¡Hola!

Siento mucho haber tardado tanto en publicar, pero no tuve mucho tiempo la semana pasada y solo pude ponerme a escribir a partir del martes. A modo de disculpa alargué el capitulo :D ¡Son 6500 palabras! D: solo espero que no se les haga muy pesado.

No quiero entretenerlas mucho, así que dejaré lo demás para la parte de abajo.

Disclaimer: Los personajes de Five Nights At Freddy's pertenecen a su creador Scott Cawthon.

Aclaraciones:

*El texto -Escrito así- es flashback.

*La historia de Payton y Becker la escribí desde mi punto de vista por que no soy buena narrando en primera persona.

*Quería recordarles que transcurrió un mes desde que Foxy y Bonnie hicieron sus cositas (?

¡Disfruten!


Las semanas habían pasado en calma y poco a poco el clima frío se había ido incrementando, así como el trabajo en la universidad; aunque a Bonnie no le afectaba mucho, por las tardes solía estar con Foxy, algunas noches iba con Payton y algunas otras con Becker. Durante el mes no había podido encontrar a nadie más por mucho que se esforzara, pero Payton lo había tranquilizado diciéndole que solo era cuestión de tiempo para que todos los demás se atrevieran a manifestarse frente a él.

Era casi media noche cuando termino todos los trabajos que tenía que entregar al día siguiente; suspiró cansado para después levantarse y salir de su habitación en camino al ático. Al llegar a la escalera se topó con Freddy, no se sorprendió, ya era normal encontrarse con el comiendo a mitad de la noche, sonrió pensando en que haría Chica cuando se enterara de que era el castaño quien se comía los dulces y cupcakes que preparaba junto a Margaret.

—Chica va a matarte cuando sepa que te comiste su pastel —Dijo sonriendo señalando la rebanada del postre que el más alto sostenía.

—Solo es una rebanada —Le devolvió la sonrisa —No vas a decirle, ¿cierto?

—Para nada.

Después de esto Bonnie esperó a que Freddy entrara en su habitación para dirigirse al pasillo que lo conduciría al ático. Subió la escalerilla tratando de no hacer ruido y cuando estuvo arriba la entrecerró.

Encendió la luz y sonrió al ver a Payton de pie frente a él, sonriéndole.

—Hola.

— ¡Hola! —Escuchó de pronto la voz de Becker que corrió hasta estar frente a él.

—Es raro verte aquí, Becker.

— ¡Payton me llamó!

— ¿Ah, sí? ¿Para qué? —Preguntó arqueando una ceja.

—Creo que estaría bien si te contamos como fue nuestra muerte —Respondió el pelinegro.

— ¡¿Enserio?! ¿Eso significa que ya confías en mí? —Pregunto Bonnie emocionado y preocupado a la vez. ¿Podría mantenerse como siempre sabiendo como murieron los antiguos habitantes de la casa? ¿Enserio iba a tomar ese riesgo?

—Claro, además ya te he hecho esperar mucho, pero antes tienes que prometerme que no le dirás esto a nadie.

— ¡Claro!

El pelinegro se sentó en el suelo seguido por los otros, que lo miraban expectantes.

—Bueno… —Suspiró —Mi padre era profesor en un prestigioso internado de la ciudad, a donde llegaban niños de todas partes del mundo, mi madre no trabajaba, pero dedicaba parte de su tiempo en pintar; tengo que decir que era bastante buena. Me mudé a esta casa en el 2003, ya había cumplido los veintidós años, y había vivido con mis padres hasta ese entonces. Meses después hubo un incendio en el internado, nada grave, pero parte de los dormitorios quedaron fuera de servicio. Entonces el director decidió que durante el tiempo que tardara la reconstrucción los niños se quedarían con algunos profesores.

Bonnie permaneció totalmente concentrado en lo que Payton le decía, no quería perderse nada.

—A mi padre le asignaron seis niños, pero en esa casa no había mucho espacio, así que me pidieron que me hiciera cargo de dos de ellos. Al principio no estaba muy contento por tener que encargarme de una par de niños, pero tenía que ayudar a mis padres. Como no querían obligar a ninguno a quedarse conmigo los trajeron a la casa y dejaron que decidieran. Casi todos se sintieron intimidados por el aspecto de la casa, excepto uno. —Dirigió su vista a Becker, quien le regaló una sonrisa que de inmediato fue correspondida.

.

.

.

Payton se encontraba de pie en la puerta esperando a sus padres, que traerían a los niños, no estaba para nada contento, pero no tenía otra opción.

La camioneta apareció y aparcó frente a la casa, casi de inmediato un grupo de niños bajó corriendo, el pelinegro dedujo que ninguno de ellos pasaba de los once años. Saludó a su padre poniendo una sonrisa falsa y esperó a que el hombre calmara a los niños.

Escuchen —Dijo en voz alta, haciendo que todos le pusieran atención —Él es mi hijo Payton, vive aquí y le he pedido que se encargue de dos de ustedes porque en casa no tenemos mucho espacio. Les dejaré elegir si quieren quedarse ¿Bien?

El grupo asintió.

Entraron a la casa y el escándalo de los niños se detuvo cuando notaron el aspecto oscuro de la casa. La madre del pelinegro comenzó a hablar.

Adelante, pueden ir a donde quieran, pero no rompan nada.

Los menores comenzaron a moverse en grupo, hablando en voz baja. Recorrieron la casa entera lentamente, Joshua, el padre de Payton le pidió que fuera con los niños y les hablara acerca de la casa, cosa a la cual el joven aceptó, pero de mala gana.

Siguió a los niños y hablo muy poco durante el recorrido. Cuando terminaron el pelinegro los llevó a la sala y les ordeno quedarse quietos y en silencio.

Los niños permanecían sentados en el sofá más grande, mientras los señores Murdock hablaban en la cocina y Payton los observaba desde el umbral de la puerta. Lucia molesto; mantenía los brazos cruzados sobre su pecho y una expresión de fastidio en el rostro, definitivamente no quería a los niños ahí, y esto no fue pasado por alto por ninguno de ellos.

La madre de Payton; Olivia, apareció sonriente con una bandeja de galletas.

¿Y bien chicos? ¿Les ha gustado? —Preguntó con una sonrisa.

Ninguno respondió.

Bueno, piénsenlo bien. ¿Quién quiere quedarse? —Preguntó esta vez Joshua.

Todo permaneció en silencio y ninguno de los pequeños se movió. Payton esbozó una sonrisa. Eso significaba que no tendría que cuidar a un par de niños molestos y ruidosos; tenía muy claro que su padre no obligaría a ninguno a quedarse.

¡Yo! —Exclamo con entusiasmo un niño de cabello castaño oscuro y ojos zafiro, mientras sonreía. Payton no pudo evitar notar que el acento con el que hablaba era algo extraño.

¡Becker! —Exclamó uno de los niños a su lado — ¿Enserio?

¡Claro! —La sonrisa en su rostro se ensanchó aún más. — ¿Te quedaras conmigo, Luke?

El niño rubio permaneció callado para después negar con la cabeza.

No quiero quedarme.

La sonrisa de Becker se borró casi inmediatamente.

¿Qué hay de ustedes? —Dijo mientras volteaba a ver a los demás. Todos se negaron.

Este lugar da miedo —Continuo otro de los niños mientras se ponía de pie. El castaño hizo una mueca de disconformidad y se volteó para poder ver a los señores Murdock.

Tranquilo cariño —Sonrió Olivia —Payton siempre estará haciéndote compañía.

¿Estás seguro de que quieres quedarte? —Preguntó esta vez Joshua. Becker asintió. —Bueno, tenemos que ir por tus cosas, pero como aún es temprano podrás mudarte hoy mismo.

El grupo se despidió de Payton y partieron. El pelinegro regreso a la casa algo molesto; tenía la esperanza de que los niños se asustaran y se negaran a quedarse, ahora no le quedaba otra más que cuidar a Becker.

Tan solo pasaron un par de horas para que su padre regresara, esta vez acompañado solamente por Becker.

Bajaron las maletas y se despidió para después irse tranquilamente; dejando a Payton completamente solo junto al pequeño castaño.

¡Tengo hambre! —Exclamó el menor una vez que el pelinegro acomodo las maletas junto a la escalera. El más alto le dirigió una mirada de molestia para después ir a la cocina, siendo seguido por Becker de cerca.

Tomó una manzana del montón que estaban en la isleta del centro de la cocina y se la entregó.

¿Solo esto? —Preguntó con un deje de decepción en su voz.

No tengo nada más. —Respondió cortante mientras se dejaba caer en uno de los taburetes. Becker lo imitó.

¿Por qué no querías que viniera contigo?

¿Qué te hace pensar eso?

Todos se dieron cuenta —Dijo mientras jugaba con la manzana entre sus manos —Hasta tus papás.

¿Entonces por qué quisiste quedarte?

No podían cuidarnos a todos… creo que mis amigos no lo notaron.

Payton notó rápidamente que Becker no se comportaba como los otros niños; era más tranquilo y obviamente, más maduro.

Tu acento es raro —Continuó sin cambiar su tono de voz aburrido. — ¿De dónde eres?

De Alemania. Mi padre dice que la educación aquí es mejor.

El pelinegro bufó. Cuando era más pequeño él quería irse de ese lugar a Alemania o Inglaterra. Tenía entendido que el nivel educativo era mejor. Tal vez el hombre solo quería deshacerse del niño.

¿Y tu madre que opina?

El menor bajó la mirada.

Ella murió.

Payton sintió un nudo formarse en su garganta. Becker era muy pequeño y ya había tenido que pasar por una situación verdaderamente difícil. A él la sola idea de perder a sus padres le causaba un hueco en el estómago.

Lo siento.

Está bien. Fue hace mucho tiempo.

¿Quieres irte a tu habitación?

El castaño asintió.

Payton lo llevó hasta una de las habitaciones que estaban disponibles y salió para dejar que hiciera lo que sea que tuviese que hacer.

Voy a preparar la cena.

Solo recibió un asentimiento como respuesta.

Una hora más tarde el pelinegro lo llamó para que bajara a cenar.

No me dijiste porque no querías que me quedara.

Me gusta estar solo.

¿Por qué?

Solo me gusta — Payton seguía portándose frio con Becker.

Eres muy raro.

Después de eso ambos permanecieron en silencio.

.

.

.

Los días pasaron y poco a poco Payton y Becker lograron desenvolverse más el uno con el otro; ahora hablaban más y cuando el menor preguntaba algo las respuestas del contrario no eran tan frías y cortantes como al principio.

En algunas ocasiones Payton tenía que llevar a Becker al colegio puesto que para Joshua era un poco difícil pasar por el por las mañanas. Por las tardes, al salir del trabajo, pasaba por el a la casa de sus padres.

Los días se convirtieron en semanas y las semanas en meses.

Para cuando habían transcurrido dos meses y medio, la relación de ambos podía confundirse fácilmente con la de un par de hermanos. Se llevaban muy bien y hablaban con naturalidad.

La reparación de los dormitorios en el colegio se había retrasado bastante debido al cambiante clima de la ciudad, para Diciembre apenas y se había comenzado a reconstruir.

¿Iras a Alemania durante navidad?

Mi padre no me ha llamado. Seguramente ni siquiera esté en casa.

¿Por qué crees eso?

Su novia vive a las afueras de la ciudad, así que probablemente este con ella.

Ah, ya… —El pelinegro dudó un poco antes de hablar. Aun le resultaba difícil responder a cuando Becker hablaba de su familia. —También será tu cumpleaños, ¿no?

El menor sonrió.

¡Si! Es la próxima semana. Es el primer cumpleaños que paso lejos de mi familia, pero me alegra poder pasarlo contigo.

Esta vez fue Payton quien sonrió ampliamente.

.

.

.

La semana transcurrió normalmente y el día en que Becker cumplía años pasaron toda la tarde en un parque de diversiones. Al regresar a la casa Payton esperó a que el menor se duchara para poder comer el pastel que habían comprado.

¿Qué pasa Becker? —Preguntó el pelinegro al ver al menor entrar con el teléfono en la mano.

Es mi padre —Respondió con alegría sentándose en un taburete. Payton no respondió y comenzó a buscar un par de platos.

Pasaron tan solo unos minutos hasta que Becker lo llamó.

Payton… mi padre quiere hablar contigo.

Claro —Tomó el teléfono —No toques el pastel hasta que vuelva.

Ája… —Fue lo último que escuchó antes de salir al pasillo.

¿Hola?

Hola… uh, quería darte las gracias por cuidar de Becker. Llamé al colegio para saber cuánto tardaran en terminar, pero parece que aún falta. Espero que mi hijo no te cause muchas molestias.

No tiene de que preocuparse, Becker no es ninguna molestia.

Enserio lamento tener que pedirte esto pero… ¿podrías cuidarlo durante las fiestas? Ahora mismo no estaré en la ciudad —Payton recordó lo que el castaño le había dicho; de seguro estaría con su pareja.

Claro.

¿Podrías pasarme de nuevo con Becker?

El pelinegro regresó a la cocina y le entregó el aparato al menor.

¿Papá?

Te quedaras con él durante la navidad. No puedo recibirte aquí.

Bien… —Respondió secamente. — ¿Fuiste a visitar a mamá?

Estoy ocupado para eso…

Entiendo. Tengo que colgar… adiós. —Sin esperar respuesta colgó y se volteó hasta ver a Payton, quien estaba distraído jugando con los cubiertos.

Gracias por aceptar cuidarme.

Está bien —Alzó la mirada para ver al menor, que de pronto parecía querer llorar. — ¿Qué te pasa?

No entiendo porque no le importo… —Comenzó a llorar. Payton se preocupó. Nunca había llorado frente a él. Sin saber muy bien que hacer se acercó a él y lo abrazó.

No digas eso. Es tu padre, claro que le importas.

No… s-sé que él me envió aquí para deshacerse de mí…

El pelinegro reforzó su abrazo.

C-cuando era pequeño… siempre decía que era mi c-culpa que mamá hubiese muerto

Déjalo ya, Becker. Es mentira. —No entendía muy bien a lo que se refería puesto que el castaño no hablaba mucho de su madre.

Murió dándome a luz… —Su voz parecía romperse cada vez más. El mayor no respondió, solamente se dedicó a acariciar el cabello del menor.

.

.

.

Cuando Becker se calmó pudo contarle bien todo.

Su madre, Alicia, se había embarazado meses después de casarse, pero su salud era delicada y tenía que visitar constantemente al médico para comprobar que todo estaba en orden. Ella sabía que no tenía muchas probabilidades de sobrevivir si daba a luz pero de ninguna forma iba a dejar que algo le pasará a su bebé. Siguió con el embarazo a pesar de las negativas que su esposo, Derek Furrer, le ponía.

Ella murió durante el parto.

Después de esto el padre de Becker lo llevó con los padres de Alicia y lo dejó con ellos hasta que cumplió cinco años. Durante ese tiempo casi no se veían y cuando lo hacían Derek se portaba muy cortante y desinteresado con el pequeño; cosa que no pasó desapercibida por él. Vivieron en un departamento hasta que Becker tuvo nueve años; pasaba la mayor parte del día con sus abuelos e incluso le contaban cosas sobre su madre.

Cuando iba con sus abuelos ellos le explicaban lo que había pasado con su madre y por qué su padre se portaba tan distante con él. Aunque habían tratado de explicárselo con calma para así evitar resentimientos en el pequeño, Becker lo entendió perfectamente.

Su padre lo odiaba por haberle quitado a su esposa.

No entendía completamente la situación, pero tuvo que aprender a no molestar a Derek, en especial cuando estaba con su novia. Unos meses después de cumplir nueve años lo enviaron a Los Ángeles a estudiar.

Está bien, Becker. —Suspiró Payton —No soy bueno consolando a las personas pero estoy aquí para ti.

Gracias —Susurró —De verdad eres muy malo para estas cosas…

Una leve risa se produjo entre ambos.

.

.

.

Después de ese día no volvieron a mencionar el tema, ambos actuaban normalmente y Payton ahora entendía perfectamente porque Becker actuaba tan diferente a los otros niños.

Se encontraban caminando por la calle, en dirección al centro de la ciudad.

Mis padres dijeron que van a venir en navidad.

¡Qué bien! ¿Y mis amigos?

Payton hizo una mueca.

Con sus familias.

Ah… claro, bueno…

Mi madre me pidió que te preguntara que te gustaría para la cena.

¿Me dejarán escoger?

Claro, ella dice que no tiene idea de que hacer, así que tu opinión le vendrá de maravilla.

¡Cuando era pequeño mi abuela siempre preparaba muchas cosas! Pero no sé qué escoger.

Tienes tiempo. Piénsalo bien.

Oye… ¿A dónde vamos? —Pregunto el castaño al darse cuenta de que no estaban dirigiéndose a la casa de los señores Murdock.

Al centro comercial. Necesitas ropa nueva.

¡¿Por qué no me avisaste?! ¡No traje mi dinero!

Está bien. Será uno de mis regalos —Le sonrió con calidez.

¡¿Van a ser muchos?!

Ya deja de hablar, ¿quieres? —Dijo sin borrar la sonrisa de su rostro.

Entraron al centro comercial y anduvieron por algunas tiendas hasta decidirse por que comprar. Después de eso Becker quiso ir a la juguetería.

Payton se quedó atrás mientras el castaño jugaba con cualquier cosa que encontrara.

¿Payton?

Hola, Molly. —Saludó el pelinegro cortésmente. Molly era una chica muy linda de cabello rubio que era hija de un compañero de trabajo de su padre, la había conocido en la escuela, siempre estaba cerca de Payton. El pelinegro descubrió que ella estaba, prácticamente encaprichada con él.

Se le había declarado en varias ocasiones, pero el simplemente no estaba interesado en ella. Era muy bonita, tenía muchos pretendientes, pero por alguna razón solo le prestaba atención a él.

¿Cómo has estado?

Bien, ¿y tú? —El más alto no recordaba bien porque se había alejado de la chica.

¡Excelente! Escuché que después del incendio en el colegio a tu padre le pidieron que cuidara niños.

Sí.

¿Es cierto que tienes que cuidar a uno de ellos?

Sí, ¿Cómo lo supiste?

Mi padre me lo dijo, cariño. —Se echó a reír.

Ya. Entiendo. —Dijo mientras se volteaba para ver a Becker, quien se acercaba hacia el sonriendo. — ¿Terminaste?

¡Si! ¿Ya nos vamos?

¡Hola! Soy Molly —Interfirió sonriendo.

¡Hola, soy Becker!

En realidad lucen como hermanos… ¿Son muy cercanos?

Algo así —Respondió el pelinegro. —Tenemos que irnos. Hasta luego.

¡Payton, espera! —La chica lo tomó del hombro e hizo que se diera la vuelta. —Quería saber si te gustaría salir a algún lado esta noche.

Ah, lo siento, pero Becker y yo decoraremos la casa para navidad.

¿Por eso no quieres ir?

Lo siento.

Ese niño ni siquiera es de tu familia —Masculló. El pelinegro arqueó una ceja.

¿Perdona?

¿Por qué no lo envías con sus padres? ¿O acaso no les importa su hijo? —Comenzó a elevar el tono de su voz mientras le lanzaba a Becker una mirada cargada de odio.

Ten cuidado con lo que dices, Molly.

¡Oh! Seguro que al pequeño Becker no le importará quedarse solo un rato, ¿verdad? —Dijo acercándose al menor.

De hecho sí. Payton y yo ya tenemos planes. —Estaba claro que el castaño no dejaría que esa tipa le pasara por encima. Trató de ocultar la punzada de dolor que sintió ante el comentario anterior de la rubia.

La chica se volvió hacia el pelinegro.

¿Enserio lo prefieres a él antes que a mí?

Payton se encogió de hombros.

Deberías largarte con tu madre, niño. Pídele algo de atención y deja de hacer que los demás pierdan su tiempo contigo —Siseó volteándose de nuevo hacia el menor.

Hasta luego, Molly —Payton comenzó a caminar llevándose a Becker consigo sin esperar respuesta de la chica. Ahora recordaba perfectamente porque se había alejado de ella, era odiosa.

Ninguno de los dos dijo nada. El pelinegro por temor a decir algo inapropiado y Becker porque creía que el mayor estaba molesto. Fue hasta que llegaron a la casa que Payton habló.

No pongas atención a lo que te dijo.

No importa, de verdad.

Faltaban solo un par de días para navidad y tenían mucho que hacer, así que cada uno comenzó a buscar los adornos en el ático.

Debiste haber ido con ella un rato.

No… la verdad es que no quería ir. Es insoportable.

¿De dónde la conoces?

Es la hija de un amigo de mi padre. Pero sinceramente no me agrada.

Ya sé porque, no es muy amable que digamos.

Deja de hablar de eso y ponte a buscar las esferas. Flojo.

Amargado.

Tardaron unas horas en tener todo listo, pero al final quedaron felices.

.

.

.

En noche buena sus padres aparecieron para cenar y en navidad organizaron una cena más grande, repartieron regalos y se quedaron despiertos hasta tarde. Lo mismo ocurrió en año nuevo. Becker se sentía realmente cómodo con los Murdock.

Los meses pasaron y una tarde, cuando Becker regresó del colegio le dijo a Payton que los dormitorios estarían listos en un mes; ambos estaban un poco tristes pero fingían estar alegres para no molestar al otro. Acordaron ir al parque de diversiones antes de que el castaño se marchara.

Fue entonces que un día, cuando Payton llegó a la casa que todo se vino abajo.

¡Becker, estoy de vuelta!

Normalmente la casa estaba inundada de ruido gracias al castaño, que siempre mantenía la televisión encendida, pero ese día todo estaba completamente en silencio, sin contar, además, con la extraña tensión que se sentía en el ambiente.

Payton no le tomó mucha importancia, tal vez solo estaba dormido. Fue a la cocina y comenzó a buscar algo para calmar su hambre, después encendió la televisión y se quedó dormido.

Despertó sintiendo una opresión en el pecho. Chasqueó la lengua antes de levantarse e ir a buscar a Becker a su habitación.

¡Oye, enano! ¡No es hora de dormir!

Se sorprendió al darse cuenta de que el castaño no estaba ahí.

¡Becker!

Cada segundo que pasaba aumentaba su desesperación. Comenzó a buscarlo en todas las habitaciones, pero no había rastro alguno. Sintiendo una opresión en el pecho subió al ático, esperando encontrarlo, pero nada; su última opción fue el sótano; no lo había considerado antes puesto que a Becker le daba miedo bajar, pero en la situación en la que se encontraba no podía pensar con más claridad.

Abrió la puerta y encendió la luz. Fue entonces cuando lo vio. Al pie de la escalera yacía el cuerpo del menor en un charco de sangre que se esparcía por el suelo. Sus manos comenzaron a temblar, las lágrimas se aglomeraron en sus ojos y su voz se quebró. Sin pensárselo mucho bajo los escalones de dos en dos hasta llegar a Becker. Lo levantó levemente para darle la vuelta, encontrándose con que su piel estaba fría y sin color. En su cuello había una herida de aproximadamente quince centímetros y obviamente, muy profunda. Entró en pánico y comenzó a moverlo y a gritarle.

¡B-Becker! ¡Por favor…!

Con sus manos sin dejar de temblar se levantó y corrió escaleras arriba. Llegó a la cocina y tomó el teléfono, observando sus manos cubiertas de la sangre del menor. Marcó el número de la casa de sus padres, equivocándose un par de veces al marcar debido al temblor en su cuerpo.

¿Hola?

¡Mamá! ¡Tienen que venir enseguida! Becker esta… —So voz se quebraba y hablaba atropelladamente. —Por favor…

Tranquilo cariño, iremos en cuanto podamos…

¡No! ¡Tienen que venir ahora! Llama a la policía, o al hospital, o lo que sea, pero por favor… ayúdame.

Esa última palabra salió en un susurro lastimero, haciendo que Olivia se preocupara y obedeciera sin preguntar más.

Payton arrojó el teléfono y se quedó quieto. No sabía qué hacer. No quería regresar al sótano, pero la esperanza de que el castaño estuviera vivo lo impulsó de nuevo hasta la escalera.

Se arrodilló al lado del cuerpo, sentía un hueco en el estómago y unas extrañas ganas de vomitar. Al no poder estar más en ese lugar regresó arriba. Moviéndose de un lado para otro, esperando a que sus padres aparecieran mientras sollozaba y mantenía las manos en su cabeza, presionando con fuerza. No pasó mucho hasta que el timbre sonó por toda la casa, corrió a abrir, encontrándose con sus padres acompañados de un par de oficiales.

Tomó a sus padres y los jaló hacia adentro.

¡Becker está en el sótano! ¡Por favor, ayúdenlo!

Los cuatro mayores se asomaron a la habitación que el pelinegro había señalado. Los señores Murdock retrocedieron y los oficiales bajaron rápidamente sin decir nada. Se arrodillaron junto a Becker y uno de ellos pidió ayuda por su radio.

No pasó mucho para que la casa se llenara de policías, un par de forenses y algunos profesores del colegio. En la calle había muchas personas esperando enterarse sobre lo que había pasado. Un oficial se encargó de hablar con Payton; quien aún estaba nervioso y más pálido que de costumbre.

Sacaron el cuerpo cubierto por un par de sábanas.

Los padres del pelinegro permanecieron en todo momento junto a él tratando de calmarlo.

Tenemos que ir con un doctor para que te revise. —Dijo su padre tratado de parecer calmado.

No quiero ir.

Son órdenes de la policía. Levántate y vamos.

Payton obedeció de mala gana bajo la atenta mirada de sus padres, los oficiales y el montón de gente que había afuera de la casa.

El doctor le dijo que había tenido una crisis nerviosa y que debía descansar hasta el siguiente día.

Un par de policías se quedaron en la casa durante la noche para ''cuidar'' al pelinegro.

Al día siguiente lo llevaron a la estación de policía para que explicara como había pasado todo.

¿A qué hora dices que llegaste a la casa?

A las tres y media.

Ambos policías intercambiaron miradas, poniendo aún más nervioso a Payton.

Escucha, el reporte que los forenses entregaron dice que el niño murió entre las tres y media y cuatro de la tarde. ¿Cuánto tiempo tardaste en llamar a tus padres?— No respondió. Se quedó pensando en lo que acababa de escuchar, ¿pudo haberlo salvado?

Los llamé a las cinco cuarenta.

Son dos horas con diez minutos. —Comenzó uno de ellos —Y no tienes idea de quien pudo haber sido, ¿verdad?

No.

Preguntamos en los alrededores, nadie vio a alguien acercarse a tu casa durante el día. Los vecinos también dicen que el niño ni siquiera salió de la casa ayer.

Lo hizo. Llamen a la escuela.

Ya lo hicimos. No hay registro que indique que el haya asistido.

¿Y eso que tiene que ver con que haya muerto? —La paciencia de Payton se reducía cada vez más. Solo quería que todo eso se terminara para poder encerrarse en su habitación y sumergirse en su miseria.

En sus muñecas se encontraron marcas de ataduras que se originaron horas antes de la muerte. El niño fue golpeado un par de veces antes de morir y todo indica que luchó para defenderse, por eso le cortaron el cuello y lo arrojaron al ático.

¿A que quiere llegar con esto?

Revisamos tu expediente médico. Padeces síndrome de estrés postraumático. ¿Por qué no lo dijiste?

No sabía que eso era importante.

Cuéntanos como se originó tu enfermedad.

Cuando era pequeño mis padres y yo tuvimos un accidente cuando viajábamos en coche. ¿Qué con esto?

¿Has tomado todos tus medicamentos?

Si.

No fuiste a trabajar ayer. ¿Dónde estuviste?

Fui al centro comercial.

¿Peleaste con Becker antes de que el muriera?

Fue entonces cuando Payton lo entendió todo. Ellos estaban haciéndose una idea equivocada sobre lo que estaba pasando. Tenía que aclararlo y rápido.

Yo no lo asesiné.

No dijimos que lo hubieras hecho.

¡Es a lo que usted quería llegar! ¡¿Enserio creen que yo lo maté?!

Toda la evidencia apunta a ti, Payton. Dilo de una vez.

¡Yo no lo hice! —Se levantó de golpe y acercó su rostro al del policía.

Pon atención, muchacho, hasta ahora eres el principal sospechoso, ten cuidado con la forma como te comportas. Fuera.

Salió a paso lento, sintiendo el hueco en su estómago agrandándose más y más. ¿Cómo podían pensar eso? Cuando llegó a la sala donde se encontraban sus padres y los otros profesores todos le dirigieron miradas que no supo descifrar. De pronto un dolor agudo se esparció por su rostro, impulsándolo hacia atrás y haciéndolo caer. Jadeo y abrió los ojos para encontrarse con Derek, el padre de Becker.

¡Hijo de perra! —Siseó mientras era sujetado por una mujer— ¡Asesinaste a mi hijo!

Un montón de personas se acercaron para evitar que Furrer volviera a golpear al pelinegro, que solo permanecía en el suelo, sintiendo la sangre que brotaba de su nariz caer en su camisa.

No pudo decir nada. Antes de que algo más sucediera sus padres lo sacaron del lugar rápidamente y lo llevaron a la casa.

La policía dice que tienes que quedarte aquí hasta que te llamen al juicio. Ya te hemos buscado un abogado.

¿Ustedes también creen que yo lo maté?

No respondieron.

Un par de oficiales estarán cuidando la casa. No hagas nada estúpido, Payton. —Su padre le hablaba con dureza, el pelinegro no recordaba que se hubiera dirigido a él de esa forma antes.

Se quedó completamente en silencio cuando sus padres desaparecieron. Fue al baño para revisar su aspecto. No había comido nada desde el día anterior y estaba seguro de que eso había repercutido en su apariencia.

Se observó en el espejo un rato. Su piel se veía más pálida que nunca, bajo sus ojos se habían formado unas grandes y oscuras ojeras, sin mencionar lo irritados que se veían, y su labio inferior temblaba con cada respiración.

Suspiró y fue a su habitación, quería llorar y gritar. Su pecho se sentía oprimido y le dolía la cabeza.

Azotó la puerta con fuerza y cerró las persianas para quedar en la máxima oscuridad posible. Se recostó en su cama y comenzó a llorar.

.

.

.

Pasaron los días y Payton empeoraba cada vez más. No había podido asistir al funeral que se había organizado para Becker porque la policía se lo prohibió. Apenas comía y no hacía nada más que dormir y dar vueltas por la casa.

De vez en cuando sus padres iban a verlo, pero se portaban distantes con él, también fue visitado por el abogado que sus padres habían contratado. Al pelinegro no le agradaba en absoluto. El hombre estaba convencido de que Payton había asesinado a Becker y había planeado una historia que desde el punto de vista de Payton, carecía totalmente de sentido.

En las noticias seguía apareciendo la historia de Becker y lo que al pelinegro más le molestaba es que hacían entrevistas a personas que nunca se habían interesado por el castaño; Derek, por ejemplo, había llorado incluso, diciendo que había confiado en el sistema educativo del país y que como resultado su ''queridísimo'' hijo estaba muerto. Pidió justicia e incluso lanzó insultos hacia los Murdock en televisión nacional.

¿Cómo había llegado a eso?

Tan solo una semana antes había estado hablando con Becker acerca del parque de diversiones al que irían, y ahora su familia estaba cayendo al abismo; y si; sabía que esa situación no solo lo afectaba a él. Sus padres también se verían involucrados y posiblemente Joshua perdería su empleo, su prestigio y su dinero.

Poco después se enteró que Derek lo había demandado y que estaba buscando que se adelantara su juicio. Tanto sus padres como el abogado buscaron una solución, pero a Payton simplemente no le importaba; dentro o fuera, todo iba a seguir siendo igual, ¿no?

Entonces tomó la decisión más estúpida que pudo encontrar, y muy posiblemente, la última de su vida.

Diez días después de la muerte de Becker, durante la madrugada subió al ático, llevando en su mano derecha un cuchillo, y en la izquierda la única foto que tenía con Becker; sonrió levemente al contemplarla, esa foto la habían tomado sus padres en navidad, cuando creía que su vida era perfecta.

Sin encender la luz se dejó caer en el suelo. Suspiró desde lo más profundo de su alma, tratando de recordar como era su vida antes de hundirse en esa agonía, que ahora terminaría con su vida.

Deslizó el cuchillo rápidamente y con fuerza desde su muñeca hasta casi llegar al codo, en vertical. Sin pensar mucho en el agudo dolor que sentía hizo lo mismo en su otro brazo.

Para cuando fue capaz de procesarlo todo ya era muy tarde. Y antes de que su vista se apagara totalmente pudo ver a Becker a su lado.

.

.

.

Al día siguiente, sus padres fueron a buscarlo, se preocuparon cuando nadie abrió la puerta por más fuerte que llamaran.

Llamaron a la policía y después de forzar la puerta entraron con cuidado. Buscaron a Payton por todas las habitaciones sin encontrar rastro alguno; buscaron incluso en el sótano.

¿Están seguros de que revisaron toda la casa? —Preguntó Olivia angustiada. — ¿Hasta en el ático?

Estamos haciéndolo lo más rápido que podemos, señora. Sea paciente, por favor.

¡Señor! Lo encontramos, está en el ático. —Se acercó un joven uniformado.

El oficial se dirigió al lugar señalado seguido por los Murdock, que no imaginaban en que situación encontrarían a su hijo.

La vista era obstruida por un par de oficiales. Joshua les pidió que se movieran; los hombres obedecieron y les dirigieron miradas afligidas.

Olivia comenzó a llorar y Joshua se quedó quieto sin saber qué hacer. Ninguno habría imaginado que Payton tendría el valor para hacer algo así, pero ahí estaba la prueba. Su hijo yacía el suelo de madera, con el cabello, más desordenado que de costumbre, cubriéndole el rostro, con los labios entreabiertos, e incluso podían apreciarse rastros de lágrimas en sus mejillas.

¿P-por qué? ¿Por qué… P-Payton? —Preguntó la mujer mientras se arrodillaba junto al cadáver de su hijo.

Lo sentimos mucho, señores, pero tenemos que sacarlo.

Después de que hicieran que Olivia se separara lo llevaron con cuidado hasta el vehículo que los esperaba en la calle. Los vecinos se habían reunido para averiguar que estaba pasando. Un silencio incómodo y sepulcral se hizo presente cuando los oficiales aparecieron llevando en una camilla en inerte cuerpo del joven Murdock cubierto por sábanas. Desde luego la prensa no se hizo esperar.

En el informe de los forenses se marcó como hora de muerte las 3:00 am el día 5 de Febrero del año 2004.

.

.

.

—Después de eso, un día desperté en el ático, me dolía horrible la cabeza y mis antebrazos ardían. Al principio no entendía que estaba sucediendo, yo creía que estaba vivo, pero cuando me di cuenta de que podía materializarme y desmaterializarme lo entendí todo. —Suspiró — Morí, pero quedé atrapado en la casa. Tardé mucho en asimilarlo, pero cuando pude controlarme busqué a Becker.

Bonnie escuchó con cuidado todo lo que Payton y Becker decían. Nunca se había imaginado como habían sucedido las cosas. Miró al castaño cuando este siguió hablando.

—Yo desperté un par de días después de morir. Tardé en aprender a controlarme y estuve pensándolo mucho. Me dolía mucho ver a Payton en esa situación, pero no tenía como ayudarlo. Cuando supe lo que había hecho me molestó mucho, pero por lo menos el dejo de sufrir de esa manera tan horrible.

—Lo siento mucho, pero… ¿Cómo moriste? Casi todo fue desde el punto de vista de Payton, ¿Qué hay de ti?

Becker sonrió.

—Bueno… ese día no fui a la escuela. Payton se había ido antes y pensé que sería una gran oportunidad para dormir hasta tarde. Probablemente si no hubiera tomado esa decisión ambos estaríamos vivos…

.

.

.

Becker se encontraba dando vueltas por la casa. Tal vez, después de todo, quedarse en casa había sido una mala decisión. Estaba en la sala cuando escuchó un ruido provenir de la cocina, donde estaba la puerta que llevaba al patio trasero; se levantó de golpe y antes de poder hacer algo fue jalado hacia atrás. Intentó escapar pero eso solo ayudo a que lo sujetaran con más fuerza, cuando intentó gritar recibió un fuerte golpe en la cabeza y seguido a eso un dolor extremadamente agudo se plantó en su cuello, sintió mucho calor en la zona y entró en pánico al darse cuenta de que estaba sangrando. Su vista se nubló y después fue arrojado por las escaleras del sótano. Aún estaba consiente, pero poco a poco dejó de sentir sus extremidades.

.

.

.

Días después se encontraba recargado en una de las paredes, su cuello le dolía, al igual que la cabeza, pero decidió ignorar todo eso. Se puso de pie y sonrió.

¡Todo había sido una pesadilla!

Intentó correr pero las piernas le fallaron y cayó contra un montón de cajas sin antes poder poner los brazos para amortiguar el golpe. Al no sentir golpe alguno volvió al rincón donde momentos antes había estado.

¿Qué?

Se levantó de nuevo y se acercó hasta un estante donde había herramientas y tomó una de ellas entre sus manos. La sostuvo un par de segundos y sin estar del todo consciente se desmaterializo al punto de dejar caer el objeto. Retrocedió preocupado mientras poco a poco colocaba cada pieza en su lugar.

Llevó su mano hasta su cuello y sintió la herida, hubo un ligero dolor, pero nada que no pudiera soportar. Cayó en cuenta de su situación.

Estaba muerto, pero atrapado en ese lugar.

Practicó mucho hasta poder materializarse a voluntad y con cuidado salió del sótano.

Buscó en las habitaciones a Payton, hasta encontrarlo en su habitación, en completa oscuridad y cubierto en sábanas y cobijas. Una opresión en su pecho se hizo presente.

Encontró raro el hecho de poder sentir a pesar de estar muerto.

¿Payton estaba sufriendo por su culpa? Quería ayudarlo, decirle que todo estaría bien como antes, pero no podía tomar ese riesgo.

Durante los siguientes días Becker se dedicó a observar de cerca la situación del pelinegro. Al tercer día aparecieron los Murdock acompañados de un hombre que se presentó como Allan Jones, un abogado.

Escuchó con atención la conversación que el hombre tuvo con Payton.

Podemos crear una historia buena, así podremos convencerlos de que fue todo un accidente.

Yo no lo maté, ya se lo dije.

Claro.

Becker se molestó. ¿Enserio creían que Payton lo había asesinado? ¿Es que eran ciegos o qué? Tenía la vaga esperanza de que por lo menos Olivia y Joshua estuvieran del lado del pelinegro, pero no fue así. Entendía que la evidencia apuntaba a él, pero tenía que haber algo que demostrara que estaban equivocados.

Pasaron los días y Becker se acostumbró totalmente a su nueva forma. A veces se sentaba junto a Payton cuando este veía la televisión para enterarse de las noticias. Supo que su padre, Derek lo había demandado y además pedía que se adelantara el juicio.

Era consciente de que el suceso había afectado enormemente la vida de los Murdock. Pasaba la mayor cantidad de tiempo posible cerca de Payton para asegurarse de que estaba bien. El pelinegro había cuidado de él mucho tiempo y ahora era su turno; le molestaba mucho el hecho de no poder salir de la casa, pero no había mucho que hacer.

Fue testigo de todo el sufrimiento del pelinegro.

Una noche permaneció en el sótano pensando en cómo aparecerse ante él, pero la situación era extremadamente complicada. Cuando por fin se decidió a salir eran casi las 3:00 am. Buscó en las habitaciones sin encontrar rastro del pelinegro, hasta que se le ocurrió revisar el ático.

Subió con cuidado tratando de hacer el menos ruido posible. Se encontró a Payton deslizando un cuchillo sobre la piel de su antebrazo; su pecho se oprimió, pero no pudo moverse. Cuando pudo procesar todo se acercó con rapidez, pero ya era demasiado tarde.

Los ojos marrones de Payton se iban opacando más y más. No pudo más que quedarse a su lado, repitiendo su nombre y sintiendo las lágrimas correr por sus mejillas.

.

.

.

—Cuando nos encontramos hablamos por mucho tiempo y poco después nos fuimos encontrando con los otros, en ese entonces había cinco sin contarnos a nosotros.

—Entiendo. —El pelimorado permaneció en silencio intentando procesar toda la información que acababa de recibir, suspiró con pesadez; en verdad sentía pena por ambos.

—Escucha, Bonnie —Comenzó Payton —Entiendo si has cambiado de opinión, si quieres dejarlo solamente tienes que prometer que…

— ¡No! Quiero ayudarlos. —Sonrió. — ¿Qué sigue ahora?

—Bueno… supongo que tendrás que comenzar a buscar que es lo que necesitamos para poder irnos.

— ¿Cómo? ¿Ustedes no lo saben?

—No.

Bonnie hizo una mueca que los otros no supieron descifrar y después sonrió.

—Supongo que tengo mucho trabajo por delante, pero no se preocupen, ¿Bien?

Becker y Payton asintieron.

—Tengo que irme a dormir o mañana no podré levantarme. —Dijo mientras se levantaba —Hasta mañana.

Luego de despedirse regresó a su habitación sin poder dejar de pensar en todo lo que había escuchado, mas especialmente en lo que cada uno podría querer.


Review anónimo:

One piece fan: Hola! Muchas gracias por comentar :D También gracias por ser paciente, espero que te haya gustado el capitulo. ¡Hasta luego!


Bueno, de verdad espero que les haya gustado el capitulo, me esforcé mucho para que la historia fuera coherente.

Quería decirles que a partir de ahora no tendré un día exacto para actualizar, esto es porque comenzaré a escribir las historias de todos y necesitaré mas tiempo para escribir, y es que no quiero cortarles el rollo, por ejemplo, si este cap hubiera sido normal se habría quedado cuando Payton encuentra a Becker en el sótano QnQ.

Aunque según mis cálculos lo mas que tardaría en traerles el capitulo serian dos semanas y media.

Dejando esto de lado, ¿Que tal les pareció la historia? A Bonnie le queda mucho trabajo por delante xD

Agradecería mucho si dejan sus reviews para conocer su opinión. :D

Ah, y no piensen que dejaré las parejas de lado xD una vez que empieza lo hard nada lo detendrá (?

Creo que eso es todo por hoy. Muchas gracias por ser tan pacientes.

¡Hasta luego!