Muy buenas a todos! Lo he conseguido, he llegado a tiempo para el capi! Bueno, en teoría ya es jueves pero esque acabo de acabar de escribirlo y por eso lo subo ahora. La verdad es que lo he escrito hoy mismo porque no quería dejaros sin y a pesar del trabajo he sacado algo de tiempo y lo he logrado.

Además este es algo largo y no acababa de tener claro como iba a ser. De hecho, ha recibido un cambio brutal a la idea original mientras lo escribiía. Así que espero que so guste!


Capítulo 11: Verdad tras la muerte

Hipo estaba montado en Desdentao. Seguía a Fritjof junto con Meiyo, se dirigían a por Dassō. Sabía que debía concentrarse, pero no pudo evitar pensar en algunos hechos sucedidos en los días previos…

Flasback a unos días antes…

Hipo se presentó una mañana en la habitación de Meiyo. Esta vez se había asegurado que no se estuviera bañando ni estuviera desnuda. Una vez llegó, le pidió que por favor que le hablara más sobre ella y su gente. Hipo tenía un afán por saber. De nuevo, Meiyo le dijo que hablaría si él prometía contar también sobre él y su propia gente. Ambos disfrutaban oyendo historias del otro y curiosidades sobre dragones. Estuvieron hablando unas horas, pero Meiyo se disculpó ya que tenía cosas que hacer. Hipo decidió practicar con la espada mientras, aunque pidió que se la habilitara una zona especial ya que tampoco quería prender entera la casa.

En uno de esos días, Meiyo le vio entrenar. Se fijó de nuevo en su pierna postiza. Le había contado por encima esa historia, igual que la de la muerte de su padre y la de la fuga de Astrid. Era comprensible que fueran cosas de las que no quería hablar, pero ella seguía intrigada. Sentía que algo los unía a través de las tragedias que ambos habían vivido. Se decidió a que averiguaría algo más de lo que ocurrió, aunque ello implicara revelarle a él alguna historia turbia sobre sus hermanos. Aunque dado lo que ya le había contado, creía que se merecía oír esas historias.

Al día siguiente de esto, Meiyo le ofreció que entrenaran juntos el estilo de la katana, llamado kendo. Hipo aceptó, aunque tuvo que dejar su propia espada y usar una extraña hecha de madera. Bueno de fibras de bambú, técnicamente. Aprendió varios trucos y algunos consejos que él creía realmente útiles. Descubrió cuán buena era Meiyo con la espada. Acordaron hacerlo cada día hasta encontrar a Dassō para así entrenar para la pelea. Esa misma noche, Meiyo invitó a Hipo a hablar con él.

- Verás Hipo, hay algo que llevo un tiempo queriendo preguntarte.- Meiyo no quiso vacilar demasiado, debía mostrarse firme al preguntar- Quiero que me cuentes más sobre tu pierna, sobre la cola de Desdentao… sobre tu padre, sobre Astrid… Verás, me has caído bien y agradezco enormemente tu ayuda. Pero siento que no te conozco realmente.

- Pides mucho Meiyo. No me es fácil hablar de ello.- Hipo había bajado la mirada al suelo y se tocaba las coletas que tiempo atrás le hiciera Astrid.

- Y te crees que a mí me fue fácil contarte lo que te conté sobre mis hermanos? Seamos justos Hipo. Quiero saber quién eres realmente. Pero para ello tienes que dejarme.- Meiyo enfatizó las últimas palabras. No sabía que lo que Hipo estaba por contarle iba a cambiarla para siempre.

Hipo le contó todo sobre su encuentro con Desdentao y como lo había derribado. Sobre su lucha con la Muerte Roja y contra Drago. Le habló de su padre y de su madre, de cómo los perdió a ambos y como al menos había recuperado a su madre. Le contó acerca de convertirse en jefe y de Desdentao como alfa. Meiyo estaba pálida. La determinación de Hipo de cambiar a todo su pueblo era algo que le parecía inviable. Ella, quien vivía bajo un regio mandato, que estaba acostumbrada a anteponer el deber a todo. Se preguntó si no tendría razón Hipo y si no sería mejor tratar de seguir sus pasos, de cambiar a los suyos. No, desechó de inmediato esa idea. No podía permitirse caer en tentación tan fácilmente. Además, sabía que carecía de medios y que jamás podría hacerlo. Pero la chispa de la rebeldía había prendido en su interior y eso creó una llama que jamás se apagaría.

- Gracias Hipo. Significa mucho para mí que me hayas contado todo esto.

- Sabes Meiyo, cuando me dijiste que si sería capaz de perdonar a Desdentao en caso de que hubiera matado a mi padre sin ser obligado… sí, lo habría hecho. Sé que seguiría habiendo una razón y aunque no sería mi amigo tampoco lo odiaría o buscaría matarlo. Y eso es lo que hago con Drago. Jamás me he propuesto matarle o perseguirle hasta los confines del mundo. Sé que con traer la paz a Mema tengo más que suficiente. Y si eso implica perdonar estoy dispuesto a hacerlo.

- Pero tú lo tienes más fácil Hipo. Si tu padre y Desdentao se hubieran enfrentado como mis hermanos, para ti era peor perder a Desdentao que no a tu padre. Al fin y al cabo, uno cambió tu vida y la hizo todo lo buena que es ahora, en cambio tu padre jamás te apoyó. Por eso habrías perdonado a Desdentao.

- Te equivocas. En el fondo, mi padre siempre supo quién era y siempre tuvo fe en mí. Solamente esperaba al gesto adecuado para poder creerlo al cien por cien. Y por otro lado, tú presupones que fue tu hermano quien mató a esos hombres en lugar de pensar que pudo haber sido una trampa. Y tú también tenías una preferencia: preferías que muriera Dassō por ser un traidor que Takeshi. Pero no fue así.

- Hipo… pero qué digo. Tienes razón.- Se quedó callada, casi parecía que la vida se le escapaba por la boca- Sabes, quise creer lo de la trampa. Pero cuando mi hermano mató a Takeshi, el cadáver mostraba una única herida. Y solo había sangre cerca del cadáver. Creo que en el fondo mi hermano intentó perdonarle como dices tú, pero no se le dio ocasión. Por eso odio a Dassō, porqué me arrebató a Takeshi. Realmente y tras mucho pensarlo estos últimos días, me he dado cuenta que la traición y el deshonor no tienen nada que ver.

- Entonces, intentarás perdonarlo?

- Jamás. Rechazó una vez el perdón y mató a quien se lo ofrecía. No pienso darle una segunda oportunidad a alguien así.

- Entiendo. Tal vez tengas razón.- Sin embargo, Hipo no pudo evitar fijarse en que Meiyo ya no le llamaba "traidor" sino "hermano". Tal vez, y solo tal vez, en su fuero interno ya no odiara tanto a Dassō como al principio.

Se despidió Hipo y acordaron entrenar al día siguiente. A partir de entonces, una unión de comprensión surgió entre Hipo y Meiyo. Se entendían el uno al otro, pues ambos habían desvelado oscuras verdades en cada uno al mismo tiempo que habían hecho desaparecerlas. Se habían dado cuenta de cómo pensaban realmente acerca de sus seres queridos, pero sin quererlo habían arreglado esa forma de pensar.

Fritjof también se fue abriendo más. Cuando estaba con Hipo por las tardes le preguntaba acerca del mundo y de los sitios que había conocido y a los lugares a los que había viajado. Hipo empezó a notar una curiosidad casi infantil en Fritjof, especialmente en una isla abandonada y de una civilización en ruinas. Disfrutaba imaginando sus propias teorías conspiratorias acerca de lo que habría podido ocurrir realmente. Por lo demás no le contaba mucho, su historia se resumía rápido y no tenía muchas anécdotas. Pero era bueno saber que el viaje le iba abriendo y los estaba uniendo.

De vuelta al presente…

Fritjof les alertó de que estaban cerca. Efectivamente, en cuestión de segundos la imagen de Dassō apareció ante ellos, con varios cadáveres mutilados alrededor. No los había matado de simples golpes, estaban totalmente cercenados por las técnicas de viento. A Hipo se le revolvió el estómago al pensar que podría acabar así, pero prefirió evitar ese pensamiento. Justo antes de empezar, Meiyo dijo unas palabras que jamás le había oído decir ni jamás habría imaginado:

- Usad vuestra propia estrategia. Y sobre todo, tened cuidado. La prioridad es sobrevivir todos.

- Tú también. No mueras intentando matarlo.- Le devolvió Hipo- Y tu Fritjof, procura no disfrutar demasiado esto.- Por toda respuesta obtuvo un gruñido.

Shalassa cedió su poder a Meiyo y los tres cargaron a la vez. Fritjof abrió con una pantalla de fuego, de tras la cual surgió un Misil de Plasma de Desdentao. Dassō intentó pararlo con la espada, pero el extremo calor casi la rompe. Se dio cuenta de que era mejor usar sus técnicas para desviar esos ataques. Por último Meiyo se abalanzó sobre él en combate cuerpo a cuerpo. Mientras se lanzaban estocadas muy rápidas, Fritjof intentó golpearle con la cola por atrás. Resistió el impacto del escudo, pero su cola acabó herida. Meiyo intentaba centrar su atención, por lo que Desdentao probó con otro disparo. El escudo cedió un poco más, pero seguía en pie. Dassō y Meiyo se separaron, cada uno tratando de usar su técnica. Entonces Fritjof volvió a la carga, impidiendo a Dassō hacer nada. Meiyo le atrapó de nuevo en su esfera de agua y entonces Desdentao disparó otro Misil de Plasma. En ese instante el espadachín de aire creó otro muro de aire que desvió el proyectil. Por lo menos le habían forzado a usar eso, aunque esperaban que no pudiera usarlo frecuentemente. Entonces Meiyo le lanzó una gran ola de agua, que Dassō cortó en dos y abrió. Justo entonces cargó un tornado en su propia katana que lanzó directo a Meiyo. No había forma de que lo esquivara y todos sabían que si salía despedida el espadachín usaría su técnica de deslizarse por el aire, ya que al parecer solo la podía usar una vez cada mucho rato.

Para sorpresa de todos, Fritjof agitó sus alas y creó una corriente de aire que desvió el tornado. Con un nuevo batir, rápido y directo, creó dos corrientes que al chocar generaron otro tornado, el cual fue directo hacia Dassō. Este salió despedido hacia atrás, aunque el escudo impidió que saliera herido de los cortes. Meiyo entonces clavó su katana en el suelo y aparecieron en línea recta y dirigidos hacia su hermano un grupo de géiseres de agua a presión. Cuando el último lo alcanzó, destruyó por completo el escudo y volvió a lanzarlo por los aires. Entonces los tres cargaron contra él. Pero Dassō se levantó y cargó otro tornado en su katana. Entonces se puso a correr rápidamente en dirección a Meiyo y de repente dejó de tocar el suelo: estaba cargando con un placaje. Justo antes de que Desdentao pudiera disparar, antes de que Fritjof pudiera crear un tornado o Meiyo una ola de agua, de la espada de Dassō salieron tres tornados que alcanzaron a cada uno.

Desdentao maniobró a tiempo y se puso en posición vertical, cubriendo totalmente a Hipo del ataque. El Furia Nocturna recibió todo el daño y sus alas y su vientre acabaron gravemente heridos. Fritjof y Meiyo igual, llenos de cortes y tumbados en el suelo. Entonces Hipo desenvainó su propia espada y se abalanzó sobre Dassō. Este le vio llegar con el tiempo justo para cubrirse, aunque al no esperarse una espada envuelta en llamas tuvo graves problemas. Estaba envolviendo su filo en aire para que este cortara más, pero ese aire avivó las llamas de la espada de Hipo. Esto les causó quemaduras en las manos a ambos y quemazones en el pelo a Dassō, quien se vio obligado a retroceder. Estaba justo encima de Meiyo, listo para rematarla. Pero Hipo usó sus recién adquiridas habilidades de espadachín y consiguió mantener a raya a su enemigo. Aunque llevaba clara desventaja, ninguno de los dos se daba cuenta de que el calor que emanaba la espada de Hipo estaba resquebrajando el fino y frío acero de la katana de Dassō. En cuanto una grieta llegó al hueso del interior, la espada se quebró en un solo golpe de más. Con menos de media espada, a Dassō se le acababan las opciones. Hipo apuntó con su espada a su cuello.

- Ríndete ahora y salva tu vida!- Le gritó con la esperanza aún de pode evitar una muerte innecesaria.

- Jamás.- Y Dassō envolvió su mano en aire y, creando un cuchillo improvisado, trató de apuñalar a Hipo.

Pero Meiyo estaba de pie y fue más rápida. Cargó contra su hermano y detuvo su ataque. Entonces cayó al suelo y no recordó nada más hasta despertarse. Al hacerlo, volvía a estar de nuevo en su casa. Hipo estaba de pie junto a ella y cerca de su cama estaban tumbados Desdentao y Fritjof. Los dos parecían dormir y estaban cubiertos de vendajes. Y algo más allá había algo cubierto por una lona blanca. Se incorporó un poco y vio que Shalassa apoyaba su cabeza en la punta de su cama. Al ver que por fin se movía la Kirin fue directa a lamer a su amiga en señal de alegría. Si, definitivamente habían roto su fría relación de aliados y se habían hecho amigas. Meiyo había comprendido que, al igual que todos los dragones, los Kirin tenían algo mejor que la inteligencia: sentimientos. Y ese descubrimiento la había ayudado a llenar el hueco que la muerte de sus dos hermanos le había causado. Y al pensar en ello miró a Hipo.

- Qué tal estás?- Le dijo este tranquilamente- No hay por qué preocuparse, la misión está cumplida.

- Pero, cómo?

- Justo cuando iba a apuñalarme como hizo con tu hermano te abalanzaste sobre él. Le atravesaste el corazón y murió al instante. Fuiste tan rápida que no pudo ni cubrirse de tu ataque.- Hipo estaba dolido. Había intentado salvar la vida a su hermano pero al final no lo había conseguido.

- Así tenía que ser Hipo, está claro. No te culpes, no lo merecía…- Y rompió a llorar- Yo… yo… te estoy infinitamente agradecida Hipo. De verdad, has sido capaz de hacer lo que yo no pude, de perdonar.

- No era mi hermano.

- No hablo sólo de él. Hablo de todos: tu padre, tu pueblo, Drago, Astrid… mucha gente te ha hecho daño, a veces sin querer, pero siempre has perdonado…

- No es momento de hablar de eso. Ahora debes descansar. Fritjof ya casi está recuperado y querrá ir pronto a por su recompensa. Para eso sí que le conozco bien, no hacen falta experiencias previas para ver que es ese tipo de persona. Así que te vamos a necesitar. Y además, estás pasando por un mal momento. Mejor descansa y ya hablaremos cuando estés mejor.

Meiyo se durmió. Al cabo de unas horas volvió a despertar, lo justo para comer. Por fin estaba en paz y sin prisas. Decidió tomarse con cierta calma la recuperación, aunque pronto tendría que ir al Lago Celestial a llevar el cadáver de su hermano. Y le debía mucho a Hipo, así que tomó una decisión sobre cómo compensar sus actos y su bondad.

Al día siguiente Meiyo despertó llena de energías, de modo que dispuso todo para que salieran ese mismo día hacia el Lago Celestial. Los criados prepararon una camilla para el cadáver y la ataron entre Fritjof y Desdentao. Todo el grupo estaba recuperado y expectante de lo que iba a ocurrir. Emprendieron su marcha al atardecer y llegaron al lago por la noche. Allí vieron surgir de las aguas y del cielo a un grupo de Kirin que se posó cerca de la superficie. Unos ancianos que los montaban descendieron y se sentaron delante de estos. De repente, las aguas del lago se helaron y un Kirin diferente apareció. El Shinseina Kirin y su enlazado, los líderes del país, el joven Ryûnosuke.

- Has venido a nosotros con la prueba de tu éxito Meiyo. El consejo te felicita. Has hecho un gran deber para con tu país y tu pueblo. Sabemos que no ha sido fácil, así que ahora puedes pedir algo a cambio.- Aunque era joven, de unos quince años, su voz era profunda. Era más bien bajo pero esbelto y su pelo era totalmente blanco. Llevaba una larga katana atada a la espalda y colocado delante del Shinseia Kirin tenía un aspecto imponente a pesar de su estatura.

- Gracias, maestro. Permitidme antes presentaros a Hipo, Desdentao y Fritjof. Proceden de tierras lejanas y son quienes me han ayudado a derrotar a mi hermano. Sin ellos no lo habría logrado. Es por ello que deseo que se les someta al juicio del enlazamiento.

- Algo curioso pides, sin duda. Pero si han accedido a ayudar sin duda también merecen recompensa. El consejo acepta tu petición. Que el primero se acercque.

Fritjof entonces se acercó. Se arrodilló como se le indicaba y el Shinseina Kirin cubrió su cabeza con una fina capa de hielo. Ryûnosuke colocó una mano sobre el hielo, cerró los ojos y pareció meditar unos segundos. Al abrirlos, su mirada había cambiado.

- Imposible. Jamás había vsito un corazón tan manchado. La venganza reccore tu mente y guía tu vida. Un propósito tan maligno jamás puede merecer que se le otorgue un Kirin.

- Pero, si yo solo quiero librarme de mi maldición…

- Para cumplir tu venganza, verdad? El odio nubla tu mente y el rencor siembra en tu corazón. Tu juicio está nublado y sin duda nada bueno traes con tu deseo.

- Como te atreves. Quién crees que eres tú para juzgarme?- Fritjof se había levantado y se mostraba amenazante.

- Firtjof basta! Maestro, ha debido haber un malentendido, él no es mala persona…

- Si maldito está por algo será.

- No fue su culpa. Él solo…

- No hay nada que discutir. Si quieres intentar tú adelante, pero como acabéis con mi paciencia me veré obligado a llevaros fuera de la frontera.

- De acuerdo. Acepto hacerlo.- Hipo imitó a Fritjof y fue juzgado por su corazón.

- Oh si. Tú por el contrario tienes el corazón más noble que jamás haya visto. Entonces, deseas un huevo de Kirin para enlazarte a él?

- No puedo cedérselo a Fritjof?

- Aunque su corazón lo permitiera, que no es el caso, estarías despreciando un regalo de los dioses. Yo no te lo recomiendo. Podrías perderlo todo como él.- Refiriéndose a Fritjof- Además, veo en tu corazón dudas. Dime, prefieres hablar con tu padre o bien conocer el paradero de esa chica?

Hipo abrió mucho los ojos. No tanto por que supiera eso, aunque realmente demostraba que podía leer su corazón, sino porque le daba a elegir entre dos opciones muy difíciles. Pero tomó una decisión.

- Si Astrid supiera que la he espiado, seguramente traicionaría su confianza. Ella se está buscando a sí misma y a su pasado y no puedo intervenir en eso. Pero, realmente puedo hablar con mi padre?

- Entra en las aguas del lago y lo verás.

Hipo ni lo dudó. Se zambulló dentro y buscó. Y de repente, oyó su voz. Era su padre quien le hablaba. Intentó llamarle, pero el agua se le metió en la boca. Se calmó y escuchó.

- Felicidades Hipo. Te has convertido en mejor jefe de lo que jamás habría imaginado. Has conseguido la paz y todos son felices gracias a ti. Si hay algo más allá del orgullo, eso es lo que siento por ti hijo. Cuida de tu madre y de la gente de Mema. Y recuerda: jamás lamentes tus decisiones, Hipo… jamás…- La voz se hizo distante y se apagó.

Hipo salió del agua y vió a Desdentao hablando con el Shinseina Kirin. De repente, se puso muy feliz y empezó a dar saltos de alegría. Hipo se reunió con él, hablarían luego. Ahora, era el turno de Meiyo. No sabía que decía, pues hablaba muy flojo. Pero de repente también se zambulló en las aguas del lago junto con Shalassa.

Meiyo había recibido como recompensa más de lo que podía pedir: la verdad. Al entrar, vio a su hermano Takeshi aparecer ante ella. No sabía cómo reaccionar cuando a su lado apareció Dassō. Habló primero Takeshi:

- Perdóname hermana que jamás volviera. Prometí traer a nuestro hermano de vuelta y no cumplí. Ahora él te contará la verdad, pero quiero que tengas mi legado y que oigas esto: te entrego mi alma y con ella mi habilidad con la katana. Sabes que era el mejor de los tres a pesar de no usar ninguna técnica. Y por otro lado, te doy la capacidad de perdonar. Pues yo ya lo he hecho y te aseguro que es lo mejor que hay. No tengo mucho más que decir hermanita. Cuídate y sé fuerte…- Su voz se apagó y un destelló hizo que lo que antes era el reflejo de su hermano entrara dentro de ella. De repente, un aura de energía la invadió. Pero no tuvo tiempo a asimilarlo, era el turno de Dassō.

- Hermana, lo siento. Jamás podré compensar el daño que te he causado, que he causado a tantos. Pero has de saber que no era yo. El espíritu de un Kirin traidor del aire me poseyó. Recuerdas la leyenda del fantasma corta árboles? Era verídica. Solo estaba esperando a alguien lo bastante fuerte para permitirle llevar a cabo su venganza. Tomó el control de mí y me obligó a verlo todo. Quería chillar, quería avisarte. Cuando maté a Takeshi pensé que pararía pero no fue así. Y pensar que casi te mato a ti también…- Las lágrimas inundaban el rostro de ambos hermanos, pero Meiyo no podía hablar- Ahora has domado a su espíritu al matarme. Por ello, os entrego a Shalassa y a ti el poder de la técnica de aire. Usadlo bien. Y para acabar, solo espero que me puedas algún día volver a llamar…

- KIYOSHIIIIII…- Gritó Meiyo con todas sus fuerzas.


Sí, hasta aquí. Este es algo más largo que otros pero no me gustaba nada la idea de cortar. Por eso lo he hecho hasta aquí. Espero que os haya gustado!

Sobre los nombres, sabed que los he buscado con un significado preciso (en japonés), así que si queréis buscarlos encontraréis un poco de juego de palabras. No gran cosa, eh, no esperéis un poema compuesto por traducciones ni nada.

Y nada más, gracias a todos por las reviews y no os cortéis en escribir más!

Ala, nos leemos pronto (el viernes, juro que conseguiré tener otro para el viernes)!