Capítulo 11

Dos días después, desde su mesa, Emily vislumbró entre las rendijas de las persianas del despacho de Hotch, a éste hablando con un hombre enfundado en un elegante traje azul marino. Sabía que se trataba del hombre que había enviado supuestamente el servicio de inteligencia ruso, pero poco más. Rossi, Hotch y él llevaban allí encerrados desde hacía más de una hora, y no parecía que la reunión fuera a terminar en un período corto de tiempo.

- Creo que si pudiera aportar algo importante, ya nos habrían avisado- Dijo J.J. a su lado.

Emily se volvió hacia ella. Ni siquiera se había dado cuenta de cuándo había llegado su amiga. Morgan la había ido a recoger temprano, y luego se había encerrado en su despacho con Reid. Emily ni siquiera había preguntado para qué. Daba por supuesto que era algo relacionado con su caso.

Resopló sin ocultar su cansancio.

- ¿No estás durmiendo?- Se interesó J.J. Aunque era evidente, a pesar del maquillaje, podía ver las ojeras en su rostro.

- No demasiado… No sé si fue buena idea quedarme a solas en el apartamento.

J.J. pareció sorprenderse.

- ¿No se está quedando Morgan contigo?.

- Me temo que estáis asumiendo demasiadas cosas sobre nosotros.

Aunque no pretendía ser un reproche, fue justo a eso a lo que sonó. J.J. se dio por aludida, y cambió de tema. Lo menos que necesitaba Emily en aquel momento era que cuestionaran su relación con Morgan.

- ¿Llegaste a hablar con él?- Le preguntó Emily señalando hacia el despacho de Hotch.

J.J. hizo un gesto de negación.

- Apenas nos presentó Hotch. Se llama Andrei Petrov, y parece que quiere colaborar con nosotros en la investigación de Gallagher.

Emily frunció el ceño. ¿Había realmente algún caso relacionado con Gallagher?. Su mente de perfiladora comenzó a realizar suposiciones.

- Sé que García encontró la partida de defunción… Pero, ¿Sabemos si hay un cuerpo?.

J.J. se encogió de hombros. Sabía tan poco como Emily al respecto.

- Supongo que pronto lo sabremos…

En ese momento, vieron como García entraba al despacho de Hotch con paso apresurado. Llevaba una carpeta en la mano y parecía casi alarmada. J.J. y Emily se miraron entre sí, sin comprender qué ocurría. Un par de minutos después, Rossi salió del despacho y se dirigió directamente hacia ellas.

- Emily, necesito que vengas conmigo...- Le pidió con tono vehemente- Ven tú también, J.J.

Los tres se encaminaron a la oficina de Rossi, y una vez dentro, éste cerró la puerta detrás de ellos.

- ¿Qué es lo que ocurre?- Preguntó con inquietud J.J.

En lugar de contestarle, se volvió hacia Emily.

- Por favor, siéntate...- Le dijo, señanlado hacia la silla situada frente a su mesa.

Emily frunció el ceño sin terminar de comprender, pero hizo lo que le pedía. Rossi, cruzó los ojos durante un instante con J.J, y ésta se colocó a su lado.

- Han encontrado dos cuerpos- Les informó tratando de mantener la calma, pero ambas mujeres podían darse cuenta de que estaba ansioso.

- ¿Dos cuerpos? ¿Mujeres?.

Por supuesto, en lo primero que había pensado era en que su agresor fuera una asesino en serie.

Pero Rossi negó con la cabeza. Abrió el informe que llevaba en la mano y le mostró las fotos que contenía.

Los cadáveres de dos hombres yacían en un descampado, ambos al parecer con un tiro en la nuca.

- ¿Reconoces a alguno?.

Emily lo miró perpleja, pero luego se centró en las fotos. Por el estado en que se encontraban, parecía que llevaban días muertos.

- Es difícil identificarlos así...- Murmuró ella, estudiando las imágenes. Finalmente se detuvo en la foto de uno de los cadáveres, y se volvió hacia Rossi con la respiración contenida- Creo que es el camarero con el que hablé.

J.J. se acercó también para verla más de cerca. Lo recordaba de la primera vez que habían ido a entrevistar al personal del club. En aquel momento no había levantado sospechas.

- Eso parece… ¿Sabes quien es el otro?.

Emily negó con la cabeza.

- Tiene que ser el tercer hombre que viste- Dedujo J.J.- ¿Se sabe quien es?.

- Estamos en ello. Aún no tenemos identificación- Le informó Rossi- Pero por la forma en que los mataron, parece obra de un profesional.

- El sudes no quiso dejar testigos...- Continuó Emily y luego bajó la vista al suelo- Los mató a ellos… ¿Por qué no me mató a mí? ¿Por qué me dejó con vida?.

Ni Rossi ni J.J. tenían respuesta para eso.

- Voy a ver a Hotch- Continuó Rossi- J.J., deberías ir donde García para ver si entre las dos conseguís una identificación plena.

La rubia se despidió con un gesto de asentimiento, y salió del despacho. Cuando se quedaron a solas, Rossi le tomó la mano a Emily, que parecía absorta en sus propios pensamientos.

- ¿Estarás bien sola?- Le preguntó con preocupación.

- Claro...- Le aseguró ella forzando una sonrisa- Esto es una gran avance...- Se puso en pie y lo acompañó hasta la puerta. En el último minuto se detuvo- ¿Te importa que me quede un momento aquí?. Tengo que hacer una llamada.

Rossi pudo ver en sus ojos que sólo era una excusa, pero simplemente lo dejó pasar. Emily aún estaba asimilando lo que le había ocurrido, y entendía que a veces necesitara estar a solas.

- Quédate el tiempo que quieras...- Le dijo con una sonrisa amable, y después de cogerla de las manos durante unos instantes, salió del despacho.

Emily, exhaló un suspiro en el momento en que Rossi desapareció de su vista. En lugar de llamar por teléfono, comenzó a pasearse nerviosamente de un lado para otro. Pensó que tal vez no sería tan mala idea hacer esa llamada. Quizás su padre podría reconocer a alguno de los cadáveres.

Cuando se disponía a descolgar el teléfono, oyó un par de golpes suaves en la puerta.

Se acercó hacia ella, y la abrió, asumiendo que era alguno de los miembros del equipo, pero en su lugar se encontró al hombre con el que habían estado hablando Hotch y Ross.

- Perdón...- Se disculpó, frunciendo el ceño- Creí que era el despacho del agente Rossi.

Emily tardó un segundo en recuperarse de la sorpresa. A pesar de su origen ruso, se sorprendió de que hablara perfectamente su idioma.

- Oh… Lo es… Solo que ahora no se encuentra… Le vi antes en el despacho de Hotch- Extendió la mano para saludarlo- Soy la agente Prentiss.

El hombre pareció dudar durante un segundo, y luego le devolvió el saludo con una sonrisa.

- Andrei Petrov...- Se presentó- Y no… No soy un espía secreto...- Bromeó.- Sólo soy un burócrata, me temo…

Emily sonrió ante su comentario irónico.

- ¿Puedo ayudarle con algo?- Se ofreció ella con amabilidad. Aún estaban en el umbral de la puerta, y notó que miraba con curiosidad el informe que Rossi había dejado sobre la mesa.

- Quería ver las fotos un poco mejor por si me resultaban familiares… Sólo pude verlas un momento cuando su compañera...- Se quedó pensativo- La agente García, se las mostró al agente Hotchner… Por cierto… Una mujer muy…

- Creo que ni en mil años encontraría la palabra para describirla- Rió Emily.

Andrei, le devolvió una sonrisa casi avergonzada. Emily, aún riendo, le hizo un gesto con la mano, invitándolo a entrar.

Le mostró el informe y esperó a que éste lo ojeara.

- En realidad… No los he visto en mi vida...- Le dijo él, torciendo el gesto- El agente Hotchner parecía muy interesado en identificarlos… Pero la verdad es que no me ha explicado demasiado sobre el caso que investigan. Me temo que nuestra agencia no compartirá demasiada información sobre Gallagher si ustedes no confían en nosotros.

Emily abrió los ojos sorprendida. Agradecía que Hotch hubiera preferido ser cauteloso desvelando la relación de Gallagher con ella, pero entendía las razones de Andrei.

- Creemos que está relacionado con un caso que investigamos...- Le informó escuetamente- Aunque no sé muy bien cómo, teniendo en cuenta que supuestamente lleva tiempo muerto.

Andrei le dirigió una expresión perpleja.

- ¿Duda usted que lo esté?…

- La verdad… Es que ya no sé que creer...- Admitió con un suspiro.

Notó que Andrei la estudiaba detenidamente. Emily frunció el ceño y dio un paso hacia atrás.

- Lo siento...- Se disculpó él inmediatamente- No pretendía incomodarla… Sólo me preguntaba si el caso que investigan tiene algo que ver con los cardenales que trata de ocultar bajo el maquillaje.

Emily dejó escapar un jadeo. No sabía a qué se dedicaba exactamente aquel hombre, pero podría trabajar en la UAC perfectamente.

- Algo así...- Admitió ella en un susurro y luego se apartó un poco de él- Disculpe…Olvidé que tengo algo que hacer… Puede esperar aquí al agente Rossi. Le avisaré de que quiere verlo.

- Oh… Vaya...- Se lamentó de nuevo Andrei, con expresión arrepentida- No debí… Soy un estúpido…

Emiy forzó una sonrisa, y dio unos pasos hacia la puerta.

- Lo siento...- Volvió a disculparse- Emily…

Ésta se detuvo antes de salir, y se dio la vuelta. Realmente no estaba siendo demasiado educada con él. Desde luego, aquel hombre no tenía la culpa de que le costara tanto hablar de aquel tema.

- No importa…Es solo que creo que es Hotch quien debe ponerlo en antecedentes.

- Por supuesto...- Cedió él con una sonrisa amable- La acompañaré fuera...- Añadió y se acercó a ella. Cuando llegó a la puerta, se hizo a un lado para que ella pasara.

En el último momento Emily se detuvo, como si de repente su mente le hubiera enviado una señal de alerta.

- ¿Cómo sabe mi nombre?- Le cuestionó absolutamente perpleja.

- ¿Qué?- Replicó él con gesto de extrañeza.

- Me acaba de llamar Emily...- Le recordó ella.

- Nos presentamos al llegar…

Emily hizo un gesto de negación.

- No… Sólo le di mi apellido.- Le rebatió con seguridad- ¿Cómo es que sabe mi nombre?.

Andrei se quedó en silencio, y luego resopló. En ese momento, Emily percibió el cambio en su expresión e instintivamente dio un paso hacia atrás, hasta que notó la pared detrás de su espalda.

Contuvo la respiración cuando él, miró hacia fuera, y luego cerró la puerta detrás de él.

- Nos conocemos...- Le confesó él- Aunque hacía tiempo que no nos veíamos…

Fue cuando Emily entró en pánico, y se quedó congelada en su sitio. Se dio cuenta tarde de que estaba atrapada entre la pared y Andrei.

- ¿Qué te pasa?- Le preguntó él con una sonrisa que ya no tenía nada de amable- ¿Por qué tiemblas?.

Ella, ni siquiera se había dado cuenta de eso hasta que él no lo había mencionado.

- Déjame pasar…

Trató de que su voz pareciera firme, pero sonó demasiado aterrorizada como para serlo. Recordó que su glock estaba en su mesa, y que posiblemente todo el equipo estuviera reunido en la oficina de García, o con Hotch. Era medio día, la hora de descanso para comer del personal de la oficina. Estaba a solas con él, encerrada en aquel despacho, y no había nadie cerca que pudiera ayudarla. Ahogó un pequeño gemido al notar cómo él ampliaba la sonrisa.

- No voy a hacerte daño...- Le aseguró él- ¿De veras no me recuerdas?. Mi nombre real es Andrew… Andrew Gallagher…

Emily jadeó al comprender de qué se trataba todo aquello. Por supuesto que ahora lo recordaba. El hijo de Richard Gallagher. Había coincidido con él en algunas ocasiones. La última vez que se habían visto eran aún adolescentes, y él estaba irreconocible.

- Fuiste tú..- Balbuceó ella- Fuiste tú…

Él se quedó en silencio unos instantes, contemplándola con descaro. Emily sintió náuseas cuando notó cómo prácticamente la desnudaba con la mirada.

- No sé de qué me hablas… Sabía que estabais investigando a mi padre… No es casualidad que esté aquí...Pero no tuve nada que ver con lo que te hicieron…

Cuando él dio un paso más hacia ella, Emily se encogió contra la pared. Sus ojos se humedecieron y su respiración y su pulso se volvieron cada más agitados.

- No fui yo… Emily...-Le susurró al oído.- Tranquila… Ya te he dicho que no te voy a hacer daño- Una mano subió hasta su mejilla. Emily cerró los ojos y apartó el rostro a un lado cuando sintió sus dedos y su aliento sobre su piel- No puedo imaginar lo terrible que debió ser para ti- Continuó él inclinándose aún más sobre ella- Las cosas que debió hacerte… Durante todo ese tiempo….

- Por favor…- Le rogó, llorando - Por favor… Déjame ir.

Ni siquiera trató de apartarlo. El terror la tenía tan paralizada que era incapaz de reaccionar.

Durante un instante, él ejerció más presión sobre su cuerpo. Cuando Emily volvió a gemir, sintiéndose totalmente a su merced, Andrew se apartó a un lado en el último momento y abrió la puerta para que saliera.

Ya desbordada por las lágrimas, huyó de allí sin siquiera saber hacia dónde dirigirse. Lo único que quería era alejarse de él. No sabía por qué la había dejado escapar, pero estaba segura de que él era el sudes que buscaban.