Todos los personajes de la serie de Inuyasha pertenecen a la genial Rumiko Takahashi ninguno de los personajes me pertenece a mi aunque lo que diera por poder tener aunque sean los ojos de Inuyasha Ahaaa vv….aclarado esto aquí vamos.

:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:

GEISHA

Por Mimi chan

:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:

Capitulo 10:

Baile entre Amapolas Rojas

Un bostezo subió por su garganta cuando despertó esa mañana, era tarde ya, el sol estaba muy arriba en el cielo y la despertó solo cuando oyó a Rin salir a la puerta había llamado y ella había salido a ver quien era.

Salio de la cama y sintió como tenía el cabello aun húmedo de lluvia, y se sentía aun un poco cansada, pero sabia que debía levantarse, Inuyasha había dicho que saldrían al medio día y la hora no debía estar lejos.

- Empiezo a pensar que empacamos para nada – dijo al ver a la jovencita de radiantes ojos en la entrada con dos cajas como las otras anteriores.

- ¿Cómo será esta vez? – dijo cuando dejo las cajas en la mesa de la habitación – cada vez que nos envía algo de vestir, resulta ser uno mas bonito al anterior.

- Bueno creo que podemos averiguarlo.

Hinagueshi tomo la caja de Rin y la abrió, Rin tenía razón, cada que enviaba algo resultaba ser mas lindo que lo anterior, adentro había un traje estilo chino color rosado, la tela satinada y en relieve, color palo de rosa, grandes rosas marcadas en la tela el cuello alto y cerrado, la hilera de botones de tela al izquierdo y un bies blanco, los pantalones cortos además de una calzas cómodas de color negro, un adorno muy bonito para el cabello color negro que pendían unos adornos tintineantes hechos de cristal.

- Es un traje chino – lo vio Rin con fascinación- nunca había visto uno mas bonito, que lindo, que lindo – dijo sin poder evitarlo dando brincos como aun chiquilla de 10 años.

- Jeje, si tienes razón – dijo divertida al ver a Rin.

Abrió su propia caja el kimono estaba envuelto en papel china rojo y sobre él la casi ansiada nota:

Por que algo tan hermoso, y que tanto amo, solo cobraría mas belleza en una persona como usted, espero que la haga recordar estos días en mi villa cada vez que lo luzca

Con afecto

Inuyasha Taisho.

Se sonrojo. "que tanto amo" el pensamiento de "con esto luciré como algo que él ama… amara como me veo… me amara a mi" destapo del papel china el kimono y lo vio con cierta fascinación, con cierto sentido de identidad.

Era un kimono estilo chino.

Era completamente diferente al kimono japonés, este lucia casi como un traje para una diosa, como sacado de un papiro.

Era un fondo de tela muy delgada, casi gasa que tenía vuelo en los pies, debía quedar arrastrando de adelante y de atrás en una corta cauda, el azul era un azul cielo hermoso y brillante.

Sobre él iba un segundo fondo mas ligero y solo un poco mas corto pero mas amplio, era como una capa que hacia dar volumen a toda la parte de abajo del kimono, amarillo, un amarillo tan vivo y tan delicado que al verlo los ojos de Hinagueshi tomaron un color casi dorado, se amarraba con diferentes cintas al frente del mismo color, ella sabía que las cintas saldrían por las orillas del kimono también.

El kimono exterior era un kimono rojo, don grabados dorados, ella inspecciono la textura era un relieve pero solo eran bordados de color dorado, casi temió que fuera de nuevo hilos de oro, eso había sido tan extravagante, pero no este era mas sencillo, por delante tenía un grabado en negro, y sobre él mas gradábamos dorados con forma de ramas circulares, un bies negro rodeaba cada orilla y el cuello era alto, pero abierto, dejaba ver la parte de enfrente de su cuello y no la trasera como era cualidad del japonés, las mangas eran largas y el tamaño del kimono era el mismo, pero de las mangas pendían largas tiras de tela delgada, seda china color amarillo, que hacían las veces de mangas extremadamente largas. Tenían más o menos el tamaño de un metro de largo.

El obi era color negro, con los mismo grabados que el kimono tenía al frente, era largo al igual que un japonés, quizá solo un poco mas, y se unía al frente con cintas color verde, de la cinta que lo atravesaba pendía una larga tira que tenía sostenidos un par de cascabeles que tintinearon al levantar el obi.

Al sacar el kimono completo vio al fondo de la caja una corona, una corona plateada que tenía diferentes colgantes de un lado que tintinearon en cuanto la saco.

- Hinagueshi san, estoy segura que nunca he visto cosa mas bonita.

- Yo tampoco – dijo viendo el traje, y sosteniéndolo frente a ella en el espejo, había algo en ese traje, algo que le traía una emoción de verdad bella, era como si de pronto se reconociese con él. – bien ayúdame a ponérmelo si.

- Claro, claro.

:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:

Eran ya las 11 de la mañana cuando todo estaba arreglado, había sido un viaje sumamente provechoso, esa mañana se había retirado todos los invitados después de firmar los últimos papeles y quedar de acuerdo en ir a Saykio para recoger toda la mercancía comprada, todo estaba preparado para volver lo mas pronto posible.

Inuyasha no pudo evitar sienta sensación de tristeza, esa casa, tenía un montón de recuerdos en ella, un montón de sueños incumplidos, pero ahora tenía nuevos recuerdos, recuerdos que incluyan a la joven bailarina en el patio cantando una canción.

Atendía todo y daba las últimas instrucciones a los sirvientes antes de irse cuando el rumor de unos cascabeles se acerco y él volteo a ver.

Atrás de él estaba la imagen mas hermosa, que el hubiera visto jamás en su vida, las mas bella en verdad.

Hinagueshi venía vestida con el kimono que le había mandado por la mañana, había amado la forma en la que Kagome lucía con el elegante kimono chino, pero esta mujer en toda su plenitud, caminando con el porte de una verdadera diosa, con los ojos resplandecientes, de un marrón claro encantador que era la primera vez que veía, gracias el amarillo del traje, su rostro apenas cubierto por una película blanca, y sus ojos marcados de rosado y sus labios intensamente rojos, todo su cabello sobre su cabeza, amarrado con firmeza y en la corona plateada, pulida y brillante, el patio de atrás, las suaves hojas color verde le daban el ultimo toque, de una pintura que cualquier pintor hubiera matado por poder pintar. Tan etérea, la gasa en sus pies removiéndose a su paso como si caminara sobre una nube

Y todo se borró cuando ella le sonrió con simpatía, todo el lugar no tenía tiempo o espacio al verla allí parada, su corazón saltó de una forma en la que no lo había hecho en años, era… era tan hermosa… ni siquiera Kagome había sido tan bella ante sus ojos.

Fu este pensamiento el que lo pegó de nuevo a tierra de nuevo casi asustado, traidor.

- Zao ne, (buenos días) Inuyasha.

- Z… zao ne Hinagueshi – bajo si mirada y allí a la jovencita a su lado – zao ne Rin chan

- Zao ne Inuyasha sama, muchas gracias por el traje es tan bonito.

- Te vez esplendida en él,

Hinagueshi se sintió casi decepcionada y triste, primero esa mirada que le había dedicado y ahora no le dignaba siquiera la mirada, que habría pensado, que había visto que no le gusto.

- Usted también luce estupenda Hinagueshi, dudo que exista otra mujer que pudiera lucir un kimono como ese de la misma manera.

- Muchas gracias – dejo con la cabeza un poco gacha, por que no sonaba como lo que ella esperaba que dijera.

El aire se le fue, su corazón se detuvo y el mundo desapareció, sus ojos chocaron tan, tan cerca con los ojos dorados de él.

- Lo digo, de verdad – su piel suave, tersa y perfumada bajo las llenas de sus dedos y se hundió en lo profundo de sus ojos marrones que bailaban inquietos – te lo juro.

- Inuyasha…

Subió su mano para cubrir la de él y se reclino sobre la calidez de ese contacto, tan delicado, tan tierno, y sus ojos, sus ojos dorados consumiéndola con un fuego que recorría sus venas implacable, entero, y su presencia, su presencia conocida y casi aprendida, que podía detectarla con los ojos cerrados, su respiración se acelero un poco después de haberse detenido y su corazón trabajo al doble, lo tenía tan cerca, tan, tan cerca.

Sus ojos, sus dos ojos marrones estaban diciéndole tantas cosas, querría poder solo tocarla, poder solo darle de nuevo un beso

Dios… lo que no daría por probar de nuevo sus labios.

Él la soltó, ella dio dos pasos hacia atrás y los cascabeles sonaron todos juntos "¿De nuevo?" pensaron los dos al unísono.

- Ahmm…- no podía hablar

- Yo… - no podía decir palabra.

- Creo… creo que será mejor que vayamos a desayunar – dijo como emergente Rin que tomo a Hinagueshi del brazo – tengo, mucha, mucha hambre.

Hinagueshi se dejo guiar por la joven lejos de él y él se mantuvo estático en su lugar… pero… ¿Qué había sido eso?

"¿Qué fue eso?" dijo mientras le corría el corazón y no dejaba de moverse, volteo a ver a Rin con cuidado y la chica sonrojada seguía caminando hasta llegar a la cocina

- Rin chan…

- Hinagueshi san, no se preocupe, pero no creo que sea correcto sabe, Inuyasha sama esta comprometido, no quiero…. Yo no quiero que usted pierda el corazón, es muy triste… - dijo y la miro algo sería – que hable con la señora Kaede, que sea su danna, que sea su danna, no que usted sea su concubina, nunca sería feliz.

- Rin chan…

- No se enamore Hinagueshi san, no si sabe que él no es para nosotras, nunca sería feliz, siempre sufriría por no ser como él, es solo un sueño – dijo para ella misma y para ella – usted lo dijo Hinagueshi san, esto fue el sueño de un par de días y nada mas.

Desde ese momento Hinagueshi y Rin no se soltaron, en ningún momento, el desayuno se dio en un momento de caos completo, Hinagueshi no había podido mirar a Inuyasha de nuevo y viceversa, no por lo que había estado a punto de hacer si no por como había ocurrido, ninguno de los dos tenía la mente puesta en eso, los dos estaban buscando algo. Hinagueshi se seguía preguntando por que ese sentimiento de volverlo a hacer, no tenía sentido, ni siquiera en sueños lo había besado, por que de ese modo, él no la conocía hasta el día que llego a la mansión de los Yiney él mismo se lo había asegurado. Mientas Inuyasha seguía con su pensamiento clavado en la sensación de dejaba que había tenido, ese beso… ese deseo de besarla no pertenecía a ella si no a Kagome, por que le ocurría algo así.

El desayuno termino con calma y se levantaron de la mesa, los criados metieron todas las pertenencias de Hinagueshi y Rin en un sharin y los dios baúles nuevos con los trajes que había usado esos días, los sirvientes se pusieron en la puerta principal y se despidieron de la caravana

Sesshomaru se sentía un poco desesperado, la inquietud de los adultos estaba empapando a Rin y por ende a él también, y no quería que se fuera así, no de esa manera, había sido tan perfecto la noche anterior y los últimos momentos que tuviera a esta chica al alcance eran como una doble cara en una moneda. Algo molesto se dirigió a su hermano mientras se despedían.

- Wan shang hao? (¿Qué pasa?) – pregunto lleno de curiosidad Sesshomaru al ver el semblante serio de su hermano.

- Bu zen meyang (no pasa nada) – dijo con frialdad

- Ni juede wo hen ben ma? (crees que soy idiota) – dijo molesto.

- Sesshomaru san Qing bu yao fan wo (no se preocupe por mi) – dijo y Sesshomaru volteo a penado, olvido que ella si entendía bien el idioma chino – no creo que sea de buena educación delante de Rin.

- Lo lamento mucho Rin san. – se dirigió a la joven que se hundió en la taza de té.

- Si.

- Solo estamos algo… deprimidas por tener que partir, la hospitalidad que nos han demostrado ha sido esplendida. – hizo una profunda reverencia - Le estamos muy agradecidas las los dos.

- Ha sido un placer conocerlas, a ambas – dijo dirigiendo una mirada intensa sobre Rin. – espero verlas de nuevo pronto.

- Que así sea Sesshomaru san – dijo con una amable sonrisa, se acerco a Rin y susurro algo a su oído, Rin parecía muy atenta – lo puedes hacer.

- Si.

La chica se paro delante de él y puso una expresión muy sería y repitió.

- Wo hen xi huan ni. Wo men ke yi – volteo a ver a Hinagueshi y la vio articular - jiao ge peng you ma? (Me gustas, podemos empezar una amistad juntos?)

- Hai – dijo presionando sus manos con fuerza, su rostro reflejaba mucha alegría – seria muy feliz Rin chan.

- Si algún día esta en Seykio ku, solo…. – no podía decirle que le gustaría verlo sería un muy embarazoso – quizás nos podamos ver de nuevo.

- Dang ran le! (por supuesto) - Hen hao wan, Fei chang gan xie Rin san (eso sería divertido, muchas gracias)

- Dijo, que por supuesto, que sería muy divertido y te da las gracias – susurro la joven geisha a la jovencita que se le llenaron los ojos de alegría.

Por fin Rin e Hinagueshi subieron en el Sharin, Inuyasha se quedo afuera, no viajaría con ellas, no hasta tener sus ideas en claro al menos.

- Solo he visto esa mirada una sola ves Sesshomaru, y fue el verme en los ojos de Kagome la ultima vez - dijo al despedirse de él – la volverás a ver, puedes venir a casa cuando quiera, Kikyou sama y yo te recibiremos.

- Aun piensas eso – dijo el joven que nunca había dejado de ser una persona demasiado madura – pues yo creo que debes verte de nuevo en los ojos de Hinagueshi sama y decírmelo de nuevo – Inuyasha se sintió de nuevo desconcertado – espero verte de nuevo colgando cascabeles en los árboles pronto hermano.

- Adiós Sesshomaru cuando Miroku finalmente despierte déjale mis saludos.

- Tenemos Kempo en 30 min. despertara o lo despertare.

Así el grupo salio de nuevo e su viaje con dirección a Saykio ku y a la realidad de sus vidas pasadas.

:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:

El camino fue todo en silencio, ella que había amanecido tan feliz y ahora todo parecía de otro color, estaba confundida y dolida por todo lo que estaba pasando en realidad, dolida por que por un momento había visto un montón de cosas en los ojos de Inuyasha y se había desvanecido en un solo momento además de pelear con ese sentimiento de derrota de que él ya no la amara…

Empujo su cabeza en el sharin... "él nunca me ha amado, por que tengo ese pensamiento en la cabeza".

- Hinagueshi san. – dijo preocupada la jovencita.

- No te preocupes Rin chan, estoy bien.

- ¿Que le pasa?

- Estoy un poco aturdida, el viaje, no lo se, no me hagas caso.

Kami mientras mas lo pensaba, mas llegaba a la misma conclusión, las cosas no terminarían bien si esto seguía así, si ella seguía cerca de él, "algo" pasaría con sus propias emociones y no podría soportarlo, hasta la propia Rin lo había visto, ella se estaba… enamorando, y eso no podía permitírselo, no podía amarlo solo para ser la segunda mujer, no quería ese papel, lo quería todo o nada. No podía seguir callándolo, debía decírselo, debía acabar con esa historia de una vez por todas antes de que se saliera de sus manos. Como si una orden hubiera sido la caravana se detuvo, aun seguían muy cerca de la aldea, ella vio como se detuvo todo y en un momento la puerta de la carroza se abrió.

- Hinagueshi – la mirada del joven era tan seria.

- Inuyasha.

- Sal por favor – le extendió una mano

- Yo… – dijo observando su mano extendida delante de ella y con cierto sentimiento de temor, no quería ir, no quería tener que decir lo que sabía tenía que decir.

- Por favor – insistió él apesadumbrado por la expresión de la joven.

Hinagueshi volteo a ver a Rin y esta sin decir más salio del sharin. La jovencita vio salir a la joven geisha y podo después la caravana volvió a andar.

En el sharin de Inuyasha Hinagueshi sintió casi frió en la piel, la tensión se sentía en el aire tan espesa que podían partirla con un cuchillo él solo en silencio ordenando sus pensamientos y él trato de hablar.

- Hinagueshi, esta mañana yo… - empezó él a explicarle.

- No… - Ella no le dirigió la mirada, miro el cascabel que pendía de su obi - Inuyasha sama… - dijo y él noto enseguida el cambio en el tono de la joven mujer – escuche, nosotros, hemos roto los papeles de todas las formas posibles, y no esta bien, usted es un… un aristócrata importante, y esta comprometido con una hermosa mujer que lo hará muy feliz cuando se casé con ella y yo… - bajo la mirada, como odiaba tener que reconocer la verdad - yo solo soy… una geisha.

- No es cierto. – dijo en un susurro muy ronco.

- Traté – dijo y se sostuvo un momento, no debía llorar - traté muy duro de ser solo una persona, solo una mujer y por momentos pensé que podía lograrlo, pero… pero no me es posible, solo soy lo que soy, y mientras sea una geisha, Inuyasha sama no seré mas.

- Lo lograste, la mujer que yo vi ayer bailar en el jardín era solo una mujer. – dijo tratando de convencerla.

Hinagueshi lo volteo a ver, sus ojos reflejaban de nuevo un montón de emociones pero tantas palabras vinieron a su cabeza, escucho a Rumiko sama diciéndole que no se enamorara, escucho a Kaede sama diciéndole que el amor para una geisha no significa nada y menos para una mujer mancillada, escucho a Rin diciéndole que siendo una concubina no sería nunca feliz que no dejara que le rompieran el corazón.

- No - dijo y sus ojos perdieron parte de su dorado brillo que había adquirido ese día - solo era la geisha preparando su nuevo baile.

- Hinagueshi…

- Inuyasha sama, ser una geisha es la única forma de vida que yo conozco y mientras sea una geisha es lo único que voy a conocer – dijo y bajo la mirada de nuevo, no podía decirle eso mirándolo a los ojos – recuerda lo que le dije de un danna Inuyasha sama.

Inuyasha viajo de nuevo a la cita den el salón rojo, ella no quería un danna, ella no quería se obligada a amar, ella no podía amar para después ser odiada.

- Nunca cambiare de parecer, - su voz hablaba con convicción del hecho - nunca llegare a amar a mi danna y no quiero uno.

- Hinagueshi…

- Si algún día llego a tener uno no podré negar mi naturaleza… soy egoísta Inuyasha sama, yo quiero un hombre que sea solo para mi, no que se vea obligado a tener que repartir su tiempo entre yo y otra mujer, quiero a alguien a quien pueda amar, sin restricciones, sin sentirme en segundo lugar, si no lo tengo – dijo y su voz bajo un tono mas – no quiero nada.

- Yo no…

- No lo diga, no diga algo que no pueda cumplir – ella lo sabía, era imposible romper ese tipo de compromiso - Por favor déjeme regresar a mi sharin.

- Por favor déjame decir algo.

- Por favor, déjeme regresar a mi sharin… Inuyasha sama.

- Esta bien… Hinagueshi sama

Hinagueshi sintió como se le rompió el corazón, al escuchar su voz tan llena de resentimiento, lo estaba rechazando después de todo, estaba lastimando su orgullo, era normal que se sintiera así. Inuyasha golpeo una de las paredes del sharin y la caravana se detuvo de nuevo.

- Gracias. – dijo en sus susurro muy bajo.

Sin decir más la joven geisha salia en su nube de tela colorida tan apagada como si hubiera sido un traje en blanco y negro. Él no se pudo ni mover para acompañarla, después de un par de minutos la caravana volvió a su marcha.

:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:

Por la noche llegaron a la mitad del camino, llegaron a una posada donde el recibimiento que tuvieron fue similar al pasado, pero ahora, ellos no había vuelto a toparse, no se había dirigido la palabra en todo el viaje, a la hora de comer algo ella había estado inapetente, solo envió con Rin algo de comida que encontró intacta en la canasta cuando fueron a recogerla, se había encerrado ambas en su habitación y no había podido decirle nada mas.

De alguna manera sabía que ella tenía razón, ellos no podían estar juntos después de todo más lejos de la relación de la geisha y el amo, y ella no merecía eso de parte de él, por un momento él había conservado la idea de ir donde Kaede sama y pedirle que lo dejara ser su danna, después de su boda que lo mantendría, ocupado por las siguientes semana, buscarla y tenerla a su lado, él no amaba a Kikyou, y ella, Hinagueshi le hacia tener un sentimiento tan intenso en el corazón, pero no había recordado lo que ella le había dicho, lo había ignorado por completo y ella no se merecía eso, Hinagueshi era del tipo de mujeres que podía ser fiel para siempre, pero él no podría hacer lo mismo con ella, sus responsabilidades le pedirían tener descendientes con Kikyou, odio en ese momento el día que decidió comprometerse con ella, el día que solo por compasión, por compañía, por costumbre había decidido comprometerse con ella, ahora que la había encontrado.

- Maldita sea – dijo levantándose de la mesa donde estaba sentado, la botella de sake quedo allí olvidada.

No podía hacer nada, ya no podía hacer nada, quizás lo mas sabío sería alejarse de Saykio ku, buscar casa en otro lugar y no volverla a buscar mas, ella aceptaba su destino, ella no quería ser de otro modo, él no podía obligarla, si eso es lo que ella quería él no haría mas. En medio de esta sensación de derrota se fue a la cama, el día siguiente dejaría a la geisha roja en su okiya y no la buscaría nunca más.

:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:

El viento soplaba tan amablemente, un roció de lluvia estaba en el aire, Inuyasha camino en medio del prado, un par de niñas corrían de aquí para allá, con coronas de flores en el pelo, el cielo azul brillaba en un amanecer hermoso, las aves volaban sobre su cabeza, era una escena realmente linda, y calmada.

Alguien se puso en su espalda y le tapo los ojos, un suave aroma a jazmines lo rodeo y las calidas manos los acariciaron.

- Adivina quien soy.

Inuyasha sonrió y tomó de las manos a la mujer tirándolas de sus ojos, sabía bien quien era ella, nadie en le mundo podía tener ese tono de voz y ese delicado aroma.

- Kagome – volteo a verla y su cara se quedo lívida. – ¿Hinagueshi?

La joven geisha camino soltándose de su agarre y corrió a través del prado, una parvada de aves se levanto del suelo y bolo hacia las alturas, pero si él estaba seguro que era Kagome, siguió a la joven geisha que daba vueltas en el prado, vestía el kimono que había llevado toda la mañana, las orillas amarillas y azules cepillaban el pasto bajo sus pies.

- ¿Quiere que baile para usted Inuyasha? – dijo con una inusual sonrisa.

Él no le respondió antes de que las notas del shamisen, de una guitarra baja y de unos cascabeles me colaran en el aire, la música estaba tan viva. Un montón de flores amarillas rodearon a la joven geisha que aun daba vueltas en su eje, como un remolino a su alrededor.

Hito wa tabiji no tochuu de ikudo otozuru kiro ni kizukeru daros

¿Cuántas veces podemos nosotros nos encontramos en un punto en el curso de nuestros viajes?

Las largas mangas del traje subieron con sus manos moviéndose delicadamente acariciadas por la brisa, él solo se quedo de pie a unos pasos de ella mientras ella bailaba, lucia tan libre, tan feliz. En cada giro le dedicaba una mirada su mirada llena de tierra y sus labios rojos. Sus movimientos no dejaban nunca de ser calmados, perfectos. Las franjas de tela formaban ondas en el aire a la voluntad de la bailarina. Que daba giros sobre su eje, las orillas del kimono revoloteando bajo sus pies.

Soko de dore hodo kokoro no koe ga

¿Qué tanto podemos escoger?

Michibiku mono o eraberu daros

¿Qué nos deja la voz interior?

Las piezas de tela amarilla brillaban en el sol, fulgurantes y brillantes subían ayudadas por el aire a su alrededor, que las empujaba y les arrancaba destellos de sol, las flores quedaban enredadas en su cabello, las hebras empezaban a soltarse de la corno a medida que ella se movía mas rápido, las flores como un camuflaje que no dejaban llegar sus ojos a ella, y de vez en cuando los destellos marrones de los ojos de la geisha matizados de amarillo, brillantes cual oro liquido, las emociones de libertad y belleza presentes en ellos, y él quería ir a él y no se podía mover.

Dare mo shiru koto no naki Asu to iu yami kono te chikara no kagirinobashi

Nadie sabe que el mañana es oscuro yo sostengo mis manos con toda mi fuerza

Kimi no tonari de chikau

Y juro estar a tu lado

La danza cada ve mas viva mas llena de vida, ella se movía con más velocidad, su voz salía llena de vida, no estética ni armónica en exceso como siempre, esta era la vos de Hinagueshi, su voz libre de las restricciones mismas de la etiqueta de ella, solo su voz, hasta ese momento Inuyasha se daba cuenta que ella incluso aprisionaba a su voz, de la forma en que la modulaba, pero esta, esta solo era la voz, de una persona que disfrutaba de cada aliento que este baile le pedía.

Hira hira hira hira hanabira chiru you ni

Hira hira hira hira, como pétalos de flores cayendo

Las telas de color danzaban en el aire ella las empuja con fuerza en cada movimiento, volaban impulsadas con fuerza y volvían a ella para tomarlas en su puño y volvían a aventarlas, por cada frase salida de su garganta las piezas de seda volaban a merced de su deseo, las flores amarillas eran golpeadas por la seda y se deshacían en pétalos infinitos que adornaban en aire como confeti de colores. Algunas caían sobre ella, su kimono lleno de pequeños pétalos amarillos sobre el contrastante rojo.

Yura yura yureru kokoro hokori takaku arete

Yura yura Quizás mi vacilante corazón sea grande y orgulloso lo que es triste.

El baile era una muestra de poder incontenible, la energía danzaba con ella a su alrededor, las flores estaban a su servicio, danzando con ella cada que ella giraba y se movía las flores la seguían a cada paso, Hinagueshi sostenía las piezas de seda en sus manos y las arrojaba en el aire con fuerza y con brío y después se recogerlas volvían a ella y las apuntalaba en su puños para empujarlas de nuevo repetir la acción, el solo podía seguir con los ojos el desarrollo de la mágica danza, cada vez que la seda atrapaba al sol lo enviaba a sus ojos llenándolo de miel.

Kanashiki koto wa jibun no tame ni jibun no sugata miushinau koto

Para perder la mirada de misma para salvarme de mi misma

La danza se volvió a hacer más suave, las mangas se movían con elegancia de sus manos, ella hizo un giro redondo, su columna completamente sus ojos llenos de la seda amarilla de sol, de pasto, de flores, sus ojos eran tan claros como la miel de abeja nueva, su boca había perdido el color rojo ahora solo era un botón rosado en medio de su rostro.

Dare mo mita koto no nai keshiki shinjite

Yo creo en el paisaje que nadie ha visto antes

Doko ni mo nai ano basho no mamá kimi no tonari de negau

Y deseo estar contigo, en ese lugar que no existe

Las orillas del vestido cepillaban el aire y lanzaban los dientes de león a su alrededor, las pequeñas moronitas blancas como la nieve quedaron estacionadas en su cabello cuando este callo por completo sobre sus espalda como una cascada, como el agua de un rió crecido, chocolate y profundo.

Kira kira kira kira hizashisosogu you ni

Kira kira kira kira, como un fuerte resplandor del sol

Empezó a girar mas rápido, el kimono exterior quedo abierto cuando en una vuelta rápida el obi callo al piso, y empezó a desprenderse de su cuerpo, el kimono salio volando en el aire como si no pesara nada, el manto rojo adorno el cielo hasta que quedo tirado en el piso, el rojo como una mancha de sangre sobre el pasto verde. Ella estaba solo ataviada ahora con los fondos de colores que se elevaron el aire, casi como alas de colores adornando su figura, su cabello hondeaba al compás de sus giros y el corazón de él camina a fuerza vertiginosa, algo, solo algo estaba a punto de pasar, lo sentía por dentro.

Kura kura mabushi sugiru hodo ni hikari hanate

Kura kura, emite una luz tan deslumbrante

Ella jamás se detuvo las piezas de seda suspendidas en el aire seguían golpeando el cielo, pero a medida que lanzaba un golpe las mangas desprendían un suave polvo blanco de ellas, su rostro quedaba poco a poco al descubierto, él se vio hechizado por los rayos de luz brillando en las mangas y de pronto la perdió a ella de vista, como si se hubiera vuelto parte del todo a su alrededor, incluso de si mismo.

Dare mo shiru koto no naki asu to iu yami

Nadie sabe que el mañana es oscuro

Sus ojos se escondían de él y solo podía ver los destellos de su rostro moreno, pero la tela de colores la evitaba poder verla solo sus ojos destellaban del amarillo azul y verde a su alrededor, las flores haciendo escudos a su alrededor. Quería verla, la desesperación por verla subió hasta su cabeza y casi fue dolorosa, él deseaba tanto verla sin la mascara que siempre la había visto usar, solo una vez, al menos solo una vez antes de abandonarla para siempre.

Kono te chikara no kagirinobashi kimi no tonari de chikau

Sostengo mi mano con toda mi fuerza y juro estar a tu lado

Ella empezó a avanzar a él cubierta por las largas mangas del kimono las mangas estaban de nuevo quietas en sus manos, dándole un perfecto escondite y empezó a moverse a su lado, las flores marcaron un camino amarillo a sus pasos mientras se acercaba, él deseo ir a ella también pero sus pies estaban clavados en el piso y solo espero, espero con el corazón latiendo como desesperado, al punto de la arritmia, teniéndola a su lado quizás podía morir pero valdría la pena.

Hira hira hira hira hanabira chiru you ni

Hira hira hira hira, como petalos de flores callendo

Y se detuvo a la mitad del camino mientras la misteriosa música a su alrededor marcaba un compás mas lento y ella dejaba salir de sus labios cubiertos por las tiras de seda las notas de la canción, el se interno en la profundidad de sus ojos canela con destellos de la lluvia de pétalos amarillos a su alrededor, en sus ojos bailaban emociones intensas, hermosas, vivas, ella estaba tan viva, tan llena de vida, ella no podía ser la mujer que viajaba en el sharin esa mañana, esa tenía que ser otra persona, la real era esta, esta la que no es de ningún color, la que solo es vida y libertad.

Yura yura yureru kokoro hokori takaku arete

Yura yura, quizás mi vacilante corazón sea grande y orgulloso lo que es triste.

Sus paso se iniciaron de nuevo, el la observo acercarse lentamente, las tiras de colores de sus mangas se desprendiera haciéndose una tira enorme que solo dejaba ver las franjas de la mujer que se acercaba sosteniendo las puntas de los forros el color en sus manos como las cresta de un pavo real bañándola, suspendidas en el aire en medio de la energía que pululaba a su alrededor, hondeando a merced de la misma alrededor de ella haciéndola tan irreal, él se vio contagiado por esa misma energía a medida que ella se acercaba, sus ojos llenos de un rió salvaje, su piel bañada y besada solo por el sol, sus labios llenos, frágiles, todo visto como si tuviera un vendaje en los ojos que lo dejaban mirar solo franjas de ella.

Kira kira kira kira hizashisosogu you ni

Kira kira kira kira, como un fuerte resplandor del so

La impaciencia lo llenaba a medida que se acercaba a él, vio sus pies descalzos y pequeños emergiendo de la tela de colores que la cubría, hondeando sobre el verde del pasto silvestre, sus figura estilizada, libre de restricciones, su cabello marrón sobre sus hombros desnudos, su piel tan calida, tan sana, las flores revoloteaban a su alrededor con mas fuera envolviéndolo a él también en el circulo mágico del que era solo dueña la geisha.

Kura kura mabushi sugiru hodo ni hikari hanate

Kura kura, emite una luz tan deslumbrante

Y la música empezó a morir cuando un solo shamisen se escucho a su alrededor y la joven se inclinaba frente e él, su cabello cayendo por su hombros hacia el frente, el amarillo y el azul haciendo una corona alrededor de ella, las flores amarillas que danzaban en el aire empezaban a caer sobre ellos, los pétalos diminutos y amarillos estacionados en su cabello, la cinta que la escondía quedo alrededor de los dos como un perfecto circulo y la música se acabo.

- Hinagueshi – se acerco a ella inclinándose a su lado, y tomo sus mejillas, su piel estaba tan llena de calor y subió su rostro, queriendo ver por primera vez los ojos llenos de vida de la joven mujer, y volvió a quedar frió ante lo que vio – ¿Kagome?

- Inuyasha…

La joven mujer que vivía en sus recuerdos, que tanto amaba, que significaba esto que…

:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:

Una viga callo pesado desde el techo y el apenas pudo moverse para alejarse de ella, la tierra temblaba y los gritos desesperados empezaban a escucharse en toda la posada, un temblor. Inuyasha como pudo se movió de la cama y tomó algo el albornoz que estaba sobre ella y salio con velocidad de la posada.

- Rin chan rápido.

- Hinagueshi san.

La dos jóvenes salieron corriendo también de la posada, ayudando a su paso a una anciana que era lenta la tomaron de la cintura y a fuera la llevaron afuera, la gente salía despavorida, ella tenía miedo, había escuchado un golpe muy fuerte dentro y después el temblor de la tierra, la jovencita que dormía con ella había despertado y empezado a llorar con miedo, ella la tomo de la mano y la saco, ayudar a la anciana no era su plan pero al verla allí tirada en el piso no tuvo el coraje para poder dejarla allí, los segundos eran tan interminables, un grito se escucho cerca y luego un montón de vidrio tromparse en pedazos acompañados de un grito de Rin..

- Calma Rin calma.

- Tendo miedo Hinagueshi san. – la jovencita temblaba sin remedio.

La joven la sostuvo a ella y a la anciana para poder salir al patio de afuera. Las personas que estaban detrás de ella la impulsaban con violencia para poder salir.

Fue un instinto instantáneo en el correr a la habitación que debía ser de Hinagueshi, cuando entro una viga callo y quedo a la mitad del cuarto, el humo empezaba a caminar por los corredores.

- Amo, amo. - Un guardia lo vio correr allí y lo sostuvo de un brazo. – es necesario salir.

- Hinagueshi – salio de su garganta en un ronco jadeo, la desesperación se leía en sus ojos.

- Ella debió salir, aquí no había nadie hace un segundo – dijo sin soltarlo y empezando a jalarlo

- Júralo. – exigió él.

- Por Kami sama, amo, vamos. – dijo aun jalandolo.

Una viga más cayó a un par de paso de él y la esquivaron con dificultad para poder pasar.

Salieron todos de la posada y se quedaron en el patio principal, una estatua de un dragón de piedra se volteo y se rompió en dos, Hinagueshi solo atino a inclinarse con Rin en el piso y cubrir su cabeza, era delgada y pequeña tenía que protegerla, no dejaría que nada le pasara, escucharon los sonidos a su alrededor, se escucho un estruendo cuando una parte de la casa de volcó abajo y aplasto todo lo que había abajo.

"Inuyasha, por favor kami sama que este bien, por favor no me lo quites de nuevo" salto a la mente de la geisha con devoción verdadera, no se pregunto en ese momento que significaba, solo estaba el deseo intenso allí de que él estuviera a salvo.

Inuyasha y el guardia salieron de la posada justo en el momento cuando detrás de ellos una sección completa se vino abajo, solo algunos pedazos de madera los golpearon en la espalda, se quedaron allí solo un par de segundo mas hasta que el movimiento empezó a menguar y se detuvo después. Los hombres empezaron a correr con botes de agua, para apagar el fuego.

- Tú y todos los demás ayuden, no se queden allí parados

Ordeno Inuyasha y el guardia fue corriendo donde sus compañeros por la orden.

- Hinagueshi.

Susurro para el mismo y corrió a buscar la joven geisha, los niños y las mujeres estaban casi todos en el patio de enfrente, todo estaba oscuro, todas las lámparas se había volteado y apagado con el movimiento y apenas y veía a los hombres moverse para buscarlas a tientas.

La joven aun sostiene a la jovencita en un apretado abrazo mientas Rin con miedo.

- Tranquila Rin chan ya paso todo, tranquila – decía una y otra vez la joven geisha cepillando su cabello.

- Me dio mucho miedo Hinagueshi, - dijo aun sollozando - pudimos morir.

- Pero no paso nada anda, ya todo esta bien, ya paso.

Inuyasha buscaba a las dos jóvenes entre la multitud, pero no podía ver nada, la luna nueva aun estaba sobre su cabeza y tan cerca del amanecer la luz era casi inexistente.

- Hinagueshi – grito entre la multitud

Hinagueshi lo escucho entre la multitud y respondió aun cuidando a Rin.

- Aquí, aquí - agito una mano para poder llamar su atención.

Inuyasha pudo apenas distinguir la voz que lo llamaba y la manga blanca del kimono blanco de dormir de Hinagueshi inclinada en el piso, se acerco a ella y la vio de espaldas, su cabello suelto sobre el blanco kimono y abrazando a la jovencita que se notaba estaba llorando.

- ¿Están bien, Hinagueshi, Rin chan? – se acerco a un par de pasos de las jóvenes lleno de preocupación.

- Si, estamos bien, pero Rin se asusto mucho - dijo la joven aun sin soltarla.

- Fue muy feo Inuyasha sama, me asuste mucho. – dijo la llorosa jovencita.

- No se preocupen ya todo paso.

Las antorchas afuera empezaron a encenderse, la oscuridad quedo medianamente amortiguada por la luz de las llamas amarillas y rojas detrás de las jóvenes, Hinagueshi soltó por fin a Rin que ya estaba mas tranquila y justo cuando una lámpara fue puesta tras de ella, volteo a verlo.

Inuyasha quedo petrificado en su lugar, su respiración se apago, su corazón se detuvo por completo, el aire llegaba casi sin fuerza a su pecho, estaba a punto de ahogarse. La chica se levo una mano al pecho y el camafeo de plata dentro de él, salio de entre los pliegues del kimono blanco.

- Inuyasha… ¿estás bien? – dijo al ver su rostro casi blanco

- Ka… ka…

No, no podía ser, no podía ser, ella estaba muerta pero ella, el camafeo que colgó de su cuello, era ese camafeo, se acerco dos pasos a ella y la sostuvo de los brazos la chica se movió inquieta en sus brazos un poco asustada por la intensidad con la que la miraba. Lo vio ver su pecho y ella miro al tiempo, vio el camafeo en él y casi como un golpe la idea llego a su mente, ella la volteo a ver a los ojos y sus piscinas doradas se llenaron de un montón de emociones, alegría, confusión, miedo, ansiedad.

- ¿Kagome…? – dijo por fin con un esfuerzo enorme.

- ¿Tú…?.- dijo dedicándole la misma mirada y apretó mas la mano sobre su pecho. – ¿Tu me conoces?

Las antorchas siguieron levantándose a su alrededor el patio se lleno de claridad cuando uno y otro se llenaban con la imagen clara del otro

Fin capitulo 10

20 de octubre de 2006

12: 35 a.m.

:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:

Nota de autora¡¡A que no se esperaban que fuera así verdad!! A mi me fascino, después del sueño que había tenido Inuyasha y de darles a entender a todos que aquí se terminaba su historia, los asuste verdad jeje, espero que el capitulo les haya gustado, jeje yo se que hice muy tardado el encuentro, 10 capitulos nada mas jajajaja, pero creo que valio la pena a mi me fascino, como unica nota adicional debo decir solo que el kimono nacio de una mescla de "la casa de las dagas voladoras" una pelicula donde aparece tambien la protagonista de MdG una historia oriental tambien ue vale mucho la pena, donde Ziyi viste al inicio un kimono chino hermoso y de la pelucula de "El mito" ua pelucla de Jacky chan donde una concubina del rey hace un baile muy parecido la que yo hice, pero el mio salio mas bonito (oh pero que modestia la mia jeja) y creo que no hay necesidad de notas culturales hoy pero si tiene cualquier duda no duden en mandarme un mensaje.

bueno ahora mis responsivas, no dejen de mandar los mensajes por favor, me llena de alegria;

Momo: hola me alegro que te haya gustado la historia espero que te quedes por aquí hasta que la termine, todavía le falta un buen trecho, gracias por el review

Sakura: me alegra haber sido de ayuda, no es una canción preciosa, a mi me fascina, y me fue imposible no incluirla en esta historia, gracias por el review

Fel: y tenias que decirlo así, "el de Tsubasa no el tuyo" que cruel eres. Sabía que te iba a gustar este capitulo lo reconozco la hice muy cansada y fue muy largo pero como que era el preludio para este capitulo, como vez, a mi me fascino como se soluciono todo, tan inesperado, en medio de toda la confusión y eso me presto para la continuación que la tenia medio trabada pero ya por fin la pude sacar, casi la termino, como viste este capitulo espero y te haya gustado, por favor házmelo saber. Tata Mei

shadow: Oh no te preocupes por Rin tengo toda la intención de hacerla mi cinderella, jeje va a estar hermoso cuando me ocupe de ello, pero por lo pronto me concentrare un poco en lo de inuyasha y kagome, ya por fin después de hacerla tan cansada saque el final, no quedo emocionante, en medio de toda la confusión después de un terremoto y mas el sueño que el tuvo, no te imaginas que hermosa lucia hinagueshi en su kimono chino, me fascinan desde una película que vi que se llama "El Mito" hermosa por completo, lo que pasara con kikio, ya lo veremos muy pronto, si piensan que la historia se termina cuando la descubra, pues no, apenas empieza jeje gracias por el review

Ninde Black: créeme te entiendo mejor de lo que imaginas, mi novio es estudiante de medicina, no imaginas lo que siento de saber que el próximo semestre me quedare todo un año sin verlo por su servicio, me parte el corazón, pero bueno que mas queda que esperar y tener fe en el amor.

Espero y este capitulo te haya gustado, por fin el esperado encuentro entre inu y kag, ya la había hecho muy tardada pero no mas, aquí esta por fin, espero y me mandes un review para saber que tal te pareció gracias por el review

Jimena-chan: me imagino cree que a veces yo también me reflejo mucho en mis historias y una que otra escena habla casi de mi vida, es emocionante. Espero y este capitulo te haya gustado por fin, después de hacerla tan larga por fin lo deje verla, que creían que ya se regresaban y que aquí acaba sin siquiera verla, pues no, pero apuesto que los asuste con esa charla en el sharin jeje gracias por el review

Ninfa Eco: gracias tu review fue hermoso de verdad, creeme que me esfuerzo mucho por que ese toque de magia que me inspira la imagen de hinagueshi siga presente en toda la historia, es un aire diferente alrededor de esta figura y me esfuerzo por sacar el mejor provecho de el, a veces cuando me pierdo me detengo y la observo y me dedico un rato a describirla de nuevo y vuelvo a atraparla, es una historia que esta sacando el mayor provecho de mi imaginación visual.

Como viste este capitulo, desde que inicia, creo que quedo muy padre, con ese deseo de besarse de nuevo, apuesto que los deje de pronto sacados de onda con eso de que ella lo volvía a llamar inuyasha sama, pero ya la había hecho muy largas, por fin la descubrió, y ahora que va a pasar, solo lo sabrás si lees el siguiente capitulo jeje gracias por el review

We-love-Kappei-sama: soy muy silenciosa a veces, pero yo creo que la escena en medio de la lluvia, la luz tenue de la vela, y el ambiente metafísico de ver un fantasma o un espíritu fue el que se fue armando solo para este tipo de escena, y como viste este capitulo, me suelo apoyar mucho en el aspecto visual, adore el baile de Will que es la canción que baila hinagueshi en el sueño de inuyasha, debes escucharla es simplemente genial desde que la oí la primera vez supe que debía estar en este fic, es de Ayumi Hamasaki, de su disco (miss) understood vale mucho la pena, espero y te haya gustado y me dejes un mensajito para saberlo vale, gracias por el review

Dita-chan: imagina mas siendo Rin una niña tan pequeña y mas al dejarla marcada así del vientre, que duro debió ser para ella superar eso, ya vez que ni siquiera dejaba que kaede la viera desnuda, creo que el hacerle eso a una mujer es la peor agresión que le puedes hacer mucho mas cuando es un niño no hay modo de defenderse ni física ni psicológicamente una agresión así, pero ya veremos que pasa con ellos.

Y si, por fin los deje verlos, me gusto mucho como paso todo, por que quería que hubiera un elemento así, de estrés de impresión y que no pudieran estar a solas para hacerlo todavía mas estresante soy tan mala con mis protagonistas, y ahora veremos que va a pasar, pero debes quedarte a leer para averiguarlo jeje, gracias por el review

Lorena: oh como viste el reconocimiento? a mime fascino, justo así lo quería desde hacia semanas lo había imaginado y me fascino como se desarrollo todo, espero y a ti también, el próximo capitulo te va a gustar mucho, es algo que siempre me puedes jeje, espero y te pases a leerlo, va a estar emocionante gracias por el review

bueno por ahora es todo espero y hayan disfrutado de la lectura y verlos de nuevo aqui la proxima, se que les siguiente capitulo les va a agradar mucho.

no olvides dejar un review, me harias profundamente feliz.

Shian shen

Mimi chan