Capítulo 11:
La declaración final
Estimada Gran Maestra,
Estoy consciente que tiene razones de sobra para no confiar en nuestras misivas luego de aquel incidente con las criaturas conocidas como las Caballeras Undead. Sin embargo la situación actual requiere que me vea obligada a pedirle que nos honre con su presencia esta noche en el Salón del Trono a las nueve de la noche. Hay una reunión urgente en el Palacio y mucho me temo que el asunto a tratar nos compele a todos: a mi hermana, a mí, a mi sobrina y a mi fiel estudiante Twilight Sparkle. Gracias a nuestras imprudencias recientes hemos puesto muchas vidas en peligro; y me temo que los primeros que están en la línea de fuego son ustedes. No quiero que se pierdan vidas innecesariamente. Le suplico que atienda la reunión, le prometo solemnemente que por parte nuestra ni usted ni su grupo sufrirá ningún daño y al final será libre de marcharse. Pero por favor atienda, no por mí sino por el bien de los suyos. Todos estamos en peligro, especialmente los Caballeros del Silencio y siento que también sus aprendices.
Sinceramente, Princesa Celestia Gobernante de Equestria.
—¿Gran Maestra? — Preguntó temerosa Cream Cone al leer la carta en el periódico de la mañana. — ¿Cree que debamos ir también?
East Wind le dio un sorbo a su café y tras pensarlo un poco asintió gravemente.
—Primero algo ocurre en el Imperio Cristal que obliga que todos los habitantes evacúen y ahora esto. Sí, algo me dice que debo atender esta reunión.
—Gran Maestra, no podemos permitir que vaya usted sola y de pronto…
—No, no pueden. Cancelen las reuniones de esta noche; los quiero a mi lado cuando veamos a la Princesa. Dice que no se tomarán medidas contra nosotros pero no podemos arriesgarnos así como así. — East Wind suspiró con pesadez. — En momentos como este me gustaría que fuéramos más, así no arriesgaríamos tanto al presentarnos a la reunión.
Emerald Horn gruñó por lo bajo y colocó su casco sobre el hombro de Cream Cone.
—Yo acompañaré a la Gran Maestra, tú quédate.
—¿Qué? ¿Te volviste loco? — Protestó la joven. — Emerald la Gran Maestra puede necesitar de ambos en caso las cosas se pongan mal, ¿qué no lo entiendes?
—No, la Gran Maestra es muy poderosa y conoce los recovecos del Palacio, ¿qué no lleva un buen tiempo buscando la forma de infiltrarse? Si algo pasa ella y yo podemos escapar fácilmente, pero si no lo logramos quedas tú Cream. La gente confía más en ti porque eres una pegaso que usa magia, lo que te hace perfecta para enseñarle nuestro método a los no-unicornios. Además que eres mucho más poderosa y también una estudiante más avanzada.
—Emerald deja de decir tonterías — protestó Cream Cone. — Vamos todos y punto.
—Si es una trampa puedo servir como carnada, afrontémoslo: soy el menos indispensable.
La Gran Maestra abrazó a su alumno.
—No vuelvas a decir eso Emerald, por favor ni se te ocurra. Eres hábil en tu área y un gran recurso para nosotros. Deja de decir boberías y sobre todo de menospreciarte.
—De acuerdo, pero sigo pensando que Cream debería quedarse. En caso ocurra algo no podemos perder a todos de un solo golpe, y es cierto que ella está más avanzada que yo.
—¿Gran Maestra? — Preguntó Cream Cone dudosa.
—Me temo que eso es cierto — suspiró East Wind. — De acuerdo, tú quédate aquí pero en serio cancelen las reuniones de hoy; no sabemos si es seguro y tengo un pésimo presentimiento en cuanto lo ocurrido en el Imperio Cristal. Me huele a trampa.
Los otros dos Caballeros del Silencio no dijeron más y esperaron a la noche, tratando de concentrarse en sus actividades diarias pero era casi imposible y teniendo en cuenta la situación. Finalmente llegó la noche.
En el Palacio las cuatro Princesas y el Príncipe Shining Armor esperaban pacientemente. Ya eran las nueve de la noche pero decidieron dar quince minutos más a la Gran Maestra.
—No me extraña que no se aparezca — murmuró Twilight. — Yo no lo haría.
—¿Porque podrían traicionarte de nuevo? — Preguntó Shining.
—No, porque esas seis son aterradoras.
—Se supone que son ustedes mismas.
—Precisamente — recordó Twilight. — Precisamente.
Pero un murmullo proveniente de los guardias del pasillo interrumpió su discusión, y pronto les abrieron la puerta a dos ponis, un terrestre y un unicornio, envueltos en largas túnicas negras y azules además de grandes máscaras con una sonrisa pintada de azul.
Las puertas del Salón del Trono se cerraron dejando a los cinco príncipes más guardias seleccionados. Los dos desconocidos hicieron una reverencia ante las autoridades y uno de ellos, el unicornio, extendió su casco derecho.
Las sombras de los guardias se separaron solidificándose parcialmente y se plantaron frente a éstos.
—Para que quede claro, — dijo el chico, — las sombras poseen el mismo poder que sus dueños así que si intentan algo contra la Gran Maestra, actuaremos como sea necesario.
Los guardias trataron de protestar pero Twilight Sparkle los detuvo.
—Oigan, ellos tienen sus razones para desconfiar. En serio cuando se topen con las Undead veremos si siguen tan a la defensiva con estas acciones.
Los guardias no dijeron nada pero se notaban obviamente molestos y asustados ante este tipo de magia.
—Ese tipo de magia es muy intereante, oh Gran Maestra — dijo Celestia para bajar las tensiones. — No es algo que conociera antes.
La Gran Maestra hizo una pequeña reverencia.
—Si está dispuesta a aprender, con mucho gusto compartiré mi conocimiento con usted. Ese es el camino de los Caballeros del Silencio, pero a estas alturas ya estamos más allá de discutir ideologías, ¿o me equivoco? Ustedes me citaron aquí así que supongo que me darán algunas respuestas. ¿Qué son esas cosas que casi me matan? ¿Por qué se parecen tanto a las Portadoras de la Armonía? Y más importante, ¿cómo las detenemos?
Se hizo un silencio incómodo pero Twilight al final se decidió:
—Con lo mucho que hablan imagino que ella te hubiera dado una descripción breve de lo que son pero esta es la historia completa…
Tanto Emerald como la Gran Maestra escucharon la historia completa sobre la aparición de las Undeads y su eterna misión de acabar con las amenazas de Equestria.
—Pero no somos una amenaza — protestó Emerald. — ¡Luchamos por el bien de Equestria sobre todas las cosas! Luchamos por la educación.
Candace dejó escapar una lágrima.
—Lamento en verdad lo que ocurrió y tomo mi parte de la responsabilidad, oh Gran Maestra. Yo… de hecho fui yo la que pidió que viniera porque me temo que las puse en un gran peligro. Con su actuación inicial en la Academia de tía Celestia despertaron dudas a qué bando pertenecían y finalmente tía Luna y yo decidimos actuar por nuestra cuenta y averiguar sobre ustedes con las que ya lo sabían. Sabíamos que no podíamos mantenerlas alejadas de todo esto así que les pedimos un…
—Les pedimos que a ti te trajeran viva — declaró Luna al final. — Queríamos interrogarte, conocer tus motivaciones.
La Gran Maestra miró horrorizada a Candace y luego a Luna. Finalmente sus ojos se clavaron en Celestia.
—¿Sabía de esto?
—No hasta ayer cuando mi sobrina me confesó lo ocurrido entre sollozos. Te juro que lo único queríamos hacer con ustedes era,
—¿Capturarnos? ¿Evitar que siguiéramos con nuestra lucha por la educación? — Desafió Emerald indignado. — ¡Todo lo que queremos es que todos seamos iguales!
—Suenas igual a Starlight Glimmer — dijo Twilight.
—No, por lo que entiendo esa demente obligaba a que nadie destacar sobre nadie; nosotros ofrecemos las mismas oportunidades a todos por igual, porque el conocimiento es un derecho no un lujo —siguió Emerald subiendo el tono debido a la ira. — ¿Por qué nos tienen tanto miedo? Sólo queremos cambiar el sistema para bien, nuestra única meta es nuestro lema: ir y enseñar a todos, ¡Ir y enseñar a todos! ¡Ir y enseñar a todos!
—¡EMERALD! — Advirtió la Gran Maestra.
El joven se calló pero seguía viéndose muy agitado, los guardias ya se habían adelantado pero sus sombras se prepararon para la lucha.
—No hay necesidad de ponerse así — dijo Celestia.
—Ustedes quisieron matarnos — dijo la Gran Maestra. — Y encima nos piden que nos calmemos.
—¡Ustedes nos robaron conocimientos! — Protestó Luna.
—Para repartirlos a todos por igual — se defendió la Gran Maestra. — No vendimos los secretos a nadie, simplemente probamos nuestro punto en que no son necesarios los secretos; ¿tanto temen a un pueblo educado por igual?
—Su meta es noble pero sus métodos no lo son — dijo Twilight. — Era lógico que sospecháramos de ustedes.
—Y con lo que nos contaron las Undead…
—Ah, porque un montón de zombis asesinos dijeron que seremos un problema nos los tiran encima — dijo la Gran Maestra molesta. — ¿No será que buscaban una excusa para matar? Son monstruos no-muertos, el hecho que tengan cierto nivel de conciencia no los hace una fuente confiable sino algo mucho más peligroso que un monstruo no-muerto normal y si lo que leí antes que ese dragón devora ponis lo redujera todo a cenizas es verdad… eso ya es decir demasiado. Habrán cometido un error pero no hicieron más que mancharse los cascos con la sangre de las víctimas que cobrarán, porque aunque yo haré lo que pueda por proteger a mis alumnos, no hay garantía que pueda protegerlos a todos.
Luna bajó la cabeza.
—Lo admito, esto fue una gran estupidez por parte nuestra; pero por eso trataremos de remediar esto. Entrégate ahora, tú y todos tus Caballeros del Silencio y los protegeremos de los Undead.
—No hay trato — dijo Emerald desafiante.
—Aunque nosotras cometimos la falta más grave, ustedes nos desafiaron directamente y rompieron la ley — dijo Celestia. — Prometemos ser benévolas con ustedes, sólo entréguense y nadie saldrá herido; nos encargaremos personalmente de protegerlos.
—Prefiero luchar contra los no-muertos a renunciar a mi causa, ¿o es que en serio tanto temen a un pueblo educado? — Preguntó la Gran Maestra. —No, no vamos a entregarnos… y si en algo valoras tu promesa Princesa Celestia nos dejarás marchar libremente de aquí y seguiremos nuestras cruzadas por el saber.
—Hice una promesa y la mantendré — dijo Celestia. — Pero comprende, Gran Maestra, que esa promesa sólo se aplica a esta noche y a esta reunión. Cuando mis tropas les pongan los cascos encima, serán juzgados como los criminales que son. Y si se pierden vidas de inocentes a cascos de las Undead, ustedes responderán por ello.
—Aceptaremos nuestra parte de la culpa — dijo tranquilamente la Gran Maestra. — Que no será más que un cinco, digamos un diez por ciento, el cincuenta se lo llevan esas cosas; y el otro treintaicinco la estupidez de las Princesas Luna y Candace.
A Luna le hubiera gustado ver a los ojos de la Maestra pues le gustaba, vaya que sí. En cuanto a Candace ni aunque pudiera haberlo hecho podría haberle sostenido la mirada a esta joven.
Shining también suspiró queriendo parecer decepcionado pero tanto Emerald como la Gran Maestra notaron que su mirada tenía cierto brillo de aprobación.
—Si ese es el caso — dijo el guerrero usando su magia para acercarle un pergamino a la terrestre, — adelante. Contiene el hechizo para encerrar no-muertos, es la única defensa conocida para esas cosas. No funciona con ellas pero al menos les comprará tiempo. No nos malinterpreten, estamos tomando responsabilidad de nuestras acciones pero ya que han decidido seguir desafiándonos, cuando nos encontremos no esperen otra ayuda como esta.
Los dos se inclinaron y se fundieron entre las sombras para salir.
Por su parte todos los vieron alejarse silenciosamente.
—Aunque lleguemos a capturarlos, cosa que dudo porque el pueblo no lo permitirá tan fácilmente — dijo Shining, — lo que hicieron no tiene vuelta atrás; esta ideología que promueven llegó para quedarse, y aún si derrotamos a esta supuesta orden de caballeros, otros la seguirán aunque no tan organizada.
—Sin contar que ellos ya hicieron el trabajo difícil — dijo Twilight.
Celestia torció el gesto.
—Bueno, ya sabíamos que se negarían a entregarse; pero nos aseguraremos de capturarlos antes que los Undead, ¿todos memorizaron el aura de esos dos?
Todos asintieron.
—Bien, los necesito alertas. Son un grupo de idiotas y por tanto serán tratados como tal; no criminales, y por su propio bien los encerraremos antes que las Undead los hagan pedazos. Y hablando del diablo, ¿qué crees que sucederá Twilight Sparkle? ¿Soy la única que cree que lo del Imperio de Cristal es sólo la mitad de la distracción?
Twilight le dio la razón.
—No, si es cierto que Midnight soy yo, en serio tengo la esperanza que no sea así; me temo que esto es sólo el principio. Es una trampa demasiado obvia para ser yo.
…
Un borracho salía de uno de los tantos bares estudiantiles de Canterlot tambaleándose por las calles cuando de un callejón oscuro un poderoso casco lo haló a la oscuridad. Dos luces rojas lo recibieron junto con una aguda sonrisa.
—Hola y adiós.
Dicho esto, Jack la Destripadora lo degolló y le quitó todos sus bits relamiéndose los colmillos. No le gustaba ese trabajo, lo que quedaba de Applejack luchaba contra esta nueva estrategia… y no podía convencerse que era para el bien común, aun así habían escogido cuidadosamente los blancos para hacer más bien que mal con estos asesinatos. Dejó el cuerpo donde lo mató y se internó más en los callejones.
Fue cuando vio un par de unicornios justo cuando iba a meterse en las alcantarillas, donde se estaba refugiando.
—¡Oye! ¿No es esa Applejack Apple?
—¿Qué haces por aquí muñeca, no sabes que no debes andar por este barrio a estas horas?
Jack la Destripadora los saludó con su sombrero. Claro que los reconoció y el problema (para ellos) era que lo que antes era simple desagrado ahora era odio puro.
—Flim y Flam, ¿saben? he estado teniendo una mala noche… hasta que aparecieron ustedes.
Los dos gemelos unicornio miraron a Applejack, ¿no estaba diferente? Los ojos rojos los alertaron hasta que fue demasiado tarde y ella los tomó del cuello y los arrastró a su alcantarilla en donde las macabras risas de la Destripadora acallaron sus gritos y súplicas de muerte.
Lo de Flim y Flam fue más por aligerar las cosas, y vaya que sabes que tienes un fic algo violento cuando pones un asesinato para bajar tensiones pero bueno, el siguiente será el salto de tiempo; cubrí todo lo que quería cubrir y si no salto en la historia no podré avanzar. En serio que no, espero les haya gustado y…
Cyandel25: ¡Oye! Falto yo, ¿qué no fui yo la que hizo la carta del inicio? Y también fui yo la que te dio permiso para hacer el salto, no olvides quién es la autora original. Bueno, fui fiel a mi fic original redactado como pedazos de diarios y cartas entre los personajes.
Mr.E: sí, e igual me tocó arreglar la ortografía ¡en serio qué pesadilla! Pero bueno, les diré mi cierre clásico.
Cyandel25: yo lo digo, yo lo digo, Chao; nos leemos!
