¡Actualización! Wiiiii…^^

Siempre me pone de buen humor el acabar un nuevo capítulo. ¡Y me imagino que todas deben estar queriendo saber qué pasó luego de esa declaración tan fuera de órbita! (O al menos eso espero, ustedes saben que siempre les agradezco que se den el tiempo de leer mi historia)

Muchas emociones se desencadenan en este capítulo y espero que eso les guste…Por cierto, en esta ocasión no me pude dar el tiempo de contestar a todos los maravillosos reviews que dejaron, pero prometo que lo haré y también contestaré a los nuevos =D

¡Gracias!


Chae Yun's POV

—¿¡Pero estás seguro de que están completamente bien!?

—Sí, presidente. Lo cierto es que todo lo ocurrido fue tan repentino que no estoy seguro de haberlo dicho en orden, pero de lo que sí puede estar seguro es que tanto el joven amo como la señorita Jan Di están sanos y salvos.

—Dios…tengo un corazón sano y estos muchachos están buscando que se me arruine.

—No creo que deseen eso, presidente.

—Cerraré temprano hoy día.

—No será necesario. Hoy tendrán exámenes y terminarán en la tarde, ambos enviaron mensajes diciendo que llegarían juntos a casa.

Me senté pesadamente frente a mi escritorio y sentí un profundo dolor en el corazón. No era físico, no, era completa y totalmente emocional. Desde que mi nieto había regresado a mi vida gracias a la ayuda de Jan Di, fue como despertar luego de un tortuoso sueño; jamás habría imaginado que podría haber algo mejor que regresar a tener una relación con él luego de todo lo que había sucedido. Después, sin embargo, un nuevo miembro entró a nuestra familia, una chica ruidosa y entrometida pero de gran corazón: Geum Jan Di. Y pensar que había estado tan cerca de perderla…hacía que se alojara una gran angustia en mí.

—Dime, Chae Yun, ¿estoy siendo pretensioso al hacer todo esto? No le consulté nunca y no es como si quisiera hacerla sentir obligada hacia nosotros en ningún sentido.

—Sr. Presidente, así como usted la considera su nieta, estoy seguro que la señorita Jan Di lo considera su abuelo. No tema, utilice la misma estrategia que cuando le ofreció la carrera. Esto no es una coacción, es un regalo, y estoy seguro que así lo tomará.

—Eso espero, Chae Yun, eso espero. Por cierto, ¿todo el papeleo está listo?

—Sí, demoró más de lo esperado pero tengo todo en orden y en regla. Sólo falta que ella acepte.

—Pues bien, mejor pronto que tarde, hoy en la noche hablaré con esos dos.

oº°˚˚°ºoº°˚˚°ºoº°˚˚°ºoº°˚˚°ºoº°˚˚°ºoº°˚˚°ºoº°˚˚°ºoº°˚˚°ºoº°˚˚°ºo

Ji Hoo's POV

El beso que le había dado a Jan Di en Nueva Caledonia había sido impulsivo. En el instante en que la vi llorando por mí, diciendo que tenía que ser feliz, en ese momento ella era lo más hermoso que hubiera visto y tenía que besarla, simplemente tenía que hacerlo. No pensé en Jun Pyo, no pensé en Seo Hyun…sólo pensé en por qué no me había enamorado de una chica como ella. Quizá entonces, ya estuviera enamorado sin haberlo notado.

Y ahora, estaba besándola otra vez, pero era tan diferente al de esa noche. Se notaba que Jan Di no estaba segura de qué hacer, pero eso sólo me hacía querer besarla más. Tentativamente, solté su mano para colocar la mía en su cintura y me relajé al sentirla acomodarse contra mí y poner su mano contra mi pecho. Estaba seguro de que podría sentir lo encabritado de mi corazón, pero no me importaba, tener sus labios contra los míos moviéndose lentamente era lo único que podía notar.

Sentí que dejó escapar un tembloroso gemido que me hizo estremecer de pies a cabeza, reaccionando ante esto, abrí mi boca lentamente…

Fue allí que alguien abrió la puerta de la escalera y nos hizo separarnos por la sorpresa. No conocía a la chica que había entrado, con una cajetilla de cigarrillos en una mano, completamente sorprendida posando sus ojos en nosotros con mucha sorpresa.

—¡Lo lamento!—dijo antes de regresar apresuradamente por donde había venido.

Decepcionado por la abrupta interrupción, volteé a ver a Jan Di sólo para encontrarla bellamente sonrojada y sonriéndome.

—¿Estás bien? —le pregunté

—Sí…

—Umm…—esto había sido increíble, y la manera en la que se dieron las cosas habían sido demasiado rápido. Había mucho que quería preguntarle, teníamos mucho de qué hablar…

—Yo también quiero hablar contigo—me dijo como si me hubiese leído la mente—pero, tal vez sería mejor si vamos a otro lado ¿no crees?

—Sí, tienes razón.

—Iré a pedirle mi ropa a Jung seonsaengnim. Él me hizo el favor de prestarme esto cuando llegué empapada a su examen.

Jung seonsaengnim. Me había olvidado de él por completo, el tremendo malentendido que se había formado en mi cerebro por diversas y desafortunadas circunstancias.

—Voy contigo…me gustaría disculparme con él por el modo en el que lo traté.

Vi que quiso decirme algo, pero en vez de eso asintió con la cabeza, me tomó de la mano y me llevó hacia donde sabía que se encontraba el profesor. Hizo esto de manera tan natural como si todos los días lo hiciéramos…y de alguna manera lo hacíamos, pero era diferente, todo era diferente.

Cuando lo encontramos y nos vio tomados de la mano me sorprendí porque abrió los ojos, se sonrió y, mirando al techo, exclamó un "¡Por fin!". Automáticamente la felicitó con un rápido abrazo y Jan Di le agradeció, pero le dijo que no había sido fácil. Él no entendía por qué, pero ella le contó lo que yo había estado pensando las últimas semanas y yo le conté con mayor detalle qué fue lo que me llevó a eso, fue allí que rompió a reír.

Nunca me había sonrojado tanto que como en ese momento mirando a Kyung Mi–que me había pedido que lo llamara así luego de toda la explicación– doblado de la risa.

—¡Jajajajajaja! ¿Qué yo…jajaja…que yo estaba…jajaja…de novio con Jan Di? ¡Jajajajaja!

—Lo lamento, eso fue lo que me dieron a entender.

—Wow, hacía mucha que no reía tanto. Lo siento, Ji Hoo, pero Jan Di no es mi tipo, sin afán de ofender.

—No estoy ofendida—le dijo sonriendo.

—Aunque viéndote de cerca eres muy linda, tienes un carácter imposible.

—Puedo decir lo mismo de ti ¿sabes?

—Lo importante es que ahora estás contenta a su lado.

—Sí—le respondió haciendo énfasis mientras recostaba su cabeza en mi hombro, cosa que me agradó, pero que no dejaba de sorprenderme.

—Bueno, me alegro de que las cosas hayan salido así. Los demás no sé si se sorprenderán o se sentirán como yo al decir que ya era hora.

Las palabras de Kyung Mi, su sonrisa y su clara felicidad por nosotros me hacían sentir muy agradecido.

—¡Pero esto hay que celebrarlo! ¿Qué tal unos helados? Yo invito.

—Gracias, Kyung Mi, pero realmente necesito una ducha y, además, todavía tenemos mucho de qué hablar—le dijo mientras me apretaba la mano.

—Oh, claro, comprendo, comprendo. Bueno, igual mi oferta sigue en pie, chicos. Ji Hoo—se acercó y me ofreció la mano—asegúrate de atesorarla.

—Gracias, claro que sí —le devolví el gesto— De nuevo, lamento la manera en la que te traté.

—Olvídalo…entiendo por qué lo hiciste. Ahora vayan, ¡pero no se olviden que estamos en semana de exámenes!

—No lo haremos.

Nos dirigimos al estacionamiento y fuimos rápidamente a casa. Todo el trayecto pude disfrutar el sentir sus brazos rodeando mi cintura nuevamente; cuando encontraba algún semáforo en rojo aprovechaba para acariciar su mano y ella parecía disfrutarlo.

Al llegar pudimos ver que la vigilancia de los hombres de Woo Bin había disminuido pero no desaparecido del todo.

—¿Quieres salir?

—Me encantaría.

—Ve a refrescarte. Te veo en…¿media hora?

—Sí, gracias.

Después de verla cerrar la puerta de su cuarto fui a darme una ducha rápida. Tenía muchas interrogantes en mi cabeza, pero, de alguna manera, podía sentir que lo que me decía Jan Di era cierto, ella estaba enamorada de mí. Cuando me vi en el espejo tuve que controlar la tonta risa que parecía no dejar mi rostro, no me había dado cuenta de ella.

Me vestí rápidamente y salí a la sala, sólo para encontrar a Jan Di vestida y lista, pero sentada con una expresión algo preocupada. A su lado, mi abuelo se hallaba sentado y tras él, como siempre, estaba el secretario Park.

—Ji Hoo, al fin saliste muchacho. Acompáñenme, tengo que hablar seriamente con los dos.

Le dirigí una cuestionante a Jan Di, pero ella me estaba mirando con los mismos ojos. Todo parecía más extraño puesto que mi abuelo nos llevó a la mesa del comedor, lo que significaba que la charla realmente iba en serio. Todos nos sentamos, excepto el secretario Park que estaba pasándole a mi abuelo varios papeles y los ordenaba frente a él.

—Me enteré que el día de hoy estuvieron involucrados en un accidente. ¿Verdad?

—Bueno, no fue exactamente así, abuelo—Jan Di le relató paso a paso lo que había ocurrido y de paso, yo mismo me estaba enterando de cómo habían sucedido las cosas. Tuve que agradecer a todos los cielos que ella se hubiera bajado del taxi—Finalmente, no sé si lo que hice fue de ayuda, pero realmente estaba nerviosa y…espero haberlo hecho bien, abuelo. Seguí todos los pasos que me enseñaste—Jan Di había derramado un par de lágrimas al recordar todo el episodio.

—Srta. Jan Di—intervino el secretario Park—puede estar segura que su intervención fue apropiada y oportuna. Me tomé la libertad de contactar con el hospital y, gracias a su desenvolvimiento, esa señorita se salvó. Si la hubiesen trasladado así como estaba, tal vez no hubiera sobrevivido. Usted le salvó la vida.

Eso sólo ayudó a que Jan Di soltara más lágrimas, emocionada, el secretario Park se acercó a brindarle su pañuelo con una amplia sonrisa.

—Bien hecho, Jan Di. Estoy seguro que debe haber sido muy difícil, pero a pesar de tus nervios mantuviste el control de la situación y actuaste rápidamente, eso es lo que se espera de un verdadero doctor. Te felicito—las palabras de mi abuelo sonaban verdaderas y orgullosas, pero también iban teñidas de otro sentimiento que no lograba reconocer—Dicho eso, quiero que aceptes esto que te ofrezco, Jan Di.

Ella tomó los papeles que el abuelo le pasó y a los pocos segundos vi como su expresión era una de completa sorpresa.

—¡Araboji! ¡No puedes hacer algo así!

—Claro que puedo, como que ya está hecho.

—Srta. Jan Di, de ahora en adelante usted es accionista del grupo Yoon siendo la dueña del 20% de las acciones así como un miembro del directorio.

—¿Pero cómo…?

—Ahora el directorio será formado por el joven amo, con el 70% de las acciones, del presidente con el 10% y por usted, con el 20%.

—Pero…yo…araboji ¿por qué? Yo estoy contenta trabajando en la empresa como lo he hecho hasta ahora, y no creo haber hecho nada para hacerte creer que estoy exigiendo algo a cambio…

—Claro que no querida, claro que no…pero tú, al igual que Ji Hoo, son mi familia ahora. El escuchar que el día de hoy casi te pierdo…no sé si pudiese soportar algo así y esto no es algo de hoy, lo vengo pensando desde hace tiempo, además que lo de las acciones no es todo.

—¿¡Acaso hay más!?

—Srta. Jan Di, en vista que el presidente no puede adoptarla legalmente debido a que sus dos padres tienen su tutela legal, tomó por opción el incluirla en su testamento. Puedo asegurarle que el presidente se ha encargado de que nada les falte tanto a usted como al joven amo en caso que algo le suceda.

—¡Araboji! ¡Esto ya es demasiado! ¿Por qué piensas que algo te va a suceder?

—Porque soy un viejo con un mal corazón, querida. En mi vida cometí muchos errores que jamás podré llegar a enmendar por completo, pero al menos quiero que ustedes dos, que me han dado más felicidad de la que pude imaginar en algún momento, tengan un respaldo total. Jan Di, yo…yo te considero como si de verdad fueses mi nieta, y no tienes idea de lo terrible que me hubiera sentido si algo te hubiera ocurrido y no hubiera podido darte nada…

—¿Nada? ¿¡Nada!? Abuelo el techo que tengo sobre mi cabeza, el trabajo en la clínica, en la compañía, los estudios en la universidad… ¿todo eso te parece nada?

—Es la única manera que conozco de protegerlos—mi abuelo se había mantenido firme todo ese tiempo, pero cuando Jan Di se levantó a abrazarlo no pudo contener sus lágrimas.

Las noticias también me habían sorprendido en sobremanera, pero no las tomaba a mal de ninguna manera. Jan Di trabajaba tanto en la compañía que, de seguro, mi abuelo le iría a ofrecer un puesto oficial al terminar la universidad; y, lo del testamento, yo me imaginaba que algo así sucedería tarde o temprano.

—Araboji, no puedo aceptar todo esto…

—Lo harás…claro que lo harás, por mí y por Ji Hoo, y también por mis fallecidos hijo y nuera. Ellos estarían felices de saber que su legado queda en manos de su hijo de una jovencita tan extraordinaria como tú. Acepta, nieta…

—Araboji…

—Acepta, Jan Di. No hay manera de rechazar algo así—me levanté y puse mi mano sobre el hombro de mi abuelo—Y a ti no se te ocurra pensar en ponerte senil, todavía nos faltan hacer muchas cosas juntos, araboji.

—Hijo…—La siguiente escena se pasó entre abrazos y lágrimas de mi abuelo y Jan Di mientras que yo le preguntaba al secretario Park cómo había hecho para lograr todo esto sin que nadie más lo notara.

—No fue fácil, joven amo, pero finalmente se consiguió.

—Lo sé…

—Su abuelo hubiera deseado…

—¿Qué?

—No, nada…no me corresponde hablar de algo así. Discúlpeme.

—Chae Yun-ssi, lo conozco de toda la vida, así que dígame que más está planeando hacer mi abuelo antes de que de verdad le de un ataque al corazón.

—No es nada de alarma, joven amo, es sólo que…su abuelo siempre había tenido la esperanza de verlos a usted y a la señorita Jan Di juntos, me refiero a que él la eligió a ella como la mujer que podría estar a su lado siempre. Ese fue uno de sus propósitos al hacerla vivir aquí, pero nunca quiso forzar los sentimientos ni de usted ni de ella. Igual, él dice que aunque no se haya dado, esté feliz de haber ganado una nieta.

Escucharlo me hizo reír de tal manera que mi abuelo y Jan Di me preguntaron si estaba bien.

—Sí, todo bien. Araboji, si ya terminaste con todo lo que tenías que decirnos—me dirigí donde Jan Di y entrelacé nuestros dedos ante la sorprendida mirada tanto del secretario como de mi abuelo—tenemos que irnos. Tenemos una cita ¿cierto?

—Pero Ji Hoo, en medio de todo esto creo que podríamos…

—¡Oh no! Por favor, vayan…los papeles ya están en regla, querida. Sólo quería hacerlo más oficial al decírtelo.

—Igual me parece algo extremadamente excesivo, abuelo.

—¡Shhh! ¿No te enseñaron a no rechazar la buena voluntad de los mayores? Ahora vayan, vayan…no regresen muy tarde, mañana hay exámenes.

Y con esas palabras, un último abrazo por parte de ambos a mi abuelo y un beso de Jan Di al secretario Park, nos fuimos en mi motocicleta a algún lugar tranquilo.

oº°˚˚°ºoº°˚˚°ºoº°˚˚°ºoº°˚˚°ºoº°˚˚°ºoº°˚˚°ºoº°˚˚°ºoº°˚˚°ºoº°˚˚°ºo

Woo Bin's POV

—Hijo, ¿sabes dónde está Ga Eul? La mandé llamar para que comiera pero no está en su habitación.

Había estado esperando a que Ga Eul se despertara, pero no lo hizo durante una hora. Fue allí que decidí bajar a tomar algo y luego regresar con ella, pero no me había dado cuenta de que pronto sería hora de almorzar. Casi me ahogo con el agua que estaba tomando esperando que a nadie se le hubiera ocurrido meter las narices en mi habitación.

—E-Ella no se sentía muy bien, madre. Fue temprano a hablar conmigo y…bueno, usted sabe, la experiencia fue algo traumática y estuvo llorando, intentando desahogarse; cansada, se quedó dormida, no quise despertarla.

—Pobre, todo lo que debe haber pasado.

—No me lo recuerdes, querida, o soy capaz de no ser tan frío de cabeza como nuestro hijo. Estoy realmente orgulloso de ti, Woo Bin, pero quiero que sepas que no me hubiera enojado contigo de ninguna manera si hubieras tomado verdaderas cartas en el asunto.

—Gracias, padre.

Era conocido que mi padre, en sus años mozos, había matado al aspirante a jefe de uno de los distritos cuando se había propasado con mi madre cuando apenas estaban en amoríos de adolescentes. Nadie le disputó su derecho de haber cobrado con sangre el honor de la que sería su futura esposa. Mi padre tenía 17 años, cuatro menos de los que yo ahora.

—Madre, ¿podría pedir que el día de hoy envíen mi comida y la de Ga Eul a mi habitación?

—Claro que sí. Haré que lo lleven dentro de unos minutos hijo, lo mejor es que no la dejemos sola.

—Gracias. Con permiso.

Regresé rápidamente a mi cuarto y observé que no habían moros en la costa, al menos eso me hizo sentir más calmado. El asunto era, que no creía que ninguno de mis padres estuviera feliz si viesen la imagen que yo vi al entrar.

Un revoltijo de sábanas cubría la mitad del cuerpo de una mujer sobre mi cama, echada de lado, dejaba ver la suave piel de su espalda desnuda. Su cabello rebelde y suelto caía desordenadamente sobre el colchón, su rostro descansaba sobre una almohada blanca en la que había ocultado sus manos para apoyarse, sus senos permanecían ocultos detrás de sus brazos. Ga Eul seguía profundamente dormida.

Se le veía tan calmada, laxada y contenta, o al menos, esperaba que estuviese contenta. Yo estaba más que contento, pero mi felicidad sufría constantemente los ataques de mis dudas respecto a los sentimientos de ella. Había estado mirándola cerca de una hora luego de haberme duchado y al regresar me di cuenta que podría seguir haciéndolo otra hora más sin aburrirme.

Estiré mi mano para acomodar un mechón de su cabello cuando un leve sonido en la puerta me sacó de mi estupor. Era la comida que había pedido, la recibí y regresé a colocarla en una mesa; fue allí que escuché el crujir de las sábanas.

—¿Ga Eul? —me acerqué a su lado.

—Mmmm…¿sunbae?

—Sí, aquí estoy—la vi bostezar ampliamente y luego estirarse, pero noté que se detuvo a la mitad de esto dando un pequeño quejido de dolor—¿Estás bien?

—Sí, bien, es sólo que…

—¿Adolorida? —Observé que sus ojos se abrieron de golpe, sus manos fueron presurosas a buscar con qué cubrir su expuesto pecho mientras que sus mejillas eran invadidas por un fuerte color escarlata.

—Lo siento, no debí quedarme dormida.

—Está bien, lo que quiero saber es si tú estás bien, si sientes dolor de alguna clase—se quedó callada—Ga Eul, no te lo estoy preguntando para hacerte sentir incómoda, sólo quiero saber para poder darte lo que necesites: una pastilla, algo de beber, comida…

—Bueno, sí tengo mucha sed…

Le acerqué el vaso de jugo que habían traído para ella y de paso puse el mío cerca por si quería beber más. Se dio cuenta que la seguía mirando esperando una respuesta.

—M-Me duelen las piernas y algo la…la cadera, no es como si me hubieran golpeado, es…como si ¿hubiera corrido mucho?

—Sí, entiendo—respiré más tranquilo—Estás bien entonces.

—Sí…

—Será mejor que comas algo.

—¿Podrías pasarme mi bata?

—Claro

Le di la espalda mientras fingía preparar la comida para ella, después de todo, esa había sido su primera vez, debía sentirse aún avergonzada y yo estaba allí parado sin saber qué decirle. Las dos únicas veces que había estado con una chica virgen habían sido tan desastrosas y complicadas que decidí nunca más hacerlo. Pero Ga Eul no era sólo una "chica virgen", era la chica de la que estaba enamorado, y el problema era que no sabía cómo hacer para que ella sintiera lo mismo.

Comimos en silencio, lo cierto era que no sabía cómo volver a tocar el tema luego de saber que no le había hecho daño. Preguntarle "¿Te sentiste bien?" me parecía tan egocéntrico que me prohibí pronunciar aquello. Ga Eul fue despertando a la realidad de los hechos rápidamente, lo notaba por como de rato en rato se ruborizaba y no sabía hacia dónde mirar, no fue hasta que movió un poco las sábanas para acomodarse mejor y vio una mancha carmesí oscura que me dirigió la palabra.

—Esto…yo…lo siento, yo…

—No tienes que disculparte absolutamente de nada. Es normal, Ga Eul, confío en que supieras eso ¿verdad?

—Sí, lo sabía, pero verlo y experimentarlo son dos cosas completamente diferentes.

—¿Y cómo fue? —Me mordí la lengua y me maldije internamente. Cosas como esas eran las que no debía decir. Pero no tuve suficiente tiempo para eso cuando escuché su respuesta.

—Mejor de lo que me hubiera podido imaginar. Simplemente…perfecto…—Una leve sonrisa se extendió en su rostro y tuve que tomar un gran respiro y tragar saliva, si no, acabaría tomándola nuevamente allí mismo.

—¿Y ahora?

—Ahora…

—Todo ese tema de la responsabilidad del que me hablaste… ¿Qué es lo que de verdad quieres Ga Eul?

—Ahh…sí…Bueno…¿Podemos…volverlo a hacer? Ya sabes, para mí es nuevo y me gustaría seguir probando cosas…

—¿Segura?

—Sólo hasta que aparezca esa "persona especial" —hizo un ademán de comillas en el aire—Si a ti te parece bien.

Entonces definitivamente me estaba tomando como un conejillo de indias. Por un momento supe lo que algunas chicas que querían ir en serio conmigo sentían…Pero había decidido hacer que Ga Eul se enamorara de mí, y si por el momento, esa era la única forma, lo haría…

—Bien, hasta que esa "persona especial" aparezca entonces…

oº°˚˚°ºoº°˚˚°ºoº°˚˚°ºoº°˚˚°ºoº°˚˚°ºoº°˚˚°ºoº°˚˚°ºoº°˚˚°ºoº°˚˚°ºo

Jan Di's POV

(Si desean, pueden poner la canción "Parte de mi Corazón" de Kumbia Kings para ambientar :P )

Abrazada a la espalda de Ji Hoo mientras recorríamos las calles en su motocicleta aún no podía terminar de creer todo lo que acaba de ocurrir. ¿Cuándo iba yo a imaginar que terminaría de miembro de directorio del grupo Yoon? El grupo más grande, reconocido y prestigioso de todo Corea, por no decir de todo el mundo. Todo me parecía un sueño...me sentía muy incómoda aceptando algo tan grandioso como aquello, pero realmente no le veía un escape.

Pronto desaceleramos y vi que estábamos frente a una tienda de comida rápida.

—¿Aquí? —le pregunté

—A menos que quieras ir a ese restaurante francés de la última vez.

—No, no, para nada, yo estoy bien con esto, es sólo que, tú no eres de esta clase de sitios.

—Hoy tengo ganas de sentirme como tú…Pidamos algo para llevar y luego vayamos al río ¿te parece bien, pequeña nutria?

No lo había notado hasta ese momento, pero Ji Hoo estaba sonriente de oreja a oreja, su expresión podía decirse que era algo ¿infantil? pero definitivamente tierna, se le veía feliz y eso me hacía sonreír a mí.

—Me parece genial.

Pedimos un par de hamburguesas en combo y un par de postres. Salimos y nos dirigimos al río al que alguna vez me había llevado Ji Hoo cuando yo, para variar, estaba triste por Jun Pyo.

Me sorprendió verlo sacar una pequeña manta de picnic y nos acomodamos sobre ella mientras ordenábamos la comida.

—Menuda tarde.

—Dímelo a mí. Te juro que sigo pensando que debe haber alguna manera de deshacer todo lo que hizo el abuelo.

—Olvídalo, no hay forma. Por algo es el presidente de la compañía y el único dueño de su testamento. Tendrás que aceptar tu terrible destino.

—¡No es que me queje…!

—Pues parece—me dijo con una sonrisa.

—Es sólo que…es demasiado, yo…no he hecho…

—…nada para merecer esto—terminó él—¿Cierto? Siempre dices lo mismo. Te subestimas, te subestimas inmensamente Geum Jan Di.

No le discutí más y le di un gran mordisco a mi hamburguesa. No dijimos nada durante buen rato hasta que vimos al sol tornarse naranja. Ji Hoo se acercó a mí y me tomó de las manos.

—¿Cómo es que esto pasó? —preguntó señalando hacia mi corazón.

—¿Cómo es que me enamoré de ti?

—Yo aún no estoy seguro que todo esto sea real, todo ha sido demasiado rápido.

—Lo sé, y lo siento. Debí haberme dado cuenta antes, sobre todo por ti…nunca supe o quise darme cuenta que me querías de esa manera. Jamás imaginé que alguien como tú podría llegar a fijarse en alguien como yo.

—Eso es ridículo

—Pero eso pensé.

—¿Y cuándo dejaste de pensar eso?

—Cuando pensé que podrías estar interesado en Ju Mi.

—¿En Ju Mi?

—Cuando ella estuvo viniendo a casa para dar los reportes sobre su hermano, o te buscaba y pasaban tiempo juntos en la universidad, me sorprendí a mí misma al darme cuenta de que estaba sintiendo celos. En mi cabeza sólo podía pensar que alguien estaba robándome a mi amigo, mi bombero, mi sunbae…Incluso Ga Eul me había hecho el comentario acerca de que nuestra amistad era extraña: silencios prolongados sin sentirnos incómodos, abrazándonos o durmiendo juntos en la escalera sin que nos pareciera raro. Decía que hacíamos todo lo que una pareja pero que, sin embargo, no lo éramos. Además, me dijo que temía mencionarme algo puesto que no quería recordarme a Jun Pyo—sentí que sus manos se tensaron al escucharme mencionar el nombre.

—Eso era algo que también quería preguntarte ¿Qué con lo que sentías por Jun Pyo? Estabas tan…destrozada. No soportaba verte así.

—Lo sé, fue muy difícil, muy duro. Pero tal vez te lo pueda explicar fácilmente. Ji Hoo ¿tú amas a Seo Hyun unnie?

—Ah…pues, yo…claro que sí. Pero no me malinterpretes, amo a Seo Hyun ahora como una hermana y gran amiga, por todo lo que pasamos ella no dejará de ser una persona importante para mí.

—Lo sé, y eso es lo que yo siento por Jun Pyo. Él fue mi primer novio, y fue un amor muy grande, pero muy tortuoso. Sin embargo, no por eso significa que lo olvidaré. Amo a Jun Pyo, pero no como hace años atrás, siempre será importante, pero ya no estoy enamorada de él—noté que me miraba como dudando un poco y no era para menos, era él quien había visto de primera mano todo el tiempo que pasé deprimida por Jun Pyo—Créeme, mi corazón nunca había estado tan seguro de sentir algo como ahora.

—¿Y…qué sientes?

En vez de contestarle me acerqué a él y lo besé. Creo que era la primera vez que yo iniciaba el beso, pero intenté poner en él todo lo que sentía por él y no pasó mucho tiempo para que Ji Hoo me soltara y colocara sus manos sobre mi rostro, respondiendo gratamente a mi respuesta. Yo pasé mis brazos por su cintura abrazándolo e intenté imitar sus movimientos al besarlo. Nunca había sido muy experta, pero notaba que él estaba más que dispuesto a enseñar. Pronto noté que su boca se había abierto y yo hice lo propio. Sentir su cálido aliento provocaba que una pequeña corriente eléctrica me pusiera la carne de gallina y pensé que no podía haber nada mejor que eso, sin embargo, cuando sentí algo húmedo rozar mis labios me separé de golpe.

—Yo…lo siento, no quise…—Ji Hoo se veía asustado.

—No, no te disculpes, es sólo que…me sorprendí un poco.

Ji Hoo sólo se sonrió mientras que sus mejillas imitaban el color de las mías.

—Bueno, tenemos tiempo de sobra para practicar…—me dijo guiñándome un ojo.

—¡Yoon Ji Hoo! —le di un pequeño golpe en la espalda puesto que no me había soltado, sólo había pasado sus brazos por mi hombro atrayéndome a su pecho y dejando que recostara mi cabeza en ese espacio entre su hombro y su cuello en el que cabía perfectamente.

—Sabes que no estaba bromeando hoy en la escalera ¿verdad? —me dijo

—¿A qué te refieres? —esta vez me soltó y se levantó invitándome a que también me pusiera en pie. Tomó mis manos nuevamente y me miró profundamente.

—Te amo, Geum Jan Di, y quiero pasar el resto de mis días contigo. Tal vez este no sea el momento de proponerte matrimonio, pero quiero que sepas que en algún momento lo haré.

—Ji Hoo…

—¿Aceptarás?

—Claro que sí…yo tampoco mentía cuando te dije que quería lo mismo que tú. Sé que me demoré en notarlo, pero te amo más de lo que puedas imaginarte.

—Entonces…por el momento… ¿serás mi novia?

Me lancé en sus brazos sin pensarlo dos veces mientras le repetía que sí una y mil veces con lágrimas en los ojos. Una señora que había presenciado todo se acercó a nosotros con una flor para mí y nos deseó toda la felicidad el mundo. Nos reímos y sonrojamos al saber que nos habían visto, pero no importaba, lo único que sabíamos es que nuestros sentimientos eran mutuos y nunca nos separaríamos el uno del otro.

oº°˚˚°ºoº°˚˚°ºoº°˚˚°ºoº°˚˚°ºoº°˚˚°ºoº°˚˚°ºoº°˚˚°ºoº°˚˚°ºoº°˚˚°ºo

Ji Hoo's POV

Nos tomamos nuestro tiempo regresando a casa, incluso estaba algo enojado por no haber tomado un taxi para poder regresar a pie tomado de su mano, pero recibir su calor en mi espalda también había sido algo que había extrañado.

Llegamos un poco más tarde de la hora de la cena y, obviamente, mi abuelo estaba esperándonos para reñirnos como a un par de niños pequeños.

—Me alegra que estén de nuevo en buenos términos pero ese no es motivo para llegar tarde en día de semana, y menos cuando esa semana es de exámenes.

—¿En buenos términos? —preguntó Jan Di mientras terminaba de acomodar algunos libros de referencia para repasar algo para el día siguiente.

—Quien no se diera cuenta que ustedes dos se estaban comportando raro estaban ciegos…No pretendo entrometerme—alegó rápidamente—sólo me alegra que fuese lo que fuese ya haya pasado.

—En eso creo que estás equivocado, abuelo. Lo que pasaba entre nosotros está lejos de terminar…

Mi abuelo me quedó mirando como si no entendiera lo que acababa de decirle, pero Jan Di se levantó de la mesa y se acercó a mí.

—Abuelo…Jan Di y yo somos novios.

—…

—¿Araboji?

—¿¡QUÉ!? ¿Pero cómo es que?...

—Antes de que se te ocurra pensar que esto ha ocurrido luego de lo que nos dijiste hoy en la tarde y que es alguna extraña manera por parte de Jan Di para agradecerte lo que le ofreciste, permíteme corregirte…todo esto comenzó el día de hoy en la universidad.

Llegué a escuchar un ruido en la parte de atrás pero no le presté atención, más importante y graciosa me parecía la expresión en la cara de mi abuelo en ese momento.

—¿Jan Di? ¿Es cierto?

—Sí, abuelo…desde hoy estamos…de novios—Jan Di no pudo frenar el rubor que subió a sus mejillas.

—Esto es…pero entonces…ustedes dos…

—Pienso salir seriamente con ella, abuelo. Tengo incluso planes de matrimonio, por favor, felicítanos.

Nuevamente escuché el ruido pero ahora supe qué lo provocaba: La señora Shin y la señora Min se acercaron a Jan Di y la apartaron de mí abrazándola con fuerza; y Chae Yun por su parte, sólo mostraba una feliz pero cómplice sonrisa.

—¿No te lo dije? ¡Te dije que algo había pasado!

—¡Ay, Jan Di! ¡Por fin tú y el joven amo están juntos!

Jan Di sólo podía reír aún más azorada entre las felicitaciones de ambas mujeres que, de alguna manera, también se habían dado cuenta de mis sentimientos.

—¿Cómo es que toda la casa sabía esto y yo no? —exclamó el abuelo.

—Perdone, señor, pero Jan Di estuvo preguntando muchas cosas que sólo una chica enamorada pregunta—dijo la señora Min.

—Sí, además los últimos días se la pasaba suspirando y esperando a que el joven amo llegara temprano a casa—dijo la señora Shin.

—¿Y tú, Chae Yun?

—Bueno, después de presenciar cierta escena el día de hoy en la mañana, imaginé que algo así pasaría pronto, pero no tanto…

—¿Y no se te ocurrió avisarme, viejo zorro?

—No quería adelantarme a los hechos, presidente—dijo muy sonriente y acercándose a darme la mano y un abrazo a Jan Di. Yo había estado en lo correcto al pensar que sí había visto el beso bajo la lluvia, y claro, sutilmente me hizo el comentario del abuelo como para darme ánimos…

—Me niego…

—¿Araboji? —el rostro de Jan Di se volvió preocupante y a mí se me fue el alma a los pies. El silencio fue lo único que reinó durante varios segundos.

—Me niego a dejar que mi nieta esté con alguien tan aburrido. No, no, nadie es lo suficientemente bueno para mi Jan Di. Ji Hoo, retráctate.

—¡Araboji! —Jan Di volvió a sonreír y corrió a abrazarlo, el resto de nosotros dejó escapar un aliviado suspiro—¿Sabes que a ti también te quiero mucho cierto?

—Mmm…sí…bueno…

—Anda, abuelito…

—¡Bah! ¿A quién engaño? ¡Estoy realmente feliz!

Mi abuelo nos abrazó a ambos y dijo sentirse muy viejo al ver que sus nietos estaban creciendo tan deprisa. La señora Min y la señora Shin se llevaron a Jan Di a un lado para interrogarla acerca de la declaración y otros detalles que imaginé que son importantes para la psique femenina. La noche terminó en una comida improvisada en el que todos comieron, rieron y recordaron cómo había sido enamorarse de sus actuales esposos y esposas. De más está decir que no estudiamos nada, pero el abuelo lo dejó pasar sabiendo que ocasiones así, son necesarias celebrarse.

Más tarde, antes de dormir, observé que Jan Di estaba algo preocupada.

—¿Qué te aflige? —le pregunté mientras me sentaba a su lado en el sofá. Ella se acomodó entre mis brazos y tomó mi mano.

—Hay algo por lo que me siento mal, y no dejaré de sentirme así hasta que lo solucione.

—¿Qué pasa?

—Hay algo que no te dije…—al comienzo pensé que sería algo respecto a nosotros, pero Jan me confesó que Ju Mi había estado planeando decirme sus sentimientos luego de la semana de exámenes. Eso me sorprendió mucho, pero ella me relató que estaba muy preocupada puesto que no quería que Ju Mi sintiera que ella la había engañado de alguna manera—Quiero decirle directamente cómo pasó todo, quiero aclararlo…ella me preguntó tantas veces si éramos sólo amigos, y entonces lo éramos Ji Hoo. No va a perdonarme.

—Escúchame…aunque Ju Mi me hubiera dicho lo que sentía por mí, hubiese terminado rechazándola, amablemente por supuesto. No habría ninguna diferencia y lo sabes.

—Aun así, yo sabía lo que ella sentía por ti, tal vez debí haber hablado con ella primero.

—Sería lo mismo—su expresión no cambió—Pero no es suficiente para ti ¿cierto?

—No quiero que piense que la he traicionado o algo así. Quiero decir, sin ella, tal vez hubiera demorado Dios sabe cuánto tiempo en notar lo que siento por ti…

—Agradezcámosle por eso…

—…

—Si te hace sentir mejor, ve y habla con ella. Mañana mismo, a primera hora ¿no tienen el examen parasitología juntas?

—Sí…

—Todo saldrá bien…lo verás—le di un beso en la coronilla de la cabeza y ella me abrazó con más fuerza. Hubiera estado más que a gusto quedándome dormido allí mismo, pero el abuelo jamás permitiría algo así…Nos dimos las buenas noches y, a diferencia de tantas noches de mi vida, descansé plácidamente en un sueño sin pesadillas.

Al día siguiente

Desde que Jan Di y yo nos bajamos de la moto ese día, nos dimos cuenta que algo era diferente. Había murmullos por donde quiera que pasáramos, y teníamos la extraña impresión que tenía algo que ver con nosotros, pero no sabíamos por qué.

—¿Será acaso por lo que pasó ayer y el accidente?

—Podría ser, pero, de alguna manera es raro…

Varias chicas nos miraban y luego se alejaban conversando en voces bajas y apresuradas.

—¡Jan Di!

Ambos volteamos y vimos a Ju Mi acercarse a nosotros apresuradamente.

—Ju Mi…qué bueno encontrar una cara conocida ¿sabes qué es lo que está pasando?

—¿Es cierto lo de ustedes dos? ¿Qué se estaban besando en la escalera de emergencia?

Y entonces todo se derrumbó. La chica que nos había visto el día anterior se había encargado de contárselo a alguien y, de allí en adelante, todo debe haberse esparcido como fuego en un bosque seco. Jan Di quedó boquiabierta y Ju Mi parecía a punto de llorar.

—Ju Mi…

—Te lo pregunté más de una vez, ¿y aun así me mentiste?

—Yo…no es lo que tú crees…

—¿Y así te haces llamar mi amiga? Te conté todo lo que sentía

—Deja que te explique…

—Aléjate de mí…sólo…aléjate de mí

Y se marchó, dejando a Jan Di con un sentimiento de pura tristeza marcado en el rostro.