Ohayo!

No tengo mucho que decir, así que mejor no os distraigo.

¡DISFRUTAD!

CAPITULO 11: NO SOY SOLO UNA CARA BONITA.

Izquierda. Cuatro.

Recto. Tres más.

Derecha. Dos.

Tenía que llegar al parque vacío que había cerca de allí. Giró a la izquierda. Tres más. Todo recto, una avenida, seis calles que desembocan a esta. A 200 metros de distancia todo recto el parque. 150 metros, dos más por la izquierda y tres por la derecha. 100 metros, uno por la derecha, dos por la izquierda. 50 metros, tres más por cada lado.

- Ya no puedes ir más lejos, este parque solo tiene entrada por la dirección que has venido. No tienes salida.

Ante ella, un escuadrón de cinco, uniformes negros con detalles blancos, Black Spell.

- Mierda… No pensé que vendrían hombres como los que lucharon contra Takeshi-kun y Hayato. Tsk…

Tras ella había contado que unos veintiséis hombres uniformados la perseguían. Una cosa que enfrentarse y distraer a un grupo de ineptos vigilantes, que no tendrían más que sendas pistolas como mucho. Esos eran los que mandaban a por las víctimas de las listas negras que no eran peligrosas, las no combatientes. Solo un enfrentamiento así ya iba a ser difícil. ¿Pero luchadores expertos? Ni siquiera sabía si había cambiado los tipos de lucha en esa época, habían pasado diez años joder…

OOoooOOoooOO

- He encontrado tres señales idénticas a la de la pulsera.

- ¿¡Dónde están!?

- Dos de ellas se mueven por un barrio cercano a las antiguas fábricas, parece que intentan volver. Pero… una tercera está a un par de kilómetros, en un descampado o algo parecido, no se mueve.

-¿Están separadas? – se cuestionó entonces Lal Mirch.

Los chicos, junto a ella, Kyoko y el pequeño Lambo, que no sabía muy qué ocurría, estaban en la sala de vigilancia y estratégia. Acababan de escanear la pulsera del niño para poder hallar a las otras.

- Las otras dos señales acaban de detenerse.

- Iguala el rastreador con el radar de anillos. – no podía ser lo que estaba pensando. La muy idiota no podía haber cometido semejante locura.

- Hai. – tras hacerlo, todos en la sala se cohibieron, junto al punto solitario, habían cinco anillos… Pero además junto a los puntos que acababan de detenerse habían otros tres.

- No puede ser… - murmuraba Tsuna.

- ¿¡No hay ninguna cámara cercana a ellas!? –gritó Gokudera desesperado, sorprendiendo a los demás.

- L-Lo comprobaré.- exclamó Giannini un tanto torpe por el nerviosismo.- ¡Hay cerca de ambas! –dijo aliviado. Pero la fugaz tranquilidad que sintieron al saber que podrían ver la situación de las chicas se esfumó al ver las imágenes que mostraba la pantalla.

A un lado una Haru asustada sujetaba contra ella a Ipin, mientras veía aterrada a tres hombres de Black Spell, y además a cuatro hombres más uniformados. Al otro lado… cinco hombres de Black Spell cortaban la retirada de Adrya, quién se mantenía estática, pero alerta por su postura, tras esta un grupo bastante numeroso de hombres uniformados le cerraban el paso. Las habían acorralado.

- H-Haru-chan… I-pin-chan… Adrya-chan… - Tsuna se giró hacia Kyoko al oírla susurrar, la chica estaba en shock, completamente aterrada por lo que estaba viendo.

- Tenemos que ir a por ellas, no podemos dejarlas solas. – exclamó Yamamoto sumamente serio, pero todos vieron el brillo de miedo y desesperación en sus ojos. Gokudera sintió, pero antes de que ambos empezasen a dar tambaleantes pasos, una voz les detuvo.

- ¡No seáis estúpidos! ¡En vuestro estado solo conseguiréis que os maten a todos! –les detuvo Lal Mirch.- No podéis ayudarlas, tenemos que pensar en algo antes…

- D-Demo… -empezó a hablar Tsuna.- ¿Por qué no están juntas? La pregunta sorprendió a los presentes, el castaño, aún asustado, había sido capaz de preguntar la evidencia.- Adrya es la que supo rastrear a Haru, pero ni siquiera está cerca de ella. ¿¡Por qué!? –se desesperó Tsuna por no saber que pasaba.

- Juudaime… / Tsuna…

- Adrya está haciendo de cebo.

La voz de Reborn cortó el aire, golpeando a todos como si una de sus balas les hubiese atravesado.

- ¿C-Cebo? –repitió atónito Gokudera, al girarse los jóvenes a ver a Lal Mirch, quién más la conocía, se sorprendieron al verla girar el rostro mientras se mordía el labio. Confirmando las dudas de todos.

- Fijaos en el camino por el que iba Haru, y la zona donde está Adrya. – habló el arcobaleno.- Mientras una está cerca de una de las entradas de la base, la otra se ha alejado hasta un punto donde ha tenido que recorrer varias calles que sabemos tenían vigilancia. No es una coincidencia. Adrya buscaba darle tiempo a Haru para llegar aquí.

- ¡Reborn-san! – el grito alterado de Giannini despertó a todos, llamando su atención, el hombre señalaba la pantalla. Un denso humo morado impedía ver lo que pasaba, al despejarse observaron que todos los hombres que atacaban a Haru e I-pin, a excepción de uno de Black Spell, estaban inconscientes.

- La cocina envenenada de Bianchi… -mencionó Reborn al ver restos de comida cerca de los cuerpos tirados en el suelo.- Haru e I-pin estarán a salvo de momento.

- Aniki…

- ¡Reborn! – gritó entonces Tsuna señalando la otra pantalla. Adrya acababa de golpear al que parecía ser el líder del escuadrón de Black Spell, lanzándolo varios metros atrás. Una horda de hombres estaban a punto de lanzarse sobre ella.

OOoooOOoooOO

- ¡Hahi!

- La encontramos. – informaba un hombre a través de un micro mientras corría junto a otro intentando dar alcance a Haru e I-pin.

Pero al girar un par de calles, otros tres hombres le cortaron el paso a la castaña. El tercero de ellos, con un extraño uniforme, se le acercó.

- Está de más intentar huir. – Haru intentó retroceder, pero a su espalda llegaron los hombres que le perseguían.- Quería capturar al tipo que golpeó al capitán Gamma, pero de todas formas… ¿Dónde está el resto de tus amiguitos? –preguntó el hombre con una imponente mirada, asustando todavía más a la castaña.- ¿¡Dónde está vuestro escondite!?

Haru se negaba a hablar, mordiéndose los labios y negando con la cabeza, en un mudo intento de hacer que sus seguramente captores la dejasen en paz.

-Hmp, no seré suave contigo solo porque seas mujer.- habló el hombre, con una mirada cruel esta vez, mientras sacaba una caja y prendía la llama de su anillo. De esta salió una amenazadora avispa. – El electro avispón tiene un ataque definitivamente poderoso. Contaré hasta tres, y por tu propio bien, contestarás.

Haru sentía que se desmayaría en cualquier momento, pero debía ser fuerte. Adrya-chan se había puesto en peligro por ella, e I-pin-chan estaba a su espalda asustada, no podía fallarles. No caería tan fácilmente ante esos aprovechados villanos.

-Tres…

- ¡No hay nadie más! –gritó desesperada.

- Dos…

- ¡No sé nada de ningún escondite!

- Uno… - Pero entonces uno de los hombres tras Haru cayó noqueado.- ¿¡Huh!?

-¡Comete esto! –dijo una voz femenina, momentos después varios pasteles de pinta sospechosa fueron lanzados hacia él y sus hombres, noqueando a los demás en el acto, generando un gas violáceo al impactar.

- Tsk, ¿gas venenoso? –dudó, mientras saltaba alejándose. Al desaparecer el humo no había nadie más allí salvo él, y sus compañeros inconscientes. – Tontas… no podrán escapar.

OOoooOOoooOO

- Solo me quedan dos bombas de humo… Y son demasiados, no escaparía a tiempo… Tsk ¿qué hago? ¿qué hago? ¿qué hago? Haru-chan… espero que estéis a salvo…

- ¡Teniente! Han interceptado a la otra Vongola. –Adrya puso atención a las palabras de uno de los Black Spell.- Pero parecer ser que una mujer ha noqueado a casi todos los hombres lanzando veneno y ha huido junto a la muchacha.

- ¿Bianchi-san?

- Tsk, esos inútiles, vosotros, buscádlas. –dijo el que parecía ser el líder de ese escuadrón a unos cuantos hombres uniformados.- Adachi, Azumi, id con ellos y aseguraos de capturarlas. Yo, Fujita, y Murayama nos encargaremos de la pequeña zorra.

- Tsk, no puedo dejar que persigan a Haru-chan e I-pin-chan…

- Es momento de que hables, niña. ¿Dónde está vuestro escondite? – El supuesto Teniente, el que le había informado del ataque y otro más se quedaban junto a dos terceras partes del grupo de hombres uniformados… quizá si lo intentaba…

- Sí se separan será más fácil noquearlos, junto tengo menos posibilidades, si consiguiera vencerles… Podría ir donde Haru antes de que ese grupo la encontrase. – la rubia sabía que estaba en problemas, a pesar de ser una Varia sus oponentes no eran pocos, y además el tiempo estaba en su contra. No sabía a ciencia cierta si quién ayudó a Haru era Bianchi u otra persona. Tenía que darse prisa.

- Vamos pequeña zorra, no tenemos todo el día, habla o te destrozo esa cara bonita. –habló el Teniente mientras le sonreía, con una mueca que causaba nauseas.

- Haru-chan, I-pin-chan… Aguantad.

Cansado de esperar una respuesta, y viendo el estado ido de la muchacha ante él, el Teniente del escuadrón de Black Spell empezó a caminar hacia ella. Debe de estar muerta de miedo, ni siquiera reacciona, seguro que incluso está temblando… Pensaba que el de Millefiore, dispuesto a decir algo más, abrió la boca, pero no tuvo tiempo de decir palabra alguna.

La chica "asustada" acaba de aparecer en cuestión de segundos ante él propinándole una fuerte patada en el abdomen que le sacó el aire de los pulmones, mandándole a varios metros de distancia.

OOoooOOoooOO

- ¡No puedes dejarla ahí sola! – gritó Yamamoto zarandeando a un impresionado Tsuna.

La situación en la base se había vuelto un descontrol, mientras seguían a Haru e I-pin, y al parecer Bianchi, a través del radar, en la pantalla de al lado Adrya peleaba como podía contra una veintena de hombres. Sorprendentemente la chica había utilizado el factor sorpresa y su velocidad noqueando a los tres miembros de Black Spell en el primer minuto con certeros golpes en puntos estratégicos. Pero su pelea se alargaba mucho, posiblemente alguno despertaría antes de que ella pudiese escapar y utilizaría algún anillo o caja.

Reborn se mantenía expectativo observando la pelea y controlando que el grupo de anillos que había salido de donde estaba Adrya no llegase a donde se encontraban las demás. Mientras tanto hasta ese momento Lal Mirch, junto a Tsuna quien intentaba controlar sus nervios, planeaban como ayudarlas. Pero Yamamoto en un ataque de desesperación, al ver como la rubia empezaba a recibir más golpes de los que propinaba, había cogido a Tsuna exigiéndole que hiciese algo. El miedo y la impotencia inundaban sus ojos. A su lado un increíblemente silencioso Gokudera observaba el radar con esperanzas de que la castaña, la pequeña y su hermana llegasen a la base lo antes posible, mientras sostenía a una desmayada Kyoko. La oji-miel había colapsado al ver el ataque a Haru y el principio de la pelea de Adrya.

Pero los chicos apenas podían mantenerse en pie, se podía apreciar gotas de sudor por la frente, y ojeras a causa del dolor.

- Y-Yamamoto… ¡tranquilízate por favor! ¡Así solo te lastimarás más! – Tsuna intentaba detener al moreno, parecía que sus amigos habían cambiado de papeles. Ante él habían un Yamamoto exaltado y un Gokudera silencioso.

- Tsuna, ve a por Haru, si te das prisa podrás ayudar luego a Adrya, ella de momento aguantará.

- Ie, no aguantará mucho más tiempo si siguen las cosas así. –señaló el peli-gris, haciendo que todos mirasen de nuevo la pantalla. La chica empezaba a moverse con torpeza, y sangraba por varias zonas, debía haberse lastimado un pie, ya que la chica estaba cojeando. Había perdido su mayor atributo en un combate contra tantos enemigos… su velocidad.

- Yo iré a por Adrya. –cortó entonces Lal Mirch. Reborn solo la miró con seriedad.

- D-Demo…

- No hay tiempo que perder. Vámonos.

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- No puedo perder… no aquí. Haru e I-pin-chan me necesitan… tengo que ganar. –se decía así misma Adrya, jadeante. La batalla estaba siendo más dura de lo que había supuesto, todos aquellos hombres tenían nociones de artes marciales, había conseguido desarmar a la mayoría y noquear a los tres que le habían parecido más peligrosos, pero eran muchos. No era fácil esquivar balas y golpes al mismo tiempo, y no sabía cuando despertarían los otros. Sabía que sus golpes no eran tan fuertes. Estaba entrenada para el espionaje, el sigilo, en batallas de pura fuerza de ataque no era buena. Con tantos contrincantes no tenía tiempo para idear estrategias, y empezaba a tener numerosas heridas…

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Llevaban alrededor de media hora corriendo en círculos, habían descubierto minutos antes que el electro avispón del enemigo las estaba siguiendo, no podían arriesgarse a que descubrieran la base.

- Gommen ne Bianchi-san. –se disculpó entonces la castaña, agotada de tanto correr. Era la primera vez que hablaban desde que la peli-rosa la hubiese salvado.

- No te preocupes, en la base tendremos una charla. Por lo menos estáis bien. –la tranquilizó Bianchi.

- Hai…

- ¿Dónde está Superbia?

- ¿Superb… ¡Ah! ¿Adrya-chan? – al pronunciar el nombre de su amiga Haru e I-pin bajaron la mirada tristes.- Haru no lo sabe. Adrya-chan despistó a varios de esos hombres para que Haru e I-pin-chan pudieran huir.

- Seguro que está bien. –entonces junto a ellas volvió a aparecer el avispón. Bianchi le lanzó una de sus tartas envenenadas para hacer tiempo.- Vamos, tenemos que irnos.

- ¡HAHI!

Siguieron corriendo hasta llegar al rio que cruzaba Namimori, ourriéndosele así una idea a Bianchi.

-Vamos Haru, escondámonos ahí.

Al llegar al puente ambas chicas se sumergieron en el agua, a la sombra de este, mojándose hasta la cintura. A causa de la época del año, principios de Octubre, la temperatura del agua era muy fría, por lo que Haru temblaba congelada, preocupada porque I-pin no se mojase y enfermase de nuevo.

- ¿Cómo es posible? Ese bicho nos encuentra allá donde estemos… ¿Cómo puede encontrarnos? – se preguntaba Bianchi así misma en voz alta.- Ni la comida envenenada, ni escondernos donde la basura, o los arbustos del parque ha funcionado…

- ¿Estaremos bien ahora?

- Sólo por poco tiempo, no sé si esto funcionará.

- ¿Qué es ese avispón? –masculló Haru asustada.

- Probablemente una unidad auto-avispa. Anda en nuestra caza, usando un rastreador o algo así.

- ¿Un rastreador?

- Hai. No creo que recuerde nuestra apariencia, y ya hemos comprobado que tampoco es el olor. El perfume especial que nos puse en el parque no ha funcionado.

- H-Hace m-mucho f-frío. –dijo la castaña tiritando.

- Sopórtalo. Si el enemigo está usando un sensor de calor esto lo debería bloquear.

OOoooOOoooOO

-Hah-hah, dos menos, hah-hah, quedan hah siete. –dijo Adrya con voz cansada y jadeante, le costaba respirar. Solo siete, podía con eso.

- Hmp, ¿crees que vas a poder con nosotros?

- Ríndete niña, estás destrozada ya.

- Mejor dicho estás muerta. –exclamó otro de los hombres al mismo tiempo que los tres se abalanzaron sobre ella.

-Mierda… estoy empezando a ver borroso…

OOoooOOoooOO

- ¡Achú!

- Gommen-nasai I-pi-chan, el agua está muy fría y hace apenas un rato que te has curado. – se angustió Haru, preocupada de que la niña recayese.

- No te preocupes… estoy bien. –dijo la pequeña con voz trémula.

-Etto… ¿no deberíamos vovler rápido al escondite en vez de estar escondiéndonos?

- No, si regresamos mientras la abeja nos persig… - Pero entonces la peli-rosa se dio cuenta de lo que pretendía el enemigo…

- ¡Bianchi-san! –exclamó Haru al ver de nuevo al avispón. La italiana no tuvo más tiempo para pensar, sacó rápidamente a Haru del agua mientras lanzaba varias tartas venenosas al avispón, y mandaba un ataque eléctrico con ellas en el río estaban muertas.

- ¡Corre Haru! ¡Debemos darnos prisa!

Tras conseguir tiempo despistando una vez más al avispón durante unos segundos, las chicas volvieron a correr lo más rápido que pudieron. Cuando llegaron a donde Bianchi quería ya había empezado a anochecer, la tarde empezaba a caer, volviéndose el cielo anaranjado. Las chicas frenaron al llegar frente a un par de edificios a medio contruir, y colocándose en la puerta de uno de estos mirando por donde entrar ya que estaba bloqueada por unas vigas.

- Buen trabajo.

Al girarse ambas vieron al dueño del avispón, quién caminaba junto a este hacia ellas.

-Bianchi-san…

- Mantente atrás Haru.

- H-Hai… -exclamó temerosa la castaña, mientras se escondía tras las vigas que custodiaban la puerta.

- Esa es la entrada de su base, ¿verdad? –habló el hombre prepotentemente.- Gracias por guiarnos.

- Lo sabía. Así que ese era su verdadero objetivo…

- Gracias a vosotras seré famoso, tengo que agradecéroslo.

- Antes de esto ¿cómo nos pudiste rastrear? –preguntó Bianchi.

- Bueno, te lo diré como regalo de despedida. –masculló el hombre.- Es por la miel de avispón que hay en el hombro de esa chica. –dijo, señalando a Haru.

- ¿Miel?

- ¿¡Hahi!? – la castaña se tocó los hombros y olisqueó, pero no encontraba la miel.

-Hmp, la miel del electro avispón no huele. Y solo él puede notarla.

- ¿C-Cuando…?

- Fui yo quién te la puso.

- ¡HAHI! ¡Fue cuando me zarandeó amenazándome! –gritó la chica al recordarlo.

- Ya veo… entonces ¿deberíamos quitarle esa camiseta, verdad? – habló Bianchi.

- Es muy tarde ahora. –contestó arrogante el otro.

- Ie. Gracias por contarme tu secreto. – dijo la peli-rosa al mismo tiempo que sacaba una nueva tarta envenenada.

- ¿Por qué?

- Baaaaaka, la entrada de nuestra base es mucho más bonita. –exclamó Haru escondida entre las vigas mientras le sacaba la lengua.

- ¿¡NANI!?

- No habrías salido de tu escondite de no hacer esto… -explicó Bianchi.- Tu avispón molesta mucho, ¿te importa si lo elimino?

- ¿¡Me engañaste!?

- Lástima… -exclamó la chica mientras se acercaba dispuesta a terminar con eso.

- Luego te lo sacaré, primero te torturaré hasta que llores. – vociferó el Black Spell furioso.

- Disfruta de tu última comida.

- ¿De verdad piensas que puedes derrotar a mi electro avispón con eso? –se burló.

- ¿¡No me oyes!? Tú eres mi único blanco.

- ¿Ah sí? Eso tendrá que cambiar…- en ese momento, de la caja del enemigo salió una pequeña colmena de la que salieron muchos avispones más, que rodearon a Bianchi.

- E-Esto es… - se preocupó la peli-rosa.

- ¡Esta es la verdadera fuerza de mi electro avispón! ¡Tú me menos preciaste! ¡Id!

Bianchi intentó atacar con varias tartas, pero habían demasiados avispones, por lo que la mayoría esquivaba el ataque. Finalmente esto cargaron electricidad en sus aguijones, para después soltar una enorme descarga sobre la chica, dejándola casi inconsciente.

- ¡Bianchi-san!

-¡No vengas! –le reprendió la chica a Haru, quién se debatía nerviosa de que hacer.

- Tendré que usar mi caja. – pensó la chica, pero antes de poder quitarse la cadena mammon del anillo, el de Black Spell la atacó, impidiedoselo.

- ¡No te dejaré! ¡Formación B! – tras decir esto varios de lso avispones se colocaron en distintas posiciones rodeando a Bianchi en una gran esfera, e impactaron sus aguijones cargados contra ella mandándole una descarga mucho mayor. La chica cayó al suelo exhausta.

- ¿Tan débil eres? Estás muerta. –masculló el hombre con odio.

- Tsuna-san… Onegai… Tsuna-san ayudanos… -lloraba Haru abrazada a I-pin.

-Voy a rematarte.

- Matte. –dijo una voz, sorprendiendo a todos. Sobre el edificio, el Décimo Vongola había llegado.

- ¡Maldito! T-Tú eres…

- ¡Tsuna-san! – sonrió aliviada Haru al verle.

-Terminaré esto en un instante.

Tras decir eso, Tsuna quitó la cadena mammon de su anillo, del cual desprendieron luminosas llamas del cielo, ardientes y claras. Rodeando sus guantes.

- Jajajaj. –rió desquiciado el Black Spell.- Mira tú por donde, ha llegado una presa grande. Hoy estoy de suerte. ¡ELECTRO HORNET! –gritó, mandando a todos sus avispones contra Tsuna rodeándolo.

Al llegar a este, una potente luz verde, indicativo de una increíble descarga, iluminó el lugar, pero fuera de lo previsto por el Black Spell, un cristal multicolor empezó a rodear al Décimo Vongola. Antes de poder darse cuenta, todos sus avispones caían congelados a su lado.

-¿Q-Qué?

Pero no tuvo tiempo de pensar en nada más, Tsuna lo golpeó noqueándolo al instante.

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- Es mi última oportunidad… Tiene que funcionar.

Cuatro hombres la rodeaban, los últimos cuatro. Estaban a menos de cuatro metros de distancia, podía hacerlo.

Recordando la posición de cada uno, lanzó las dos bombas de humo que le quedaban, creando una cortina de humo seis metros a su alrededor. Lo siguiente que se escucharon fueron gritos y golpes.

Una figura tambaleante salía de la humareda, intentando caminar calle abajo.

- G-Gomen-ne H-Haru-chan…- la voz de Adrya se fue perdiendo, hasta que finalmente la rubia cayó inconsciente sobre el suelo, tras alejarse apenas unos metros del enemigo.

Tras ella una veintena de cuerpos inconscientes.

- ¡ADRYA!

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- Chiyo Asakura: ¡Holaa! Bueno no te lo dije, pero espero que sepas que me alegra mucho tenerte por aquí, me alegra muchísimo que te guste el personaje de Adrya. Al parecer a todas las que me comentáis os gusta su personalidad, que es lo que más me preocupaba, así que me habéis dado una alegría increíble. Lo de los giros ocasionales no lo he entendido mucho lo siento… ¿Por qué no me aconsejas un poco más sobre eso? Siempre me gusta escuchar a los lectores, podemos mejorar mucho la historia ^^

Pd: ¿Qué prefieres? ¿Chiyo-chan, Asakura-chan, o Chiyo Asakura-chan?

¿De dónde se sacará Bianchi todas esas tartas? ¿No lo habéis pensado nunca? Todo un misterio…

Para los amantes del romance, se acercan muuuuuuuuchas sorpresas. Bombas muuuy prometedoras, aguantad un poquito más.

;)