Espero que aún exista gente por aquí que se acuerde de esta historia, yo no la olvido y aunque me cueste mucho la voy a terminar espero que me apoyen y sigan comentando y les guste, este capítulo contiene un poco de drama pero es necesario, ya veremos que pasará, disfrútenlo y no olviden comentar para saber que aún me leen necesito saberlo por favor, los quiero mucho3

Saludos desde Venezuela!

Chapter 11 - Ella me salvará

- No Quinn, no quiero hierba, en este momento, deseo algo que me acelere – Dijo Rachel, Quinn la miró y revisó en su bolso.

- No traigo nada como eso – Respondió la rubia, Rachel hizo una mueca pensativa y miró a Quinn y ésta comenzó a negar con la cabeza.

- Ni hablar Rachel Berry, no llamarás a esa mujer, déjame esto a mi, yo tengo mis contactos – Respondió la rubia – Tu relájate, que pronto empieza la fiesta, dulzura – Dijo esbozando una sonrisa, que le contagió a Rachel.

- Yo voy contigo – Propuso la morena.

- Que va, arréglate

- ¿A donde irás? – Preguntó la morena.

- A un sitio donde las chicas hermosas como tu no deberían transitar – Respondió Quinn.

La rubia salió del hogar de Rachel para dirigirse a los bajos fondos, saludó a sus amigos en el pool y luego se dirigió a otra dirección, al llegar presiona el timbre de aquella un poco sucia residencia, al abrirse se encuentra con quién andaba buscando.

- Perdón por venir sin avisar – Dijo la rubia – Pero igual sabía que estarías aquí.

- Vaya, pero si es Quinn Fabray ¿Qué pasó? ¿Quieres volver al negocio? Preciosa – Dijo el chico

- No, solo busco algo para consumo personal – Respondió Quinn – Vaya si que te ves horrible Puckerman, vamos chico, vender más y consumir menos.

- Han sido días difíciles, no todos logramos salir de las calles – Respondió el chico – Dime que quieres, que te lo tengo.

Quinn realizó su compra y cuando se disponía a irse el chico le hace una propuesta.

- Oye Quinn ¿Quieres inyectarte? – Dijo el joven moreno, Quinn sorprendida respondió.

- ¿Te estas inyectando Puck? No creí que llegarías a eso…

- Vamos, es genial, se siente maravilloso, de repente este asqueroso barrio puede ser maravilloso solo con un poco de eso.

Quinn tuvo un flashback en donde Rachel estaba en cama, en la clínica, sin despertar, asustada miró hacia sus manos en donde tenía lo que había comprado, era solo LSD y piolas, pero sintió que estaba, que todo estaba mal, que Puck estaba muy mal y que ella y Rachel estaban mal.

- ¿Qué dices Quinn? – Dijo el chico mientras tomaba la jeringa y se inyectaba en el brazo - ¿Te anotas? – De repente una expresión de éxtasis se veía en su rostro conforme de inyectaba.

Y ella solo observó como aquel joven tenía sus brazos, lleno de marcas, observó el lugar donde estaba, vacío, gris, sin amor, solo fantasías y falsas esperanzas, sucio, descuidado, lucía justo como Noah Puckerman en ese momento.

- Lo siento Puck – Dejó la mercancía en la mesa – Conserva el dinero, ya no quiero esto, no quiero ser esto – El joven no entendió a qué se refería – Prometo venir a ayudarte Noah – dicho eso se fue.

Salió rápidamente de aquel lugar, corrió hasta que sus pies le gritaran por piedad ¿Qué estaba haciendo? ¿Destruyendo a las personas que amaba? ¿Destruyéndose a si misma? Finalmente había entendido que, les gustaban demasiado las drogas y que eso se estaba convirtiendo en un problemas más serio que antes.

Al llegar a casa, se encontró a Rachel, estaba esperándola, cuando vio a la rubia llegar sonrió ansiosamente, Quinn la observó por unos momentos preguntándose si se alegraba por verle a ella, o porque pensaba que traía las drogas consigo. Se acercó a ella y le dio un beso, quiso prolongarlo pero la morena se separó.

- Entonces ¿Conseguiste? – Preguntó la morena, Quinn la observó detenidamente y luego se sentó, la miro de forma muy tranquila y respondió.

- Pues mira, la verdad es que no, el es un viejo amigo y está muy mal Rachel… Es realmente un adicto, no sabe en que momento se convirtió en eso… - Dijo la rubia como para intentar persuadir a Rachel de desistir.

- ¿Y por eso no le has comprado? ¡Quinn por dios! No somos como él – dijo la morena, un poquito alterada.

- Mírate… No te importa nada más que esa basura, Rachel – Dijo la rubia con seriedad gélida.

- ¿A quién tratas de engañar? ¿A ti misma? Sabes que también lo deseas, no te creas mejor que yo – Empezaba a molestarse la morena – Que yo no era así antes de estar contigo.

Quinn al oír esas palabras sintió una punzada en el pecho, no estaba segura si porque lo que dijo era cierto y la culpa le asechaba o porque realmente no era cierto y se había sentido ofendida, Rachel notó la expresión en el rostro de Quinn y rápidamente reflexionó.

- Lo siento… Yo… No he querido decir eso… - Se excusó la morena.

- Lo has dicho ya, de todos modos es cierto… Mira lo que nos hemos hecho…

- No Quinn… Yo no quise…

- Quizás… - Interrumpió la rubia – Somos demasiado tóxicas por separado para estar juntas, nos matará… - Respondió Quinn mirando hacia el vació con una expresión de miedo en su rostro, Rachel también sentía mucho miedo y estaba al borde de las lágrimas, sabía a que se refería Quinn.

- Si saldremos de esta, podemos hacerlo Quinn, solo tu y yo ¿Recuerdas? Podemos contra todo – Dijo Rachel, liberando sus lágrimas finalmente, Quinn la observó y su corazón se estrujó de tal manera que no pudo más que creer, tener esperanza porque no estaba dispuesta a dejarla, Rachel era el amor de su vida. Se acercaron y limpiaron las lágrimas del rostro de una y de la otra simultáneamente y luego se dieron un beso que sabía a futuro.

Los días pasaban y no podía soportarlo, miraba a Quinn llevarlo tan bien, pensaba "Maldita… Es demasiado fuerte" al ver que ella parecía llevar bien lo de dejar las drogas, se sentía molesta con Quinn por razones que no comprendía, solo estaba molesta y no soportaba verla ahí, tomando fotografías.

- ¿Quieres parar ya? – dijo Rachel a Quinn, ya no quería seguir siendo fotografiada, Quinn sonrió ampliamente, y Rachel tomaba un sorbo de su vaso de whiskey.

- Eres muy sexy cuando estás molesta – Respondió, ocasionando mucho más molestia en Rachel, quien se levantó y caminó hasta la salida.

- ¿A donde vas? – Preguntó Quinn, pero Rachel no respondió y se fue, Quinn suspiró, estaba siendo difícil pero lo lograrían.

Rachel caminó por las calles, sus amigos estaban al tanto de la situación de no más drogas por lo cual no podía pedirles ayuda, ella sola tenía que encontrar un vendedor y lo más difícil, el valor para hacerlo sin que Quinn lo sepa.

Se sentía culpable, una mentirosa, una débil, una basura, una mala novia "Ella merece algo mejor…" Pensó mientras una píldora bajaba por su garganta con ayuda de agua, había llegado hasta una zona muy horrible de la ciudad y debía salir de ahí y volver a casa, con su amada, quien la salvaría.

Tomó el resto de las píldoras y las escondió en su abrigo, se propuso a entrar, Quinn seguro estaría esperándole y debía estar enfadada, ella sentía culpa que era equilibrada con la sensación de la píldora, entró a casa y ahí estaba Quinn de espaldas, dormida en el sofá, se acercó a observarla pudo ver la botella de whiskey vacía a su lado y el cenicero lleno de colillas y ahí lo notó, Quinn también la estaba pasando mal, pero era tan optimista y tan luchadora, mientras ella lo primero que hizo fue huir, huir a los brazos de aquello que las destruía, en vez de quedarse en los brazos de ella, la que yacía en el sofá, durmiendo con el maquillaje corrido y un aspecto que cualquiera se vería horrible, pero ella seguía siendo increíblemente hermosa.

Rompió a llorar conmovida por la imagen ante sus ojos, su corazón se rompió al ver a la gran mujer que tenía consigo a la cual acababa de defraudar en grande y que seguro no se lo iba a perdonar, no se dio cuenta que la rubia se había despertado y la estaba observando.

- ¿Por qué estás llorando amor? No llores… - La morena reaccionó antes la voz y la miró, y lloró más fuerte, incluso más.

- Lo siento… - Fue lo único que alcanzó a decir, la mirada enternecida de Quinn y sus brazos rodeándola como acto seguido le hicieron sentir peor.

- Está todo bien, Rach… Tu y yo… ¿Recuerdas? – Dijo la rubia, que desconocía por qué Rachel se estaba disculpando, asumiendo que era por haberse ido así.

- Lo siento… De verdad Quinn… - Alcanzó a decir de nuevo la morena, Quinn se limitó a besarla, la besó como si el mundo fuese a acabarse al día siguiente, como si no fuese a verle jamás, la atrajo al sofá desesperadamente, necesitaba de su cuerpo, y la sensación de calma que sentían cuando se unían de esa manea, se necesitaban.

Hicieron el amor una y otra vez, hasta que no pudieron más, hasta el agotamiento y por esa noche, durmieron en paz, como si no existiera ningún problema. A la mañana siguiente un rayo de sol de filtró por la ventana y despertó a la rubia. Al despertar notó a Rachel ahí con ella, sonrió y se levantó, todo parecía estar en su lugar otra vez, se sentía feliz, jamás iba a pensar que un día creyera en el amor y verse ahora en el espejo y notar lo mucho que están unidas son almas le hacía sorprenderse tanto pero se alegraba mucho de haberla conocida aquel día en ese bar.

Se levantó, tenía que hacer el desayuno para su novia para cuando despertase, camino entre la ropa en el piso y sin querer pisó el abrigo de Rachel que terminó en el suelo en el torbellino de pasiones de la noche anterior, al pisarlo sintió la textura de lo que parecía una bolsita con algo dentro, algo que ella se imaginaba pero no podía creer, se agacho para tomarlo en sus manos, sacándola del bolsillo para darse cuenta de que era todo lo que ella temía.

Sintió su corazón romperse en mil pedazos, Rachel se lo había ocultado, lo había estado mintiendo y no sabía desde hace cuanto tiempo, se sintió una imbécil luego de una noche tan especial como la anterior y toda su alegría se fue por el caño. Debía pensar que haría ahora, tomo la bolsita y se dirigía al baño a tirar las pastillas por el inodoro pero Rachel la detuvo, ya había despertado. La morena vio la decepción en el rostro de Quinn y se sintió un pésimo ser humano.

- ¿Por qué no me lo dijiste? ¿Desde cuando lo sigues haciendo? Mentirosa… ¿A ti realmente nada te importa verdad? ¡¿Verdad?! – Quinn iracunda, lloraba mientras sacaba su frustración.

- Quinn… Por favor… - Decía Rachel en un mar de lágrimas y culpabilidad – ha sido una estupidez lo reconozco, la compré ayer, no podía soportarlo… ¡Solo he tomado una! – Dijo desesperada.

- ¿Y por qué no me lo has dicho? Me has hecho creer que todo estaba bien ¡Estaba tan feliz! ¡Todo ha sido una mentira! ¡¿Crees que para mi está siendo fácil?! – Seguía molesta la rubia, Rachel sentía que cada vez descendía más.

- Perdóname por favor entiéndeme ¡Me sentía terrible! Odiaba todo, estaba tan molesta con todo, contigo, no quería estar más molesta contigo, te odiaba por lo fuerte que eres… - dijo la morena, la rubia la observó y miro la bolsa que tenía en sus manos, se secó la lágrimas y se calmó, miró a Rachel otra vez, la morena trataba de descifrar lo que los ojos de Quinn reflejaban pero no pudo encontrar nada, así que debía mantenerse expectante, esperara que dijera algo.

Tomó la bolso y sacó dos píldoras, puso una en su lengua y se acercó a Rachel, le abrió la boca y le puso otra, tomó una botella de vodka y tragó, luego se la pasó a Rachel para que hiciera lo mismo, luego la miró a los ojos de manera desafiante.

- Es nuestra última vez, Rachel, buscaremos ayuda profesional, esta será nuestra última vez – Dijo Quinn, Rachel estaba de acuerdo, así que se dejaron llevar por las sensaciones para acabar acostándose de nuevo, a amarse, como ellas lo sabían hacer, suavemente sin prisa, demostrando sentimientos con cada roce. Rachel ya dormía luego de la sesión pasional, pero Quinn no había podido conciliar el sueño, miró a Rachel a su lado y besó su frente, realmente la amaba y haría todo por ella, hasta morir, miró a su alrededor y divisó la bolsa que contenía las anfetaminas, tomo unas cuantas y las puso en su boca, pasándolas con vodka y se dispuso a acostarse a dormir, total, era la última vez…

Unas horas más tarde ese domingo, ya el sol se estaba poniendo, Rachel tenía ensayo pero no había acudido por haberse quedado dormida y de que manera, seguro debía tener el celular atestado de llamadas de Sam o Blaine, aún no habían ni desayunado ninguna, por eso se le ocurrió la idea de despertarla para cocinar juntas, luego debía preparar una explicación a sus amigos por haber faltado, aunque estaba segura de que ellos entendería.

La situación estaba volviéndose más desesperante y preocupante a medida de que Rachel más intentaba de despertar a Quinn y esta no reaccionaba, tenía miedo y no tenía idea que hacer pensaba que la había perdido y que todo había sido su culpa, no sabía a quién llamar, estaba en shock y no dejaba de temblar y llorar, pero reaccionó, la vida de Quinn estaba en juego así que llamó una ambulancia y llamó a Santana, necesitaba el apoyo de alguien para manejar esta situación que la tenía destrozándose por dentro.

Quinn fue tratada rápidamente, mientras Rachel esperaba ansiosamente saber que el amor de su vida estaba bien, que iba a sobrevivir, que todo volvería a ser bueno, un paraíso, como antes, luego de tocar fonda de esa manera tan estrepitosa, según lo que sabía, le estaban haciendo un lavado estomacal a Quinn para intentar salvarla, Santana llegó y estaba increíblemente molesta pero no era el momento, además de estar destrozada también, Quinn no podía irse, se lamentó no haber sido más atenta y participativa con el tema, pensaba que Quinn lo tenía todo bajo control, porque eso le decía siempre, se sintió culpable también, había fallado.

- Sabes Santana… - Decía la morena – Se que me debes odiar y es merecido, pero yo la amo… Y si a ella le pasa algo… Si no logra yo…

- Vamos Rachel, ella es tan fuerte… No digas nada de eso, ella estará bien… - Trataba de convencerla Santana.

El médico venía acercándose hacia las chicas, al verlo ambas se levantaron y caminaron hasta él escuchar lo que les tenía que decir, la expresión del mismo no les decía nada, eres bastante inexpresivo para ser un médico..

- ¿Familiares de la señorita Fabray? – Preguntó el médico.

- Si – Básicamente respondieron al unísono - ¿Qué ha pasado? – Preguntó Rachel.

- Se ha salvado, nos ha costado, hubieses tardado un poco más en llegar con la ambulancia y pudo haber muerto, tuvieron suerte, mucho cuidado con eso…

En ese momento la alegría se manifestó en abrazos efusivos y lágrimas de felicidad, Quinn sobrevivió y ahora todo tenía que cambiar.

Ya me estoy imaginando que me deben odiar, pero les dije que no iba a abandonar y miren he actualizado, quiero seguirla, vamos, se que lo voy a lograr aunque no tenga mucho tiempo, espero les guste un capítulo con mucho drama pero es necesario, dejen sus comentarios (los que aún me leen) gracias siempre son bien recibidos los quiero mucho y más cuando comentan! Disculpen lo corto del capítulo también!