CAPITULO 11

— ¡La tormenta es muy fuerte!—grito Zoro mientras se esforzaba por jalar una de las cuerdas que controlaban la velas del barco— ¡si seguimos así vamos a tener serios problemas Luffy!

— ¡Hemos pasado por cosas peores, claro que podemos con un simple tormenta!

Mientras Luffy y el resto de la tripulación se enfrentaban a un fuerte viento y unadesastroza tormenta, Nami escuchaba una discusión entre su madre y su hermana.

— ¡Pero si tu nunca habías querido ir!—dijo con un tono de voz que mostraba estrés— ¿Cómo iba imaginar que ahora si ibas a querer?

—Eso no es verdad, te acompañaba cuando era pequeña.

—Si, hasta que creciste—dijo un poco nostálgica.

Nami permanecía sentada en uno de los sillones del salón principal mientras escuchaba atentamente la discusión. Poco a poco los recuerdos volvían a su mente… A pesar de que no hacia ni dos horas que todo había pasado.

Flash Back

Nami se encontraba en su cuarto arreglándose su anaranjado cabello cuando de repente entro a su cuarto cierta chica con cabello rubio.

—Creí que eras una chica mas educada hermanita—dijo Nami sin apartar la vista del espejo— ¿Mamá no te enseño que las puertas se tocan antes de entrar?

—No vuelvas a llamarme hermanita nunca mas, solo vine a traerte esto—dijo para después dejar un hermoso traje real de color blanco con detalles dorado.

—Es muy lindo—dijo para después acercarse a la cama donde había dejado el traje su hermana.

La rubia estaba a punto de decir algo cuando de repente su madre entro a la habitación.

— ¿Ya estas lista Nami?

Fin Flash Back

Y ahora estaba ahí sentada escuchando como su hermana rogaba porque su madre la llevara con ellas. Nami consideraba que su hermana era una chica bastante dramática para la situación en la que se encontraba, después de todo, si su madre no le había dicho que las acompañara había sido porque ya sabia que no iba a querer, así que ella realmente no le veía el motivo para armar tanto escándalo.

—Ya se que Nami es tu hija y que la extrañaste mucho todo este tiempo… Pero es que…—no continúo.

—Es que… ¿Qué?—la impulso a que continuara con lo que estaba por decir.

—Desde que la trajiste a mi no me pones ninguna atención.

—Pero cariño…—dijo mientras se acercaba a la rubia— Si Nami lleva muy poco tiempo aquí.

—Creo que ahora la quieres mas a ella que a mi—dijo mientras las lagrimas comenzaron a caer por sus mejillas.

— ¿Cómo se te ocurre pensar algo así?

—Eso es lo que creo.

—Hay niña—Suspiró. Luego de eso el abrazo de una manera muy cariñosa—Nami, ven aquí un momento por favor—la chica obedeció inmediatamente.

Nami se acerco hacia su madre y su hermana sin decir palabra alguna, no podía evitar sentirse culpable por todo lo que estaba pasando, después de todo, si ella no estuviera ahí no habría ningún problema, se sentía como una intrusa, alguien que solo estaba ocasionando disgustos y problemas.

—Escúchenme bien las dos—dijo con un tono dulce mientras las toba de las manos a ambas—Nunca jamás quiero que se les vuelva a ocurrir algo como eso, a ninguna de las dos. Ambas son mis hijas y a las dos las quiero mucho, así que Yuzuki, olvídate de esa absurda idea ¿si?

Ninguna de las dos dijo nada, simplemente asintieron.

—Solo quiero pedirles que por favor traten de llevarse bien, no es fácil para mi que discutan todo el tiempo… ¿Me prometen que trataran de hacerlo?

—Si—respondieron las dos al mismo tiempo.

—Perfecto. Bueno hay que irnos ya porque se nos esta haciendo tarde y el carruaje que nos llevara al puerto ya nos esta esperando.

—Pero yo no llevo nada—dijo Yuzuki mientras las tres se encaminaban a la puerta del palacio.

—No te preocupes—le respondió Amaya—Ya compraremos algo cuando lleguemos.

Después de la pequeña platica que tuvieron, las tres subieron al carruaje, el equipaje ya estaba arriba, así que simplemente tuvieron que esperar unos cuantos minutos hasta que llegaron al barco que las llevaría a la isla. El clima era muy bueno, el cielo estaba despejado y no había mucho viento, así que todo estaba bien, sin embargo, Nami no se imaginaba por el mal clima que momento atrás habían pasado sus amigos…

—Fue una suerte que saliéramos ilesos de esa tormenta—dijo Franky

—Necesitamos a Nami-san...—dijo Sanji mientras encendía un cigarrillo—Aun que Luffy lo niegue.

—Jamás pensé decir esto, pero el cocinero pervertido tiene razón...—lo apoyo Zoro.

—No es tan grave, encontraremos otra navegante—dijo Luffy, quien justo estaba llegando a la cubierta.

— ¡La extraño!—comenzó a llorar Chopper—Luffy… —se acerco a él—Regresemos por ella.

—No—respondió de inmediato.

—No es mala idea—dijo Robín sin quitar la vista del libro que estaba leyendo.

—No vamos a volver por ella… Así que déjenlo ya.

—Luffy… ¿Qué te pasa?—intervino Brook.

—Si… ¿Te das cuenta de que hablamos de Nami?

—Ya lo se—respondió mientras daba media vuelta para irse.

— ¿Entonces?—le espetó— ¿Es que no la extrañas ni un poquito?

Se paro en seco. Tardo un poco en responder a la pregunta que le habían hecho, pero finalmente lo hizo.

—Claro que la extraño—por mucho que no quisiera… Tenia que admitirlo—Y mucho, pero si ella no quiso venir…

— ¡Ella abría venido si tu se lo hubieras pedido!—dijo Chopper.

—Eso ya no importa, lo que realmente importa es que ella no esta aquí… Y yo no iba a forzarla a que viniera con nosotros si eso no era lo que ella quería—dijo para después abandonar la cubierta y entrar al barco.