Gracias a todos leer, por sus reviews y comentarios. Realmente agradezco sus comentarios y reacciones al capítulo anterior. Todos han sido fabulosos.
Asi que este capítulo (tan esperado!) está dedicado a todos ustedes que leen esta historia y me dejan sus opiniones, … con un gigantesco GRACIAS.
AN:
Hölle, significa infierno en aleman. Y Racheakt, significa duelo o vendetta. Aunque Belka es 'ardilla' en ruso, suena como aleman y los Belka tendrán un poco de esa influencia y algunas palabras en ese idioma.
ADVERTENCIA: Este fic es Fate-Nanoha y está clasificado M, por contenidos y situaciones fuertes y/o violentas, así como escenas íntimas de carácter sexual entre dos mujeres. Si este tipo de contenido, no es de su agrado, por favor no lo lean.
DISCLAIMER: Los personajes de Magical Girl Lyrical Nanoha no me pertenecen y son propiedad de sus respectivos autores. Todas las situaciones y personajes presentados en esta historia son ficticios, cualquier parecido con situaciones o personajes reales, históricos o presentes, no es en absoluto intencional.
"Ahora y para Siempre" por Aleksei Volken
Capítulo 9. DUELO.
-X-
-Fate… ¿Hizo que?-
Precia miraba a Olive con la incredulidad pintada en el rostro, pero antes de que su prima pudiera repetir su anuncio, la Hegemon soltó una carcajada desbordante, literalmente dejándose caer sobre la mullida silla donde estaba sentada en su espaciosa habitación. Solo Olivie y las personas a su servicio podían buscarla en ese espacio. Sus propias hijas, hacía años que no entraban a las habitaciones privadas de Precia Testarossa.
Todavía riendo no podía dejar de repetir como si estuviera fuera de sí, -Oh Fate, Fate…maravillosa Fate… ¡No puedo creer que haya hecho justamente eso!...Oh…es increíble…-
Olivie la miró levantarse de la silla, juntar las manos extendidas frente a su rostro como si estuviera orando y caminar de un lado para otro sin verla, mientras murmuraba casi incoherentemente dejando las frases inconclusas.
-…tenemos que capitalizar…pero si….no, sería mejor incluso…
-Precia…- la llamó Olivie varias veces, hasta que finalmente le gritó para llamar su atención -¡Precia Testarossa!-
La Hegemon se detuvo en seco y miró severamente a su prima.
-Precia, Fate es tu hija…por todos los Dioses… ¡Casi parece como si alegraras de la decisión que ha tomado!-
Pero el azoro de Olivie no había hecho, sino comenzar.
-¡Pero desde luego que me alegro!...Fate ha tomado una decisión que jamás pensé que tuviera el valor de tomar. Aunque tiene sus desventajas. Si muere en el Racheakt, Alicia no es tan buena candidata como ella como Heredera al Trono, pero ya tendré que pensar en algo. Sin embargo, si gana…. ¡Oh Dioses sagrados!...Si, gana… ¡si, gana! ¡Será imbatible! Nadie podrá cuestionar más su derecho de estar en el Trono Belka…Aunque entonces….-
Olivie estaba asombrada escuchando a su prima, apenas conteniendo el deseo de golpearla.
-…aun si gana…todavía tendré a esa molesta extranjera a quien Fate le ha tomado tanto…interés,- entonces la mirada de Precia cambió; detuvo su andar por la habitación y su rostro se endureció casi hasta parecer de piedra. –Fate ha tomado esa decisión no porque sea lo mejor para el Imperio…la ha tomado para defender… ¡A ESA….!-
Precia respiraba entrecortadamente solo de pensar lo mucho que esa "maldita extranjera," como ella pensaba en Nanoha, debía significar para Fate para llevarla a tomar esa decisión. Una determinación que bien podría costarle la vida…y de paso, dejar libre de compromiso a su queridísima esposa.
-Voy a tener que enseñarle a Fate que esa no es la mejor manera de tomar decisiones…Pero primero… tendrá que ganar ese duelo…Por el bien del Imperio,- dijo Precia ya más calmada pero todavía mortalmente seria. –Que Carim en persona… desempolve y lustre la caja de Skoll y Hati…ha pasado más de media centuria desde la última vez que se usaron y ella, tendrá el honor de contar que dio fe de su uso en un Racheakt con la mismísima Heredera al trono Belka.-
-X-
Por más que trataba de aparentar calma y serenidad exterior, Nanoha no estaba en absoluto calmada. No desde que Signum le explicó en qué consistía el duelo ritual Racheakt y menos aún, después de hablar con Alicia.
Su cuñada estaba positivamente preocupada y eso no ayudaba a su propia preocupación aunque ella no la calificara como tal.
Nanoha se repetía una y otra vez que no tenía por qué estar preocupada. Fate había tomado la decisión que consideraba mejor. Pero de acuerdo a Signum y a la misma Alicia, la había tomado en cierta forma, para protegerla.
"¿Por qué ha hecho eso?" era la pregunta que pese a todos sus esfuerzos se formaba repetidamente en la mente de Nanoha. "Yo no significo nada para ella, nos casamos por conveniencia…ella ha…" Nanoha no pudo continuar. Si, Fate se había portado de una forma inexcusable con ella. La misma Alicia se lo había dicho en alguna u otra ocasión.
"¿Por qué? ¿Por qué decide arriesgar su vida por la mía? ¿Solo para castigar a su amigo por desafiarla, por tomar 'algo' que no le pertenecía?"
Nanoha había decidido quedarse en la Torre junto con Alicia y las demás en espera del momento para el duelo, así que esos momentos se encontraban en el patio principal de la amurallada torre que era en realidad el lugar, "más agradable" del complejo, si es que esa palabra se podía aplicar a una construcción como la Torre.
La Torre era la estructura principal, a la que se tenía acceso por el vestíbulo donde el juicio de sentencia se había llevado a cabo, pero a diferencia de otros edificios importantes Belka, la Torre tenía como Stir Castle un patio interior amurallado por el que había que pasar, ya sea a pie o en carruaje para llegar a la construcción principal.
Nanoha había decidido esperar ahí, al aire libre pero al menos con la pálida luz del sol encima y no en la mortecina claridad del interior de la Torre, con sus sombras inesperadas y esa humedad helada que se colaba hasta la médula de los huesos. Estaban a mitad del otoño pero los días eran positivamente más fríos cada vez. Ella solo había entrado al vestíbulo para el juicio y aun así, el edificio le producía escalofríos. A su lado y de pie igual que ella desde que decidieron salir al exterior, Shamal, Hayate y Saber intercambiaban algunos comentarios en voz baja.
El duelo que todos esperaban no tendría lugar en la Torre, ni en Stir Castle…ni siquiera en la arena de combate donde se llevaban a cabo las justas en los días de celebración. El duelo tenía que suceder, de acuerdo a lo que les dijo Alicia, en terreno sagrado ya que uno de los contendientes o ambos, ofrecerían su vida a los dioses. Esa precisión de su cuñada dejó a Nanoha aún más helada pese al ligero sol que caía sobre ella. Tampoco había pensado en esa posibilidad pero tal como Alicia lo había dicho, peleaban a muerte y ningún Belka estaba dispuesto a dejarse arrebatar la vida tan fácilmente. Nanoha podía ver claramente a Veyron saltando sobre Fate para matarla aunque eso costara su propia vida si fuera necesario.
De acuerdo a lo que les dijo Alicia, ese terreno sagrado era un claro del bosque donde estaba el altar natural de los Dioses y donde en ocasiones muy especiales, se hacían los sacrificios. Shamal les contó después mientras esperaban, que de acuerdo a lo que había investigado sobre los Belka, hacía muchos años, estos hacían sacrificios humanos a sus dioses pero con el paso del tiempo había dejado de ser una práctica habitual. Salvo en casos como ese duelo, donde ambos combatientes ofrecían la sangre derramada a los dioses.
El relato de Shamal no contribuyó mucho a tranquilizar a Nanoha que no se imaginaba ni cómo podría ser ese bosque sagrado del que hablaban. De acuerdo a Alicia, no se podía describir ya que cada persona lo veía diferente. Era parte de su magia, ella tendría que estar ahí y verlo con sus propios ojos.
Debía faltar aproximadamente una hora para el momento señalado para el inicio del duelo, cuando Alicia se acercó nuevamente a donde Nanoha y el grupo esperaban.
-Fate va a empezar los preparativos finales para el duelo,- le dijo Alicia sin mirar a nadie más que a ella, -Solo puede recibir una breve visita.-
Alicia no dijo más pero Nanoha entendió que le estaba pidiendo que fuera a verla.
-Alicia-chan…- empezó Nanoha quien con la familiaridad que le había dado ya su trato diario, finalmente ya confiaba lo suficiente en Alicia para hablarle de esa forma. –Yo no sé…-
-Ella solo desea hablar contigo,- dijo Alicia por fin con voz contenida.
Nanoha volteó a ver a Hayate y a Shamal y la mirada de ambas mujeres le dijo que debía ir.
Saber a su lado, tomó el brazo de Nanoha y cuando ésta volteo hacia la caballero, la voz serena de Saber reafirmó lo que Nanoha ya intuía, -Ninguno de nosotros tiene la victoria asegurada en un duelo y la mejor manera de entrar a uno es…en paz.-
Nadie, ni siquiera Alicia le había dicho que aunque no lo deseara, era la esposa de Fate y era su deber ir…Todas parecían de acuerdo en que debía ir por su voluntad, pero ella lo pensaba como uno de esos deberes que tanto despreciaba y admitía su resistencia. Sin embargo, lo que Saber decía era cierto. ¿Qué pasaba si Fate…? Apretando lo puños Nanoha se dio cuenta de que no quería pensar en esa posibilidad.
Odiaba a Fate... Pero no quería que muriera. Odiaba a Veyron... Y deseaba ardiera en el infierno por toda la eternidad. Ella tenía que reconocer la diferencia. Tal vez no tuviera otra oportunidad.
-¿Dónde?- preguntó después de un rato.
Alicia le indicó que la siguiera a las profundidades de la Torre.
A diferencia de Stir Castle donde los sótanos estaban bien iluminados, los sótanos de la Torre eran oscuros, húmedos y fríos; con esa oscuridad que parecía tener vida propia y se pegaba a la paredes esperando, como una bestia a punto de saltar sobre su presa. Nanoha se preguntó cuántas personas habían muerto dentro de esas paredes y casi rezó a su deidad protectora. Finalmente llegaron a una puerta que estaba custodiada por los Guardias de la Doctrina.
Alicia le había explicado de camino, que a diferencia de la guardia imperial, estos le debían obediencia indiscutible a la Hegemon, como todos los Belka; pero estaban a servicio de la suma sacerdotisa de la doctrina Carim Gracia.
Carim sería quien daría fe del duelo; y desde que el duelo había sido aceptado y anunciado, los contendientes debían permanecer aislados de todo contacto, preparándose y purificándose para su encuentro con los dioses.
Alicia les indicó que Nanoha era la esposa de la Heredera y Mariscal; los Guardias asintieron y volteando un reloj de arena que descansaba en la entrada, le franquearon el paso, indicándole que le avisarían cuando su tiempo terminara.
Nanoha sintió una ligera opresión en el pecho al ver el reloj; la arena caía demasiado rápido.
Cuando entró a la habitación se encontró a Fate quitándose las protecciones de la armadura ligera y elegante que había usado para esa ocasión. Signum le ayudaba y en una silla se podía ver la capa de Fate cuidadosamente doblada y la espada que portaba durante el juicio, acomodada sobre la mesa.
Por más que miró a su alrededor no vio ninguna armadura batalla u otras armas.
-Nanoha…- dijo Fate mirándola y sonriendo, extrañamente, de forma amable. Parecía como sí se reencontraran cordialmente después de un tiempo y no como si hubieran peleando desde el primer segundo en que se conocieron. Tampoco le parecía a Nanoha que la actitud de Fate fuera la de alguien que está a punto de entrar en un duelo a muerte.
–Qué bueno que viniste. Tenemos poco tiempo, escúchame con atención,- y al notar la mirada recelosa de Nanoha hacía ella, agregó, -Por favor Nanoha, es realmente importante. No hubiera…pedido…que vinieras si no lo fuera, créeme… por favor.-
Al igual que le había pasado a Fate la noche anterior, cuando Nanoha había usado la palabra 'por favor', para que se retirara de la habitación; a Nanoha también le desconcertó que Fate estuviera en una actitud tan moderada. Pero lo que más la desconcertaba era la forma en que Fate la estaba mirando, de una manera profunda, triste, apasionada, intensa…todo a la vez.
Fate, dejo que Signum deshiciera las correas de cuero que sostenían su pechera y cuando se la quitó, ya solo con una ligera camisa blanca encima se acercó a su esposa haciéndole una seña a Signum para que esperara un momento.
-Nanoha…yo,- empezó Fate mientras se acercaba a Nanoha, deteniéndose frente a ella lo más cerca que se atrevía a estar antes de que Nanoha tratara de abofetearla. –Yo…hare todo lo posible por ganar ese duelo,- le dijo mirándola fijamente a los ojos, -Pero es un duelo, donde yo tengo mucho que ganar y Veyron…tiene mucho que perder. El peleará como nunca lo ha hecho…No hay ninguna garantía...-
Nanoha no dijo nada. No podía apartar su mirada de la de Fate.
-Si…algo…- Fate inspiró profundamente y enfrentó su propio miedo de llamar a las cosas por su nombre sacudiéndoselo violentamente para enfrentar con dignidad a su esposa. Con nuevos bríos, volvió a empezar. –Si pierdo el duelo, las únicas….las únicas personas en las que deberás confiar son Signum y Alicia, ¿entiendes?-
Nanoha sintió la vista de Signum sobre ella y miró a la guerrera de confianza de Fate, quien solo inclinó la cabeza afirmando lo que Fate decía.
-Si pierdo ese duelo, debes salir de inmediato de Dinsmark. Signum y yo ya hemos tomado las previsiones y hecho los preparativos. Alicia también está al tanto. No deben regresar a Stir Castle por ningún motivo…ni tú, ni tus consejeras. No podrán llevarse nada y deben salir de inmediato, ¿entiendes?-
Fate la miraba penetrantemente y el sentido de lo que le estaba diciendo apenas estaba llegando al cerebro de Nanoha.
-Pero…nuestro matrimonio…, ¿Qué pasara con Nihon?- quiso saber Nanoha.
Una sombra cruzó por el rostro de Fate pero aún asi sostuvo la mirada de Nanoha cuando habló.
–Si pierdo… serás libre. Nihon seguirá siendo una provincia Belka, nada puede cambiar eso ya…pero estarán protegidos… ya que siempre serás mi esposa,- Nanoha abrió mucho los ojos ya que Fate pese a la mirada ensombrecida se había sonrojado al decir esa última frase, -Ya hay delegados Belka en Nihon, avanzadas militares, acuerdos con sus aliados. Nihon no ha deseado jamás confrontarse con nosotros y nosotros no queremos destruir Nihon. La alianza de poder se mantiene. Alicia será la heredera al trono, pésele a quien le pese y ella cumplirá los acuerdos con Nihon. Por eso debes salir de inmediato, corres demasiado riesgo si te quedas aunque sea un minuto después de mi derrota. Signum las llevara de vuelta a Nihon de manera segura y Alicia, como heredera, se encargará de cumplir lo que te estoy diciendo…Nihon y tu estarán seguros…te lo prometo.-
Nanoha no tenía palabras para explicar lo que estaba sintiendo. Un nudo se había formado en su pecho y no le permitía casi respirar. Mucho menos hablar.
Fate viéndola tan afectada, la tomó levemente por los hombros y la hizo levantar la cara para mirarla mientras le preguntaba con gentileza.
-¿Entiendes lo que te digo Nanoha? Es muy importante, muy importante que hagas lo que te he dicho…sin mirar atrás.-
Nanoha sintió que no podía seguir mirando a Fate y desvió en rostro mientras asentía.
-Ya casi va a ser la hora Testarossa,- la voz de Signum volvió a Fate y a Nanoha a la realidad, ya que ambas se habían quedado como suspendidas en ese momento, cada una abrumada por lo que estaba sintiendo con esa despedida que trataban que no fuera una despedida.
-Sí,- dijo Fate, acariciando levemente la mejilla de Nanoha con el dorso de la mano para después obligarse a ir donde Signum la esperaba. Ni ella misma sabía porque había hecho esa caricia a su esposa; solo sabía que necesitaba hacerlo, que necesitaba al menos, ese ligero contacto con ella.
En realidad, necesitaba estrechar a Nanoha entre sus brazos lo más fuerte que pudiera pero sabía que no podía hacerlo. No en esos momentos. No cuando cabía la posibilidad de que su esposa la rechazara…y quizá con justificada razón.
Cuando Nanoha recuperó el dominio de sí misma Fate ya estaba casi totalmente desnuda de la cintura para arriba, salvo por la ligera prenda interior que usaba para sostener sus senos.
-¿Por qué estás desvistiéndote?- preguntó Nanoha desconcertada. Signum y Fate se miraron. Fate se sonrojó y abrió la boca pero no pudo decir nada.
Nanoha miró a Signum doblando la camisa que Fate acababa de quitarse con tanto cuidado y dedicación y algo se encogió en su interior. Signum, se aproximó a la mesa y a ella para depositar la prenda y explicar escuetamente, como quitándole importancia porque Fate se desvestía.
-El Racheakt, solo se pelea con los cuchillos rituales. Los contendientes se despojan de todo su bagaje material para enfrentarse a sí mismos y a la muerte en su esencia más pura... Pelean desnudos y Racheakt acaba hasta que uno de ellos muere…
Nanoha miró a Signum boquiabierta y casi gritó -¡Pero si está helando ahí afuera!-
Después miró a Fate, quién solo sonrió.
-¿El duelo…se pelea… con cuchillos?- ella tenía la certeza que el duelo sería muy similar a un encuentro con espadas, con los contendientes enfrentándose con armaduras y otras protecciones similares. Había visto a Fate entrenar de esa forma en alguna ocasión pero nunca la había visto con un cuchillo.
Tres golpes fuertes en la puerta señalaron el fin de su visita.
-El tiempo se ha terminado,- dijo Signum.
La puerta se abrió y el guardia de la doctrina sin decir nada solo la sostuvo para que Nanoha saliera pero ella solo se quedó dónde estaba, incapaz de moverse.
-Recuerda lo que te he dicho,- le dijo Fate como despedida mirándola con ojos brillantes y el cuerpo tenso.
-La señora debe salir ahora,- dijo el guardia sin entonación.
Nanoha, con un nudo en el pecho se volvió para salir pero antes de llegar al umbral se detuvo.
-Fate…- susurró en un hilo de voz, tan suave que la aludida incluso dudó que se estuviera refiriendo a ella.
-Fate…- repitió más fuerte obligándose a mirar a Fate a los ojos, -No pierdas.-
Ahora fue el turno de Fate de mirarla boquiabierta sin saber que decir. El guardia insistió en su requerimiento de que Nanoha abandonara la habitación y la pelirroja salió casi corriendo después de eso.
Fate se quedó inmóvil un buen rato mirando a la puerta que el guardia había cerrado prontamente al salir Nanoha, hasta que la voz de Signum la regresó a la realidad.
-Guarda esa sonrisa estúpida para cuando hayas ganado el duelo Testarossa…Tienes que concentrarte o el único lugar donde vas a sonreír al atardecer será el Hölle…-
La voz de Signum era severa pero una sonrisa bailaba en su mirada. Era bueno que Fate tuviera un buen motivo para ganar ese duelo…pero no debía olvidar que era su vida lo que estaba en juego.
Sin decir nada, Fate se lanzó a terminar de desvestirse pero un esbozo de sonrisa se mantuvo en sus labios todo el tiempo.
Nanoha la había llamado por su nombre por primera vez desde que se conocían.
-X-
Después de salir apresuradamente de la habitación donde Fate se preparaba, Nanoha ni siquiera espero por Alicia quién la esperaba afuera y que tuvo que correr para alcanzarla. Notando lo emocionalmente alterada que la pelirroja se encontraba, Alicia prefirió no preguntar, ni decir nada.
Tal vez no todo estuviera perdido entre su hermana y Nanoha.
Ahora Fate solo tenía que sobrevivir a ese atardecer.
-X
Fate no fue la única que recibió una visita antes del duelo.
Veyron escogió a su hermano Deville para asistirlo como su segundo en el duelo; aunque de ser otras las circunstancias seguramente hubiera escogido a Cypha. El que eso no fuera posible, tenía al oponente de Fate aún más molesto mientras se despojaba de su ropa.
Veyron se la pasó todo el tiempo que debía estar "meditando" y "concentrándose" en la batalla por venir, caminado furioso de un lado para otro, despotricando sobre lo que esa maldita puta extranjera había hecho para que Fate cambiara tanto con él, en que había hecho para que la prefiriera sobre él y la amistad de toda la vida que tenían.
Y en ese tenor se la había pasado quejándose con Deville una y otra vez, siempre culpando a Nanoha de lo que había pasado para que él y Fate estuvieran en medio de ese problema.
-Fate enloqueció desde el primer momento en que la vio…..-
-Esa bruja le hizo algo… ¡Fate no era así conmigo maldita sea!...-
-¡¿Es por ella que Fate y yo vamos a tener que matarnos mutuamente?...¡No puedo creerlo!...-
-Yo le dije a Fate que había que tratarla como los animales que son… ¡Pero jamás me escuchó!... ¡Ella los trata como si fueran Belka!...-
-Es una maldita puta y Fate no puede ver más allá de su sucio trasero extranjero…-
-¡Debimos arrasar a ese maldito país hasta no dejar un solo salvaje vivo, violar a todas las putas y después alimentar a los carroñeros con ellas!...¡Empezando por esa desgraciada!...-
-Pero después que gane el duelo…ella va a saber… ¡ella va a saber lo que es un verdadero Belka!...-
Deville se mantenía impávido escuchando las peroratas de Veyron, que ya había escuchado en incontables ocasiones anteriores.
Veyron en ningún momento pensó que no tenía derecho a hacer lo que había tratado de hacer y aparte de Fate, nadie le había dicho que estaba equivocado.
Tres golpes decididos en la puerta anunciaron a la única visita que podía recibir antes del duelo que decidiría su destino.
La puerta se abrió casi de inmediato y Karen Huckebein entró en la habitación. Veyron se quedó boquiabierto mirando a su hermana. El esperaba que Fortis fuera a decirle lo mucho que ofendería a la familia si perdía pero jamás esperó que su hermana mayor y líder 'no oficial' de la familia Huckebein quisiera verlo.
Karen entró casi cautelosamente, mirando a Veyron vestido solo con su ropa interior, ya que se había quitado ya todo lo demás.
-Esto de las reglas del duelo realmente nos lo ha puesto difícil pero…si no fuera interesante, nos aburriríamos, ¿no, Vey?- dijo Karen mirándolo crípticamente.
Veyron la miró sin comprender lo que le quería decir.
-¿Cuáles reglas Karen? En el Racheakt la única regla que vale es la del cuchillo y Fate no va a tener ninguna oportunidad ante eso.-
Karen sonrió.
-Pareces muy seguro…pero Fate es hábil. Si fuera un duelo con espada no habría duda sobre quien ganaría Veyron….Fate.- El rostro de Veyron se desencajó con furia ante la aseveración de su hermana. Él sabía que tenía razón pero no tenía que decírselo en esos momentos.
Karen continuó.
-Tus ventajas en el duelo serán tu mayor estatura y alcance…quizá tú fuerza. Pero Fate es mucho más rápida y ágil que tú. Y no necesita matarte, solo someterte…dejarte inconsciente, para que alguien más…- y en ese momento señalo hacia sus genitales, -…te convierta en una puta.-
Veyron gruñó apretando los puños y acercándose a su hermana amenazadoramente.
Karen no se movió al ver a su hermano enfurecido por sus palabras.
-Pero para evitar eso me tienes a mi querido Veyron…yo he pensado en todas la posibilidades.-
Veyron se detuvo a un palmo de ella. Karen tomó una de las manos de él y la levantó para que la extendiera. Cuando su palma estuvo extendida, depositó una pequeñísima bolita café en ella.
Veyron la miró desconcertado.
-¿Qué rayos es esto?- preguntó todavía enojado.
-Esa no es la pregunta correcta Veyron,- respondió Karen que en ningún momento desde que entró había dejado de sonreír. –La pregunta correcta es, ¿deseas vivir?...-
-...Si la respuesta es 'Si,' entonces debes escucharme con atención y dejar de desperdiciar el valioso tiempo que tenemos con estupideces.-
Veyron se relajó visiblemente, -Escucho.-
-'Eso'…es una pasta hecha con una hierba muy especial que una amiga me ha hecho llegar para ti. Cuando la sacerdotisa te entregue la daga ritual que te corresponda, debes extenderla sobre la punta y el filo...- entonces su sonrisa desapareció y lo miró severamente, -No vayas a ser tan estúpido para cortarte mientras lo haces.-
Veyron miraba la diminuta bolita.
-¿Veneno?- preguntó.
-Sigues haciendo preguntas estúpidas,- dijo Karen exasperada, -un veneno sería demasiado obvio, idiota. ¡Y si lo llegan a descubrir todos estaríamos hundidos junto contigo! –
Viendo que Veyron por una vez se quedaba callado Karen continuó.
-Una vez que cortes a Fate un par de veces, esta medicina solo la atontará lo suficiente para que puedas vencerla. La hará lenta, disminuirá sus reflejos, disminuirá su percepción. Para todos, Fate solo habrá tenido un mal día o miedo y tú ganarás sin sospechas.-
-¿Funcionará con tan poca cantidad? ¿Y dónde voy a ponerla hasta que me entreguen el cuchillo?- quiso saber Veyron extendiendo los brazos y aludiendo con la mirada a su cuerpo, que en ese momento estaría completamente desnudo.
Karen rió nuevamente.
-Ya sabremos si funciona, ¿no?...y en cuanto a lo otro, solo funciona mezclado con la sangre. La pasta está cubierta con una telilla muy delgada de cuero, ocúltala en tu boca…o donde prefieras…pero necesitas poder sacarla sin verte demasiado extraño y sin ser demasiado obvio…- Ahora Karen no solo reía sino que además lo miraba maliciosamente,- Piensa un poco Veyron, no te hará daño ejercitar el cerebro. No puedo hacer todo por ti.-
Veyron miraba nuevamente a su hermana con un rictus de enojo cuando tres golpes en la puerta les anunciaron que la visita había terminado. La puerta se abrió inmediatamente.
Veyron cerró la mano en un puño aunque la bolita era muy pequeña.
Karen se volvió para salir, despidiéndose antes de desaparecer de la vista de Veyron –Que los dioses estén contigo hermanito, estaré pensando en ti.-
-X-
Avanzaban hacia el bosque sagrado con apenas unos tenues rayos del sol de la tarde cayendo sobre ellos. Nanoha, que caminaba en silencio con Saber a su lado, calculaba que faltaba poco más de una hora para el atardecer.
Todos los que de alguna forma habían sido convocados para el evento se habían trasladado en carruaje desde el centro de Dinsmark donde estaba la Torre, hacía el oeste, traspasando los límites de la muralla que protegía a la ciudad Belka casi hasta llegar al lindero oeste.
El bosque sagrado era distinto muy al bosque del feudo de Stir Castle donde la familia real Belka solía cazar. El bosque donde sería el duelo nacía desde las partes más bajas de las montañas al oeste de Dinsmark, y era no solo una de las zonas más inaccesibles para llegar o salir de la ciudad, sino también de las más antiguas. El tipo de árbol que poblaba ese bosque podía vivir cientos de años, y además eran altos y frondosos. Desde tiempos inmemoriales, cuando los Belka no eran todavía un imperio resplandeciente, había sido un lugar de confluencia de fuerzas y energías naturales y por tanto, un lugar sagrado de comunión con los dioses.
Nanoha notó la diferencia en el color y la textura del bosque desde que se acercaban en el carruaje. Una enorme roca gris en forma rectangular marcaba el punto donde todos se detuvieron y desde donde seguirían a pie como parte de la ceremonia.
Tan pronto bajaron de los carruajes se formaron tres grupos con las personas que asistirían al duelo. Nanoha buscó discretamente con la mirada pero no vio en por ningún lado a Fate y tampoco a Veyron. Los guardias de la doctrina le indicaron que ella junto con Saber encabezarían el grupo de Fate con Hayate y Shamal, Zafira y Vita siguiéndolas.
Alicia como segunda heredera, tenía que asistir al duelo con el grupo principal; junto con la Hegemon, Carim Gracia, Olivie y dos representantes del consejo de Nobles, Megane Alpine y Victoria Dahlgründ madre.
En el último grupo se encontraban los Huckebein, encabezados por Fortis y Karen, Arnage quien por una vez iba muy seria y en silencio junto con Stella Irvine, y gracias a una dispensa especial, Cypha Huckebein también asistía pero encadenada y custodiada por Sieglinde Jeremiah; una de las pocas guerreras del grupo de Fate en la guardia imperial que no salió rumbo a Kestrel con Micaiah y Victoria. Fortis objetó la presencia de Sieglinde custodiando a Cypha, pero era eso o que su hermana se mantuviera encerrada en la Torre mientras Veyron peleaba por su vida. Finalmente se vieron obligados a ceder.
Los tres grupos, encabezados por la Hegemon y la sacerdotisa al centro, iniciaron la marcha hacia el claro donde ocurriría el duelo.
Nada más al entrar a la densidad del bosque, Nanoha sintió como un escalofrío recorría su espalda. Y no era solo por una repentina baja de temperatura bajo la sombra de los árboles. El frío en el bosque, era diferentes. Casi sólido y tangible, y como si viniera de la tierra misma; como una de esas repentinas corrientes heladas que se pueden sentir en el mar, sólidamente heladas alrededor del cuerpo; solo que ahí no había agua alrededor.
Lo siguiente que la hizo estremecer, fue notar que los árboles no tenían una forma definida, sino que parecían cambiar, moverse, ajustarse… pese a que no se sentía ni una sola brizna de aire que pudiera estarlos moviendo. A diferencia de Dinsmark, donde se podían sentir rachas de aire helado, desde que habían entrado al bosque, el aire había muerto a su alrededor de una manera tan absoluta, que la calma alrededor casi le parecía antinatural. Pese a la hora del día, el silencio era absoluto. Ningún pájaro, ningún animal, ningún roce…solo los árboles que parecían moverse silenciosamente bajo una cadencia propia, interna, como el latido de un corazón que Nanoha podía intuir en su interior pero no ver con los ojos.
Tan abruptamente como habían entrado al bosque, llegaron a un claro bastante grande, donde la caprichosa conformación del bosque permitía que los rayos del sol llegaran todavía.
El claro era de una casi perfecta, forma circular y estaba rematado por un árbol cuyo tronco era el más grande que Nanoha hubiera visto jamás en su vida. Haciendo un cálculo rápido consideró que unas veinte personas, tomadas de las manos, tal vez pudieran rodearlo en su totalidad. Tal vez. Verlo era a la vez hermoso, y terrible.
Ese era el lugar donde Veyron o Fate…morirían.
Cuando entraron en el claro, Fate y Veyron ya estaban ahí, de pie uno frente a otro, cubiertos por un largo manto blanco, con sus segundos, Signum y Deville de pie detrás de ellos.
Siguiendo las instrucciones, nadie entró al terreno del duelo; todos caminaron en dos hileras por el borde del claro hasta ocupar sus posiciones.
Carim ocupaba el puesto de honor en el extremo oeste, alineada con el centro del árbol. Alicia y la Hegemon tomaron sus posiciones de honor a sus costados y después de ellas, todos los demás se formaron hasta formar un perímetro humano en el borde del claro. Varios guardias de la doctrina que los habían acompañado ocuparon posiciones estratégicas dentro del bosque pero cerca del claro.
Alicia les había explicado que las familias de cada contendiente se ubicaban detrás del oponente al principio del duelo, por lo que en esos momentos no podía ver el rostro de Veyron, pero si el de Fate.
Su esposa se veía serena y apacible, aparentemente sin ninguna tensión en su rostro. Fate había recogido su cabello para el duelo en una cola baja pero muy firme, sosteniendo además el cabello en su longitud restante con delgadas bandas de cuero oscuro distribuidas hasta final. Nanoha había visto ese arreglo en otros guerreros Belka pero jamás en Fate quien casi siempre lo llevaba suelto o apenas sujeto por un lazo.
Por breves segundos, los rayos del sol cayeron un poco más intensamente sobre Fate haciendo brillar su dorada cabellera y los ojos de ambas se encontraron por primera vez.
Nanoha sintió el impulso de correr e ir hasta donde Fate se encontraba, y mentalmente se reprimió, apretando los puños y la quijada. Miró a Carim y recordó su voz en una frase que ni siquiera sabía que recordaba.
(Aquí yace el pacto entre dos almas…)
Fate le había dicho que si perdía sería libre…pero que siempre sería su esposa.
Viéndola ahí de pie frente a Veyron, Nanoha se estremeció. No quería por nada del mundo que Fate perdiera.
También recordó que Alicia le había dicho que una vez iniciada la ceremonia, nadie debía hablar y mucho menos entrar al terreno del duelo.
Tal y como Fate había dicho, los dioses decidirían. Ellos tendrían permitido presenciar su decisión pero nadie debía intervenir de ninguna forma.
Carim levantó una caja oscura sobre su cabeza y Nanoha sintió que un puño helado le apretaba el corazón y que la voz de la sacerdotisa retumbaba en sus oídos.
(Aquí y Ahora)
Había comenzado.
-X-
(Aceptas unir)
-Skoll y Hati… Los lobos de la oscuridad han sido convocados….repulsión y odio…la oscuridad que persigue a la luz…-
Carim avanzó hasta el centro del claro. Ella como la sacerdotisa era la única que podía entrar en el suelo sagrado a parte de los combatientes.
Abrió la caja que sostenía entre sus manos, y las dagas dentro de ella atraparon la luz como si la devoraran, refulgiendo con una brillantez salvaje. Nanoha no se imaginaba que metal o que gema, podía causar ese efecto con la luz.
-…Que los dioses decidan…-
Durante su espera en la Torre, Alicia les contó el propósito del ceremonial del Racheakt.
Si bien, este era un duelo ceremonial, no se realizaba frecuentemente para arreglar las disputas ya que, al menos uno de los contendientes, tenía que morir. A veces, morían ambos. Era un duelo de honor, rechazarlo una vez que había sido lanzado era vivir en la desgracia; pero también era mucho más. Era un sacrificio a los dioses, y debía servir para zanjar el odio causado por la disputa. Fuera cual fuere el resultado, todos lo aceptaban y no había más reclamos. El que moría ofrendaba la vida por su afrenta. El que vivía había sido bendecido por los dioses.
Al enfrentarse, los oponentes se enfrentaban a la oscuridad y cuando uno de ellos ganaba, la oscuridad había sido derrotada. Los lobos regresaban a su confinamiento y todos esperaban que fuera largo.
Más de cincuenta años habían pasado desde el último Racheakt y muchísimos más desde que un heredero al trono Belka estuvo en uno.
-… y los lobos de la oscuridad sean derrotados…-
Con esa frase, Signum y Deville despojaron a Fate y Veyron de sus mantos y se retiraron a su lugar fuera del círculo.
Fate y Veyron, que solo se habían mirado en silencio desde habían llegado poco antes que los demás, permanecieron frente a frente, desnudos y decididos y después avanzaron con paso firme hasta Carim.
Sin dejar de mirarse, cada uno tomó una daga. Carim se retiró.
-Que tu cuchillo se astille y se rompa,- murmuraron Fate y Veyron dando inicio al duelo y casi al mismo tiempo Veyron se lanzó con furia salvaje sobre Fate.
Nanoha jadeó por la violencia del repentino ataque de Veyron hacia Fate y apretó las manos frente a sí.
(Tu camino y tu destino,)
Fate esquivó las dos primeras cuchilladas de Veyron pero no pudo esquivar completamente la tercera, que le rasgó el abdomen pese a su agilidad.
La primera sangre había sido la suya. Aunque era una herida superficial, el rojo se deslizó lentamente sobre su piel blanca desde la cortada en diagonal bajando por su vientre, algunos hilos se perdieron en el claro vello de su entrepierna mientras otros siguieron su camino, deslizándose por su muslo derecho conforme Fate se movía, bloqueando los siguientes ataques de Veyron.
Su antiguo amigo la había atacado con impresionante rapidez e imprudencia desde el primer segundo. Fate hubiera podido responder con similares movimientos letales pero no quería matarlo ahí y Veyron lo sabía, por eso estaba peleando casi de manera suicida.
Veyron iba a tratar a matar a Fate o moriría intentándolo.
La primera cargada de ataque de Veyron, terminó cuando sus cuchillos se estrellaron con fuerza y aprovechando su mayor agilidad Fate lo empujó con fuerza de una patada en el estómago. Veyron trastabilló y jadeó pero en ningún momento dejo de mirar a Fate.
Por un momento, los dos se miraron respirando entrecortadamente mientras caminaban en círculos, siempre en guardia y preparado para el ataque del otro. Fate y Veyron habían entrenado juntos en el combate cuerpo a cuerpo, y se conocían el uno al otro como a sí mismos en ese aspecto.
Nanoha miraba con angustia la sangre que escurría por el abdomen de Fate y no se dio cuenta que casi avanzó un paso dentro de círculo hasta que una mano en su hombro la detuvo.
(Tu pasado y tu futuro,)
-Nanoha,- escuchó a Saber llamarla y sintió que unas manos firmes la hacían regresar a su sitio. Aunque solo se había movido un paso, nadie que no fuera la sacerdotisa podía entrar en el terreno del duelo, aparte de los combatientes y sus segundos. Estarían en problemas si ella lo hacía por la razón que fuera.
Nanoha se volvió para encontrarse con los ojos verdes de Saber mirándola gentilmente, -Tienes que ser fuerte,- le dijo la guerrera suavemente.
Desde el terreno, Fate percibió a Saber moverse y por unos segundos su mirada se desvió de Veyron.
-¡No te atrevas a insultarme más!- le gritó Veyron lanzándose nuevamente sobre ella, furioso.
Sus aceros entrechocaron con fuerza varias veces, mientras se movían a velocidad vertiginosa, hasta que Fate detuvo el cuchillo de Veyron con el suyo, y ambos sostuvieron la muñeca del otro; inesperadamente, él lanzó un violento rodillazo que Fate alcanzó a detener con su rodilla mientras Veyron le reclamaba, -¡Estamos peleando a muerte por ella y todavía tienes el atrevimiento de mirarla a ella y no a mí!-
Con la fuerza del golpe ambos cayeron al suelo y rodaron, debatiéndose como fieras. Los cuchillos se cruzaron y cuando finalmente ambos pudieron desengarzarse y ponerse de pie; ambos sangraban en varios lugares y aunque ninguna de las heridas había sido lo suficientemente profunda, ambos respiraban agitadamente.
Para ese momento, ambos estaban cubiertos de sudor pese al frio que incrementaba a cada momento, y ambos estaban ensangrentados y manchados con el color de la tierra sobre la que peleaban.
Fate se forzó a no mirar hacia donde estaba Nanoha.
Por una vez Veyron tenía razón en lo que le decía. Lo menos que podía hacer en esos momentos era distraerse…Mucho menos pensar en lo que Nanoha iba a hace o con quien, si ella llegaba a perder ese duelo.
-Tu puta va a ser muy feliz cuando yo gane Fate… va a librarse de ti…pero no va a librarse de mi…- le dijo Veyron sonriendo entre jadeos, -Y yo voy a darle algo que tu no le has dado,- terminó señalando hacia sus genitales.
Fate se esforzó por controlar su furia. Veyron estaba tratando de descontrolarla, de hacerla enojar y forzarla a actuar impulsivamente. Ella sabía que debía controlarse y someter a Veyron para que enfrentara su verdadero castigo.
Veyron siguió murmurando pero también se dio cuenta que Fate no había mordido el anzuelo.
Desde sus lugares en el círculo, Fortis y Karen Huckebein se miraron. Hacia varios minutos que Veyron había herido a Fate pero nada indicaba todavía que la rubia estuviera en desventaja. Ni siquiera había respondido a las bravatas de Veyron y se mantenía agazapada y alerta, lista para el siguiente ataque.
Fate generalmente era muy ofensiva y prefería terminar rápido con las contiendas, pero en esa ocasión había decidido pelear en actitud defensiva, esperando el mejor momento para atacar a Veyron y él sabía porque ella lo estaba haciendo. No quería matarlo. Quería someterlo.
Y no estaba dispuesto a dejar que eso pasara.
Nuevamente Veyron se lanzó al ataque.
Pero esta vez Fate ya no solo se defendió. Con igual fuerza, devolvió los ataques de Veyron, inclinándose para esquivarlos y estirándose para atacar. En un movimiento decisivo, el cuchillo de Veyron se enfiló inexorablemente hacia el cuello de Fate pero con un ágil movimiento, el brazo libre de la guerrera desvió la trayectoria de cuchillo y fue Veyron el que terminó con la punta del cuchillo de Fate bajo su quijada.
Ambos se quedaron inmóviles. Veyron abrió mucho los ojos al no sentir ningún dolor. Fate había detenido su cuchillo en el último momento.
Antes de que Veyron pudiera reaccionar a la sorpresa, Fate giró y pateó a Veyron salvajemente en la cara. Con la fuerza del impacto en pleno rostro, el retrocedió varios pasos, trastabillando y momentáneamente, ciego.
Fate se lanzó sobre él haciéndole un corte profundo en el brazo donde sostenía el cuchillo y le lanzó una nueva patada que se impactó en su abdomen. Veyron cayó de rodillas, agazapado y justo cuando Fate se acercó para continuar su ataque, Veyron sostuvo su cuchillo con la otra mano, se incorporó casi gritando y se lanzó con todas sus fuerza contra Fate.
El cuchillo que la guerrera empuñaba se enterró en la mano del brazo ya herido de Veyron, pero el cuchillo de él se enterró profundamente cerca de hombro izquierdo de Fate. Veyron iba por su pecho o por su cuello y había fallado en ambos.
Con el impulso, Fate cayó de espaldas con Veyron a horcajadas en encima de su torso y un dolor lacerante travesándola. Ese dolor inicial, no fue nada comparado a lo que sintió cuando Veyron, arrancó violentamente el cuchillo de su carne para volver a acuchillarla.
Haciendo un esfuerzo de voluntad, cuando Veyron se erguía tomando impulso para la que consideraba su cuchillada final, Fate se impulsó con ambas piernas desequilibrándolo mientras arrancaba el cuchillo de la mano de Veyron y lo enterraba profundamente en su estómago.
Veyron cayó pesadamente sobre su costado, liberando a Fate de su peso quien aprovechó para girar e incorporarse apoyándose sobre una de sus rodillas, sangrando profusamente y jadeando. Lo más rápido que su condición le permitía, se acercó a Veyron que boqueaba y trataba infructuosamente de incorporarse; dejándose caer con una de sus rodillas sobre el brazo herido de su oponente.
Veyron hubiera gritado si no hubiera estado atragantándose con su propia bilis teniendo el cuchillo de Fate enterrado hasta la empuñadura en la boca del estómago; la guerrera apoyó su otra rodilla en su pecho para mantenerlo en esa posición, tomó el cuchillo que yacía junto a él con su mano derecha y aún con el brazo izquierdo colgándole casi inerte, apuntó nuevamente la hoja hacia el cuello expuesto de su amigo.
Hasta entonces, Fate levantó la mirada hacia Carim.
-Ha…podido morir…ya dos veces,- dijo Fate entre jadeos, con un vaho de frio formándose frente a ella con cada respiración, -Cedo mi derecho…de tomar su vida…al sacrificio.-
Después de decir eso, se incorporó lentamente, luchando para mantenerse erguida y no tambalearse demasiado.
Los últimos rayos del sol se habían apagado hacia unos momentos y solo quedaba esa claridad brumosa y gris que precedía a la noche cerrada que se acercaba rápidamente.
-El sacrificio es aceptado,- dijo Carim con voz contenida. Precia a su lado se había mantenido inmutable. Ninguna expresión había cruzado por su rostro mientras su hija se revolcaba con la muerte para vencer al que fuera su amigo. Alicia temblaba y se mordía el labio inferior para no llorar por lo que Fate había tenido que hacer.
Los Huckebein estaban devastados y ninguno se atrevía a mirar a Veyron tirado y ensangrentado en el suelo.
Solo entonces, Fate se atrevió a voltear a donde estaba Nanoha.
(Tu vida y tu muerte,)
Shamal y Hayate sostenían a la pelirroja con firmeza para que no corriera dentro del terreno del duelo. Fate, sacudió un poco la cabeza sintiendo su visión borrosa pero eso no le ayudó, en la brumosa oscuridad que caía sobre ellos casi podría jurar que su espora… estaba llorando.
"¿Qué pasa?" pensó Fate con extrañeza, "Ellas…todo… se está…moviendo…"
Antes de que pudiera entender que pasaba, antes de saber porque su visión del mundo parecía estar distorsionándose a pasos agigantados, porque Nanoha parecía gritar; algo se impactó con fuerza contra su costado.
Le tomó unos segundo darse cuenta que estaba tendida cuan larga era en el suelo y lo último que vio antes de que todo se hiciera negro, fueron los ojos azules de Signum que parecía gritarle algo que no alcanzaba a comprender o siquiera, a escuchar.
(¿A Fate Testarossa?)
-X-
Cuando Veyron recuperó la conciencia varias antorchas, iluminaban el claro donde había peleado con Fate. Trato de moverse, pero no pudo. Sintió la gruesa superficie del árbol a su espalda y supo que no había matado a Fate en el duelo y que tampoco había muerto…todo estaba perdido para él.
Todavía tenía a Hati, el cuchillo con el que Fate había combatido enterrado en su estómago. Su cabeza se tambaleaba por la sangre que ya había perdido y apenas podía sostenerla erguida.
-Esta noche ofrecemos este sacrificio a los Dioses,- dijo Carim con voz sobrecogida.
Era la primera vez en su vida, que dirigía un sacrificio humano a los Dioses y en ningún momento, se dirigió hacia Veyron. El ya no era más un ciudadano Belka, un hombre…o un humano. Era un sacrificio. Eso era también lo que había perdido en ese duelo. Y lo que había ganado.
Acercándose, tomó la empuñadura que sobresalía y retiró la daga lo más rápidamente que pudo. Veyron jadeo de dolor y la sangre se escurrió por su abdomen y en medio de sus piernas hasta llegar a las raíces de árbol.
Solo quedaban en el claro, Carim, Garyu y los guardias imperiales de la doctrina. Después de que Carim, retiró a Hati de Veyron, Garyu se aproximó. Si algo dejaba todos sus años de experiencia, era la posibilidad de hacer las tareas rápido.
Los Huckebein todavía se encontraban en el lindero del bosque donde su carruaje esperaba para llevarlos de vuelta a la ciudad, cuando un grito desgarrador cortó la noche brutalmente.
-Ese maldito idiota…- siseó Karen apretando los puños.
Un rato después, vieron las antorchas de Carim y sus guardias, acercándose hacia donde ellos se encontraban. Cuando la sacerdotisa salió del grueso de bosque, nadie dijo una palabra. Ni los Huckebein, ni Carim.
Cada grupo subió a sus carruajes y los caballos los alejaron del lugar.
Veyron, sumido en la oscuridad más absoluta después de que Carim y sus guardias se fueran llevándose las antorchas, gruñía y jadeaba amarrado al árbol.
Se desangraba, y ya no era más un hombre.
No le habían permitido morir como uno.
Por un momento, antes de perder la conciencia y dejarse abrazar por la oscuridad, se preguntó que estarían pensados sus hermanos de él, que estaría pensado Fate. ¿Habría sobrevivido? ¿Lo haría? ¿O se encontrarían más tarde en el infierno?
Casi rió entre jadeos.
Karen iba a estar muy enojada con él durante mucho tiempo porque no usó su veneno o lo que fuera la sustancia que le dio, en el cuchillo contra Fate.
Aunque en esos momentos, castrado y agonizante en un maldito árbol se arrepintiera de no haberlo hecho; antes del duelo no había podido hacerlo. Tenía que ganarle a Fate por sí mismo o la vida después, no hubiera significado nada.
El único problema era que no había ganado. Y ya no tendría más vida.
-X-
Carim, acompañada por Olive, Megane Alpine, Garyu y su guardia de la doctrina; caminaban en grupo rumbo al claro del bosque sagrado.
Era temprano por la mañana, pero el sol ya se había alzado lo suficiente para disipar la bruma de la mañana y calentar un poco el ambiente.
Cuando llegaron al claro del boque y miraron hacia el árbol, las tres mujeres desviaron el rostro, sobrecogidas por lo que estaba frente a ellas. Olivie sintió que estaba a punto de desmayarse. Carim le pidió a Garyu que se acercara por ella al árbol y Megane tuvo que apoyarse en uno de los gruesos troncos respirando profundamente.
Garyu se aproximó al árbol. Y a Veyron.
O a lo que quedaba de él.
-Lobos grises,- explicó cuando regresó junto a las mujeres. –La sangre, debe haber atraído a los lobos en algún momento de la noche. Por el daño que sufrió, parece que fue una manada grande.-
-Por todos Dioses…- musitó Olivie.
Los lobos grises eran de las especies de lobos más grandes y fuertes de la zona y rara vez se acercaban a la ciudad. Hati y Sköll, los lobos de las oscuridad a los que Carim hacía alusión en la ceremonia del duelo eran representados simbólicamente como lobos grises.
-Al parecer el sacrificio fue aceptado….plenamente,- murmuró a su vez Carim, -Garyu, encárgate por favor. Debemos incinerar y disponer apropiadamente del…sacrificio.-
Hacía muchísimo tiempo que no tenían un sacrificio humano pero todos sabían que los restos humanos no eran entregados a la familia. No habría una tumba donde llorar a Veyron Huckebein.
Varias horas después, Olivie y Carim caminaban por las calles de Dinsmark en silencio hacia la catedral donde la sacerdotisa pasaba la mayor parte de tiempo. Cuando Olivie la dejó en la puerta lateral de la catedral, Carim la sostuvo inesperadamente del brazo para murmurarle una última advertencia al oído.
-Uno, el menos esperado, ha caído dolorosa pero honorablemente. Pero todavía quedan seis. Y no van a quedarse cruzados de brazos. Ahora… deben tener más cuidado que nunca Olivie.-
-X-
Espero que les haya gustado y gracias a todos de antemano.
