¿Es que en verdad se vive aquí en la tierra?
¡No para siempre aquí!
Un momento en la tierra,
si es de jade se hace astillas,
si es de oro se destruye,
si es plumaje de ketzalli se rasga,
¡No para siempre aquí!
Un momento en la tierra.
Nezahualcóyotl, el ReyPoeta. 1480.
11.- Vuelta a casa
Juntó sus dedos, concentrándose. Las antiguas técnicas abrieron el espaciotiempo, hendiendo abismos, distancias estelares y materia oscura, hasta que la imagen se formó frente a sus ojos. Los colores del otro eran diferentes; rubio y de ojos azul claro, las cejas de distinta forma y las orejas igualmente extrañas. Pero los mechones laterales al rostro y la mandíbula y la boca eran las mismas y al igual que su contraparte terrestre, Xon usaba lentillas sostenidas por las membranas nictitantes de sus pupilas. Inclinó la cabeza, cortésmente.
—T'Ryuknn, un placer el verte.
—Sch'nn Xon, digo lo mismo.
—¿Cómo se encuentra nuestro pequeño príncipe?
Ryuuken sonrió.
—Más terco e indisciplinado que de costumbre.
El otro correspondió a la sonrisa.
—Es de esperarse. Siendo nieto de quien era. Siendo hijo de quien es ¿Cuál es el motivo de tu comunicación?
—Teycuyah; Ean.
Xon puso ojos de espiral.
—¿Los N'avi? Ese anciano. No somos necesarios en Pandora, de ninguna manera. Igual que nuestros apreciables enemigos, los Dioses de la Muerte ¿Qué hizo esta vez?
—Quiere entrenar a Uryuu. Y ya sabes cómo son nuestros príncipes.
—Recuerdo perfectamente cuando tú llevabas ese título, T'Ryuknn. Ni siquiera tu padre pudo hacerte comprender. Presumo que te encuentras en la misma situación ¿Qué deseas que hagamos?
—Quiero un toroide metacuántico.
Xon soltó la carcajada.
—¿Urahara te lo solicitó? ¿Cómo lo lograste?
Ryuuken le guiñó un ojo al otro quincy.
—En este momento le estoy apuntando con mi arco a la entrepierna. Eso lo dejaría castrado varias reencarnaciones…
Xon levantó una ceja, aprobando.
—Muy bien. Nuestro diseño no es igual al del Clan Shiba, pero permanece bastante más estable. Sólo que tendrás que moverlo con SaltoLargo -hirenkyaku- y no en Portales.
—Uno de los shinigami vigilará los saltos; combatió al lado de mi hijo durante nuestra Guerra de Invierno.
El rubio negó con la cabeza.
—Nunca comprenderé por qué el Rey nos pone a prueba mandando necios al azar, a todos los mundos, provocando guerras sinsentido.
—Mi padre decía que las razones del Rey eran claras, que debíamos dejar los rencores atrás, Xon. El ejemplo es difícil de dar, siempre.
—Hablas como Ean.
Fue turno de Ryuuken para reír.
—¿En verdad? El es uno de nuestros Primeros, Xon-fukutaichou. Todos decimos cosas y hablamos como él y llevamos el Zí pegado a la piel.
—Recibirán el toroide en Pandora, T'Ryuknn. Climatizado, atmósfera completa, gravedad, densidad temporal, todo.
—Por eso recurrí a ti, teniente. Sé que la Academia de Ciencias en tu mundo es la más avanzada en toda la galaxia; Urahara daría un brazo por estar ahí.
Xon amplió más su sonrisa.
—Oh, no creas que no ha intentado reencarnar aquí. Y ha mandado a varios de sus alumnos. Es un valiente tramposo; dale mis saludos, por favor.
—En tu nombre, Sch'nn Xon, df t'or.
—Así sea, T'Ryuknn.
La comunicación se cortó, frente a la boca abierta y los ojos aún más abiertos de Urahara Kisuke y Kurotsuchi Mayuri.
—Jamás nos dijiste, Ryuuken…
—Nunca se les ocurrió preguntar —reviró el médico, ajustándose los anteojos.
—Creímos…
—¿Qué? ¿Qué somos los últimos quincy existentes? —la risa del médico fue franca—Es verdad. No somos muchos. Pero estamos más unidos y morimos sólo una vez, nos disolvemos en partículas espirituales y formamos parte del todo que se llama universo.
—Y poeta, además —interrumpió Mayuri, con sarcasmo.
—Para ser el último de tu mundo, Kurotsuchi, yo me callaría ¿Protoplasma inteligente metido en una carcasa parchada, llena de quien sabe qué clase de odios? Tsk…
—Ishida-san —fue turno de Urahara—, en verdad te lo agradecemos. Tenemos muy pocos datos sobre metacuántica y un escudo de esa clase nos serviría enormemente para deshacernos de más hollows o recubrir las zanpakutous. Más de los nuestros lograrían un bankai efectivo y…
—Ustedes lo llaman magia demoníaca, Kisuke: TODAVÍA creen que es magia. Tsk. Es la primera vez que escucho que admitas nuestra teoría, para ser un científico —sonrió—Augustine estaría orgullosa de ti, ¿sabes?
—¿Grace? ¿Qué tiene que ver ella en esto?
—Un Arco para cada Flecha, Kisuke. Piénsalo. Les dejo; ya voy más de medio turno atrasado…
Urahara comprendió y no pudo evitar retar al Quincy.
—¿Con que un Arco para cada Flecha, eh? Me gustaría saber la opinión de Kurosaki-kun y Uryuu sobre sus padres, Ishida-san…
La sonrisa de Ryuuken fue enigmática, tanto como amenazante.
—Yo no lo intentaría, ex capitán de la Doceava División. Después de todo, estamos hablando de Kurosaki Isshin, capitán formal de la División Cero.
—Tu Arco…
—Orgullosamente. Hasta luego.
Y salió, sin añadir una palabra más.
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Ti'hwan tendió cuidadosamente el avatar de Norm, inconsciente, bajo el Utral Aymokriyä, totalmente iluminado. El resto del Clan ocupaba su lugar mientras Mo'at, las lánguidas alas de mariposa cubriéndola como un encaje, esperaba paciente. Renji se acercó, llevando a Norm desnudo, en sus brazos, con la máscara de supervivencia aún puesta.
Las lágrimas del rubio bajaban saladas, tibias y mojaban el borde hermético de la máscara. Cuando Renji la retirase y su cuerpo humano quedase inerte, se transformarían en cianuro e, irónicamente, todo el veneno que había estado perturbando su existencia, a sus amigos, su nuevo mundo, su amor perdido, quedaría atrás.
Tragó saliva, abrumado. Su vida terminaría y recomenzaría, a la vez, y el temor y la emoción, en el fondo, no lo ayudaban. El fuerte corazón de Renji, contra su mejilla, tampoco.
—¿Era necesario que me cargaras?
—Es parte del ritual. Se supone que eres un humano débil al que hay que proteger.
—Grace estaba mal herida y Jake no podía caminar. No recuerdo que nadie haya cargado a Max.
—Norm ¿Quieres callarte? No voy a tenerte en brazos de nuevo, jamás. Así que deja de estar discutiendo como siempre y quita esa cara de berrinche porque la adoro y terminaré por arrancarte la máscara y besarte, tarado…
Norman enrojeció, azorado.
—Creí que tú y Byakuya…
—Pues no andes creyendo. Byakuya no me quiere.
—¿Y lo de ayer?
—Tiene que fingir, como Na'vi.
—No me parece que tu capitán sea hombre de fingimientos, Renji.
—No me ha vuelto a hablar desde que te separó de mí. Después del Renacimiento, nos iremos de aquí —Renji siguió caminando hacia el luminosos Árbol—¿Sabes? Voy a extrañar esto…
Norm estiró su mano, temblando, ahora tan pequeña, y rozó el rostro de Renji.
—Gracias, Ren. No lo habría logrado sin ti.
Abarai Renji sonrió, aunque en realidad, su corazón estaba hecho un mar de llanto, olas de tormenta aminorándose por momentos.
—No exageres. Y no te pongas sentimental.
Una pausa entre ambos ¡Carajo! ¿Por qué tenían que ser así las cosas?
—Te habría elegido… —dijo Norm.
—Lo sé. Yo también — Renji lo miró, fijamente, mientras lo depositaba con cuidado en el piso.—El cazador que te elija se llevará un tesoro. Llorón, maniático y tarado, pero un tesoro… Kiyevame.
Adiós.
Norm no respondió; de haberlo hecho se habría soltado llorando y no iba a desconcertar a los Na'vi. Mo'at posó su enorme mano sobre su cabeza; Neytiri puso las suyas en su cuerpo. Ambas sha'akti comenzaron el canto.
"Oh Madre nuestra te pedimos A cambio
pasa el alma de NormSpellman
a través de tu Corazón, de tu Ojo
Mira en sus intenciones, provéela de tu Compasión
y transfúndela en éste Cuerpo
para que sea Parte Nuestra
Parte de Nosotros, El Pueblo
y pueda honrar nuestras costumbres
y se transforme en Arma para defendernos
Flecha a la que darás el Arco que merece
manteniendo tu Equilibrio y el Nuestro
El dejará su cuerpo atrás
alimentando Tu cuerpo, Tu forma, Tu luz
fundiéndose en ti y en tu todo
oh Eywa, escúchanos
Nosotros El Pueblo te llamamos
Cada frase fue repetida por todos los miembros del Clan, la base del Árbol totalmente iluminada, los filamentos de las raíces en éste cubriendo ambos cuerpos desnudos.
Neytiri fue la primera en sentir el latido en el corazón del avatar de Norm. Y Mo'at percibió como su cuerpo se enfriaba y palidecía, dejando de respirar. Al fin, asintió, despacio.
Renji se inclinó, las lágrimas bajando por su rostro abiertamente, retirando la máscara de Norm; su vida como Na'vi comenzaba. Cuando muriese, iría al corazón de Eywa, directamente. Renji ni siquiera tenía la esperanza de hallarlo en el Rukongai o de topárselo algún día en la Academia Shinigami. Besó sus labios, sus ojos y el centro de su pecho con reverencia. Mo'at posó su mano en la pelirroja cabeza.
—Alégrate, AbaraiRenji'evi. El está ahora donde quiere y debe, y Eywa lo proveerá.
Norm abrió los ojos. Había sentido las luces, los colores, el perfume, todo envolviéndolo. La Entidad frente a él despedía calor; despacio, fue tomando forma. Te'enzi Norm lloró y lo abrazó. —Te veo. Te'enzi acarició su rostro. Norm se atragantó. —Debes mucho al Caminante Rojo. Él te dio consuelo cuando yo no pude hacerlo, Norm. Este se limitó a asentir. —¿Cómo lo harás? —Vendrás a Utral Aymokriyä; me contarás de tu Arco y tus vuelos y sabré de tus hijos y, cuando la Danza termine, estaré esperándote y habrá mucho que Cantar
—Te veo, NormSpellman —sonrió—; tonto, ¿por qué no hablaste?, si yo lo sabía.
—No supe que hacer, yo…
—Espero que en el futuro, reconozcas cada don de Eywa, Norm. Te veré siempre, fiuh?
Norm cerró los ojos. Cuando los volvió a abrir el rostro de Neytiri sonreía sobre él y escuchó la exclamación del resto del Clan. Mo'at tomaba su mano. Faltaba alguien. Norm se enderezó rápidamente, recibiendo las felicitaciones de todos y miró hacia atrás. Su cuerpo humano yacía encogido, como un feto dormido. Arrodillado junto a él, un Renji sonriente sostenía su máscara, en el aire. El abrazo y la alegría entre los dos fue lleno de afecto, algo cálido, agridulce.
Ahora Norm sabía; Te'enzi lo había amado. Renji lo había dejado ser na'vi para que hallara su propio destino; a su manera, también lo había amado. Tanto como para dejarlo libre. Y había ahora una familia que lo protegería y cuidaría hasta que su Arco apareciera. Kiyevame. El verdadero momento de decir adiós, era éste.
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Xon elevó una ceja, en ese gesto tan característico de los de su especie: el shinigami frente a él lucía solemne, más serio que todos los que conocía y evidentemente, estaba molesto. Bueno, él tenía un deber que cumplir y los problemas del shinigami -Capitán de la Sexta División, le había dicho T'Ryuknn- no eran suyos.
—Debo advertírselo, capitán. Él no cooperará. Hacemos esto porque no podemos poner en riesgo a uno de nuestros príncipes y confiamos enteramente en usted.
Kuchiki Byakuya asintió, solemnemente.
—Le aseguro, Xon-fukutaichou, que haremos nuestra entrega sin ningún problema.
"Desearía ver eso" pensó Xon "los shinigami son tan torpes". Alzó la mano en el gesto de despedida de su especie y apagó el monitor. Esperaba que T'Ryuknn tuviera razón…
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El revuelo en la Doceava División no fue poco; desde los capitanes hasta el último limpia pisos del laboratorio estaban presentes tras las enormes vidrieras. Dos personas más entraron al enorme cubículo, uno dando la espalda y el otro, obligándolo a caminar.
—¡Por Kami, Ichigo! ¡Ya estoy harto de todo esto! ¡¿Qué diablos hacemos en el Seireitei y por qué tengo que usar una máscara y… ?!
Ichigo, en el límite de su paciencia, tomó la cara de su novio en sus manos y casi torciéndole el cuello, lo obligó a mirar.
Byakuya y Renji, aún en sus avatares, sostenían algo muy parecido a las balas de cañón del Clan Shiba. Sólo que ésta no despedía reiatsu, sino que parecía drenarlo de todos
ellos. Mayuri y Urahara, sin máscara, se acercaron.
—¡Ishiiida-kuuun! ¡Kurosaki!
—El quincy y el shinigami sustituto, al fin, mmmph ¿Podemos comenzar?
Urahara dio una orden por el intercomm.
—Sellado total, Akon. Libera la atmósfera artificial y ajusta la gravedad.
—De inmediato, Urahara-san.
—Hey, el capitán soy yo, Kisuke.
—Y gracias a mí, lo eres, así que cállate.
Ishida sintió la densidad del aire y escalofríos al cambiar el clima y la humedad reinante al punto de que sus cabellos se alaciaron aún más. Ichigo puso una mano sobre su hombro mientras la esfera se abría en gajos, liberando lo que hubiera dentro… que no tardó en aletear y estrellarse sobre las paredes de cristal y caer, jadeando, al piso.
—Ajusta la composición, Akon. Más nitrógeno.
El pequeño ser descendió al piso, recuperando la respiración, las alas de un azul pálido rayadas en azul quincy, los ojos enormes, el sahey'lu, los brazos terminados en tres dedos, los frágiles y alargados pies, de cuatro, el delgado torso marcado con la cruz de cinco puntas… y el arco espiritual azul, más grande que él mismo.
La máscara de Uryuu se opacó, al respirar aceleradamente.
—¡Ean!
El Na'vi reconoció la voz y su nombre.
"Muyjoven"
Uryuu se soltó de Ichigo y saltó a abrazarlo. Contra todas las previsiones, el pequeño Na'vi lo recibió, hundiendo su nariz felina en los cabellos del Quincy.
—¿Qué haces aquí? ¿Por qué te trajeron? ¿Cómo… ?
"Muchas preguntas, bueno. Mucha inquietud, no necesaria. Ean bien. Tú, hermoso, como todos los nuestros ¿Sempul? ¿Tu padre?"
Uryuu quedó desconcertado.
—Mi padre… no está aquí… él, yo…
"Mi paciencia es poca, muyjoven. Canta lo que haya en tu corazón"
—Mi padre no… está de acuerdo con lo que somos… quincy, Destructores.
El golpe arrojó a Uryuu al piso y éste atinó sólo a sacudir la cabeza, aturdido, la máscara colgando de su cuello y el labio inferior sangrando. Urahara saltó y le reajustó la máscara. Ean estiró sus alas y rugió, con violencia.
"¡Atrevimiento tal! ¡Debería cortar tus sahey'lu por decir necedades, estúpido niño! ¡Skxawng! Cada evi nuestro, swok, sagrado ¿Dónde sempul? Ean äxtxäla, solicitarlo!
Urahara se limitó a asentir y la cámara abrió sus barreras, dejando entrar a un Ryuuken ataviado con su ropa quincy, con la misma máscara de filtración. Ean se irguió en toda su estatura, mirándolo fijamente.
"Oengati kame'yia, 'Shida Ryuukn, Ikran ' Dragón de Lluvia"
"Kaltxí, en nombre de nuestra Eywa, Gea, Ean sevin Txantslusam"
"Tu hijo es uno nuestro, tan hermoso como todos. Pero tonto y mudo ¿Por qué no sabe Cantar si sabe Danzar?"
"Su madre murió siendo él joven, Ean. No hubo tiempo"
"¿Tu Arco?"
"No está conmigo"
"Acaso todos en los mundos han perdido la razón? ¡Nadie Zí!"
"La mujer de mi Arco murió también, Ean"
El pequeño chamán se acercó y tocó el cabello de Ryuuken.
"Lo veo. Dos varones y dos hembras. Cuatro hijos. Un Caminante y uno Nuestro. Y dos madres muertas ¿Tantos HuecosNegros? ¿Tanta desesperación en tu Gea? ¿Tanto descuido en ti y en tu Arco para perder sus carcajes? Tsk …txan zopló, enorme insulto, vergüenza… tan poco tiempo, 'Shida, Ikran ', igual que NormSpellman, igual que YeikSully; no cantar y llorar mucho. Y tu hijo, así igual?"
El reproche atravesó a Ryuuken más hondo que cualquier flecha. Uryuu, en tanto, trataba de comprender ¿Cuatro hijos? ¿A qué Arco se refería? ¿Dos madres muertas? Por Kami, no… Risako y Masaki. Y cuatro hijos, él, Ichigo, Karinn y Yuzu ¿"Mi Arco"? ¿"la mujer de mi Arco"? ¿Arco igual a Isshin? La frase en Na'vi, ArcoyFlecha, t', sin separación, un todo, una pareja ¡No podía ser! Uryuu sintió que iba a desmayarse y no por el cianógeno aspirado y en la expresión de Ichigo, se dio cuenta de que él también había comprendido.
Ean dio una vuelta en torno a Ryuuken.
"Nada saben, cierto? Hijos, evi nada saben. Igual que Lenay'ga, mentir con verdad ¡Con razón grietas en cielo y Menos Grande y Lenay'ga traer tanta muerte!"
El quincy humano asintió. El quincy na'vi bufó, furioso.
"Esto, triste. Muy triste. Respuestas, 'Shida, ikran ', Cantar primero"
"Kehe, Ean. No. Cantar no lo resolverá"
"Y morir tampoco. Hoy no ayer. Hoy es hoy. Poco tiempo. Dura la Danza una luna, la Canción, medio día y luego, Eywa nos lleva a ella. O el dolor nos hace HuecosNegros ¿no lo miras? —señaló a Uryuu—Es piel nuestra, sahey´lu, nuestros ojos y mirada. Tu Arco, quiero verlo"
"Kehe, Ean"
"Tú sólo swizsaw, 'Shida. Sin 'tsko, nada puedes"
"Él, Caminante, Ean"
El anciano quincy pareció pensarlo un momento y luego se rió, dándose grandes palmadas en los muslos y aleteando a la vez.
"¿Y eso? Tu hijo, Ean como yo y Flecha, y su Arco, Caminante muyjoven, ioang -burro? bestia?-gritón y torpe y noble y de corazón fuerte. NormSpellman, tengfya, como ellos. Arco y tú, tengfya también. Sólo así, ArcoyFlecha. Y cada ' necesitan carcaj, mujeres, sólo así, mas tengfya, mas taronyu, valientes y bravos. Ellas entienden, siempre, ellas saben mirar, por eso, sha'akti, sólo mujeres"
El quincy hablaba muy rápido y su lenguaje gárrulo comenzaba a ser difícil de comprender para los demás y él se dio cuenta.
"Renji Rojo"
"Ean evin"
"Canta a estos tontos"
"No saben cantar y tienen miedo"
"Tu lo tenías y estás curado. Canta"
Renji suspiró. Ojos de espiral.
—Ean dice que Ryuuken es Flecha de alguien, que no está presente. Ese alguien es su Arco. Los dos fueron una pareja tengfya, es decir, del mismo sexo. Se casaron con mujeres y tuvieron cuatro hijos, uno de ellos tuvo tres y el otro, sólo uno. Las madres de los cuatro niños murieron. Ellas sabían toda la verdad acerca de sus maridos y cooperaron hasta su muerte para cuidar a los pequeños. Entonces, los que formaban la pareja inicial se… separaron, porque uno era shinigami y el otro quincy y al parecer, eso los avergonzaba o cosa por el estilo. Ean dice que Uryuu es quincy e Ichigo, shinigami, y eso no les impide ser pareja. Dice que Norm era terrestre y tengfya, la palabra na'vi para decir "uno igual al otro", es decir, homosexual. Y eso no es una vergüenza. Dice que cada ArcoyFlecha necesitan de una pareja mujer, aparte, para poder tener hijos, sean tengfya o taronyu, porque se necesita de las dos clases de guerreros. Y dice que las esposas, tanto de Arco como de Flecha, SIEMPRE saben que sus maridos son tengfya porque ellas saben mirar, es decir, se dan cuenta y hacen lo que hacen por amor y porque miran más profundo, por eso, sólo las mujeres pueden ser sha'akti , es decir, chamanas, sacerdotisas…
—Se refiere a la intuición femenina—interrumpió Urahara—; fascinante…
—Entonces —Uryuu se acercó a su padre, furioso. Ichigo lo tomó en brazos, impidiéndolo. Renji se limitó a sonreír y luego, habló.
—Ey, no hagan tanto escándalo. Pongan los nombres correctos en los huecos de la historia y asunto arreglado ¿Acaso es tan grave? —se palmeó los largos muslos y Ean lo imitó, riéndose los dos como los monos-gatos que eran.
"Renji, Arco sabio ahora"
"Ean, si tu Txantslusam ¿Por qué creíste que Caminante Blanco mi Flecha?"
"¿No lo es?"
"No me quiere"
"Aceptó tu ätxäla"
"Para salvar nuestras vidas y salir de Teycuyah, de Pandora…"
Ean se cubrió la cara con las manos.
"¡He venido a caer entre los tontos! ¡Debo ser un tonto yo mismo, ya no sé mirar!"
Y siguió riéndose de sí mismo, hasta que se le saltaron las lágrimas y cayó al piso y Renji tuvo que ayudarle a levantarse. Sólo entonces, pudo apreciar su edad infinita y su enorme fragilidad. El na'vi puso su delicada mano en la cabeza de Renji.
"RenjiRojo, tú, Arco bravo y noble" -miró a Byakuya- "y tú, mudo y triste. Vete, Caminante Blanco. Tú, indigno de Renji, de su canción, de su danza… tsk y tú" -se volvió hacia Uryuu- "mira a tu padre. Tu corazón es puro, pero joven y tonto. Ten"
Sacó algo del carcaj. La semilla extendió sus cien tentáculos y flotó en el aire, delicadamente, posándose en el hombro de Uryuu.
"Atokirinah. Para ti, el padre de tu padre; cuídalo. Utral Aymokriyä crecerá de éste. Así, Caminantes y Destructores reanudarán la Danza. El padre de tu padre lo quería así. Pero cantar es necesario. Morir sin canción, triste, muy triste. Y nunca hay tiempo. Hoy no es ayer. Hoy es hoy. Kiyevame…"
La reacción de los presentes fue mezclada; Ean encogió las alas y volvió a la esfera y Urahara manipuló los controles del Portal, lanzándola en segundos, de vuelta a su mundo original. Uryuu miraba, fascinado, la semilla viva bailando en sus manos. Atokirinah, un espíritu puro, un germen de Utral Aymokriyä. Su padre se acercó.
—Uryuu… es un gran regalo.
Éste asintió, conmovido. Su padre se atrevió a más; puso su mano en el delgado y joven hombro y Uryuu alzó la vista y sonrió. Ryuuken pensó que Ean tenía razón, que su hijo era hermoso.
—¿Qué hay que hacer con él? —preguntó Ichigo. Renji contestó:
—Sembrarlo cuando alguien muera. Agradecer por su vida; si el Árbol logra darse en el Ningenkai, siempre será un refugio entre los plus para defenderse de los hollows. Nos ayudará enormemente… Kisuke, ¿podrías sacarme del avatar? La comezón me está matando…
Entre las risas de todos, nadie notó la ausencia de Byakuya.
