Capítulo 11: Una noche de historias corrientes.
No muy lejos de allí, una pequeña figura vestida de negro se dirige hacia una casa en particular. Avanza silenciosamente intentando ignorar el mensaje de la mariposa del infierno que la acompaña. Si tan solo hubiera llegado al mundo de los vivos unos minutos antes, habría notado la apertura de una garganta. Pero no es así, no lo sabe. Al llegar a su destino, el hogar de un humano que solía ser un shinigami, como ella, se asusta. Ese humano debería estar desprovisto completamente de ningún tipo de reiatsu, pero no lo está. Aun así siente que darle las gracias y olvidarse de él no sería suficiente, no estaría bien. Decide romper las reglas otra vez y darle su poder de shinigami. Cree que así podrá arreglar las cosas.
-Lo siento… Nii-sama
Se preparó para saltar hacia la habitación de Ichigo, mientras comenzaba a desenvainar su espada. Intenta impedirlo, pero las lágrimas comienzan a brotar de forma cada vez más abundante de sus ojos.
-¿Se puede saber qué haces, Rukia?- Sintió una voz grave decirle. La aludida se volteó sorprendida, al tiempo que horrorizada, hacia el hombre que le sostenía de forma inamovible el brazo con el que se disponía a sacar su zampakutoh.
-¿Qué haces aquí, Renji?- Devolvió la pregunta, intentando evitar la otra.
-Eso te estaba preguntando yo, tonta. El capitán Kuchiki me envió en tu busca. También el capitán Ukitake está preocupado por ti. ¿En qué demonios pensabas?
-Eso no te importa. Vete por favor, no sea que…
-Te equivocas. Sí que me importa. En cuanto a lo que intentabas hacer, no te lo recomendaría. Además de en los problemas en los que te meterías y meterías a todo el mundo, no harías ningún bien. También, como vicecapitana de 13º escuadrón tendrías que saber que tu capitán está a cargo de la vigilancia de Kurosaki, y los altibajos en su reiatsu son cada vez peores. Lo que nadie quiere, y tú incluida, es un hollow con poderes de shinigami que pueda hacernos daño, y mucho menos Ichigo.
-Pero… él se sentía tan mal…- dijo a punto de llorar otra vez- ¿Por qué él se sacrificó para protegernos a todos y ahora lo dejamos de lado? ¡Eso no es justo en lo absoluto!
-No estamos aquí para decidir que es lo justo y lo que no. Me dijeron que es mejor dejarlo tal y como está. Órdenes de arriba. Dicen que tal vez se normalice, Rukia, ahora lo único que puedes hacer es evitar que muera como humano- finalizó el pelirrojo. Suspiró. Al menos no tendría que utilizar la fuerza para llevarla de vuelta.- Vamos, Rukia, por favor, que tengo órdenes del capitán Kuchiki de traerte de vuelta sin armar mucho revuelo.
-Nii-sama… Esto me hace acordar a aquella vez…
Abrazó al pelirrojo. Más allá de su obsesión malsana con superar a Byakuya, siempre se preocupaba por ella. Aunque siempre se enojara o hiciera un escándalo o una fiesta por todo, siempre había estado allí, desde que se conocieron en el Rukongai. Se soltó del abrazo, echó un vistazo al ex-shinigami que yacía intranquilo, y se dispuso a volver. Con Renji a su lado. Por un momento, entre toda esa tristeza, se sintió feliz. Él estaba a su lado, como siempre.
Orihime volvía feliz de su nuevo trabajo de medio tiempo, en una pequeña pastelería-panadería, y le encantaba. Además, le daban las sobras cuando salía, y tener esas delicias gratis la emocionaba todavía más. Andaba saltarinamente hacia su apartamento. No estaría bien que una chica de su edad no fuera feliz, ¿Verdad, hermano? ¡Mírame! No tienes que preocuparte por mí.
Aunque todavía le dolía que después de tantos años queriéndole y siendo su amiga lo mejor que podía, Ichigo ni siquiera la llamaba por su primer nombre. No le correspondía en lo absoluto. Era lo normal. Era una inútil y un estorbo. Alejó esos pensamientos de su cabeza. Decidió darse por vencida y seguir con su vida normal. Al fin y al cabo, era lo que debía hacer.
Ese mismo día ya por la noche, dos shinigamis se habían acercado a la casa de cierto pelinaranja, sin que él diera cuenta de ello. Ichigo dormía tranquilamente, pero a plazos. Cada cierto tiempo, cuando se relajaba o se confiaba, la voz de ese despreciable ser lo torturaba. Solo, desesperado en la oscuridad, ya no se podía ni refugiar en sí mismo. Había pasado un año desde la batalla con Aizen, un año desde que no dormía, un lapso en el que incluso había perdido algo de peso y aparentemente algo de la cordura que le quedaba.
-Tiempos cambiantes se acercan, su majestad…
-¡Cállate! – replicó completamente seguro de que eso no lo aplacaría.
-¿Por qué debería hacerte caso? Nos has utilizado como meras herramientas, para defender algo que no queríamos defender. Poniendo en peligro lo que queríamos defender, nuestra vida, nuestro lugar. Zangetsu perdió todo su poder, y tú el tuyo. Apenas se puede sentir su conciencia en las profundidades de este mundo. ¡Lo has matado, rey! ¡No deberías merecer ese título!
-Aguántate y déjame en paz.- contestó el ex-shinigami, inseguro, en medio de la soledad de su habitación. Odiaba esa voz.
-Las cosas pueden cambiar, rey- Replicó, para luego comenzar a reía a carcajadas de forma histérica.- Puedes odiarme, pero al igual que tú formo parte de ese ser que se llama Ichigo Kurosaki que tú gobiernas ahora. Pero no tienes poder propio y nos manejas de forma suicida. ¿Crees de verdad que esa es la forma de actuar de un verdadero rey, Ichigo? Recuérdalo, procura no morir antes de que yo vuelva a tomar el control, de otra forma, ese 'yo' tuyo, desaparecerá de la misma forma que lo hizo Zangetsu.- Y la voz desapareció riéndose en la lejanía, salvaje, como lo hacía siempre.
Ichigo se recogió sobre sí mismo en esa inusualmente fría noche de verano. Lloraba. Todo había vuelto a ser normal de una forma tan alarmantemente brusca que, en cierto modo, todavía no había podido asimilarlo. Como si en todo momento esperara que Rukia apareciera de repente y le dijera que todo había sido una broma de mal gusto. Quería sentirse necesitado otra vez. No sentía su amistad con sus amigos igual que antes. Y entre todas sus lágrimas, comenzó a reír. Por un momento pensó que sería desagradable morir y verse relegado a la nada. Qué idiota era. Después de todo, se lo merecía. En su ansia de poder hacer algo, se metió donde no debía arrastrando a sus amigos con él. Aun sonriendo, dijo para sus adentros esperando que su hollow lo escuchara: "Si muero y llegas a tomar el control, por favor cuida de Orihime. Ella es quien menos se merecía todo esto y quien peor lo ha pasado. Por mi culpa ya no es como antes". Y, para su sorpresa, Hichigo le contestó: "Como desee, su majestad. Mientras sea tu caballo, estoy para servirte. Solo espero que a cambio tu hagas lo mismo por mí algún día, rey".
Ichigo pudo dormir tranquilo y en paz desde esa noche. Desde esa noche, Hichigo se dedicó a esperar. Por primera vez, habían llegado a unas paces. Si es que era todo diferente cuando se encontraba la princesa de por medio.
Durante todos esos días de verano, Ishida se había dedicado a entrenar. Sólo por entrenar, para mantener la mente ocupada en algo. Nunca más se vería envuelto en asuntos de shinigamis, y menos con Ichigo fuera de combate.
En otra casa de Karakura, Chad se alegraba en el fondo de que Ichigo hubiera perdido sus poderes. Ahora las cosas volvían a ser normales, no tendrían que luchar por sus vidas. Podría volver a cubrir las espaldas de Ichigo y viceversa. Se reprochó por sus pensamientos egoístas. Pero quería creer que todo era mejor así.
Lo único que no podía sacarse de la cabeza era la posibilidad de que sus propios poderes tuvieran origen hollow. Pero tampoco se preocupaba demasiado por ello. Esperaba nunca más volver a necesitarlos.
Volviendo a la casa Kurosaki, el antiguo capitán del Gotei 13 Kurosaki Isshin se atormenta todas las noches preguntándose cuál de todas sus acciones había sido la causa de que su hijo se encontrara en ese estado. Confiaba en que recuperara sus poderes como había hecho él, pero no sabía qué hacer con la falta de ganas de vivir que inundaban ahora a su hijo. Sabía que la pérdida de poder sólo había sido la gota que colmó el vaso. Se durmió, esperan do inocentemente como todos los días, que al día siguiente las cosas mejoraran.
En otra de las habitaciones de la misma casa, Karin escapa silenciosamente por la ventana. Se había estado ocupando ella sola de los hollows de la zona con la ayuda de algún que otro objeto que le dejaba Urahara. No dejaría que nadie le hiciera daño ni a su hermano ni al resto de su familia. Kisuke le había ofrecido meses atrás llevar a cabo el mismo procedimiento que con su hermano, para sacar los poderes de shinigami que tendría que haber heredado también de su padre. Esta noche, como otras tantas desde la noche de hace un mes atrás en la que le había hecho el ofrecimiento, Karin se estaba planteando seriamente decir que sí.
Esa misma noche, en una de las casas del distrito Mashiba, en el centro de Karakura, en una de las zonas acomodadas, una chica de cabellos cortos y ojos verdes no duerme. No porque no pueda. Aprovecha la tranquilidad y la soledad de la noche para pensar. Ha sentido el reiatsu de cierto arrancar por la zona desde hace días, y cuando había planeado ir a decírselo a Sakura, pudo verlo siguiéndola. Ahora a la noche pensaba cuidadosamente las posibilidades de lo que podría pasar y cómo debía influir.
Encontrada una solución que comprobaría al día siguiente, se dispuso a dormir. Paro ahora sí que no podría. Maldito calor y maldita su idea de dejar la ventana abierta. Ahora tenía a su nuevo vecino de piel pálida y cabellera negra que se había colado allí como si la cosa. Podría haber gritado, pero esta no era la primera vez que él hacía eso, y sabía que solamente vendría a comprar información, a cambio de otra. Maldijo. No se esperaba esa visita, y no se había preparado mentalmente para ello.
-Acaba de pasar algo que no habrás advertido, pero que podría ser de tu interés, humana. –Dijo Ulquiorra con la voz grave e inexpresiva- Me dirás por qué habéis necesitado que una zampakutoh atravesara a Grimmjow para sacarlo de su cuerpo. Luego te diré por qué te tienes que preocupar esta noche. Aunque, al fin y al cabo, no tienes que por qué preocuparte, ya que no puedes hacer nada al respecto.
-Dudo mucho que lo que haya pasado sea tan importante como para ser equivalente a una información que me ha costado tanto obtener.
-Entonces supondré que no quieres saber que es lo que le ha pasado a tu amiga. De todas formas, ya sabes que no puedes hacer nada.- terminó de decir mientras se acercaba a la ventana por la que había entrado con una lentitud exasperante.
-Espera, te lo diré- Odiaba tener que mirar a ese rostro que nunca sufría cambio alguno.- A menos que consigas que un shinigami voluntariamente te saque de su cuerpo, cosa que no es muy factible, tienes la opción de que te atraviese con su zampakutoh para sacarte de tu cuerpo la primera vez sin que tu alma sufra cambios sustanciales. Si simplemente te suicidas o te matan, no es probable que tu alma se quede tal y como está, ya que el proceso por el que se ha metido dentro de tu cuerpo no es en lo absoluto natural- Omitió que podía suicidarse usando su propia zampakutoh. No era necesario que lo supiera, y de paso, conservaba otra basa para algún problema futuro del que debiera ocuparse y recabar información. Los dos presentes en la habitación sabían cuan importante era tener información para obtener poder.
Le preocupaba Sakura, al final era la única amiga verdadera que tenía. Había pagado muy barato por saber eso.
-Supongo que ya sabrás que la sexta espada ha vuelto al mundo de los vivos hace días- A esa basura le convendría que no trajera hordas de shinigamis- Pero lo más importante, es que esta noche ha abierto una garganta y ha llevado a tu amiga a Hueco Mundo. Convirtió su cuerpo en una formado por partículas espirituales, no hubo necesidad de matarla.
Terminó de hablar y se marchó, silencioso como una sombra, de aquella habitación, simulando la forma con la que había entrado, dejando a la rubia a solas. La peor de las posibilidades que ella había considerado, se había vuelto realidad, y lo peor de todo eso es que no podía influenciar en ningún modo los hechos. Sólo quedaba esperar.
Hola! aquí termina el capítulo 11! espero que os haya gustado. He subido este y el 12 de golpe, así que ya tenéis el cap 12! :D. Así que sin más preámbulos, al siguiente capítulo!
También podéis dejar rewiews, que son gratis e ilusionan mucho a la autora :)
