Levantándose lentamente de su enorme cama, una pelinegra se dirigió de frente al baño, ella no era de las personas que se preocuparan demasiado por su apariencia, sin embargo, hoy se sentía mas narcisista que nunca. Y es que había muchas razones para ponerse de esta manera.

Todas relacionadas con el color verde.

Su atención se fijó específicamente en su larga cabellera, esa que jugaba un papel importante según su hija y su versión futura. Acariciando un mechón con ambas manos, Momo comenzó a pensar y pensar…

Muchas cosas habían ocurrido últimamente, en la gran mayoría no había estado involucrada. Pero siempre terminaba enterándose a detalle cada una de las noticias como si de vital importancia fuera tener la información.

El estilo de cola de cabello que tenía fue relacionado con todos esos hechos que iba recordando, no tenía idea de lo que tenían similar pero de todas formas siguió uniendo.

Cabello por cabello fue diciendo mentalmente cada uno de los cambios vividos en la academia, para ser más específicos, en su círculo social.

Capitulo once: Memorias compartidas

Sabor acido.

Al principio había sido demasiado dramática, se había dejado llevar por el momento y eso termino costándole tiempo. Observando con cuidado como interactuaba su senpai y Hatsume con el peliverde, Mina comprendió que el futuro hombre que vio en su visión no era igual al joven Izuku que tenía enfrente.

No podía tratarle de igual forma, tampoco podía desenvolverse como si ya tuvieran una relación de por arriba de la tercera etapa, aun no podía darse tal lujo. Podía pero no era adecuado.

Una sonrisa adorno su rostro al darse cuenta de lo mucho que estaba pensando esto, algo raro tratándose de ella, que ya de por si odiaba hacer mucho esfuerzo mental. Las cosas que te hacia hacer el amor, verdad?

-"Midoriya"-le llamo, una sonrisa suave en su rostro-"Caminamos hasta el salón?"-cuestiono.
-"Uh… seguro"-contesto confundido.
-"Genial, nos vemos!"-esbozo un gesto aún más feliz antes de irse.

Esa había sido la parte fácil, ahora era cuando venía lo difícil… interactuar con sus amigos. Normalmente no tendría problema alguno con charlar con quien sea, pero las amistades más cercanas del peliverde eran demasiado… extravagantes.

Quien más le preocupaba era Todoroki, quien solo hablaba cuando era necesario y si era algo negativo lo que decía… podía darse por muerta su oportunidad de unírseles en sus constantes viajes del dormitorio hasta el salón.

Aoyama era fácil de tratar, Bakugou no era problema siempre y cuando no te metas personalmente con él, o te refieras a él, o con algo que le pertenezca... básicamente el explosivo rubio era un no en todo.

Así que!

-"Y en qué agencia piensan trabajar?"-su pregunta hizo que todos los presentes se detuvieran a verla.

Rayos… lo abre hecho mal?

-"Yo seguiré con la de mi padre"-Todoroki respondió primero.
-"Mirio senpai tiene una vacante reservada para mí, así que…"-dijo Izuku.

Cuando de chicas se trataba, la opinión de una amiga a veces llegaba a ser más importante que la propia, Mina aplico lo mismo aquí, primero tenía que ganarse la confianza de sus amigos, luego podría acercársele.

Quien sabe, puede que incluso termine recibiendo ayuda de uno de ellos.

Desde ese día la pelirosa se volvió rostro usual entre ellos, su característica personalidad energética y bromista fue floreciendo nuevamente. Y a ninguno pareció molestarles.

En ese tiempo logro aprender muchas cosas, tanto de sus amigos como del peliverde, sin embargo, un día llego una casualidad. Una que Mina había esperado y visto como la oportunidad perfecta.

Hoy caminarían solos hasta el salón, solos…

Bendito sea Aoyama y su bendición con tal de darle una oportunidad con el peliverde! Y también Todoroki…! Aunque no se le haya explicado del todo bien.

-"Ya no queda mucho para el festival deportivo eh, Midoriya?"-rompió el silencio, Mina.
-"Si… estoy emocionado por ver cuánto han progresado todos estos tres años"-sonrió.
-"Yo quiero ver más a mi niña!"-rio Mina-"Ver cómo le patea el trasero a los más fuertes y deja en alto a las pelirosas!"-sonrió de oreja a oreja.
-"Si, yo también quiero verla"-le imito.
-"Increíble que nos haya salido tan talentosa no?"-bromeo.
-"S-si… me alegro que todos los que vinieron sean así de fuertes".
-"Bueno, eso más que todo lo tienen gracias a ti"-se giró a verle-"El chico me rompo los huesos con tal de no rendirme"-siguió bromeando.
-"Haha… espero que no hayan sacado tambien esa parte"-decayó un poco-"Puede verse genial pero no es del todo bueno".
-"Oye, si sigues aquí después de todo lo que te ha pasado y está pasando"-se le acerco-"Yo creo que es más una virtud, no se tu"-sonrió.

Mina no era de las personas que se avergonzaran o sintieran nerviosas, su honesta forma de ser casi siempre lograba sacar lo mejor de uno… pero ahora no podía evitar sentirse pequeña. Diminuta ante las palabras que dijo, palabras que no creía tener dentro de sí, para ser honestos.

-"Gracias Ashido, eso fue alentador"-volvió a hablar luego de unos segundos.
-"No hay problema!"-le empujo levemente, sus nervios estaban matándola-"Aquí siempre tendrás a una porrista lista para darte ánimos!"-levanto sus manos.

Su risa logro calmar internamente sus nervios, eso había salido de maravilla, nunca había tomado el papel de la amiga de los buenos consejos pero… le había gustado. En especial si eso le recompensaba con un drástico aumento temporal en su gráfico.

Mina A. 100 70 Izuku M.

No está mal para su primera vez… nada mal.


Aun no entendía por que Ashido le había contado esto a absolutamente todo el mundo, sin embargo, que su compañera desprenda un aire de madurez y felicidad antes no vista le gustaba. Antes todo era chistes y la típica actuación de ser una tontuela.

Ahora sus objetivos eran más claros, su determinación ya no era extrema, sino que bien controlada, perfectamente balanceada.

-"Lilyan?"-llamo a la aun dormida pelinegra.
-"Uh?"-hizo un sonido desde la cama.
-"Deberías descansar hoy, ayer te quedaste dormida apenas te tiraste a la cama"-explico preocupada.
-"Esta bien mama, enserio"-hablo somnolienta-"Esto no es nada…"-volvió a caer completamente dormida.

Eso no podía ser cierto, le había espiado una vez, observado lo arduo de su entrenamiento diario, los destrozos que provocaba en el campo gamma… se atrevía a decir que podía compararla con Bakugou. Descubrió que esa esfera de la que le había contado era en lo que más se especializaba.

Su hija era absurdamente poderosa y eso no la hacía sentir del todo segura.

Pensar en la infinidad de accidentes que podría tener le ponía los pelos de punta y los nervios ultra sensibles. Nuevamente culpaba a Midoriya, no lo hacía con odio esta vez, sino que con descensión.

Era más que obvio que fue por su imagen que su hija arriesgaba tanto día a día, la victoria era algo a lo que cada uno de los relativos del peliverde apuntaba. Cada uno sometiéndose un riguroso régimen que solo pudieron pulir a través de los años.

Y que persona mejor persona que Midoriya, quien no había parado de entrenar desde que entro a la academia.

Eso le recordaba otra historia, esta vez con una de sus amigas más cercanas como protagonistas.

Atracción

-"Alguna vez has sentido tensión sexual?"-pregunto de la nada Kendo.

Sus mejillas se pusieron rojas de golpe, no había esperado para nada que su amiga sacara tal tema ahora, usualmente sus charlas solían ser más que todo abstractas, siempre inclinándose por lo hipotético.

Este era su lugar en el que podían ponerse lo más estúpidas que quisieran, no había nadie más y además pocos pasaban por las afueras de su pequeña oficina. Treinta minutos de organizar y leer los estados personales de sus compañeros, nada del otro mundo.

-"No… n-nunca"-dijo la verdad, que parte de vivir siempre al margen de lo correcto según sus clases de etiqueta no captaban?
-"Quieres que te cuente mi experiencia?"-escucho como la pelinaranja giraba su silla.

Esto es acerca de Midoriya… algo me dice que lo es.

-"Ok…"-tambien se giró para verle.
-"Gracias por aceptar, no podía decírselo a Ibara y en verdad necesitaba que alguien me escuchara"-se ruborizo.
-"Entiendo…"-cada vez se sentía mas incomoda.
-"Bien… ya sabes que Midoriya y yo hacemos ejercicio todas la mañanas, verdad?"-comenzó, Momo asintió-"Ok… ayer *cough* ayer tuvimos un duelo amistoso con más contacto físico que de costumbre"-trago saliva.
-"Aha…"-la pelinegra sintió su temperatura aumentar.
-"Y cuando nos pusimos a descansar y tomar agua, ehehe..."-rio avergonzada-"...nos besamos"-su mano en su nuca.

Que? Así nada más? En serio?

Momo sacudió su cabeza.

-"Ah… no se q-que decir"-Momo sonrió nerviosa.
-"Aun no termino"-ensancho su sonrisa-"Mira…"-jalo levemente su camisa para que su cuello se vea. Una marca rojiza resalto de entre el color de su piel.

M.F (Momo del futuro): No te pongas celosa, tambien tendrás el tuyo.

-"Claro que n-no!"-exclamo de golpe, levantándose abruptamente de su silla. Kendo le miro confundida-"L-lo siento… continua por favor".
-"Eh… pues ocurrió bastante rápido"-se hizo aire-"Terminamos de beber y nos miramos unos cuantos segundos, a los segundos ya estábamos uno sobre el otro"-rio a pesar de estar rojísima-"Supongo que era cuestión de tiempo, si te soy honesta…"-se le acerco-"…he querido hacerle eso y de más desde finales del año pasado".

Eh?

-"Oh…"-tambien le contagio la vergüenza-"…así que es algo que ya v-viene de antes de todo lo ocurrido"-Kendo asintió.
-"Desde que gano esos centímetros de más"-puso su mano más arriba de su cabeza-"Después de todo, él es el héroe de la academia no?"-sonrió.
-"A-ah… cierto"-recordó la antigua era oscura.
-"Todo esto es muy emocionante"-se hizo bolita en su asiento-"Por fin poder actuar de acuerdo a nuestra edad…".
-"Si…".
-"Llámame ilusa pero si Midoriya me da la oportunidad…"-un gesto cálido se formó en su rostro-"…no me molestaría formar una familia"-abrazo sus rodillas.

M.F: Oh no, esto es malo…


Si incluso Kendo había terminado hablando como muchacha enamorada, que era exactamente lo que podría esperar de ella misma en un futuro? Acaso podría imaginarse a ambos de la misma forma que Kendo le narro su experiencia?

M.F: No lo dudes, llegara.

-"Es muy temprano para esto…"-se quejó Momo al escuchar a su residente interna.
-"Nunca es demasiado temprano!"-Nejire entro a la cocina, abriendo la puerta de una patada-"Buenos días mi más grande rival!".
-"Buenos días?"-contesto confundida.
-"No quiero sonar indiscreta ni nada…"-le hablo al oído-"…pero ayer te vi junto a mi prometido en la sala".

Momo se encogió en su silla, rojo se apodero de su rostro.

-"Ah… e-eso"-sonrió nerviosa.
-"Se quedaron hasta tan tarde que me aburrí de espiarlos y me fui"-rio Nejire-"Que era lo que estaban hablando?".
-"S-solo… aclarando algunas cosas"-explico.
-"Hmm?"-le vio con sospecha-"Bueno! Mientras no sea nada acerca de escaparse por su amor todo está bien".

Suspirando más calmada, la pelinegra siguió desayunando mientras observaba como la peliceleste preparaba con gran habilidad jugo y tostaba pan, todo simultáneamente. Aun no podía meterse a la cabeza que su senpai este tan profundamente enamorada de su compañero, quería saber por qué.

-"Disculpe senpai…"-alzo la voz-"…cual fue la razón por la que acepto tan rápido a Midoriya?"-presto mucha atención a lo que diría.
-"Me gustan los chicos malos!"-dijo sin voltear a verle.

Habría escuchado mal? Seguramente…

-"P-perdón? No le escuche bien".
-"Desde que me entere del pequeño buscapleitos al que Mirio tenía un ojo puesto, siempre le he observado detenidamente cada que lo tenía cerca"-revelo.

Momo le observo con sorpresa, no esperaba que su interés haya empezado desde ese punto.

-"En ese entonces ya le consideraba como alguien a quien me gustaría conocer, tenía constantemente esta corazonada de que nos llevaríamos bien…"-dejo de cocinar para llevarse una mano al pecho, exactamente donde estaba su reloj.

M.F: Es exactamente como empezamos nosotras.

-"Pero tambien tenía este presentimiento que caería por él y viceversa si lo hacía…"-volteo a mirar a la pelinegra-"…así que lo encerré muy dentro de mi"-sonrió.
-"Por qué?"-pregunto la menor.
-"Una amiga"-se apoyó en la estructura trasera.

Tenía que estar refiriéndose a Uraraka, no podía haber otra respuesta a su decisión.

-"Ya me había acostumbrado a vivir con ello… pero luego llego Inko"-se rasco la nuca-"Me mostro y hablo de tantas cosas acerca de un futuro en el que terminábamos juntos… que logro introducirme en su universo, tal como si alguien lo hiciera al leer un libro".
-"Ya veo..."-sus antiguas dudas se veían iluminadas ahora.
-"Imagínate enterarte que eres madre de la niña que salvaste, gemelas, una copia mía solo que insegura, otra copia pero con rizos esta vez, un adorable niño de dos años y además que estas embarazada!"-hizo énfasis moviendo sus manos de un lado a otro.

La receptora solo le vio expectante, intrigada por todas sus palabras.

-"…y todo eso con el chico que sospechabas tendrías algo lindo"-se calmó-"Si eso no es destino entonces no sé qué es".
-"Cree en el destino… senpai?"-cuestiono Momo.
-"Nunca demasiado, antes lo hacía más, pero ahora sé que soy yo quien pudo manejarlo todo este tiempo"-regreso a cocinar.

Un silencio inquietante pero necesario les envolvió, todo lo que había escuchado le había hecho seguir tomando las cosas a mejor.

-"Gracias por escuchar Yaoyorozu, una cosa más por la que temerte"-rio divertida.
-"Por qué lo dice?"-sintió que ya podría preguntarle de lo que sea.
-"El tambien sabe escuchar"-le miro desde el rabillo de sus ojos-"Cada vez son más los parecidos que les encuentro".

Vaya manera de empezar el día, y aquí ella creyendo tener una mañana de entrenamiento sin pensar en nada más que mejorar.

Repaso

Disculpándose previamente con Kendo al decirle que no podría tener un duelo con ella esta mañana, Izuku ahora esperaba paciente en el despacho de dirección. La razón por la que Nedzu le había citado con días de anticipación aún era un misterio.

La mayor de sus preocupaciones era que se haya enterado de una u otra manera que había estado demasiado afectuoso con algunas féminas de la academia. Llevaba un record de no estar murmurando… el record término hoy.

-"Midoriya"-Aizawa salió de la oficina del principal-"Ya puedes entrar"-le dio paso.

El pequeño roedor ya hacía en su silla, cómicamente bien elevada para que se le pueda ver.

-"Toma asiento Midoriya, quieres algo de beber?"-pregunto.
-"No gracias"-trago saliva.
-"Ok... por qué no empezamos con ponerme al día de cómo te va?"-bebió un poco de su taza.
-"Uh… con respecto a que, señor?"-se sintió confundido.
-"Tus futuros hijos y parejas"-fue preciso. Izuku respiro hondo antes de comenzar.
-"P-pues…"-que era exactamente lo que debía decirle? No podía referirse a lo sentimental… o sí?
-"Hm… mejor intentemos otra cosa"-se relajó en su asiento-"Tengo entendido que la señorita Ibara y tu tienen una relación, no?".
-"S-si!"-asintió.
-"Bien… ella ya se lo dijo a sus padres?"-cuestiono. El peliverde volvió a asentir-"Pero tambien les explico a cerca de los viajeros del futuro?".
-"No, eso aún no lo saben"-informo.
-"Perfecto, sino es mucha molestia me gustaría que las cosas se mantengan así… en un secreto"-dijo serio-"Que piensen que es solo una típico noviazgo juvenil".
-"Ok…".
-"Que hay de Mei Hatsume? Me han dicho que tambien se han vuelto más unidos"-dio otro sorbo a su bebida-"Cuál es su relación?".
-"Sentimental… creo"-no estaba seguro.

La pelirosa seguía durmiendo en su cuarto, se había vuelto más considerada y madura, siendo ella ahora quien se encargase de su parte que le tocaba hacer a la hora de limpiar. Entendía que toda aquella que había usado la maquina ahora le viera con otros ojos, sin embargo, no estaba seguro que eso les de toda la libertad del mundo para… tratarlo como su novio.

Un recuerdo fresco apareció en su cabeza.

Herreros.

Cada uno estaba en su lado del cuarto, uno escribiendo y esforzándose por encontrar la respuesta perfecta para su tarea, la otra observando detenidamente el finalizado proyecto. No segura de sí lo había hecho bien o no, la pelirosa se levantó y acerco al escritorio de su acompañante.

-"Izu Izu"-le llamo Mei, acercándosele y sacudiéndole hasta que volteara a verle.

Desde hace un tiempo que ya varias personas le llamaban así, no le molestaba… pero se sentía demasiado vergonzoso por lo íntimo que lo hacía sonar.

-"Que te parece este nuevo bebe?"-pregunto señalando su más reciente invento e abrazándole del cuello al mismo tiempo.
-"Se ve raro… pero estoy seguro que-".
-"Entiendo! Lo solucionare ahora mismo!"-regreso al trabajo.
-"Uh… sabes Hatsume, mi opinión tiene que ser la final"-fue su turno de acercársele-"Solo dije que su apariencia es un poco rara".
-"No no, tu opinión es la prueba final que tiene cada invento mío"-siguió modificando.
-"Por q-que?"-pregunto sorprendido.
-"Un comentario del futuro héroe numero uno vale mucho"-desarmo su trabajo.

No sabía si lo había dicho pensando como profesional o no… pero eso no evito que su interior emanara calidez.

-"Ok entonces…"-sonrió-"…si necesitas algo solo házmelo saber ok?".
-"Hm…"-la pelirosa se giró para verle-"…necesito un incentivo"-abrió sus brazos lista para recibirle.
-"*sigh* Entiendo"-se agacho levemente.

Se sentía como un tren a vapor, siempre que el peliverde le daba un beso ella se lo tomaba como echar carbón al fuego, su interior se sentía caliente y lleno de energía. No había mejor cosa que sentir llamas de determinación en su sistema.

Dolor

-"Ya veo… me alegro que hayas profundizado tu relación con Hatsume. En todos los años no le había visto interactuar mucho con el resto"-dijo Nedzu.
-"Si…"-Izuku pensó en haberle dado un poco más de tiempo en ese entonces.
-"Y qué me dices de Hadou? Como se tratan?"-cambio de tema.

Su rostro se puso rojo de golpe, Izuku sintió un respingo recorrerle todo su cuerpo.

-"B-bien! Somos b-buenos amigos!"-su sonrisa era temblorosa.

En la cocina de los dormitorios de la clase A, cierta peliceleste dejo caer un plato recién lavado, petrificada en donde estaba, Nejire lucía una sonrisa vacía que espanto a Inko hasta el punto de casi llamar una ambulancia.

-"Que hay de Kendo?"-siguió preguntando Nedzu.

Fue una cosa de una sola vez, por lo menos por ahora… mantenlo en secreto ok?

-"Igualmente, solo a-amigos…"-recordó su ultimo y acalorado encuentro.

En su camino hacia la academia, Kendo golpeo con una fuerza descomunal un árbol cercano, sus compañeros más cercanos decidieron alejarse asustados del repentino mal humor que su presidenta manifestaba.

-"Ashido?"-siguió con la lista.

El peliverde se calmó, una sonrisa más tranquila y energética se apodero de su rostro. Recordarle a la energética joven solo le traía buen humor.

-"Somos buenos amigos"-rio al recordar uno de sus chistes.

Aiko, quien desayunaba tranquilamente con su madre en la sala, de repente vio nerviosa como la cuchara que Mina tenía en su mano fue derritiéndose.

-"Bien bien… solo una última pregunta Midoriya"-termino de beber su taza-"Como te llevas con Yaoyorozu?".

Toda esa emoción de antes se esfumo, sentía que aún les quedaba mucho que aprender del otro, después de todo, uno no puede llamarse "amigo" de otra persona sin conocerle por una buena cantidad de tiempo. Iba a decirle a Nedzu que aún eran solo compañeros… pero entonces recordó lo acontecido la noche de ayer.

Compañerismo

Llegaba a altas horas de la noche, pasar casi toda la tarde posando para fotógrafos junto a Yu, respondiendo preguntas absurdas y practicando lo que diría en el próximo show de televisión con la rubia le había dejado exhausto. Por lo menos mañana no tendría que soportar tal trabajo... Tomoko le aseguraba eso con una sonrisa.

Recordaba lo triste que se vio la mayor cuando tuvo que cancelar la visita a su hija, aquel dia de feromonas y espinas. Ahora si podría tomarse su tiempo en conocer a la pequeña, se sentía emocionado.

-"Pero ahora estoy cansado…"-dijo somnoliento, tambaleándose hasta la cocina en la oscuridad de los pasillos.

La luz de luna iluminaba al lugar, haciendo un sonido de molestia mientras se encaminaba ciegamente hacia el refrigerador, Izuku ignoro completamente a la pelinegra que hacia sentada en la pequeña mesa.

-"Uh… buenas noches, Midoriya…"-saludo Momo.
-"Y-yaoyorozu…"-se recompuso de inmediato-"…buenas noches"-saco un poco de jugo del refrigerador.

Debería preguntar que hacia aquí? Es decir, no parecía estar haciendo nada de nada… entonces que era lo que estaba haciendo?

-"Uhm… podría preguntar qué haces aquí?"-dijo él.
-"Y-yo…".

Dentro de ella se escuchaba otra voz además de la suya, en verdad había esperado poder charlar con su yo del futuro sin que nadie le molestara. Fue una tonta al olvidar que el peliverde aun no había regresado.

M.F: Si yo estuviera en tu lugar ya estaría besándole,

-"C-cállate…"-murmuro molesta la pelinegra.
-"Que…?"-Izuku le miro confundido.

M.F: Dos jóvenes encontrándose a altas horas de la noche, la luz de la luna sirviéndoles como lámpara y una mesa lo suficientemente grande e resistente… creo que eso ya lo habíamos imaginado desde los dieciséis.

-"Cállate…!"-susurro entre dientes.
-"Uh… creo que m-mejor me voy"-se fue alejando.
-"Eso sería lo me-NO!"-su mano hizo señal de detenerse apenas vio que tenía una mano en la perilla de la salida.

M.F: Ustedes dos necesitan hablar, ahora es el momento perfecto! Me lo agradecerás después.

Momo maldijo repetidas veces a su futura yo antes de concentrarse en el confundido muchacho que tenía ahora.

-"Ehehe…"-rio nerviosa la pelinegra-"…p-por qué no te quedas unos momentos?"-sonrió insegura.
-"Ok…"-acepto extrañado.

Silencio absoluto, ninguno parecía saber cómo empezar a hablar con el otro.

-"E-estas emocionada por el festival deportivo?"-pregunto el peliverde.
-"Oh... sí, mucho"-recordó a Lilyan y su infernal entrenamiento.
-"Yo igual, muero por ver a cada uno de mis *ehem* familiares y sus quirks"-sonrió Izuku.

La imaginación de Momo le hizo ver la esfera colorida de Lilyan, el caos del que le advirtió podía crearse si no lo controlaba bien.

-"Si…"-intento no verse preocupada.

El muchacho se tomó su actitud de cierta manera, confiado en que lo que decía le molestaba o entristecía, Izuku pensó en otra cosa.

-"Tambien estoy ansioso por ver cuánto ha mejorado el resto…"-sonrió seguro de si-"…en especial tú, Yaoyorozu".

El gesto de la joven cambio tras estar en duda de como tomar sus palabras, siempre había querido que le apreciasen, antes había querido que fuera Todoroki… pero ahora estaba contenta con que siquiera alguien más fuerte que ella lo hiciera.

Le hacía sentir que en verdad estaba progresando.

-"Igualmente, Midoriya…"-sonrió la pelinegra-"…asegúrate de no contenerte si nos toca el uno contra el otro, ok?".

Ahora si sentía que había dicho lo correcto, un poco de competencia sana siempre ayudaba a desarrollar una relación.

-"Ok"-devolvió el gesto.
-"Buenas noches"-se levantó lista para irse.
-"Buenas noches".
-"Ah… por cierto"-se detuvo en medio camino-"Lo que dije en enfermería la otra vez…"-no volteo a verle, su rostro estaba rojo.
-"S-si…?"-sintió presión en su pecho.
-"No fui y-yo…"-giro a sonreírle antes de desaparecer.

Que? El muchacho no entendió a lo que se refería… una enorme incógnita se plantó en su cabeza.

A las afueras ya hacia Momo, apoyada en el corredor con su corazón latiendo más deprisa. Una de sus manos se abrió revelando un brillo en la oscuridad.

Momo Y. 35 55 Izuku M.

Ya incluso controlando su ritmo cardiaco y despejando su mente no hubo cambio, el grafico continuaba así a pesar de todo lo que hiciera por cambiarlo… lo que comprobaba una cosa.

Estos eran sus sentimientos actuales.

M.F: Estuvo bien, ahora si podrían llamarse amigos.

-"Si… no me disgusto para nada".

Le habían reconocido, uno de los tres de U.A.

-"Tenias razón..."-hablo a la vez que caminaba-"…pudo haber sido cualquiera"-sonrió.

Pensando

El ritmo que tomaba su vida seguía siendo caótico, pero ahora lo era de una buena manera! Se preguntaba si estar a tan solo puertas del festival deportivo era la razón…

Pocas veces se distraía en clases, sin embargo, ponerse a pensar en lo que sus hijos e hijas estaban haciendo le ponía a imaginar todo tipo de cosas, después de todo, cada uno de ellos tenía un gran poder dentro de ellos. Una sonrisa escapo de su rostro en medio de la clase.

De verdad que se sentía demasiado ansioso por verlos usar sus quirks, su corazón latía con fuerza por ver como se desempeñaban en el campo de batalla.

Entrenando

Crecieron observando a grandes héroes, todos ellos impecables, maestros en el control de sus habilidades, poderosos cuando era necesario e astutos ante las adversidades. Y además, todos ellos tenían como padres a grandes personajes.

Iluminados desde pequeños por la grandeza y el arte de la lucha en todo tipo de terreno y usando cualquier tipo de arma, sea tu cuerpo, tu mente o tus habilidades. Los adolescentes del futuro crecieron bajo la tutela de lo mejor de lo mejor.

Por eso era que ahora demostrarían su poderío, resaltarían con letras grandes porque tenían un apellido tan temido y amado.

Soportaban extremos climas, meditando en la intemperie sin protección alguna, uno de ellos tomaba con seriedad por que le decían "hijo de la naturaleza". Adaptándose y continuando con su duelo mental con valentía e espíritu.

A veces en el frio de la noche, a veces con un asfixiante vapor que no escapaba de la cúpula en la que se aprisionaba. Kashizen en su alma confiaba.

Otros lo hacían como se les había enseñado, exactamente al pie de la letra, corriendo en la misma playa y con la misma determinación que su padre. Suhiro era quien más continuaba el legado familiar, ejercitándose a la vieja escuela, sin quirks ni nada.

Pero para otros el quirk lo era todo, como Inko lo demostraba, recorriendo los cielos y dejando un rastro de nubes por donde pasaba, ni siquiera los más veloces aviones le alcanzaban. Su desbordante energía era quien le ayudaba a mover cuanto cielo quisiera, para ella no era más que una pasada.

Aunque si de energía se hablaba, la de Aiko era la más colosal, quien entrenaba concentración armando un reloj una y otra vez, levantando gigantescas cosas pesadas y levitando en lo más alto de una empinada. Por supuesto, todo esto al mismo tiempo y sin un minuto de descanso.

Esforzarse es sin duda algo que cada uno hacía, Lilyan por ejemplo, aun con sus manos temblorosas y su cabeza sufriendo por lo mucho imaginaba, continuaba creando y atrayendo todo aquello que creía suponía un esfuerzo más que normal. Los enormes cráteres que dejaba eran de temer.

Temer… cierto.

Había alguien a quien todos debían temer… y su nombre era Tsuyi, quien desde su nacimiento había sido considerada especial. No solo por esos grandes y brillantes ojos jade que poseía, sino por lo rareza que era su caso de quirk.

Quien hubiera pensado que era siquiera posible heredar tan increíble poder e incluso mejorarlo a tal punto de casi ya manejarlo al cincuenta por ciento?

Sin limitaciones, sin miedo… el poder en su interior era el resultado de creer en lo imposible. El ejemplo perfecto de que no hay nada imposible.

Aprendiendo

-"Seria buen momento para secuestrarle, sabes?"-dijo una rubia, sus manos pasando con cariño sobre un gigantesco zorro rojo.
-"Lo sé, pero no crees que observar sus quirks sería mejor?"-hablo otra-"A papa siempre le fascinaba analizar a las demás personas…"-saco un cuaderno y pluma.
-"Oh! A mí me gusta espiarlas! Conocer sus ambiciones, que los mueve!"-hablo emocionada.
-"En ese caso…"-se tornó pensativa-"…que tal si tú los miras más de cerca y yo anoto desde aquí todo sobre sus habilidades?".
-"Wuaha!"-aplaudió contenta-"Que gran idea! En verdad eres muy inteligente!"-corrió a abrazarle.
-"Prefiero astuta"-rio animada-"Kitsune te acompañara, si algo malo pasa solo súbete a su espalda".
-"Yay! Me llevo al perrito!"-abrazo afectivamente al bestial zorro.
-"Intenta pasar desapercibida, sería lo mejor".
-"Ok! Bye!"-se despidió con su mano en alto.
-"Adiós mama"-sus ojos se fijaron en sus alrededores.

Está bien… ya nadie pasa por estos lugares.

-"Oh vieja y olvidada Hosu… mi hogar"-palmeo las paredes de su pequeño y modesto cuarto.

Cambiaria las cosas… lo haría.

Paz

Las clases ya habían terminado, el anuncio del festival deportivo ya se había dado, muchos ya estaban más que listos, Izuku mismo lo estaba… pero ahora mismo tenía otras cosas pendientes.

El olor a comida casera le llamaba incluso cuando aún no había llegado a su destino, sus ojos observaban el rustico lugar en el que Tomoko se hospedaba, muy similar al edificio en donde él y su madre vivían.

-"No vayas a ponerte nervioso, a Kushose le gusta jugar así que no te espante si es que te salta"-informo Tomoko.
-"Ok…"-era imposible no sentirse nervioso, todo este silencio que habían creado desde la salida de la academia le había puesto así!

Por fin luego de subir una gran cantidad de escaleras, el par se detuvo en una decorada puerta de madera. Calcomanías de conejos y gatitos casi ocupaban toda la placa del número de habitación.

-"Le gustan los animales, en especial conejos y gatos"-sonrió Tomoko.
-"Ha…"-aprecio las estampas con alegría.
-"Listo?"-pregunto la mayor, Izuku asintió.

La llave en su mano ingreso a la perilla, el clic de que se había abierto dio pase a lo siguiente… y eso era por fin conocer a la pequeña niña. Muy… pero muy pequeña niña.

-"Ow… pudieron tardarse un poco más!"-Pixie Bob o Ryuko Tsuchikawa apareció en la sala.

Una pequeña niña en brazos ya hacia descansando sonoramente, la luz del atardecer le iluminaba, algunos juguetes en el piso tuvieron que ser esquivados por el par de recién llegados para que pudieran adentrarse a la sala.

-"Hola"-saludo Ragdoll, acercándose a su amiga para observar con detenimiento a su niña-"Hola a ti tambien…"-acaricio su lacio cabello verde.

La niña no se inmuto, parecía que nada ni nadie podría despertarla, aun así… Izuku la contemplo como un lienzo artístico. Algo similar había ocurrido con Aoiro y Nene, solo que menos caótico, a ellos los había visto y los continuaba viendo siempre en movimiento, llenos de energía y regocijo.

-"Hehe… esperaba que este despierta, lo siento"-se rasco la nuca avergonzada.
-"Acaba de dormirse, tienen la peor suerte del mundo"-dijo Ryuko-"Quieres tomarla? Yo aquí ya estoy exhausta"-suspiro cansada.
-"Veamos…"-la tomo con cuidado-"…arriba!"-la pequeña hizo un sonido antes de cambiar de cuna.
-"Es muy pequeña…"-comento Izuku, sus ganas de tocar sus rizos verdes aumentaba cada vez más.
-"Pero pesada!"-rio Tomoko-"Apenas y yo ya puedo cargarla".
-"Con su permiso!"-se sobo la espalda Pixie bob-"Tengo una cita a la que asistir"-dijo antes de partir.
-"Suerte!"-se despidió la heroína.

Sentándose en el mismo lugar en el que su amiga estaba, Tomoko dio palmaditas alado suyo para que su amigo le acompañara.

-"Quieres sostenerla?"-pregunto tras acomodarse en el sofá.
-"O-ok…"-memorias de como Eri le pedía que la cargara venían a su mente, recordó todo lo vivido para no fallar esta vez-"…no pesa mucho"-rio.
-"No cuenta si tu levantas montañas, genio!"-le regalo una sonrisa.

Mañana sería un largo día, todo ese estrés que había acumulado en la semana se fue dispersando poco a poco… tenia sueño…

-"Voy a preparar algo de cenar, quieres ayu-"-se detuvo al verle caer dormido junto a Kushose.

Depositando un beso en la frente de su amigo y uno en la de su hija, Tomoko se fue de puntitas a la cocina… ambos se merecían descansar.

El primer pasó

Que U.A haya dicho que este año el festival deportivo seria único en verdad había captado la atención de la gente más de lo regular este año, todo el campus estaba a tan solo unas cuantas personas más de explotar!

Aprovechando la gran cantidad de gente que se había reunido, Yu no pudo evitar lucir a su "novio" ante el montón de camarógrafos que le perseguían sin cesar.

Izuku solo saludaba y sonreía, la rubia era quien se encargaba de todo lo demás.

-"Por supuesto que no podía perderme un evento tan importante de mi querido Izu!"-abrazo su brazo-"Estoy confiada en que se llevara la victoria y luego me la dedicara a mí!".
-"Yu… ya t-tengo que irme"-le susurro en medio de flashes.
-"Desafortunadamente ya se nos ha acabado el tiempo así que continuaremos en otra oportunidad!"-se fue alejando junto al peliverde.
-"Gracias"-dijo sinceramente, un poco más y sentía que se quedaría ciego.
-"Si si… ahora ve gana y di esta va para ti mi vida, ok?"-saco su celular y se puso a escribir.
-"Q-que!? Era enserio?!"-le vio estupefacto.
-"Aha y si no lo haces llorare en público y te culpare de haberme dejado por una zorra o algo así"-se fue alejando de el-"Suerte o lo que sea"-desapareció en el mar de gente.

Incluso Yaoyorozu ya le había aceptado en parte, que era lo que debía hacer para que esta mujer pueda siquiera le mirara a los ojos cuando hablaban?

-"Como se le dice a esa clase de personas niños?"-dijo una voz femenina detrás suyo.
-"Una cretina!"-dijeron al unísono un par de gemelos.
-"Exacto"-se cruzó de brazos orgullosa.
-"Sensei…"-Izuku se alegró de verle.
-"Nemuri está bien, como te encuentras Midoriya?"-se le acerco.
-"A-algo nervioso ahora que tengo que decir eso si es que gano…"-decayó sonriente.
-"Yo me sentiría sorprendido"-le invito una manzana acaramelada-"Esa mocosa nunca da cumplidos, debe apreciarte más que al resto".
-"Oh…"-no se había puesto a pensar en ese detalle.
-"Midoriya!"-le llamo alguien a lo lejos.

Con una reluciente sonrisa y ojos brillantes, Eri ya hacia saludándole a lo lejos junto a Mirio, la joven rubia se le acerco corriendo antes de abalanzársele y abrazarle con fuerza.

-"Mi príncipe…"-dijo Eri, escondiéndose con fuerza en el pecho del muchacho.
-"Hola Eri"-sonrió ante el gran afecto que le mostraba-"Lamento no haberte ido a visitar últimamente".
-"Nah está bien!"-Mirio le puso una mano en el hombro-"Nos enteramos de todo, por lo menos de mi parte…"-dijo lo último en un susurro-"…tú le explicaras el porqué de tantos Midoriyas caminando por ahí".
-"Ah… o-ok"-se sintió bajo gran presión.
-"Como esta sensei!"-el rubio saludo a Nemuri, esta solo asintió.
-"Se parece a hermana mayor…"-dijo Aoiro.
-"Tú crees?"-siguió Nene.
-"Oh!"-Izuku recordó la presencia de los gemelos-"Eri, Mirio estos son Aoiro y Nene"-les presento.
-"Hermana mayor!"-hablaron al mismo tiempo-"Te encogiste!"-le señalaron.
-"Nos conocemos?"-les vio curiosa la rubia.
-"Eh… creo que será mejor ir a otro lugar"-sugirió Nemuri-"Ya ve a alistarte Izuku, suerte!"-cargo a los dos niños en brazos.
-"T-te llamo por tu nombre!"-dijo boquiabierta Eri, Mirio tambien le levanto listo para irse.
-"Suerte Midoriya! Demuéstrales quien manda!"-levanto su puño.
-"Si!"-asintió determinado.

Con el gran estadio enfrente suyo fue como el peliverde visualizo un futuro en el que portaba la medalla de oro, le gustaría ganar… sería una buena manera de terminar su último año en la academia. Daria todo de sí, con tanto apoyo de su parte sentía que podía con lo que sea.

Inhalando y suspirando con fuerza, una sonrisa se formó en su rostro, el primer paso es el más importante!

-"Ouch!"-una joven cayo tras ser chocada con el.
-"L-lo siento! No la vi pasar! Lo siento mucho!"-le ayudo a levantarse apenado.
-"Hmm? No hay problema!"-hizo gestos con su mano-"Eres de U.A verdad? Yo debería ser quien me disculpe!"-sonrió.
-"E-es muy amable pero fui yo quien choco con usted"-sonrió avergonzado.
-"Esta bien! Fue todo un placer hablar contigo, una celebridad!"-rio.
-"Uh… haha…"-se sintió fuera de lugar.
-"Fue lindo hablar contigo! Nos vemos luego, Midoriya!"-se fue corriendo sin más.

Izuku solo le observo confundido, no por su actitud… sino por lo extraño que había sido el chocar con ella.

Fue como verla aparecer de la nada, un parpadeo y ya se encontraba con ella enfrente… no había notado su presencia, una sensación bastante extraña pero familiar. Le recordaba a…

No… eso era imposible, simplemente estaba siendo paranoico. Lo que ahora necesitaba era estar concentrado, mantener su confianza y tener la cabeza fría.

No era momento de pensar en fantasmas del pasado, no ahora.

Empieza el festival!

Los viajeros del tiempo serán quienes tengan más protagonismo junto a las escogidas futuras parejas de Izuku en este arco, las nuevas wikias podrán verlas en mi perfil si es que aquí no les aparece. Cuando haya terminado la mayoría empezare a actualizarlas mediante el paso del fic (quiten los espacios).

es. evolverse .wikia wiki/ Tsuyi _Midoriya? ven otify= created
es. evolverse. wikia wiki /Kajiya _Midoriya ? venotify = created

Aún queda "La verdad" para rato!

Gracias por leer!

-evolvelove.