Bien! Ha sido un tiempo desde que actualicé esta historia, y espero esta sea la primera de muchas actualizaciones más. Han pasado muchas cosas, y bueno ; - ; al final me fui más de lo que preveí.

Ya, los dejaré leer el capítulo, pero antes de eso, respondo reviews ~

*N0MBRE: Oh sí, el miedo es una sensación poderosa, y lo es aun más en Kanan, pero sólo queda esperar a que recapacite y salga al mundo sin miedo, aunque para lograr eso... hehe, ya, hay que esperar. ¡Muchas gracias por leer y por tu apoyo! Espero te guste este nuevo capítulo.

*Betsy Celis: Ohohoho ~, las cosas siempre pueden empeorar, aunque ahora es momento de mirar a Kanan caminar a donde sea que se dirija, o tal vez, ni siquiera está caminando, sólo va en circulos en una espiral de dolor y desesperación ; - ; , ok, mucho drama. Pero sí ~ tiene que resolver lo que ha hecho, el cómo... bueno, esperemos a ver. Muchas gracias por leer! Espero te guste el nuevo capítulo.

*Joe Nishi: Bueno, eso es cierto en parte xD, aunque te diré, Kanan, Chika, You y Mari hacen lo que se les da la gana a veces, yo sólo escribo lo que hacen a veces, una cosa lleva a la otra e incluso yo me sorprendo de lo que pasa después xD. Esperemos que Kanan y Mari puedan saltar este obstáculo, pero esta es una carrera a dos piernas, y si una no quiere correr, la otra se va a dar un golpe en el piso. ¡Muchas gracias por leer! Espero te guste el capítulo!

*Fujisaki Naoko: Aww xD, gracias. Bueno, me alegra que las situaciones se sientan reales en cierta manera, eso significa que algo bueno estoy haciendo, y espero seguir así. Muchas gracias por tu apoyo! Espero te guste el capítulo ~ .

*NinjaBritten11: Kanan es una idiota, oh sí, ahora hay que esperar a ver que arregle todo este caos que ha formado. ¡Yei, hay mandarinas en alguna parte del mundo! La Diosa Mikan está complacida. Oh bueno, has hecho algunas preguntas, así que las responderé lo mejor que pueda. Bueno, en primera, ¿Por qué es difícil tener otra preferencia sexual? Bueno, no es difícil en sí, las personas lo hacen difícil, el ser humano siempre buscará que todo encaje con lo que ellos creen, y si algo no lo hace, nace el miedo, la ignorancia, no lo aceptan porque no saben cómo tratarlo o de dónde ha venido, así que la respuesta primitiva a esto, es atacarlo, sea consciente o inconscientemente. ¿Qué dice mi familia de mi preferencia sexual? Nada. Literalmente, nada. Me tomó un tiempo que algunos lo aceptaran, quienes lo hicieron siguen con las puertas abiertas en mi vida, quienes no, están ahí, de lejitos, donde es mejor y nadie sale mal. ¿Creo en el amor eterno entre lesbianas? Creo que te refieres a un amor de toda la vida, y sí, creo en el, aunque no se define exactamente por si eres gay, bisexual, lesbiana o hetero (o cualquiera de las muchas mil orientaciones que se ha echado la comunidad). Si me encontrara con Kanan y Chika, les daría un golpe, sería como encontrarme conmigo misma hace unos años xD. La canción de los caballeros del zodiaco~, la he escuchado, pero no es del todo de mi agrado, es buena, pero no mi ideal de buena xD. ¿Conozco el anime de BanG Dream? Sí, lo conozco y lo he visto, también tengo mi banda fav, pero por ahora ando en un conflicto de sentimientos con esa franquicia. Cosas personales. ¿Qué opino de tu fanfic? No he podido leerlo si ya está publicado, y bueno, sí, no me gustan los harem xD, pero considero que se puede hacer una buena historia con ellos, cuando, si es que es lo central en tu historia, sabes separar los sentimientos, por qués de cada chica/o y la personalidad de cada uno, y cuando no es lo central en la historia, es todo lo anterior, más, cómo influye en lo que quieres contar. Con todo dicho, ¡gracias por seguir la historia y tu apoyo en mis demás fanfics!

Uff y está listo!

Estoy considerando poner las reviews al final, para que lean el capítulo sin pasarse mis largas respuestas xD, sinceramente no puedo evitarlo, me emocionan sus teorías, sus preguntas y sus opiniones (excepto las de los guest musos, no entiendo su propósito en la vida).

Bueno, ahora sí, los dejo con el capítulo, y a todos los que leen pero no puedo responderles en un comentario ¡Gracias por leer y perdón por la espera!

Que tengan un buen fin de semana~


Avanza un paso y retrocede dos.

Capítulo 11:

La oportunidad de ser "normal".


Kanan.

— No has cambiado nada, ¡estás un poco más alta! Pero sigues siendo mi princesa— dijo mi padre, mientras me sostenía por los hombros y me daba un fuerte abrazo.

— Te has dejado crecer la barba— añadí, abrazándolo con fuerza, dejando que ese aroma que siempre me había traído paz y seguridad me envolviera. También por esto me gustaban los perfumes masculinos, de alguna manera me hacían sentir cerca del hombre más importante de mi vida.

— Te extrañé mucho, hija— tomó mi rostro entre sus manos, mirándome con una mezcla entre alivio y algo más que no pude reconocer.

— Yo también te extrañé, padre— sonreí.

— Bueno, ¿te parece si entramos? Mira, sé que este es un momento entre tú y yo, y que es importante, pero realmente hay alguien que quiero que conozcas— me dijo, mientras avanzabamos a una mesa, donde lo que parecía ser un chico de espaldas, nos esperaba sentado.

— Papá… ¿quién es él? — me detuve antes de llegar con el desconocido. El chico de cabello castaño y piel apiñonada, al escucharnos cerca, se levantó, sonriendo ampliamente.

— Lamento haber venido a tu reunión, pero el maestro me ha hablado tanto de su hermosa hija, que cuando me invitó a venir hoy, le tomé la palabra inmediatamente— el chico era bien parecido, sus manos eran anchas y ásperas, su voz era algo aguda, pero irradiaba amabilidad. Mi primer análisis arrojaba que él era una buena persona, y quizá por eso, mi padre quería que nos conociéramos. Era… un pretendiente, aprobado por mi padre, lo veía en su mirada, ansiosa porque aceptara el saludo del desconocido.

— Kanan Matsuura, un gusto— me presenté, tomando su mano.

Él la estrechó con entusiasmo, sin borrar su sonrisa.

— Leonard Fragge, es un placer, oficialmente.

Mis sospechas eran ciertas, mi padre esperaba que yo congeniara con Leonard, y yo…

Yo sólo podía pensar en Mari, en cómo estaría, dónde habría ido, si hablaría con Chika, con You… ¿Con Hanamaru? … ¿Con alguien más? ¿Alguien que aprovecharía la oportunidad que yo tiré a la basura?

Esos pensamientos me estaban matando, y estaba tan perdida en ellos, que no había notado el momento en que mi padre nos había dejado a solas para atender una llamada.

— Entonces… supe que estás terminando la preparatoria, eso es genial— comenzó a decir, esperando tener una conversación conmigo.

— Sí… lo estoy… ¿tú estás estudiando?

— ¿Yo? No, ya concluí la universidad. Arquitecto Fragge, me llaman.

— Wow, eso es impresionante— admití, genuinamente sorprendida.

— Sí, ¿quieres ver algunos de los proyectos donde he trabajado?

— Claro… muéstrame.

— ¡Genial! La mayoría son maquetas ya que no tiene mucho que egresé, pero pronto se harán realidad.

Sacó su celular y me mostró modelos a escala de centros comerciales y culturales que tenía planeados. Las maquetas me encantaban, así que mi mente fue fácilmente atraída por los detalles que podía ver en la magnífica resolución con la que el celular de Leonard tomaba las fotografías.

Tan metidos como estábamos en las imágenes, no notamos que una persona se había detenido justo enfrente de nosotros, alguien a quien no pensaba ver, pero que debí haber previsto que podría encontrarme, después de todo, Riko me dijo que trabajaba en un Burger King de la zona los fines de semana.

— ¿Kanan? — parecía sorprendida.

— Eh…— no supe qué responder, un movimiento en falso y…

Mi corazón comenzó a latir con pesadez, pero increíblemente rápido al mismo tiempo, una sensación angustiante surgió en mi abdomen, y con la mirada, intenté pedirle a Yoshiko que se fuera y cambiara la mesa que atendería.

— ¿Se conocen? Mucho gusto, mi nombre es Leonard Fragge— se presentó, extendiendo su mano a la novia de Riko, quien mantenía sus ojos en mí, añadiendo a la mezcla en su rostro, una expresión extraña.

— Mucho… gusto— correspondió el saludo—. Lamento no hablar más, estoy en el trabajo— habló con formalidad, pero con la situación actual, no estaba en labor de sorprenderme por ello —. Bienvenidos a Burger King, ¿desean ordenar?

— En un momento, estamos esperando a que nuestro acompañante regrese, muchas gracias— dijo Leonard, al ver que yo no respondía.

— Bien, estaré cerca por si necesitan algo— Yoshiko comenzó a caminar lejos de nosotros, y fue sólo entonces cuando pude reaccionar.

— Espera un momento— le pedí al amigo de mi padre.

Yoshiko parecía saber que quería hablar con ella, así que habló con una de las chicas que estaban atendiendo las mesas y le señaló algunos lugares, después se volvió a mí y me señaló una esquina apartada del local. Su rostro me dejaba ver que estaba extrañada, confundida, y que no lograba entender el ambiente.

— ¿Y bien? — preguntó, cruzándose de brazos frente a mí.

— No hay nada malo aquí— dije, intentando aparentar tranquilidad, cosa imposible en mi mente, pero al parecer convincente. No podía admitirlo del todo, pero me sentía liberada después de alejarme de Leonard.

— Yo también lo creía, hasta que pusiste cara de desear estar muerta al verme, sin mencionar que te has puesto pálida, y créeme, yo sé de colores níveos— bromeó, intentando aligerar el ambiente.

Esbocé una sonrisa ligera, pero casi al mismo tiempo, agaché la mirada, totalmente avergonzada de que me viera en semejante situación. Que Yoshiko fuera testigo de mi intento por aceptar al chico que mi padre quería que conociera, me hacía sentir fracasada, era como si le hubiera fallado a Riko también; ellas eran libres, y yo seguía aferrándome a un solo lugar a pesar de ya no tener cadenas.

— Bueno yo… sólo vine a comer con mi padre— dije la verdad a medias.

— Entiendo.

— Y él es un amigo de mi padre…— completé.

— Vale, entonces, que tengas un genial día, Lily me ha contado que siempre adoraste a tu padre, así que me alegra que salgas a comer con él— la mirada enternecida de la novia de mi amiga se tornó preocupada—. Vuelve, que ya te esperan… y si quieres hablar, no dudes en llamarme, a mí, a Riko, a tus otras amigas, si podemos ayudarte con algo, cualquier cosa, háznoslo saber.

— S-Sí… animo con tu trabajo.

— Gracias.

Había sido una plática incómoda, aunque sospechaba que sólo para mí, pues Yoshiko sólo se veía preocupada por mi estado; no podía culparla, yo me comportaba como si ella supiera lo que hacía. Mis pasos se sentían pesados mientras más me acercaba a la mesa que compartía con Leonard y mi padre… No quería estar en ese lugar.

Quería estar con Mari.


¿Cómo era posible que Yoshiko, alias, Yohane, fuera más madura que yo en ese momento?

Llevaba casi una hora dando vueltas en mi habitación, con el celular en la mano y los números de mis amigas en la pantalla.

Chika me diría las cosas que ya sabía, y posiblemente nos pelearíamos… No recordaba cuándo había sido la primera y última vez que habíamos enemistado hasta los golpes, pero no deseaba repetir nunca más eso; así que no, era una llamada innecesaria.

Mari… ni hablar.

Riko vendría con Yoshiko, o Yoshiko vendría con Riko en el momento en que los contara lo que había pasado, de cualquiera de las dos formas, no podía soportar un regaño de alguien que recién conocía, como Yohane, y tampoco podría aguantar que Riko me mirara con esos ojos ambarinos, completamente decepcionados. "Me alegra verte plena" algo así me había dicho cuando nos volvimos a ver… No, no podía llamarle a ellas.

Hanamaru tampoco estaba en la lista de personas a las que quisiera contarles mis problemas, al menos no en ese momento, después de todo, ella había tomado como misión personal hacerle ver a Chika lo lindo que es el mundo y las cosas por las que vale la pena vivir; no necesitaba que yo llegara con cadenas invisibles y portando problemas que realmente no debía cargar.

You…

Ella quizá podía entenderme.

Recién estaba descubriendo sus sentimientos por Chika, y si no me fallaba la memoria, podría ser bisexual, después de todo, ella había salido con chicos también. Quise pensar que al tener un "lado hetero y uno gay", podría darme un consejo más completo de todo el panorama que se estaba abriendo y cerrando delante de mis ojos.

Me repetí estas palabras como si fueran mi nuevo credo, intentando apagar la voz en mi mente que me pedía recapacitar por mí misma, en lugar de huir de nuevo.

¿Hola? ¿Kanan? — se escuchó del otro lado de la línea.

Hey… ¿Cómo estás?

Eh… bueno, estoy… en mi cama, leyendo manga por internet, ¿y tú?

He dado tantas vueltas en mi habitación que estoy comenzando a ver la marca de mis huellas— bromeé —. You… ¿podrías escucharme un momento, por favor?

¿Chika está bien? ¿Tú estás bien?

Sí, bueno, supongo que Chika está bien— me rasqué la nuca —. Esto tiene que ver conmigo… en total.

Oh… ¿en qué puedo ayudarte? Tengo un amigo abogado, si es lo que buscas.

¿Eh? No hice nada malo.

Lo sé, era una broma— la escuché reír del otro lado de la línea —. Bueno, tienes mi total y absoluta atención, dime, ¿qué ha pasado contigo, delfina amiga?

Yo… vi a mi padre hoy— por un momento, quise omitir el verdadero motivo de mi llamada, pero no podía pedir un consejo sin informar a la otra parte todos los hechos; me tragué mi miedo a ser juzgada —. Y más temprano… discutí con Mari.

Eso es una novedad, ustedes dos parecen siempre tan… no sé, calmadas, en su propio mundo.

Bueno— no sabía cómo responder a eso, un nudo se apoderó de mi garganta, tirando de ella, pidiendo sacar mis sentimientos de una buena vez —, parece que hoy tuvimos una pequeña pelea.

¿Y qué pasó? ¿Aún no has hablado con ella? Si no es así, deberías hacerlo.

No es tan sencillo— contesté, casi de inmediato.

¿A qué te refieres?

Ella… me dijo… que estaba, está— me corregí, con gran dificultad — enamorada de mí…— el silencio del otro lado de la línea fue la única respuesta que recibí por algunos segundos, de esos segundos eternos en los que no sabes si hablar o simplemente cambiar de tema.

¿Y qué le respondiste? — me preguntó, el tono de su voz era demandante, casi molesto. No entendía esa reacción, pero ya no había vuelta atrás.

Realmente nada… No le respondí nada. Peleamos… Mari dijo que mi padre estaba igual de equivocado que mi madre, que era como si me pusieran una manta encima para no ver lo que no les gustaba, me dijo que yo misma no me aceptaba y que no podía confiarse a una persona como yo… Mierda… ni siquiera yo confiaría en mí, no sé hacer otra cosa más que huir de mis problemas… Mari se fue después de eso, no fui tras ella… Sé que debí haberlo hecho, pero simplemente me dirigí donde mi padre y él— mordí mi labio, intentando no derramar más lágrimas. No merecía hacerlo —, él me presentó un chico… y creo que quiere que tenga algo con él… Me encontré con Yoshiko, y yo… yo no sé qué hacer…

La respiración de You era pesada, pero más serena que la mía. La escuché levantarse de su cama, y después de los mismos largos segundos, me respondió.

¿Tú quieres estar con él?

Yo… no lo sé… mi padre…

¿Te obliga?

— … No— admití, las palabras de Mari volvieron a mi mente, sonando por todas partes —. Pero él no quiere que esté con una chica, quiere que me case y le dé nietos que enseñarles a mis abuelos… No quiero decepcionarlo, You…

Entonces no lo hagas— respondió, casi de inmediato.

¿Y cómo voy a hacer eso?

Sal con ese chico, quizá… quizá te gusta, tal vez no eres completamente lesbiana y puedes enamorarte de él— sus palabras salían desesperadas, me hacían sentir mejor, aunque algo me decía que no eran completamente dirigidas a mí —. Puedes ser bisexual, y eres muy guapa, estoy segura de que, si no funciona con él, quizá puedes probar con alguien más, otro hombre… Entonces sería perfecto… no decepcionarías a tus padres, ni tendrías que esconderte, ni sentirte desesperada por querer a Chika.

¿Eh? — sí, eso ya no había sido para mí.

A Mari… Mari…

¿Quién es tu oportunidad de ser normal? — pregunté, esbozando una sonrisa ladina.

Yo…

Estamos en el mismo barco roto, al menos intentemos no ahogarnos ambas— la animé.

Se llama Yasu, es un amigo de hace algún tiempo…

Y siempre ha querido salir contigo.

Tú también sabes esa historia— rio.

— … ¿Está bien lo que hacemos, You?

No lo sé…

Hablamos un momento más acerca de nuestras familias, me sorprendió lo parecidas que eran nuestras situaciones, aunque también, eran diferentes: Yo tenía miedo, y You simplemente estaba cómoda. Pero más que eso, me hizo sentir mejor que apoyara tan incondicionalmente mi relación con Leonard; sin embargo, yo no podía apoyar la suya con Yasu, y aunque sonaba como una buena persona, yo sabía que mi mejor amiga estaba enamorada de You, aunque ella misma no se daba cuenta de eso.

Y yo quería que Chika fuera feliz.

Me senté en el suelo de mi habitación, intentando analizar las palabras de You. Era genial tener el soporte de una persona al menos, y me hacía sentir un poco más motivada a conocer a Leonard; quién sabe, quizá podría realmente enamorarme de él… Amarlo más de lo que amaba a Mari en ese momento.

Amarlo más que a Mari…

Ahí iba el impulso que You me había dado. No podía, simplemente, no podía… Si yo conseguía una pareja; no, incluso si no la consiguiera; Mari seguiría con su vida, reiría, fuera conmigo o con alguien más, amaría, fuera a mí o a otra persona… ¿un hombre? ¿una mujer? Entonces avanzaría y me dejaría atrás… Como Riko, como Chika, seguramente, y quizá You, si recapacitaba a tiempo que lo que pensaba era una tontería: Si se daba cuenta de que no podía forzarse a amar a otra persona, ya teniendo a alguien en su corazón.

El amor no era tan fácil, y no era un juego de meter y sacar la mano cada que sintieras que te quemaba demasiado el fuego de los nuevos sentimientos que comenzaban a nacer en tu interior; el amor no podía simplemente abandonarse, y no podía elegirse. Yo no podía desechar mis sentimientos por Mari como si fueran basura, pero…

Pero…

Esa simple palabra, esas cuatro letras lograban tanto con apenas ser pensadas.

Odio a la persona que inventó los pretextos.

Y odio estar feliz de que existan.

Mañana… no sé si podré mirar a Mari a la cara.


— ¡Hey! ¿Qué pasó contigo? — me saludó Chika, venía con You a su lado.

Compartimos una mirada de complicidad, seguida de una de genuino desánimo, tristeza y pena por las cadenas que sólo nosotras podíamos ver.

— ¿A qué te refieres? — pregunté, centrando mi atención en Chika.

— No te vi en el metro para venir juntas, ¿todo está bien? — parecía feliz a pesar de estar preocupada por mí. Por la noche le mandé un mensaje, diciéndole que había visto a mi padre, ella respondió, pero decidí ya no contestar algo más… A menos que fuera un mensaje de Mari, pero no estaba segura de si realmente enviaría una respuesta, o si, para empezar, ella me contactaría.

Ella no lo hizo.

— Sí, yo sólo… quería algo de espacio.

Chika me miró con intensidad, mi amiga sabía bien que algo había pasado, lo veía en su mirada, y ella lo había averiguado en la mía. Pude notar sus ojos hinchados ligeramente, había llorado.

— Entiendo, después hablemos.

— ¿Y tú? ¿Ocurrió algo ayer?

Su expresión apacible cambió por un segundo, sólo para sonreír de vuelta y encogerse de hombros.

— Lo mismo de siempre.

Esos eran verdaderos problemas.

Hi everyone! Me he encontrado a una niña de primaria, ¿alguien perdió a su hermanita?

— Ya basta zura— se quejó Hanamaru, quien se acercaba con Mari. Mis problemas también habían llegado. Tragué duro, esperando cualquier cosa que mi amiga, si es que aún quería serlo, tuviera que decirme.

Llegaron hacia nosotras, y Mari saludó a todas con ánimo. Cuando sus ojos se posaron en los míos, mi estómago se revolvió, sólo para después dejar paso a un nerviosismo que pocas veces había sentido. Mi corazón latía con toda su fuerza, enviando el eco de su retumbar a mi cabeza.

Hi Kanan— dijo, con esa usual sonrisa juguetona. Sin embargo, yo sabía lo que había detrás de ese gesto; pues sus ojos dejaban ver unas ligeras ojeras, e igualmente, el brillo de sus orbes flamantes como el mismo sol, se había apagado.

Era Mari.

Pero no era mi Mari.


Chika.

— Simplemente no lo entiendo zura— murmuró Hanamaru, mientras daba una mordida a su sándwich —. Menos mal no me contaron mucho de ese hombre antes de ir a su casa, cuando se presentó conmigo, era tan cordial y amable, su sonrisa se parecía mucho a la tuya, Chika— se cubrió la boca casi al instante —. Lo siento zura.

— Está bien, me han dicho muchas veces que me parezco a él— le sonreí, intentando calmarla.

— Entonces, ¿iremos mañana por ellas? — preguntó Hanamaru, cambiando el tema. Después de su visita a casa de mis abuelos, Mito le informó que mi padre planeaba que todos salieran juntos el fin de semana, así que esperar tanto tiempo, no estaba permitido, ya no.

— Sólo Kanan, Mari y yo, de nuevo, perdón por meterlas en esto— miré a mis compañeras del crimen.

— Todas estuvimos de acuerdo en ayudarte, y lo haremos hasta el final— Mari puso una mano en mi hombro, sonriéndome, y You imitó su acción. Le devolví el gesto a mis amigas, prestando atención a mi compañera de cabello cenizo, ella me hacía sentir mejor, o al menos, más tranquila; era un efecto curioso que el mirar su semblante amable, me devolviera un poco de esa alegría que había perdido el día anterior.

Mi madre estaba más irritable que de costumbre, le preocupaban mis hermanos, y yo lo sabía. Aun así, el sentimiento de impotencia era aún mayor que mi comprensión, y el día anterior, no había sido la excepción. Había peleado con ella porque se me había olvidado lavar el servicio; culpa mía, me había pasado todo el día planeando con mis amigas, hablando con mi abuelo, sin mencionar que, también le había dado indicaciones a Hanamaru para llegar a la casa donde mis hermanas vivían..

Mi estrés no había ayudado a la situación… y todo había explotado, de nuevo.

— Mi abuelo no ayudará— les hice saber —, así que es posible que me enfrente a mi padre. No quiero que se queden a esperarme si ellas salen y yo aún no lo hago, sólo llevenselas.

— Yo me quedaré contigo zura— dijo Hanamaru.

— No, yo me quedaré con ella— interrumpió You.

— Nadie va a quedarse, y ustedes no irán, puedo preocuparme por mí, pero no por otra persona, me ayudarán más sin intervenir, yo llegaré a mi casa con ellas, de alguna manera…

— Haces que todo esto se escuche terrible zura— Maru puso su mano sobre la mía, intentando hacerme ver que estaba preocupada por mí. Era extraño cómo esa chica había logrado acoplarse tan rápido, pero aún más raro, era que yo hubiera permitido que se acercara a mí; era como una hermana menor, y ella admitía ver en mí la figura de una hermana mayor.

— Me gusta ser seria con lo que lo amerita— aclaré.

You se recargó a mi lado. Al parecer, quería darme fuerza, pues se aferró a mi brazo, sin mirarme.


Por alguna razón, me había quedado a solas con You.

Kanan y Mari habían ido a comprar agua mineral, Hanamaru fue llamada por una de sus compañeras de clases, y nosotras, bueno, yo aún no terminaba de comer. Mi amiga de cabello grisáceo no decía nada, y eso se sentía un poco incómodo; parecía que quería hablar de muchas cosas, pero sus labios permanecieron sellados antes de intentar siquiera formular una pregunta.

Saqué mi celular de la bolsa de mi sudadera, al parecer habían actualizado mi fanfic NozoEli favorito, y así fue como, emocionada, desbloqueé el aparato. Pero en buena hora, a mi compañera se le escapó el silencio, para comenzar una conversación.

— Hanamaru parece una buena chica— resignada, cerré el enlace y guardé de nuevo mi móvil.

— Sí, lo es— sonreí.

— ¿Te agrada? — preguntó, mirándome con insistencia. Parecía que quería una respuesta completa a una pregunta incompleta.

— Pues… sí, me agrada…

— Parece una niña— hizo un mohín.

— Sólo es un año menor que tú— contesté con gracia, enarcando una ceja.

— Un chico me invitó a salir— soltó, cortando el tema anterior.

Mis ojos se agrandaron en respuesta, la sorpresa parecía venir de esa parte que pensaba que tardaría en deshacerse de los sentimientos que tenía por mí; algo realmente egoísta de mi parte, pero bueno, ¿qué podía decir? Era algo que no podía evitar sentir. Terminé mi gelatina, sin mirarla, algo no me permitía hacerlo, era… ¿pena? O algo parecido a la vergüenza.

Parecía esperar una respuesta en palabras, así que aclaré mi garganta y la miré, recargando mi barbilla en mis manos, posadas en mis rodillas alzadas.

— Eh… bueno, eso está bien, ¿o no? — si era su amiga, entonces debía apoyarla. Aunque eso me creara una especie de conflicto.

You era una chica maravillosa, linda, inteligente, fuerte, graciosa, ingeniosa, hermosa, amable, curiosa, tierna, desprendía una calidez única y su sonrisa era capaz de alejar la más despiadada sombra de amargura en el corazón de las personas, al menos, en el mío era así. Quien fuera el hombre que lo hubiera notado, entonces debía apreciar a la genial mujer que estaba pretendiendo.

— Sí, eso está bien— repitió.

— Y… ¿quién es? — pregunté, genuinamente interesada.

— Es un amigo de la infancia, de hecho… lleva varios años esperándome…

— Oh… ¿varios años? ¿Qué te ha llevado a decirle que sí, ahora?

— Yo… no lo sé. Sólo pasó— respondió en un tono brusco y seco. Decidí parar con mi interrogatorio, aunque realmente no tenía más preguntas.

— Amigo de la infancia eh, te conoce entonces, debe saber lo genial que eres.

— Sí…

Mari se acercó a la distancia, parecía que Kanan tardaría un poco más.

Fue curiosa la manera en que, así como llegó Mari a sentarse frente a mí, You se levantó, en camino a la cafetería.

Honey, ¿todo está bien?

— ¿Mm? Sí, ¿por qué preguntas?

— You se fue un poco extraña.

— Ah, hablabas de eso— me sentí tonta al pensar que Mari preguntaba por mis ojos hinchados. Esperar que alguien se preocupe por ti, da pena —. No la vi, pero está actuando extraño, casi igual que Kanan.

— Sí, casi igual…

Esta vez fue mi turno de leer el ambiente, y Mari me había dado todas las pistas para inquirir que todas teníamos algo que contar ese día.

— ¿Todo bien contigo?

— Sí, todo bien, sólo tuve una pequeña discusión con tu amiga cabeza dura— sonrió, pero su sonrisa no tenía ese algo que te hacía sentir el impulso de devolverle el gesto, sólo era una sonrisa, así como la mía.

— ¿Y qué te hizo mi amiga cabeza dura?

— No sé si deba contarte… Kanan es algo cerrada con sus cosas, ya sabes.

— Puedes contarme tu lado de la historia, tú también eres mi amiga, y ya estuviste conmigo en un mal momento— mis ojos bajaron a mis brazos —, me toca estar para ti también. Y sé que no cualquier cosa apaga tu brillo.

— ¿Mi brillo?

— Ya sabes, eres muy… shiny, o algo así— reí.

— La niña aprendió a leer a las personas, aunque por la cara que llevaba You, parece que debes perfeccionar tus técnicas, señora analista.

— Dame algo de crédito al menos— suspiré —. Bueno, entonces, ¿qué ocurrió?

— … Me confesé a Kanan.

— ¿Confesaste? — enarqué una ceja. Mari me miró con los ojos entrecerrados, y poco después, tomó mis mejillas, para estirarlas a su antojo.

— ERES TAAAAN DENSA, CHIKA TAKAMI— dijo, poniendo énfasis en cada palabra y jalón.

— ¡Alto! — pedí piedad.

Ella me soltó y después me abrazó con fuerza.

— Le dije que estoy enamorada de ella, silly— susurró, aunque más bien, su voz parecía cortarse en un solo hilo.

— Oh— rodeé su cintura con mis brazos y devolví el abrazo.

— Me encanta la forma en que reaccionas a todo— la sentí reír.

— Lo siento— me disculpé, sin saber exactamente por qué.

— Somos dos, créeme.

— ¿Se pelearon?

— Algo así.

— ¿Ella te dijo que tiene miedo?

— Sí.

— ¿Te rechazó?

— No realmente, pero sus palabras fueron más que claras.

— Está asustada— intenté excusar a mi amiga, aunque bien sabía que no había razón que valiera.

— Yo también.

— Lo siento.

— Para ya— se separó de mí, y golpeó mi cabeza con suavidad —. Esto no es tu culpa.

— Sí… lo sé.

— Ustedes dos son un caso— acomodó mi fleco hacia un lado con cariño, suspirando.

— Lamento interrumpir— la voz de Kanan sonó fuerte y nada contenta —. Ya es hora de regresar a clases, vayamos antes de que nos jueguen una mala broma con nuestras cosas.

— Sí— no estábamos haciendo nada malo, pero ahora sentía que tenía que aclararlo con mi amiga. En serio… ¿qué les pasaba a todas?


El día había pasado sin que pudiera hablar con Kanan, o con You. Hanamaru y Mari habían estado en relativa calma, y ahora, sólo nos preparábamos para llevar a cabo los preparativos; mi estómago hormigueaba, pero mi emoción podía más, tanto, que no noté que Kanan y Mari prácticamente no habían interactuado durante el camino, y todo cayó delante de mí, cuando mi amiga de cabello azul me pidió decirle a Mari que habíamos llegado.

— Ella está justo a un lado de ti— le hice notar.

— Pensé que sería mejor que se lo dijeras tú— atacó. Sentí la hostilidad en sus palabras, y eso hizo que una ligera molestia naciera en mi interior… ¿Qué demonios quería decir con eso?

Kanan salió del auto, sin darme oportunidad de responderle.

— Mari… ¿ayer pudiste hablar con Kanan?

— No hablamos, y ella parece evitarme desde la conversación que tuvimos en la cafetería ayer— suspiró, quitándose el cinturón de seguridad y abriendo la puerta del piloto.

— ¿Por qué a mí? — me lamenté, antes de seguir a mis amigas hasta el portón de color verde.

Mi propio corazón era un caos también, y el asunto de Kanan y Mari sólo me desequilibraba, no podía dejar de pensar en la clase de persona de la que You se habría enamorado; algo dentro de mí quería verlo, para asegurarme de que no podía ofrecerle nada mejor. Era un deseo inconsciente, y no podía sacarlo de mis pensamientos.

Al menos, no hasta que puse mi vista en esa puerta tan familiar para mí. En ese momento, mis hermanas me necesitaban, y no permitiría que nada se interpusiera con la tranquilidad que quería tener, y que necesitaba dominar.

Mi abuelo había sido claro conmigo el domingo: No traicionaría a su hijo, por más sanguijuela que éste fuera, sin embargo, tampoco le diría nada acerca de mis planes; aunque me doliera admitirlo, en esto último no confiaba demasiado. No había opción, y tampoco marcha atrás, una vez toqué la puerta.

— ¡Un momento! — la voz de mi abuela sonó del otro lado.

Mi corazón comenzó a latir pesadamente ante la expectativa, y cuando me encontré con la confundida expresión de la mujer que me había cuidado una buena parte de mi vida, un miedo silencioso se apoderó de mí. Aún así, no había tiempo para sentir miedo, o siquiera el derecho.

— Hola— besé su mejilla —. Podrías decirle a mis hermanas que estoy aquí, esperándolas, ¿por favor?

— ¿En verdad vas a llevártelas? — me preguntó, con la expresión más neutral que había visto en su rostro en toda mi vida.

— Sólo mientras él está aquí.

— ¿No confías en que nosotros podremos cuidarlas?

— No. Confío en ustedes para muchas cosas, pero la seguridad de mis hermanas ante mi padre, no es una de ellas— me paré derecha frente a mi abuela, esperando su aprobación, deseando que me la diera, no deseaba entrar por la fuerza. Aunque, si mis hermanas estaban pendientes de la hora, debían saber que quien había tocado la puerta era yo, y que debían estar listas.

— No está bien esto que haces, hija, él es tu padre— me repitió.

— Abuelita, entiendeme, y piensalo de esta manera… Si mi abuelo hubiera llegado un día a maltratar a tus hijos, ¿lo hubieras permitido? ¿Que los humillara? ¿Que los aislara?

— Por supuesto que no, hija, pero…

— Pero, ¿qué?

— No puedes juzgar a tu padre, eso no te toca a ti, Dios va a ser quien…

Suspiré con pesadez.

Dios…

El pretexto de quienes no soportan la realidad.

— ¡Chika! — Mito salió con una gran mochila al hombro.

— Pequeña— la recibí, una vez pudo pasar por el lado de mi abuela —. Sube al auto, ¿tienes todo contigo?

— Sí, Shima lo preparó desde que vino tu amiga a avisarnos.

— Bien hecho, ahora sube… ¿dónde está Shima?

— Arriba, hablando con nuestro padre.

El estómago se me hizo un nudo, eso no era bueno. Shima era una gran chica, madura y fuerte, pero no lo suficiente como para arrancarse el alma y tirarla, porque eso debía hacer si quería enfrentar a Miwa de frente. Ella lo quería, a pesar de que dijera que no, y yo lo quería, a pesar de que nuestras diferencias hubieran terminado en una situación tan lamentable.

— Ve con Kanan y Mari, ¿sí?

— Mito— mi abuela abrazó a mi hermana —. Se buena, ¿sí?

No me quedé para observar más. Entré en la casa, y subí las escaleras con delicadeza, esperando no alertar a mi padre de mi proximidad.

Mis pasos retumbaban en todo mi cuerpo, desde la planta de mis pies hasta mis orejas, y mientras más me acercaba a esa puerta, más ansiedad se apoderaba de mi corazón.

— ¿Y entonces qué? ¿Simplemente se van?

— Hasta que tú te vayas también— escuché a mi hermana decir.

— Es Chika, ¿verdad? A tu madre le importan un bledo, seguro ella no sabe nada de esto.

— No lo sé, pero con que mi hermana esté en ese lugar, nos basta. Tenemos que estar bien, y tú eres una mala influencia en nuestra vida.

— ¡Chika está mal!

— ¡Ella nos ama y cuida más de lo que tú!

Una lágrima veloz resbaló por mi mejilla, podía escuchar el miedo en la voz de Shima, al igual que la firmeza de sus palabras.

Pero también.

Un golpe.

Una bofetada.

Entré con violencia en la habitación, buscando con la mirada a Shima. La vi en el suelo, llorando, su pecho se contraía con violencia debido a los quejidos, y en su boca pude ver un camino irregular de sangre.

No sabía si era la presión en mi cabeza, debido al coraje que estaba conteniendo, pero el dolor que comenzaba a sentir en las sienes me aturdía; antes de cualquier cosa, me puse en cuclillas junto a mi hermana, recibiendo sus brazos y su cuerpo contra el mío.

— Baja, ya tengo un auto para llevarlas— le susurré.

— No te voy a dejar— se aferró más a mí.

— No me quedaré, estaré justo detrás de ti— no quería pelear.

— Estás loca si crees que las dejaré irse— no quería pelear.

— No hagas esto más grande, y no me toques— no quiero pelear.

— Chika, vámonos— no quiero pelear.

— ¡Su madre nunca ha luchado por ustedes! Yo soy quien se partió la espalda por su bien, quien los mantenía, quien les dió todo— no quiero pelear —, ¿así me vas a pagar, Shima? ¡Chika!

No quiero pelear.

— Baja con cuidado, Shima.

— ¡MALDITA SEA, QUE ESPEREN!

No quiero pelear.

No quiero.

No quiero pelear.

— ¡CHIKA!

Yo no quiero…