Hola! Estoy de regreso y antes que nada quiero pedirles una gran disculpa por no haber actualizado, pero, les diré la verdad y es que me asaltaron al salir de la escuela y se llevaron mi portátil y mi móvil es por esa razón que no eh podido actualizar. Esto ya lo había explicado en un one shot que escribí hace poco (Haciéndome publicidad:'v)

ANTES QUE COMIENCEN A LEER!

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Sin más les dejo leer.


Sus padres le dejaron en aquel lugar un viernes por la mañana, lo difícil no había sido convencer a Nitori si no el hecho de tener que ir en avión, pasó algunos problemas ante el estado mental que padecía el adolescente pero habían podido llegar a Londres. Aiichiro era uno de los pocos pacientes jóvenes con problemas mentales en aquel hospital psiquiátrico y es que no era que le gustase estar rodeado de personas iguales a él.

El lugar era espeluznante y todos aquellos que trabajaban en aquella institución mental tenían una cara de seriedad, todo mundo te analizaba con esa fría mirada y realmente no era de su agrado. Sin embargo apenas sus padres terminaron todo trámite se dieron a la fuga

Si empezaban a comparar Aichiiro Nitori era la belleza de aquel psiquiátrico y muchos admitían que era una pena que siendo tan joven y tan hermoso, sufriera de esquizofrenia.

"Podía llevar una vida normal si su familia le apoyase" Pero nadie estaba a su lado, entendía que no querían tener nada que ver con él, un pobre esquizofrénico.

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Y así paso un mes entero en su nuevo "hogar", no podía decir que era feliz al estar en aquel lugar y aunque tenía conocimiento sobre el inglés se le dificultaba y más si siempre le mantenían "drogado". Tenía su horario de medicamentos y en determinadas horas un hombre fornido en compañía de un doctor le entregaba toda su dosis, en un principio siempre se negaba y ante aquella reacción el hombre fuerte le sostenía y el doctor le hacía tragar el medicamento.

El jardín era lo único que tenía vida en aquel lugar habían actividades recreativas que ayudaban a que todos se mantuvieran un poco tranquilos, los días no eran perfectos, el lugar no era agradable ¿Y cómo no? Si por las noches muchos gritos se escuchaban en variadas habitaciones.

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Nunca se esperó poder mantener una conversación con alguien dentro de aquel hospital, mucho menos que la conversación fuese en su idioma japonés. Era un joven doctor lleno de vida que siempre mostraba una cálida sonrisa el que le hablo mientras el joven de ojos azules, descansaba en una de las cuantas bancas que había en aquel jardín floreado.

- Hoy hace un buen día ¿No crees? – Le dijo amablemente mientras se sentaba a su lado.

Creyó que podía estar alucinando al oírlo hablar japonés hasta que aquel azabache le dijo que él era de carne y hueso.

- Sí, es cierto – Respondió dando una pequeña sonrisa.

- Soy Jefferson – Extendió su mano tomando la de Aiichiro, dándole un amistoso apretón de manos.

- Y yo Nitori – Sonrió mientras correspondía el apretón.

- Un gusto, Nitori -

Y la plática se extendió, se podía decir que se sentía un poco "normal" al llevar esa extraña pero agradable conversación de manera coherente con aquel hombre de cabellos azabaches y ojos café obscuro.

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Las pláticas se hicieron cada vez más largas, sus encuentros cada vez más frecuentes y así sus días cambiaron para siempre dentro de aquel lugar con olores a fármacos.

Si, era cierto que aquel lugar era aterrador con un horrible olor a medicina y que no todas las personas que se encontraban ahí eran de su total agrado. Sin embargo aquel doctor le había cambiado sus días, a veces, durante el descanso del azabache y después de que tomara su medicina, ambos se iban detrás de una pequeña capilla que había dentro de aquel lugar.

Detrás de la capilla ambos se dedicaban únicamente a descansar, platicar y alguna que otras veces jugaban; armando pequeños rompecabezas o memoramas.

No era que su enfermedad hubiese desaparecido porque la esquizofrenia siempre iba a estar ahí, nunca se iría, pero aun así lo estaba manejando de manera aceptable.


Para Tachibana Makoto todo cambio cuando Haruka se fue a vivir con el castaño, al principio era incómodo de eso no había duda, sin embargo, poco a poco ambos pudieron llevar una mejor relación claro que esto le había costado esfuerzo extra al azabache. Por las noches, Makoto solía ser abrazado por Nanase hasta quedar dormido.

Todo lo que creía peligroso para el castaño era guardado donde no pudiese encontrarlo, las comidas eran preparadas con amor para él aunque a veces el menor no comía más que unos cuantos bocados. Las cosas no eran fáciles, lo peor era cuando Makoto derramaba lágrimas recordando todo lo que había sucedido y sin duda lo que más le había afectado era el suicidio de su Madre.

Las cosas en la preparatoria no eran de lo mejor pero con la presencia de Haruka al lado del oji esmeralda, le hacía sentir un poco mejor, Tachibana no negaba el hecho de que había veces en las que no se creía capaz de perdonar al azabache pero él era de blando corazón y no podía seguir así cuando veía el esfuerzo de Haruka, su cara de tristeza al sentirse culpable por lo que le pasaba o sus ojeras al haber estado hasta quien sabe qué horas de la madrugada despierto.

Y los días pasaron con "normalidad".

H&M

Como siempre el castaño y el azabache habían ido a la azotea donde solían almorzar, sin esperar que los miembros del club de natación se encontraran ahí. Makoto sintió la incomodidad que se respiraba en el aire hasta que Haruka le empujo hasta quedar frente a ellos.

- Si tienen algo que decir, solo díganlo –Soltó el oji zafiro.

Hubo un gran silencio hasta que Hazuki habló;

- Mmhh… Mako... Mako-chan – Dio un paso al frente para después inclinarse en modo de disculpa - ¡Lo sentimos mucho! – Dijo fuertemente aun inclinado, tanto Rei como Gou imitaron al rubio.

- Sentimos habernos distanciado, por haberle lastimado – Hablo Rei.

- Por no haber estado cuando más nos necesitó – Dijo Gou apenada.

Tachibana miro a sus amigos aun sorprendido por todo lo que acababan de decir, afirmo que ellos no habían tenido la culpa en nada y que si alguien debía disculparse era el, por no haber sido un buen amigo y capitán. Y como si nada hubiese pasado, Nagisa dio un salto abrazando al castaño seguido de Rei, después Gou y entre todos halaron al azabache.

Aquel día Nagisa, Rei e incluso Gou habían almorzado con ellos después de haber perdido contacto con ellos, el rencuentro había sido emotivo y claro que habían soltado alguna que otra lagrimita.

Se habían reconciliado.

H&M

Las cosas entre ellos dos se llevaban con calma, a veces había pequeños roces, pequeños besos, detalles que para muchos serían insignificantes pero para Tachibana y Nanase no.

El amante del agua creía que su mejor amigo y ahora novio, empezaba a mejorar, no siempre eran días de felicidad porque después de todos los traumas que el castaño había sufrido seguían ahí atormentándolo por las noches y a veces temía que Makoto se le ocurriera cometer alguna tontería de la que se arrepentiría.

- Estoy aquí – Le susurraba con un abrazo reconfortante.

Entrelazo sus dedos con los del oji esmeralda mientras que con la otra mano acariciaba sus hebras castañas en un intento de tranquilizar al menor.

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No se podía adivinar cuando Tachibana se encontraba bien y cuando no, porque a veces se levantaba y otras se derrumbaba completamente porque simplemente no podía olvidar todo lo sucedido, ¿Puedes olvidar que te han violado? ¿El suicidio de tu madre? ¿El ser molestado por todo el mundo en la escuela? Aunque era difícil intentaba dar todo su esfuerzo, quería convencerse de que con el apoyo de sus amigos le bastaba, con el amor de sus pequeños hermanitos le era suficiente, pero, algo faltaba.

Tal vez era la necesidad de querer tener a su madre abrazándole y diciéndole que todo estaría bien.

Pero se repetía una y otra vez que ella ya no estaba aquí, pero donde quiera que estuviera los seguía queriendo a él y a los pequeños gemelos, se intentaba convencer de que podía superar todo lo que él quisiera, intentaba cambiar pequeños aspectos para dar un gran cambio a su vida.

Aquel jueves mientras estaba en clases, se soltó el alboroto entre muchas chicas que alegaban que algo inusual había sucedido, Tachibana junto a sus amigos habían decidido ignorarlo pero cuando se dirigían hacía la azotea donde normalmente almorzaban y en su camino se toparon con alguien que realmente no esperaban ver. Yuki Aizawa tenía los ojos llorosos y el ceño fruncido, al ver al castaño bufo molesta y se fue.

- Vaya sí que está molesta – Dijo Nagisa viendo la dirección por donde la rubia se había ido.

- Si, quien sabe que le habrá pasado – Y dicho eso, todos siguieron con sus asuntos.

Al caer la tarde Haruka y Makoto caminaban de regreso al hogar del de menor estatura, escalando aquellas largas escaleras con tranquilidad, cuando volvieron a la "normalidad" habían olvidado lo que era caminar al lado del otro y al hacerlo de alguna manera se sentían completos, se habían llegado a preguntar ¿Serían capaces de separarse algún día? Y aquello les había dado un dolor en sus frágiles corazones, no en definitiva no podrían.

"Dos almas fundidas en una jamás se separan"


Lo sé, lo sé ¿Por qué tan corto? pues es solo que las cosas tienen mucho drama y este capítulo quería que fuese calmado, pero a la vez importante y que tampoco aburriera.

En resultado esto salió y en lo personal me gusto como quedo así que espero que ustedes puedan disfrutarlo también.

Y antes de despedirme quiero agradecerles a todas/todos ustedes que me han apoyado desde el inicio de esta historia .

Bien les dejo!

Chao!~ -Se va volando en su patito de hule-