Disclaimer: Todos los personajes de Shingeki no Kyojin que aparecen en esta historia pertenecen a Hajime Isayama.

Advertencia: Esta historia contiene Yaoi, si el tema no te gusta, no la leas.

.


Pasados varios minutos en los que lograron recuperar el aliento, Levi se levantó de la cama y caminó hacia el baño, Eren siguió todos sus movimientos en silencio, no sabía qué decir o qué hacer a continuación, sólo sentía una gran felicidad tras haberse entregado completamente a aquel hombre.

Con dificultad se incorporó, sintió una punzada en la parte baja de la cadera, instintivamente llevó su mano derecha hacia el lugar y esbozó una mueca de dolor.

- No te muevas tan rápido, te vas a lastimar – Sentenció Levi acercándose de vuelta.

- Sí, ya me di cuenta de que no puedo hacerlo… Oye… - Se detuvo al encontrarse con la mirada del otro.

- Dime, no te quedes a medias – Insistió al notar la indecisión del chico.

- ¿Qué va a pasar ahora? Sé que no vamos a formalizar ni nada por el estilo, pero bueno, creo que esto cambia las cosas… - Confesó bajando la mirada.

- Creo que podríamos continuar viéndonos, claro, si no te molesta. No todo tiene que ser sexo, podríamos ir a otros lados… - Se acercó y tomó asiento a su lado.

- Pues no me molesta – Le sonrió – Entonces… Ya que estamos de acuerdo en seguirnos viendo… ¿Me puedo quedar a dormir? – Preguntó sonrojado.

- Eren… - Le dirigió una dura mirada, casi como un regaño.

- Levi, por favor… - Rogó con la mejor cara de cachorrito abandonado que tenía.

- No, Eren – Sentenció con firmeza, recibió una mirada de tristeza, por lo que decidió explicar su negativa – No quiero que forcemos una situación tomando en cuenta que nuestras relaciones acaban de terminar, de por sí, esto que acaba de pasar podría ser precipitado… - Le acarició ligeramente una mejilla – No quiero que nos aventuremos a algo así, quiero compartir contigo, pero creo que debemos mantener todavía cierta distancia… No me molesta que estés aquí, pero no quiero hacer esto tan rápido, no quiero que terminemos mal… - Confesó jalando al chico hacia él para besarlo.

- Bueno, creo que tienes razón. Es mejor que mantengamos cierta distancia para no aburrirnos tan rápido uno del otro… - Se abrazó a su pecho.

- ¿A qué hora tienes que estar en casa? Van a ser las 9… - Indicó correspondiendo al abrazo.

- Pues no tengo una hora fija para llegar, pero si me tardo mucho, Mikasa no dejará de molestar… - Suspiró alejándose un poco. Levi lo observó con extrañeza, reparó en que nunca antes le había mencionado a la chica, se dispuso a explicar – Ella es mi hermana, bueno, no es de sangre, es hija de unos amigos de mi padre, ellos murieron en un accidente cuando era pequeña, mis papás decidieron adoptarla… Es de mi edad, pero por alguna razón se preocupa mucho por mí, pareciera mi hermana mayor… - Esbozó una sonrisa.

- ¿No será que está enamorada de ti? – Cuestionó soltando al chico y agachándose a recoger su ropa.

- ¿Eh? ¿Mikasa enamorada de mí? ¡Claro que no! – Rió abiertamente.

- Eso espero… O tendré que golpearla cuando la conozca – Afirmó aventándole su ropa al chico y comenzando a colocarse la propia.

- ¿Golpearías a Mikasa por mí? – Interrogó con un brillo en los ojos.

- ¿Quieres que la golpee? – Levantó una ceja con sorpresa.

- No, no es eso – Se rió – Es que eso me sonó tan… - Calló sonriendo con ternura.

- ¿Tan qué? – Se acercó amenazante.

- Tan lindo y celoso… - Confesó cubriéndose la cabeza esperando un golpe.

- Idiota… – Posó una mano sobre el cabello del castaño y lo acarició – Cuando estés listo te llevaré a casa – Se alejó de nuevo y salió del lugar.

Eren sonreía de oreja a oreja, esa pequeña muestra de celos por parte de Levi lo alegró bastante, para él esa era la muestra de que, tal como lo había dicho Reiner, le importaba mucho al abogado. Terminó de vestirse y salió de la habitación, encontró a Levi apagando la televisión y regresando la película a su lugar; al notar se presencia, el pelinegro le indicó que le había servido un poco de agua y que la dejó en la cocina, el chico agradeció el gesto y se dirigió al lugar indicado. Se recargó en la pequeña barra de servicio donde encontró el vaso, dio un rápido vistazo al interior de la cocina, se veía descomunalmente limpio y reluciente, inmediatamente comparó el aspecto con su casa, rió por lo bajo al pensar que Levi limpiaba mejor que su mamá, obviamente no creía que otra persona que no fuera el abogado lograra tal nivel de pulcritud.

De pronto posó sus ojos en el refrigerador, se topó con una fotografía que de inmediato llamó su atención, en ella aparecían Levi y una mujer castaña y con lentes, se fijó en la cara de la mujer y recordó haberla conocido una vez cuando hizo servicio social, no recordaba su nombre pero no tenía duda de que era ella. Observó fijamente las expresiones que tenían ambas personas en la foto, se veían tranquilos, ella demostraba felicidad, él mantenía su expresión seria, pero supuso que estaba feliz, sobre todo por la forma en que la abrazaba. Se mantuvo quieto durante algunos instantes, se preguntó en qué momento había sido eso y, principalmente, cuándo habían dejado de sentirse así, suspiró con pesar.

- Oye, qué ha… - Ingresó Levi a la cocina, se topó con Eren viendo esa foto – Mierda… Olvidé que estaba ahí… - Pensó mientras se acercaba al chico.

- ¿Ella es tu ex novia? – Preguntó Eren sin levantar la mirada.

- Sí. Disculpa, olvidé que estaba eso ahí… - Se acercó al castaño.

- No te preocupes, es tu casa y puedes tener lo que gustes, es sólo que…. – Levantó la vista hacia algún punto indefinido.

- ¿Qué pasa? – Llegó a su lado y le quitó la fotografía de las manos.

- Te ves tranquilo con ella, no sé hace cuánto se tomó esa foto, y tampoco pretendo que me lo digas, pero, no sé… Me causa mucha curiosidad algo… - Observó al pelinegro como esperando autorización para hablar, éste asintió – Si hasta hace poco estabas bien con ella, ¿por qué inicias algo conmigo, con un hombre? ¿No sería más fácil que lo hicieras con otra chica? – Preguntó con curiosidad.

- Eren… - Dejó la foto de lado y acortó más la distancia – Las pocas relaciones formales que he tenido han sido con mujeres, pero desde que estaba en la preparatoria me han llamado la atención los hombres, al inicio no lo comprendía, pero después me di cuenta de que no era algo malo, simplemente tengo una preferencia dirigida hacia ambos sexos, y bueno… En esta ocasión quiero hacerlo contigo… Las otras experiencias de tipo homosexual han sido esporádicas, pocas se repitieron una segunda vez, claro, no es que haya tenido demasiadas – Sonrió viendo fijamente los ojos del chico – Tú eres diferente, no quiero se seas otro que sólo dura una vez, por eso quiero llevar las cosas con calma, para darnos tiempo de conocernos y pensar si en realidad queremos estar juntos… - Lo tomó de las manos y depositó un pequeño beso en su mejilla.

- Bueno… Ya que estamos en el momento de las confesiones… - Aclaró su garganta decidiéndose para hablar – Yo también me he sentido atraído por hombres desde hace tiempo, en la secundaria me gustaba un amigo, pero siempre asumí que era una confusión o algo así porque no dejaban de gustarme las chicas, entonces me dio curiosidad y pregunté a una maestra, me dijo que eso se llama bisexualidad y que es una preferencia que cada persona tiene y que no debería asustarme. Al entrar a la preparatoria dejé de verlo y olvidé el asunto, desde entonces sólo he estado con chicas, aunque Mikasa dice que ninguna de ellas valía la pena – Sonrió tenuemente – En fin, creí que eso había pasado, y luego te conocí, y me gustaste y no supe qué hacer, y pensé que yo estaba mal, que no debía pensar esas cosas con personas que apenas conozco, sobre todo después de saber que tenías novia… - Levantó la mirada y la fijó en el pelinegro que lo escuchaba con atención – Pero ahora sé que me gustas de verdad, y que quiero darme esa oportunidad, que quiero estar contigo – Sonrió.

Levi lo tomó entre sus brazos con ternura, como si fuera un niño pequeño al que tenía que proteger, acarició su cabello y dio un pequeño respingo al quedar acentuada la diferencia de estaturas, no era mucho, pero ese mocoso definitivamente era más alto. Se separó un poco y tomó al chico de la cara, colocó sus manos en las mejillas y lo observó por un instante, era hermoso, el hombre más guapo con el que había estado y, sin duda alguna, el más importante. Besó sus labios con delicadeza, disfrutó cada segundo del contacto sintiendo que ambos se entregaban completamente.

Después de varios minutos estaban listos para partir, Levi le pidió a Eren que revisara, en al menos cinco ocasiones, que no olvidaba ninguna de sus pertenencias, el ojiverde respondió que no lo hacía, le resultaba graciosa la obsesión del mayor por mantener el orden.

Bajaron de nuevo al estacionamiento y subieron al auto, faltaban alrededor de 30 minutos para las 10 de la noche, por lo que Levi decidió conducir rápido, no como para exceder los límites de velocidad pero lo suficiente para no meter en problemas a su acompañante. Eren indicó el camino que deberían tomar, el abogado prestó atención para no tener ningún inconveniente en el regreso, conocía un poco la zona donde vivía el chico pero no era uno de sus destinos habituales. Cuando llegaron, se estacionó cerca de la casa del ojiverde.

- Gracias – Dijo Eren cuando el auto se detuvo – De verdad, gracias por este día – Le sonrió sinceramente.

- Por nada, gracias a ti por aceptar venir conmigo, hay que estar en contacto, quizá no nos podamos ver diario pero ya tienes mi número – Le acarició una mejilla.

- Sí, está bien, no me gustaría que te distrajeras de tus ocupaciones – Le tomó la mano y la estrechó más contra su cara.

- Entonces nos vemos, cuídate – Se acercó y lo besó.

- Adiós – Se despidió y bajó del auto, caminó de inmediato a su casa, Levi se fue hasta que el chico entró en ella.

Después de cerrar la puerta, Eren se recargó de espaldas sobre ella, suspiró sin de dejar de sonreír, le parecía vivir un sueño, el mejor de su vida.

- ¿Dónde estabas? – Preguntó Mikasa asustándolo, no la había escuchado acercarse.

- ¡Ah! No me asustes… Te dije a dónde iría… - Caminó tomando el rumbo a su habitación.

- Pues no sabía que Reiner tenía carro, uno muy elegante por cierto… - Lo siguió con la mirada, el chico se detuvo en el acto.

- Mierda, no pensé que me hubiera visto… - Pensó mientras volteaba hacia ella – Obviamente ese no era Reiner… Él era un amigo, me lo encontré cuando venía para acá y se ofreció a traerme – Se giró de nuevo y comenzó a subir las escaleras.

- Oh, ya veo, tus amigos son muy amables… Deberías presentármelo, quiero agradecerle por preocuparse tanto por ti – Sentenció con el mejor tono de cinismo que encontró.

- Quizás te lo presente, algún día lo invitaré a que venga – Afirmó mientras caminaba.

La chica permaneció en silencio, sabía que su hermano le ocultaba algo y se decidió a averiguarlo, no le quedaba ninguna duda que esas actitudes tan desinteresadas sobre su rompimiento con Annie y esos renovados ánimos hacia la vida, considerando que en las rupturas anteriores el chico se deprimía por lo menos cuatro días, estaban relacionadas con su "amigo" del que no sabía nada. No reconocería, al menos por el momento, que estaba celosa, que le enojaba saber que había algo que no conocía sobre el castaño. Simplemente no lo soportaba.

- . - . -

Al día siguiente, Levi se levantó con el ánimo renovado, nunca había sido aficionado de despertarse temprano, pero los años en la Universidad le habían enseñado a no quejarse por ello.

Ese día se sentía bien, así de simple, bien, era un sentimiento que desde hacía tiempo no experimentaba, muchas veces al despertarse se sentía cansado, agobiado, tenso, estresado y, más que todo, fastidiado; el ritmo de vida que había estado llevando no era bueno, afortunadamente por fin se había calmado, sobre todo por manejar sólo un caso en el trabajo y por no tener que preocuparse por su relación con Hanji.

Aún tenía que acostumbrarse a despertar solo, esperaba que en más de una ocasión pudiera hacerlo viendo unos hermosos ojos verdes, los mismos que estuvieron en su cama poco tiempo antes; tan sólo recordar al chico le produjo escalofríos, comenzó a reproducir en su mente las escenas de lo vivido el día anterior, sintió perfectamente cómo su entrepierna comenzaba a levantarse. "Carajo…", pensó mientras llevaba una mano a su hombría, sólo haría un rápido trabajo manual antes de prepararse para ir al trabajo.

Fue delicioso.

- . - . -

Eren esquivó lo mejor que pudo el cúmulo de preguntas de Mikasa, contó hasta 100, 000, 000 y no lograba mantenerse tranquilo, cambiaba de tema cada vez que podía, en más de una ocasión le pidió que dejara de preocuparse innecesariamente, pero ella no daba tregua.

¿Dónde lo conociste? ¿Desde hace cuánto son amigos? ¿Qué hace? ¿Dónde vive? ¿Cómo puede mantener ese auto? ¿Seguro que no hace negocios ilícitos? ¿Dónde te lo encontraste? ¿Por qué se ofreció a llevarte? ¿Cómo es? ¿Cómo se llama? ¿Lo conocen otros de tus amigos? ¿Por qué le mostraste la casa? ¿Estás completamente seguro de que no te secuestrara ahora que sabe dónde vives? Esas y miles de preguntas de ese estilo taladraban los oídos del chico, se masajeó las cienes en más de 15 ocasiones, agradeció infinitamente cuando llegaron a la escuela, tenía que hablar con Reiner para que le cubriera la espalda con Mikasa, pues sabía que la chica le preguntaría al rubio todo lo que supuestamente había pasado el día anterior.

- ¡Reiner! – Gritó Eren en cuanto vio a su amigo.

- E-Eren, ¿qué pasa? – Preguntó al ver la cara de desesperación del chico.

- Ven, necesito hablar contigo – Aventó la mochila a su lugar y jaló al otro del brazo, salieron del salón mientras Mikasa gritaba que necesitaba hablar con el rubio.

Caminaron hasta un rincón del pasillo de aulas, se detuvieron mientras el ojiverde explicaba rápidamente la situación, Reiner lo escuchó atento y accedió a cubrirlo ante su hermana, Eren lo abrazó efusivamente.

- Entonces, supongo que te fue bien… - Le dio un ligero codazo en el estómago y guiñó un ojo.

- Pues sí, bastante bien… - Se sonrojó y bajó la mirada.

- ¿Quién iba a decir que conquistarías al abogado de hierro? Creo que gané la apuesta – Rió efusivamente.

- ¿Apuesta? ¿De qué hablas? – Preguntó Eren completamente confundido.

- Bueno, no fue una apuesta de verdad, sólo que durante el fin de semana que estuvimos en el campo, Jean, Connie y yo hablamos sobre eso del abogado y tú, por supuesto que todo era una broma, pero yo les dije que ustedes tendrían algo que ver, y no me equivoqué… - Confesó apenado.

- Pues entonces sí, ganaste… Pero no se lo digas a ellos, no quiero que se enteren todavía… - Suplicó.

- Tranquilo, no se los diré, no tengo por qué divulgar tu vida personal – Le dio un golpe en el hombro.

- Gracias. Bueno, regresemos, y recuerda, dile a Mikasa que no lo conoces, de lo contrario no te la quitarás de encima… - Dijo comenzando a caminar de regreso.

- No se lo diré, no quiero que me someta a un interrogatorio como a ti – Se burló siguiendo al otro, quien afiló la mirada sobre él.

Entraron de nuevo a su aula, la chica se abalanzó sobre Reiner y trató de sacarle toda la información posible, pero sólo obtuvo lo mismo que Eren le había dicho: Se fueron juntos de la escuela, comieron pizza y jugaron diversos videojuegos hasta entrada la noche, el ojiverde se fue alrededor de las 9 pm y no, no conocía al amigo que lo llevó a su casa.

Ella hizo un puchero al no obtener lo que buscaba, decidió que debería esperar para conocer al misterioso amigo, estaría preparada para ello.

- . - . -

Cerca de las 2 de la tarde, Levi recibió la llamada de Irvin, quería corroborar si se verían más tarde, el pelinegro le confirmó que lo esperaba en su departamento cerca de las 7. Se despidieron momentáneamente y cada uno regresó a sus obligaciones.

A la hora señalada, Irvin tocó el timbre marcado con el 609 del conjunto departamental, esperó a que la puerta electrónica se abriera y subió al elevador; cuando llegó al piso correspondiente, la puerta del departamento al que caminaba ya estaba abierta.

- Permiso – Anunció entrando al lugar.

- Adelante, cierra bien la puerta – Indicó Levi acercándose al recién llegado.

- Este lugar luce diferente… Por cierto, ¿cómo estás? – Comentó el rubio sentándose en un sillón.

- Bien, todavía no me acostumbro a estar solo – Confesó dándole una cerveza a su amigo.

- Gracias, tú sí que sabes recibir bien a los invitados – Abrió la lata que le fue entregada.

- Ya te conozco, sé que no me perdonarás si no te ofrezco una – También abrió su lata.

- ¿Has sabido algo de Hanji? – Preguntó el rubio.

- No, nada. Pensé en hablarle pero no sé cómo lo tomaría ella, además quiero darle tiempo, de nada serviría la separación si vamos a estar hablándonos como novios – Afirmó.

- Cierto, tienes razón – Dio otro trago a la cerveza – Oye, y ¿qué era lo que tenías que hacer ayer? – Lo miró fijamente.

- Olvidé que había quedado con una persona, por eso te cancelé – Comentó con tranquilidad.

- Oh, ¿y se puede saber con quién? – Cuestionó intrigado.

- ¿Para qué quieres saber con quién? – Le dirigió una dura mirada.

- Levi, seamos sinceros… - Dejó su lata en la mesa de centro y lo observó con seriedad - ¿Cuántos Camaros último modelo y de color negro crees que veo fuera de la preparatoria? No muchos, ¿cierto? – Levi asintió – Bueno, de esos pocos autos, ¿cuántos crees que sean conducidos por abogados de cabello negro y estatura parecida a la tuya? De nuevo, no muchos – Levi sintió otra vez – Y finalmente, de esos pocos autos conducidos por abogados como tú, ¿cuántos esperan a un estudiante castaño y de ojos verdes para irse con él? Las opciones se reducen considerablemente, ¿no crees? – Lo miró con mucha seriedad.

- Entonces debí estacionarme a una cuadra de distancia, ¿cierto? – Preguntó Levi sin cambiar su expresión.

- Obviamente. Y ahora dime, con exactitud, ¿qué pasó el fin de semana? Y ¿qué tipo de relación tienes con Eren?

- Mierda – Pensó el pelinegro mientras daba un gran trago a su cerveza. Ahora tendría que explicar lo que se supone quedaría sólo entre Eren y él, y corría el riesgo de que su buen, y muy chismoso, amigo abriera la boca sobre el asunto.

.


¡Hola!

Los dioses del yaoi me mandaron inspiración divina para hacer este capítulo, ¿por qué lo digo? Porque es la primera vez que escribo un cap completo en cuatro horas xD

Espero que lo hayan disfrutado, yo me divertí bastante imaginando el interrogatorio de Mikasa, y a Eren con cara de D: y que de repente llegaba Levi y le gritaba "Cállate, mierda" xD

Creo que hoy no hay avisos, sólo agradecimientos a todos y todas por sus reviews, follows, favs y demás. Gracias especiales a los guest y sobre todo a otakuandra y Sariss-kun por sus hermosos comentarios.

Ahora sí, ¡hasta la próxima!

Faby fuera.