*ICARLY No me pertenece :'c
Hola !
En serio lamento la tardanza.
¡Nos leemos abajo!
Capitulo 11.
P.O.V Spencer
-¿qué tienes con Fredalupe? – le cuestioné sin rodeos.
-no sé de que me hablas – pronunció desinteresadamente mientras abría los cajones de la despensa.
-¿cómo qué no sabes? – fruncí el seño
-no, Spencer, no sé de que hablas, además, las esculturas no se incendian solas debes tener más cuidado.
-¿qué?- le pregunté confundido
-es eso, debes alejar el fuego de tus manos, ahora, ¿dónde está el pollo frito? - pronunció con las manos en sus caderas y el ceño ligeramente fruncido.
-¿qué? realmente esta muy, MUY confundido – pregunté mientras me rascaba la nuca
-Donde. esta. el. pollo. frito – pronunció con los dientes apretados, el ceño completamente fruncido y mirándome de forma enojada.
¿? No supe que responder. Miles de palabras revueltas giraban en mi cabeza confundiendo las oraciones. ¿fuego frito y pollo besándose con esculturas? .
-SPENCEER! ¿Por qué no hay pollo frito?! – el grito hambriento de una enojada Sam me devolvió a la realidad. Pestañeé un par de veces intentando hacer que mi cerebro volviera a funcionar normalmente.
-¿qué? – pregunté en un susurro luego de darme cuenta de mi intento fue en vano.
Ella dio un gruñido, estaba molesta. Una Sam molesta y con hambre era de temer. Pobre Freddie, deberá alimentarla bien si no quiere acabar en el hospital. ¡Eso es! ¡Freddie! Jamás había estado tan orgulloso de mi dañado cerebro.
-¿qué tienes con Fredalupe? – volví a cuestionarle de una manera firme, esta vez no lograría confundirme.
Ella se sorprendió, pero enseguida volvió a cruzarse de brazos y se giró, dándome la espalda.
-ese no es el tema – se volteó encarándome para agregar de manera firme y tajante - Quiero pollo frito.
- y te lo daré cuando respondas a mi pregunta – alzó una ceja y yo me crucé de brazos.
- no juegues conmigo Spencer; si derribé a un camionero con un cartón de leche a los 13 años, imagínate lo que puedo hacerte ahora con 18 y utilizando todos los objetos que hay aquí en el departamento– todo eso fue acompañado de una sonrisa malévola, mientras un escalofrío recorría mi columna vertebral.
Reí nerviosamente mientras me rascaba la nuca
-no-no te enfades Sammy, sólo quiero saber si eres novia de Freddie, después de todo eres como una hermana – su rostro se suavizó, pero enseguida puso su careta de ruda y pronunció.
-¿dónde está el pollo frito?
-en donde están las frutas.
P.O.V Sam
¡Maldición!, Casi logro confundir a Spencer por completo ¡demonios!, además, Como puede Spencer mezclar un manjar como el pollo frito con fruta, ¡Ew, fruta!
-¿Sam? - Me giré para verlo -aún no respondiste mi pregunta. Y no lo haré, después de todo no sabría que responder.
-no entiendo como la gente puede preferir la fru-fruta – sentí nauseas al decir esa palabra- a la exquisitez de un pollo frito – diciendo esto, o sea, ignorándolo por completo, comencé a subir las escaleras dirigiéndome a mi habitación.
Una vez allí, dejé la fuente con pollo frito sobre mi cama mientras me recostaba en ella y miraba el techo en un vago intento de aclarar mis pensamientos. La pregunta de Spencer seguía dando vueltas por mi cabeza.
¿Qué tengo con el idiota? No lo sé. Es cierto que salimos y nos besamos cada día, desde hace una semana, pero aún no me ha aclarado que somos, no es que me importe, mientras pueda estar con él… - ¡que cursi, Sam!Yo sólo ignoré a aquella voz en mi cabeza, la cual últimamente no me había fastidiado- pero, ¿Tendré que decirles a las personas que sólo somos amigos?, ¿él les dirá a las demás que sólo somos amigos?
-¡No, él no puede! – grité y golpee la cama con tal fuerza que algunos trozos de mi amado pollo frito mancharon con aceite el cobertor.
Sólo tengo una solución.
POV Melanie:
-No "H" ¡no! - grité con la voz quebrada y lágrimas surcando mi rostro.
Era la cuarta vez en la semana que veía Tres Metros Sobre el Cielo y aún le gritaba al personaje principal para que no golpeara a su novia y pudieran seguir juntos.
A pesar de saber que no cambiaría nada con mis gritos, tenía la esperanza de que el final de la película cambiara.
Sonó mi teléfono celular haciéndome dar un salto en el sofá.
-¿sí? – pregunté mientras me secaba mis húmedas mejillas
-¿Mel?, ¿estás bien? – era Sam con voz preocupada, y eso me sorprendió, aún no me acostumbraba a llevar una relación de hermanas normal, con ella.
-sí, sí, es sólo que –suspiré- estaba viendo una película y… - me cortó de pronto diciendo:
-eres una nenita- exhalé lentamente
-Sam, soy una nenita, al igual que tú.
-sí, sí como sea – respondió restándole importancia al asunto
Se generó una pausa.
-y, ¿para qué llamabas? – le cuestioné mientras me acomodaba en el sofá y comía unas palomitas.
-eeh, yo quería saber, sobre…
-¿Sobre qué? – inquirí con algo de ansiedad, pues Sam no era una persona que llamaba porque sí
-tu gato –dijo algo insegura, después con más firmeza en la voz dijo- Sí, tu gato – yo sólo bufé
-Sam, yo no tengo un gato – le dije como si fuera lo más obvio
-pues deberías – dijo molesta
-¡soy alérgica a ellos!
-maldición, lo olvidé – murmuró enojada.
-¿cómo pudiste olvidarlo? ¡compraste a espumita sólo para molestarme!- ahora la que estaba irritada era yo
-hahahahahaha ¡es cierto! – su repentino cambio de humor me desconcertó.
Inhalé y exhalé.
-además de mi supuesto gato, ¿de qué querías hablar? – le puse pausa a la película; si Sam me llamaba era para pedirme dinero o hablar de algo importante, y trabajando para Spencer dudaba que fuera para lo primero.
-eh, quería saludarte
-ok, ya saludaste, ¡adiós!
Colgué y volví a ponerle atención a la pantalla, se acercaba el final y requería de toda mi concentración.
Mi teléfono volvió a sonar. Miré la pantalla: Sam
-¿qué quieres? - suelo ser una chica dulce, pero no me gusta que me interrumpan cuando veo una película, lo perdono sólo cuando me quieren besar y eso definitivamente no eran las intensiones de Sam
-¿cuándo una chica y un chico…? No, así no
-¿de qué hablas?
-cuando 2 personas se besan mucho, demasiado,
-ya entendí
-en exceso
-Sam – ella me estaba ignorando
-están más tiempo besándose que respirando
-Sam, te comprendo-
-y se besan de una manera, ¡pero que manera!
-¡ya entendí, se besan un montón! ¿a dónde quieres llegar con eso?
-¡no me interrumpas! – exclamó enojada- ¿dónde iba?, ah sí; - ¿debes preocuparte cuando?… no así no.
-¿de qué hablas? – definitivamente no podía seguir el hilo de la conversación.
-cuando un chico sale con… no, - se cortó a si misma - cuando 2 personas están saliendo y uno no, ¡no! – gruñó claramente frustrada.
-Sam – me ignoró, seguía peleando con ella misma para encontrar las palabras correctas - Sam, ¡SAM!
-¡¿QUÉ?!
Respiré hondamente, algo en mi interior me decía lo que probablemente ella me quería preguntar.
-¿las personas que están saliendo, son tú y Freddie? –
Sólo silencio al otro lado de la línea. Eso sólo confirmó mis sospechas.
-sí – contestó luego de un rato. Entonces ellos son las personas que se besan
-¡eso es genial! – grité llena de jubilo
-no es genial – dijo con aflicción
-¿Por qué no lo es? – toda la emoción que sentía se esfumó cuando oí su tono de voz
-porque no estamos saliendo
-¿oficialmente…?
-no
- y tú quieres que sean algo oficial – fue más una afirmación que una pregunta.
-sí- susurro suavemente
-dile que quieres ser su novia
-no le diré eso – dijo de manera brusca, casi con repulsión. Fruncí el entrecejo.
-entonces pregúntale por qué aún no te ha pedido ser tu novio
-tampoco haré eso
Comenzaba a perder la paciencia.
-entonces golpéalo hasta que te pida ser tu novio
-puede que… no, no haré eso
-¡¿y entonces qué quieres hacer?! – mi paciencia estaba en menos un mil porciento
-¡NO LO SÉ!
-¡AVERIGUALO!
-¡ESO INTENTO!
-¡PUES NO ESTÁ FUNCIONANDO!
-¡HAZ QUE FUNCIONE!
-¡ES TU PROBLEMA, NO EL MIO!
Colgué el teléfono y luego lo apagué. Lo mejor era que Sam lo resolviera sola, en cambio yo disfrutaría de lo que queda de la película.
-¡¿Por qué lo hiciste!? ¡te dije que no la golpearas! – le grité a la televisión.
P.O.V Sam
Mi respiración era agitada y estaba segura de que si se me cruzaba alguien lo golpearía hasta liberar toda la rabia e impotencia que sentía.
Llamar a Melanie había resultado ser un desastre. Detestaba esta situación, detestaba comportarme como una nenita, me sentía como una de esas solteronas desesperadas; detestaba a Spencer por instalar con tanto ímpetu esa estúpida pregunta en mi cabeza y me detestaba a mi misma por no tener el suficiente carácter para enfrentar al idiota.
Tenía que descargarme con algo así que le propiné unos buenos puñetazos y unas cuantas patadas a una escultura que me había regalado Spencer hace unos días.
El ruido de mi teléfono me devolvió a la realidad. Leí la pantalla, tenía un mensaje del idiota.
Freddiota:
Sam, necesito hablar contigo. Te espero en la salida de emergencia. Ven de inmediato.
Sentía un cumulo de sensaciones; por un lado quería aclarar esta estúpida duda con el idiota, otro lado quería besarlo y otro lado solo quería comer pollo frito y dormir hasta que me salieran raíces.
P.O.V Freddie
Llevaba esperando a Sam más de 20 minutos y aún no daba señales vida. Comenzaba a preocuparme. Lo más probable es que no aparezca.
Me senté en una banca mientras me frotaba los brazos en un vago intento de no sentir tanto frio.
-Ten – levanté la vista y vi a mi rubia favorita tendiéndome una de mis chaquetas
-gracias – dije sonriendo mientras me levantaba para luego besarla, cosa que no logre ya que se zafó de mi agarre.
-y, ¿qué me querías decir? – pronunció afirmada del barandal de seguridad.
-yo… espera un segundo,. ¿cómo conseguiste mi chaqueta si estaba en el living de mi departamento?- le pregunté alzando una ceja
Se volteó pata mirarme, y señalándose a si misma con aires de grandeza pronunció -mamá tienes sus trucos – entonces yo reparé en su cabello, le faltaba una horquilla.
-como sea, bueno, lo que pasa – suspiré- Spencer fue hace un rato a mi departamento para preguntarme sobre nosotros – ella se tensó y cambió su sonrisa por un rostro sin expresión.
-¿y qué le dijiste?
-bueno qué…
Flash back
Odio trabajar. Guau, tanto tiempo con Sam me esta afectando.
El golpeteo de la puerta me sacó de mis cavilaciones. La abrí y me paralicé al ver de quien se trataba.
-¿qué hay Freddo?- saludó alzando una mano Spencer.
-Ho-hola – correspondí su saludo con algo de nerviosismo
-¿me dejarás pasar? - Preguntó al ver que no reaccionaba
-claro, claro – me posicioné a un lado de la puerta y le hice un ademán con la mano para que entrara.
Una vez allí, él se sentó en el sofá y yo me apoyé en la mesa de la esquina, así no quedábamos frente a frente.
-y, ¿a qué vienes? – lo más seguro era que quisiera hablar sobre Sam, pero también se trataba de Spencer, y Spencer podría salir con cualquier cosa, y eso era lo que yo esperaba.
Suspiró.
- hace un momento - mi corazó aceleró- yo vi algo que me llamó la atención - dijo serio y mirándome fijamente. - Era algo que jamás creí posible ver. – Sentía correr una gotita de sudor por mi frente- ¡Una vaca disfrazada de pato! - si no fuera porque estaba apoyado en la mesa hubiera dado de lleno con el piso, en cambio Spencer parecía feliz tras decirme aquello.
- ¿y eso que tiene que ver conmigo? – le cuestioné desconcertado. Spencer está loco.
- nada – su respuesta me dejó perplejo.
-¿entonces? - le pregunté extrañado.
- lo que sucede es que cuando vi aquella vaca y su disfraz, ¡una loca idea paso por mi cabeza! - se puso de pie y gritó - ¡Por qué besaste a Sam!
Mis ojos se abrieron desmesuradamente, su repentino cambio de tema me dejó aturdido.
- yo, b-bueno con Sam, cuando nos conocimos, ella y yo, n-nosotros - mi cerebro no funcionaba y mi lengua se trataba imposibilitándome hablar con claridad.
- ¡AHHHHHHH! - gritó tapándose los oídos con sus manos mientras daba unos saltitos.
Cuando cerré mi boca y el recuperó la compostura, me preguntó:
- ¿son novios? – eso quisiera
-no- dije mirando hacia un costado
-ok, pero – giré mi rostro en su dirección- sólo se han besado o ya llegaron a tercera base- se cruzo de brazos y yo sentí mis mejillas arder
-s-solo nos hemos besado - el suspiró y luego sonrió
-eso es bueno.
-¿el qué no seamos novios o que no llegáramos a tercera base?- le cuestioné alzando una ceja y cruzándome de brazos.
El entrecerró lo ojos y pronunció
-por no llegar a tercera base - el tono de su voz me causo risa. - pero Fredoberto
-¿Fredoberto?
- no me culpes, Sam me contagió los sobrenombres que te tiene –levantó sus brazos en señal de inocencia.
-¿así que habla de mi? – me reprimí a mi mismo por estar pensando en voz alto. Idiota. Pero sonreí inconscientemente.
-más bien te maldice - mi sonrisa se borró. - Pero no me interrumpas o me desconcentrare -dijo haciendo un berrinche- y si me desconcentro ya no sabré que decir y si no sé que decirte yo... ¿Qué te había dicho?- Me preguntó rascándose la nuca, yo sólo rodé los ojos.
-Me dijiste Fredoberto y yo te pregunté… - me interrumpió con emoción en su voz.
-¡Ya lo recuerdo!- ahora, agregó con solemnidad y dirigiéndome una mirada seria - ¿tú quieres a Sam? - su pregunta me tomó desprevenido.
-¿Yo?, sí- dije sonriendo cuando miles de imágenes de esta ultima semana con ella recorrieron mi mente.
-Eso es bueno
Ignoré su lo que me dijo y con cierto temor le pregunté - ¿y ella?
Spencer sonrió ampliamente.
-Sam nunca antes ha tenido ese brillo en sus ojos.
-¿Lo dices en serio? - la emoción que sentí no la pude evitar.
Cuando él asintió todas las posibles dudas sobre si debería o no estar con Sam, fueron aclaradas.
-ahora, ¿tienes patitos de hule?
-no, no tengo ¿para qué los quieres?
-haré una escultura de una vaca utilizando sólo esos patitos.
-no debí preguntar – murmuré negando con la cabeza. Había vuelto a ser el mismo Spencer.
Fin flash back
- ¿hay alguien ahí? - la mano de Sam agitándose frente a mi cara me devolvió a la realidad.
-ehh, ¿qué te estaba diciendo? – le pregunté sonriendo nervioso
-Que Spencer había ido a tu departamento para hablar de algo que no me alcanzaste a decir ya que te quedaste mirando a la nada como un zopenco- dijo cruzándose de brazos.
-¡ah, es cierto! Pues, sí, Spencer vino a mi departamento y me preguntó sobre nos-nosotros - Ella se quedó quieta, pareció meditarlo, luego puso sus brazos a sus costados.
- ¿y qué le respondiste? - susurró bajando la mirada. Se veía tan frágil, como una niña pequeña que necesita protección, que no reprimí las ganas y la envolví en un cariñoso abrazo.
Ella se sorprendió y fijó su mirada en mi.
- Te quiero- Le dije con determinación, cariño y sinceridad.
Hola nuevamente!
¿59 Reviews? ¿enserio? ¡no me lo creo! Díganme nenita o lo que quieran pero cuando me di cuenta de que eran tantos me emocioné.
Gracias a todos aquellos que me han dejado uno, los Reviews me motivan a seguir escribiendo. :)
Gracias a todos los que tienen esta historia en favoritos o la siguen.
Otra cosa ¡3.000 veces han leído esta historia! no 2999, no, ¡3000! hahah estoy feliz :')
En Fin.
Trataré de actualizar más seguido.
¡Nos leemos pronto!
Paz :*
