*¡Hala! Me presento luego de muchísimo tiempo para traerles un nuevo capítulo. Lamento mucho este tremendo tiempo de hiatus y, si les soy sincera, había olvidado que tenía una cuenta en ésta página, hasta que entré a mi correo y encontré muchos avisos de reviews y uno que otro mensaje privado. Me siento muy avergonzada por haberlo dejado abandonado de un día a otro, por lo que decidí retomar de a poco mis fics. Y cuando digo de a poco, es que realmente será un proceso algo lento, pero pretendo finalizar cada historia, comenzado por ésta.
Planeo subir un nuevo capítulo cada semana, solo uno por semana, quizás dos, si estoy inspirada y ustedes me dan algo de amor, u odio, lo que sientan. Se necesita un poco de motivación para escribir, ¿Saben?
Pues eso, y agradecer a aquellas que leyeron y dejaron un review aun cuando parecía que ésta historia quedaría completamente en el olvido. Ahora, las dejaré leer. Y nos leemos de nuevo el próximo viernes o sábado.*
Cap. 11
Se acomodó las gafas antes de apartar la vista de la ventana para volverla hacia el par de chicas que permanecían sentadas frente a su escritorio con Kaname tras de ellas. Sabía que pasaría, llevaba casi una semana posponiendo ese momento en que ambas quisieran hablar con él y Kaname, pero ahora que ya se encontraban perfectamente bien de salud, no tenía ningún argumento válido para seguir evadiendo el tema.
Dio un suspiro antes de comenzar a hablar, pensando en los muchos métodos que había utilizado para escapar de ellas… recomendaciones medicas falsas, misiones de prefecta para Aimi, misiones de caza para Rima, incluso las había hecho contar la cantidad de flores que habían en el jardín. Tareas inútiles que solo terminaron por enfadarlas aun más.
-¿Cómo esta su salud?
-excelente –se apresuraron a contestar, causando que se le pusiera la piel de gallina
-director… -la voz de Aimi se escucho apenas como un suave murmullo –tuve un recuerdo… un recuerdo en el que decía que era gemela de Rima…
-yo también –hablo esta vez la otra peli naranja con algo más de decisión en su voz -¿Cómo podríamos ser gemelas? –evadió la acusadora mirada de las jóvenes, fijándose en Kaname, quien se encogió de hombros
-chicas, ustedes…
-¡Director! –El fuerte grito de Ichiru irrumpió en la oficina de pronto, casi tan rápido como el peli plateado corrió hasta el escritorio –tenemos problemas…
-¿Qué ocurre?
-una de las alumnas de la clase diurna fue mordida
-Aidou… -suspiró Kaname con voz de "Dame paciencia"
-no, Aidou estaba conmigo y Shiki… fue mordida por un purasangre –el director maldijo en voz baja antes de salir corriendo de la oficina, seguido de los otros 4 jóvenes que estaban con él. Fueron hasta uno de los rincones más escondidos del bosque, donde la joven que había sido mordida permanecía rodeada por los dos grupos de vigilancia.
-¿Cómo no notamos la presencia de un purasangre en la academia? –Preguntó el director en voz alta, sabiendo que todos los que estaban allí eran capaces de notar la presencia de otros vampiros -¿Quién es ella?
-Sakura Akito… -murmuró Yuuki verificando el pulso de la joven. Aimi se acercó a ella, arrodillándose junto a su amiga para ver más de cerca –es de nuestra clase…
-¿estás segura?
-claro, no dejaba de acosar a Zero –comentó con un pequeño tono de celos en su voz, cosa que cambio de inmediato -¿Qué haremos con ella? -el director suspiro con cansancio, ordenándole a Zero tomar a la joven en brazos
-chicas… creo que ustedes tendrán que esperar, Kaname, ven con nosotros, los demás… –le dio una nueva mirada a la joven antes de cerrar los ojos para pensar más calmadamente –los demás permanezcan unidos, recorran los límites de la academia para verificar que el purasangre no muerda a nadie más, Yuuki… estás a cargo
-si director.
Los 8 jóvenes observaron en silencio cómo se alejaban, sin saber exactamente por dónde empezar a buscar. Nunca se habían enfrentado a un sangrepura, y estaban seguros de que si lo encontraban los mataría a todos, aun teniendo los maravillosos poderes de los nobles. Si ni Yagari ni Kaito, que eran cazadores experimentados, habían podido encontrarlo, ¿Cómo esperaban que lo hicieran ellos?
Yuuki suspiró, colocándose de pie con la ayuda de Ichiru. No era su mejor noche, sí, admitía que la chica no le agradaba mucho, pero Zero era el único al que conocía que no había acabado volviéndose loco, era un triste destino para una joven que aún no conocía nada del mundo. Busco a Aimi con la mirada, encontrándola observando el espacio vacío en el que hace unos minutos había estado el cuerpo de Sakura. Ruka murmuró algo que nadie alcanzó a entender antes de dar un paso atrás y señalar uno de los arboles más cercanos. Un par de ojos rojos podían distinguirse claramente en medio de la oscuridad, ojos que no pertenecían al sangrepura, sino a un nivel E recién convertido, se notaba por que aún era capaz de reconocer a un noble, de otro modo ya se habría lanzado sobre los tres humanos que estaban con ellos.
-¿Por qué no se acerca? –preguntó temerosamente Aimi, ocultándose tras Ichiru. Tenía un mal recuerdo de ojos similares, un muy mal recuerdo
-sabe que los nobles son más poderosos que él –dijo Rima tratando de acercarse, pero apenas dio un paso, la figura se alejo también –está esperando…
-¿Qué cosa? –esta vez fue Yuuki la curiosa
-que nos alejemos para poder devorarlos –habló Shiki, refiriéndose a los tres jóvenes humanos, quienes permanecían en medio de ellos –Ruka… -era el turno de la joven, quien pudo fácilmente hacer que el nivel E se asesinara a sí mismo, era una de las ventajas de Ruka, podía actuar aun estando lejos de su objetivo y sin dañar a nadie que estuviera cerca –por cierto, Rima, hoy retomas tu guardia junto a nosotros
-Ya lo sé –bufó ella cruzándose de brazos. Se sentía frustrada, estuvo tan cerca de averiguar algo… y a ese maldito sangrepura se le ocurría morder a esa inoportuna chica
-bueno, será mejor que hagamos lo que el director dijo –Yuuki comenzó a caminar, seguida de cerca por el resto, quienes se mantenían en completo silencio
-será una larga noche… -le susurró Aimi a su amigo peli plateado, observando de reojo cómo Aidou discutía con su prima –una larga noche.
.
.
.
-rojo… -murmuró Aimi dejando un bombón dentro de la pequeña cesta
-amarillo… -afirmó esta vez Yuuki dejando una pequeña caja de chocolates
-naranjo… -habló esta vez Rima, entregando una caja de sus preciados pockys. Ruka suspiró, dejando dentro de la cesta el único caramelo que había conseguido robarle a Aidou.
-azul… -las 4 dirigieron su mirada a las manos de Kain, esperando que apareciera el fuego. El peli naranjo rodó los ojos, haciendo aparecer una pequeña llamarada de color amarillo anaranjado.
-¡Gané! –gritaron Rima y Yuuki a coro, observándose retadoramente
-me quedo con mis pockys y el bombón –dijo Rima, a lo que la otra asintió satisfecha, tomando cada una su parte del premio mientras los hombres las observaban con una gotita cayendo por su rostro.
Habían pasado ya muchas horas desde que el director se había ido con la joven mordida, junto a Zero y Kaname. Recorrieron la academia una y otra vez durante unas 5 horas antes de que comenzaran a apostar de qué color sería la llama que saldría de la palma de Kain, quien acepto de mala gana prestarse para sus absurdas apuestas.
Yuuki se colocó de pie y fue hasta donde Ichiru, regalándole el caramelo que Ruka había apostado, pasando por alto las quejas de Aidou. Rima le dio un pocky a Shiki y se sentó en el borde de la fuente que adornaba el centro del patio de la academia, observando el cielo, que ya comenzaba a aclarar a esas horas. Dio un suspiro, ignorando a la otra peli naranja que se sentó junto a ella, imitando su posición.
-¿Realmente crees que sea posible? –Preguntó Aimi rompiendo el silencio que se había formado entre ellas –nosotras… ¿podríamos ser gemelas?
-no es algo lógico –dijo la otra jugando con el pocky en su boca –yo tendría que haber sido humana…
-o yo vampira –finalizó la joven. Rima asintió en silencio, cerrando los ojos mientras sentía como la brisa matutina revolvía su cabello
-ambas cosas parecen imposibles…
-pero tenemos tantos recuerdos en común… ¿Quién es "nana"?
-la sirvienta que me crió… la única mujer de la que he recibido cariño en toda mi vida –Aimi suspiró, observando el perfil de Rima
-¿Aun vive?
-claro, ella es la encargada de cuidar de la mansión Tohya mientras yo estoy en la academia
-¿Cómo es ella? Digo, contigo…
-es cariñosa, atenta, alegre y protectora… todo lo que mi madre nunca fue, ni ella ni mi padre… mientras otros padres cuidaban a sus hijos y les daban amor, los míos me ignoraban, en ocasiones llegué a pensar que mi propia madre me odiaba
-¿Por qué me cuentas esto?
-porque si realmente fuéramos gemelas… nuestros padres serían los que me criaron a mí, no a ti… y de ser así, te envidio –Aimi sonrió tímidamente, colocándose de pie –creo que ya es hora de dormir
-supongo que sí…
Aimi fue dónde Ichiru, quien conversaba animadamente con Yuuki. Ya estaban cansados y, al igual que la clase nocturna, lo mejor sería dormir. Se despidieron de los vampiros y fueron hasta los dormitorios para descansar un poco antes del inicio de las clases.
..
..
"¿Por qué buscas a Aimi si te gusta más Rima?"
Dio un suspiro mientras observaba con pereza el techo de la habitación, buscando algún punto interesante. ¿Por qué la buscaba? ¿Solo por el hecho de que se parecía a Rima? No, no era solo por eso, además de belleza esa joven tenía una alegre personalidad y era muy amigable. Encima era capaz de enfrentarse a él teniendo una herida… de solo recordar el olor de su sangre… deseaba beber su sangre, deseaba a esa joven.
"Porque me gusta mucho"
No era mentira, Aimi Nozomi le gustaba mucho, le gustaba demasiado como para negarlo. Sonrió de medio lado, llevándose la mano a la boca para ocultar un bostezo.
"Aidou… tú me gustas"
Le gustaba a ella, le gustaba antes de saber que una relación entre una heredera de cazadores y un vampiro estaba prohibido. Tal vez si le demostraba que realmente le interesaba…
¿Cómo pensaba hacer tal cosa?
Chasqueo la lengua, sentándose en el borde de la cómoda cama. No lograba dormirse, esa chica no salía de sus pensamientos, era casi una molestia. ¡Aish! Si le hubiese hecho caso a su primo y se hubiera mantenido alejado de ella, pero no, la increíble terquedad de Aidou Hanabusa salía a la luz una vez más.
Se revolvió el cabello con impaciencia, observando con desinterés la puerta de la habitación que compartía con su primo Kain. Nadie entraría por ella, ni tampoco saldría. Deseaba ser como esa puerta, ser solo un objeto sin pensamientos que solo permanece allí, sin sentir, sin pensar, sin nada… Bueno, ser vampiro tampoco era del todo malo, la sangre de los humanos era realmente deliciosa, no iba a negarlo.
-o te duermes de una maldita vez o sales de aquí y dejas de hacer ruido –bufó su primo algo molesto, haciéndole evidente que sus bostezos eran más que audibles para cualquiera en la habitación. Aidou frunció el ceño, volviendo a recostarse –ya que no dejas dormir… ¿Qué te preocupa? –Preguntó el peli naranjo sin descubrirse el rostro –es esa chica ¿Verdad? La cazadora…
-ella no es una cazadora
-su familia sí –contra ataco Kain bostezando -¿Te gusta?
-¿Por qué preguntas esa estupidez?
-porque has suspirado toda la mañana –se quejó él sin mirarlo aún –te lo advertí desde un principio Hanabusa, te dije que te mantuvieras alejado de ella
-¿Cuántas veces en tu vida has visto a una humana tan parecida a una de tus amigas? –un breve silencio fue toda la respuesta de su primo -¿Cómo pretendías que no sintiera curiosidad por ella?
-¿Es eso?
-¿eh?
-¿Es sólo curiosidad lo que sientes por ella? ¿O acaso te gusta de verdad?
-esto es algo raro –bufó el pelirrubio presionando con fuerza los parpados –nunca habíamos tenido una conversación así, resulta incomodo
-si tú lo dices… -murmuró Kain llevándose una mano al rostro –ya duérmete
..
..
Suspendidas. Así estuvieron todas las clases durante esa mañana. Yuuki subió al borde de la fuente que decoraba el jardín de la academia, balanceándose cuidadosamente mientras Aimi e Ichiru la observaban de pie junto a ella. Parecía una niña, y se comportaba como una, incluso cuando estaba cerca de Zero. Y hablando del peli plateado, ¿Dónde estaría ahora? Desde la noche anterior que no lo veían, ni a él ni al director… realmente al único que habían visto era al profesor Kaito, quien se paseaba de un lado a otro trayendo consigo su libro de clases mientras silbaba con despreocupación.
Yuuki finalmente cayó desde el borde de la fuente, dándose un fuerte golpe en las piernas al momento de tocar el suelo. Aimi e Ichiru suspiraron con cansancio, sin siquiera ayudarla a colocarse de pie.
-si serás torpe –murmuró una conocida voz a sus espaldas.
-¡Zero! –grito Yuuki colocándose de pie de un solo brinco. El peli plateado rodó los ojos, llevándose ambas manos a los bolsillos -¿Dónde rayos estabas?
-no sabía que debía darte explicaciones de lo que hago
-¡Pues me lo debes por dejarme abandonada por Sakura! –Se quejó la peli castaña haciendo un mohín –sabes que la detesto
-¿Acaso te mordió a ti un sangre pura? –le preguntó él enarcando una ceja. Ichiru rió por lo bajo, llamando su atención -¿Qué es tan gracioso?
-nada, es solo que ustedes… deberían de ser novios de una vez por todas
-Ichiru… -lo llamó Yuuki sonrojada –no digas esas cosas
-dejémonos de estupideces –bufó Zero dándoles la espalda
-¡Espera! –gritó esta vez Aimi corriendo para alcanzarlo -¿Qué pasó con Sakura? La… ¿la mataron?
-mientras menos sepan al respecto… es mejor para ustedes
-hermano, responde su pregunta… ¿la mataron? –preguntó Ichiru con una seriedad rara en él
-Sakura… fue dejada en los calabozos de la asociación… cuando se salga de control…
-la mataran –afirmó Yuuki soplando su flequillo –no es justo, nadie merece morir de esa forma
-no tenía nada que hacer fuera de su habitación en ese horario, las reglas existen para cumplirse, si no lo haces… ya ves que puede ocurrir
-¡No puedes ser tan frío! ¡Sakura estaba loca por ti! ¿Realmente te importa tan poco?
-las únicas personas que me importan… aún están a salvo, y lo seguirán estando si no se involucran más de la cuenta en esto ¿Entendido?
-¿Por qué no? ¿Qué esconden? Hermano… no podemos fingir que nada ocurre, ¿Quién es el pura sangre que está cerca de la academia? ¿Qué quiere?
-Ichiru, es enserio, no se entrometan más de lo permitido
-¿Y cuánto es lo permitido?
-ya saben mucho… -fue la cortante respuesta del peli plateado antes de darles la espalda y marcharse por donde mismo había llegado, con Yuuki corriendo tras él.
-De verdad… ¿Crees que sea tan grave? –le preguntó Aimi a su amigo Ichiru, quien solo suspiro encogiéndose de hombros –necesito hablar con el director
-no creo que sea posible Aimi, lo mejor será tratar de fingir que no ha ocurrido nada
-¡Ichiru…!
-yo sé porqué te lo digo –la interrumpió siguiendo el mismo camino de su gemelo. La peli naranja frunció el ceño, cruzándose de brazos con fastidio
-¿Fingir que no ha ocurrido nada? ¡Qué absurdo! –exclamó al fin corriendo para alcanzar a su amigo.
