Esta vez me e retrasado un poco, lo sientooo, estoy empezando a veranear y aprovecho para ir de playa a piscina jejeje Espero que os guste este capitulo. :D

Dio un rodeo hasta el jardín trasero, donde sabía que él entrenaba. Lo vio, sentado en el saliente de madera del suelo de la casa, meditando.

-Haces mucho ruido al caminar. ¿Qué quieres?

De nuevo aquella insolencia, aquel desdén, como si la odiara.

-¡Quiéreme! –Exclamó ella dispuesta a todo- Ya sé que no tengo 4 años, pero te lo repito. ¡Quiéreme!

Neji abrió los ojos como platos al principio, pensando que se había vuelto loca. El muchacho entrecerró sus parpados, se levantó y se plantó muy cerca de ella.

-¿Lo dices en serio? –preguntó murmurando. Sakura empezó a hiperventilar, lo tenía muy cerca, veía sus labios con total claridad- ¿Y que haremos con el Uchiha?

-¿Sasuke-kun? –Preguntó saliendo de la trampa, lo miró con fuego en sus ojos verdes- Así que estabas celoso…

-¿Celos? –Preguntó con una risita- Esa es una palabra muy importante para esto. Cuando te miro solo veo a una traidora, por mucho que la hokage diga lo contrario.

-Yo no te abandoné, tenía que traerlo de vuelta, ¡ya lo sabias!

-Si, tenías que traer a tu amor el traidor de vuelta –su voz sonó cortante, como mil cuchillos- podíais habernos hecho un favor a todos y no haber vuelto.

-No me importa las palabras hirientes que dices –dijo ella calmada- sé que haré que me creas, como sea, te demostraré que te digo la verdad, y que desde aquel día no puedo vivir si no es contigo.

Dicho aquello se dio la vuelta para marcharse altanera, aunque por dentro la había herido.

¿Por qué no podía ser todo más fácil? ¿Para tener a su amigo cerca tenía que dejar ir a su amor? No, no iba a dejar nada pasar, iba a arreglarlo todo, porque sabía que lo que ambos habían compartido había sido sincero y real. No podía rendirse.

Aquella noche no durmió, su determinación era tan fuerte que se sentía muy excitada, afiló todas sus armas, y se sentó a ver amanecer, el sol se alzó muy rojo y sombrío.

A primera hora de la mañana se marchó a la oficina de la Hokage. Tsunade tenía mala cara, estaba muy seria.

-Tsunade-sama… ¿Qué ocurre?

-Vamos a esperar a Naruto y lo sabrás.

Tuvo un mal presentimiento, no eran buenas noticias. Mientras esperaban hablaron un poco.

-Oí lo de Lee ayer –comenzó la mujer- debes tener más cuidado.

-Lo sé…-murmuro Sakura avergonzada- no volverá a ocurrir.

-Tienes que cuidar a tus compañeros, nunca se sabe lo que les puede pasar.

Aquello parecía tener doble sentido, pero cuando fue a preguntar la puerta se abrió. Shizune entró seguida de muchas ranas ninja.

-¿Esperamos al aprendiz de Jiraiya-chan? –preguntó una rana anciana ataviada con una capa después de que se presentaran.

-Si, Kakashi ha ido a por el.

Cuando Naruto entró las ranas se pusieron inexplicablemente tensas.

-El muchacho Jiraiya marchó a una misión hace poco, descubrió que el líder de Akatsuki se ocultaba en la aldea oculta de la lluvia.

Naruto sonrió orgulloso de su maestro.

-Espió la aldea hasta que lo descubrieron, descubrió que era cierto, Pain es el líder de la aldea oculta de la lluvia, tuvo un enfrentamiento con el, en el cual nos invocó a mi y a Má. Si tu eres su alumno debía tener fe ciega en ti.

Todas las ranas lo miraron ceñudas, el gran Gamabunta observaba desde la ventana.

-Como siempre realizó la misión lo mejor que pudo, me escribió un mensaje cifrado en la espalda con lo que había descubierto.

-¿Por qué…? –preguntó Naruto de pronto con los dientes apretados.

-¿Por qué, que?

-¿Por qué hablas de él en pasado?

La vieja rana bajó un segundo la cabeza pensando en sus palabras.

-Porque fue asesinado a manos de Pain.

El rubio enmudeció, su cara se quedó pálida, abrió y cerró la boca varias veces sin saber que decir. Se giró, y cuando fue a salir de la habitación dijo una sola frase.

-Si él hubiera sido Hokage no hubiera permitido que la vieja Tsunade corriera un riesgo semejante.

-¡Naruto! –exclamó Sakura escandalizada, pero él ya se había ido.

-Sakura, no importa –aclaró la mujer rubia cabizbaja- ven, tengo que hablarte, después podrás irte.

Le dijo varias frases al oído, cuanto más escuchaba más abría los ojos, al final le dio algo cuadrado y la muchacha se lo escondió en su bolsa.

-Ahora ve y presta tu apoyo a tu compañero.

La chica salió corriendo por la ventana mientras las ranas comenzaban de nuevo a hablar. ¿Dónde habría ido Naruto? Recorrió las calles corriendo temerosa de que fuera a hacer alguna tontería. A medio día lo encontró en su casa, acostado en su cama. Ando por la cornisa haciendo ruido.

-…Naruto… ¿Puedo entrar?

No hubo respuesta, Sakura esperó varios minutos hasta que se decidió a entrar por la ventana. El cuarto estaba hecho un desastre, la cama sin hacer, montones de libros tirados en el suelo, tazones de ramen vacíos.

Cuando el muchacho levantó la cabeza ella estaba limpiando y ordenándolo todo, no se podía quedar quieta. No sabia como empezar a hablar.

-No limpies… -susurró el desde la cama.

-Voy a recogerlo todo primero para que hablemos.

-No quiero hablar.

-Pero vas a escucharme.

Tardó un buen rato en organizarlo todo y tener todos los platos limpios. Al final cogió una silla y se sentó a su lado después de abrir las ventanas.

Suspiró al sentir la brisa contra la cara, el aire viciado se estaba yendo.

-Siento mucho lo de tu maestro, Naruto. No es justo.

-¡Claro que no es justo! –Estalló en lágrimas sentándose sobre las sabanas- ¡Tsunade era la que tendría que estar…!

Ella solo pudo mirarlo tratando de entender su dolor.

-¿Sabes? Quizás ahora no lo veas claro, pero has sido muy afortunado, tienes muchísimos amigos, y varios maestros que te quieren. No te ciegues por la rabia.

-Ojala nunca me hubiera cogido como pupilo el pervertido, así ahora no tendría que…

-No se te ocurra decir eso –lo reprendió ella con severidad- nunca lamentes lo que has conseguido o haber conocido a las personas. Quizás si no hubieras entrenado con el yo no hubiera visto que eres el mejor amigo que nadie puede tener.

-No, si no lo lamento pero… -las lágrimas caían por su rostro y en sus labios había un rictus de dolor.

-Lo se –apremió ella tratando de ahorrarle el dolor de hablar- si no te importa te diré lo que e venido a decirte y después puedes echarme si quieres.

La muchacha cogió aire y lo soltó muy lentamente, incluso Naruto se fijó en el esfuerzo que le costaba contarle aquello.

-Debes saber…que Jiraiya-sama te dejó esto –sacó un pequeño libro escrito a mano y se lo tendió "Crónicas del ninja remolino"- es un libro que escribió antes de que nacieras sobre sus aventuras en la guerra. Por este libro tienes el nombre de Naruto, remolino. Jiraiya-sama era tu padrino.

El muchacho había dejado de llorar.

-Jiraiya-sama creía en ti, todos en esta aldea creemos en ti –la miró con los ojos muy abiertos- levántate y pelea. Ese es el Naruto que yo conozco.

-Pero no se …como…

-Tu solución para todo siempre ha sido matarte entrenando, quizás puedas empezar por ahí.

Dicho aquello la muchacha se levantó, Naruto miraba muy fijamente aquel libro temeroso a abrirlo. Mucho después de que Sakura se marchara Shikamaru habló con el, trató de hacérselo entender, poco después se marchó a entrenarse con las ranas, como su maestro había hecho mucho tiempo atrás.

Cuando caminaba a un puesto de té se sintió muy dolida, se había dado cuenta de que no soportaba ver a Naruto hundirse, ¿Si él con tu eterna sonrisa se deprimía, que les quedaba a los demás?

Se sentó bajo un árbol con su bebida en la mano, suspiró varias veces.

-¿Otra vez deprimida? No has cambiado nada…

Sasuke la observaba imperturbable, se sentó a su lado sin decir nada, solo disfrutando de la suave brisa que mecía las hojas.

-Naruto se ha ido a entrenar por tiempo indefinido, debiste hablar con el antes de que se fuera.

-No quiero hablar con el. No soy la misma persona que dejó la aldea, no quiero que me vea…así.

Ella asintió y se levantó, apuró su té y dejó el vasito encima de una mesa.

-Habrá que solucionarlo entonces.

Con una sonrisa se despidió, en medio de una calle del mercado abarrotada se encontró con Ino.

-¡Hombre, Frentuda! –cargaba con una cesta llena de verdura- me alegro de que lo trajeras de vuelta.

-¿Y como es que no te has tirado a sus brazos? –inquirió Sakura con sorna.

-Yo… estoy con… alguien…

Sus mejillas se tiñeron de rojo y bajo sus ojos azules al suelo.

-Vaya, vaya, tu y yo tenemos una conversación pendiente para otro momento. Acabo de caer en el día en el que estamos.

En seguida su amiga comprendió a lo que se refería y asintió, se apartaron de la gente para poder hablar más tranquilas, después de un buen rato ambas trazaron un plan.

-Pero… necesitas un sitio más grande, no cabremos todos –puntualizó Ino.

-Lo sé, pero mi madre se marcha mañana con una amiga suya a un balneario, tendríamos toda mi casa.

-Bien, pues empezaré a decírselo a la gente, mañana nos vemos a las 10 para comprar en la puerta de mi casa.

Dicho aquello se giró complacida, Sakura se fijó en que su cabello había crecido muchísimo, en una coleta le llegaba por la cintura, por primera vez le dio un poco de envidia.

-¡Oye Ino! –la llamó de lejos- de Tsunade-sama, Kakashi-sensei y los Hyuuga me encargo yo.

La rubia alzó el pulgar sonriendo y se perdió entre la gente. Su amiga cogió aire con fuerza, ante todos esos problemas ella haría que sus amigos estuvieran bien. Corrió hacia la oficina de la Hokage, al principio le costó convencerla pero después de asegurar que no tendría que pagar nada por la cena ni por la bebida accedió.

-Tsunade-sama, necesito un favor, quiero que invites tu a los Hyuuga –aclaró la muchacha cuando ya estuvo todo dicho- si lo hago yo no vendrá ninguno.

-Sakura, no estoy segura de que sea…

-Todos estos problemas son de cuando yo tenía muy poca edad y en ese momento no pude hacer nada, pero quiero solucionarlo, me enfrentaré a esa familia entera si hace falta.

La mujer la observó y descubrió mucha determinación en sus ojos verdes, deseó de verdad que tuviera el poder y el valor de arreglar aquello.

-De acuerdo, enviaré un mensajero, pero quiero que me cuentes sinceramente que pasó en aquella misión a la que os envié.

Aquello no lo esperó, se le abrió la boca, aún le dolía aquella desconfianza por parte de Neji, ni siquiera había esperado a hacer sus juicios después de hablar con ella.

-Nada… -susurró ella- hice lo que creí correcto, aunque después me equivocara.

Salió de allí con un nudo en el estomago, cuando salía de el recinto se encontró bajo un árbol leyendo a su maestro.

-Justo a quien buscaba –lo llamó la chica sonriente, su maestro ojeaba aquel libro de Jiraiya- tengo una invitación para ti, sensei.

Después de jurarle y perjurarle que no acabarían como la última vez accedió, se despidió de ella y siguió leyendo.

A veces lo único que necesitaban todos era ese tipo de actos felices y desinteresados. Algo para alegrarlos un poco.

Aquí se queda este capitulo, espero que os haya gustado, pobre Naruto u_u.

Xiime: Me alegra mucho, siempre me das animo para seguir escribiendo. En lo de Sakura solo quería que vierais que Sakura se a matado a entrenar aunque no lo parezca y que puede llegar a ser temible jejeje.

Mina-kyu: Pues subo capítulos cada 6 días, este se a retrasado un poquito por que tuve problemas en casa y me mude y ahora empiezo a disfrutar del verano jejeje.

Capitulo 9: Nop, Karin no me gusta nada, es un personaje Fanfigrl que lo veo muy innecesario xD pero Sui me gusta mucho n_n

Capi 10: Uff no quiero hacerte sufrir mucho, pero aún quedan penurias por pasar. Mm no es que no vea que hace sufrir a sus compañeros, yo lo veo más como que antes de Neji ella hizo una promesa entonces para poder estar con el tendría que cumplir esa promesa.

Martir no, habrá momentos buenos y malos, como todo.

Jesica-haruzuchia: Si si, Neji sufre por Sakura solo que en silencio ^^

Muchas gracias a todas por dejarme comentarios, en seguida llega un capitulo bonito que me gustó mucho escribirlo. Saludos!