La serie de Once Upon a Time y sus personajes aquí mencionados no me pertenecen
Gracias a todos en general por leer. A los lectores silenciosos y a quienes me dejaron su amable comentario.
Muchas gracias a quienes siempre están pendientes de las actualizaciones, se los agradezco mucho.
Este capítulo va dedicado con mucho cariño para mi querida autumnevil5, a quien también le envío agradecimientos, como siempre, por apoyarme con mis locas escrituras jeje.
Espero puedan perdonar cualquier error.
Regina suspiró con alivio y cerró sus ojos derramando dos lágrimas más al ver que David estaba ahí e inconscientemente eso la hacía sentir a salvo, aunque sabía que el alfa debía estar molesto con ella.
El príncipe miraba reprobatoriamente a su hija mientras trataba de calmarse. Había estado muy molesto cuando llegó a la mansión y no encontró a su omega, pero después el terror se apoderó de él ante el pensamiento de lo que pudiera pasarle.
Recorrió calles hasta que, llegando a la alcaldía, se encontró no solo con el mercedes de la reina, sino con el escarabajo amarillo de Emma y supo que algo malo pudiera estar ocurriendo y no se equivocó, no se le olvidaba que en Neverland la rubia había confesado que le hubiese gustado ser ella quien follara a Regina
- ¿Qué carajos crees que estabas haciendo, Emma? - preguntó el príncipe de forma severa y caminó a paso decidido hacia su omega quien le miró ligeramente temerosa por un breve segundo y después desvió su mirada.
El alfa suspiró cuando estuvo frente a ella, desde luego que Regina no le estaba mirando, era obvio que sabía que estaba molesto con ella y sí, lo estaba, pero su seguridad y bienestar eran lo primordial para él.
Así que alargó su mano para alcanzar su bello rostro que podía ver estaba surcado por lágrimas y eso le enfureció más contra su propia hija, además no se le pasaba que la omega estaba aun asustada. La aferró de manera gentil pero firme de la mandíbula sintiendo un pequeño estremecimiento en ella y él mismo sintió una extraña pero reconfortante sensación tan solo con tocarla.
Tomó aire para después mover su mano alzando el rostro de la reina para exponer su cuello y suspiró con alivio al ver que su marca seguía intacta tal cual la recordaba.
Negó un poco con fastidio porque no era tonto, era más que obvio lo que Emma había tratado de hacer y le quedaba en claro que la rubia no tenía ni la más mínima idea de cómo reclamar a una omega, aunque hubiera mordido a Regina no la habría hecho suya porque la reina no estaba en celo, sin embargo el que un alfa violente la marca de otro era una falta muy grave y afortunadamente la alfa no lo había logrado hacer porque si David era sincero no sabía muy bien cómo manejar que se tratara de su propia hija
- No le hice nada - se defendió la alfa en cuanto se dio cuenta de lo que el príncipe hacía con Regina, tal parecía que estaba revisando si ella había logrado reclamarla y si tenía alguna herida.
Se puso de pie sintiéndose ansiosa, era inexplicable lo que sucedía porque sentía que de alguna manera estaba buscando la forma de tranquilizar a David para poderse liberar del problema en el que sabía se había metido y no tenía ni la más mínima idea de cómo proceder, ella no sabía qué sucedía cuando un alfa trataba de quitarle una omega a otro
- Por supuesto que no, porque llegué yo - respondió con los dientes apretados y en ese momento la reina movió su cabeza hacia atrás para soltarse de su agarre y eso le enojó, pero ya sería el turno de la omega de escucharle.
Se irguió por completo y volteó a ver a su hija, estaba muy enojado con ella, su alfa le urgía a dejarle en claro a la alfa que la omega era de él, podía sentir su instinto posesivo y territorial sobre Regina apoderarse de su cuerpo
- ¿Por qué lo hiciste? - le preguntó con reproche
- Porque yo debí haberla reclamado en Neverland, no tú - confesó con nerviosismo, la actitud de David le estaba asustando y pudo ver que sus palabras no tuvieron un efecto positivo en su padre, al contrario, tal parecía que estaba enfureciendo más
- Te recuerdo que tú aceptaste no luchar contra mi por ella. Renunciaste a tu oportunidad - le dijo tratando de contener su ira al escuchar que su hija realmente tenía en mente quitarle a su omega
- No, ustedes decidieron por mi - reviró con enojo - Porque tú y Snow creyeron que era lo mejor para mi y que era lo que yo quería, pero no era así - reclamó
- Eso no es cierto y lo sabes - le dijo David y le miró con severidad - Sabes que no tuvo nada que ver con lo que Snow trataba de hacer, tú aceptaste que fuera yo quien pudiera tomar a Regina - apretó sus manos en puños
- Ni siquiera sabía lo que estaba pasando y tampoco sabía que la ibas a reclamar - le reprochó y lo vio asentir relamiéndose los labios con furia
- Quieres pelear conmigo, ¿es lo que quieres? - preguntó tratando de comprender lo que Emma quería y al mismo tiempo hacerle entender que no había forma fácil de hacer eso, que ya fuera ahí o en Neverland, si ella quería quedarse con la reina inevitablemente tendría que luchar contra él y rogaba porque no fuera así, porque desistiera, no quería lastimar a su hija
- N-No - respondió la rubia, la pregunta le tomó por sorpresa.
Desde luego que no quería pelear con su padre, se suponía que reclamaría a Regina mientras él no estuviera presente para que no pudiera hacer nada y regresara a su vida normal con la princesa, pero su intención jamás fue tener un enfrentamiento con él
- Porque no hay otra forma, Emma. Si quieres quedarte con Regina tendrás que pelear conmigo a muerte - aclaró mientras caminaba un poco hacia ella cubriendo con su cuerpo a su omega de la vista de la rubia, claramente protegiéndola
- No, no es lo que quiero - respondió la alfa con lágrimas en sus ojos al escucharlo, le dolía que David hablara así y que insinuara que debían tener una lucha a muerte.
No quería a la omega, ahora estaba convencida de que no la quería de esa forma, después de haber estado así con Regina y darse cuenta que olía a su padre algo en ella había dejado de querer quedarse con la reina
- Entonces explicame por qué trataste de hacer ésto - exigió con su voz de alfa, presionando a su hija a darle respuestas. Estaba sumamente dolido y enojado con ella, pero no podía solucionar las cosas con ella como lo haría con cualquier otro alfa, era su hija y no podía simplemente abalanzarse sobre ella hasta lograr que le quedara en claro que la omega era de él.
Por su parte Regina estaba sentada ahora correctamente en el sillón mientras miraba hacia la puerta del lugar. Quería irse de ahí, odiaba que estuvieran hablando de ella como si fuera un trofeo, pero al mismo tiempo se sentía tan bien escuchar al príncipe defenderla de esa forma y por otro lado sentía una culpa inmensa de que ahora David estuviera hablando de pelear a muerte con Emma.
Era su culpa que estuvieran en esa situación porque sabía que debió haberse quedado en casa como el príncipe se lo solicitó y sabía que el hecho de que Emma se hubiera atrevido a intentar violentarla era algo que David, como alfa, no podía pasar por alto.
Podía sentir que el príncipe estaba dolido, porque encima de todo, la rubia era su hija y eso hacía que Regina se sintiera muy triste y apesadumbrada
- Ya te lo dije. Porque las cosas no debieron ser así - respondió metiendo las manos en los bolsillos de su pantalón
- Mira Emma, no me importa cómo hayan sucedido las cosas en esa maldita isla, ahora Regina es MI omega y tienes que respetarlo - aclaró con los dientes apretados y apuntando a su hija con su dedo índice.
Afortunadamente parecía que la reina ya no estaba asustada, pero el alfa podía percibir que estaba incómoda, seguramente por lo que estaba presenciando, porque estaban hablando de ella sin consultarla y porque debía sentirse de alguna forma culpable
- No puedo creer que hables de esa forma - le reprochó - Estás casado con Snow y se supone que la amas, que es tu amor verdadero y esto con Regina es solo un error. Admite que fue un error el haberte unido a ella de esa forma - solicitó la rubia con rabia, sintiéndose impotente al escuchar a su padre defender a Regina de esa forma.
Y en ese momento, la reina se levantó de su lugar sin decir palabra y caminó apresurada hacia la salida
- ¡Regina! - trató de ir tras ella, pero la voz de su hija le detuvo
- ¡Admitelo! - le exigió apretando sus manos en puños con los ojos llenos de lágrimas y rabia.
Entonces David respiró profundo, se dio la vuelta y caminó hasta ella, pudo ver que la asustó un poco, se agachó para recoger la mascada que sabía era de la reina y su bolso también. Se colocó frente a su hija y le miró amenazante
- Escúchame bien, Emma - comenzó a hablarle con advertencia - Lo que pase conmigo, Regina y Snow, no es asunto tuyo. No vuelvas a intentar algo como ésto - le dijo y se abstuvo de amenazarla más allá, aunque su voz sonó más como si estuviera dando una orden y sin decir más se fue tras su omega.
Regina estaba parada a escasos pasos de la acera de la alcaldía. Había varias personas que le miraban de manera indescifrable, algunos sonreían con ironía, otros con burla y otros más con lástima. Estaba segura que sabían ya que era una omega.
Sintió sus ojos llenarse de lágrimas involuntariamente y de pronto lo único que quería era irse de ahí. Aún así no bajó su mirada, no se iba a dejar intimidar ni humillar por nadie, no importaba que pudieran considerarla inferior ahora, no se iba a comportar como tal, no estaban en el bosque, las cosas eran muy distintas en Storybrooke.
De pronto una grande mano bajo su espalda baja la hizo dar un saltito involuntario por el susto. Volteó rápidamente y se tranquilizó cuando vio que era David.
Cerró sus ojos un momento dejándose embriagar por la presencia de su alfa. Su cuerpo entero comenzó a relajarse y Regina tragó pesado abriendo sus ojos un poquito espantada al darse cuenta que el tener a David cerca le traía una sensación de seguridad y tranquilidad inexplicable y que le había sucedido igual minutos antes cuando estaba sola con Emma y él llegó.
El alfa acarició la espalda de su omega tratando de brindarle confort y seguridad porque sabía que ese momento no estaba siendo fácil para la reina. Mientras hacía eso, veía fijamente a las personas que se aglomeraban alrededor de la alcaldía.
Podía ver las caras de sorpresa y escuchaban los murmullos entre ellos ante la realización de que no solo Regina, la aún alcaldesa de Storybrooke y ex Reina Malvada del bosque encantado, era una omega, sino que David, el Príncipe Encantador, sheriff de la ciudad, esposo y amor verdadero de Snow, la antigua enemiga de la reina, era su alfa y estaba imponente parado tras ella protegiéndola.
De pronto una que otra mirada de los pocos alfas presentes comenzaron a tornarse sugestivas y lascivas provocando que David aferrara por instinto a Regina de su estrecha cintura, dándole a entender a esos alfas que la reina era suya y que se fueran olvidando de llegar a tocarla siquiera.
La reina obviamente se tensó ante ese cambio en el príncipe, alzó su mirada buscando su apuesto rostro solo para encontrarse con que él estaba clavándole una mirada poco amigable a los presentes. Iba a protestar e intentar soltarse de su agarre, sin embargo no le fue posible porque David comenzó a avanzar arrastrándola con él
- Vamos a tu auto, yo manejare - murmuró cerca de su oído
- Mi mascada - dijo Regina cuando él la hizo empezar a avanzar y vio que traía consigo sus cosas.
Alargó su mano tratando de alcanzar la prenda que el príncipe apresaba en una de sus manos, pero de inmediato el alfa alzó la suya alejándola de la de ella
- No - le dijo David con advertencia y de forma tajante. La escuchó resoplar bajito claramente inconforme.
Desde luego que no iba a dejar que la reina ocultara su marca de esas personas, le importaba un carajo lo que fueran a pensar, después del desagradable momento con Emma quería ahora que todo el mundo se enterara que Regina era su omega, que él la había reclamado, que era suya y hacerles saber también que, si alguien se atrevía siquiera a pensar en llegar a ella, debían pasar primero sobre él.
Abrió la puerta del mercedes para ella sin dejar de mirar a los presentes a su alrededor y para su alivio, Regina subió sin protestar, le dio su bolso pero la mascada la guardó en uno de los bolsillos de su pantalón y vio que la reina desviaba su mirada hacia el frente como si esa acción le indignara.
Después de dejarla segura dentro, rodeó el auto y se subió poniendo en marcha el motor sin esperar nada.
No faltaba mucho para que la reina y el príncipe llegaran a la Mansión y durante todo ese tiempo que habían estado en el auto ninguno de los dos había pronunciado ni una sola palabra.
La verdad era que Regina se sentía culpable, pero era tan orgullosa que no quería disculparse con él, aunque algo dentro de ella le urgía a hacerlo, era como si David amenazara con volverla dócil y complaciente con él y sabía que era porque el príncipe era su alfa y ella era una omega, pero todavía se resistía a ello, le era muy difícil aceptarlo
- Tengo muchas preguntas en mente - rompió David el silencio sacando a la reina de sus pensamientos - ¿Qué hacías en la alcaldía? - preguntó sin apartar su vista del camino
- No es de tu incumbencia - murmuró más para ella que para él, pero por supuesto que el alfa la escuchó
- No me hables así - le dijo molesto y autoritario
- Mejor dime, ¿qué hacías tú en la alcaldía? - preguntó ahora Regina, clavándole la mirada aunque David seguía con los ojos fijos en el camino
- Fui a la mansión y como no te encontré salí a buscarte, porque encima de todo olvidaste tu celular - volteó a verla rápidamente y después regresó su mirada al frente
- Tenía todo bajo control - respondió torciendo sus ojos aunque él no podía verla. Le fastidiaba que le pidiera explicaciones aunque sabía por qué lo hacía, sabía que estaba en su derecho de pedirlas y sabía que era su obligación dárselas, pero se le hacía muy difícil y no quería hacerlo
- Sí, claro - respondió sarcásticamente con una risita poco sincera - Te veías en completo control, llorando en la orilla del sillón abrazando tus piernas - apretó los dientes al recordar la escena. Su omega se había sentido en peligro y él una ira inmensa contra su propia hija al ver a la reina así y reparar en lo que la rubia había intentado hacer - Todo porque no te quedaste en casa como te lo pedí - le reprochó
- Ya te dije que no voy a hac… -
- ¡Te pusiste en peligro! - habló exasperado golpeando el volante con una de sus manos callando a la reina y asustándola un poco por su tono de voz y su acción - Eso fue lo que hiciste - le acusó y de reojo pudo ver el hermoso rostro dolido de Regina, pero estaba tan molesto de solo pensar lo que pudo haberle ocurrido que no iba a ceder tan fácil - Dime por qué saliste si te pedí que no lo hicieras - exigió, pero ella se volteó hacia la ventana casi dándole la espalda - Regina, te estoy hablando - no suavizó su tono de voz - ¿Quieres que te obligue a decírmelo? - preguntó y la vio tensarse - ¿Por qué eres así de terca y me haces todo tan difícil? - preguntó de nuevo esta vez con frustración mientras estacionaba el mercedes frente a la lujosa Mansión.
Todavía no apagaba el motor cuando la reina se bajó dando un portazo y caminado hacia su casa a paso decidido claramente molesta y dolida por la actitud del alfa. No le gustaba que le hablara así, le lastimaba y eso la hacía sentirse casi asfixiada porque no quería que fuera así.
David se bajó de inmediato al verla y corrió para alcanzarla. La tomó del antebrazo derecho y la volteó hacia él con brusquedad
- ¡Déjame! - exigió golpeando su pecho con su mano libre, él afianzó más su agarre y la jaló un poco hacia sí mismo observando una linda expresión de incredulidad e indignación en ese divino rostro y sus ojos, esos preciosísimos ojos color chocolate le miraban furiosos y llenos de lágrimas - ¡¿Quién demonios te crees que eres, encantador?! - preguntó empujándolo del pecho con su mano esta vez
- ¡Tu alfa! - respondió él con el mismo tono que ella había usado - Te guste o no, soy tu alfa - acercó su rostro al de ella tanto que su nariz casi se pegaba con la de la omega, dio un vistazo rápido a sus bellas y finas facciones y oh, Dios, la reina le encantaba… así, toda terca y testaruda, pero sentía su estómago apretarse en un nudo al verla dolida y a punto de llorar, no quería ver lágrimas en el hermoso rostro de su omega.
Exhaló de forma un poco ruidosa separándose un poco de la reina quién le miraba ligeramente retadora, podía ver que su preciosa omega luchaba por mantener la compostura. Una parte de él la entendía, sabía lo complicado que era para ella entender que ahora, no mandaba por completo en su vida, que ella podía hacer lo que quisiera siempre y cuando él estuviera de acuerdo
- Eres mi omega y es mi obligación cuidar de ti aunque no estés de acuerdo - esta vez le habló con tono de voz más suave al tiempo que volvía más gentil el agarre que tenía en su brazo, pero no la soltó y pudo ver que la omega no solo le miró con un poquito de desconfianza, sino que le suplicaba con la mirada que no intentara nada más, que no quisiera doblegarla ni someterla.
Suspiró tratando de relajarse, a final de cuentas la reina estaba sana y salva, nada le había sucedido, aunque podía ver que seguía afligida por todo lo que había sucedido con Emma y las personas que le estuvieron observando fuera de la alcaldía.
Llevó su mano libre al rostro de Regina y con cuidado acomodó un mechón de su cabello tras su oreja, la omega se estremeció ligeramente ante su acción arrancando una pequeña sonrisa de los labios del alfa al verla responder así a su toque, le encantaba causar sensaciones en ella.
Y por su parte la reina le miraba expectante, porque se moría de ganas por verlo sonreír, soltó un suspiro involuntario al ver esa pequeña sonrisa que su alfa dejó escapar y al sentir esa tierna caricia y lo único que Regina sabía era que quería más, quería que la tocara más
- Si te pedí que te quedaras en casa no es porque quiero controlarte - le aclaró, sentía que era importante que la reina supiera que no quería dominarla - Es porque aún no estás recuperada por completo y eso te vuelve un blanco fácil, te pusiste en peligro - explicó
- Mi magia ya funciona - respondió la omega relamiéndose los labios al escucharle y mentiría si dijera que no se sentía bien que él se preocupara por ella de esa forma, sin embargo el alfa frunció su ceño al escucharla
- Entonces ¿por qué no te defendiste de Emma? - preguntó con desconfianza
- Porque me tomó desprevenida - respondió torciendo sus ojos y David le alzó una ceja dejándole en claro que no apreciaba ese gesto de ella - No es mi culpa que tu hija haya heredado la inteligencia de Snow y haya pensado que podía reclamar a la omega de su padre tan fácilmente - le dijo con su habitual toque sarcástico y burlesco
- Regina… - le dijo el príncipe con advertencia, desde luego que el comentario no le agradaba para nada.
Se abstuvo de reprender a la reina y decirle que no solo Emma se había buscado un problema, sino que ella también. Aun así no quiso decirle que para la próxima vez no sería tan condescendiente con ella y solo esperaba que en ningún momento la omega tratara de desafiarle ante otras personas porque eso sí no se lo iba a dejar pasar
- No importa lo que las personas piensen respecto a que eres una omega y nuestro vínculo - le dijo haciendo referencia a quienes le estuvieron mirando fuera de la alcaldía y le sonrió de nuevo. Sabía por Granny que Hook y sus piratas se habían encargado de divulgar que la reina era una omega y que él la había reclamado
- Lo sé - dijo ella tratando de aparentar que no le afectaba nada de lo que sucediera con las personas del pueblo, sabía que no la querrían más como su alcaldesa y a pesar que entendía el por qué, le dolía de alguna forma que por el simple hecho de ser una omega, tenía que ser despojada de su puesto, sin mencionar que alfas y betas la considerarían inferior - Lo único que me importa es lo que mi hijo piense de mi - tragó pesado y luchó porque las lágrimas no se agolparan en sus ojos de nuevos ante la mención de su pequeño príncipe.
Por respuesta David le dedicó una sonrisa comprensiva y la invitó a caminar con él al interior de la mansión. La reina no puso mucha resistencia, pero mientras avanzaba se debatía en sugerirle al príncipe que debía volver a su casa con la que era su familia, Regina no quería ser la causante de que el alfa perdiera lo que acababa de recuperar y que había perdido alguna vez por culpa de ella.
Tragó pesado ante el pensamiento y porque su corazón se apretó al recordar todo el dolor que le causó a David, desde luego que en ese tiempo poco le importaba el alfa pero ahora todo era tan distinto y todo lo que había pasado entre ellos en el pasado causaba pesadumbre en su corazón, su alfa debía estar muy decepcionado de ella y a pesar que sabía que por naturaleza se preocupa por ella, estaba segura que no dudaría ni un segundo en tomar la oportunidad de romper el vínculo y deshacerse de ella.
David abrió la puerta cuando se dio cuenta que la reina se había quedado parada frente a la misma pero no hacía ningún intento por entrar a la mansión y pudo ver que su acción la sacó de sus pensamientos y la trajo a la realidad.
Regina pudo ver a Granny en el comedor sentada enseguida de un afligido y consternado Henry. Entreabrió su boca sorprendida al ver a su pequeño príncipe y se apresuró a su lado
- Henry - le abrazó y volteó a ver a la vieja alfa quien le miraba de una forma extraña, era como si fuese… maternal
- Mamá - sollozó el pequeño abrazando a su madre de vuelta - Perdón por haberte hablado así y por haberte culpado - las palabras le salían atropelladas de la boca
- Todo está bien, cariño - trató de calmarlo y besó su cabecita mientras le abrazaba con más fuerza
- No está bien - le contradijo y se separó un poco de ella para mirarla a los ojos - David y Granny me explicaron, ya sé por qué él ha estado con nosotros y por qué te besó - sorbió su nariz mientras su madre le limpiaba con sus dedos las lágrimas que corrían por sus mejillas
- ¿Qué es lo que sabes? - preguntó entre confundida y mortificada de lo que le hubieran platicado a su hijo
- Que ahora todos somos o alfas, betas u omegas y que hay alfas malos que quieren hacerle daño a las omegas y que por eso deben tener un alfa que las defienda y las cuide así como tú tienes a David - hablaba tan rápido que Regina apenas podía procesar lo que decía y de pronto comenzó a llorar con más fuerza
- Pero no llores así mi pequeño príncipe, no pasa nada - le abrazó contra su pecho de nuevo
- Soy un beta, mamá - dijo el niño llorando desconsolado - No te voy a poder defender de quienes te quieran hacer daño - lloró con más fuerza
- Henry, no, no... No hay nada de malo con ser un beta - buscó su pequeña carita llena de lágrimas y la tomó con ambas manos para que le mirara - Además eres muy pequeño aún, yo sigo siendo la adulta aquí, tú no tienes que preocuparte por mí, ese es mi trabajo - le sonrió con lágrimas agolpadas en sus ojos y luego besó su frente
- Pero…Tú no puedes cuidarte sola ahora, David te tiene que cuidar, ¿no es así? - preguntó mirando fijamente a su mamá y después volteó a ver al príncipe que se había quedado de brazos cruzados en el marco de la entrada del comedor como tomando su distancia y dándoles a madre e hijo su espacio
- Así es - respondió el alfa rápidamente y sin titubeo alguno más por su instinto posesivo que por otra cosa, pero no se le escapó que su omega se tensó ligeramente.
Algo que tampoco pasó desapercibido por la vieja alfa
- Puedo cuidarme sola, Henry, y puedo cuidar de ti también - le dijo frunciendo su ceño al escuchar a su pequeño. Tal parecía que David y Eugenia se habían encargado de explicarle de más y de pronto se dio cuenta que su pequeño hijo tenía su mirada curiosa fija en su cuello y cerró sus ojos maldiciendo bajito porque era obvio que estaba viendo la marca
- ¿T-te duele? - preguntó dubitativo al ver la mordida que David había dejado en su madre para establecer que sería él quien cuidaría de ella y a Henry le parecía absurdo que tan solo con morderla fuese suficiente.
Al escucharlo Regina no pudo evitar entreabrir su boca sorprendida por la pregunta de su hijo
- No - le respondió intentando calmar su preocupación
- ¿Te dolió cuando te mordió? - preguntó haciendo una mueca extraña de desagrado y de pronto su madre enrojeció.
Oh, por Dios, no podía creer que estuviera teniendo esa platica con su pequeño príncipe de 10 años. No podía explicarle que fuera de ser doloroso había sido extremadamente placentero, sobretodo porque en ese preciso momento en que la reclamó mordiendo su cuello también estaba anudándola y oh no, no, no, no, esperaba que no le hubieran hablado de nada de eso a Henry.
Por su parte David se preocupó de pronto, pero se abstuvo a sí mismo de correr hacia ella y urgirla a que le dijera que no la había lastimado cuando la reclamó, estaba seguro que no lo había hecho y comenzó a sentir ansiedad al ver que su omega estaba incómoda por la pregunta
- Cuando la omega está de acuerdo no es doloroso - aseguró Eugenia salvando a la reina de responder esa pregunta a su hijo y también del interrogatorio de un claramente mortificado alfa. Escuchó que el príncipe soltó el aire que seguramente estuvo reteniendo ante el pensamiento de haber lastimado a su omega en el acto y Granny no pudo evitar sonreír negando un poco con su cabeza.
El niño asintió con su ceño fruncido como meditando la información y sus próximas palabras mientras Regina moría de vergüenza y David la miraba fijamente pendiente de sus reacciones
- Todo esto es solo porque mamá necesita que la protejan de los malos ¿cierto? - preguntó el niño un poco preocupado. Entendía que David lo había hecho porque era el valiente príncipe encantador y nadie podría hacer mejor ese trabajo que él, pero tenía miedo que eso llegara más lejos - ¿Cuánto tiempo van a estar así? - les preguntó a ambos sin esperar por una respuesta a su anterior pregunta
- No debes preocupe por eso Henry - le dijo David y el pequeño le volteó a ver
- Pero es que tú estás casado con Snow y la amas y ahora tienes que cuidar y proteger a mi mamá y darle besos de vez en cuando. No se van a enamorar, ¿verdad? - le preguntó angustiado y después volvió su rostro hacia su madre y sin querer había creado una tensión abrumadora por sus preguntas.
El corazón de la reina se encogió al escuchar a su hijo y ni siquiera sabía el por qué, no era como que David de verdad iba a dejar a su familia por estar con ella y tampoco era como que ella quería eso, ¿o sí?... No, no, no podía querer eso. Además su plan era deshacerse del vínculo por lo que no entendía por qué sentía una horrible angustia de escuchar algo que ya sabía. Era una idiota...
- Te prometo que todo se resolverá pronto - le sonrió Regina tratando de aparentar que no le afectaba lo que había dicho y porque David se había mantenido en silencio
- Es hora de irme, debo volver al negocio - dijo Granny mirando a la reina que se veía apesadumbrada, la omega volteó a verle y pudo ver que estaba triste, sintió su corazón encogerse un poco al pensar en la suerte que Regina tendría que vivir ahora como una omega reclamada por un alfa que tenía su corazón en otro lugar, estaba condenada a ser desdichada mientras ese vínculo existiera
- Gracias Eugenia - murmuró Regina cuando la mujer mayor comenzó a caminar hacia la salida de su casa
- No hay de que, niña - le respondió de manera gentil mientras era acompañada por David a la puerta dejando a una reina confundida por la forma en la que ahora esa mujer le hablaba
- Gracias - dijo el príncipe despidiéndola en la entrada de la mansión.
Había encontrado a Neal con Henry en Granny's, y después de un momento de tensión con el beta y de haberle explicado al pequeño brevemente que nada era culpa de Regina, se lo llevó a la mansión, solo para encontrarse con la desagradable sorpresa que la reina se había ido olvidando su celular y obviamente ignorando su petición de que no lo hiciera.
Llamó a Granny porque ella ya estaba al tanto de lo que sucedía entre él y la reina, le pidió que fuera a la mansión para cuidar de Henry y le ayudara a seguir explicando todo al niño en lo que él salía a buscar a su omega
- ¿Qué es lo que piensas hacer con ella? - preguntó Eugenia mientras lanzaba un suspiro afligido por la situación
- Asegurarme que esté bien - le dijo con seguridad
- Sabes a lo que me refiero - dijo la vieja alfa - David, sé que la situación es difícil - dijo refiriéndose al hecho de que el príncipe tenía una pareja ya de la cual no solo estaba enamorado, sino que amaba - Pero sabes que la que sufrirá más con todo ésto es Regina -
- Lo sé - respondió David cerrando sus ojos y soltando un suspiro cansino - Lo sé - murmuró de nuevo con un poco de coraje porque odiaba la situación en la que estaba metido. No quería perder a su familia, amaba a Snow y también a Emma, pero tampoco quería renunciar a su omega y lo que menos quería era que ella sufriera
- Es que no se trata que solo estés pendiente de ella y le cuides, Regina va a necesitar de ti en todos los aspectos. Necesitará tu apoyo incondicional, tu presencia y cercanía, tu aroma, tus caricias, tu cuerpo. Todo de ti - suspiró cansina - No importa ya el por qué la reclamaste, solo ten en mente que al haberlo hecho en tu situación es casi como si la hubieras condenado - le reprochó un poco y lo vio tensarse como un buen alfa a la defensiva de cualquier cosa que pudieran decir respecto a su situación con su omega - Jamás podrá ser feliz mientras sea tu omega y tú no estés con ella en cuerpo, mente, alma y… corazón - dijo tragando pesado
- Yo… - quiso decir algo, pero ¿qué podía decir? No había nada que pudiera argumentar, sabía perfectamente todo eso que Granny le decía, era cruel pretender que Regina fuera su omega y se conformara solo con lo que él pudiera darle de sí mismo, pero tampoco estaba dispuesto a renunciar a ella
- Debes pensar muy bien qué harás - dijo Eugenia molesta. Era más que obvio que David tendría que decidir en un momento si dejaba a Snow para estar con Regina o si decidía renunciar a ella, aunque para ello el príncipe debía reclamar a otra omega o dejar que la reina fuera reclamada por otro alfa - Pero te advierto - le dijo apuntándole con su dedo índice y mirándole por encima de sus gafas - Si no haces lo mejor para ella y la lastimas te las verás conmigo - le amenazó y pudo ver que el alfa abrió sus ojos grandes sorprendido por sus palabras. Y antes que el príncipe pudiera protestar se dio la vuelta y siguió su camino de largo.
David dejó escapar un quejido frustrado, desde luego que no quería que Regina sufriera, ¿qué clase de alfa creía Granny que era para hablarle de esa forma?
Gruñó bajito y se metió de nuevo a la mansión cerrando la puerta tras él, solo para encontrarse con que madre e hijo se seguían abrazando ahora ambos de pie, la reina se veía tan feliz meciéndose levemente con Henry mientras recargaba su mejilla en la cabeza del pequeño, tenía sus ojos cerrados y una preciosa sonrisa en sus labios que adornaba su bellísimo rostro.
Entonces David no pudo evitar suspirar por esa bella imagen y por un segundo su instinto de alfa le hizo desear con toda su alma el poder tenerla así, que esa pequeña familia fuera de él y poder llenar esa casa con todos los niños que su omega pudiera darle. Inhaló profundamente y cerró sus ojos tratando de frenarse a sí mismo de pensar en ello, pero no, la imagen de su omega con un vientre redondísimo cargando un hijo suyo cruzó por su mente.
Abrió sus ojos de golpe molesto consigo mismo por pensar en ello, no debía dejar que su instinto se apoderara de él, no debía querer tener hijos con Regina, se suponía que debía pensar en agrandar la familia que tenía con su esposa, no la de la reina, aunque claro era casi casi como si fuera la misma familia, pero no era lo mismo, además se suponía que ella ya le había dicho que no había posibilidad de un embarazo y eso le hacía sentir un poco decepcionado cuando no debía ser así.
De pronto Henry pareció correr a la cocina y Regina fijó su mirada en él tomándole por sorpresa porque les había estado observando con detenimiento, más específicamente a ella
- Debes volver a tu casa, con tu familia - le dijo la reina avanzando un poco más hacia él y se cruzó de brazos cuando se detuvo
- Pero aún no estás recuperada - se apresuró a decir y se mostró desesperado porque le preocupaba dejarla sola en ese estado y porque en realidad no quería irse, no se quería alejar de ella, sentía un nudo en el estómago ante el pensamiento de regresar a su vida habitual
- Ya estoy bien - respondió la omega y movió su mano haciendo que la puerta se abriera demostrando con ello al alfa que tenía su magia de vuelta, eso quería decir que podía defenderse de ser necesario.
David asintió inseguro al tiempo que apretaba sus manos en puños con impotencia, pero comenzó a caminar hacia la salida y Regina le siguió.
Se pararon uno frente al otro en el pequeño porche de la mansión. Regina cruzó sus brazos sobre su pecho de nuevo y se sentía un poco insegura de comenzar esa conversación pero tenía que hacerlo
- Voy a buscar la manera de deshacer el vínculo - se relamió los labios al hablar y pudo ver que sus palabras no fueron bien recibidas por el príncipe - David, sabes que esto no debe ser, que no puede ser… - comenzó a decir y él solo pudo asentir como aceptando lo que ella decía sin objeción
- Por eso saliste, ¿cierto? - preguntó un tanto dolido ante la posibilidad de que su omega estuviera intentando a sus espaldas deshacerse de él
- Sí - respondió ella sin titubeo alguno porque era la verdad y no es que se tratara de que si quería o no mentirle para que el príncipe no estuviera al tanto de todo movimiento que hacía, es que no tenía ningún sentido que le ocultara lo que trataba de hacer
- ¿Qué es lo que piensas hacer? - preguntó inmediatamente tratando de contenerse ante el pensamiento de que Regina contemplara la posibilidad de entregarse a otro alfa para romper el vínculo entre ellos. Sentía que la sangre le hervía ante el solo pensamiento
- Intentaré replicar el hechizo que el Oscuro puso sobre mi para hacerme pasar por un beta - explicó viendo como el príncipe tenía una lucha interna consigo mismo y aparentemente al escucharla se relajó un poco.
Por su parte David respiró tranquilo al saber que Regina no estaba contemplando esa posibilidad, es que estaba seguro que eso no lo iba a permitir, no había forma en que el accediera a que la reina entrara en celo y él dejara como si nada que otro alfa la follara y la mordiera marcándola como suya sobre su propia marca.
Tuvo que frotar sus manos haciendo un vago intento por controlar la ansiedad. Dios, es que el solo pensar a su omega bajo otro alfa lo ponía muy mal
- Iba a buscar a Belle a la biblioteca para saber si ella puede ayudarme - siguió explicando sin reparar en la angustia que la mente de David le estaba haciendo pasar
- Belle está en el convento, las hadas están cuidando de ella, recuerda que perdió a su alfa y lo más seguro es que muera - le informó recobrando la compostura y vio la sorpresa en el rostro de la reina
- Debo apresurarme entonces - murmuró, pero David la escuchó sin embargo fue incapaz de decir algo más.
Se sentía como un completo imbécil porque una parte de él, el alfa en él, le urgía a tomar a Regina y encerrarse con ella en un cuarto y follarla hasta que entendiera que le pertenecía, que era de él y de nadie más, que no tenía derecho a deshacerse del vínculo por su cuenta, quería obligarla a jurarle que no iba a mover ni un solo dedo para borrar su marca.
Pero sabía que era algo muy egoísta, que podía hacerlo y que Regina no tendría más remedio que acceder, pero eso lo convertiría en un maldito abusivo y desgraciado y estaría rompiendo todas las promesas que le había hecho.
Así que decidió no decir ni hacer nada, además era verdad que él ya tenía un compromiso con otra mujer que era su esposa, que era su amor verdadero y que no podía prometerle amor a su omega y era cruel querer tenerla cuando no podía ser su alfa sin lastimarla
- Prométeme que cuidarás de ti misma en todos los aspectos y que si algo sucede me llamarás - le pidió
- Voy a estar bien - aseguró sintiendo como la angustia de saber que David regresaría a su vida habitual se iba apoderando de su cuerpo y solo esperaba que esa sensación se fuera cuando se acostumbrara de nuevo a no tenerle cerca
- No me iré si no me lo prometes - habló apretando un poco los dientes por lo terca que era su omega, por Dios, ¿qué le costaba prometerle que lo haría?
La reina le miró fijamente, la vio tragar pesado y como parecía luchar internamente consigo misma para no dejar escapar esa promesa de sus preciosos labios que de pronto estaba muriendo por besar. Esos tersos y divinos labios que solo había tenido la dicha de probar dos veces y debía admitir que aún que fueron besos inocentes estaba seguro que no los podría olvidar jamás y aunque sabía que estaba mal se moría por repetir la experiencia.
Impulsado por su deseo y las ganas que tenía de su omega, se acercó a ella con rapidez e hizo un ademán de besarla
- N-no - pidió Regina en una súplica. Tenía miedo de volver a sentir los labios del príncipe sobre los suyos porque la sensación había sido maravillosa y temía que si se volvían a besar iba a ser incapaz de dejarle ir y dolía. Por increíble que pareciera la situación le dolía.
La reina se había quedado muy quieta, tenía su boca entreabierta, sus mejillas ligeramente encendidas y la vena en su frente era notoria, estaba tensa y angustiada, con sus hermosos ojos ligeramente húmedos y eso le hizo desistir de cualquier intento por presionarla.
Cerró sus ojos y se mordió sus labios con impotencia ante la negativa de Regina
- Prométemelo - susurró sobre sus labios y después tragó pesado. Abrió sus ojos y los clavó en los chocolate de Regina
- Lo prometo - respondió la reina como hipnotizada ante lo embriagante de su aroma y lo imponente de su figura tan cerca de ella, la envolvía en una atmósfera que la hacía olvidarse de todo, que le hacía dejar salir sin freno a su omega que se moría por satisfacer a su alfa de todas las formas que le fuera posible y si él quería que le prometiera que se iba a cuidar se lo iba a prometer mil veces
- Ve adentro - le pidió separándose de ella, satisfecho de haberla escuchado prometer que haría lo que pidió. Después hizo un ademán con su cabeza para que entrara a la mansión - Henry te está esperando - le sonrió a pesar de sentirse triste por la situación
- Gracias por haber hablado con Henry y por todo - le dijo Regina
- Mientras sea tu alfa haré todo lo que esté en mis manos porque estés bien y feliz - le dijo - Además fui yo el causante del problema - se mordió brevemente el labio inferior a modo de disculpa.
Por respuesta ella solo asintió agradecida, después dio la media vuelta para meterse a su casa y al tiempo que cerró la puerta sintió un extraño vacío al saber que se estaba separando de alguna forma de su alfa.
David regresó a su casa después de haber ido a la alcaldía por su camioneta y como era de esperarse no fue muy bien recibido por su mujer y su hija a quien tenía de alguna forma fichada por lo sucedido hacía unas horas, aun así, padre e hija se mantuvieron en una especie de complicidad silenciosa porque ninguno de los dos insinuó siquiera el incidente.
La princesa le reclamó con justa razón que llevara días al lado de Regina, aunque dijo entenderlo porque era su omega y no había estado bien de salud, pero aun así no dejaba de ser molesto y hasta cierto punto humillante para ella que su marido prefiriera a la reina, pero el incidente de los besos no tenía justificación.
El alfa más que nada se dedicó a escucharla y replicó cada vez que la beta trataba de decir algo contra la omega y cuando sugirió que debían buscar la forma de romper el vínculo, David le pidió que se mantuviera al margen, que Regina buscaría la forma de hacerlo y que le dejara trabajar en paz, también le pidió que no hiciera nada en referencia a la reina sin consultarle.
La princesa accedió a la petición, casi exigencia del alfa de mala gana, todavía no entendía cómo demonios habían terminado en esa situación y no le había confesado a nadie que por su mente comenzaba a rondar la idea de que Regina hubiese traído las reglas biológicas a Storybrooke para quedarse con David y así acabar con su final feliz, aunque ella misma reconocía que era algo casi imposible porque desde luego que la reina no iba a querer ser una omega por voluntad propia.
Apartando esos pensamientos negativos contra Regina de su mente, prefirió calmarse y mejor buscar la forma de hacer que todo funcionara con David después de lo que había sucedido.
No era fácil saber que su marido había tenido sexo por tres días con la ex Reina Malvada y que se había atrevido a reclamarla, era… indignante y no estaba segura de querer dormir en la misma cama que el alfa, pero sabía que debía ser cuidadosa con la situación porque podía terminar empujando a David a los brazos de Regina y perderle por siempre.
Al día siguiente Regina usó su magia de nuevo para trasladarse al convento para hablar con Belle. Tal parecía que su magia estaba completamente estabilizada, eso la hacía sentir muy contenta y mucho más segura de poderle hacer frente a cualquier situación por su propia cuenta. No quería volver a pasar por lo mismo que pasó el día anterior con Emma.
Sin embargo las hadas le informaron que Belle estaba teniendo una crisis en esos momentos y que no era posible que le viera. Un hada que, para sorpresa de la reina, se portó extremadamente amable, le explicó que el estado de salud de la omega era reservado y que aún no estaban seguras de lo que pasaría con ella, sin embargo había mostrado una evolución favorable, pero de pronto tenía episodios como ese.
Regina escuchó atenta mientras al mismo tiempo maldecía el haber ido en un mal momento porque al menos ese día no conseguiría nada.
De pronto reparó que todas las hadas presentes le miraban de una forma muy rara que la hacía sentir terriblemente incómoda. Volteó confundida frunciendo su ceño y se percató que hasta a la polilla azul le brillaban extrañamente los ojos mientras le miraba y eso fue suficiente para la reina.
Invocó su magia y desapareció de ahí lo más rápido que pudo. No confiaba en ellas.
Por otro lado, ese día, Snow recibió una llamada de la escuela, tal parecía que querían prepararse para reanudar labores lo antes posible y debían discutir los cambios que habría en los planes de estudios con las nuevas condiciones de la ciudad.
Fue entonces que la princesa reparó en que no tenían alcalde, desde luego que Regina no podía seguir siendo la alcaldesa, no debía serlo porque era una omega, era incorrecto que la ciudad estuviera a su cargo, además nadie iba a querer que lo estuviera, estaba segura. Como omega ahora la reina era inferior a cualquier alfa y beta, por lo que inclusive ella tenía más derecho de ser alcalde que Regina.
David y Emma habían decidido ir ese día a la estación, el alfa seguía molesto con su hija, pero sabía que no podía estar así durante toda la vida, que debían limar asperezas, después de todo la rubia era su pequeña y no quería perderla por su… falta de consideración con todos y haber hecho suya a una omega que jamás debió haber pensado siquiera en reclamar.
Interrogó a la alfa qué había sucedido con la reina el día anterior y ahí Emma se dio cuenta que Regina no le había dicho a David que le había amenazado con quitarle a Henry y se sintió culpable de haber tratado de hacerle daño de esa forma
- No estás pensando en quitarle a Henry, ¿cierto? - le preguntó a su hija asustándola un poco porque fue como si estuviera adivinando sus pensamientos. La rubia solo negó con su cabeza, pero sin voltear a ver al príncipe - Bien… porque no me gustaría que tuviéramos otro percance entre nosotros - le dijo con sinceridad
- Pero eso no significa que voy a renunciar a él - dijo rápidamente Emma preocupada de que con eso le estuviera dando la autorización a David para separarla de su hijo
- Desde luego que no - se apresuró a tranquilizarla - Es tu hijo, tu sangre y es tan tuyo como de Regina -
- ¿Es verdad que por llevar mi sangre y yo ser una alfa me… pertenece? - preguntó dubitativa por la reacción que pudiera tener su padre
- Sí - respondió David exhalando ruidosamente, fastidiado por lo que esa pregunta implicaba
- Es decir que… ¿yo te pertenezco? - le preguntó curiosa y esta vez el alfa sonrió relajándose un poco
- No, porque ya eres mayor de edad y tienes tu propia vida - le miró paternalmente y ella asintió
- Todavía no comprendo bien cómo debe funcionar todo. Lo relacionado con Henry, ¿lo debo ver contigo ahora? - preguntó confusa
- Con ella - respondió David frunciendo el ceño - Ya sé lo que has escuchado respecto a las omegas, que no tienen derecho a opinar, ni ninguna clase de autoridad, pero como alfa de Regina no quiero que ella pierda su autoridad como la madre de Henry y quiero que tú lo respetes - le pidió
- Sí, claro - accedió la rubia no muy convencida de lo que escuchaba y dándose cuenta que al final el príncipe era quien estaba teniendo la última palabra respecto a algo relacionado con la reina - Llamaré a Regina para ver si puedo almorzar con Henry mañana - no quería perder contacto ni su relación con su hijo y de pronto reparó en que David le miraba tenso y desconfiado - No volveré a hacer eso, lo prometo - le dijo para tranquilizarlo
- Gracias - dijo David soltando un suspiro mientras veía como la rubia marcaba seguramente el número de la reina y de pronto se sintió como un imbécil porque se descubrió sintiéndose ansioso y hasta emocionado por poder escuchar, aunque fuera la voz de su omega.
Como era de esperarse, la reina estaba molesta y con justa razón con la rubia, así que estuvo un poco renuente de acceder y Emma entendía que era por el desagradable episodio del día anterior. Le pidió una disculpa y le aseguró que no trataría de hacer algo así de nuevo y para su alivio, Regina terminó accediendo.
La mañana siguiente llegó y en cuando David abrió sus ojos supo lo que pasaría las próximas horas. Se sentó en el sillón donde llevaba durmiendo esos dos días.
Llevó una mano a su frente y se percató que estaba solo un poco irritado, pero su temperatura seguía siendo normal.
Se relamió los labios… hacía mucho tiempo que no experimentaba esa sensación y no estaba seguro de lo que iba a suceder, estaba durmiendo en el sillón porque Snow necesitaba tiempo, era obvio que de momento no quería intimidad con él.
Se levantó a la cocina para tomar un vaso con agua. No, Regina no era una opción, no podía obligarla a tener sexo solo porque era su omega y era ahora él quien entraría en celo, estaba seguro que ella no iba a querer por voluntad propia y que le iba a rechazar. Comenzó a sentir una ligera desesperación ante ese pensamiento, llevó sus manos a su rostro y lo frotó frustrado
- ¿David? - la beta lo sacó de sus pensamientos y abrió su boca sorprendida cuando él alzó su rostro y le vio ligeramente sonrojado - ¿Estás entrando en celo? - preguntó sorprendida.
El príncipe solo asintió tomando varios respiros profundos buscando mantener su cuerpo en calma mientras le fuera posible
- No te preocupes si no quieres… - comenzó a decir, pero la princesa le interrumpió
- Por supuesto que sí quiero - dijo mirándole como si estuviera diciendo una locura.
No iba a desaprovechar la oportunidad de pasar 24 horas teniendo sexo con su marido, satisfaciéndolo como correspondía, porque David era de ella, no de esa omega que desgraciadamente se les había cruzado en el camino poniendo en riesgo su relación con el príncipe.
Le sonrió con suavidad al ver que el alfa comenzaba a tener estragos en su cuerpo, caminó hasta él y le abrazó por la cintura
- Hablaré con Emma para que se quede con Neal o busque un cuarto con Granny por esta noche - le besó por encima de los labios y el alfa le abrazó por la espalda en respuesta
- ¿No deberíamos buscar nosotros dónde quedarnos cuando todo comience? - preguntó divertido de pensar que nunca habían estado en esa situación, era la primera vez que tendrían la experiencia de pasar un celo de él teniendo a su hija en casa, como debió haber sido siempre
- Tonterías - dijo Snow frunciendo el ceño - Es una adulta y debe entender - aclaró - Ve a la cama a recostarte - le sugirió. Aún faltaba algunas horas para que David entrara en celo formalmente
- Todavía estoy bien - le dijo y en ese momento Emma bajaba las escaleras bostezando. Les sonrió adormilada y se metió al baño sin decir palabra.
La rubia se quiso morir cuando supo que los alfa también entraban en celo porque eso quería decir que pronto le sucedería a ella también y todavía no podía creer dónde había ido a parar su vida.
No tuvo más remedio que tomar un poco de ropa e irse por Henry para almorzar como había quedado con la reina y el niño el día anterior.
Para cuando estuvieron solos ya la temperatura de David era elevada y comenzaba a entrar en un estado de excitación que amenazaba con volverse incontenible. Estaba procurando alimentare e hidratarse lo mejor que pudiera, bebía vasos de agua de golpe y respiraba pesado ahora.
Por su parte Snow estaba consternada viéndolo y solo esperaba que el hecho de saber que David había follado con la que fuese alguna vez su peor enemiga no le hiciera una mala pasada y terminara rechazando a su alfa.
Estaba un poco ansiosa porque hacía mucho tiempo que no pasaban un celo de David juntos y al ser ella una beta le era imposible seguirle el paso al alfa pero eso no significaba que no pudiera satisfacerlo, lo había hecho por años, no debía dudar ahora que podía hacerlo.
No faltaba mucho para que todo comenzara, el príncipe estaba experimentando sofocos y su miembro ya llevaba un par de horas erecto, pero ahora se estaba poniendo durísimo. Se levantó de su asiento y fue al baño a orinar.
Abrió sus pantalones desesperado liberando su hinchada y durísima erección, la ropa le estaba molestando a horrores, pero ni él ni la princesa se habían deshecho de sus ropas hasta el momento. Un gemido estrangulado y doloroso escapó de sus labios cuando tocó su miembro, estaba muy sensible y cualquier toque le parecía insoportable.
Cuando terminó, se lavó las manos y después las llevó a su cabeza con un poco de agua y la pasó por entre sus cabellos buscando refrescarse.
Tener a una beta como pareja era algo complicado para un alfa, no es que se quejara de Snow, la amaba y ella le había sido suficiente durante todo el tiempo que llevaban juntos, pero como beta no tenía el aguante suficiente para seguir su ritmo y él tenía que darse placer a sí mismo muchas veces durante el acto en lo que ella se recuperaba.
Un estremecimiento atacó su cuerpo de pronto haciéndolo gemir alto…
Necesitaba sexo YA.
Abrió la puerta y a unos cuantos pasos estaba Snow, claramente dispuesta a estar con él durante su celo como lo había hecho tantas veces en el Bosque Encantado.
Se relamió los labios agradecido y se abalanzó sobre ella, la besó con urgencia y comenzó a acariciar su cuerpo, ese cuerpo que había tenido tantísimas veces y que le había sabido satisfacerle por años
- Vamos a la cama - sugirió la princesa comenzando a retroceder, solo esperaba estar ya húmeda para no hacerlo esperar.
Mientras seguía a la princesa se dio cuenta que su propio paso era inseguro, comenzó a alentarse mientras algunos pensamientos cruzaban por su mente que le causaban una angustia insoportable.
Sintió un nudo en el estómago cuando fue consciente que ese celo sería el peor que tendría porque ahora tenía una omega y su alfa la quería a ella, a la beta no podía anudarla, era imposible que lo hiciera, su cuerpo no estaba diseñado para dejarle atrapado dentro de ella y brindarse ese placer exquisito que solo una omega podía darle.
Se detuvo por completo a unos pasos de la cama y soltó a Snow, apretó sus manos en puños encajando sus propias uñas en sus palmas causándose dolor.
Cerró los ojos de golpe y negó con su cabeza un par de veces, después volvió a besar a la princesa con desespero y lo único que consiguió fue que sus ojos se inundaran de lágrimas al comprobar que no quería sexo con ella.
Quería a su omega, necesitaba de ella, de su aroma, su cercanía, de sus delicadas manos calmando el ardor de su piel, de sus besos, de su hermoso y escultural cuerpo, ese estrecho y ardiente interior que sabía que podía llevarlo al placer como ninguna otra, como Snow era incapaz de hacerlo, como ninguna de las otras omegas, que había tenido la dicha de tener mucho tiempo atrás, lo habían logrado.
Regina era distinta, en todos los aspectos, lo sintió desde que la olió, por eso se había negado en un principio a acercarse a ella, eso que sintió estando con la reina fue mucho más fuerte que él, su alfa respondió al llamado de esa omega y por eso terminó reclamándola y haciéndola suya de todas las formas posibles.
Se relamió los labios respirando agitado, su erección era extremadamente dolorosa y necesitaba de sexo con su omega urgentemente, ya no podía más.
No quería pasar su celo con la princesa. Sí, ella le había satisfecho muchas veces, pero nunca como lo había hecho Regina durante sus tres días de celo
- ¿Qué ocurre? - preguntó Snow entre preocupada y molesta porque David se estaba comportando extraño.
Estuvo respetando que él no comenzara a tocarla desde horas antes como era común que lo hiciera, generalmente ella le daba placer con su boca antes de que entrara por completo en celo, pero esta vez el alfa había decidido no tener contacto con ella hasta ese momento y ahora parecía inseguro de querer continuar y el solo pensamiento que Regina y ese maldito vínculo tuvieran algo que ver le enfurecía
- Lo lamento, yo…. - tragó pesado mientras respiraba entrecortadamente - Necesito a Regina… - le dijo con un hilo de voz y cerrando los ojos, tenía una expresión dolorosa en el rostro
- David, yo soy tu esposa - dijo Snow comenzando a molestarse con él y sentirse impotente por la situación
- Pero ella es mi omega - susurró y después llevó una mano a su vientre porque el dolor comenzaba a volverse pronunciado y entonces lo decidió, iría a buscar a la reina antes de que perdiera todo su autocontrol.
Salió apresurado del apartamento dejando a Snow anonadada y maldiciendo una y mil veces el momento en el que le pidió a David que se llevara a Regina en esa isla maldita.
Se subió a su camioneta y manejó lo mejor que pudo dado su estado, cuando llegó a la mansión se bajó sintiendo el cuerpo tembloroso y un sofoco asfixiante, estaba a nada de entrar por completo en celo y si lo hacía no le preguntaría a Regina si quería pasarlo con él, simplemente la tomaría y la follaría todo lo que necesitara, todo lo que quisiera… Oh Dios, el solo pensamiento de anudarla y derramarse dentro de ella amenazaba con hacerle perder la cordura.
Marcó al número de Emma antes de tumbar la puerta de la mansión
- Hola - saludó la rubia con la boca llena y sorprendida de recibir una llamada de su padre
- ¿Sigue Henry contigo? - preguntó respirando pesado
- Sí - respondió la rubia extrañada de su pregunta porque se suponía que estaría ocupado con Snow
- No lo lleves a la mansión, quédate con él hasta mañana que yo te diga. Vayan a casa con Snow - le dijo respirando ahora con dificultad
- ¿Qué está sucediendo? - preguntó y después se arrepintió de sonar tan preocupada porque su hijo le miró con angustia
- ¡Haz lo que te digo! - gruñó David con su voz autoritaria y dominante de alfa, ya no podía más.
Abrió la puerta de golpe sin tocar siquiera y de inmediato vio la figura de su preciosa omega sentada en el comedor. La vio dar un saltito involuntario porque de seguro la asustó.
Regina se espantó al escuchar la puerta abrirse de esa forma, volteó solo para encontrarse con que era David, que se quedó parado al terminar de subir los pequeños escalones de la entrada.
Se puso de pie para encararlo dejando los libros de magia que había estado consultando con la esperanza de encontrar algo que pudiera ayudarla aprovechando que Henry estaba con Emma.
El alfa le miraba suplicante con los ojos llenos de lágrimas y en ese momento la reina se vio inundada por el fuerte y delicioso aroma del príncipe, en celo. Estaba tan apuesto, con su rostro sonrojado, frustrado y desesperado, con una expresión un tanto afligida y dolorosa en su rostro.
Estaba sufriendo porque de seguro necesitaba sexo y Regina sabía entonces perfectamente para qué estaba ahí y no, no podía ser, se suponía que debería pasar su celo con su esposa no con ella. Eso estaba mal
- David… - le dijo tratando de controlarse a sí misma, el aroma del alfa hizo que comenzara a humedecerse y abrió sus ojos un poquito espantada por ello, porque era algo demasiado abrupto y repentino.
Su linda voz un poco angustiada lo hizo avanzar dominante hacia ella, su alfa estaba a punto de apoderarse de él por completo y solo esperaba poderse controlar para no follarla en contra de su voluntad.
Se paró frente a ella respirando con dificultad y le miró hacia abajo. Llevaba una falda negra, una blusa de botones blanca y un blazer color tinto, con unas zapatillas altas del mismo color con las cuales intentaba parecer más alta
- Te necesito - le dijo con la voz afectada y temblorosa, sentía que ya no podía más y si ella lo rechazaba tendría que irse a pasar su celo solo, porque quería pasarlo con ella y con nadie más
- Debes ir a tu casa con Sno… -
- ¡No! - respondió angustiado sin dejarla terminar - Te necesito a ti, es contigo con quien deseo pasar mi celo - le dijo desesperado. Pegó su frente a la de ella cerrando sus ojos y apretando de nuevo sus manos en puños, podía olerla, su hermosa omega estaba excitada pero sabía que eso no significaba que quería estar con él, su aroma era el causante de eso y por Dios, que sentía que no iba a ser capaz de contenerse
- Es que esto no debe ser - respondió entrecerrando sus ojos al sentir el tibio aliento del príncipe. Podía sentir que su sexo palpitaba y comenzaba a lubricarse en exceso mojando toda su ropa interior y seguramente sus medias, pero no tanto como cuando había estado en celo, aun así se resistía, porque sí, quería sexo con el alfa pero estaba mal, no debían seguir cayendo ese juego, era peligro.
Por respuesta el instinto de David ante su negativa fue más poderoso que él, e hizo un además de abalanzarse sobre ella pero la voz de su omega le detuvo
- ¡Dije que no! - le respondió con los ojos llenos de lágrimas y frunciendo su ceño. No quería aceptar que ahora tuviera que ser un cuerpo disponible para el príncipe cuando se le antojara, no era su objeto sexual.
Aunque podía sentir a la omega en ella desesperada por acudir a su alfa, porque él estaba sufriendo como ella lo había hecho en la isla, el príncipe había dejado todo de lado por estar con ella y ayudarla, no le había importado ni su hija ni su esposa, solo había pensado en ella y por eso Regina sentía que debía corresponderle, que lo correcto era que pasara esas próximas 24 horas con Snow, que trataran de rehacer su vida y que no dejaran que ella arruinara ese matrimonio
- Por favor - suplicó el príncipe en un último intento por convencerla de tener sexo con él. Por respuesta ella volteó su rostro hacia un lado diciéndolo todo, lo estaba rechazando y no pudo más.
Las lágrimas comenzaron a correr por su rostro y antes de que el enojo se apoderara de él, dio la media vuelta dolido caminando hacia la puerta que seguía abierta.
Bajó los escalones lo mejor y apresurado que podía dado su estado, sin embargo antes de descender el último escalón la puerta se cerró de golpe.
Se dio la media vuelta y lo siguiente que supo era que la hermosa reina estaba estampando sus tersos labios con los suyos rodeando su cuello con sus delicados brazos.
Era una idiota, pero no pudo soportar verlo sufrir, no pudo seguirse resistiendo al exquisito aroma del alfa en celo y fue incapaz de dejarlo ir en ese estado. Él la quería en esos momentos y ella no ansiaba nada más que entregarse a él, aunque le asustaba un poquito pensar que esa sería la primera vez que estaría con un alfa en celo.
Normalmente a Graham lo mandaba lejos cuando estaba así, no le gustaba el dominio y control que amenazaba con ejercer sobre ella cuando entraba en celo, lo odiaba y por eso lo alejaba de ella. Pero con David, oh por Dios con el príncipe lo ansiaba como nada en el mundo y eso la asustaba…
El alfa forzó su lengua dentro de su boca en un beso arrebatado e impregnado de pasión y deseo. Comenzó a subir los escalones sin dejar de besarla y la hizo retroceder mientras la aferraba de la estrecha cintura. Sentía su corazón latir furioso de emoción porque Regina había aceptado estar con él durante su celo.
Se separó de su linda boca bajando hasta su cuello para besarlo mientras con sus manos temblorosas subía la falda negra con agresividad hasta dejarla enrollada en su cintura. La aferró de sus maravillosas nalgas y la subió a la superficie de madera apartando los libros sobre la mesa. La besó de nuevo sin dejarla protestar.
De pronto le jaló de las caderas haciendo que se tuviera que recostar un poco en la mesa, quedó apoyada con sus antebrazos mientras vio cómo el alfa rompía sus medias color piel desesperado
- ¡Ah! - se quejó cuando arrancó su empapada ropa interior de un solo tirón. Lo vio desabrochar sus pantalones apresurado y frustrado, su trato no estaba siendo delicado, era obvio que necesitaba sexo con urgencia, de pronto se asustó al ver el tamaño del miembro de alfa y se preguntó cómo demonios había entrado en ella con facilidad en Neverland, era mucho más grande que Graham y el solo pensar que todavía tenía que anudarla la espantaba ligeramente.
Ahora estaría total y completamente consciente del momento en que la poseyera y la anudara, a pesar de sentirse excitada sabía que no estaba tan húmeda como la vez anterior, porque no era ella quien estaba en celo ahora y temía que el acto doliera.
Ya no podía pensar, lo único que pasaba por su mente era estar dentro del ardiente interior de su omega y anudarla para llenarla con su semilla, una y otra vez hasta que no hubiera espacio en su interior para depositar más dentro de ella.
La aferró de los muslos abriéndola para él, colocó su mano izquierda en la ingle derecha de la reina y con su pulgar acarició su precioso, rosado y húmedo sexo arrancando un gemido ahogado de la reina causando un estremecimiento en su precioso cuerpo. Oh, Dios, se moría por probarla, por enterrar su lengua en su húmedo pasaje, pero de momento le urgía estar dentro de ella y anudarla.
Colocó la punta de su miembro en la apretada y húmeda entrada, y al verla querer protestar empezó a empujar con fuerza
- ¡Mmnh! - se quejó Regina apretando sus ojos al sentirlo empujar de esa forma. Dios, ni siquiera sabía si estaba lista para aguantar los embistes del alfa, podía sentir que su interior se debatía al igual que ella para permitirle el paso sin embargo su vientre se apretaba y su sexo palpitaba de ansiedad por tenerlo dentro.
El príncipe gruñó empujando su cadera logrando forzar la cabeza de su miembro en ese ardiente interior arrancando otro quejido de los labios de la omega y en vez de detenerse para dejarla acostumbrarse y preparase para lo que venía siguió empujando, no podía esperar por ella.
Sus delicadas manos de pronto se pusieron sobre su estómago como tratando de detenerlo cuando empujó de nuevo buscando llegar hasta el final dentro de ella y desde luego que eso no le gustó al príncipe, por respuesta él tomó sus manos en una de las de él sin dejar de empujar hasta que logró internarse en ella por completo haciéndole lanzar un gruñido de satisfacción.
La reina arqueó su espalda, echó su cabeza hacia atrás abriendo sus ojos desmesuradamente y apretó sus manos apresadas por la de él en puños cuando estuvo por completo dentro de ella, su entrada había sido forzada y era placentero pero también un poco doloroso. Su sexo se apretó sobre la erección del alfa por la intrusión haciéndolo sisear por la sensación.
De inmediato el príncipe comenzó a embestir a Regina, fuerte y duro, no le importaba nada más que poseerla para poderla anudar, las lágrimas corrían por su rostro porque fue mucho lo que estuvo esperando por ese momento que le estaba pareciendo maravilloso, estaba follando con su omega, como debía ser y eso era lo que había estado ansiando desde esa mañana que despertó sabiendo que entraría en celo.
La escuchaba soltar gemidos de doloroso placer y como se iba humedeciendo más conforme él la embestía, sabía que estaba siendo rudo, pero no podía hacerlo de otra forma, era como si su alfa quisiera infligir un poco de castigo por haber sido tan altanera de atreverse a negársele al principio. No tenía ningún derecho, era de él.
Soltó sus manos para inclinarse y quedar sobre ella, para poder observar su precioso rostro. Tenía sus ojos fuertemente cerrados, sus mejillas furiosamente encendidas, los dientes apretados aguantando y disfrutando de sus embestidas. Oh, sí, su linda omega estaba gozando del sexo con él y eso le encendía más.
Se apoyó con uno de sus antebrazos sobre la mesa enseguida de su cabeza y su otra mano la llevó a la mandíbula de la omega y la apresó de ahí alzando un poco su rostro para besarla sin bajar el ritmo de sus embestidas, la reina gimió dentro del beso
- Eres mía - le dijo besando su barbilla - No vuelvas a decirme que no - le habló con su voz de alfa y los ojos de la omega se humedecieron al escucharle - Voy a anudarte - le dijo mientras empujaba su cadera con violencia contra las de Regina buscando penetrarla más profundo - Para que te quede claro que me perteneces - le dijo poseído por su instinto posesivo y territorial - ¿Verdad que quieres mi nudo, preciosa omega? - le preguntó con los dientes apretados y sintiéndose cerca de llegar.
La reina asintió como pudo al escucharlo, el dolor e incomodidad que había sentido al principio se había ido para dar paso al más puro y exquisito placer que solo recordaba haber sentido durante sus días de celo. El miembro de su alfa la ensanchaba deliciosamente, estaba ardiente, grueso y duro y se sentía tan bien empujando de esa forma tan arrebatada dentro de ella.
Alzó sus brazos para abrazarse a su cuello mientras abría más sus piernas, podía escuchar lo húmeda que estaba, el sonido que ambos provocaban con sus fluidos era casi obsceno y le encantaba, sentía sus pezones duros cubiertos por su blusa y brasier y su clítoris palpitar furioso exigiendo algo de fricción y seguramente estaba hinchado.
Y oh, Dios, escucharlo decir que la iba a anudar hacía que su vientre se sintiera incendiado y que su sexo se apretara ansiosamente sobre su gruesa erección.
Estaba encantando porque la reina estaba ansiando tanto como él que la anudara y pronto empezó a sentir que su nudo empezaba a formarse. Eso estaba siendo demasiado rápido pero dado su grado de excitación no era para menos.
Soltó su precioso rostro, dio dos embestidas más con rudeza y su nudo terminó de formarse con rapidez quedando de inmediato atrapado dentro de su hermosa omega quien lloriqueó al sentirse ensanchada de esa forma.
Gimió con los ojos cerrados y su cuerpo tembló al sentir el enorme nudo de David en su interior creando una presión insoportable pero absurdamente placentera
- Oh… ¡oh Dios! - gimió sorprendida abriendo sus ojos y su boca cuando sintió que su cuerpo era azotado por un fuerte orgasmo cuando el príncipe comenzó a derramarse dentro de ella. Se tuvo que aferrar con todas sus fuerzas al cuerpo de su alfa enterrando su rostro en el cuello de él, porque el suyo era atacado por fuertes espasmos que la hacían lloriquear.
David llevó una de sus manos a la cabeza de su omega para acariciar su cabello mientras apretaba sus ojos sintiéndola a ella convulsionar sobre su miembro con fuerza prácticamente ordeñando, haciéndole derramar más de su semilla dentro de ella que gracias a su nudo era forzada a quedarse en su interior.
Tragó pesado sonriendo con satisfacción y respirando agitado, porque estaba en celo y tenía a su hermosa omega deseosa bajo él, retorciéndose de placer, anudada y ansiando recibir todo lo que él estuviera dispuesto a darle y se sentía tan correcto estar y tenerla así, que el príncipe no podía más que sentirse absolutamente dichoso y completo.
