Disclaimer: Boku no hero es propiedad de Kōhei Horikoshi, el man que está más bueno que el pan y de su respectiva casa animadora. Este fic es sin fines de lucro.
Advertencias: Yaoi, Omegaverse, La pareja principal es crack alv, Sufrimiento, Amor lento.
Recomendación de Anath97: les invito a leer tranquilamente el capitulo, ya que este especialmente tiene un huevo de palabras más que los anteriores. Vayan por un cafesito, un juguito y una torta, que el capitulo los espera pacientemente :3
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A look in somebody´s eyes.
To light up the skies.
-La la land-
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-¿Quien te dijo que yo soy una niñera? –Aizawa, quien se caracterizaba por su imbatible carácter dentro de la UA, dejo ver por unos segundos su cólera hacia la mujer. Si bien, no quería ser grosero, no logro esconder un tic de molestia.
-Fue Mic, pero no me dijo exactamente eso… -respondió Mandalay-. Más bien, lo que me aseguro es que eres una buena madre.
Mentira; quería ser grosero, tosco y agresivo.
Izuku dio un paso hacia atrás por precaución.
¿Por qué todo el mundo se empeñaba en molestar a Aizawa Shota?
-Ese tonto… - Shota chisto al recordar como sus compañeros de trabajo habían argumentado en su contra para que él se hiciera a cargo del cuidado de la pequeña Eri.
Aunque le causara gracia, Mandalay sabía que a pesar de ello e independientemente de molestar al azabache, los otros docentes en verdad reconocían Aizawa era la persona más responsable y centrado de la escuela. Incluso mucho más que el mismo director.
-¿Entonces? – La castaña se apoyo en la pared más cercana, señalando su reloj con prisa y con un poco de burla.
Aizawa suspiro con cansancio. En realidad, el solo tenía el plan de llegar a dormir lo más pronto posible dentro de su querida bolsa de dormir.
-¿Por cuánto tiempo?
-La misión solo tardara unos días –la alfa aseguro.
Con resignación y con paciencia, el alfa bufo, sin muchas ganas de discutir. Ya después se encargaría de cobrarle con creces e intereses a Mandalay o a todo PussyCats.
-Está bien, Kouta puede quedarse.
-Gracias, te devolveré el favor… algún día – Mandalay palmo el hombro de Aizawa-. Te prometo regresar lo más pronto posible. Kouta, pórtate bien –dijo mientras revolvía el cabello de su sobrino. El niño se limito a asentir.
-Por cierto, Midoriya –Mandalay se giró discretamente en dirección del alfa-. ¿Podrían ser más discretos para la próxima? Eraser sabe que no condeno este tipo de relaciones, pero ahora tendrán niños en el departamento.
Izuku parpadeo repetidas veces, sonrojándose al captar la indirecta de la hermosa mujer.
-¡No es lo que piensa! –el grito del pecoso alerto el radar de Aizawa.
-No le diré a nadie, no te preocupes –dijo la alfa con prisa mientras tomaba su bolso para retirarse-. Solo tomen en cuenta lo que dije ¡Eraser, te lo encargo!
Shota le dirigió su mejor mirada asesina a su compañera de oficio, provocando que la castaña casi tropezara mientras salía apresuradamente antes de que el azabache se arrepintiera.
-Oye… –Kouta se encaró delante del omega con intención de confrontarlo-. ¿Vas a dormir aquí?
-Por supuesto, Kouta. Sera como una pijamada muy divertida.
-¿Y tu pijama? Cuando llegaron no vi que trajeras tus cosas, como por ejemplo, tu cepillo o tu bolsa de dormir. Esto es muy sospechoso.
Los labios de Izuku formaron una línea recta al no saber que responder.
-¿Deku-san? –pregunto Eri con somnolencia desde el sofá donde se había quedado dormida.
-¡E-Eri-chan! Qué bueno que despertaste –dijo agradeciendo mentalmente a la niña por haber interrumpido al pequeño alfa.
-¿Estas saliendo con tu profesor? –pregunto Kouta sin ninguna pisca de vergüenza mientras apretaba sus puños con fuerza.
-¿Saliendo? –pregunto Eri inocentemente desde su lugar. Kouta asintió hacia la desconocida.
Izuku negó violentamente con las manos, buscando con su mirada la figura del mayor.
-Yo… Estoy decepcionado –confeso el menor, señalando con voz lastimera a las personas que habían salvado la vida-. No puedo creer que seas novio de un hombre mucho mayor que tú, Midoriya.
-¿Mayor? –pregunto Aizawa con un pequeño porcentaje de resentimiento en su voz.
Kouta se crispo al sentir los instintos asesinos que comenzaban a inundar el ambiente.
-Niño, creo que lo más lógico es que les expliques la situación, si no quieres que esto provoque malos entendidos –reitero el alfa -. Sabes que los niños no son discretos, a menos que se los pidas amablemente o los amenaces psicológicamente.
Izuku lo miro incrédulo, pero decidió proseguir.
-En realidad, Aizawa-sensei y yo estamos casados.
Kouta casi sintió como su sangre dejaba de circular en sus venas y su mundo dejaba de tener color.
-¡ ¿Casados?!
El corazón de Kouta comenzó a romperse mientras sus ojos se tornaron de un blanco profundo y su serio rostro era reemplazado por muecas de tristeza.
-¿Casados? ¿Qué es eso? –con intriga, Eri se acercó, procurando escuchar toda la conversación.
-¡¿No lo sabes?! –Kouta pareció reincorporarse en un segundo-. Estar casados significa darle besos a la persona que te gusta y tener hijos.
-¿Hijos?
Kouta volteo para recriminar al omega.
-¿Ya viene la cigüeña?
-No, Kouta-kun, estas equivocado - Izuku levanto sus palmas, intentando tranquilizar al pequeño alfa-. Aizawa-sensei y yo tenemos otro tipo de relación.
-Recuerdo que unos de los hombres que me vigilaba cuando estaba encerrada, le contaba a sus compañeros que jugaba con muchas de sus amigas en la cama –comento la niña -. ¿Eso tiene algo que ver cuando se está casado?
-No lo sé, se lo preguntare a a mi tía.
El sonido de una lata estrellándose en el piso, alerto sus oídos.
-A-Aizawa-sensei – llamo Izuku con temblor en su voz y ojos llorosos-. A-Ayudeme, no sé qué responder.
El azabache realmente quería intervenir, pero la impresión del momento ya había cobrado su lata de jugo de naranja.
Los niños miraron expectantes al adulto.
Después de un par de minutos de silencio, Izuku intento relajar su respiración para llamar la atención de los pequeños.
-Niños, ¿Podrían hacernos un favor?
Kouta y Eri se miraron entre sí, para después dirigir su mirada al adolecente, asintiendo para el alivio del omega.
-Les suplico que no se lo digan a nadie –Izuku junto sus manos -. Así que les pido de favor que mantengan en secreto mi matrimonio con el profesor.
-¿Entonces no se aman?
-No –confesaron al unísono el alfa y el omega.
Kouta suspiro de alivio.
-¿entonces por que están juntos?
-Aizawa- sensei muy amablemente me ayudo con un problema que tuve, pero lamentablemente por algunas cuestiones, nos involucramos y tuvimos que casarnos por orden del gobierno.
-Oh, ¿Entonces es un secreto ultra-secreto?
-Sí, es un secreto ultra-secreto.
-¡Midoriya!
Izuku enderezo su espalda al escuchar al mayor.
-La comida no se preparara sola.
-¡Ya voy! –exclamo-. ¿Pero quién vigilara a Kouta-kun y Eri-chan? ¿Quiere que les prenda la televisión para que vean una caricatura?
-Antes muerto.
-¿Entonces?
-En el armario tengo un par de rompecabezas. Supongo que eso servirá.
-¡Ya veo! – grito el menor entusiasmado mientras observaba como como el alfa sacaba del mueble más grande del departamento un par de cajas.
-Mira
La sonrisa que adornaba el rostro del pecoso desapareció al ver con horror el número de piezas de los rompecabezas.
-¡Pero si esto tiene más de dos mil piezas!
Aizawa parpadeo, confundido.
Indignado, Izuku se palmo la frente. Por un lado, en verdad creía que Aizawa Shota era uno de los mejores docentes que había conocido, pero por otro lado era bastante torpe en el cuidado de menores.
-Mire, esto no es para niños pequeños –dijo tratando de sonar tranquilo-. Tengo un par de libros para colorear de súper héroes – Izuku se rasco la nuca con resignación-. Creo que se divertirán.
Shota frunció el ceño. Definitivamente, algo andaba mal.
-¿Libros para colorear? ¿Cómo es que un adolecente tiene libros para colorear?
-Es para el estrés… -confeso Izuku nerviosamente.
-Lo que me preocupa es que los dos se mantengan quietos. No quiero que entren a la cocina y se lastimen por el aceite o el fuego.
-Kouta es un niño muy serio, y Eri es una niña muy tranquila –dijo el omega al señalar como la niña asentía ante la plática que mantenía con Kouta-. Le aseguro que con los libros se mantendrán ocupados.
-Eso me tranquiliza bastante –Shota sonrió de lado-. Vamos a la cocina.
-Voy por los libros y plumones. En un momento lo alcanzo.
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-¿Y te gustan las gomitas?
-¿Las de osito?
-¡Si!
-Si me gustan, pero me gustan más las manzanas acarameladas – dijo-. Y me gusto mucho la manzana que me hizo Deku-san.
-¿Te hizo una manzana?
-No solo a mí –recordó-. También le preparo a Million-san y a Aizawa-san.
-Ese idiota… ya me encargare de pedirle que me prepare una también.
-Auch…
Kouta y Eri voltearon hacia la cocina, percatándose de que Izuku se había cortado con un cuchillo… de nuevo.
-Ten más cuidado –recalco el mayor.
-Pero si usted se quemo con el aceite…
-¿Qué dijiste?
-Nada
Kouta frunció el ceño. Desde que Aizawa y Midoriya habían comenzado a cocinar, no paraban de recriminarse –cordialmente- los errores que cometían. Casi podía notar las chispas retadoras que desprendían sus miradas cuando el otro no lo veía. Sin embargo, decidió ignorar las tonterías de ese par.
-Aizawa-sensei… -llamo el peliverde.
-¿Qué sucede? ¿Quemaste algo?
-¿Eh? N-No –dijo aturdido, pues su respuesta no era del todo cierta-. Tal vez un poco –confeso-. Solo quería decirle que le agradezco que me ayude a freír a pesar de que hicimos un trato en el supermercado.
-El trato era que hoy prepararas la cena, sin embargo, un nuevo huésped llego de improvisto, así que no podía dejarte solo.
Izuku asintió con una sonrisa de lado.
Al finalizar -con un poco de esfuerzo de mas-, Izuku fue por los pequeños mientras Aizawa preparaba la mesa.
-¡¿Qué tal?! –exclamo el niño emocionado, alzando sus brazos para que el omega apreciara su obra de arte.
-¡Eres muy bueno! -menciono Izuku, sosteniendo el dibujo que el pequeño alfa había coloreado. Y en realidad no mentía, Kouta apenas había salido de los bordes y la paleta de colores que escogió para la silueta de Endeavor era muy interesante.
Kouta inflo su pecho con orgullo.
-¿Y tú a quien pintaste, Eri-chan?
-Al señor que luce gracioso.
-¡Present Mic!
Shota chisto al escuchar el nombre de su mejor amigo.
-Wow -dijeron al unísono los dos chicos, impresionados por el bonito trabajo de la niña.
-Eri-chan, tu trabajo es impecable.
-¿En serio?
-Woa ~, que envidia –Kouta agrando sus ojos adornados con brillitos flotando alrededor suyo.
Con una prolongada exhalación, Kouta jalo insistentemente el saco de Izuku para llamar su atención, señalando la dirección contraria.
Comprendiendo el objetivo del menor, Izuku le sonrió de vuelta al ver con ternura como el Kouta sujetaba amistosamente la mano de Eri para llevarla consigo.
Aizawa frunció el ceño al escuchar pasos acelerados aproximándose a la cocina. Al girar, se encontró con las siluetas pintadas de Endeavor y Hisashi y las miradas ilusionadas de los niños.
Shota levanto la mirada para auxiliarse al no saber cómo proceder o que decir. El ojiverde se encogió de hombros con diversión.
-Tienen talento. Espero que logren aprovecharlo en un futuro –concluyo, sorprendiéndose (y asustándose un poco) al ver que la mirada de los pequeños gritaba un ¿Qué más?
Miradas que buscaban palabras rebuscadas como las de All Might.
Izuku contemplo con gracia como es que un par de niños había acorralado a su profesor: Una hazaña que ninguno de sus compañeros había logrado hasta ahora.
-Es hora de cenar.
-¡Pero todavía no tengo hambre!
-Pero yo si –aclaro Aizawa-. Si no quieren que me ponga serio, siéntense y cooperen con nosotros–concluyo de manera autoritaria.
El pecoso pensó que el mayor necesitaba leer muchos más libros pedagógicos para tratar a niños de cinco a ocho años.
-Midoriya
-¿Si?
-Todos los niños ya deben se tomar asiento–señalo.
-Pero si Eri-chan y Louta ya están…
Aizawa rodo los ojos.
-Me refiero también a ti.
El pecoso carcajeo sutilmente ante las palabras del alfa.
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Ya en la mesa y con los cubiertos en manos, el pequeño alfa y la pequeña beta murmuraban sin parar. Por un lado, Kouta se empeñaba en contar de manera exagerada las aventuras que a veces su tía le permitía tener en el área donde trabajaba, mientras que Eri escuchaba atentamente, maravillada por todas las experiencias que el mundo exterior ofrecía.
-Me legro de que Eri se lleve bien con Kouta – Izuku se sobresalto al escuchar la confesión del alfa, quien traía el recipiente donde se mantenía caliente la comida, posicionándola en el centro de la mesa.
-¡Midoriya! ¿Es cierto que puedes hacer la cara de All Might en tu cara?
-¿Pero qué demonios? – pensó Aizawa al ver la afirmativa del omega.
En breves segundos, Izuku formo en su rostro todas las facciones que caracterizaban al héroe rubio.
Hubo un tiempo donde Aizawa había reconocido que su alumno tenía un rostro peculiar (en el buen sentido), sin embargo, su percepción fue destruida en menos de medio minuto. Si antes pensaba que el ojiverde tenía uno de los rostros más decentes de la UA, ahora ya no lo creía. Para nada. Lo único que lo consoló un poco fueron las carcajadas que soltó el niño, sorprendido por tan grandiosa habilidad.
-¿Qué vamos a comer? –pregunto Kouta una vez que paro de reír.
-Ternera en salsa teriyaki
Eri saco la lengua al imitar a su nuevo amigo.
-¡Yo quiero arroz con forma de Pikachu! –reclamo.
Shota e Izuku se miraron, sin saber cómo reaccionar.
-¡Yo también quiero arroz con forma de Pichachu! –exclamo la niña, sin borrar el entusiasmo en su voz.
- Pero no tenemos arroz con forma de pikachu –dijo Izuku de manera condescendiente, esperando no lastimar a los niños.
-¡No quiero carne! ¡Y tengo el apoyo de mi nueva mejor amiga!
-¿Si?
-¡Si!
-¡Si!
-Escuchen, para hacer esas figuras de ese diabólico peluche, se necesitan recipientes especiales y aquí no tenemos eso –aclaro Shota duramente, crispándose al escuchar los sollozos de los dos niños.
-P-Pero chicos
El hipido Kouta contagio a Eri, haciéndola llorar con fuerza.
-¡Que malos son!
-¡Muy malos!
-¡Malos!
Eri y Kouta se detuvieron abruptamente al ver como el azabache activaba su singularidad: Mala idea.
Los niños comenzaron a llorar nuevamente y con mayor intensidad.
-E-Esperen, prometo que si comen apropiadamente, jugare con ustedes.
Como por arte de magia, los pequeños dejaron sus lágrimas de lado.
Kouta se acercó a Eri y le susurro algo en su oído.
-Aceptamos su trato.
Aliviado, Izuku sujeto los platos para servir la cena a los niños.
-¡Buen provecho!
-¡Buen provecho!
Al momento en ingerir el primer bocado, el mini alfa y la mini beta se paralizaron en su lugar, resintiendo el sabor amargo, salado y quemado de la comida, provocando que de nuevo, comenzaran a llorar con más fuerza.
-¿Sabe tan mal? –Izuku probó un poco de carne, expulsándola al comprobar que los niños no mentían.
-S-Sabe horrible…
Haciendo cálculos en sus respectivas cabezas, tomando en cuenta las variables y las condiciones. Sumando que ni Aizawa Shota ni Midoriya Izuku ni siquiera eran medianamente buenos cocinando individualmente…
-Esto no es comestible –declaro el pequeño alfa, mientras azotaba un martillo de juguete en la mesa-. ¡Se tenía que decir y se dijo!
Resignado, Aizawa opto por retirar la horrible comida de la mesa.
-Pediré algo para cenar ¿Qué quieren?
-¡Pizza! –Kouta se levantó de su asiento para poder llegar al asiento del omega-. ¡Vamos a jugar mientras llega la comida!
Shota rodo los ojos. Esos mocosos se habían salido con la suya.
-Bien, voy a hacer la llamada a la pizzería más cercana. Mientras llega el pedido, ordenare algunas cosas –comento, viendo como el adolecente era jalado por los dos niños-. ¿Puedes cuidarlos un par de minutos?
-C-Claro.
-¿Estás seguro? –Aizawa detuvo sus movimientos cuando Kouta había logrado trepar la espalda de Izuku.
-Sí, no se preocupe. Kouta ya es muy maduro, y Eri es una niña muy tranquila –Izuku palmo con cariño las cabecitas de los pequeños-.
Confiado, Shota se encamino a la sala para poder comenzar sus labores.
Después de todo, cuidar niños no era tan difícil ¿Verdad?
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Ya era la quinta vez que cabeceaba sobre su asiento.
Por más que quería mantener abiertos sus ojos, en cada minuto que pasaba, amenazaban con cerrarse, así que cuando termino la clase de Snipe, hizo lo quería hacer desde que había comenzado su día: Estrellar su cabeza contra su asiento.
-¡Deku-Kun! ¿Estás bien? –Preocupada, Uraraka movió con fuerza el cuerpo casi inerte de su amor platónico.
Katsuki chisto al girar sutilmente detrás de su asiento.
-No lloren por él. Esta muerto.
-¡No digas esas cosas, Mineta-kun! –exclamo el presidente de la clase con sus peculiares movimientos que lo caracterizaban.
-Seguramente esta desvelado por la tarea tan difícil que nos dejó Aizawa-sensei.
El resto de la clase descarto esa opción, pues bien sabían que el pecoso era demasiado bueno en comprender cualquier tipo de trabajos que todos los profesores pedían.
-¿Podrían llevarlo a la enfermería?
Yaoyouruzu, Tsuyo, Jirou y Tokoyami giraron a ver a su profesor ante sus palabras, sorprendiéndose de que Aizawa tenía unas ojeras mucho más grandes que otros días.
Izuku abrió rápidamente sus ojos cuando Iida se acercó a socorrerlo.
-¡Estoy bien! –exclamo el omega para sorpresa de todos los presentes.
Aizawa sobó su cien y en silencio, abandono el salón.
Kaminari y Kirishima, se miraron con duda cuando el salón se quedó en silencio.
-¿Vamos a comer? –sugirió Izuku mientras se levantaba de su asiento. Iida y Uraraka asintieron.
-Midoriya –llamo Todoroki. Para su sorpresa, Izuku le devolvió la mirada-. ¿Podemos hablar?
Con cansancio, el pecoso acepto.
Todoroki suspiro de alivio al notar que Bakugou se había retirado tan pronto como Aizawa se fue.
-Te estaremos esperando en la cafetería –menciono Ochako mientras agitaba efusivamente su brazo.
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Izuku se limitó en sentarse en la banca más cercana, esperando pacientemente para que el alfa comenzara a hablar.
-¿Estas bien?
El pecoso se sobresaltó al percatarse de que la figura del alfa se encontraba frente a él.
-Sí, estoy bien. No te preocupes –el omega sonrió amablemente-. ¿Qué querías decirme?
Shouto se maldijo al sentir como una avalancha de emociones se apoderaban de el con solo ver la brillante sonrisa de su amigo.
-Quería disculparme por lo que paso la otra vez.
El menor parpadeo, intentando mantenerse despierto. Por el sueño y el cansancio, no lograba asimilar ni recordar a lo que se refería el heterocromatico.
-¿Estas enfadado?
Izuku estrecho sus ojos al no recordar nada.
-No. No estoy enfadado –mintió. Definitivamente estaba enojado con su profesor por haberlo sacado de una patada del cuarto de baño esa misma mañana, ya que los niños no los habían dejado descansar ni un solo segundo de la noche y de la madrugada.
Sin saber cómo, el instinto del hijo de Endeavor le impulso a sostener la mejilla del omega al sentirse agradecido de que Izuku no lo odiara. Al comprobar de que Izuku no le guardaba rencor.
-Eso es lo que más me gusta de ti –susurro por debajo. Al levantar su vista, la frente contraria se estrelló con la suya, provocándole un punzante dolor.
-¿Midoriya?
Para sorpresa de Todoroki, el pecoso se quedó dormido sobre su hombro.
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Izuku iba a ignorar los rayos de sol que se colaban por la ventana, sin embargo, una silueta a lado de su cama llamo su atención.
-Por fin despiertas.
El pecoso froto su rostro con sus palmas, despejando su somnolencia al comprobar que Shota lo miraba con cara de pocos amigos.
-¿Qué hora es?
-Cerca de las cinco.
-¡¿Me quede dormido?!
Shota asintió.
-¿Y los niños? ¿Están solos en casa? ¿Y las clases?
-No lo están –respondió el alfa secamente-. El director comprendió nuestra situación, así que hablo con Mic y Midnight para que cuidaran unas horas a Ery y Kouta y Recovery justifico tu falta, así que no te preocupes.
Izuku suspiro de alivio.
-Vamos a casa –Shota miro con interés la reacción temerosa del menor-. ¿Asustado de regresar con esos pequeños demonios?
El omega sonrió con pesar al recordar el caos que paso en el departamento del alfa. Primero, Kouta le había obligado a jugar a las escondidillas en todo el edificio casi por cuatro horas Después, Eri lo presiono a jugar el piso de lava, que provoco que muchos de los documentos de su profesor de revolvieran y desaparecieran en todo el departamento, dando como resultado que el instinto asesino del alfa despertara.
En resumen: Fue un milagro que no muriera nadie.
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Una vez en el departamento, Aizawa comprobó con enojo que su estúpido mejor amigo le habia comprado a los niños comida chatarra al descubrir los envases en los botes de basura.
Pero, y a pesar de todo, agradeció que su hogar seguía en una sola pieza.
-¡Deku! –Grito Eri entusiasmada para abrazar efusivamente al omega-. Los extrañe.
Izuku le dio una sonrisa cansada.
-¡Definitivamente somos muy buenos en esto! ¿No lo crees, Nemuri?
-Por supuesto. Somos fabulosos.
-¿Entonces porque no se encargaron de cuidar a los niños en primer lugar si son tan buenos?
Los alfas alzaron sus hombros con desinterés.
-Como sea, por venir aquí, descuidamos algunos informes, así que nos retiramos –dijo la hermosa mujer mientras tomaba la mano del rubio.
Al dirigirse a la puerta, Midnight para en seco.
-Por cierto, su vida sexual no deberían llevarla en la escuela. Para la próxima, respeten la enfermería.
Izuku se palmo la frente cuando vio como el azabache sujetaba con su arma a sus dos mejores amigos.
-¿Los niños escucharon las tonterías de Midnight? –pregunto pesadamente una vez que había sacado a golpes a los alfas.
El pecoso negó, señalando que kouta y Eri estaban muy entretenidos rayando hojas recicladas.
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-Por Dios, mujer. ¿Acaso quieres que Shota nos asesine?
La alfa carcajeo con fuerza.
-Algo me dice que por las cosas que le haces y dices a ese malhumorado, no tendremos una vida muy larga –comento Mic al ingresar al vagón del tren-. No es necesario que te metas en el matrimonio de Shota con el niño, después de todo, ellos ni siquiera sienten una atracción entre ellos.
Mic paro en seco al analizar mejor la actitud en su amigo, pero sin llegar a nada muy contundente. Si bien, días antes se había burlado de la actitud del azabache para con Izuku, no significaba nada ¿o sí?
Nemuri rodeo su brazo en el cuello del rubio, con burla.
-Tu ingenuidad es adorable –susurro Nemuri.
-¿Qué? ¿Por qué?
-Te lo explicare cuando crezcas.
Nemuri continúo riéndose dentro de sí, porque sabía que el instinto les estaba jugando un juego muy peligroso a su colérico amigo y a su alumno.
Y lo sabía muy bien por lo que noto en la enfermería.
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-Niños, ¿Cómo estuvo su tarde? –pregunto Izuku con interés al ver que los niños se encontraban relajados.
-¡El tio Mic y la tia Midnight son muy divertidos! –Exclamo con entusiasmo la pequeña beta-. ¡Nos compraron dulces y jugaron con nosotros!
-Y ellos si nos dejaron prender la televisión –comento Kouta desinteresadamente-. Deberían aprender de ellos.
-Me alegra que se divirtieran –Izuku soltó una carcajeada suave, sacando su celular. Aprovecharía esos minutos para pedirle la tarea a Iida, sin embargo, su acción se vio interrumpida al escuchar un leve quejido de la boca de Eri.
-¡No es nada! –reitero Kouta con seguridad, a pesar de que el también comenzaba a sentir un dolor punzante en su estomago.
Con duda, Izuku dirigió su mirada a Eri para asegurarse, pero al ver que la niña le devolvía una sonrisa, decidió proseguir con sus propios deberes.
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Horas más tarde, mientras Izuku se mantenía concentrado en sus tareas –que amablemente Iida le había pasado-, Aizawa también trabajaba en un par de pendientes que no logro terminar en la escuela por el cansancio.
Sin embargo, todo auguraba que el ese día también sería un desastre, pues sus pequeños huéspedes no paraban de desordenar todo.
-Deku-kun –llamo Eri tras intentar descifrar el funcionamiento de uno de los juguetes de Kouta: Se trataba de un pequeño robot que, según las instrucciones, al activarse comenzaba a bailar y cantar.
-Oh, creo que esto se abre… – dijo sin estar muy seguro. Después de unos segundos, concluyo que esos juguetes entraban fuera de su comprensión.
-¿Qué es eso? –pregunto Aizawa, quien se asomó con interés al ver como su alumno sacudía desesperación el artefacto que tenía en sus manos.
-Es un juguete de Kouta-kun –comento la niña con entusiasmo-. ¿Usted sabe cómo se usa?
Con incredulidad, Shota tomo con brusquedad el juguete de las manos de Izuku, acción que le arranco un quejido de protesta, pero al igual que el adolecente, no logro nada.
Kouta, quien los miraba divertido desde la puerta, comenzó a carcajearse sosteniendo fuertemente su estómago.
-Jajajaja, que tontos –señalo con burla. De seguro habría huido por la mirada del alfa de no ser porque la situación era demasiado graciosa-. Este chico solo se prende con un botón que se encuentra en la palma de su mano.
Con los brazos cruzados, Shota e Izuku miraron con interés los graciosos movimientos que el pequeño robot hacía.
Y kouta se preguntó si de verdad las acciones de la "pareja" eran a propósito. Sin duda, cuando su tía regresara, la reprendería por haberlo dejado al cuidado de un par de idiotas.
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-Kouta-kun, ¿estas despierto?
-Si. Me duele mucho mi estómago.
-A mí también me duele mucho.
Kouta dejó escapar una lágrima por el dolor, mientras que Eri cerraba con fuerza sus ojos, intentando que disminuyeran los sonidos que provocaba su estómago.
Ambos se removieron incomodos del futon.
Estaban asustados, así que con un poco de esfuerzo se levantaron para salir de la habitación, percatándose de que el alfa se encontraba trabajando en su escritorio e Izuku ya dormía en el sillón.
Los dos niños se miraron entre sí.
No querían molestar al azabache, por lo que acordaron despertar de al omega. En silencio, se dirigieron hacia el adolecente.
-Deku-kun –Eri sacudió con fuerza la pijama del pecoso. Al no recibir respuesta, comenzó a sollozar con miedo.
-¿Qué? ¿Quién? – Aturdido, Izuku despertó de golpe -. ¿Eri-chan?
-Nos duele el estómago.
Para su sorpresa, el pequeño alfa y la pequeña beta se abalanzaron para abrazarlo y llorar con libertad. De verdad dolía mucho.
Izuku miro con preocupación a los pequeños.
-Vamos con Aizawa-sensei.
Kouta se negó repetidas veces, pues temía que el azabache lo fuera a desollar vivo. Eri solo se sujetó con más fuerza.
-Se…Sabemos… -balbuceo Kouta al sentir palmaditas en su cabeza, como lo habría hecho su madre hace algunos años-. Hicimos enojar a Aizawa-san con nuestras travesuras. No va a querer ayudarnos. Nos odia.
Izuku negó suavemente.
-¿Sucede algo? –intervino el alfa cuando escucho su nombre.
Kouta levanto su mirada al escuchar la voz del mayor, volviendo a esconderla en la playera del omega.
-Eri y Kouta no se sienten bien –comento el pecoso mientras liberaba algunas feromonas para tranquilizar a los pequeños-. Y creo que tienen un poco de temperatura.
Aizawa miro la hora en su celular, decidiendo que el trabajo restante lo terminaría en la mañana.
-Los llevare a la clínica –soltó Aizawa con tranquilidad-. Y tú, vuelve a dormir.
-¡No! –Gritó con fuerza el pequeño alfa-. ¡Quiero que Midoriya venga con nosotros!
-Pero…
Izuku asintió mientras intentaba separarse con cuidado de los niños.
-No es necesario, ayer hiciste suficiente –menciono Aizawa al sacar su cartera.
-Está bien, no me molesta –dijo para el alivio del niño.
Sin esperar más, el azabache cargó a Eri en sus brazos e Izuku a Kouta.
La noche –de nuevo- sería demasiado larga.
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-Con estas pastillas, el dolor disminuirá -indicó amablemente el enfermero beta, quien parecía no haber dormido bien los últimos días-. ¿Tienes alguna duda?
Izuku negó tras escuchar atentamente las indicaciones que el castaño le dijo con paciencia.
-Tus hijos son adorables.
El comentario hizo enrojecer al adolecente.
Kouta soltó un puchero al percatarse de que los ojos de su amiga brillaron con intensidad, entusiasmada con la idea de ser la hija de las personas que habían salvado su vida.
-Voy a preguntarle algo al doctor, en un momento regreso - dijo el enfermero tras salir del consultorio, dejando solos al omega y a los dos niños. Una vez fuera, diviso la silueta de su jefe: Un alfa de edad madura y porte elegante.
-¿En dónde demonios estabas? –pregunto el doctor con repudio. El beta bajo la mirada-. Realmente eres un inútil.
El enfermero palideció mientras seguía por detrás la caminata del médico pediatra. Una vez en la sala de espera, el pediatra se presentó cordialmente.
-Señor, le informo que el pago lo podrá hacer con mi secretaria. Ella se encargara de darle un recibo.
-¿Cómo están los niños? –pregunto Shota con el ceño fruncido, pues esperaba que el hombre le diera información acerca de la salud de Kouta y Eri.
-Mi estimado señor, mi empleado ya se encargó de darle instrucciones al que supongo, es su amante- dijo con socarronería-. Usted no tiene que preocuparse por las obligaciones de un omega.
Aizawa entrecerró sus ojos de manera amenazante, provocando que el medico se sobresaltara e intimidara.
-Pregunte por la salud de los niños –dijo sin tapujos.
El doctor bufó con fastidio.
-El niño, al igual que la beta, presentaron un fuerte cólico por comer en exceso–comento tras ver algunos de los expedientes que tenía en mano-. No es grave, pero deben de seguir al pie de la letra mis instrucciones.
Silenciosamente, Izuku salió del consultorio sujetando de las manos a los dos niños.
El doctor miro con interés al omega.
-Aizawa-san –llamo el pecoso tratando de ignorar la mirada que sentía sobre su persona-. Eri quería tomar aire fresco.
-Entiendo. Voy a pagar, en un momento los alcanzo –dijo Aizawa al dirigirse a la oficina de la secretaria.
-Espero que este muerto de hambre tenga el dinero suficiente como para pagarme –le comento con sorna al enfermero, esperando que el omega lo haya escuchado-. Me sorprende que tipos como ese... con esa apariencia tan descuidada sean alfas.
Izuku y Kouta miraron con recelo al pediatra.
-Si quieres algo mejor, mi cama siempre estará disponible –dijo el alfa con burla y lasciva en su voz al ver de arriba hacia abajo el cuerpo de Izuku.
Todo pasó en una fracción de segundo. El segundo donde Kouta golpeo con fuerza las partes bajas del doctor con su puño y su pie pisoteaba sin misericordia los elegantes mocasines cafés del estúpido viejo.
El enfermero e Izuku intercambiaron miradas con expresión de sorpresa. Eri se limitó a cubrir sus ojos con sus dos manitas.
-M-Maldito mocoso –jadeo el alfa con dolor tras alzar con ira su brazo con intensión de golpear al niño y, para su sorpresa, su cuello estaba rodeado por el brazo del azabache y el cuello de su costosa camisa era sujetado firmemente por la mano del ojiverde con el puño en alto.
-Me pregunto cómo consiguió su título de pediatra… -susurro Aizawa seriamente.
-¡Suéltenme! –Grito tras liberarse del agarre de sus agresores-. ¡No quiero que regresen a mi clínica!
Aizawa rodo los ojos con desinterés.
-¡Le aseguro que esto no se quedara así! ¡Y espere una demanda, desgraciado!
Con una mirada nerviosa, Izuku abandono la clínica junto con su profesor.
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-Niño, ¿estás bien?
-¡No lo estoy! ¡Ese tonto dijo cosas horribles de Midoriya y usted! –sollozo y golpeo con fuerza el pecho del alfa. Eri miro con pena a su amigo-. ¡Y por golpear a ese doctor de quinta, los metí en más problemas! ¡Ahora debe de odiarme más!
Izuku, al igual que los niños, lo miro con preocupación.
El alfa, comprendiendo el problema, aseguro que no había nada por el cual preocuparse. Al menos por ahora. El resto del camino fue en silencio.
-Kouta –llamo el mayor al percatarse de que el niño seguía despierto sujetando con fuerza su camisa-. Gracias por defendernos.
-¿Entonces no está enfadado?
-No lo estoy –aseguró-. Y aunque te este agradecido, debes de comprender que golpear a la gente está mal.
Kouta asintió.
-Aizawa-sen..san… -llamo suavemente el pecoso-. Eri-chan ya está dormida.
-Ya escuchaste. Duerme, aún falta un par de cuadras para llegar al departamento –ordeno. El niño obedeció instantáneamente.
Izuku ladeo la cabeza sin despegar su mirada de la del mayor.
-¿Qué?
-Usted es muy amable.
-Y tú eres un chico muy paciente, si yo fuera tú, ese hombre ya tendría la nariz rota.
-Con el tiempo aprendí a ignorar muchos comentarios desagradables. No todos, por supuesto, pero esto es lo que un héroe también debe de lidiar ¿No? –Confeso con tranquilidad-. Muchas veces, las personas dicen cosas horribles, por lo que el héroe, al ser una figura pública, debe mostrarse imbatible y no dejarse intimidar por las opiniones hostiles de los demás. Eso… Eso es lo que más admiro de usted.
Aizawa se detuvo de golpe.
-Y se muy en el fondo que si hubiese estado en mi misma situación, tampoco habría golpeado al médico, porque lo que importaba en ese momento eran Kouta y Eri –dijo mirando seriamente el rostro de su profesor-. Un héroe debe de anteponer la vida de los demás antes que la de uno mismo.
Shota prosiguió su caminata, sintiendo una fuerte melancolía en la voz del adolecente, sorprendiéndose de que un chico… de que un niño pensara así.
A decir verdad ¿Que esperaba de un mundo tan complejo donde las singularidades y las castas estaban presentes en el modo de vida de toda una sociedad?
-En eso te equivocas, Midoriya –dijo tras recordar sus horribles días en aquella misión de ocho meses -. A veces, ser egoísta está bien. No tiene nada de malo anteponer tu seguridad cuando algo injusto se presenta. No importa si eres un beta, un omega o un alfa- reitero Aizawa-. Tu dignidad es primero.
Shota e Izuku se miraron en silencio, comprobando la determinación en las pupilas del otro.
Sabían que ambos estaban bien y mal. Ninguno se equivocaba.
Y por eso…
Shota no vio a un omega.
Izuku no vio a un alfa.
Ambos observaron a una persona y un héroe en el cual confiar.
Kouta, quien había escuchado la conversación, replanteo sus pensamientos, concluyendo que Aizawa Shota y Midoriya Izuku no eran idiotas, solo unos tontos muy amables.
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Notas finales:
Ah, prro…
Estos niños son bien desmadrosos cuando se juntan v:
Aquí entre nos, las escenas tranquis me emocionan –prendenxd- más que los lemon, no c, siento que estas partes tranquilas son donde los personajes demuestran su confianza mutua y respeto mientras se miran a los ojos… Ayyyy ~~~ :´´´)))
¿Escribí mas de 5000 palabras y no me morí? Pesimo servicio :´v pensaba dividir el capítulo en dos partes, pero me dije: nah, de jalón.
Pero bueno, ya fue mucho family friendly, ya quiero escribir sangre y sufrimiento asies :d
Reviews:
Lili: No te preocupes, no lo voy a dejar... creo y aun falta mucho para un beso :´0
Ame-chan: Aun falta mucho para un beso :0 Perdooon :(
Getse: Muchas gracias por tus palabras, las aprecio mucho :3
¿Alguien tiene una teoría? Si es asi, me encantaría leerlos y si no… pos ya que :´v
Dejen unas cartas bombas o amenazas de muerte, que eso es mejor que no recibir nada :´0
Posdata: Los momentos con los niños están inspirados en hechos reales kjhkflsakjfhkjsbd.
Avisos chungos:
Uyyyyyy, les informo que en unas horas subiré un par de historias AizaDeku y las podrán encontrar en mi perfil :3
Aquí están los títulos y sus respectivos resúmenes:
Ágape
Tu cuerpo es solo tuyo. Cuídalo, respétalo, pero sobre todo, ámalo.
Broken
Durante la ocupación de Japón en Hong Kong durante la Segunda Guerra Mundial, el teniente coronel Aizawa Shota toma como aprendiz a Midoriya Izuku, uno de los soldados de su batallón. En medio de los combates y dolor, Izuku tratara de no romperse y resistir.
Un review hace a un ficker feliz :D
Gracias por leer ~(*-*~)
