Tengo sueño. Seguro que encuentran un montón de errores en el capítulo.

Ahora, me pondré un poco filosófica. En particular, creo que todos nuestros problemas provienen de nosotros mismos. De tener miedo, mentir, dejar pasar el tiempo, tomar decisiones poco adecuadas, aferrarnos al orgullo, o peor, aferrarnos a algo que nos está haciendo daño. Todas esas historias que incluyen dragones, incendios, terremotos, y brujas malvadas, son para mí, no más que una metáfora. En las situaciones reales, como la de este fic que intento escribir, los problemas son, el orgullo, la falta de comunicación, la poca paciencia, la distancia y el dinero. Los últimos un poco menos controlables, no quiere decir que insuperables, han forjado más la relación de Natsuki y Shizuru, y cuando finalmente confíen lo suficiente la una en la otra, las cosas se solucionarán, por ahora, seguiremos viviendo la marea de su relación.

Sin más, les dejo con el capítulo.


Capítulo 11 – Wong-san

Estaba de mal humor. Desde que me había despertado no había podido sacar de mi cabeza todas las cosas malas que había pasado con Natsuki y hacía que sintiera el pecho oprimido. A veces recordaba sus bromas, o cuando me contaba, de forma muy graciosa, las películas que había visto. A veces, recordaba aquellas tonterías de las que nos habíamos reído un montón juntas, pero a veces, mis recuerdos se ensombrecían y traían las cosas dolorosas.

Sentí su mirada sobre mi espalda cuando se sentó en la barra de la cocina mientras yo lavaba insistentemente un plato con más energía de la necesaria.

―No puedo creer que me hayas mentido con respecto a tu senpai ―soltó con molestia en su voz. No podía creer que siguiera insistiendo con el tema; ya no podía soportarlo ni un poco más.

Solté el plato en el mesón y volteé a verla enojada.

―Es suficiente, Natsuki. No voy a permitir que me juzgues tan duramente como si estuvieras libre de pecado ―ella me miró confundida.

―¿Yo? ¿De qué estás hablando? ―preguntó enojada.

―Dijiste: "Es sólo mi amiga. No me gusta, es como estar conmigo misma, ¡nos parecemos tanto!" ―respondí mirándola a los ojos ― Y a los dos días, resultó que era tu novia.

―No fueron dos días, Shizuru. Estás exagerando ―agregó bajando la guardia.

―¿Oh, realmente? ―la ironía inundaba mi voz ―. Disculpa, quizás no fueron dos sino cuatro y yo estoy exagerando mucho ―sabía que estaba perdiendo el control de mi misma, pero no podía contener más mis sentimientos.

―Así que de esto se trata todo, ¿no? El problema es Nina ―dijo con una sonrisa de suficiencia.

―No sé de qué problema hablas pero no voy a dejar que me taches de mentirosa como si no hubieras hecho exactamente lo mismo un par de veces ―solté un gran suspiro esperando que con esto terminara la discusión.

―¿No sabes de qué hablo? ―río falsamente―. Eres fría y distante. No te permites una sola muestra de cariño y ahora veo claramente cuál es tu problema ―terminó señalándome con el dedo ―. ¿Qué es lo que esperas? ¿Qué te diga que lo siento? Tengo noticias para ti. No, no lo siento. ¿Quieres saberlo? Estar con Nina fue una de las mejores cosas que me pasaron en la vida ―mentalmente respondí a su última pregunta con un 'No'. Aquellas palabras fueron un golpe certero y no podía dejar de pensar que seguramente para ella nuestra relación no había tenido tanto valor.

―Mi problema no es tu exnovia. Mi problema es que quieras venir a meterte en mi vida, en mi casa, en mi habitación e incluso en mi cama, y actúes como si nada hubiera pasado, como si durante todo este tiempo yo no te hubiera necesitado ―las cosas no me fueron exactamente bien todo el tiempo, me sentí sola y muy mal cuando no conseguía trabajo, y como si fuera poco, los que creía eran mis amigos desaparecían cuando yo les llamaba.

―Realmente Nina y yo nos parecemos mucho ―continuó Natsuki como si no hubiera escuchado nada de lo que le había dicho―. Estando con ella aprendí a apreciarme a mí misma, aprendí a amar también mis virtudes y defectos, que veía reflejados en ella. Entendí que alguien como yo merecía ser feliz, pero lo más importante, me di cuenta que estaba irremediablemente enamorada de ti, Shizuru, aunque mil veces te había dicho que no, aunque tantas veces me lo había negado a mí misma ―sentí como en mis ojos se acumulaban lágrimas que realmente no quería dejar salir ―. Yo también te necesité, te necesité todo el tiempo en que estuvimos en contacto, te necesitaba aquí y te insistí una y otra vez que volvieras a Japón, pero nunca lo hiciste ―sonrío amargamente―. Mientras Nina sí estaba a mi lado, ella me abrazó y apoyó cuando lo necesité. Me dio todo su cariño sin pedir nada a cambio ―finalizó dándome una mirada indescifrable.

―Quizás yo estoy un poco equivocada, pero ¿puedes decirme dónde estamos? ¿Esto es Países Bajos? ―el sarcasmo estaba presente en aquella pregunta― Dices que yo no volví a Japón, sin embargo aquí estoy, la pregunta es, ¿por qué no fuiste tú a buscarme? ―fueron tantas las veces que deseé que ella apareciera en mi puerta, pero ni siquiera un mensaje de su parte recibí.

―Yo… No tenía los recursos para un viaje de ese tipo. Lo sabes ―no, nada de eso, aquella noche en que empezamos nuestra relación Natsuki había dicho que quería ir a conocer Holanda, que ahorraría, sólo, las cosas se nos fueron de las manos hasta que fueron terriblemente mal ―. Dejé de recibir el dinero de mi padre por un tiempo, y apenas y podía sostener mis gastos. Tú, por otro lado… ―dejó la frase sin terminar.

―Tampoco podía pedirle dinero a mi madre para venir a Japón después de que se enteró que mi principal motivo era ver a una mujer que ni siquiera era mi novia ―Natsuki sonrío ligeramente divertida.

―¿Ella aún me odia, verdad? ―fue lo único que salió de su boca.

―No lo sé. No hablamos del tema. Creo que prefiere suponer que no soy lesbiana ―mi madre se había enterado de lo mío con Natsuki y de hecho, la odiaba a muerte en su momento. Luego empezó a actuar como si nunca se hubiera enterado de mis inclinaciones y yo lo prefería así, no deseaba discutir todo el tiempo con ella.

Durante toda la conversación Natsuki se había ido acercando a mí y ahora me tenía prácticamente acorralada en la cocina. Quizás eso era lo que había hecho que mi tono se suavizara, eso, y la sensación de bienestar que me producía hablar con ella, y no tenía nada que ver con la conversación en sí.

―Has ignorado olímpicamente mi confesión, Shizuru― dijo, uniendo nuestras frentes.

―Y tú la mía ―me defendí.

―¿Y cuál ha sido esa confesión? ―sus ojos confundidos encontraron los míos.

―Que estoy aquí ―fue mi simple contestación―. Y que quizás, sólo quizás, no sea sólo por trabajo.

―¿En qué momento dijiste eso? ―sonrío mientras negaba con la cabeza.

―Claramente no sabes leer entre líneas ―mi tono demostraba una fingida indignación.

―Yo en cambio, he dicho claramente que estoy enamorada de ti ―sentí sus manos en mis caderas acercándome a ella, mientras sus ojos se posaban en mis labios.

―Tengo miedo, Natsuki ―susurré con un hilo de voz.

Nuestros labios se unieron, encontrando el camino fácilmente, como siempre. Era un beso suave, lleno de todos esos sentimientos que éramos incapaces de admitirle a la otra, un beso profundo que buscaba que volviéramos a confiar en nosotras, que conectáramos como pareja.

―Lo sé. Sé que tienes miedo, pero odio ver como contienes tus sentimientos, porque simplemente no eres tú ―sus pulgares acariciaban mis mejillas, a la vez que seguíamos embriagadoramente cerca ―. Déjalos fluir.

―La última vez que los dejé fluir terminaste odiándome ―suspiré mientras recordaba toda nuestra historia.

―No. Odiaba que no estuvieras aquí, conmigo. Y quizás tú pagabas los platos rotos porque de alguna forma te culpaba. Me ofrecías todo lo que deseaba y al mismo tiempo no lo hacías porque estabas a cientos de kilómetros de aquí ―entendí que de alguna forma era una disculpa, aunque para nada lo parecía ―. Eso también era ligeramente cruel ―añadió apenada.

El temor aún me invadía. Dejar abierto mi corazón, sabiéndome que ella podía lastimarme de nuevo; abrir la caja de Pandora, volver a acostumbrarme a ella, al amor; volver a depender emocionalmente de alguien más. ¿Estaba dispuesta a ello?

―Te quiero ―pero mi cuerpo fue más rápido que mi mente, y después de responder a su declaración con esas palabras, volví a besarla.


Aclaraciones:

Senpai (literalmente «compañero de antes») y kōhai (literalmente «compañero de después») son términos provenientes del idioma japonés que describen una relación interpersonal informal que se encuentra presente en las organizaciones, asociaciones, clubes, empresas y colegios de Japón. Senpai se refiere al miembro de mayor experiencia, jerarquía, nivel y edad en la organización que ofrece su asistencia, amistad y consejo al miembro de recién ingreso o sin experiencia, conocido como kōhai, quien debe demostrar gratitud, respeto y, en ocasiones, lealtad personal. El senpai actúa de manera simultánea como amigo y como tutor, disciplinando y enseñando la conducta apropiada a los neófitos.


Sólo diré, no, no son novias. ¿O alguien ha visto la proposición? Esto tardará un poco y seguirá, tristemente haciéndole daño a las dos, aunque no estén dispuestas a admitirlo. Fin de los spoilers.

Habíamos hablado de un capítulo de Tanabata, y apunten otro sobre un sueño de Shizuru. Creo que eso es lo que nos queda pendiente.

Espero que les haya gustado. Espero que comenten, claro, aunque sea para decirme dónde faltó una tilde o sobró una coma.

Habrá otra actualización este mes. La siguiente, probablemente después de la mitad de junio. Paciencia y buen humor.

Un abrazo a todos.

PSD: Respondiendo uno de los reviews del capítulo pasado diré: Los ruegos sí funcionan.