Los personajes que se utilizaran aquí no son míos son de la mangaka Rumiko Takahashi, solo los uso con fines de entretenimiento.

11.

La borrachera…

-¡Inuyasha!

-¡S-Sango! ¿Qué estás haciendo? –Inuyasha se sonrojo levemente al sentir a Sango abrazarse contra él después de reír como una maniática.

-Olvida a los demás y vámonos. –propuso la joven exterminadora mientras restregaba su cabeza en el pecho masculino.

-¿I-irnos? –estaba confundido y el tono de su voz lo decía todo. ¿De qué hablaba esa mujer?

-¡Estoy harta de ese monje infiel y abusivo! –Miroku estaba igual o más incrédulo que el medio-demonio observando como la castaña no paraba de restregarse contra él. -¿Y tres Kagomes? ¡Hay muchas! ¡Vamos a dejarles! -¿Esa mujer estaba loca? ¿El zake le afecto mucho? No sabía, podría ser una mezcla de ambos. -¡Vamos a derrotar al Naraku nosotros! –Inuyasha observo como ella se giraba para verlo frente a frente. Sus ojos vidriosos se clavaron en él y el pobre hombre sintió un escalofrió en la espalda. -¿Si?

¡¿Qué mierda hacia ahora Sango?! Ella se había agarrado de sus hombros mientras se paraba de puntitas para aparentemente besarlo. Trato de alejarse de ella pero su cuerpo parecía estar cayendo bajo la influencia del alcohol y su cuerpo no le respondía como quería. Como último intento de no ser besado, cerró los ojos fuertemente esperando lo que parecía ser inevitable: Los labios de Sango sobre los suyos.

-¡ABAJO!

Si, así era como lo recordaba. Según él después de eso Kagome lo sentó tantas veces que termino casi desmayado por los golpes en la cabeza que el mismo zake.

Podía ser que él también estuviera sucumbiendo en ese mismo momento al zake y de hecho nunca en su vida se había puesto ebrio como para decir que la actitud de Sango era normal. ¿Por qué besarlo a él y no a Miroku? Realmente estaba confundido.

Giro su cabeza en dirección a las chicas quienes parecían estar hablando de una especie de libro que había traído Kagome de su mundo. Miroku no se encontraba pues después de haberse ido del templo de Mushin, el monje había engañado a otra aldea y a cambio los dejaron dormir en una cabaña.

-¿Sucede algo Inuyasha? –pregunto Kagome notando que el joven albino no paraba de mirarlas.

La mirada de ambas se poso sobre él y repentinamente se sintió nervioso

-No… No es nada. –ambas se miraron entre sí, pero después alzaron los hombros y continuaron hablando sobre el dichoso libro.

Sango no aprecia nerviosa. ¿Se sentiría incomoda? NI idea, las mujeres eran algo que Inuyasha aun no podía entender a pesar de tantos años viviendo.

-Eh, Sango. –llamo con un tono de voz un tanto tosco. La joven exterminado se giro a verlo, no parecía que se mostrara mal o algo por el estilo.

-¿Si? ¿Sucede algo?

-Yo… Te tengo una pregunta. –ella pestañeo varias veces. ¿Qué querría preguntarle?

-Adelante, pregúntame.

-Tu… ¿Por qué trataste de besarme en el monte Kasumidoke? –esa pregunta pareció tomarla por sorpresa porque de inmediato su rostro empalideció junto con el de Kagome.

-¿Q-que?... –balbuceo Kagome a duras penas.

-Inuyasha… ¿De qué hablas?... –pregunto finalmente Sango después de un rato de guardar silencio.

-Del beso que trataste de robarme. –respondió frunciendo el ceño. Esa mujer estaba tan loca que pensaba otra cosa o qué demonios.

Un largo silencio se instalo en la habitación.

-Yo… No recuerdo… -contesto finalmente relajando un poco el rostro.

-¿De qué hablas? –ahora era Inuyasha el confundido. -¡Recuerda que yo estaba tratando de calmar a Kagome y a los demás cuando tu llegaste de quien sabe donde mientras te reías como una loca!

Ambas se miraron entre sí. No tenían ni idea de lo que hablaba Inuyasha.

-Inuyasha, de verdad no recuerdo nada… Solo recuerdo que Kagome comenzó a cantar algo y después todo esta borroso. –fue en ese momento que Inuyasha se sintió como un idiota reprimiéndose mentalmente por no pensar en esa posibilidad, ahora iba a quedar como un completo idiota.

-Si no recuerdas nada, está bien. –el ambarino suspiro pesadamente mientras recargaba su espalda contra la pared de la cabaña llevándose consigo a tessaiga.

Kagome observo a Sango y después volvieron a hablar tratando de restarle importancia a lo que les había dicho Inuyasha.

La verdad, si recordaba haber tratado de besarlo, pero siendo sincera no sabía la razón detrás de eso. El día siguiente se sintió tan apenada que decidió olvidar ese suceso y actuar como si nada porque pensaba que si corría con suerte él no recordaría nada, vaya sorpresa se llevo al escucharlo preguntar eso del beso.

¡Menos mal que había actuado como la que no sabía nada!

Continuara…

¡Holiwis muffins!

Perdonen las tardanzas pero juro que todo tiene su explicación (?)

Juro que que por lo menos en esta semana subo un capitulo extra para no ir tan atrasada y ya no deberles nada. Les voy pagando en abonos XD

Alessa no Hana: Jajaja, yo la verdad no me acordaba mucho de esa escena en español y cuando la volví a ver me morí de risa XD "Mi rey". Y espero que te haya gustado el capitulo, la verdad lo quería hacer más de la perspectiva de Inuyasha porque… ¿No se? Quedaba bien supongo xp. ¡Abrazos!

Jane Black: Perdón por no poner casi nada de Sango (?) Digamos que creí que quedaba mejor si lo veíamos más desde el punto de vista de nuestro perro favorito jajaja. ¡Besos!

¡Nos vemos en el próximo capítulo!

Spoiler: Sucede aproximadamente en el capítulo 167 :3

¡ADIOS!