Hola a todos! Gracias a quienes leen el fic y gracias por tu review, Green, aún no termina el fic, quedan capítulos para que acabe. Saludos! :)
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Capitulo 11
El mismo problema de siempre.
Las cosas estaban mejor que nunca, desde que ambos confesaron sus sentimientos las cosas iban bien. Gabriel vio al rubio que dormía tranquilamente sobre la cama y acarició su mejilla despacio. Ya habían pasado tres días desde que confesaron sus sentimientos, le gustaba despertar cada día junto al rubio, le gustaba molestarlo hasta que comenzaba con sus berrinches de "los rubios no somos estúpidos". Le dio pequeños besitos en la mejilla y sonrió con el ronroneo que escuchó como respuesta, se ganó a gatas sobre él lamiendo esos labios que le encantaban.
-Arriba gatito, hay mucho por hacer, demonios que matar, un profeta que cuidar y tienes un ángel que complacer- el rubio lo miró adormilado.
-Gabe…-
-Arriba pequeño-
-No, quiero dormir un ratito más- dijo infantilmente el rubio abrazándolo para cerrar los ojos de nuevo.
-Bueno, duerme un ratito más pero te perderás del desayuno que yo mismo prepararé y de una ducha con el arcángel más sexy, divertido e inteligente de todo el cielo- el rubio se rio mirándolo.
-¿Y quién sería ese arcángel? No recuerdo conocer a nadie con esas características- Gabriel le mordisqueó el cuello varias veces y luego besó sus mejillas.
-Tienes razón, yo soy mucho más que todo eso junto-
-Si Gabe, eres mucho más que eso-
Ambos se miraron unos segundos antes de comenzar a besarse suavemente, sin prisas de por medio. El arcángel se levantó para jalarlo de la mano y llevarlo directo a la ducha. Entre besos y caricias regresaron al cuarto para vestirse y luego fueron a la cocina, apenas eran las ocho de la mañana y los demás estaban dormidos, así que la casa se encontraba en completo silencio.
-Comencemos a preparar el desayuno, rubio bonito-
Gabriel no perdió oportunidad para correrle mano al rubio mientras hacían el desayuno, el agua aún no estaba hervida, así que el arcángel se ganó tras Dean para dejarlo aprisionado entre sus brazos y pegó su cuerpo contra el del cazador.
-Gabe…- dijo el rubio mirándolo fijamente- ¿No puedes comportarte ni por cinco minutos?-
-No te hagas el puritano conmigo, te encanta que te corra mano-
-Idiota- Gabriel se restregó contra su trasero haciéndolo gemir.
-¿Ves?- se inclinó para morderle el oído y luego lo lamió despacio- ¿Acaso no te gusta esto, rubio bonito?-
-Gabe… basta…- pidió el rubio girándose entre sus brazos y lo tomó por las mejillas-Tenemos que hacer el desayuno y yo no soy parte de él-
-Qué pena, porque te quería a ti- el cazador sonrió.
-Pues mala suerte, así que compórtate-
-¿Y si no quiero?-
Gabriel lo tomó por la cintura para pegarlo a su cuerpo mientras capturaba esos labios en un posesivo beso. El rubio no opuso resistencia alguna, simplemente se dejó llevar por todo lo que estaba sintiendo. El arcángel aprovechó su disposición para colar una mano bajo la camiseta de Dean mientras con la otra acariciaba su trasero. Gabriel iba a meter la mano bajo el pantalón del rubio cuando una voz lo hizo detenerse.
-Chicos, si están tan cariñositos, podrían irse al cuarto- el arcángel se giró mirando al castaño- Ni a mí, ni a Amelia, ni a Kevin nos haría gracia verlos follar-
-Díselo a este idiota- respondió Dean aprovechando el momento para apartarse de Gabriel y se fue por el pasillo.
-Parece que arruiné tu diversión, Gabe- dijo Sam sonriendo.
-No te preocupes, tu hermanito es muy fácil de provocar-
-Entonces te corresponde a ti controlarte, Gabe, no me hagas pensar que eres un pervertido-
-Te sorprenderías cuanto, Sammy-
Ambos se miraron sonriendo y terminaron de preparar el desayuno.
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Dean estaba sacando unas cosas del impala cuando cerró la puerta y por el espejito de esta, vio esos inconfundibles ojos azules. Se giró rápidamente.
-¡Cas!- miró a su alrededor encontrándose totalmente solo y bajó la mirada- Maldición… ya basta Dean… él no regresará… por más que te duela no volverá- El rubio decidió entrar a la casa cuando su teléfono sonó y respondió sin reconocer el número- Diga-
-Hola amorcito- Dean reconoció de inmediato esa voz.
-Crowley-
-Así que has conseguido salir del purgatorio no esperaba menos de ti ¿Y tu angelito?-
-¿Qué mierda quieres?- siseó Dean mirando a su alrededor.
-Ustedes tienen algo que me pertenece y si no me lo devuelven, entonces tomaré medidas más drásticas- el cazador frunció el ceño- Quizás no sepa donde se ocultan pero si sé donde está la mayoría de los malditos cazadores que pisan la tierra pero no solo me conformaré con eso porque cuando los encuentre, voy a mandarlos directo abajo y pasaremos una larga temporada juntos, tienes dos horas para decidir, nos vemos amorcito-
Dean gruñó guardando su teléfono y regresó a la cocina para contarles a Sam y Gabriel sobre la llamada del rey del averno. Los tres intercambiaron miradas en silencio.
-¿Qué haremos?- preguntó Gabriel serio.
-Matarlo, es lo que debimos hacer desde el comienzo- respondió Dean- Y es mejor que lo pensemos rápido porque hay muchas vidas en peligro y ese bastardo es capaz de cualquier cosa-
-No podemos entregarle a Kevin- agregó Sam- Y aún si queremos matarlo ¿Cómo lo encontraremos? Crowley no es idiota y será cuidadoso con sus movimientos-
-¿Entonces le tendemos una trampa?- sugirió Gabriel.
-Vamos a pensarlo bien antes de actuar- sentencio Sam- Pero una cosa está muy clara, no le daremos a Kevin-
Dean permaneció en silencio mientras Sam colocaba al tanto de la situación al profeta y a Amelia. Claramente no iban a ceder ante las amenazas de Crowley pero debían detenerlo cuanto antes. El demonio llamó puntual y Dean colocó el altavoz.
-¿Ya pensaste mi propuesta, amorcito?-
-Sabes muy bien mi respuesta, Crowley-
-Supuse que no cederían tan fácil así que agregué un pequeño extra a la negociación- a Dean no le gustó para nada el tono con que dijo eso- Si no me entregan a Kevin, mataré a un cazador y a una de las personas que han salvado cada hora- los hermanos intercambiaron una larga mirada- Y les dejaré muy claro que todo es culpa de Sam y Dean Winchester, algo me dice que el número de espíritus vengativos subirá este año, el tiempo ya comienza a correr-
Dean intercambió una mirada con su hermano antes de que ambos fueran al living y comenzaran a realizar varias llamadas para colocar en sobre aviso a los demás cazadores pero no todos respondieron y aún tenían el problema de las personas que habían salvado.
-¿Qué vamos a hacer, Sam?- preguntó el rubio mirándolo.
-No lo sé, Dean-
Al cabo de una hora recibieron una llamada, Dean colocó el altavoz cuando se escuchó una serie de gritos y luego un aullido antes de que un desgarrador grito diera paso a un profundo silencio. Dean apretó los puños con fuerza y luego esa molesta voz se puso al teléfono.
-No lo consiguieron a tiempo, amorcitos, mejor suerte para la próxima, tienen… cincuenta y nueve minutos- Dean apretó los puños, arrojó el teléfono sobre el sillón y golpeó la pared con fuerza.
-¡Hijo de puta!-
Dean se marchó de la casa dando un portazo, ese infeliz de Crowley no iba a dejar de ser un problema hasta que consiguieran eliminarlo, de una buena vez por todas.
