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Todos los personajes pertenecen a Stephenie Meyer

VERDADES OCULTAS


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Añoranza


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-Te quiero. - Murmuré sobre su rostro, acunándolo con mis manos.

No podía creer que mi sueño se hubiese hecho por fin realidad, que su cuerpo descansara sobre la hierba del Campus boca arriba, mientras el mío se posicionaba sobre el suyo amoldándose a cada una de sus curvas a pesar de la ropa que llevábamos, sintiéndola tan pequeña y tan preciosa…

Pero sus ojos achocolatados se abrieron en respuesta, y su expresión dulce se transformó en otra totalmente diferente, la cual solo se podía asemejar al asco y al desprecio. Con el ceño fruncido me alejé un poco de ella.

-¿Qué sucede? - Pregunté confuso.

Decidí sentarme sobre el manto verde y mullido cuando con una de sus manos me empujó el pecho e hizo el amago de querer apartarme. Miró fíjamente la hierba durante unos segundos y después clavó su dura mirada en la mía, haciéndome sentir pequeño, muy pequeño e insignificante.

-Yo no te quiero, Edward. - Al escuchar mi nombre el corazón me bombeó con fuerza y sentí como el color de mi rostro se esfumaba observando aun su mirada clavada en la mía, con aquella actitud tan diferente a la que me tenía acostumbrado…

Ella sabía quién era, ella se lo había callado, pero entonces ¿por qué no me había dicho nada antes? ¿por qué había tenido la certeza de que cuando estábamos juntos nos complementábamos completamente? Me hacía sentir que yo para ella significaba lo mismo que ella para mi. Habíamos estado allí tumbados perdiéndonos entre caricias y besos, me había sentido completamente en el cielo simplemente estando en su compañía. ¿Por qué cuando me había decidido a confesarle mis sentimientos, los cuales ella ya debía haber notado, me rechazaba de esa manera?

-Se acabó. - Sentenció, levantándose y alejándose, dejándome allí clavado, roto y sin saber qué hacer.

Flexioné mis rodillas, pero por más que quería levantarme para correr tras ella y detenerla para que me diese una explicación, mi cuerpo no me respondía. Clavé mis codos en mis rodillas, y la impotencia por no poder hacer otra cosa más que quedarme allí sentado, provocó que la ansiedad terminase desgarrando mi pecho.

Un sonido molesto y estridente me distrajo por un segundo y me di cuenta que solo había sido un sueño y que aquel sonido era mi despertador, que como cada mañana, me despertaba con su "mejor" melodía. Suspiré secándome las lágrimas que aquel sueño había provocado y que por alguna extraña razón se negaban a desaparecer, después de apagarlo.

La imagen de Bella despidiéndose de mi volvió a cruzar mi mente, como hacía ya dos mañanas. Era imposible no sentirme culpable de nuevo por haberla dejado marchar sin contarle la verdad, ¿pero como iba a hacerlo? Quería hablar con ella cuando estuviésemos tranquilos, sin ningún tipo de prisa…

Me senté en la cama frotándome el cabello y sintiendo un dolor punzante en mis sienes, parecía que había dormido muy poco y bien sabía yo cuánto me había costado conciliar el sueño la noche anterior, pensando en qué estaría haciendo, en cómo estaría su padre, en si debería llamarla…

Descalzo me dirigí hacia la ducha quitándome los boxers por el camino, necesitaba relajarme un poco.

Tenía sueños de ese tipo desde hacía varios días, pero jamás me había despertado con tal nivel de ansiedad y sintiéndome tan culpable, aunque sí que cada día me sentía un poquito más así. Dejando que el agua calmase la tensión con la que me había despertado me encontré con el lazo rojo que adornaba mi muñeca.

Agaché la cabeza para observarlo y recordé la reacción de Bella al mirarlo. Justamente el mismo día en el que estaba totalmente decidido a contarle la verdad lo había visto y yo no era capaz de olvidar la expresión de su rostro cuando lo vio. Aunque también sabía que no había podido relacionar nada… pues se lo habría notado. Quizá simplemente creyó ser una casualidad.

Me puse bajo el chorro de la ducha para enjuagarme el cabello. Al menos el agua tenía ese efecto tranquilizador y ya me sentía mucho mejor, aunque las ganas de saber de ella no se esfumaban en ningún momento.

Decidido por hacer algo bien en algún momento, cerré el grifo y me sequé un poco el cuerpo antes de enrollarme la toalla a la cintura. Sin pensármelo ni un minuto más salí descalzo hacia mi habitación y cogí el móvil, pero justo en aquel momento mi hermana se había acordado también de mi. Puse los ojos en blanco y descolgué.

-Hola Alic…

-¿¡Por qué no me habías dicho antes que Charlie Swan estaba en Forks! ? - Los ojos se me abrieron de par en par sin poder evitarlo y el corazón me pegó un brinco siguiendo a continuación con un latido mucho más rápido.

-¿En… en… en Forks? - Pregunté tartamudeando.

-Sí, en Forks. - Contestó seria. Me quedé en silencio, sin saber qué decir. Mi mente solo intentaba procesar esa información. Si Charlie… estaba en Forks, Bella también. - ¡Edward! - Me llamó mi hermana.

-Yo… yo no sé… - Alice bufó.

-Me enteré esta mañana, papá lo está atendiendo en el hospital. Debo estar muy distraída últimamente porque ni me había enterado en un pueblucho tan pequeño como este, que Charlie volvía como sheriff, y mucho menos que al que habían herido y tenido como rehén en el bar de los Webber era él. - Tragué saliva ruidosamente, pero sin poder decir nada.

-Be-Bella… - Murmuré.

-Vaya… - Escuché decir a Alice. - ¡Entonces tu damisela se encuentra en Forks! ¿Verdad? - Y dio un gritito que me hizo volver a la realidad.

-¡Alice!

-¡Qué emoción hermanito! Quizá pase por el hospital a ver al sheriff, quiero ver con mis propios ojos a mi futura cuñada y…

-¡ALICE! Olvídate de eso, ella aun no sabe quien soy, ¿te has olvidado de eso? - Entonces algo mucho peor cruzó mi mente. - ¿Papá… papá atiende a Charlie?

-Sí. - Dijo en un susurro, algo que me hizo pensar en que ella se había dado cuenta de lo mismo.

-¿Y si se le ocurre decirle algo? - Me llevé una mano al cabello a punto de arrancármelo.

-Edward, tranquilo.

-¡Quizá ya lo sabe! ¿Cómo voy a poder mirarla cuando vuelva, Alice? Iba a llamarla justo ahora, pero ahora no tengo fuerzas para hacerlo, la vergüenza me carcome. - Podía sentir el latido de mi corazón aumentar con más fuerza.

-Edward, ¿puedes tranquilizarte? En todo caso, tendría que relacionar a Edward con Anthony. Quizá pensará que no ha visto a Edward en la facultad.

-Antes de irse vio el lazo de mi muñeca y tenías que haberla visto, Alice. Perfectamente puede relacionarlo conmigo, con Edward. - Escuché su suspiro al otro lado de la línea.

-En ese caso tendrás que enfrentarte a las consecuencias de no haber hablado antes.

-No he podido, Alice.

-Seguro que sí, Edward. Seguro que has desperdiciado miles de oportunidades en todo este tiempo, ¿por qué no lo admites? No has querido hacerlo. No sé si por miedo, por vergüenza o por qué, pero lo has escondido porque has querido.

-No es cierto. - Insistí.

-Sí lo es, lo sabes perfectamente. - Me quedé en silencio, en el fondo sabía que ella tenía razón.

Podía haberla detenido cuando me dio el primer beso, antes de que se metiera en su cuarto, podía habérselo dicho en alguna ocasión que estuviésemos juntos… sin embargo no lo había hecho. Estaba muerto de miedo, eso era lo que me pasaba.

-¿Qué hago ahora, Alice?

-Llámala como tenías pensado. Demuéstrale que realmente te importa, que la quieres para ti. Hazlo, Edward. Se por una vez valiente y confía en ti, la seguridad es muy importante y a ti te hace falta mucha, así que por favor si no quieres perderla comienza a actuar ahora mismo. - Una breve sonrisa se dibujó en mis labios tras escuchar a mi querida hermana, ella siempre había estado ahí conmigo, siempre me había ayudado y sabía perfectamente que ella quería lo mejor para mi, igual que yo deseaba lo mejor para ella.

-Gracias, Alice.

-Ay Edwardcito, ¿qué sería de ti sin mi? - Puse los ojos en blanco.

-Lo mismo que sería de ti sin mi. - Ella rió.

-Anda, llámala.

-Un beso, Alice y una vez más ¡gracias! - Dije colgando.

Con una sonrisa me quité la toalla que rodeaba la cintura y me colé unos boxers y después unos vaqueros. Alice siempre sería esa persona que conseguiría lo que se propusiese conmigo, y yo lo único que podía hacer era dejarme llevar por ella.

Cogí una vez más el móvil y busqué el número de Bella, pero justo en ese momento tocaron la puerta de mi habitación ¿Quién sería el inoportuno que se atrevía una vez más a chafar mis planes? Con cara de pocos amigos me dirigí hacia la puerta y la abrí de un tirón.

-¡Ey, Edward! - Jacob… ¿Quién iba a ser? Elevó una ceja. - ¿Te has levantado de mal humor? - Después miró mi pecho descubierto aun. - ¿O es que te he hecho salir corriendo de la ducha? - Preguntó riendo.

-Cierra el pico y siéntate para ver la televisión, tengo que hacer una llamada.

-¿A Bella? - Puse los ojos en blanco y señalé la tele elevando las cejas. Él solo me lanzó una mirada divertida y se giró.

Suspiré profundamente e hice caso a lo que Alice me había dicho. Si no le había contado la verdad, había sido porque no había querido. Vi su nombre iluminado por la franja azul y pulsé la tecla de llamada, notando como mi corazón aumentaba el ritmo e incluso los oídos comenzaban a pitarme.

-¡Hola, Anthony!

-¡Hola, Bella! ¿Cómo estás? - Suspiré lleno de alivio al escuchar "Anthony".

-Bien, bueno ahora mismo salía hacia el hospital. Mi padre está mucho mejor, solo ha sido un susto gracias a Dios. - Suspiré más tranquilo por sus palabras.

-No sabes cuánto me alegro, te dije que tu padre saldría de esta.

-Sí, menos mal, aunque el doctor que lo atiende también es muy bueno. - Nos quedamos en un silencio incómodo y aunque no quería dejar de hablar con ella, no sabía qué decirle.

-Quizá debería colgar, me has dicho que salías al hospital.

-Oh, no, no te preocupes… Tenía… - Escuché su suspiro. - Tenía ganas de hablar contigo. - Mi estómago se retorció de felicidad y miles de mariposas revolotearon haciéndome sentir incómodo pero feliz.

-La verdad, es que yo también tenía ganas de escucharte, perdona por no llamarte antes, entonces. No quería molestar.

-Es imposible que tú molestes, imposible. - Murmuró. Su afirmación me hizo sonreír sin poder evitarlo.

-Eso me satisface. No me había dado cuenta de hasta qué punto te echaba de menos hasta que he escuchado tu voz. ¿Puedes creerlo? - No sabía como esas palabras habían salido de mis labios, pero me sentí mucho mejor al pronunciarlas. Su risita me hizo sonreír de nuevo.

-Sí, a mi me ha pasado lo mismo. Al menos te has decidido a llamarme, pensaba que ya te habías olvidado de mi.

-Eso es imposible, Bella. - Contesté automáticamente. - ¿Sabes cuándo volverás?

-Bueno… mi padre ya está mejor y creo que perfectamente puedo volver el fin de semana para empezar de nuevo las clases el lunes. - Cuatro días más sin verla me parecían una eternidad, pero comprendía perfectamente que quisiese estar con su padre. - ¿Te parece tanto tiempo como a mi? - Preguntó dejando escapar una risa.

-Sí, un poco. - Escuché su suspiro.

-¿Sabes qué?

-Dime.

-Siento que… que estamos en el filo de la navaja y sinceramente, tengo ganas de hablar contigo sobre todo lo que nos está pasando…

-Sí… me debes una cita.

-Y estoy deseando volver para saldar esa deuda. - Reí.

Volvimos a quedarnos en silencio y en ese momento me di la vuelta, viendo a Jake de rodillas en el sofá mirándome y saludándome con la mano. Después la llevó hacia su muñeca señalándome el reloj. Suspiré de mala gana y me giré de nuevo.

-Tengo que dejarte. Jake está haciéndome señales.

-Oh, claro, tú ahora tienes clase, yo tengo que ponerme al día en cuanto vuelva.

-Si quieres puedo ayudarte.

-Sería un placer. - Y sonreí otra vez, imaginándome a los dos en mi habitación, como hacía ya cinco años, hablando sobre literatura, aunque ahora la diferencia era que ella hablaría más. - Entonces te dejo, no quiero que Jake piense que le estoy robando a su amigo.

-Ya lo has hecho, así que puedes sentirte culpable. - Ella rió. - Mañana volveré a llamarte, un beso.

-Otro para ti. Gracias, Anthony. - Y aquel nombre me hizo volver a la realidad. Suspiré sintiéndome imbécil y colgué.

Ella le hablaba a Anthony que aunque era yo… me hacía sentir un completo estúpido. Cuándo ella volviera haría lo que hiciese falta para por fin decirle mi nombre real.

-Hasta las trancas. - Escuché decir a Jake. Puse los ojos en blanco, cogí mi bandolera y me dirigí a la puerta de la habitación para salir.

-Vámonos.

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-Jake, ¿qué le pasa a tu móvil? - Escuché preguntar a Laurent burlonamente. - ¿No será que has acabado pillado por alguna preciosidad?

-Sí, Jake desde el lunes no para de usar su móvil cada cinco minutos y eso es peligroso. ¿No crees que necesita ayuda Alec? - Siguió el pesado de James.

-Dejad a Jake en paz, él sabrá lo que se trae entre manos. - Contestó Alec provocando que sonriera aun mirando mis apuntes. - Desde luego yo no pienso aguantar lloriqueos si le rompen el corazón. -Negué con la cabeza.

Era evidente que Jake estaba muchísimo más feliz desde hacía días y que hablaba de manera menos machista de las mujeres también. Quizá esa tal Leah consiguiera hacer volver a mi viejo amigo.

Seguí a Jake con la mirada cuando sin decir palabra desapareció del aula tras la puerta.

-¿Hemos dicho algo malo? - Preguntó James.

-A veces deberías mantener el pico cerrado. - Dije pero con la mirada clavada en mis apuntes.

-Habló el que las mata callando. - Se burló Laurent.

-Ese comentario está fuera de lugar. - Contesté.

-Yo sigo sin creerme que no te hayas beneficiado a una mujer. - Continuó James, encendiéndome los nervios.

-Ey, chicos dejadlo ya. - Habló Alec.

-¿A vosotros os dicen lo que tenéis que hacer? ¿Os sentís mejor pareciendo los duros de la Facultad? Adelante, yo no intentaré que dejéis de serlo, pero deberíais respetar la manera que tienen otras personas de vivir. Respeto vuestra visión de ver la vida pero no la comparto, ¿hay algo de malo en eso? - James y Laurent comenzaron a reír, mofándose de mi.

-Edward, no me lo puedo creer. - Dijo James. - ¿Estás enamorado de esa preciosidad castaña y aun no has tenido el placer de...?

-Ni se te ocurra acabar. - Lo corté, apretando los puños al recordar la escena de la fiesta. - Eso no es asunto tuyo y mejor me voy, ya me he hartado de vuestras idioteces.

-Adelante asexual. - Escuché a Laurent.

Intentando ignorar el roce que había tenido con Laurent y James, caminé hacia la cafetería para procurar, al menos, concentrarme en mis apuntes, ya que tenía una hora libre de clase. Seguramente Jake se había ido con la tal Leah y le resbalaría todo lo que aquellos tres hubiesen hablado, pero yo no entendía aun como podía haber gente tan baja como ellos.

Suspiré dejando el cortado que había pedido en la barra en la mesa y abrí mi carpeta sacando los apuntes. Me era imposible concentrarme y más cuando me sentía así de nervioso después de escuchar las palabras de James y Laurent. Nunca sería capaz de entablar una amistad, bueno, excepto con Jake… y Bella.

-¡Ey, Edward! - Levanté la cabeza al escuchar la voz de Tanya.

-Hola, ¿cómo va? - Pregunté.

-Bien, iba a ir a la biblioteca, porque no tenía otra cosa qué hacer, pero ¿te importa que te acompañe? - Preguntó señalando la silla. - Bueno quizá estabas ocupado. - Dijo bajando el brazo y mirando mis apuntes.

-Ah, no te preocupes, de todas maneras era imposible concentrarme. - Contesté recogiendo la pila de folios para guardarlos en la carpeta.

-¿Problemas amorosos? - Elevé una ceja mirándola confundido ante su repentina preocupación desde hacía unos días por mi estado emocional. - Venga, Edward, cuéntamelo. - Miré sus ojos color miel, y no sé por qué decidí abrirme a ella.

-¿Conoces a Bella?

-Sí. - Contestó automáticamente provocando una vez más que me sintiese extraño. ¿Debía confiarle a ella lo que me pasaba? Ante la duda me quedé callado. - Te gusta. - Afirmó. Suspiré. Si ella supiera lo que sentía por Bella… - Yo creo que no te conviene. - Mi ceño se frunció en respuesta y la miré confuso. Ella suspiró.

-¿Por qué? - Pregunté en tono de voz alto ante la sorpresa de su respuesta.

-No es como piensas. Créeme, está jugando contigo. Sé que le has dicho que te llamas Anthony, pero ella sabe perfectamente quien eres. - Tragué saliva ruidosamente y sentí como la sangre abandonaba mi rostro.

-Tú… tú, ¿cómo sabes que…?

-Oh, cariño, ella misma me lo ha dicho. - Abrí mis ojos asombrado por aquello. No podía ser.

-Pero no puede ser, ella no…

-Lo sabe, Edward. - Dijo en tono mandón. Abrí la boca varias veces sin poder emitir ningún sonido.

Lo que me estaba diciendo Tanya no tenía ningún sentido, pero entonces ¿cómo sabía ella que yo le había dicho a Bella que me llamaba Anthony? No podían ser muy amigas si me hablaba así de ella… ¡Ni si quiera iban a la misma clase! Aunque sabía que conocía a Aaron, que iba a la clase de Bella…

-Sé que te cuesta aceptarlo y más si te gusta tanto… pero tienes derecho a saber que te está engañando y que mereces a alguien mejor. Odio las injusticias y… - Dijo clavando su mirada en la mía. Sentí el calor de su mano sobre la mía y la retiré de inmediato, al darme cuenta de por dónde iban los tiros.

-No tienes ni idea de lo que ella y yo sentimos. - Gruñí bufando por la nariz. - Y desde luego ese alguien mejor no eres tú Tanya. No vuelvas a hablar así de ella, ¿me entiendes?

-Pero Edward, cariño, yo solo intento ayudarte… el día que ella se canse de ti…

-Déjalo Tanya. Adiós. - Dije cogiendo mi bandolera y alejándome de allí.

¿Era imposible encontrar a alguien en quien confiar? ¿Tomaría represalias ahora Tanya por haberla dejado así? ¿ Y si era ella ahora la que se encargaba de decirle a Bella la verdad? ¿Y si utilizaba alguna mentira para empeorarlo todo? ¿Cómo no me había dado cuenta antes de su mirada hacía mi?

Me golpeé la cabeza con el puño. ¿Era imbécil? Aunque aun no entendía como Tanya sabía toda esa historia, estaba completamente seguro de la inocencia de Bella. Ella no podía actuar de esa manera, no era propio de ella.

Me detuve de inmediato cuando vi a Jake sentado en un banco hablando con una chica morena. A pesar de la considerable distancia que había entre nosotros parecía feliz, nunca lo habías visto tan natural como se estaba desenvolviendo con esa chica. ¿Sería ella Leah? Estaba casi seguro… Ni siquiera se estaba acercando a ella más de lo necesario, solo hablaban y para que Jake solo hablara con una chica…

-¿Anthony? - Me giré al escuchar la voz de Rosalie.

-Hola. - Dije algo desanimado, dirigiéndome también a su novio.

-¿Cómo estás?

-Bien, aunque he estado mejor sinceramente.

-¿La ausencia de Bella te trastorna? - Noté como la rubia le daba un codazo a su novio, pero él ni se inmutó. - El otro día no me presenté, soy Emmett.

Estreché su mano sin atreverme a decir "Anthony", así que me quedé callado. Me quedé mirando a Rosalie ante la duda de advertirle que Tanya no era trigo limpio, pero me abstuve, quizá eso implicaba explicarle demasiadas cosas que en ese momento no quería explicar.

-Algún día podríamos salir los cuatro, cuando Bella vuelva, estoy seguro de que estará encantada. - Dijo él, provocando que una sensación agradable se instalara en mi cuerpo al imaginarme con Bella en esa situación.

Desearía conocer a sus amigos, además, parecían bastante normales, no como la panda de trogloditas con los que tenía la mala suerte de dar.

-¿Te estamos entreteniendo? - Preguntó Rosalie.

-No, en realidad ni sabía a dónde iba a ir. Me quedan… - Miré el reloj del móvil. - 35 minutos libres. - Y lo guardé de nuevo en el bolsillo.

-¿Quieres venir a la cafetería? - Suspiré, no quería encontrarme de nuevo con Tanya, aunque dudaba que se encontrase ya allí, seguramente había ido a molestar a alguien más.

Ni que decir tenía que me había sorprendido su actitud, no decepcionado, pues a penas la conocía, pero pensaba que era otro tipo de persona y comportándose como se había comportado conmigo hacía unos minutos, me había demostrado no ser mejor que Lauren o Jessica. ¿Pero qué iba a perder? Deseaba conocer el círculo de amistades de Bella y ¿por qué no comenzar a conocerles? Así que con un asentimiento le contesté y me dirigí con ellos a la cafetería.

-¿Entonces nunca has tenido novia?- La cara de perplejidad de Emmett me hizo sonreír. Su expresión era diferente a las de James o Laurent, más bien parecía un niño al que le habían contado cómo se hacían los niños por primera vez.

No había sido difícil establecer una conversación con ellos dos, pero más bien me había sentido incómodo. No porque la conversación que estuviésemos manteniendo no fuera de mi agrado, simplemente hablábamos de trivialidades y cosas sin importancia, pero la actitud de ellos dos…

Emmett no era capaz de estar separado de Rose de ninguna de las maneras. Envidia sentía cada vez que su mano estrechaba la de ella para besarla, o cuando ella se quejaba porque la interrumpía mientras estaba hablando, o cuando se miraban con una sonrisa cómplice por algo que yo no había captado…

-No he encontrado a la chica perfecta para mi. - Contesté.

-¿No la has encontrado? - Preguntó Rose con una sonrisa, haciendo que pensara mejor lo que acababa de decir.

-Bueno… - Pronuncié notando como mi corazón comenzaba a latir fuertemente. Agaché la cabeza con una sonrisa.

Cada vez que recordaba los besos con Bella me estremecía de pura satisfacción. Recordar sus cálidos y suaves labios me hacían sentirme en le mismísimo paraíso, sus manos perdiéndose en mi cabello, su cuerpo pegado al mío… Echaba tanto de menos el verla por los pasillos, el escuchar su risa, observar sus sonrojos, sus ojos al mirarme…

-¿No es tierno, osito? - Preguntó Rose provocando que alzara la cabeza para mirarla. Había apoyado su cabeza en el hombro de Emmett y este la rodeaba con sus fuertes brazos. -Tú también me tenías que haber esperado.

-Y tú tenías que haber llegado antes. - Desvié la mirada sintiéndome incómodo.

-Esa chica es Bella, ¿verdad?

-Sí… - Dije agachando la mirada. La mano de Rose dio un apretón a la mía.

-Entonces, házselo saber… - Dijo guiñándome el ojo. - No te arrepentirás.

Lo que Rosalie no sabía era que antes de confesarle mis sentimientos, debía decirle toda la verdad… Y esa verdad estaba muy cerca, a tan solo cuatro días de salir por fin a la realidad.


Aquí por fin, subo el siguiente capítulo. Lo siento, sé que he tardado esta vez mucho en subir capítulo, pero para que me entendáis, algo muy parecido a lo que le pasó a Bella en el capítulo anterior me pasó a mi y tuve que dejarlo todo para viajar de urgencia... Lo siento mucho... pero bueno al menos ya estoy de vuelta :)

En el siguiente capítulo Bella vuelve... ¿qué pasará? ¡Ains!

Noe, lexa0619, Julimuliluli De Cullen, Cullen Vigo, Marylouu, BABYBOO27, isabela91, Chuvi1487, claudi17, Jos WeasleyC, PatriciaaJayme17, Milhoja, Tutzy Cullen, LeslieCullen-7, Lynn, Ally Masen, joli cullen, GRACIAS! :)

Lynn, ay estas conexiones... la mía también me iba muy mal, pero creo que se debía al otro ordenador que tenía... jajaja porque ahora me va muy bien... ¡A ver si de una vez Edward habla!

Noe, ains!¡ espero pronto capítulo! ¡que bien eso de volver y encontrarme tres de golpe! jajaja me puse las botas... un besito guapaa! :)

Nos leemos en el próximo, espero subir pronto, un besito :)