N/a: Estoy extremadamente feliz con este capítulo, tiene todo, cariño, amor, Syndra enojada, risa e insultos a los yordles.
No tengo mucho que decir, solo que es la continuación del capítulo anterior, y que me quedó muy largo a comparación de los otros. Espero que sea de su agrado y lo disfrute.
Muchas gracias por leer.
– ¿PUEDES EXPLICARME QUE PASÓ ALLÍ? – Syndra carraspeo ya en su fortaleza a Zed.
– Tampoco que jamás nos hubiéramos besado. Aproveche la situación. Jonia hace tiempo que nos tiene en la mira, por lo menos así, nos tendrán menos en cuenta, podremos movernos con más libertad, y sorprenderlos.
Además, Noxus queriendo una alianza con nosotros. No es necesario ser inteligente para darse cuenta de que Swain lo único que quiere es poder y territorio. Ganaríamos una guerra contra Jonia, pero qué nos quedaría, un mugroso edificio en medio de las ruinas de Jonia ahora controlado por Noxus. Hasta un Yordle cualquiera podría darse cuenta de eso. Si Swain cree que lo dejaré utilizarme es un idiota.
– Me importa poco y nada Swain, Noxus, Jonia y la raza de los yordles. IMBECIL. TE QUITASTE LA MÁSCARA EN FRENTE DE TODOS.
– Era un riesgo que debía correr. – Zed se sentó esquivando una esfera de Syndra que arrojó con todo el odio de su cuerpo.
– ¿Riesgo? Nunca quieres quitarte la máscara junto a mí, idiota. – Syndra enfureció y Zed la miró con la ceja levantada.
– ¿Estás diciendo que lo único que te molesta es eso? ¿Y dices que yo soy el idiota en esta discusión?
– SÍ. –Syndra arrojó otras muchas esferas hacia él.
– Estás loca.
– QUITATE LA MÁSCARA AHORA. – Syndra estaba enfurecida como nunca. Siguió arrojando esferas hacia Zed como si no hubiera mañana.
Zed uso sus sombras para acorralarla en un rincón.
– Ya, sin máscara. ¿Tranquila? – Syndra lo miró enfadada. Zed resopló. – ¿Algo más?
Syndra lo miró con seriedad en silencio, después de varios minutos Zed comenzó a ponerse nervioso.
– Sí… – Syndra suspiró y tomó todo el valor que pudo. – Esta noche dormirás aquí, conmigo.
– En realidad, tengo cosas que hacer en la orden esta noche.
– Zed, no te lo estoy preguntando.
Se recostó pesadamente en la cama de Syndra, esa que solo podía describir como una bolsa gigante y purpura de arenas movedizas; mientras la esperaba. Syndra había ido al baño a hacer quiensabequécosademujeres.
Observó la habitación con detenimiento desde su lugar en la cama, hacia mucho que no pisaba la habitación de su aliada, hacía mucho tiempo, en realidad que no pisaba su fortaleza. Alrededor de varias semanas, muchas en realidad. Syndra siempre insistía en que él la visitara, pero tenía tantas cosas que hacer en la orden y era ella siempre la que terminaba visitandolo y muchas veces se quedaba a dormir. Después de las primeras semanas de que Syndra tomó la costumbre, agradable costumbre de quedarse noches en la orden; ordenó limpiar, preparar y decorar debidamente una habitación cercana a la suya que estuviera siempre preparada para cuando Syndra quisiera quedarse; Recordó la brillante sonrisa, el golpe de esfera y el beso que Syndra le regalo al verla, aunque no era sorpresa –ni tampoco se quejaba – cuando algunas noches Syndra se colaba en su habitación e insistía en que hacía mucho frio, o había demasiados truenos, o se sentía descompuesta, y entonces Zed, resignado se movía a un costado de su cama para que ella se resguardara junto a él. Y fue solo una vez, en la que Zed con una culpa que no quería admitir que lo carcomía por dentro caminó hacia la habitación que había preparado para Syndra, y mientras ella dormía entró sigiloso depositando un beso en la frente contraria y disculpándose con ella en un susurro por una estúpida pelea que ella había iniciado y luego volviéndose a su habitación dejando a Syndra seguir fingiendo estar dormida mientras una sonrisa emanaba de sus labios.
Salió de sus pensamientos cuando una esfera apareció MUY cerca de él. Si de algo podía estar seguro era de que había solo una cosa que Syndra amaba hacer además de devorarse los infinitos libros de la biblioteca de la orden, y eso era, por supuesto, intentar asesinarlo cada vez que tuviera una oportunidad.
Sombras
La oscuridad absoluta estaba asfixiándolo, no podía ver, no podía respirar, sentía que caería rendido a un suelo que no sabía dónde estaba en cualquier momento. Sentía su rostro arder, deseaba matar, correr y destruir. El olor metálico de la sangre, su sangre probablemente, era lo único que podía distinguir. Correr, intentaba correr y no sentía su propio cuerpo. Sentía que se hundía en la nada, que se ahogaba en un océano oscuro, no podía ver, ni respirar, ni moverse, ni hablar, solo podía escuchar una voz oscura, maligna y pesada que le susurraba directamente en su mente cosas horribles que no distinguía pero sabía que lo eran. En medio de la oscuridad distinguió una sombra incluso más oscura que el lugar donde estaba muriendo. No era él, pero era como la suya. Y por primera vez tuvo miedo en su vida, miedo y odio, era lo único que podía sentir. Eso y dolor, el dolor ardiente de sentir que en medio de ese océano se estaba quemando vivo como en un infierno, quizás realmente estaba en el infierno.
Sombras
Zed
Sombras
Zed
La sombra prohibida gan… ZED.
Despertó con un grito mudo, en medio de una habitación iluminada que lo encegueció y cerró los ojos con fuerza, su rostro ardía como si aun se estuviera quemando en ese océano oscuro. Cuando tomó conciencia de sus acciones se dio cuenta de que todo su cuerpo temblaba, que estaba cubierto de sudor, de ese sudor frio que te baña cuando tiene miedo y sabes que no hay vuelta atrás. También sintió una mano suave y fina sostener con fuerza las suyas y recordó dónde estaba. Abrió los ojos suavemente y lo primero que vio fue a Syndra, con su rostro bañado en preocupación, con los ojos vidriosos, asustada, mirándolo esperando a que reaccione. Verla así lo relajó de una forma desmedida, la abrazó con fuerza mientras las lágrimas de ella luchaban para no mojar la ya empapada camisa de Zed. Ya no sentía el olor metálico a sangre, sentía el perfume suave de Syndra; ya no sentía que su cuerpo estaba quemándose, sino que tenía un calor en su pecho, una calidez buena. Ya no sentía que estuviera sumido en la oscuridad que intentaba llevárselo, ahora estaba cubierto de luz, porque Syndra era su luz.
La separó un poco de su pecho, no necesitaba que ella también se asfixie, y vio su rostro nuevamente, y lo único que pudo pensar era en quería que ella no se separara jamás de él. Quizás, algún día se lo diría. Algún día le diría que en el fondo la amaba.
Desde hace tiempo tenía esas pesadillas, la oscuridad absoluta que lo asfixiaba, eran recurrentes pero nada que él no pudiera soportar, y aun así esa fue la peor, más real y destructiva que tuvo. La primera vez en su vida que sintió miedo, un miedo real.
Y luego, estaba Syndra, a quién le agradecía su preocupación, pero esto ya era exagerado.
– Zed ¿cómo te sientes? – Ya su miedo se había esfumado, su sangre había vuelto a fluir con la misma velocidad de siempre, estaba tranquilo, aun abrazado a la soberana intentando dormir.
– Ya estoy mejor – Le dijo acariciándola con suavidad.
– Me alegro, realmente me tenías preocupada – Syndra sonrió con ternura… ternura que no era propia de ella – pero, ya que estas bien VETE A CAMBIAR ESA ROPA, TIENES UN OLOR ASQUEROSO, ME APESTARAS LA CAMA. BAÑATE Y QUITATE ESA ROPA O TE LA QUEMARÉ. – A veces la amaba, a veces solo quería huir.
Y Syndra cumplió su cometido, él se había bañado y si bien no estaba desnudo, miraba con recelo a sus pantalones y camisa que Syndra dejó en un rincón y que no le permitía ponérselos.
Estando como estaba, con la hechicera recostada en su pecho, abrazada como un koala a él, era una situación terriblemente incomoda. Miraba sin parar a su ropa y luego a la ventana, rogando que se hiciera de día lo más pronto posible para así terminar con esa vergüenza.
Zed le acariciaba tenuemente los brazos mientras ella estaba acurrucada contra él, podría asegurar que casi podía sentirla ronronear, Syndra era violenta, destructiva, controladora, dominante, peligrosa, inocente, y hermosa. Zed podría quedarse horas admirándola.
– Zed… – Syndra se aventuró a cortar el silencio que se había instalado recibiendo un "hmmmm" en respuesta indicándole que siguiera. Syndra titubeo y volvió a esconder su cabeza en el hombro ajeno.
– ¿Qué sucede Syndra?
– Nada, quería preguntarte algo pero, no, no es nada importante. – Zed la miro de reojo todavía escondida.
– ¿Es sobre nosotros? – Syndra asintió suavemente. – ¿Crees acaso que hay un momento mejor qué este para preguntar algo así? – Syndra estaba callada, algo poco común en ella, él le beso la cabeza con suavidad, no quería que ella temiera.
Syndra le dedico un beso en la mejilla, y luego otro, y luego otro en la frente. Zed rio suavemente mientras Syndra lo llenaba de besos. En la frente, en los labios, en los parpados, en las mejillas, en los labios de nuevo, en el cuello, en las cicatrices.
– Zed – Beso – Yo –otro beso – quiero – besos – Zed –beso – que lo – beso – hagamos.
Zed se quedó de piedra mientras Syndra volvía a depositar un beso sobre sus labios, no uno casto. Uno apasionado, lento, suave, húmedo y cálido.
Syndra se separó con delicadeza y apoyo su cabeza nuevamente en el pecho contrario. Él no decía una palabra. La naturaleza humana es extraña. De repente el pecho de Zed era cálido y suave. Ahora parecía no tener forma, ser frio y…
DESAGRADECIDO, COBARDE, IMBECIL Y ESTUPIDO APESTOSO.
DESPUES DE LO QUE LE COSTO SINCERARSE DE ESA FORMA Y EL ESTUPIDO DE ZED CAMBIA DE LUGAR CON UNA SOMBRA Y SE VA A QUIEN SABE DONDE. LO MATARIA, LE CORTARIA LOS BRAZOS, LAS PIERNAS, LA CABEZA, LO COCINARIA A FUEGO LENTO Y LO SERVIRIA A TODA LA ORDEN DE LA SOMBRA COMO PLATO PRINCIPAL CON PAPAS FRITAS.
N/A: … AJJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJJAJA *Se descompensa* ¿QUERIAN AMOR? BUENO NO. LO LAMENTO PERO NO.
Amor va a haber, pero no piensen que lemmon explicito, soy muy manca para escribirlo, incluso peor que jugando con Azir (leoniwis les puede decir que tan mala soy) además tengo que cambiar el ratin meh.
A todo esto: 1683 palabras, sin notas de autor. Un nuevo record, es el más largo que hice, iba a ser más largo, pero no quería que se acostumbren a leer cosas largar y suban sus expectativas y después decepcionarlos subiendo capítulos con 900 palabras. ¡Así que esperen el capitulo 12, va estar en sus pantallas de pc o celular muy pronto! O eso espero.
La historia continua en el capítulo 12, así que estén atentos y no se olviden de nada. Recuerden que esto también tiene mucho que ver con el capítulo 8 cuando Zed cae desmayado en la Grieta, así que si alguien tiene una idea aproximada de qué estoy tramando, dígamela y se lleva UNA CAJITA… DE CARTON WIIIIII
Pd: ¿se dieron cuenta de que luego de que yo casi mato a Zed lo desactivaron? D: TENDRE MÁS CUIDADO DE AHORA EN MÁS, LO PROMETO. CASI LO MATO REALMENTE D:
Pd2: Este 20 es mi cumpleaños, regálenme un review :3
Pd3: Holi
