N/A: Estaba pensando en poner a Ultear y a Juvia como pareja, que opinan.

Capítulo 11

Ultear y Minerva se alejaron un poco del gremio, no quería que sus feromonas afectaran a Erza, al bebé y a Meredy. No dudaban que los dragones slayers también pudieran sentirlas pero no querían que Erza en especial pasará un mal rato al no saber qué hacer.

Las dos estaban serias y bajo toda esa seriedad estaban nerviosas de lo que pudiera pasar. Ultear sabía que no había mucho que hacer de su parte, pero no iba a permitir que Minerva le hiciera daño a su pequeña aunque fuera de manera inconsciente.

—Es mi hija.—Dijo Ultear con seriedad, mirando a Minerva directamente a la cara.

—Lo sé.—Replico Minerva. —Se que no estás muy feliz de lo que acaba de pasar, se que no importa quien sea, tu nunca estarás feliz porque es tu pequeña.—

Ultear asintió ante lo que había dicho la menor, no le importaba quién fuera, ella no estaría feliz. —Se que has cambiado mucho desde que te uniste con nosotras, espero que ese cambio haya dado muchos frutos. Meredy, es igual que tu, no tiene mucha experiencia.—Dijo Ultear. —No se lo que pasara con ustedes, con su futuro pero quiero que sepas que siempre estare para ella, si la haces llorar te pateare el trasero.—

Minerva asintió ante lo que había dicho Ultear, tenía razón ella no tenía experiencia pero eso no quería decir que no fuera a proteger y a querer a Meredy con su toda su vida. Minerva no dudaba que Ultear le fuera a patear el trasero si un día hacía llorar a Meredy, pero hacerla llorar no estaba en sus planes.

—Se que al ser tu hija será un poco incomodo que venga y te pida consejos.—Dijo Minerva mientras miraba como Ultear asentia. —Hablaré con Lucy y con Hisui, ellas me pueden ayudar mientras tú ayudas a Meredy, ella te tendra mas confianza a ti. No quiero incomodarte, ni incomodarla a ella.—

Ultear entendía lo que Minerva quería hacer y se lo agradecia. Mientras Lucy y Hisui le ayudaban a la menor, ella se encargaría de que su hija tuviera a alguien con quien poder hablar. Alguien que siempre estuvo para ella. Pero eso no quería decir que ella no le podía ayudar a Minerva a entender a Meredy de mejor manera.

—Puedes venir a mi en cualquier momento, quiero que tu y ella sean felices y si en mis manos está el poder ayudarles a entender algo, estaré aquí.—

—Lo siento.—Se disculpó Minerva al entender que de una u otra manera Ultear tendría que aceptar su conexión con Meredy si o si.

Ultear sonrió ante la disculpa de la menor del clan. —No tienes de qué disculparte, estaban destinadas a encontrarse de una u otra forma. Me alegra saber que eres tu y no un completo desconocido, te dejo a mi pequeña en tus manos.—

Minerva dejó salir un suspiro de alivio al saber que tenía el apoyo de Ultear, ahora solo le faltaba el de Lucy. minerva sabia que Lucy no pondría ninguna queja pero eso no quería decir que no le fuera a dar una amenaza.

—Solo te pido que nunca uses tu voz de comando Alfa en ella. Nunca lo he hecho y espero que nadie lo haga.—Dijo Ultear con seriedad.

Minerva frunció el ceño, si otra hubiera sido la situación ella probablemente hubiera usado su voz de comando Alfa en Omegas, pero ahora las cosas eran diferentes y lo que menos quería era hacer que Meredy hiciera algo que no quería y que luego le tuviera resentimiento.

—No lo hare, lo prometo.—

Ambas asintieron y se quedaron en silencio por unos cuantos minutos, hasta que Ultear noto como Minerva movía la pierna. La pelinegra mayor sonrió ante eso, reconocía la ansiedad de Minerva al estar lejos de Meredy por mucho tiempo cuando apenas se acababan de conocer.

—Vamos.—Dijo Ultear. —Meredy ha de estar ansiosa por vernos y supongo que si esperamos mas no será bueno cuando Erza está demasiado cerca.—

Ambas magas empezaron a caminar hacía el gremio, mientras que los demás las esperaban con ansias. Meredy no podía tranquilizarse aunque lo intentara, las feromonas de Lucy le había ayudado mucho pero esta se tenía que enfocar más en Erza y su bebé.

Cuando las dos magas entraron al gremio, Meredy se supo en pie rápidamente pero sin acercarse a ninguna de ellas. No sabia que era lo que habían hablado y que era lo que iba a suceder desde ese punto.

Ultear le sonrió a su hija y le extendió la mano, Meredy sin duda alguna la tomó y se vio en un abrazo cálido de su madre. La pelirosa se sentía protegida al estar en los brazos de su madre, siempre lo había estado, desde el día en que esta la encontró.

Minerva solo miraba con curiosidad para luego sonreír al ver la cara de tranquilidad de su alma gemela. Meredy se separó de su madre y sin que Minerva tuviera un segundo para reaccionar la abrazó con fuerza. Minerva reaccionó con rapidez y le devolvió el abrazo con la misma fuerza. Ambas no podían describir la felicidad que se sentía al estar en los brazos de la otra. Makarov y Mavis miraban a la pareja con curiosidad, aún les faltaba mucho por saber sobre los lobos.

Ultear miró a Lucy y le sonrió, le hizo señas para que fuera y hablara con Minerva. Lucy dudo por unos segundos, no quería separarse de Erza, no después de lo que había pasado.

—Ve.—Le dijo Ultear. —Yo cuidaré de ella y me asegurare de que nada le afecte.—

Lucy asintió y se acercó a Minerva y a Meredy. Las dos chicas solo miraban a Lucy con seriedad hasta que esta les sonrió.

—Siganme.—Dijo Lucy.

Minerva y Meredy fruncieron el ceño, Lucy quería hablar con las dos. Sin más la siguieron sin hacer ni una pregunta, esperaron a que Lucy fuera la que decidiera romper el silencio.

Lucy miró a la nueva pareja y sonrió, le daba alegria saber que se habian encontrado y que ahora no se separarian. —Solo les pido que sean honestas en todo momento.—Empezó a decir Lucy mientras dejaba salir un suspiro. —Mientras haya comunicación entre ustedes todo saldrá bien, en caso de que no sepan qué hacer pueden venir y hablar conmigo. Se que va a ser difícil para ustedes cuando no saben cuáles van a ser sus reacciones en ciertas ocasiones.—

Ambas chicas asintieron y sonrieron al mismo tiempo, sabian que podian contar con la maga estelar en todo momento. Lucy vio como Minerva trataba de acercarse un poco a Meredy y esta no se movía.

—Cuando salgan de viaje o hacer una misión estén alertas.—Dijo Lucy viendo como los rostros de las chicas se llenaban de confusión. —Minerva si tu sientes a otro Alfa cerca, puedes reaccionar de manera agresiva así que tienes que acercarte a Meredy en esos momentos ya que ella te dará la calma que necesitas. Meredy, para ti sera mas dificil ya que tendrás a Omegas y Gammas cerca y tus reacciones serán igual de agresivas que las de Minerva.—

Lucy miró como las chicas hacían gestos de disgusto, la rubia solo pudo reír por lo bajo ante eso pero sabía que mientras Minerva y Meredy siguieran sus consejos todo estaría bien.

—Se que muchos pensaran que las Omegas no pueden ser agresivas/os pero cuando se trata de tu alma gemela todo es posible.—

—Gracias.—Dijo Meredy, sabía que muchos pensaban que ella no era buena peleando o que no era agresiva por el hecho de que era una Omega, pero las cosas eran totalmente diferentes.

Lucy solo le sonrió con cariño. —Otra cosa.—Dijo Lucy. —Se que notaron la reacción de Erza.—Las chicas asintieron y se empezaron a preocupar, pensando que le habían hecho algún tipo de daño a la maga de la armadura. —Es normal su reacción al no saber cómo protegerse de las fuertes feromonas, y es peor porque está embarazada ya que su magia y toda su concentración se encuentra en proteger a nuestro bebé. Solo les pido que tengan un poco de cuidado en cuanto a sus reacciones.—

Minerva y Meredy asintieron rápidamente, lo que menos querían era hacerle daño a Erza y a su futuro sobrino/a. —Las dejare solas para que hablen.—Dijo Lucy alejándose de las chicas.

Minerva y Meredy le dieron una sonrisa a la maga estelar. Minerva no sabia que hacer, así que solo tomó a mano de Meredy y empezaron a caminar, ninguna decía nada, estaban felices de poder pasar un momento a solas y por el momento el estar en la presencia de la otra les llenaba de alegría. Sabían que tarde o temprano tenían que tener una buena conversación, tenían que conocerse más allá del simple hecho de que eran almas gemelas, que eran Alfa y Omega, porque al fin de todo ellas eran Minerva y Meredy, dos mujeres fuertes e independientes.

Lucy estaba por abrir las puertas del gremio cuando esta se abrió de golpe y un espada quedó incrustada en la puerta. La rubia tragó duro, reconocía esa espada y eso solo queria decir que alguien había hecho enojar a Erza. Lucy sabía que Erza era una mujer amorosa cuando estaba contenta, adorable cuando sus labios temblaban al tratar de evitar caer en llantos, pero si era sincera cuando Erza se enojaba daba mucho miedo y ella siempre terminaba siendo la que la tranquilizaba.

La rubia entró al gremio y vio a su novia cerca de la barra con una Mirajane asustada, una Ultear riendose a carcajadas y una Cana bebiendo un barril de cerveza mientras trataba de alejarse de Erza.

—¿Qué fue lo que pasó?—Preguntó Lucy con un poco de temor.

Ultear tomó una bocanada de aire para poder dejar de reírse. —El estupido de Natsu insinuó que Erza estaba gorda.—

—Lo siento.—Se disculpó el chico pelirosa asustado de lo que Erza fuera a hacerle.

Erza le dio una mirada asesina a Natsu y luego a Ultear. Lucy dejó salir un suspiro y se acercó a su novia quien parecía haber estado a punto de comer su pastel de fresas que ahora estaba siendo ignorado. Eso no era buena señal, Lucy sabía que Erza jamás ignoraba un pastel de fresas, y estaba entendiendo que lo que Natsu había insinuado estaba afectando a la maga de la armadura.

—¿Dónde están Minerva y Meredy?—Pregunto Ultear al no ver a las chicas entrar después de Lucy.

—Las deje solas para que pudieran hablar o simplemente pasar un momento a solas.—Dijo Lucy mientras se sentaba al lado de Erza y pasaba un brazo por los hombros de esta. La rubia estaba tratando de darle un ánimo a la pelirroja para que comiera su pastel de fresas.

Ultear decidió quedarse callada y dejar a las dos chicas solas, Lucy sonrió al ver a Ultear moverse al lado de Cana y pedirle un poco de alcohol. Lucy estaba orgullosa de que la maga de hielo no hubiera ido detrás de su hija, sabía que sus instintos maternos estaban muy alertas.

Después de unos segundos, Lucy puso toda su atención en Erza quien parecía estar mejor ya que ya había empezado a comer de su pastel. Pero la maga estelar estaba notando que el ruido estaba molestando a Erza y sabia que tenia que hacer algo al respecto.

—Vamos.—Le susurro Lucy a Erza.

—¿Donde? —Preguntó la maga de la armadura.

—Solo sigueme.—Volvió a susurrar la rubia, Erza solo asintió y dejo que Lucy le guiara fuera del gremio.

Ambas empezaron a caminar por las calles de Magnolia, disfrutando de estar juntas y sin las peleas del gremio. La rubia podía notar como Erza se relajaba un poco más, sonrió porque sabía que ahora todo estaba mejor.

Erza decidió que quería caminar por el bosque así que sin más guía a Lucy hasta ahi. La maga estelar no protesto solo se dejo llevar, cuando llegaron a un lugar tranquilo ambos tomaron asiento. Lucy se ayudó a Erza a sentar para luego sentarse detrás de la maga de la armadura y pasar sus brazos alrededor de la cintura de la pelirroja. Erza se dejó que la rubia le abrazara por la espalda y se relajo lo mejor que pudo. El estar de esa manera les hacía dejar salir suspiro de gusto, ambas estaban contentas y no querían hacer ni un tipo de ruido. Se quedaron minutos sin decir nada, Lucy acariciando el vientre de Erza y está disfrutando de las caricias. Sabían que ese momento era lo mejor que podían pedir.

—¿Quieres regresar? —Pregunto Lucy en su susurro.

—No, todavía no.—Replicó Erza mientras se acomodaba mejor en los brazos de Lucy, la rubia no dijo y dejó a Erza descansar.

Todos los espíritus estelar podían sentir la paz de su amiga, y no podía evitar sonreír. El rey de los espíritus veía como sus hijos sonreían, podía sentir la paz emanar de ellos con tanta facilidad que le hacía estar tranquilo.