra en su rostro, Erbrow lo conocía ya hace un tiempo, pero ese dragón seguía siendo bastante misterioso para él –Sé que aprendes rápido, además, tienes talento con tu elemento.

Erbrow sonrió.

-Gracias Darkwind –Una sonrisa fugaz cruzó el rostro del dragón negro con azul.

-No debes descuidarte sin embargo, recuerda que tu oponente es un dragón de tierra, como un dragón de viento que eres, no te será fácil vencerlo –Comentó Obrin.

-Sí, lo sé, tendré cuidado.

De los dragones que estaban en la mesa, la única que había decidido no participar en el torneo había sido Ember ya que no le gustaba mucho combatir.

Las campanas de la academia sonaron anunciando el fin de la hora del almuerzo y, por esta vez, el fin de las clases, ya que ese día sería la inauguración del torneo.

El grupo de amigos salió de la academia y caminaron hasta la gran arena de Warfang, una multitud de dragones se reunía allí esperando poder entrar a las graderías y obtener los mejores puestos para ver la primera batalla del torneo.

Erbrow tragó saliva mientras caminaba en medio de la multitud, sus amigos lo seguían de cerca.

-Relájate, eres muy bueno, no perderás –Le dijo Hock mientras caminaba a su lado.

-No es la pelea lo que me preocupa –Le dijo Erbrow.

-¿Entonces qué? –Hock miró a Erbrow con una ceja levantada.

-Nunca he sido bueno con las multitudes –El humano suspiró.

-Sinceramente, creo que ese es el menor de tus problemas, cuando estés allí sólo concéntrate en tu oponente. No creo que él valla a darte el lujo de perderte en tus pensamientos, si es un buen luchador, aprovechará cada distracción que tengas y tú deberías hacer lo mismo –Ellos siguieron caminando en silencio hasta que llegaron a una entrada que estaba custodiada por dos dragones que llevaban una ligera armadura plateada.

-Buena suerte Erbrow –Le dijo Spyro –No pierdas.

Los dragones se volvieron y desaparecieron entre la multitud, sólo Hina y Hock se quedaron con él.

-Papá dice que Eolo habla muy bien de ti, espero poder ver que tan fuerte eres, nunca te he visto en una batalla de verdad –Dijo la dragona blanca.

-Haré lo mejor que pueda –Erbrow respondió.

-Lo sé –Hina se acercó y lo besó suavemente en la mejilla, el dragón negro se quedó completamente inmóvil mientras la veía desaparecer entre los otros dragones.

-Parece que ya tienes un incentivo –Le dijo Hock sacándolo de su trance –No creo que quieras que tu novia vea cómo te patean ¿verdad?

-No es mi novia Hock –El humano sólo se rio y se fue. Erbrow tomó aire y se volvió hacia los guardias, ellos le pidieron su nombre y verificaron en una lista, unos minutos más tarde el dragón se encontraba en una sala esperando a que fuera llamado a la arena. Es cierto que Erbrow aún estaba nervioso, pero un sentimiento de emoción crecía en su interior al pensar en la batalla que se avecinaba. El dragón sonrió, ahora entendía un poco mejor por qué a los dragones les gustaba tanto estas cosas.

Hock caminaba por las graderías mientras buscaba un lugar para sentarse y poder ver la pelea, lo cual era muy frustrante, debido a su tamaño.

-Y yo que solía ser alto –Se dijo Hock mientras caminaba.

Él subió hasta la parte más alta de las graderías y se sorprendió al encontrar a Eolo allí y junto a él se encontraban Hina y su familia. Eolo vio a Hock y le hizo una seña para que se acercara.

-Supongo que eres Hock, no he tenido el placer de conocerte –Dijo el dragón gris cuando Hock estuvo a su lado.

-Mucho gusto –Respondió Hock cortésmente –Erbrow me ha hablado de ti ¿pero cómo es que sabes quién soy?

-Eres el único estudiante de la academia que no es un dragón –Dijo Eolo.

-Buen punto –Hock se sentó y sonrió al darse cuenta que desde allí podía ver bien toda la arena.

La arena tenía un diseño bastante peculiar, estaba rodeada de agua, haciéndola parecer una pequeña isla, ocho pilares de roca de unos diez metros de altura se alzaban rodeando el centro del campo de batalla y habían cuatros charcos de agua repartidos por el lugar, pero Hock no tenía modo de calcular la profundidad de los mismos desde allí.

Varios minutos pasaron mientras los dragones entraban y buscaban asientos libres.

-Oye Hock ¿hiciste alguna apuesta? –Preguntó Hina.

-¿Apuestas? No sabía que apostaban en los torneos –Dijo Hock algo confundido.

-Claro que sí, generalmente los dragones apostamos en las batallas por pequeños grupo, pero si quieres jugar a lo grande, puedes hacerlo en los puestos que hay cerca de la entrada –Dijo la dragona.

-Eso explica por qué habían tantos dragones por ahí… no es fácil caminar entre ustedes ¿sabes? Siempre tengo que estar vitando que me aplasten, en serio, me gustaría saber cómo hacen los topos –Hina se rio y se volvió hacia la arena.

En un lado del coliseo había una plataforma cubierta por un techo, allí se encontraban los guardianes y delante de ellos estaban sentados dos dragones grises que charlaban entre sí. Terrador dio un paso al frente y dijo algo a los dos dragones que estaban en frente, luego miró hacia la multitud.

-¡Bienvenidos sean todos al torneo juvenil de dragones de Warfang! –La voz de Terrador sonó fuertemente por todo el lugar, los dragones dejaron sus conversaciones y miraron al guardián –Hoy nos reunimos todos aquí para presenciar la fuerza de las nuevas generaciones. Jóvenes dragones han venido hoy aquí para demostrar su fuerza y probar que son el mejor, muchos han venido desde muy lejos para representar a sus ciudades y a sus familias y probarse a sí mismos. Nosotros los Guardianes estaremos observando, y aquellos que demuestren tener una habilidad suficiente podrán ser elegidos para entrar de manera gratuita a la Academia de Dragones de Warfang, si ya es un estudiante, nosotros pagaremos sus estudios. Pero aquellos que destaquen por su habilidad, destreza e inteligencia, podrán ser elegidos como nuestros estudiantes personales y formar parte de un grupo de dragones prodigios, que podrían llegar a convertirse en los futuros guardianes y nuestros sucesores –Un fuerte murmullo se oía de la multitud como todos hablaban sobre la noticia que se acababa de dar, el rumor de que los guardianes iban a seleccionar dragones de este torneo ya había llegado hasta muy lejos, pero hasta ese momento no era más que eso, un rumor –Sin más que decir, en nombre de mis compañeros, declaro el inicio del torneo juvenil de Warfang.

En ese momento la multitud estalló en gritos y aclamaciones y Terrador volvió a su lugar al lado de Cyril y Volteer. Los dragones que estaban delante de los guardianes tomaron la palabra.

-¡Buenas tardes Warfang! –La multitud gritó en respuesta –Guarden sus puestos, hagan sus apuestas y no le quiten el ojo de encima a la arena porque este, ténganlo por seguro, va a ser el mejor torneo que se ha realizado en mucho tiempo ¿No es así Kage? –La voz del dragón era fuerte limpia y muy… contagiosa, por decirlo así. A Hock lo imaginó narrando un partido de futbol en su mundo.

-Estoy de acuerdo contigo Elor, esperamos ver un gran despliegue de habilidad en este torneo, además, hay que tener en cuenta que muchos de los participantes son estudiantes de la Academia de Warfang, esta es una gran oportunidad para ver que tan buenos son esos jóvenes dragones –Este dragón en cambio hablaba más lento y su voz era suave y ligeramente ronca, pero denotaba gran sabiduría, probablemente sería él quién hiciera los comentarios y los análisis técnicos de las batallas.

-Y hablando de eso resulta que nuestro primer combatiente del día de hoy es un estudiante de la academia ¿qué sabemos sobre él Kage? –Preguntó Elor.

-En estos momentos no mucho, es un dragón negro de elemento viento.

-¿Controla las sombras también?

-No, al parecer no, por lo que sé, no tiene ninguna relación con los famosos dragones negros bielementales. Este dragón tiene alas y vientre blanco, una combinación que, personalmente, no creía posible.

-Así que tenemos una rareza genética entre nosotros ¿pero será eso suficiente para derrotar a su contrincante? –Elor miró a su compañero.

-No lo sé Elor, su contrincante es un dragón de tierra proveniente de la ciudad de Cavile, y esta ciudad ha sido bastante reconocida por sus grandes maestros de tierra, por lo que sé, algunos de ellos fueron invitados a enseñar en la Academia de Warfang. Está claro que el dragón negro está en una desventaja elemental, los dragones de tierra pueden detener sin mucho esfuerzo los ataques de viento.

-Será mejor entonces que le demos la entrada a nuestros competidores. ¡Prepárense, porque nuestra primera batalla está a punto de empezar! –La multitud gritó de nuevo.

Erbrow esperaba sentado en una pequeña sala esperando a que fuera llamado a la arena, los gritos de la multitud se oían lejanos. El dragón negro cerró los ojos y usó su percepción para echar un vistazo al exterior. El coliseo estaba completamente lleno, tal vez varios miles de dragones se encontraban allí. Él logró captar la peculiar energía de Hock en la parte alta de las graderías y vio que junto a él se encontraba Hina y Eolo, había otros dos dragones de luz allí, y aunque Erbrow no estaba muy familiarizado con su energía dedujo que estos eran los padres de Hina.

El sonido de las garras contra la piedra sacó a Erbrow de sus pensamientos, él abrió los ojos para ver a Malefor entrando a la sala. El dragón frunció el ceño, no había detectado al dragón púrpura a pesar de estar tan cerca, tenía que trabajar más en su percepción para poder ver todo lo que hay a su alrededor y no solo un punto a la vez.

-Hola Erbrow –Saludó Malefor.

-Hola maestro, ¿cómo entraste aquí? –Preguntó

-Ser el legendario dragón púrpura tiene sus ventajas.

-Ya veo, supongo que tienes algo que decirme –El dragón negro miró a su maestro quién asintió con la cabeza.

-Solo una pequeña recomendación. Tu oponente es un dragón de tierra, su debilidad es la agilidad, los dragones de tierra son muy fuertes y sus ataque son devastadores, pero suelen ser lentos, si penetras su defensa podrás vencerlo en un combate cuerpo a cuerpo fácilmente usando el Estilo del Dragón Caído, recuerda lo que he enseñado y o tendrás ningún problema –Dijo Malefor.

-Muchas gracias, lo tendré en cuenta cuando esté allá afuera –Erbrow sonrió. En ese momento un topo entró a la pequeña sala.

-Erbrow, por favor pase a la arena –El dragón negro asintió y con una leve inclinación de cabeza se despidió de Malefor, el dragón púrpura le devolvió el gesto y vio desaparecer a su alumno por el pasillo con el topo siguiéndolo de cerca.

Erbrow caminó por el corredor, el bullicio de los dragones se hacía cada vez más fuerte a medida que avanzaba, al fondo se veía la salida como una luz brillante. Al llegar hasta allí el topo lo hizo detenerse, en frente de él había un puente de piedra para cruzar sobre un pequeño canal de agua de aproximadamente cuatro metros de ancho que rodeaba toda la arena. El dragón se tomó un tiempo para observar los pilares y los varios charcos de agua repartidos por la zona. Ahora que estaba aquí podía apreciar el verdadero tamaño de la arena, podría compararlo con un estado de futbol en su mundo, pero más redondeado. A lo lejos podía ver la otra entrada y un dragón verde apenas distinguible.

-¡Y aquí tenemos a nuestros combatientes! –Gritó Elor. El topo le hizo un gesto a Erbrow para que avanzara, al salir la multitud estalló en vítores, al otro lado su oponente también cruzaba el puente.

-El dragón negro con blanco y estudiante de la Academia de Dragones de Warfang ¡El Guerrero del Viento, Erbrow! –La multitud gritó de nuevo, Erbrow hizo una mueca, no le gustaba mucho ser el centro de atención y además, sus sensibles oídos estaban siendo lastimados.

-Y en este lado el dragón verde proveniente de la ciudad de Cavile ¡El Imparable, Duban! –Erbrow se encogió de nuevo ante el grito de la multitud.

Los dos dragones caminaron hasta el centro de la arena y se dieron la mano. Erbrow aprovechó para detallar al dragón verde oscuro. Su vientre era color café amarillento y una serie de aletas del mismo color recorrían su espina dorsal terminando en la cola la cual tenía una masa de hueso. El dragón hizo una nota mental para evitarla a toda costa, al igual que Duban lo hizo al ver la filosa hoja de cola metálica de Erbrow. El dragón verde era un poco más grande que Erbrow y, como un buen dragón de tierra, se veía bastante fuerte. Malefor tenía razón, si quería vencerlo tendría que valerse de su agilidad, si esto no funcionaba, podía usar sus técnicas avanzadas de viento, como lo era la manipulación del sonido y las cuchillas de viento, y como último recurso estaba su energía, Erbrow esperaba realmente no tener que usarla.

Los dragones se separaron y caminaron hacia lados opuestos diez pasos cada uno, una vez hecho esto voltearon y se pusieron en una posición de batalla, esperando la orden para comenzar. Entonces Cyril se adelantó y habló para todos.

-Las reglas son simples, el combate termina cuando yo determine que uno de los dos ya no puede continuar, se rinda, o esté en una posición que comprometa su vida. Cualquier golpe mortal o que provoque un daño irreparable al oponente provocará la expulsión y descalificación. ¿Están listos? –Los dos levantaron un ala indicando que lo estaban -¡Pueden comenzar!

Erbrow corrió hacia su rival tan rápido como pudo ayudándose de sus alas y un poco de su elemento, Duban apenas tuvo tiempo de reaccionar levantando un muro de tierra, el dragón negro saltó sobre el muró con una agilidad sorprendente y continuó sin perder velocidad.

-¡Pero qué velocidad! Eso es a lo que yo llamo un inicio rápido –Dijo Elor.

Erbrow, aprovechando la energía que llevaba, fue a golpear a Duban con su mano cerrada, el dragón no tenía tiempo para esquivarlo, no era lo suficientemente rápido, así que convocó un pequeño muro de tierra. Erbrow hizo una mueca cuando su puño golpeó la roca sólida agrietándola. Duban entonces hizo que la roca explotara obligando a Erbrow a retroceder.

El dragón negro se alejó un par de metros de su oponente y agitó su mano en el aire para disipar el dolor. Duban sonrió y se preparó para usar su elemento de nuevo, Erbrow podía sentirlo.

-Un buen movimiento por parte de Duban para bloquear ese ataque, Erbrow tendrá problemas para romper su defensa –Comentó Kage.

Erbrow saltó hacia un lado como el suelo bajo sus pies se levantó y corrió hacia Duban de nuevo, él disparó dos misiles de tierra pero el dragón negro ni siquiera se molestó en esquivarlos ya que pasaron justo por sus lados sin tocarlo.

-¡Duban falló! –Dijo Elor sorprendido.

El suelo debajo de Erbrow tembló ligeramente haciéndole perder el equilibrio, el dragón verde lo atacó con sus garras.

-Duban no falló, Erbrow desvió el ataque con su elemento, usar proyectiles contra un dragón de viento no es muy buena idea –Dijo Kage.

Erbrow esquivó el ataque y giro su cuerpo para dar un golpe de cola, Duban se agachó para esquivar el golpe.

Caíste Erbrow se apoyó en sus patas delanteras y usó toda su fuerza para darle una patada al dragón justo debajo de la mandíbula. La fuerza del impacto envió a Duban hacia atrás haciéndolo caer sobre su espalda.

-¡Pero que golpe! ¿Podrá Duban recuperarse?

El dragón verde se levantó y escupió sangre de su boca, Erbrow tenía que admitir que ese dragón era duro, esa patada debería haberlo noqueado.

-¡Y ahí está! –La multitud gritó –Al parecer Duban no se rendirá tan fácilmente.

Esta vez fue el dragón verde quien tomó la iniciativa para atacar, él intentó golpear a Erbrow con sus garras, pero el dragón bloqueó el ataque con su brazo derecho y con su mano libre, usando la punta de sus dedos, golpeó a Duban justo encima de su axila y rápidamente exhaló una ráfaga de aire para hacerlo retroceder. El dragón se echó hacia atrás, pero cuando dejó caer su peso sobre su pata izquierda esta cedió y el dragón calló al piso; esta era la oportunidad que Erbrow estaba esperando. Sin perder un segundo saltó hacia Duban para darle el golpe final, pero el dragón reaccionó y con un golpe de su cola el suelo a su alrededor explotó. Erbrow se detuvo y usó sus alas para cubrirse de los fragmentos de roca que volaron hacia él, al retirarlas tan sólo pudo apreciar una mancha verde antes de que un poderoso misil de tierra lo golpeara en el pecho, El dragón voló varios metros hacia atrás antes de caer al suelo con un ruido sordo.

-¡Increíble, justo cuando parecía que Erbrow estaba ganando Duban lanzó un poderoso contrataque igualando de nuevo la batalla!

Erbrow se levantó con dificultad intentando hacer que el aire entrara de nuevo a sus pulmones, Duban sonrió mientras movía un poco su pata izquierda, ya estaba comenzando a recuperar la movilidad. El dragón negro tomó una respiración profunda y se lanzó hacia Duban, el dragón esquivó el ataque y disparó un misil de tierra, Erbrow logró esquivarlo por poco y se retiró del dragón. No podía acercarse, a distancias tan cortas no podía desviar los ataque lo suficiente como para que no lo golpeara.

-Al parecer Erbrow tiene problemas, después de ese último ataque Duban ya no lo dejará acercarse, pero me gustaría saber qué fue lo que hizo, el brazo de Duban pareció haberse quedado muerto por un momento –Dijo Elor.

-Al principio no estaba seguro, pero ahora sé que lo que estamos viendo no es nada más y nada menos que el Estilo del Dragón Caído –Dijo Kage.

-¿En serio? Pensaba que todos los maestros de este arte habían muerto durante la guerra –Elor parecía bastante sorprendido.

-Pues parece que alguno logró sobrevivir… respecto a tu pregunta anterior lo que dejó el brazo de Duban inmóvil es lo que se conoce como un golpe paralizante, para ello hay que golpear un nervio específico en el cuerpo del oponente, se necesita mucha precisión para que la técnica funcione correctamente –Explicó Kage.

-Vaya, parece que este dragón está lleno de sorpresas.

Ni te imaginas Pensó Erbrow al oír el comentario de Elor. Supongo que tendré que usar el plan B Erbrow se concentró en el viento a su alrededor. Duban corrió hacia él y saltó en el aire, el dragón negro sintió como preparaba su ataque, a esta altura del combate, Erbrow ya sabía cuándo el dragón iba a disparar sus misiles.

Terminemos con esto Cuando Duban disparó los misiles Erbrow a su vez escupió una poderosa onda que los destruyó y detuvo al dragón verde en el aire, Erbrow se paró sobre sus patas traseras y golpeó a Duban en el pecho antes de que callera al suelo sacando el aire de sus pulmones, entonces, con su otra mano, lo agarró del cuello, lo tiró contra el suelo y lo inmovilizó utilizando su elemento para evitar que el aire volviera a él. Duban intentó luchar contra la llave de Erbrow, pero ya que no podía respirar rápidamente se quedó sin energías y en menos de diez segundos estaba inconsciente.

-¡Erbrow es el ganador! –Declaró Cyril, la multitud estalló en vítores.

-¿Pero qué es lo que acaba de suceder? El combate parecía ir muy igualado y de pronto Erbrow acaba con Duban sin siquiera esforzarse –Elor preguntó mientras varios dragones recogían a Duban y se lo llevaban fuera de la arena, Erbrow también estaba saliendo por donde había venido.

-No estoy seguro Elor, casi me atrevería a decir que Erbrow tan solo estuvo jugando con Duban –Respondió Kage.

-¿Eh? ¿Qué quieres decir?

-Durante todo el combate Erbrow tan solo usó su elemento para darse impulso, desviar ataques y apartar a Duban, valiéndose del Estilo del Dragón Caído para pelear. Cualquiera podría haber inferido que el control del viento de Erbrow no es muy avanzado. Pero entonces, repentinamente usa una onda para neutralizar el ataque de Duban e inmovilizarlo, un ataque de este tipo requiere una gran cantidad de entrenamiento. Sea lo que sea que haya estado haciendo ese dragón en la batalla, estoy seguro de que no usó ni la mitad de sus habilidades elementales…

Erbrow llegó de nuevo a la sala en donde estuvo esperando para entrar a la arena, allí una dragona le ofreció un cristal rojo para que se curara, pero él lo rechazó, él se había curado con su energía mientras salía de la arena. Erbrow avanzó por otro pasillo que lo llevaría al exterior.

En su mundo Erbrow practicaba artes marciales pero no le gustaba pelear, su objetivo no era enfrentarse a otros y participar en un campeonato, eso ni siquiera le divertía, la única razón por la que estaba allí era porque le gustaba aprender a controlar bien su cuerpo mejorando su equilibrio, fuerza y elasticidad; para muchos esto podría ser una razón extraña y algo estúpida, pero Erbrow nunca fue igual a los demás. Sus intereses siempre eran algo… diferentes. Si había algo que le gustaba era aprender, conocer sobre el mundo, por eso sus materias favoritas siempre fueron las del área de las ciencias, mientras que todos se quejaban cuando llegaba la clase de física o química, él siempre estaba dispuesto a escuchar con atención y hacer todo tipo de preguntas, algunas incluso que estaban más allá del conocimiento del profesor, y en estos casos, lo primero que hacía al salir de clase era buscar en libros o bases de datos información que pueda darle una respuesta. Si, este era Erbrow, en su mundo, podría decirse que era un nerd… bueno está bien, era un nerd, con la diferencia de que él sabía defenderse.

Erbrow sonrió, aunque sólo llevaba poco más de dos meses en este mundo su vida había cambiado drásticamente, jamás pensó que se convertiría en un guerrero, en serio ¿quién hubiera pensado siquiera que terminaría en otro universo? Y todo esto de los elementos y la energía… quien sabe, tal vez es lo que hace falta en su mundo para poder entender la vida, tal vez… es solo otro campo de la física que aún no ha sido descubierto.

Malefor hace un tiempo le dijo que él tenía lo mejor de ambas especies, pero la verdad es que en realidad así es cómo era Erbrow, y tal vez hayan muchos más cómo él por ahí, sólo esperaba ellos que no tuvieran que atravesar el espacio-tiempo para descubrir su verdadero potencial.

El dragón llegó a la salida y vio que sus amigos estaban allí esperándolo, todos con sonrisas en sus caras ¿cómo habían llegado ahí antes que él? Erbrow sonrió ampliamente al verlos, eso no importa ahora. Al dejar su mudo había dejado atrás a su familia y a gran parte de sus amigos y no podía negarlo, los extrañaba, extrañaba su hogar. Pero mientras más pasaba el tiempo, su mundo quedaba cada vez más atrás y este mundo se convertía cada vez más en su realidad… en su hogar.