-Siberia. -dijo Scott mirando el entorno. -Tu lugar de nacimiento y pronto tu tumba. -se elevó por los aires al mismo tiempo que Illyana y ambos empezaron a golpearse con todo lo que encontraban en el ambiente.
«No puedo perder, matará a Leah si es que no lo derroto primero.», pensó ella mientras se limpiaba la sangre de la cara. ¿De dónde brotaba la sangre? Lo ignoraba, pero tenía que mantenerse en pie.
-Maldita traidora. -Él la golpeó con un tronco que acabó por lanzarla muy lejos.
-Levántate, vamos. -se dijo ella en voz baja con la rodilla izquierda sobre la tierra. -Vamos.
-¿Qué sucede, Illyana? ¿Ya estás cansada? -preguntó el mutante todavía lejos de ella.
-Tomaba un descanso antes de patearte el trasero, Scott. -levantó gran parte de la nieve del terreno y la llevó hacia él, pero el la destruyó con su láser.
-Sé que puedes más que eso. -se rió Scott.
Noquear a Scott exigía más cuidado del que tuvo con Emma y su hermano. Al ser los únicos con la fuerza Phoenix, todo el poder se concentraba en ellos y los hacía inmensamente poderosos por igual.
Illyana terminó arrojándolo directo a un lago congelado, dejando sobre el hielo una gran mancha roja. La nariz del líder estaba llena de sangre, pero no impidió que siguiera atacando.
-Emma tenía razón sobre ti. No eres más que una adolescente estúpida que no puede razonar bien, estás ciega por culpa de tu capricho y no puedes...-Illyana fue directo donde él, muy furiosa.
-¿No puedo qué, Scott? -preguntó ella y bajo él emergieron garras demoníacas que lo tomaron y lo fueron estrellando contra el hielo hasta romperlo y dejarlo en el agua congelada.
Un par de minutos después, el agua brotó como un géiser y salió envuelto en llamas cósmicas.
-No puedes hacer nada bien. -completó su frase al tiempo que aterrizaba sobre suelo sólido. -Nunca fuiste una X-Man memorable y tampoco lo serás después de tu muerte. -dijo abrasándola con todo su poder. El fuego no era suficiente porque Illyana también podía soportarlo y decidió contraatacar con lo mismo.
Ambos estaban allí peleando con la misma potencia y no eran capaces de vencerse el uno al otro. La energía que irradiaban era equivalente en ambos y no podían hacer mucho. Incluso con sus poderes demoníacos y su hechicería, Magik no podía hacer mucho ya que no estaban en el Limbo, pero al menos podía usar lo que mejor sabía hacer: teletransportar.
Hizo un disco de bajo detrás de Scott sin que él lo notara, comenzó a presionarlo con el fuego que le lanzaba y éste se vio obligado a retroceder, por lo que cayó dentro del disco.
Inmediatamente apareció frente a ella y lo hizo caer de rodillas con un golpe que le propinó.
-Yo solo...solo quería un mundo mejor. -dijo él agotado.
-Yo no. -Illyana acabó por enterrarle la espada. Cyclops se tomó el estómago, del cual comenzó a salir mucha sangre y cayó de espaldas. En menos de un minuto, Illyana sintió todo el poder del Phoenix invadiendo su ser. Casi por instinto, se trasladaron en medio de la mansión de Charles Xavier.

Ororo hablaba con Kitty en el pasillo sobre el progreso de los estudiantes y se le deformó la cara al verlos a ambos aparecer de la nada.
-Illyana...Scott, ¿Qué están...? -se horrorizó Ororo. Kitty soltó un grito.
-¡Scott...él está...! -gritó la judía.
-Vivo. -completó la rubia. -Pero no lo estará por mucho tiempo, necesita atención médica.
Los demás se movilizaron con rapidez, no sólo llevaron atendieron a Scott Summers sino que se le dio aviso a los Avengers que Illyana Rasputin había derrotado a otro portador del Phoenix, quedando sólo ella con el poder completo. Tampoco necesitó curar sus heridas porque el Phoenix pareció hacerlo solo.
-El Phoenix... -dijo Kitty junto a ella mientras le limpiaba la sangre de la cara.
-Está controlado. -respondió secamente. Pero no era cierto del todo, sentía toda una energía dentro de ella que deambulaba de un lugar a otro queriendo salir, pero Magik era experta en no dar a conocer sus estados de ánimo.
-Oí que acabaste tú sola con Emma y Peter...los Avengers nos lo comentaron.
-Sola no, Leah me ayudó. -dijo Illyana intentando sacar la sangre de su espada.
-Leah. -repitió la profesora Pryde. -¿Dónde está ella?
Kitty pensó rápidamente en un escenario donde la asgardiana estaba muerta. Ella e Illyana serían amigas nuevamente, Illyana sufriría por un tiempo y luego aceptaría quedarse entre ellos para poder ser profesora en el instituto. Pasarían más tiempo juntas, se cerrarían las heridas, reirían de las mismas estupideces como hacían antes, compartirían un cuarto nuevamente y en una de sus muchas veladas en las que se quedaban hablando hasta la madrugada compartirían un beso, que daría inicio a algo nuevo entre ellas.
-Está en el Limbo. -aquellas palabras despertaron a Kitty y la volvieron a la realidad.
-Entiendo. -fue todo lo que se le ocurrió decir en ese instante.
-Debo volver ahora mismo y luego ir con Hela.
-¿Qué? ¿Hela? ¿Por qué? -la profesora mutante estaba confundida.
-Hice esto por Leah...le daré el Phoenix a cambio de su libertad.
-¡¿Te has vuelto loca, Illyana?! -se llevó las manos a la boca como su hubiese soltado una palabrota.
-No lo entenderías, Kitty...es mejor que me vaya yendo. -dijo con intenciones de convocar uno de sus discos de paso, pero Kitty le tomó sus manos.
-Oh no, no te atrevas a irte de nuevo, Illyana Rasputin. No lo permitiré. -Kitty tomó algo de aliento para continuar. -¿Te irás para luego aparecer años después sin tener ni una sola noticia sobre ti?
Illyana no dijo nada. Solo la miró esos ojos que tanto la cautivaron años antes, pero ahora las cosas eran diferentes y no encontraba nada más hermoso que los ojos verdes de su Leah. Hubo una especie de silencio incómodo en el que solo estuvieron mirándose sin decir absolutamente nada.
La rusa la miraba cómo si no entendiera nada. Illyana siempre había sido un poco lenta con intentar captar las dobles intenciones y no sabía si esto era algo como eso, por lo que Kitty decidió tomar la iniciativa.
«Oh Dios, va en serio con lo de Leah.», pensó Kitty e hizo lo único que se le ocurrió en ese momento y lo que estaba deseando por años: la besó.
-Kitty...-Illyana se sorprendió y la alejó de sí.
-Illy, yo pensaba que tú...
-Antes sí y hubiese matado por algo como esto, pero hoy es diferente...amo a Leah. -lamentó la rubia.
-Lo siento, creí que... -no valía la pena seguir excusándose. -Nos dejaste porque yo iba muy en serio con Peter, ¿no es así? ¿Cómo es que no lo vi antes?
-Sí. Supe que jamás me corresponderías, Kitty. -soltó con pena la rusa. -Tú y él parecían tan felices y yo solo me sentí muy miserable por dentro cuando debí alegrarme por ustedes.
-Illy, yo no sabía...¿Por qué no me dijiste nada?
-¿Y qué caso tenía? No iba a cambiar las cosas y te perdería por siempre.
-Eso no es cierto, si me hubiera dicho...
-¡Pero no lo hice! -no pienso torturarme por algo que ya no pasó. Además que todo el tiempo que estuve lejos me sirvió mucho...para pensar y todo eso.
Kitty intentó abrazarla, pero la hechicera se negó. Ya no estaba para volver a sufrir por algo pasado y tampoco le gustaba dar lástima.
-Me dolió mucho el que no te hayas despedido, ¿sabes? -se sinceró Kitty. -Luego me di cuenta cuánta falta me hacías aquí...con Piotr no era lo mismo.
-¿A qué te refieres? -preguntó la rusa.
-Una vez que te fuiste, mi relación Peter no fue la misma...nada fue lo mismo de hecho. Fue entonces cuando me di cuenta de que...
-¿Por qué estás diciendo todo esto? -la interrumpió Magik.
-¿Y por qué no lo haría? Quiero decir, estás dispuesta a largarte otra vez y no hay nada que pueda hacer para evitarlo según veo. -se molestó la judía.
-Te amé, Kitty. Por muchos años, pero eso ya quedó en el pasado y en mi presente solo está Leah...haré todo para mantenerla a mi lado.
-¿Todo lo que no hiciste por mí? -se preguntó la profesora. -¿Por qué no me lo dijiste antes?
-No puedes batallar en guerras que sabes que al final no ganarás.
-Pero las cosas son diferentes ahora, Illy. -afirmó. -Te necesito conmigo...yo te...
-Lo siento, Kitty. -convocó un disco. -No pasará.
-Illyana, no te vayas.
-Ya es tarde. -y desapareció de la misma manera en que llegó.
Kitty Pryde se quedó con el pañuelo ensangrentado en la su mano. Illyana tenía razón. La rusa no podía aferrarse a ese pasado que nunca fue y por eso se centraba en el presente que compartía con esa chica asgardiana que le quedaba de maravilla: es linda, misteriosa, tan seria como Illyana, es asgardiana, irradiaba elegancia cuando entraba en escena, es hechicera y dueña de su propio reino. ¿Qué podía ofrecerle Kitty Pryde aparte de su amor? Nada, solo se encontraba encerrada en un mundo intolerante con los mutantes y en constante lucha con los humanos por un lugar en la sociedad. Es tan sólo una simple profesora del instituto y una de los X-Men. Realmente no tenía nada que ofrecerle a la Hell Lord del Limbo, pensaba ella.
«Por supuesto que Leah of Hel es mucho más interesante.», dijo en su interior con gran tristeza.
Su pequeño dragón amigo fue a su encuentro y aunque no podía hablar, intentó consolar a la chica con sus caricias.
-Lo arruiné todo, Locky. -suspiró ella.