Este si es aun más subido de tono, de aquí para adelante pido paciencia que soy lenta, mas que con el terror, escribiendo romance. Y bueno, aquí esta mi final del Hirogo.
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Sunfire and Big Hero 6 no me pertenecen, forman parte de Disney/Marvel.
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Comprometidos
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10am Aeropuerto de San Fransokyo
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Se supone que él llegaría a esa hora, pero no lo veía por ningún lado, tal vez su vuelo se había atrasado, no lo sabía, Gogo meditaba todo eso, lo único entretenido era ver al equipo nerd preparando a Baymax para que saliera como salen los muñecos de las cajas sorpresa con confeti y un letrero que decía "bien venido". Un chico la miraba desde hacía rato, cosa que normalmente no le molestaba, pero aquel sujeto tenía algo especial, le atraía bastante su físico, más de lo que le hubiera gustado. "Gogo, estas esperando a Hiro" se repetía mentalmente, ella y él habían llevado su relación en secreto por vía telefónica, ya que la universidad a la que fue de intercambio Hiro resulto ser una aldea ecológica, y si bien se investigaba de tecnologías alternas se pedía a sus estudiantes tener el menos contacto con redes sociales, dos llamadas a la semana por teléfono normal era el máximo para el pelinegro, cosa que oculto de los demás para gastar una en ella y otra en su familia.
Aquel sujeto se levantó de su asiento y comenzó a caminar asía ellos, solo Gogo que le había prestado atención se dio cuenta. Entre más se acercaba más le gustaba, era más alto, con hombros y torso fuerte, se notaba que hacia ejercicio, llevaba una camisa roja con una chaqueta negra de mezclilla, al igual que sus ajustados pantalones entubados, convers rojos, tenía puestos unos lentes oscuros y en la boca una paleta, lo que raramente lo hacía parecer rudo y al mismo tiempo tierno.
-¿Se puede saber que tanto hacen?- pregunto el joven de cabello negro azabache.
-Nada que te interese.- le dijo cortante Gogo.
El chico la miro confundido, se sacó la paleta de la boca y se acercó más al grupo de jóvenes.
-¿Te puedo ayudar en algo?- pregunto Tadashi mientras que Baymax comenzó a activarse lanzando confeti por todos lados.- ¡No!.. Tenías que hacerlos cuando llegara Hiro.- dijo con decepción.
-Bien venido a Casa Hiro.-Dijo el Robot. El joven se quitó las enormes gafas y con una sonrisa que mostraba una pequeña separación entre sus dientes grito.
-BAYMAX.- a la vez que se arrojaba a sus brazos.
-¡¿HIRO?!- Gritaron todos sorprendido. En los dos últimos años y medio había crecido bastante, era totalmente otra persona. Todos lo miraron asombrados.
-Vaya hermanito, te diste el estirón.- dijo Tadashi sin creer que aquel adolescente fuera su pequeño hermano menor.
-Y tú me sorprendiste al decirme de tu compromiso.- dándole un golpe en el hombro- bien hecho hermano, al final te lanzaste, ¿y dónde está mi futura hermana?-
-¡HIRO! Estas guapísimo.- dijo la Honey mientras lo abrazaba.
-Espero que no hayan tomado ninguna decisión sería sin mi.-
-Jamás, esperábamos que el padrino llegara de su viaje.- Los ojos de Hiro se abrieron de manera anormal a la vez que se dibujaba una enorme sonrisa en su rostro.
-¡De verdad!-
-¿a quién más podríamos escoger?- Hiro abrazo a ambos.
-¿pueden dejar de monopolizarlo? Hay otros que quieren saludarlo.-
-Fredd, Wasabi.- dijo a la vez que los abrazaba.
-Amigo sí que cambiaste.- Dijo Fredd.
-Vaya, las chicas en Francia debieron de andar tras de ti todo el tiempo.- Comento Wasabi.
-no…como crees, estaba muy ocupado, además la mayoría eran chicos.-
-Gogo…¿no lo vas a saludar?- la chica se había quedado rezagada y sin cruzar mirada hizo una seña de saludo. Hiro sabía que las cosas serían así, nadie sabía lo que pasaba entre ellos y revelar el secreto no se había puesto a discusión.
-Hola Gogo.- dijo con una emoción contenida, estaba más que feliz de volverla ver.
El grupo de jóvenes partió a la singular cafetería, donde una tía Cass esperaba ansiosa la llegada de su sobrino, cuando las cosas se vieron calmadas y luego de informarles todo lo hecho en aquellos años, Hiro les contó de su deseo de participar en el concurso de la universidad.
-El premio es monetario y no está nada mal, ya me he adelantado, inscribí a mis microbots que mejore con lo aprendido en Francia.- Dijo Hiro.
-Pues no eres el único, Gogo también participa.- Comento Fredd.- Tienes suerte, así podrán trabajar juntos.- Hiro sonrió sonrojándose un poco, aquello sería una oportunidad para pasar tiempo con ella.
-Podríamos organizarnos, así te podría traer a casa luego de la escuela.- dijo Gogo.
-Eso me gustaría mucho.- susurro.
Los días pasaron y entre el concurso y los planes de la boda eran raro pero apasionantes los momentos asolas que tenían. Volver a poseer esos labios, acariciar ese cuerpo, era como beber un gran trago de agua luego de estar perdida en un desierto. Lamentablemente siempre eran interrumpidos, pero Gogo no perdía la esperanza de tenerlo, de hacerlo totalmente suyo.
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6:45 pm Estacionamiento de la universidad.
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El día había llegado, Wasabi y Fredd se habían ido a un convención todo el día, Tadashi y Honey preparaban lo de su viaje de luna de miel, cosa que querían fuera privada. Ella llevaría al adolescente a casa, pero al verse totalmente solos en aquel estacionamiento la situación se volvió otra.
Gogo y Hiro se besaban con ternura en el auto de la pelinegra, la situación comenzó a ponerse más apasionada, la chica se acercaba a su pretendiente como si la pequeña distancia entre ellos fuera una tortura que debía de eliminar, hasta que ya no pudo resistirlo más y de un salto se montó sobre él. El adolescente reacciono sorprendido ante ese movimiento, pero aun así no corto ni por un instante el beso. Gogo comenzó a buscar la palanca del asiento y cuando por fin la encontró tiro de ella con brusquedad haciendo que el asiento de Hiro se recostara de golpe, él por fin entendió cuál era el punto de tenerlo en esa postura, volvió a jalar de la palanca incorporando el asiento.
-¿Hiro que haces?- pregunto desconcertada la chica.
-Gogo, estamos en el estacionamiento de la escuela, alguien podría vernos.-
-¿y eso que?- dijo volviéndolo a besar pero Hiro volvió a separarse de ella.
-Yo tengo 17 y tú 21, es ilegal.-
-Tienes 17 y medio, casi 18, que la edad no te preocupe.- contesto la chica volviendo a bajar la palanca. El chico le hizo frente y puso el sillón otra vez en su lugar.
-Gogo dije que no.- Ambos pusieron la mano en la palanca y comenzaron una lucha por la posición de este, al final el asiento término ligeramente reclinado, Gogo ya no peleaba por la palanca, ahora era una lucha de pasionales besos y caricias. De un momento a otro el adolescente se volvió a separar.- Te dije que no.-
-¿Estás hablando enserio?- Gogo no podía creerlo, se estaba poniendo en bandeja de plata y él la estaba rechazando, pero nadie le hacía esto a Gogo Tamago. La ira de ella se vio totalmente reflejada en la violencia con la que besaba al chico, cada vez más ruda, Hiro trataba de zafarse pero era imposible controlar aquella cólera.
-Gogo…me estas lastimando.- dijo tratando de que ella se detuviera, pero lo único que logro fue hacerla enojar más.
La rabia no la abandono aun cuando aquel beso lascivo se tornó escarlata, su furia no la dejaba percibir el sabor a hierro que inunda su boca y escurría por el mentón de ambos manchando la ropa de los dos. Fueron los temblores de dolor y miedo de Hiro que la trajeron de vuelta. Se llevó una mano a la boca y sintió como aquel líquido carmesí la cubría, vio como de los labios de Hiro emanaba más de esa sustancia.
-Hiro lo siento, no sé cómo…- Hiro tomo su mochila y con un empujón la arrojo de nuevo al asiento del piloto, salió rápidamente del auto corriendo en dirección de la escuela. –HIRO ESPERA.- Un chico normal hubiera aceptado esa situación sin dudarlo, el problema era que Hiro no era una persona normal, incluso era especial dentro de un grupo sobresaliente.
Gogo encontró a Hiro minutos después en su laboratorio sentado en su escritorio mientras sostenía sobre sus labios una bolsa de hielos.
-¿Qué noche, no crees?- dijo Gogo pero no hubo respuesta alguna, dejo escapar un suspiro y volvió a hacer otra pregunta.- ¿te lastime mucho?
-Gogo…¿Qué somos?- pregunto Hiro.
-¿Qué que somos?- esa pregunta hizo temblar a Gogo, la verdad es que en todo ese tiempo no lo había pensado bien, de hecho no le daba importancia, no tenía ni la menor idea de lo que sentía respecto a Hiro, no sabía si era atracción, admiración o solo un gusto que se quería dar. El pelinegro la voltio a ver y aun con su poca intuición entendió su silencio.
-Soy la primera chica en la que tienes interés, ¿verdad?, no te lo tomes con seriedad, solo deja que fluyan las cosas.-
Hiro se quedó pensativo, ella tenía razón, era su primera relación de este tipo, no podía esperar un "amor verdadero", además que él se sentía tan confundió, ¿enamorarse, desear, gustar, querer o amar…cual era la diferencia?
-Tienes razón, a veces me tomo las cosas muy enserio, solo no te pongas así de intensa otra vez quieres.- dijo mientras trataba de sonreír aunque eso le causaba un poco de dolor.
-Bien, tratare de no hacerlo.- Pero ella no podía evitarlo, aquella ternura desataba en ella los más pecaminosos deseos. Comenzó a besarlo con dulzura en la nuca, a la vez que acariciaba su pecho, bajando peligrosamente su mano a su entrepierna.
-¡GOGO!- exclamo para que se detuviera, ella dejo escapar algunas carcajadas y le contesto.
-Lo siento, pero eres tan violable.-
-No estoy seguro que eso me guste…-
-Claro que te gusta, recuerdas lo que paso en la cochera aquella noche, si no lo desfrutaras no hubieras gemi…-
-Ya basta…no hablemos más del tema.- dijo Hiro cortante. Gogo voltio la silla y se puso frente a frente con él.
-¿Qué es lo que te molesta, por qué no quieres hacerlo? sé que me deseas tanto como yo a ti, ¿Qué te detiene?- Hiro se ruborizo y trato de evitar su mirada.
-No sé…es solo que en aquella ocasión fue demasiado para mí, yo…aun no me siento listo.- Gogo se quedó en silencio, tal vez lo estaba presionando demasiado, lo estaba llevando al límite.
-Pero eso fue cuando tenías 14, tal vez ahora si te guste…mira, hagamos esto, cuando la situación se dé promete que no la detendremos, no sabrás si te gusta sino la pruebas.- dijo de forma sugestiva.
Hiro miro a Gogo, tal vez ella tenía razón, habría que intentarlo. Dejo escapar un suspiro y al fin dijo.
-Bien, para la próxima lo haremos como tú quieras.- Hiro se preocupó por eso, era esa necesidad de complacerla la que lo congelaba, la que le permitía seguir hasta que lo lastimara, sin duda lo que más lo detenía en aquellas situaciones, no estar a la altura de sus expectativas.
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1 am Primera vez.
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¿Cómo era esto posible? Se repetía la pelinegra, "¡empate!" mientras trataba de arreglar un problema en su disco, Hiro y ella tenía una semana para mejorar sus proyectos y volverlos a presentar ante el jurado, así se decidiría quien sería primer y segundo lugar, la frustración era tanta que en ocasiones le daban ganas de pedirle a Hiro que se rindiera, ya que ella no estaba dispuesta a quedarse con la segunda posición. Habían ido a los almacenes donde era la casa de Tadashi cuando se había vuelto Sunfire, ahí tenían todo para corregir sus proyectos además que no tenían la presión del cierre de la escuela, maestros, compañeros, etc.
La restauración de su disco magnético la estaba agotando, ya estaba más que cansada, estaba harta.
-Hey Hamada, ¿tú cómo vas?- pero nadie le respondió. Hiro estaba profundamente dormido en la única cama de la habitación.-No puedo creerlo.-la chica decidió hacerle una broma, tomo un plumón y se disponía a marcar su cara, pero al mirarlo más de cerca, con la única luz encendida del escritorio, no pudo evitar admirar el cuerpo bien formado del chico. El buen recuerdo que le quedaba de su pequeño encuentro en la cochera. Estaba decidida, esta vez no se le escaparía esa oportunidad. Se posiciono encima de él intentando no despertarlo y comenzó donde se había quedado la última ocasión, desabrocho su pantalón con delicadeza, aparto sus ropas solo lo suficiente para realizar su acción; ahí estaba con lo que tanto había soñado, el miembro de Hiro estaba muy bien dotado, era todo lo que se había imaginado, sin esperar más lo lamió con exquisitez, el simple hecho de tenerlo en sus manos la hacía excitarse, deslizaba su lengua por todos los rincones y cuando al fin llego a la punta comenzó a chupar de ella, el pelinegro soltó un pequeño gemido entre sueños y un "Gogo" apagado, ¿era posible que estuviera soñando con ella?. La chica continuó con su tarea, introdujo el miembro en su boca y succiono con fuerza, una y otra vez, quería sentir como se ponía erecto, sentir su firmeza, estaba tan entretenida en eso que no se percató que el chico se había despertado.
-¡Gogo!- Hiro estaba totalmente ruborizado.-¿Qué estás haciendo?-
-¿tú que crees que estoy haciendo?- contesto con rapidez para seguir con lo que la mantenía entretenida. Ella no se detendría ya con nada, solo quería probar lo que no le habían dejado años atrás, Hiro le pertenecería de una u otra manera, no quería que él se entregara, sencillamente "eso" quería arrebatárselo como venganza por haberla hecho esperar. Los movimientos pélvicos por parte de él no se hicieron esperar, Gogo había logrado encender las más bajas pasiones del adolescente, quien solo apretaba las sabanas y disfrutaba de no tener que guardar silencio dejando escapar gemidos y suspiros sonoros de puro placer. Todo estaba a punto de terminar, ella lo sabía, Hiro no era él primero con el que estaba, ya había tenido novios tiempo atrás, y no era para nada una virgen principiante, así que abrazo al chico con fuerza, no quería que ni una sola gota de su virilidad se perdiera y cuando llego al orgasmo arqueado del placer Gogo al fin pudo degustar el verdadero sabor de su amante. Un tanto dulce para su gusto, pero le quedaba bien a su personalidad, sentir como aquel líquido viscoso se deslizaba dentro su garganta la mantenía en un estado de éxtasis embriagador. Mas sin embargo el pelinegro se veía algo avergonzado, cubría su rostro con sus manos, sin duda estaba molesto.
-¿El bebé nerd está haciendo berrinche?- Dijo Gogo tratando de ver el rostro sonrojado de Hiro. Este la empujo ligeramente y se voltio dándole la espalda.
-Solo…déjame respirar- luego de un momento prosiguió.- mi primer beso, ese mismo día fue mi primer gemido y ahora esto ¿Por qué lo tomas sin tomarme en cuenta, sin pedirme permiso?-dijo con un tono bastante molesto.
-¿tu primera vez?- ella se sentía muy orgullosa de ser la propietaria de aquella ocasión, y de alguna manera espera ser siempre la única.- Ya sé que tienes, ¿esto es porque tú no participaste activamente en el juego?, eso se puede arreglar.- Utilizando toda su fuerza Gogo logro jalar a Hiro haciendo que este terminara encima de ella.-Y bien, ¿ahora qué quieres hacer?.-
Hiro se puso más rojo que antes, sostuvo el rostro de Gogo entre sus manos y la beso tiernamente en los labios, algo tan leve pero tan significativo que sacudió el mundo de la chica, ella poso las suyas en el desordenado cabello del pelinegro y este le dio un beso más apasionado, cada caricia plantada por él era una prenda de ropa menos en su posesión, Hiro hacia todo el trabajo, una suya, una de ella. No sabía de donde había sacado esa habilidad pero sin duda le gustaba esa sutiliza. Ahora ambos desnudos no paraban de acariciarse el uno al otro, las manos de Hiro eran bastante rápidas, se deslizaban por su espalda y se detenían cortésmente antes de alcanzar su femineidad, lo que la volvía loca y encendía más su lujuria.
-Vamos Hamada.- decía entre suspiros.- solo hazlo.- exigía la chica.
-No…aun no.- ahora jugaba con su cuello, cada beso más intenso que el anterior, la pelinegra solo podía tirar de los cabellos azabache en seña de inconformidad. Pero de la nada bajo aquella acción a los senos ahora firmes y excitados por las caricias, él tenía suerte que fueran pequeños, así le gustaban más, fácilmente uno de ellos cabía bien dentro de su boca, succionaba con brusquedad en repetidas ocasiones, mientras disfrutaba con su lengua la suavidad de su pecho, para luego terminar mordiendo rudamente su pezón, aquello hizo gemir a Gogo, era la primera vez que la oía hacerlo, y sin duda lo éxito más; prosiguió con el siguiente seno, no quería dejar ni un solo rincón de ella sin tocar.
-Basta…Hiro, ya no juegues.- Dijo Gogo entre gemidos de placer.- vamos al grano.- Dijo con rudeza.
Hiro acarició su torso bajando hasta sus fuertes muslos, para luego abrirse paso entre caminos de besos a su entre pierna, súbitamente puso sus piernas en sus hombros de una sola envestida, y se hinco ligeramente, haciendo que la pelinegra quedara en una posición casi de cabeza, la brutalidad del joven la tomó por sorpresa, pero al sentir su clítoris ser estimulado tan rudamente por su lengua, era ella la que ahora reaccionaba con pasionales gemido; ni en sus sueños más pecaminosos, ni en sus relaciones pasadas había sentido algo como eso, rudo y violento, pero en ninguna forma vulgar, él sin duda le estaba entregando algo más que sexo, pero ella no logra discernir que era. Un grito replicado por el eco del almacén hizo que el chico se detuviera asombrado, Gogo acababa de tener un orgasmo, incluso la chica se encontraba desconcertada, nadie la había logro poner en esa situación en tan corto tiempo. Hiro la recostó en la cama.
-¿Quieres un momento?- pregunto con ternura al ver su rostro sonrojado.
-Calla Hamada y continua.- Hiro se recostó sobre ella, aquello tenía el fin de que se percatara de lo firme que estaba nuevamente su miembro, Gogo no podía creer lo rápido que se había repuesto para ser un primerizo, él rosaba sus labios por el cuello de la chica e intercalaba tiernos besos- Hiro…-Ella estaba nuevamente excitada casi al punto de tener otro orgasmo, como era posible que solo el contacto de su piel la llevara a ese punto.- solo hazlo.- él se volvió a hincar sobre ella, abrió sus piernas y con ayuda de las hábiles manos de Gogo comenzó a penetrarla, sentirlo entrar era gloria pura, centímetro a centímetro era un éxtasis que la estaba sobrepasando rápidamente, trataba de no gemir pero la excitación era tal, no… ella tenía que estar al mando, no dejaría que nadie la dominara así, aun en contra de su ambicioso deseo de hacerlo suyo le ordeno.- DETENTE.- él chico la obedeció confundido, y es que aun con la ternura y lentitud con la que Hiro la trataba estaba segura que tendría otro orgasmo.- más lento…por favor.- el joven lanzo una risa traviesa y le respondió.
-¿y si no quiero?-
Gogo se quedó perplejo ante su mirada tan maquiavélica y calculadora. Con un movimiento violento la penetro por completo, el dolor que le produjo la dejo sin aire, sacándole algunas lágrimas de sus ojos, pero esta sensación fue rápidamente sustituida por el éxtasis de un nuevo orgasmo. Sentirlo llegar hasta el fondo sacio sus más pervertidos deseos.
-¡HIRO!- grito cuando llego a la cúspide del placer, mientras clavaba sus uñas en el viejo colcho.
Hiro recargo su cabeza en el pecho de Gogo, jadeaba de manera brusca, se había esforzado mucho por no venirse ante el orgasmo de la pelinegra. Lentamente se acercó a su oído y susurro.
-Gogo uno, Hiro dos.- para luego reír infantilmente.
Acaso la estaba retando, a ella no le gustaba perder y aquella puntuación no iba a su favor. Abraso al chico con sus piernas apretándolo con fuerza.
-Muy bien, ¿quieres jugar?...juguemos.- acto seguido la chica comenzó a mover sus caderas rítmicamente, aquello hizo que Hiro casi terminara, pero se contuvo y contra ataco chocando su pelvis contra la de ella con un compás más rápido a la vez que trataba de atraparla para que ella no se moviera. Ambos pelinegros se miraban a los ojos retándose el uno al otro, pero a determinado tiempo fueron traicionados por sus propios cuerpos los cuales sucumbían ante la excitación de aquel ejercicio, su respiración al igual que aquel baile apasionado se coordinaban, ya no podían sostenerse las miradas, ni decir palabra alguna, aquello era algo más grande de lo que podían soportar, el pelinegro tomo a la chica por las caderas forzándola a quedarse sentada sobre él, en esa posición ella podía sentir la verdadera dimensión de la masculinidad del chico, cuando las paredes de Gogo, palpitantes y llenas de lujuria comenzaron a estrecharse en seña de lo inevitable, atrapando al miembro erecto de Hiro el cual ya no podía contenerse más, ella fue arqueándose vertebra por vertebra sintiendo el placer subir por cada poro de su piel, llegaron al clímax juntos, sentir su esperma llenándola por completo la hizo exclamar el nombre de su amante mientras él repetía el suyo. Hiro volvió a recargar su cabeza entre sus pechos, ella podía sentir su respiración fatigada. El adolescente se incorporó, revolvió un poco más su cabellera y se recostó en silencio alado de la chica. A Gogo no se le pasaba la excitación, sentir como aquel líquido denso salía de su cuerpo majándola aún más la hacía mantener esos espasmos pélvicos involuntarios, se acariciaba a si misma las caderas, sus pechos, su cuello. Olía sus manos como si fuera la droga más suculenta, su cuerpo estaba cubierto del sudor de Hiro, su aroma. Se volvería loca si no tenía más de él en ese momento, lo que fuera, una palabra, una mirada, una caricia. Pero al voltearse para verlo lo encontró profundamente dormido. Gogo no pudo evitar reírse.
-Sin duda era tu primera vez…bien jugado Hamada, Gogo dos Hiro tres.-
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3 am la hora muerta.
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Gogo estaba sentada de piernas cruzadas a mitad del almacén, donde la luz casi no la alcanzaba, se había dado una ducha para tranquilizarse, pero parecía que eso no había funcionado del todo, sobre su mano estaba un exacto, aquella herramienta que usaba para cortar, ¿Qué pretendía hacer con esa cosa? Se preguntaba así misma, sin ninguna duda la apretó fuerte en su puño y la enterró con ira en su brazo, miro la herida que se había provocado en su costado izquierdo, cerro la mano e hizo movimientos de bombeo para que de esta saliera más sangre, veía con extraña tranquilidad el goteo del plasma. ¿Qué me pasa? Se repetía constantemente, algo había despertado dentro de ella tras aquella sesión apasionada con Hiro, ¿Qué era?, se levando encaminándose a la cama donde él seguía dormido, lo contemplo por unos segundos y lo entendió. Lo quería, quería que le perteneciera, a ella y a nadie más, unos celos aterradores se estaban apoderando de su ser, él sería suyo de alguna forma u otra, no quería compartirlo, no deseaba que volviera ver a nada ni nadie más que a ella, ni siquiera quería que viera la luz del día, pero él no haría eso, no dejaría de ver a sus amigos y familia porque ella se lo pidiese, no se ocultaría del mundo para ser solo suyo, se acercaba a la cama sin percatarse que empuñaba de nuevo el exacto levantándolo peligrosamente, estaba a punto de hacer algo indescriptible si no fuera que Hiro hablaba dormido.
-Te amo Gogo…Te amo mucho.- lo dijo con ternura mientras abrazaba con fuerza una almohada.
Gogo cayó de rodillas al suelo, ¿en que estaba pensando, que estaba a punto de hacer?
-Yo también te amo…más de lo que piensas.- las lágrimas rodaban por sus mejillas de manera abundante al tiempo que reía, ese sentimiento que la embargo en su apasionante noche, el amor, por muy cursi y bobo que se le hacía, que deseaba negar, ocultarlo el tiempo que pudiera, eso no le permitiría lastimar jamás a Hiro de ninguna manera, ¿pero cuando había sucedido, como es que él le había robado el corazón? Ya no importaba, todo este tiempo deseando que él le perteneciera cuando ella ya era totalmente suya.- Sin ninguna duda, bien jugado Hamada.-
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9 am, según el reloj.
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Un enorme dolor en el estómago despertó a Hiro de golpe, sacándole el aire y unas cuantas lágrimas. Gogo le había lanzado un casco, y sin dejar de cepillarse los dientes le dijo.
-Hey Hamada ¿no teníamos que estar con tu hermano en la joyería a las nueve?-
-¡Los anillos! ¿Qué hora son?-
-Las 9…- Gogo tenía unas ojeras espeluznantes y su brazo izquierdo estaba vendado.-
-¿Qué te paso?-
-Seguí trabajando en la noche y me lastime con una herramienta, no es nada.-
-¿Quieres que te revise?- dijo preocupado.
-Hamada, la hora.-
-¡Es verdad!-
Ambos pelinegros salieron luego de alistarse a toda velocidad sobre la motocicleta de Tadashi, gracias a ella llegaron a las 9:30.
-Mi hermano me va a matar, me dijo que quería que fuera puntual, la joyería abre a las 9, a esta hora ya estará llena…- pero la joyería estaba cerrada. Volteo a ver a la chica que seguía montada en la moto que sostenía dos relojes, uno suyo 9:30 y otro de ella 8:30.-adelantaste mi reloj.-
-Así es bebé nerd, es mi venganza por lo de anoche.-
-¿Qué es lo que te molesto?-
-Hiciste trampa.-dijo en tono burlón, Hiro la volvió a mirar de aquella manera astuta y violenta, lo que provoco nerviosismo en la chica que miro ruborizada al piso. Él no se daba cuenta del impacto que causaba, la cadera de Gogo tenía ligeros espasmos de excitación, su respiración comenzaba a acelerarse y su corazón latía con más intensidad, sintió como su ropa íntima se humedecía, si Hiro quisiera podría hacerla suya justa ahí y en ese momento. Pero no lo sabía, y era algo que en parte la tranquilizaba, él la tenía bajo su control, con solo chasquear los dedos haría todo cuanto quisiese, esa necesidad de complacerlo la asustaba, amaba estar a su lado pero a la vez tenía unas enormes ganas de salir corriendo para nunca verlo, ella era Gogo Tamago y no dejaría que nadie la domara.
- ¡TADASHI!- Grito Hiro, sus ojos se llenaron de una nueva luz, la manera en la que adoraba a su hermano, como lo idolatraba, lo tenía encima de un pedestal inalcanzable, ese sentimiento de anoche, esa sensación de inseguridad, es como si Tadashi fuera su rival más difícil de eliminar, ocupaba demasiado espacio en la mente y corazón de Hiro, "si tan solo hubiera muerte en ese incendio" ese pensamiento la asusto, ¿cómo había llegado a esa conclusión, como podía desear que alguien estuviera muerto?.
Honey Lemon la sacó de esos tétricos pensamientos, estaba más que entusiasmada de comprar los anillos para su boda, no dejaba de hablar de flores, invitados, recepción, comida…Gogo se estaba muriendo del aburrimiento, nada de esas cosas ñoñas le gustaban, pero siendo la dama de honor tendría que aguantarlas
Hiro por su parte le seguía la corriente a ambos novios, amaba todo eso de romance y cosas que ante los ojos de Gogo eran cursis. Él seguía a la pareja de novios y no paraba de señalar anillos, cuando los prometidos fijaron al fin su vista en unos clásicos dorados. Ambos estaban tan embobados que Hiro decidió que era tiempo de darles espacio. Tadashi tenía razón, eran las 9:15 y la tienda ya estaba llena, dio unos cuantos pasos para atrás y entre la multitud de gente un brillo en especial le llamo la atención, solitario dentro de una vitrina de cristal, posado sobre un cojín de negro terciopelo, un anillo negro de amatista con diamantes, el mayor de ellos coronándolo con forma de corazón, era simplemente perfecto, vio al fondo a Gogo y se preguntó a si mismo ¿Le gustaran los anillos?, jamás la había visto andar con joyas, además ¿para qué le daría un anillo, no sería mejor un collar o una pulsera?, pero sin duda ese le gustaba tanto.
-Hey, nerd!- lo llamo su hermano.-Ya compramos los anillos, ¿nos vamos a casa?-
- eh?...Claro, yo los alcanzo más tarde.-
-Gogo ya salió de la tienda por si la estás buscando.- Dijo Honey.
-No es eso…solo es…que necesito ir al baño?- lo dijo con un tono de duda que hizo que ambos lo mirara con más curiosidad.
-¡Solo váyanse!- Hiro empujaba a la pareja encaminándolos a la salida. Necesitaba meditar un poco para decidir lo que quería hacer.
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12pm Día de la Boda
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La actitud de Gogo con la fiesta, su apatía y lo poco que participo hizo que se sorprendiera al enterarse que ella era la dama de honor, la verdad no era un secreto, todo el mundo lo sabía, además que quien más podría ser, era la mejor amiga de la novia. Verla con ese vestido ajustado de negro satín y listón rojo a la cintura la hacían parecer un regalo, pero uno muy sexy, se moría de ganas de estar asolas con ella para repetir lo sucedido en los almacenes.
La ceremonia fue perfecta, las luces, las flores, las invitaciones, los trajes, sin duda quería algo así para la suya con…se sorprendió a si mismo pensando eso, ya se había establecido, que no eran nada serio, pero eso vino de nuevo a su mente ¿Qué somos?, ¿pareja, novios…amigos con derecho?, lo último era lo más cercano a lo que pasaba entre ellos dos, por más que eso le doliera, ¿Por qué le dolía esa idea? ella jamás había explicado que sentía por él, y él realmente no sabía que sentía por ella, nuevamente se estaba tomando las cosas muy a pecho, tenía que dejar de pensar en eso, era el día especial de su hermano y no lo quería arruinar con sus problemas.
La ceremonia había terminado, todos se estaban retirando, excepto el padrino y la dama de honor que terminaron quedándose solos en la iglesia sentados hasta la fila de enfrente cerca del altar.
-¿Te recuerdo quienes somos y nuestro rol en la ceremonia?- Hiro no entendía porque Gogo le había pedido quedarse. Seguramente era para algo importante. Ella tenía en las manos una pequeña caja negra y susurraba algo entre dientes- ¿Gogo?- ella dejo escapar un suspiro y por fin dijo.
-Bien, Hiro…yo, tú…estaba pensando, si con el tiempo…quizás.- "vamos Gogo, no más drama, solo escúpelo" pensó.- ¿tú quieres secundarme?- a la vez que le daba la cajita en sus manos "¿qué demonios dije?" se decía desde adentro.
-¿Secundarte?...¿es decir que todo esto es porque quieres que pierda en el concurso?- Hiro se levantó de golpe y se puso enfrente de la chica la cual no hacía más que balbucear y decir frases sin sentido.- Gogo eso sería lo mismo que hacer trampa, ten un poco de confianza, tu trabajo es tan bueno como el mío, solo deja que los jueces lo decidan.-
-No, yo solo…. Es que, ¡DEMONIOS!, lo arruine.- La chica se veía en verdad consternada, se sostenía la cabeza con ambas manos como si esta se fuera a caer, y miraba por todos lados como si buscara la respuesta en algún lugar.
Hiro se sentía aún más perdido, no sabía si ella estaba jugando con sus sentimientos para ganar el concurso o si solo quería darle un regalo, la respuesta estaba dentro de aquella caja, al abrirla vio un anillo negro liso con amatista y diamantes , sin duda le encantaba, se parecía a…no importaba, nada lo convencería de renunciar al primer lugar, luego noto una bolita de papel, la tomo y comenzó a abrirla, había algo escrito "¿te casarías conmigo?", Hiro se quedó sin aire de la emoción, se apodero de él una enorme felicidad y no paraba de dar pequeños saltitos, cosa que solía hacer cuando había ositos de por medio, al ver esas palabras todas sus dudas se habían aclara, ahora más que antes sabía lo que realmente sentí por ella. Le entrego la caja a Gogo y la jalo hasta estar frente al altar, ahora la confundida era ella, no fue hasta que él le devolvió la nota que lo entendió todo.
-Finjamos que nada paso…Ahora, solo hazme la pregunta.- Dijo Hiro tratando de ocultar su emoción.
Gogo inhalo para tomar valor y dijo:
-Escucha bien, es la última vez que lo diré…Hiro Hamada, sé que es demasiado apresurado, y no quiero decir que tiene que ser ahora pero si pronto…Solo quiero que sepas…que yo…te amo más de lo que pensé amar a una persona en toda mi vida, no quiero perderte, quiero ser completamente tuya…solo tuya.- A Gogo le salieron una cuantas lágrimas, aun sabiendo la respuesta le asustaba ser rechazada. Abrió la caja dejando ver nuevamente el anillo.- ¿quieres casarte conmigo?-
-¡SI….MIL VECES SI!- Grito Hiro abrazando a Gogo, esta se separó de él, quería ponerle el anillo pero el adolescente estaba tan exaltado que no paraba de moverse.
-¡Ya basta, demasiadas cursilerías por un día, déjame ponerte el estúpido anillo para terminar con esto!- tomo con brusquedad la mano de su ahora prometido y le inserto la argolla.
-Lo siento, es solo que WoW….no puedo creerlo, ¡GOGO TE AMO!- Le dio un beso apasionado, ella le correspondió y cuando este estaba a punto de subirse de tono fueron interrumpidos por el sacerdote.
-Cof, Cof….disculpen, no deberían ir a la fiesta.-
-Claro, para haya íbamos.- Gogo jalo a Hiro al cual no se le quitaba la boba sonrisa de la cara.-Compórtate Hamada.-
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4pm El discurso
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Sostener el vestido de la novia para que esta vaya al baño también forma parte del trabajo de la dama de honor.
-¿Tenía que ser justo ahora? Nos estamos perdiendo el discurso de Hiro.- decía Gogo un tanto enfadada.
-Lo siento, es que ya no podía aguantar más.-
-Definitivamente, yo no quiero un vestido como este para mi bo..- Gogo guardo silencio, se le estuvo a punto de salir su secreto, pero dado el caso ¿Por qué deseaba mantenerlo oculto?
-Ya vez Gogo, también piensas en eso, recuerda cuando Tadashi regreso decía que él nunca se casaría y menos conmigo, y ahora míranos, tarde o temprano encontraras al indicado.-
-Claro…- dijo nerviosa, le encantaría gritarlo a todo el mundo, que había encontrado a la persona perfecta para ella, pero recordó el motivo por el cual era secreto lo secreto, Tadashi, ese hermano sobre protector capaz de crear llamas con sus manos cuya reacción no estaba contemplada, definitivamente no quería morir a manos de él, tal vez si lo anunciaban luego de que Hiro cumpliera la mayoría de edad no sería tan malo.
Al fin regresaron a la fiesta, mientras caminaba de regreso se escuchaba la voz de Hiro hablar por el micrófono, pero no se le podía entender nada, se lo había perdido, tal vez alguien tendría una grabación por celular o algo por el estilo, cuando llegaron al salón vio como todos estaban en silencio, no había ruido alguno.
-¡Gogo!- Grito Hiro por el micrófono, cosa que hizo que el hombre de iluminación la alumbrara.
-¿Qué es lo que está pasando?- pregunto Honey.
-No lo se…¿recuerdas que yo estaba contigo?, estoy en las mismas.-
Se vio que dos personas se levantaron de la mesa de honor, Tadashi y la tía Cass caminaba velozmente asía Hiro y este les mostraba su mano. La mujer lo abrazaba a la vez que le daba tiernos besos y pellizcos en las mejillas, su hermano solo lo contemplaba para luego cambiar su mirada a Gogo. Camino directo así la chica, pero antes de ser alcanzada Wasabi le hizo frente.
-¡TU!...¡tú lo mordiste!...¿qué te pasaba por la mente mujer….era solo un niño, él tenía 14 y tú 18?...tu…tu…¡asalta cunas!-
Gogo cayó en cuenta, Hiro había dicho todo por el micrófono.
-Sabía que me ocultaban algo, sabía que hablaban de otra cosa ese día en el hospital.- Dijo Tadashi enojado.
-A mí no me mires, yo creí que fue por otra cosa.- se defendió Wasabi.
-¿Amor que pasa?- pregunto Honey. Hiro llego corriendo.
-¡Honey mira!- mostrándole el anillo.- ¡voy a casarme!- los ojos de Honey se abrieron grandes como platos y al fin comprendió todo.
-OH Hiro, esto es genial, las flores, los invitados, los manteles, las luces…por favor déjame organizarla.-
-Honey no…- Tadashi no se veía muy feliz pero fue interrumpido por la tía Cass.
-Bien señorita, veo que muestra cierto interés por mi jovencito, pero a mí no me pedido nada.- Dijo la mujer en un tono feliz.
-Ni a mi.- dijo Tadashi cruzándose de brazos. Lo que hizo que Hiro pusiera cara de borrego a medio morir la cual no le hizo gracia al mayor.
-Bien…-Gogo sabía que tenía que hacer una petición formal, pero sin duda el mayor de los hermanos la ponía nerviosa.- Tía…señora…señorita?...Cass, yo y Hiro….bueno, yo …-
-Nos queremos casar nos das tu bendición.- termino diciendo Hiro.
-NO.- dijo tajante Tadashi.
-Amor.- exclamo Honey
-Cariño.- le hablo su tía, los tres se apartaron un poco de la pareja, Gogo no dejaba de verlos con ansiedad, cuando noto que Hiro le puso algo en uno de sus dedos de la mano izquierda. Ella lo miro, un anillo negro de amatista con diamantes coronado con uno en forma de corazón.
-¿Hiro…cuando lo compraste?-
-El día que acompañamos a Tadashi y Honey a comprar los anillos, que coincidencia, los dos se ven bien juntos.- dijo mientras entrelazaba su mano con la de ella para que ambos estuvieran juntos.
-No es coincidencia, este es su pareja, yo solo compre el masculino para ti, me dio un poco de tristeza separarlo del otro, pero bueno…creo que era su destino estar juntos nuevamente.- Hiro se quedó helado, jamás había escuchado a Gogo decir algo tan romántico que no fuera pedirle que se casaran, le dio un enorme beso. Tadashi vio aquello y no pudo evitar emocionarse, jamás había visto a su hermano tan feliz.
-Bien.- dijo al acercarse a la pareja.- tienes la autorización, pero no ahora…primero Hiro debe de terminar la escuela.-
-Lo se Hamada.-
-Y nada de comerse la torta antes de la boda.- dijo tía Cass en broma, a lo que Gogo reacciono desviando la mirada y sonrojándose. Wasabi nuevamente lo noto.
-¡TU!- estaba frita si Wasabi llegaba a decir algo pero fue interrumpido por el menor de los Hamanda.
-¿A qué te refieres con "comerse la torta"?- pregunto Hiro, lo que hizo disipar la intuición de Wasabi, salvada por su inocencia, pensó Gogo.
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Nuevamente estaban a solas en el auto de Gogo, se había permitido estar fuera de la boda unos minutos, querían disfrutar de la aceptación de su relación. Se besaban apasionadamente cuando la chica volvió a hacer aquel movimiento de la primera vez, montándose sobre él.
-¡Gogo no!-
-¡Volvemos a lo mismo!, ¿Qué tienes en contra de los estacionamientos?-
-No es eso…tu vestido se va a arrugar.- dijo mientras bajaba seductoramente el cierre.
-Bien pensado Hamada.- lo imito quitándole el chaleco y desabrochando su camisa.- no queremos que la ropa de arrugue.-
Dejaron sus prendas en el asiento del piloto. Gogo se deslizo al piso del auto y de forma experta comenzó a estimularlo oralmente haciendo que su miembro se pusiera firme en poco tiempo. Jalo la palanca del asiento a la vez que sacaba algo de bajo de este. Ella se montó nuevamente sobre él y con rapidez puso unas esposas, una en su muñeca enlazándola con el descanso de la puerta de atrás.
-Esto es para que no interrumpas Hamada.-
-Gogo…tenemos que regresar a la fiesta.- dijo un poco sonrojado.
-Si lo se…pero antes quiero jugar, aunque sea rápido.-
Gogo quería que él sintiera como la hizo sentir la primera vez, pero sabía que era un polo opuesto, ella ruda y él tan tierno, de cualquier manera saciaría sus más grandes deseos.
No tenían mucho tiempo, así que con lujuriosa introdujo su miembro dentro de su palpitante vagina, la entra hizo vibrar a Hiro quien no sabía si guardar silencio o gritar del placer.
-¿Te gusta?-
-Si…mucho.- Dijo él pelinegro avergonzado tratando de evitar su mirada.
-Shhh…voy a comenzar, así que no hagas ruido.-
El acompasado ritmo que tomo Gogo forzaba al chico a llevar su única mano libre a su boca, mientras que ella disfrutaba de tenerlas sobre su pecho, acariciándolo tras cada embestida.
-Hiro te amo.- Dijo entre jadeos la chica.
-¿Qué?...- dijo sonrojándose aún más.
-Te amo.- fue ahí que se percató que su miembro se ponía más duro, que vibraba con demasía y pasión, aquellas palabras parecían enloquecerlo, había encontrado su punto débil.- Te amo.- y su respiración se volvía más intensa.- Lo sientes, cuando te lo digo…Te amo.- y el cuerpo de Hiro reaccionaba exaltándose, algo que el chico no podía controlar.
-¡BASTA!...Gogo…dijiste que solo lo dirías una vez.- Se defendió el adolescente.
A Gogo le costaba hablar, aquella danza la estaba sobrepasando, pero tomo fuerzas y siguió hablando.
- No, tu no me entendiste…Dije que solo lo diría una vez, una vez cada que me nazca hacerlo, una vez cada que desee hacerlo, una vez cada que mire tus ojos y me pierda en ellos…- hablaba mientas lo obligaba a sostenerle la mirada.- una vez cuando sienta que mi corazón ya no puede contener más este sentimiento y tenga que gritarlo, aun cuando mi ego se desgarre…- Hiro de nuevo sentía esa necesidad de detenerse parecida a aquella ocasión cuando tenía 14, esto nuevamente lo estaba sobrepasando, trato de tapar la boca de la pelinegra con su mano, pero esta la entrelazo con la suya y la contuvo contra el asiento mientras que con la otra en su hombro impedía que forcejeara.
-Ya basta…no sigas hablando.- dijo Hiro que al menos ya podía evadir su mirada.
-No…no me detendré.- dijo mientras apretaba más su entrepierna y aumentaba el ritmo, el roce de su piel con la suya, sentir sus caderas chocando constantemente, aquel movimiento que lo apresaba cada vez más y más.- Te amo…Hiro…no hay otro lugar ni otra persona con la que quiera estar…ahora ni nunca-
-Basta.- aquello era más que un acto carnal, Hiro nunca creyó que la pelinegra podría pronunciar esas palabras, sus mejillas se ruborizaban, ella jamás las había visto de ese tono, él sin duda lo estaba disfrutando. Al ver eso Gogo se sintió completa.-No quiero escucharte más…- Termino por decir, ya no quería sentirse ahogado, perdido, esas palabras lo llevaban a un paraíso de sensaciones que lo inundaban, como cuando tenía 14, pero esta vez esa voz que pedía detenerse era inexistente, su mente estaba fundida, Gogo era su todo, su ahora, su "para siempre".
-Te lo diré cuantas veces quiera…Te amo, aun si llegaras a odiarme, yo te amere hoy y siempre…- unas cuantas lagrimas salieron de los ojos de ella, tenía aun miedo de expresar sus sentimientos.
-Jamás…nunca te odiare…yo…-pero Hiro guardo silencio.
-Dilo…- pero el negaba con la cabeza.- necesito escucharlo…por favor.- pero él no quería hablar, por lo que detuvo sus movimientos por un momento, cosa que hizo poner su mirada en ella de nuevo, arremetió súbitamente con movimientos bruscos, ascendentes y descendentes, arriba, abajo cada vez más rápido.- Dilo…di que amas.- Hiro ya no pudo más, el placer había llegado a su punto más alto y aquellas palabras lo tenía embelesado, le había dado en esa sesión pasional todo lo que siempre había deseado, era un éxtasis inigualable, ya sin contenerse grito con todas sus fuerzas.
-¡GOGO TE AMO!.- era la cereza sobre el pastel de aquel orgasmo compartido. Ella acariciaba con su mano libre el cuello y los labios del pelinegro, introduciendo ocasional y sugestivamente sus dedos en su boca, quería seguir asiéndolo gozar, pero sabía que tenían que volver a la fiesta. Se recostó sobre su pecho y se percatándose que Hiro tenía su mirada perdida fijada en sus manos entrelazadas, los dos anillos juntos brillaban de una manera muy singular.
-Definitivamente nacieron para estar juntos.- termino diciendo Gogo.
-Si…lo se.- contesto el adolescente cerrando los ojos casi quedándose dormido.
-Hey Hamada…se te olvida la fiesta.- dijo a la vez que le daba un golpe para despertarlo, comenzó a lanzarle su ropa y ella se empezó a poner la suya.
-Oye Gogo…- dijo aun acostado.
-¿Qué estas esperando?-
-Que me sueltes.- dijo con obviedad haciendo sonar las esposas.
-Lo siento.- dijo ruborizada.
Los dos pelinegros volvieron a ponerse sus trajes y con lentitud regresaron caminando por los pasillos a la grandiosa fiesta, aquella noche sin duda había sido la mejor en la vida de ambos.
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De verdad me costo mucho trabajo escribir esto XD, ahora ustedes digan si puedo escribir mas de tres lineas del genero erótico (jamas lo olvidare maestro de literatura) de aquí si creo tardarme un poco, ya no tratare el tema de estos dos directamente, faltan los otros personajes y Tadashi y Honey me están sacando canas verdes. XD el romance es otro tema a vencer ...bye, dejen comentarios.
