Capítulo 10: La mascota de Mike
Había pasado unos días, desde lo que pasó en Canterlot. El potro blanco estaba sentado al frente de una puerta que sobresalía de la tierra a un lado de su hogar, era la entrada a su laboratorio. Estaba apretando algunos botones en su brazalete mientras veía por una pantalla holográfica, las calles de Ponyville, como si fuera en primera persona ya que se observaba como en la pantalla, la cámara se movía como si alguien estuviera caminando y además pasaba algunos ponis por la pantalla, uno que otro poni en la cámara saludando.
Mike estaba concentrado en la pantalla y apretaba un botón direccional que era arriba. Había pasado como dos minutos y alguien se acercaba al potro lentamente hasta quedar frente al aludido. Mike levantaba la vista para mirar con seriedad a una cebra. Era nada menos que Zecora, pero tenía una mirada inexpresiva y sus ojos no tenían pupilas.
—Muy bien. Ya estás aquí y ahora…— decía mientras apretaba unos botones haciendo que la cebra se reverenciara ante él con su mandíbula tocando el suelo. En eso, dejaba ver que tenía colgando una bolsa en su costado —Así está mejor. Je, je. Pero falta esto— apretaba otro botón del brazalete.
—Amo Mike. Tu esclava ha traído un regalo para usted gran, apuesto y poderoso Mike— mencionaba de forma automática Zecora.
—Así está mucho mejor. Je, je— decía con una sonrisa burlona y apretaba unos botones para que la cebra se levantara, agarraba la bolsa con sus dientes para dejarlo frente del potro para luego reverenciarse de nuevo ante él. Mike dejó de tocar su brazalete para agarrar la bolsa con sus cascos delanteros, lo abría para ver y sacaba el contenido que traía. Era nada menos el amuleto del alicornio —Muy bien, ya tengo el amuleto del alicornio. Éste peligroso objeto, es mejor que lo tenga yo que una cebra que habla con rimas para que no caiga en malos cascos— comentaba guardando el amuleto dentro de la bolsa y lo cerraba —… Creo que así es mejor, que meterme en la casa de alguien como si fuera un malandro o algo así— decía encogiéndose de hombros para luego mirar a la cebra que seguía reverenciada ante él —… No puedo dejarte ir así como así. Ya suficiente tengo que andes de chismosa diciendo por ahí que el amuleto desapareció o te lo robaron y sé que irás con esas ponis, y el primero que sospecharan, es de mi… eso no sería novedad— agregaba con fastidio.
—Sí y además de lo que pasó en ese día, cuando le cerraste el hocico a la nalgona del sol. Te tienen en la mira. Observándote, estudiándote hasta de acosadoras son. Ji, ji— daba una risita burlona la gatielaga que estaba en la puerta del laboratorio que se había abierto. El potrillo rodaba sus ojos fastidiado.
—Bueno, es mejor meterla en el laboratorio, antes de que mis padres la vean— Mike se levantaba del suelo para luego apretar unos botones haciendo que Zecora se levantara poniéndose firme y empezaba a caminar pasando a un lado de la felina para entrar a una especie de ascensor igual que Cat. El potro iba a entrar también, pero en eso, su madre lo llamó.
— ¡Mike! ¿¡Puedes venir un momento, por favor!?— gritaba Nathaly desde la mansión. Mike tenía que acudir a su llamado, pero antes, le ordenaba algo a la gatielaga.
—Cat, encárgate tú de la cebra, pero esta vez, no es un lavado de cerebro, si no intenta borrarle la memoria a la cebra para que no recuerde que nunca en su vida, obtuvo el amuleto del alicornio— decía con seriedad.
—Ok, amo Mike. A la orden— decía Cat con una sonrisa y se ponía firme con una garra en su frente sin dejar de volar.
—También quiero que guardes esto en la bodega— el potro le lanzaba la bolsa con el amuleto a la felina que lo atrapó con su cola. Ella lo miraba cambiando su expresión a enfadada.
—Ok, su "majestad" ¿También quieres que te dé un masajito o que le dé un masaje a los flancos de ésta cebra?— preguntaba la gatielaga con sarcasmo y enojo.
—No me vengas con eso, Cat. Solo haz lo que te ordené ¿ok?— mencionaba mirándola con seriedad haciendo que la aludida suspirara con frustración.
—Ok, ok. Como órdenes y todo eso— decía con aburrimiento ahora. El potro rodaba sus ojos para luego empezar a caminar hacia la mansión. La felina lo veía irse para después girar su cabeza para observar a Zecora que estaba en el ascensor dándole la espalda, pero aún tenía su cola fuera del lugar —…— Cat iba a usar el brazalete que tenía en su muñeca izquierda para controlarla, pero en eso, con rabia le dijo —Entra de una buena vez, estúpida cebra blanca con rayas negras— decía frustrada y apareció una bota en una de sus dos patas para darle una patada en la retaguardia de Zecora, para que entrara completamente dentro y se chocaba contra la pared para luego caer al suelo quedando de cabeza y con las patas traseras en el aire, estaba como si fuera una muñeca de trapo —Estúpida cebra negra con rayas blancas… o ¿Era blanca con rayas negras?... ¡Ay, a mí que me importa eso!— exclamaba enojada entrando al ascensor y se cerraba la puerta cuando entró.
Mientras tanto, con Mike
El potro entraba a la mansión para luego cerrar la puerta detrás de él.
— ¡Mamá! ¿¡Donde estás!?— exclamaba para saber en dónde estaba.
— ¡Estoy en la cocina, Mike!— exclamaba Nathaly proveniente de la cocina. El aludido caminaba hacia allá con tranquilidad. Al llegar, observaba a su madre dándole la espalda, pero se notaba que brillaba su cuerno agarrando lo que parecía una botella de leche echándolo en algo.
—Mamá ¿Qué haces?— preguntaba Mike confundido. La susodicha giraba su cabeza para ver a su hijo con una sonrisa alegre.
—Me alegro que estés aquí, mi querido hijo— decía con una alegría muy confusa para el potro ya que no la había visto tan feliz. La unicornio daba media vuelta para juntar sus patas como tapando algo —Te tengo una sorpresa para ti. Sé que no pediste nada y no pides nada…
—Si… no pido nada, porque no necesito nada que no me sirva— pensaba Mike con fastidio.
—Sé que te cuesta hacer amigos…
—No tengo amigos… Solo una media amiga que solo está para ser una conejilla de indias o para revolverle ese pequeño cerebro ilógico que tiene— decía en su mente.
—Así que… esto… me lo he encontrado en Ponyville cuando estaba comprando los víveres y era muy lindo, y adorable… Así que me lo traje para que pudiera jugar contigo— decía Nathaly con una sonrisa.
—Mamá, si trajiste un animal de la calle, mejor devuélvelo. Son callejeros y pueden morder— decía el potro mirando con seriedad a su madre.
—Sí, lo sé, p-pero éste no morderá… además no podía dejarlo ya que me daba maullidos muy tierno, pidiéndome que lo lleve a casa— decía ruborizada.
—O será que quiere robarte la comida— rodaba sus ojos, pero en eso, se daba cuenta de lo que dijo — ¿Maullido? ¿Es un gato?— preguntaba curioso.
—Sí. Es el gato más lindo que he visto en toda mi vida. Ven para que lo conozcas— decía Nathaly con una sonrisa para darle la espalda de nuevo. El potro con curiosidad, se acercaba a su madre pasando a un lado de ella, pero al hacerlo, se detenía en seco y con los ojos bien abiertos al ver a ese gato que se trajo la unicornio. Estaba impactado, no se podía creer lo que observaba hasta pensaba que no se esperaba verlo tan pronto.
Era un lindo gatito negro que estaba frente a un tazón tomando leche con su lengua para luego alzar su vista y veía con unos ojos amarillos a la yegua.
—Miau— daba un maullido tierno y seguía tomando leche con su lengua.
— ¿Pero qué rayos? ¿Dark Soul? ¿Qué hace aquí? No me esperaba verlo tan pronto… No estoy preparado para esto— pensaba el potro en shock observándolo y temeroso al ver que el gatito lo miraba fijamente con una sonrisa adorable.
—Awwwww ¿No crees que es el gatito más adorable que has visto, hijo?— preguntaba la unicornio con una sonrisa mirando a Mike.
—… Emmmm. Sí, sí. Es muy… adorable— decía mirándola con una sonrisa nerviosa ya que miraba un momento a Dark y luego a Nathaly como si estuviera temiendo por algo.
—Si… espero que te haya gustado tu regalo, hijo— decía su madre con una sonrisa maternal mientras se sentaba en el suelo con sus flancos para luego abrazar al potro.
—Mamá ¿Qué haces? Me avergüenzas— mencionaba Mike avergonzado de que el gato lo viera fijamente, pero luego seguía tomando leche.
— ¿Por qué? Si aquí no hay nadie… excepto el gatito, claro. Ji, ji— daba una risita la yegua de forma bromista.
—Si supieras, mamá— pensaba separándose del abrazo de Nathaly —Mamá, no te hubiera molestado, si no es mi cumpleaños y además que tu cumpleaños se acerca o sea lo que haces, no tiene sentido— decía confundido.
—Pues claro que tiene sentido, aunque no sea tu cumpleaños, quise que tuvieras una mascota para que no estuvieras solo… y no digas que está el escuadrón, porque sabes que ellos están en esas… misiones y además es bueno que tengas… un amigo por así decirlo— decía la unicornio con una sonrisa y acariciaba la cabeza del potro.
—…— Mike miraba al supuesto Dark que lo veía fijamente con esa sonrisa, ya se había tomado la leche. El pequeño miraba a su madre y tenía que pensar en algo, y además para que no note lo nervioso que estaba —Ay mamá. Sabes que tener un gato es una gran responsabilidad… Y ya tengo muchas responsabilidades— decía para poder convencerla de no tener un gato y así llevárselo.
—Hijo. No hace falta que te responsabilices del gato, yo lo haré. Je, je. Solo que lo único que te pido, es que juegues con él como un potrillo de tu edad con una mascota— comentaba la yegua sin dejar de sonreír con alegría.
—Pero mamá…— fingía quejarse para no tenerlo, pero la unicornio lo interrumpió.
—Por favor, hijo. Solo inténtalo por éste día ¿sí? Y mañana me dices, y si no lo quieres… Lo devolveré, se lo daré a un refugio de animales… yo pensaba que te haría feliz tener una mascota, que te divirtieras con él y así ver ésta lindurita por la casa… … pensé que hacía lo correcto… de que mi hijo se divierta con una mascota que su madre le trajo… porque se preocupa mucho por él… y también decirle que lo quiere mucho…— decía Nathaly dramática, deprimida y teniendo las orejas bajas haciendo que Mike rodara sus ojos fastidiado ya que conocía muy bien a su madre cuando se ponía así.
—Ok. Ok. Lo intentaré por ÉSTE día, mamá— al decir eso, la unicornio cambiaba su expresión a una de alegría.
—Me alegra escuchar eso, hijo. Sé que no te arrepentirás— decía la yegua abrazándolo contra su pecho avergonzándolo. En eso, escuchaban un maullido del gato que se acercaba a ellos. Nathaly rompía el abrazo y los dos observaban como Dark se acercaba a ellos para luego pararse a un lado del potro, y lo que hacía después fue restregar su cabeza contra el pecho de Mike mientras ronroneaba. El aludido estaba muy nervioso y tembloroso de que hiciera eso haciendo que lo confundiera mucho también —Awwwww. Por lo visto le agradas— decía con ternura al ver la escena.
—Aja— estaba muy incómodo de tenerlo pegado a su cuerpo.
—… Hijo ¿Qué te parece si… tú, yo y éste lindo gatito, vamos al parque para que juguemos, te parece bien?— preguntaba la yegua con una sonrisa alegre.
—No lo sé… ¿No tienes que ir a trabajar?— preguntaba intentando alejarse del gato, pero lo seguía.
—Sí, pero quise tomar éste día para tener un tiempo de calidad con mi hijo— decía su madre con alegría de pasar un tiempo de calidad entre madre e hijo ya que hacía un tiempo, se sentía triste de no poder estar un tiempo con su hijo, como si ella fuera una molestia hasta que un día, se le ocurrió tomar el día y por casualidad del mundo, se había encontrado al gato en la calle mientras estaba comprando.
—…— Mike suspiraba fastidiado, porque sabía que no podía negarse para no entristecerla —Ok, mamá. Vamos al parque entonces.
—Genial— Nathaly contenta, se levantaba del suelo con algo de rapidez —Espera aquí, iré por mi bolso— decía galopando saliendo de la cocina.
—…— el potro rodaba sus ojos para luego mirar al supuesto Dark. Observaba un momento de que su madre no estuviera cerca hasta que se reverenciaba ante el felino —Amo Soul. No esperaba verlo tan pronto, aunque pasaron dos años, pero aun así sigue siendo pronto. Así que ¿Qué le trae en mi hogar, amo Soul?— preguntaba sin levantarse.
— ¿Miau?— el gato lo miraba con la cabeza de lado confundido.
—Emmmm. Si o sea ¿Qué le trae por aquí? ¿Viene a ver cuánto he progresado o viene a ver a mi nuevo escuadrón, o viene a ver mi tecnología, o la mejorada araña mental?— preguntaba de nuevo, pero su única respuesta fue un maullido — ¿Qué? No lo entiendo, amo ¿Qué tratas de decirme?— preguntaba confundido, pero en eso, el supuesto Dark restregaba su cuerpo contra de él —No, en serio ¿Qué me quieres decir? ¿Puedes hablarme en español?— preguntaba fastidiado agarrándolo con sus cascos para tenerlo al frente y lo veía a sus ojos amarillos, pero lo que hizo fue dar otro maullido tierno —No te entiendo nada, amo Soul… Mmmmmm— se quedaba pensativo — ¿Me estas poniendo a prueba, amo Soul? ¿Es eso? ¿Qué tenga que descubrir lo que tratas de decir?— muchas preguntas hacía, estaba confundido, pero el felino, solo maullaba.
—Ya regresé, hijo… ¿Qué haces?— preguntaba Nathaly regresando a la cocina con un bolso en un costado y veía confundida al ver a Mike sosteniendo al gato en sus cascos.
—Emmmmm. Nada. Solo veo que no tenga nada de esas malignas garrapatas. Je, je— se reía nervioso bajando al felino que daba un maullido.
—Ok, hijo— decía con una sonrisa radiante —Así que vamos al parque— con su magia, atraía al supuesto Dark para ponerlo en su lomo para luego empezar a caminar y salía de la mansión seguido del potro que tenía una expresión de fastidio al tener que perder su tiempo en el parque —… Por cierto, hijo. No le pusiste nombre. Así que ¿Cómo le llamaras?— preguntaba su madre.
—Dark— decía sin vacilar y más que el gato lo miraba fijamente del lomo de Nathaly. Le penetraba su alma con esa mirada ya que pareciera como si lo estuviera juzgándolo con solo verlo.
— ¿Dark?... No me convence— se quedaba pensativa.
—Mamá, es mi "gato". Así que lo llamo como quiero— decía molesto.
—Ok, ok. No hace falta que te enojes, hijo. Es tu gato y respetaré el nombre que le pongas… aunque ¿Qué te parece si lo llamamos pachoncito?
— ¡Mamá!— exclamaba muy molesto haciendo reír un poco a la unicornio.
Un rato después, en el parque
Se observaba al felino negro mirando una mariposa volando encima de su cabeza y él alegre, intentaba atraparlo saltando, pero la mariposa lo esquivaba y salía huyendo.
—… Pensé que cuando vería de nuevo al amo Soul, no se… pensé que haría una gran entrada y explotaría algo… hasta pensé que estaría manipulando a mamá… … o sea no sé… se está haciéndose pasar por gato al estar mi madre o… esos "miaus" es una prueba que debo descifrar— Mike estaba perdido en sus pensamientos hasta que fueron interrumpidos por su madre que le pasaba algo con su magia.
—Hijo, no te quedes ahí. Levántate y juega con el gato— decía Nathaly pasándole una bola de estambre.
—Mamá, esto no tiene sentido o sea hubiera sido mejor un perro ya que así en éste lugar si se puede jugar mejor con él— al decir eso, sentía un escalofrío en su lomo. No hacía falta voltearse ya que el gato lo estaba viendo fijamente con esa sonrisa tierna, como si se hubiera molestado, aunque no lo demostraba.
—Sí, lo sé, pero tienes que hacerlo ¿recuerdas lo que dijiste?— preguntaba la unicornio mirándolo con una ceja alzada. El potro suspiraba fastidiado.
—Ok, mamá— agarraba la bola de estambre y se lo lanzaba al felino que lo atrapó con sus garras para luego jugar con él haciéndolo rodar por el suelo —… A todo esto ¿De dónde sacaste la bola de estambre?— preguntaba mirando a su madre extrañado.
—… Emmmmm— se ponía un poco nerviosa. En eso, el potro podía ver sobresaliendo del bolso de la yegua uno de esos donde rascaban los gatos sus garras, pero en miniatura y la aludida ocultaba eso disimuladamente, aunque ya era tarde.
—Mamá— la miraba con seriedad. La susodicha suspiraba resignada.
— ¿Qué quieres que te diga? Tener a un hijo que construyó al escuadrón Omega con partes felinas, que construyó algunos robots con partes felinas, que a ti te gusten de repente mucho los gatos. Así que bueno, se me pegó tu manía y me gusta también mucho los gatos hasta tenía preparado por si encuentro un gatito tierno por ahí— Nathaly miraba a otro lado muy sonrojada.
—Ya veo…— no sabía que decir y tenía una gota de sudor en la nuca, pero en eso, se escuchaba tres voces con ternura. El potro giraba su cabeza para ver a tres potrillas que estaban con el supuesto Dark y el aludido las miraba con esa sonrisa.
—Awwwwww. Que tierno gatito— decía Sweetie Belle que le acariciaba su cabeza. Él lo aceptó con gusto hasta ronroneaba.
—Sí, es muy adorable— mencionaba Applebloom que lo miraba fijamente y lo acariciaba en su lomo.
—Sí, solo mira esos ojos. Están geniales— agregaba Scootaloo con una sonrisa y lo acariciaba también.
—Oye, mira ¿No son amigas tuyas, hijo?— preguntaba Nathaly mirando como las potrillas se divertían con el gato.
—No— decía simplemente levantándose del suelo para acercarse a esas tres potras —Oigan, ustedes tres ¿Qué están haciendo con mi… gato?— preguntaba con seriedad. Las tres aludidas miraban al potro sorprendidas de verlo ahí.
—Oh. Hola Mike. No te habíamos visto— decía la potrilla amarilla apenada.
—Sí. Ya que pensamos que un potro amargado como tú, nunca vendr…— la potra pegaso tapaba el hocico de la pequeña unicornio. Mike miraba eso con una ceja alzada.
—Lo que mi amiga quiso decir, es que un potro como tú, nunca vendría aquí— decía Scootaloo con una sonrisa nerviosa.
—Sí y además que ésta es la primera vez que te vemos pasar por aquí— decía Applebloom extrañada de verlo ahí.
—Bueno, la verdad no pasaría aquí, si no fuera por mí… gato… — decía fastidiado.
— ¿Tu gato? Espera ¿Es tu mascota?— preguntaba Sweetie quitando el casco de su amiga para poder hablar.
—Algo así— alzaba sus hombros sin importancia.
—Vaya, quien lo diría, o sea el escuadrón tiene partes felinas y tienes a un gato de mascota. Todo tiene sentido— mencionaba la pequeña pegaso con una sonrisa burlona.
—La verdad es…— la potra amarilla fue interrumpida por Mike.
—Ni se te ocurra decir eso— decía con seriedad.
— ¿Decir qué? Solo quería decirte que es lindo que tuvieras una mascota.
—Sí, demostrando que no eres un amargado, antisocial…— Scootaloo tapaba el hocico de la pequeña unicornio de nuevo para que se callara.
—Ok. Éste día estaba "bien" hasta que llegaron tres lindas potrillas con sus tres lindos flancos para amargarme más el día— mencionaba el potro con burla y fastidio, pero al escuchar lo que dijo las molestó y aparte las hizo sonrojarse mucho.
—O-oye. Nosotras no te amargamos la v-vida— se quejaba Applebloom molesta y aun sonrojada.
—Las únicas que amargan la vida, son Diamond Tiara y Silver Spoon— decía Sweetie aun con el sonrojo.
—Si… e-ellas son las que fastidian el día a uno— mencionaba la potra pegaso sonrojada.
—En eso, no se los discuto— decía Mike dándoles la razón. En eso, se acercaba la yegua a un lado del potro.
—Hola niñas— saludaba Nathaly a las tres potrillas.
— ¡Hola, señora Bluer!— le saludaban de vuelta con una sonrisa.
— ¿Qué hace aquí, señora Bluer?— preguntaba la potra unicornio con curiosidad.
—Estoy aquí pasando algo de tiempo con mi hijo…— la unicornio abrazaba con una pezuña a su hijo que se apenaba —… Y con el gato— decía con una sonrisa mientras acariciaba la cabeza del felino que ronroneaba.
—Ya veo… y ¿Podemos jugar con él, señora Bluer?— preguntaba de nuevo y las tres potrillas sonreían.
—Je, je, je. Claro niñas, pueden jugar con él… y además mi hijo puede jugar con ustedes también.
— ¿¡Que!?— exclamaba viendo a su madre sorprendido.
—SI hijo. Así te divertirás más con tus amigas aquí— decía Nathaly cerrando los ojos y dándole una sonrisa.
—Que no son mis amigas— mencionaba fastidiado.
— ¿Cómo qué no? Si estaban hablando como si fueran unos buenos amigos y además hay posibilidades que un futuro termines casado con una de las tres— decía Nathaly con una mirada de ilusión haciendo que las tres potrillas se sonrojaran mucho por lo que dijo al igual que el potro.
— ¡Mamá!— exclamaba enfadado.
—Ja, ja, ja, ja, ja. Solo bromeaba contigo, hijo— decía con una sonrisa traviesa acariciando su cabeza haciendo que se fastidiara —… Aunque no del todo… ya que así estaría con alguien y me daría nietos en el futuro— pensaba aun con esperanzas para luego mirar a los pequeños —Muy bien, pequeños. Los dejo para que se diviertan— decía con una sonrisa y los dejaba para sentarse en donde estaba antes.
—Genial. Vamos minino. Vamos a divertirnos— decía Sweetie Belle con una sonrisa emocionaba acariciando al felino y sus amigas también.
—…— Mike miraba al supuesto Dark —Sigo sin saber ¿Por qué el amo Soul se deja hacer eso? Que lo traten como un gato normal y esas tontas no saben que acarician al gato más poderoso que he visto en mi vida, que da miedo… ¿Será por algo que hace esto? … Espera un momento, no estará ¿Manipulando a mi madre de verdad?— esa pregunta le vino a su mente por ese comportamiento de su madre —Tendría sentido o también, porque le gustó los gatos como a mi… supongo… vaya, que me empezara a gustar los gatos después de ese día— le daba un escalofrío con solo recordar ese día, pero sus pensamientos fueron interrumpidos por Applebloom.
—Mike ¿Juegas con nosotras?— preguntaba la potrilla curiosa. El aludido la miraba para ver como sus dos amigas jugaban con el felino usando la bola de estambre.
—Si… supongo— no le quedaba de otra y además que su madre lo observaba. Mientras los dos se acercaban hacia las dos con el felino, Applebloom preguntó.
—Por cierto… ¿Cambiaste de opinión sobre…?— fue interrumpida por el aludido.
—No.
—Bueno, lo intenté— sonreía de forma traviesa.
Había pasado la tarde en el parque "jugando" con el gato… La verdad solo jugaban las tres potrillas con el felino mientras Mike solo se quedaba mirando al supuesto Dark que no sabía del porque hacía eso ¿Por qué dejaba que lo traten como una simple mascota? ¿Por qué no hace algo como arañarlas o manipularlas?... No tenía sentido y ese "miau" que dijo cuando estaba solo con él en la mansión mientras su madre fue a buscar el bolso… No lo dejaba tranquilo. Pareciera que ese "miau", era la clave de algo.
El potro y la unicornio ya iban a retirarse con el gato encima del lomo de la yegua mientras la susodicha se despedía de las potrillas, y ellas se despedían de Mike también, aunque él no se los devolvió, solo les dijo "chao" a secas.
Mientras estaban caminando madre e hijo. Nathaly lo miraba de reojo con una sonrisa.
— ¿Y bien, hijo? ¿Te divertiste?— preguntaba curiosa.
—Sí, si… Me he divertido como nunca— decía con sarcasmo y rodaba sus ojos.
— ¿Seguro? Solo te vi que te quedaste parado viendo a las niñas jugar con Dark— comentaba extrañada.
—Sí, lo sé. Pero quise mirar como jugaban con mí… mascota— decía con seriedad.
—Ya veo…— la unicornio miraba a Mike con una sonrisa pícara — ¿Y bien, hijo? ¿Cuál de las tres niñas te gusta?— preguntaba de forma traviesa haciendo que el potro la mirara de golpe con un sonrojo en su cara.
— ¡Mamá!— exclamaba molesto haciendo que su madre se riera al ver como se puso su pequeño y el aludido solo miraba a otro lado enfadado —Si no es mi papá, es mi mamá— pensaba fastidiado.
Llegaban a la mansión y se observaba que estaba anocheciendo. Habían pasado su tarde en el parque que era una pérdida de tiempo para el potro. Se hubiera negado, pero estaba su amo ahí y no sabría lo que estaba planeando o lo que hacía ahí ya que no le decía nada, solo puros "miaus".
La unicornio dejaba al gato en el suelo y miraba a Mike con una sonrisa maternal.
—Bueno hijo. Entonces ¿Te gustó tu mascota?— preguntaba algo nerviosa. Deseaba que su pequeño tuviera una mascota, que al menos le hablara, le contara sus secretos ya que sabía que podía confiar mucho en una mascota que con un poni de verdad.
—… Mamá. Te doy mi respuesta mañana… aún no se acaba el día— decía el potro mirando a otro lado nervioso ya que el felino no lo dejaba de mirar con sus amarillos ojos.
—Ok hijo. Lo entiendo. Bueno, te dejaré con Dark mientras voy a hacer la cena ¿ok?
—Ok mamá. Pero estaré a mi cuarto para "jugar" con mi "gato"— decía con muchas énfasis.
—Je, je. Ok hijo. Diviértete mucho— decía con una sonrisa alegre de ver que el potro quiera jugar con su mascota en su cuarto. Así que sin más, se retiraba para ir a la cocina mientras Mike veía fijamente al gato negro que le daba un maullido. Al escucharlo de nuevo, el potro agarraba al felino para ponerlo en su lomo e irse a su habitación rápidamente para después cerrar la puerta, se subía en la cama y bajaba al supuesto Dark Soul en la cama para mirarlo fijamente.
—Ok, amo Soul ¿Qué es lo que quieres? Yo sigo pensando que es una prueba que tengo que saber lo que dices de ese "miau", pero no soy un gato— decía fastidiado. El gato lo miraba fijamente con la cabeza de lado —Además no entiendo lo que estás haciendo ¿Por qué juegas con las potrillas como si fueras una mascota? Si fuera para manipularlas, entendería, pero no entiendo tu comportamiento— seguía hablando, pero el supuesto Dark, se acostaba de espalda dando una mirada tierna —Entendería si… hayas manipulado a mi mamá de una forma que hiciera lo que tú quieras, pero aun así, no entiendo. No entiendo nada de lo que dices— decía resignado de no descifrar de lo que quería. El felino se ponía de panza mirándolo fijamente y le daba un maullido.
—Miau.
— ¡Ya, amo Soul! No sigas con esto y dime… ¿¡Que es lo que quieres?!— exclamaba desesperado. Lo agarraba con sus cascos y lo empezaba a sacudirlo con fuerza.
—… ¿Qué onda, Mike?— saludaba una voz haciendo que el potro dejara de sacudirlo ya que conocía esa voz a la perfección y miraba al felino que tenía los ojos en espiral.
— ¡Amo Soul, por fin me hablas!— exclamaba contento de escucharlo, pero en eso, escuchaba a Dark decir.
—… ¿Qué carajo estás haciendo?— al oír la pregunta, se daba cuenta que el gato no había movido sus labios y más que estaba mareado. Mike extrañado, giraba su cabeza lentamente a donde había escuchado la voz y miraba a la ventana de su cuarto sentado en el marco de la misma, otro Dark Soul, pero éste tenía puesto una túnica morada. El nuevo gato negro lo observaba confundido.
—… ¿Q-qué?— Mike estaba sorprendido al ver a otro felino oscuro — ¿A-amo Soul? Si tú eres el verdadero amo Soul, entonces… ¿A quién estoy agarrando?— preguntaba mirando un momento al gato mareado para luego soltarlo haciendo que cayera a la cama de cara, estaba muy atontado.
—Váyase a la broma— el verdadero Dark Soul yendo flotando hacia la cama — ¡Encontraste a mi hermano gemelo perdido! ¡Ven, hermano mío!— exclamaba con emoción abrazándolo con fuerza. El aludido seguía ido.
—… ¿E-es tu hermano?— preguntaba temeroso.
—… La verdad no, ni sé quién es éste gato. Je, je— daba una risita apenado y soltaba al gato que cayó de cara en la cama de nuevo.
—Ooooookei…— el potro lo miraba sorprendido, pero en eso, al ver que era el de verdad, rápidamente, se reverenciaba ante él —A-amo Soul, me alegro que esté en mi hogar. No sabes cuánto he esperado su visita— decía con respeto.
— ¿En serio? Vaya, pensé que después de esa tunda tan arrecha que te di, pensé que no querrías que te visitara pronto. Je, je— se reía con burla el felino oscuro. El susodicho se reía nervioso por lo que dijo.
—… Entonces… ¿A que ha venido, amo Soul?— preguntaba aun nervioso.
—Mmmmmmmm. He venido para visitarte, para saber cómo te iba. Saber tu progreso. Conocer a tu nuevo escuadrón, ver la tecnología que inventaste y ver si mejoraste a la araña mental. Je, je. Y también vine a hacerte una prueba— decía Dark con una sonrisa maliciosa.
— ¿¡Que!?— exclamaba levantándose alterado ya que estuvo pensando mucho si era una prueba o no ese maullido y al final no descubrió nada, y ahora que venía con eso, lo ponía muy nervioso.
—Ja, ja, ja, ja. Solo bromeaba, solo bromeaba. Yo no hago esas estupideces— el potro suspiraba aliviado —Ya que hago pruebas sorpresas y se falla la prueba, recibirá una tunda con esto— sacaba una tabla de hierro de uno de los bolsillos de su túnica haciendo que Mike se asustara y se tapara sus flancos —Je, je. Solo bromeaba— guardaba la tabla y el aludido se aliviaba de nuevo —O tal vez no. Quién sabe. Je, je— decía con una sonrisa infantil haciendo que se pusiera nervioso.
—O-ok, amo Soul…— tartamudeaba.
—…— el felino observaba por la ventana y veía que era de noche —Oh rayos. Hubiera llegado más temprano, pero había tránsito. Te quería presentar a una princesa que tengo, pero se enfermó la pobrecita por andar en la lluvia. Quise traer a Sheena, la princesa de tu pasado apocalíptico. Para que lo sepas, es mi segunda princesa ahora. Je, je. Pero si te viera, te mataría con solo verte. Je, je— daba una risita maliciosa.
—Ya veo… Que lastima— decía con una sonrisa nerviosa.
—Además me hubiera tardado más, si comiera o sea salí sin comer… tengo hambre— hacía aparecer con un chasquido un pan dulce y se lo comía de un bocado, lo masticaba y se lo tragaba —No… esto no me calma el hambre… oh. Por los enormes flancos de Celestia, me muero de hambre. Tengo mucha hambre— decía acostándose en la cama de forma dramático y abrazaba a su "hermano" gemelo que seguía atontado. El potro lo miraba con una gota de sudor en la nuca.
—…— iba a decir algo, pero en eso, escuchaba la voz de su madre.
— ¡Mike, la cena está lista y trae al lindo gatito contigo!— gritaba desde la cocina. Al escuchar eso, Dark se levantaba de golpe.
— ¿¡Dijo cena!? ¿¡Por qué no me dijiste que ya iban a cenar!?— exclamaba agarrando de los hombros al potro y lo agitaba con fuerza — ¡Ven, vamos a cenar!— con emoción, lo soltaba dejándolo aturdido para luego salir por la puerta con rapidez.
—…— el potro agitaba su cabeza para ver por donde se había ido el felino oscuro, pero en eso, regresaba flotando con una sonrisa apenado.
—Emmmmm. Necesito el cuerpo de mi "hermano". No necesitamos volver loca a tu hermosa madre con ver dos gatos negros. Je, je— se reía un poco apenado para luego rodear su cuerpo con una aura negra y salía disparado hacia el otro gato negro que se había recuperado, pero al ver que Dark iba por él, se asustó y quería huir, pero el susodicho lo alcanzaba metiéndose dentro del "hermano" gemelo perdido que se quedó quieto por un momento para después mirar a Mike con una sonrisa infantil —Ahora sí. Ya estoy listo para cenar, aunque no cambia mucho de meterme en otro gato negro. Sigo siendo el mismo. Je, je— daba saltitos en la cama de forma infantil —Bueno Mike ¡Vamos!— exclamaba emocionado para bajarse de la cama de un salto y salía de la puerta con rapidez.
—… Cuando lo conocí… me daba miedo, escalofríos y de todo por como desbarató mi plan de venganza con facilidad, ese era un gato del mal, pero… al verlo así, no sé qué pensar, no vi esa fachada suya sin tener una tabla en sus garras…— decía el aludido dándole escalofríos en el lomo para luego bajarse de la cama y salía de su cuarto cerrando la puerta detrás de él.
Mientras tanto, en una habitación del laboratorio
—… Oh sí… Lo haces muy bien… estúpida cebra— decía Cat acostada boca abajo en una mesa de masajes y tenía una expresión de relajada ya que Zecora estaba a su lado con la misma mirada vacía, pero sonreía mientras la cebra le masajeaba su espalda.
—Gracias, ama Cat— agradecía de forma robótica sin dejar de masajearla.
—… Creo que debí ponerme a borrarle la memoria sobre el… amuleto… o guardar el amuleto…— decía la gatielaga con la cabeza de lado mirando a un rincón la bolsa que contenía el amuleto del alicornio —… Creo que mejor lo…— iba a levantarse, pero dejó caer un brazo a un lado de la mesa —Ay no. Lo hago después… me da flojera…— decía con una voz relajada y floja. La muy vaga que no quería hacer lo que le ordenó Mike.
Continuará.
Éste capítulo lo hubiera publicado antes, pero como desde el Jueves a las 4:50 pm se fue la electricidad en mi país por completo, era un caos y hasta hace poco como hoy, martes a las 2 de la madrugada, llega, aunque en estos momentos en mi país está pasando por una crisis muy brutal y más que en el estado donde vivo, hubo muchos saqueos o sea sin agua, sin luz y también sin comida, porque sin luz, como podemos pagarlo, ni siquiera hay efectivo para pagar, o sea bueno, aprovecho esto para publicarlo rápido, porque no sé cuánto durará la electricidad.
Gente dice que será de doce horas en un estos y doce en el otro o algo por el estilo, pero cualquiera dice cualquier cosa al estar incomunicado, así que nadie sabe con certeza esto.
Bueno, eso es todo para que sepan de mi situación, si no me llegan a ver por mensaje y todo eso.
Nos leemos.
