Muy buenas ^^ Solo espero que no estén enojadas/os conmigo, es que estoy con el tiempo ajustado, están mis padres de visita, ando con algunas consultas al medico, con ánimos de empezar a estudiar, problemas con el tema de una mudanza y además quería acomodar mejor las ideas de esta historia. Ustedes saben bien, aquí aparecen casi todos los personajes de Bleach y cada cual tiene su historia o su leve participación.
Aviso que en el transcurso del fin semana si puedo estaré publicando la continuación de "Ciudad de Pobres Corazones". Vuelvo a pedir paciencia ^^ ¡Arigato!
Lo saben, Bleach no me pertenece.
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Capitulo XI
El sonido de un disparo en seco desconcertó a todos los presentes y Hiyori gritó desgarradoramente. Aizen miro impasible hacia la entrada de aquel depósito.
—¿Nani?
Cerró los ojos esperando el tan preciado golpe de gracia que lo mandara al otro mundo, lo escucho y lo experimento como propio sintiendo como una suave brisa pasaba a su lado, creyó que era su último aliento, pero no. Shinji abrió los ojos y se dio cuenta de que seguía vivo.
—Excelente puntería —dijo Aizen aun mirando hacia la entrada de aquel deposito—. Para ser mujer lo haces bastante bien.
La fémina que se encontraba en la puerta de aquel deposito con el arma levantada, vestida toda de negro, con la cara tapada y sin revelar su identidad, sonrió de medio lado.
Hiyori abrió los ojos, aun llenos de lagrimas, esperando encontrarse con el desgarrador y peor panorama del cuerpo de su amigo de toda la vida muerto, pero vio sorprendida de que no era así. Shinji estaba vivo todavía arrodillado frente a Aizen, quien ahora no tenía ningún arma en su mano, esta había volado bien lejos con el impacto del disparo que había emitido aquella mujer vestida de negro.
—¿Quién eres? —cuestionó Aizen.
La mujer volvió a sonreír.
En ese momento, irrumpió violenta y abruptamente en el depósito un hombre alto, de cabello en forma de estrella y puntiagudo, con unas marcadas cicatrices en la cara y un parche en uno de sus ojos, quien sonrió con arrogancia y con sed de matar a alguien. Apunto con su escopeta a Aizen.
—¡Y crees que te dirá quien es, Aizen Sosuke! —gritó disparando y corriendo eufóricamente hacia el médico.
—¡Zaraki! —expresó sorprendido Aizen viendo como el sujeto se aproximaba, pero uno de sus hombres, el de cabello castaño, semblante despreocupado y parche en el ojo de nombre Stark, se interpuso en el camino de Zaraki sacando su arma y disparando.
Así fue, que Grimmjow y el hombre robusto de mayor edad, Barragán, sacaron sus armas. Grimmjow apunto a la mujer desconocida y Barragán a Hiyori, pero en ese momento, Grimmjow fue atacado de atrás con una patada en sus costillas, el susodicho se volteo furioso a ver.
—Otra mujer —dijo sorprendido.
—¿Verdad que para tener pechos lo hacemos bien? —hablo la susodicha, quien también vestía de negro, pero a ella si se le podía ver la cara.
—La capitana de las Fuerzas Especiales, Soi Fog —sonrió con arrogancia—. Esta vez si podré matarte, bonita.
—Eso es lo que crees, idiota —Soi Fog arremetió con otra patada en la cara de Grimmjow entablando una lucha de cuerpo a cuerpo y pistolas con el hombre de Aizen.
Barragán apunto a Hiyori y gatillo, ella cerro los ojos esperando el disparo directo sintiendo como una balacera había comenzado entre los hombres de Aizen y la policía.
—¡Hiyori! —gritó un desesperado Hirako.
Pero en ese instante Barragán recibió un disparo, que esquivo solo por unos centímetros. Un hombre pelado fue quien volvió arremeter contra este con su escopeta, por lo que Barragán tuvo que defenderse y atacar al sujeto en cuestión. Hiyori y Shinji fueron tomados por un muchacho de cabello negro corto hasta la nuca, con unas decoraciones de pluma sobre sus cejas, quien los saco afuera de aquel depósito.
—No deben preocuparse ni temer por sus vidas —vocifero el joven haciéndose el héroe—. Porque el bello y perfecto Yumichika Ayasegawa los ha venido a rescatar.
—¿Bello y perfecto? —arqueo una ceja Hiyori—. Creo que deberías dejar de hacerte el héroe y mirarte al espejo.
—¡Nani! —Yumichika dio un grito horrorizado—. ¿Y lo dice una periodista mal peinada?
—¿Mal peinada? —a Hiyori le dio un ataque al corazón al ser llamada de esa manera y estaba por arremeter contra Yumichika con uno de sus buenos puñetazos, pero una voz los saco de contexto.
—¿Qué demonios hacen ustedes tres? —desde un auto color negro les gritaron, Yumichika y Shinji reconocieron esa voz—. ¡Suban ahora mismo!
Los dos hombres a las rastras tomaron a la periodista y se subieron a dicho auto, Shinji suspiró con pesar sin ni siquiera asimilar aun que estuvo a un segundo de morir de verdad y Hiyori no lo dudo ni un momento: le dio un fuerte puñetazo en la cara a Yumichika.
—¡Y eso! —se quejo el golpeado.
—A una dama no se le dice mal peinada —la rubia le hizo un desprecio—. ¿A ti quien te enseño educación?
—Con que ella es tu amiga Hiyori Sarugaki ¿Verdad, Shinji?
Hiyori al ser nombrada por la persona que conducía y que la miraba por el espejo retrovisor noto que se trataba de una mujer morena con un extraño cabello color violeta.
—Sí —hablo Hirako—. Te debo una, Yoruichi-san.
—Sabes que no es así. Aquí todos estamos involucrados. Te pido disculpas, no pudimos llegar antes, ya sabes, se trata de Aizen y las coordenadas que teníamos en un principio no eran correctas.
—Está bien, vi mi vida pasar en un segundo, pero ya paso —Hirako sonrió, pero era de pura melancolía.
—Oye —Hiyori cayó en cuenta de algo y hablo a la conductora—. Tú eres la reconocida doctora Yoruichi Shihoun, lo sé, eres tú. Yo te investigue como a cada uno de los miembros del primer Comité Medico por el Síndrome Hollow ¿Qué significa esto?
—Significa que yo no soy ninguna doctora —Yoruichi miro por el espejo retrovisor y noto que un auto los seguía—. Pero te lo explicare cuando lleguemos… ahora tenemos compañía.
Yoruichi mientras manejaba se volvió a tapar la cara.
—Hirako toma el volante —ordenó la mujer y Shinji tomo el control del auto.
—¿Qué va a hacer? —cuestionó Hiyori notando como Yoruichi saco un arma.
—Déjala, ella sabe —dijo Yumichika.
En ese momento, Yoruichi se sentó sobre la ventanilla del auto y apunto con su arma hacia el auto que los seguía, en el cual se encontraba…
—¿En donde esta Gin cuando se lo necesita? —hablo Aizen persiguiendo desde su auto a Shinji y compañía.
De repente se dio cuenta de que una mujer sacó medio cuerpo del coche que estaba persiguiendo y comenzó a disparar contra él.
—¡Maldita mujer! —maldijo al sentir un disparo cerca de su persona.
Por su parte, dentro del depósito viejo, Soi Fog estaba escondida disparando desde su lugar contra Grimmjow quien también estaba escondido detrás de unos barriles. Barragán estaba en igual posición con Ikkaku y Stark aun seguía con su encontronazo con Zaraki. Pero de un momento a otro Stark sintió como alguien le escupía en la cara.
—¿Nani? —cuestionó sorprendido el hombre de Aizen ya que Zaraki estaba cerca de su persona, pero el capitán no lo había escupido de eso estaba seguro—. ¿Pero que demonios?
Stark estaba sorprendido ya que desde las espaldas de Zaraki se asomo una niña de cabellos rosas, de unos diez años aproximadamente quien sonreía feliz por su gran hazaña: el haberlo escupido.
—¡Lo hice Ken-chan! —festejó la niña—. ¡Le di en el medio de la cara!
—Bien hecho, Yachiru —hablo Kempachi—. Ahora vuelve a esconderte.
—¿Está loco? —Stark arqueo una ceja incrédulo—. ¿Cómo es que trae una niña a estos lugares?
/
El recital de Kelun ya había terminado por lo que Hitsugaya se encontraba en la puerta de la casa de Hinamori dejándola sana y salva antes de que esos tres hermanos gorilas sobre protectores le hicieran un juicio como mínimo, por que si algo le sucedida a Momo sabia que esos tres le darían la pena de muerte, aunque fuera ilegal.
—Vaya, realmente fue genial —Momo dijo alegremente y con una linda sonrisa en su rostro.
—Sí —sonrió de medio lado Hitsugaya, recordando que hacia tiempo que no se sentía tan a gusto, tan pleno.
—Si quieres luego puedo pasarte algunas fotos ¿Qué dices?
—Bien, me gustaría mucho.
Hitsugaya se bajo de su camioneta ante la mirada de sorpresa de Momo, pero noto como este le abría la puerta de donde ella se encontraba, se sintió un poco mal. Tal vez Toushiro se había cansado de su compañía o realmente no la había pasado tan bien como había dicho. Ella aun recordaba aquel beso, su primer beso.
—No pienses mal de mí —Toushiro noto la tristeza de Momo ante su acto sorpresivo y apresurado—. Es que note un par de ojos en la ventana y…
—Oh —fue lo único que expreso Momo sin poder creer que esos tres estuvieran espiando.
—Quiero que vean que te he cuidado bien.
—Gracias por ser tan bueno conmigo, Hitsugaya-kun —ella sonrió bajando de la camioneta.
Hitsugaya se llevo ambas manos a los bolsillos y Momo estaba algo nerviosa. Pues, no encontraba las palabras para decirle que no quería separarse de él, ya que esa noche había sido la mejor de la vida y que además Hitsugaya se había robado la virginidad de sus labios.
—¿Sucede algo, Hinamori? —cuestiono el albino preocupado por lo tensa que ella se había puesto.
—Etto… Hitsugaya-kun —ella corrió su mirada avergonzada—. Gracias.
—No me debes agradecer, prometí que traería sana y salva. Además, ya dije que yo… también la pase bien —inquirió avergonzado.
—No me refería a eso.
Hitsugaya la miro confundido y Hinamori se acerco hacia el albino quedando solo a un paso del joven doctor.
—G-Gracias p-por darme mi… primer beso —confesó tímida y con una expresión tan avergonzada que Hitsugaya noto como su corazón se aceleraba y que la cara de Momo en ese momento era la mas tierna que había visto en toda su corta y sana vida.
Toushiro sintió que nada existía a su alrededor. Esa chica lo tenía como quería. El joven albino la tomo de la cintura acercándose aun mas, sintiendo la respiración de Momo mezclarse con la suya.
—Besos —dijo mirándola directamente a los ojos notando el color carmesí de Momo en sus mejillas —. Te puedo dar miles más, solo si tú me los permites, Hinamori.
Ella asintió levemente sintiendo como los labios de Hitsugaya ahora se apoderaban de su boca haciéndola estremecer.
Por su parte, adentro de la casa de Hinamori.
—¡Maldito depravado de porquería! —gritó Hisagui viendo al igual que Renji, Izuru y Rukia como Toushiro se besaba tierna y apasionadamente con Momo.
—Ay, pero que tiernos se ven —suspiró contenta Rukia—. Como en las telenovelas.
—¿Tiernos? —arqueo una ceja Renji—. Tiernos mis calzoncillos con dibujitos de pandas ¡Ese maldito atrevido pagara su atrevimiento!
Renji se arremango los puños de su camisa y se encamino con todas las intenciones de salir y ahorcar a Toushiro, pero una decida Rukia lo jalo de un brazo aprisionándolo con una llave contra la pared.
—¿A dónde crees que vas, Abarai Renji? Ni pienses que dejare que arruines tamaño momento romántico de la nada.
—¡Nosotros nos encargaremos! ¡Lo matáremos! —vociferaron más que decididos Kira y Hisagui.
Y cuando ambos muchachos se dispusieron a salir de la casa para increpar al doctor prodigio sintieron como eran tomados de la parte trasera del cuello de sus remeras. Al voltearse, los dos jóvenes se sorprendieron.
—Hinamori-chan ya no tiene cinco años —hablo el sujeto ocultando su mirada con la punta de su sombrero.
—¿Urahara-san? —Hisagui y Kira no quitaban su semblante sorpresivo por aquellas palabras.
—Mierda, Urahara-san —mascullo Renji—. ¿Adonde carajo se fue tu bendita regla de oro?
Kisuke sonrió de medio lado y miro con cierta melancolía como ahora Hitsugaya —separado de Momo— le acariciaba con cariño la mejilla a aquella muchachita que él y Yoruichi habían rescatado de bebé porque tenían la esperanza de formar un mundo mejor y debían empezar con ella.
A pesar de aquello, Urahara aun tenía sus sospechas y sabia que debía ser cuidadoso con Hitsugaya, ese chico lamentablemente… trabajaba en la clínica de Aizen.
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—Vaya, esto sí que resulto interesante —Gin cerro de un solo movimiento la carpeta que tenía entre sus manos—. Yo sabia que a la imagen de Rukia Kuchiki la había visto antes.
Ichimaru guardo dicha carpeta debajo del asiento, tratando de esconderla bien debajo de la alfombra gris que poseía su coche.
—Claro. Kuchiki Rukia es el reflejo de su hermana mayor Hisana.
Caminaba a pasos silenciosos y sigilosos, no tenía ningún tipo de apuro, siempre había tomado la vida con la calma de una brisa primaveral. Luego de caminar por un largo pasillo, se freno delante de una puerta que daba a un altillo y entro sin pedir permiso.
—Gin —saludó un hombre robusto.
—Barragán —Ichimaru ni siquiera lo miro, solo se limito a posar sus zorrunos ojos en la mujer que estaba de rodillas al suelo amarrada de pies y cabeza.
—La maldita no quiere hablar —dijo Barragán, para luego mirar a un hombre de cabello celeste—. Y Grimmjow no coopera mucho.
—¡Que yo que! —se quejo el acusado yendo hasta la mujer a quien agarro de los pelos e hizo que levantara la cara—. Mira como le he llenado la cara de golpes, es esta estupida la que no quiere cooperar. Antes de hablar cerebro de estomago, mejor piensa.
—Oh, entonces como siempre de incompetentes. Aizen-sama se enojara —el médico hablo e tono burlón mirando el rostro golpeado de esa mujer, lo que en el fondo le hizo sentir pena por ella.
—Ichimaru, ella realmente no va a hablar. No dirá a quien le pido ayuda para rescatar a su hermana —hablo respetuosamente y en tono apagado un jovencito de piel pálida, cabello corto y unos grandes ojos verdes—. Lo sé por su mirada, aun así lo intentaremos y no le fallaremos a Aizen-sama.
—Ja, ahí está, Ulquiorra lo dijo —hablo Grimmjow.
Ichimaru no volvió a emitir palabra sin dejar de mirar a la mujer, algo le decía que debía gravar su rostro y no olvidarlo aunque le diera amnesia, era un presentimiento tan fuerte como lo inmenso que era el universo. Como si el rostro de Hisana Konhojo en un futuro lejano le pudiera revelar algo. El médico se dio la vuelta dispuesto a irse.
—¿Ya se va Ichimaru-san? —preguntó Barragán.
—¿Y qué quieren? ¿Que la haga hablar yo? Saben a la perfección que ese no es mi trabajo, yo solo me encargo de informar.
Sin más Ichimaru salio de aquel deposito y al hacerlo frunció el ceño confundido.
"Creo que jamás podré olvidar la mirada devastadora de esa mujer", pensó con pena. Finalmente, sacudió su cabeza y quito cualquier idea estupida de su imaginación. Ichimaru sabía que debía mantener la mente fría, sino solo fallaría.
Ichimaru sintió un escalofrió recorrerle el cuerpo al recordar aquella cara, aquel devastador rostro y no supo el porque ni como, pero se imagino a una Rangiku en la misma situación que aquella mujer de antaño, Hisana Kuchiki. Comenzó a sentirse inquieto.
—Rangiku no tiene la culpa de mis errores y fracasos.
Todo rasgo de ironía se borro de su rostro. Tenía un mal presentimiento y no sabia el porque.
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Ichigo estaba frente a su computadora y estaba a punto de dejar caer su rostro sobre el teclado de aquella portátil, sino fuera porque en ese momento sonó su celular.
—Demonios, ¿a esta hora de la madrugada? —mascullo fastidioso.
El joven tomo su celular, aunque estaba molesto por ser invadido a esas horas de la noche, agradeció a esa llamada por no quedarse dormido frente a la computadora mientras revisaba los archivos que Toushiro había reciclado, realizando sus propias y remotas conclusiones sobre el Síndrome Hollow. Además, Ichigo también tenía hipótesis cercanas a las de su amigo.
—¿Bueno?
—Ichigo, soy yo…
—¿Senna? —arqueo una ceja confundido—. ¿Qué quieres? ¿Para que llamas?
—No me trates mal. Solo que no puedo dejar de pensar en ti, en noches como esta recuerdo que hacíamos el amor ¿Tú también recuerdas?
—¿Acaso estas mal de la cabeza, o qué?
—Solo quiero hacerte recordar el amor que nos teníamos, Ichigo. Te lo suplico.
—¡Basta! Deja de llamarme por estupideces.
—¿Lo nuestro fue una estupidez para ti?
—A estas alturas sé que fue así —inquirió ya cansado de esa ridícula conversación —. Estoy trabajando porque yo tengo una vida, además recuerda que tengo novia ¡Ya déjame tranquilo!
Ichigo colgó de inmediato aquella llamada y bufó más que molesto e incomodo. Aun a pesar de los años, Senna lograba ponerlo un tanto inquieto. Se pasó una mano por su cabellera naranja y decidió olvidar esa charla sin sentido que había tenido por lo que volvió a concentrarse en su computadora y ese informe que estaba a punto de culminar e investigar con sus buenos conocimientos.
—Si el gen portador del virus esta en… —apago su voz para seguir leyendo en silencio.
Luego de unos segundos de seguir con la lectura se encontró con unas ecuaciones químicas junto a la conclusión de Toushiro, Ichigo abrió los ojos de par en par. Ni él ni Hitsugaya se equivocaban. No dudo ni un segundo y solo se limito a mandarle un mensaje a Toushiro, diciéndole de encontrarse con urgencia mañana a primera hora.
—Esto sí que cambiara el rumbo de las investigaciones —dijo apoyando su espalda en el respaldar de la silla, realmente estaba muy cansado, pero se quedo pensativo aunque no por la llamada de Senna sino de ciertas palabras que le había dado su padre en los últimos días.
"Recuerda Ichigo, que las apariencias engañan. Muy pocos son los que se muestran transparente ante tus ojos y una de esas personas es Hitsugaya-san. Si tú y él descubren algo en lo archivos solo confíen el uno en el otro, tengan cuidado y guíate por el corazón. Hijo, hay tantas cosas que no sabes… ¿Qué a que me refiero? Si te lo dijera, nunca crecerías, eso no tendría gracia ¿No lo crees?"
—¿Qué demonios me ha querido decir el viejo? —preguntó al aire y confundido elevando su ceja izquierda.
Poco a poco su mente comenzó a unir clavos en el asunto de una manera muy fácil y obvia, su persona y su amigo habían descubierto algo que cualquier médico de los que forma parte del Comité del Síndrome Hollow podría llegar a descubrir. Además, había archivos y una historia detallada de ciertos procedimientos, estaban en el depósito de su viejo. Pero algo también le había llamado la atención, porque tenia la sensación de que su padre le había dado alcance a esos documentos al propósito, miles de ocasiones había estado en el archivo clínico familiar y jamás se había topado con aquellos papeles y…
Ichigo dio un brinco tomando los papeles de una carpeta color roja comparando algunos datos con los de su portátil. Llego a las últimas hojas de aquellos documentos viendo la firma y matricula de un médico importante y distinguido. Lo conocía bien, había sido su profesor en la Universidad: Sosuke Aizen.
—Imposible —susurró—. ¿Pero que significa esto?
En ese momento, su celular volvió a sonar sacándolo de aquel estado de confusión que se estaba apoderando de su ser. Noto que era nuevamente un número desconocido, ya lo había cansado, seguramente era Senna. Pues, esta vez no seria cortes y no sentiría remordimiento alguno. Contesto.
—¡Ya deja de llamarme! ¡Te dije que no quiero saber nada contigo, Senna! ¿En que idioma quieres que te hable? —gritó furioso a la otra persona que estaba detrás de la línea.
—¿K-Kurosaki-kun? —del otro lado se escucho a alguien sollozar.
—¿I-Inuoe? —pregunto sintiéndose pésimo por tratarla de esa manera, pero como le explicaba que el enojo no estaba dirigido a ella en lo absoluto.
—Hai —la chica sucumbió en llanto preocupando por demás a Ichigo—. Lo siento… creo que no debí… no debí llamarte, Kurosaki-kun.
—¡No, Inuoe! No fue mi intención gritarte. Pensé que era otra persona. Por favor, ya no llores. Dime que pasa.
—Es Flipi —la chica trataba de que no se le corte la voz —. Creerás que esto es tonto, pero…
—Flipi sigue siendo nuestra mascota, Inuoe. No es algo tonto para mí, cuéntame ¿Qué paso con él? ¿Sucedió algo malo?
—Con Uryuu lo hemos llevado al veterinario, porque últimamente se ha estado comportado raro, no comía como corresponde y esta noche ha sufrido una descompensación —hizo un breve silencio e Ichigo noto como ella trataba de no llorar—. Nuestro Flipi se esta muriendo, Kurosaki-kun.
Ichigo era una persona que jamás se refregaba de mostrar sus sentimientos delante de las persona, al menos que la situación lo sobrepasara, y el escuchar como Orihime volvió a llorar, no pudo hacer otra cosa que se sentirse pésimo. Flipi, ese gato vago y comilón, era la mascota que una vez lo había unido a Inuoe, Ichigo lo apreciaba por demás.
—Inuoe, cálmate, todo estará bien ¿Puedo ir a recogerlo? —pregunto tratando de mostrar serenidad para tranquilizar a su amiga.
—S-Si, con Uryuu estamos despiertos.
—Voy para allá.
Luego de aquello cortó la comunicación y con pasos lentos se acerco a su perchero para sacar su abrigo. Ichigo lo sabía, los animales antes de partir buscaban despedirse de sus amos. Ichigo y Orihime eran los dueños de Flipi, pero Ichigo desde su ruptura con la joven lo había tenido muy poco consigo. Sí, el gatito quería pasar sus últimos momentos junto a Ichigo, a Orihime la había disfrutado por demás.
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—Se escaparon ¡Pero si que le hemos llenado el culo de balas! —sonrió con arrogancia Zaraki y Soi Fog lo fulminó con la mirada.
—Sanguinario —susurró molesta la capitana de las Fuerzas Especiales, quien se levanto del sillón de aquella sala de la mansión Kuchiki agarrándose con una mano su brazo lastimado en donde había rozado una bala—. ¿El baño?
—Por aquí —Byakuya se acerco a Soi Fog para guiarla hasta el sanitario, de pasada tomo un botiquín—. Es aquí, pero déjame que te ayude.
—No —hablo cortante, ella aun no olvidaba que Byakuya sabía lo de su hijo.
Cuando Soi Fog intento entrar al baño, Kuchiki se lo impidió tomándola del brazo sano y llevándosela con él al cuarto mas cercano.
—¿Qué haces? ¡Suéltame, Kuchiki!
Byakuya ignoro por completo esa orden y al adentrarse a la habitación cerró la puerta tras de sí, al voltearse noto como una mano de la policía venia hacia su persona con intenciones de abofetearlo, pero esta vez Kuchiki atajo el ataque.
—Nada de golpes por el día de hoy —hablo en tono frío y serio —. Voy a curarte la herida.
—¿Por qué no te metes en tus cosas, Kuchiki?
—Quiero ser útil y creo que ayudándote lo soy.
Soi Fog se quedo sorprendida con esa frase y ni siquiera noto el momento en el que Byakuya había tomado su brazo para curarla. Ese momento le trajo ciertos recuerdos del inicio de su adolescencia en donde Byakuya a escondidas de su abuelo, Ginrei, siempre andaba de busca pleitos cuando algunos chicos se burlaban de él por ser un Kuchiki y eso termina en una especie de lucha libre. Soi Fog finalmente curaba sus golpes y daños. Ahora de grandes era ella quien se lastimaba y Byakuya quien la curaba.
—Esa es la historia —dijo Yoruichi mirando a Hiyori—. Bueno, parte de la que no sabias.
Hiyori miro de reojo a su amigo Shinji quien la miraba con burla ¡Oh, si! ¡Maldito Shinji! Ahora seguramente hasta que no escuchara una disculpa verdadera de sus labios ese imbécil no la dejaría de molestar. ¿Acaso ese tarado no entendió la parte en la que Aizen le gatillo en la frente?
—¿Qué es lo que haremos ahora? —cuestiono Renji, sentado en el sillón junto a Izuru y Shuhei.
—Aizen ya lo sabe todo… —hablo Hirako—. Me pregunto por ella y vendrá por ella.
—¿Entonces? —Unohana miro a Yoruichi.
—Creo que es hora de que tengamos una charla con ciertos médicos —la morena miro a Urahara—. ¿No crees que estarán sorprendidos de verte, Kisuke?
—Seguramente, pero esa no es mi prioridad ahora —respondió Urahara, quien estaba pensando en un temita en particular.
—¿Cómo? —Yoruichi arqueo una ceja.
—Urahara-san —llamo Izuru—. ¿Qué haremos con Hitsugaya?
—En eso mismo estaba pensando.
—Cierto —Yoruichi pegó su puño en la palma de su mano—. ¿Como le fue a Momo con él? ¿Dijo algo?
—No dijo nada, porque no hizo falta —Hisagui se mostró molesto —. Ese estúpido doctor es un ladrón de cunas.
—Quiero detalles.
—Hinamori se anduvo besuqueando con Hitsugaya —Renji hizo un desprecio—. ¿Quieres mas detalles?
Yoruichi no pudo aguantar mucho tiempo y comenzó a reír, Shinji hizo lo mismo burlándose de Urahara.
—¿De qué se ríen? ¡No se dan cuentan que eso es un problema, estúpidos! —inquirió Kisuke sacándose el sombrero—. Y tú, Hirako, no deberías de estar tan relajado ¿No es que Aizen estuvo a punto de matarte?
—Pero no lo hizo —Shinji achino sus ojos y suspiro con pesadez.
—Ya, ya, algún día Momo encontraría algún muchacho —Yoruichi se secaba una lágrima de tanto haberse reído.
—¿Pero tenía que ser justo ese doctor, alguien tan complicado? —dijo Kira.
—El doctor Hitsugaya es un gran joven, si tienen alguna duda, ya saben que hacer con él —Unohana sonrió cálidamente y Kisuke miro a Renji, Izuru y Shuhei, quienes asintieron de cabeza.
—¿Por cierto en donde esta el dueño de la casa y la capitana? —pregunto Ikkaku que ya había terminado de comer.
Todos miraron a su alrededor y no los encontraron.
—Ambos se metieron a una habitación —respondió Zaraki limpiando su arma, mientras los demás abrieron los ojos de par en par—. Iban peleando así que dudo que estén haciendo chanchadas.
—Usted es muy observador, capitán —hablo Yumichika mirándose al espejo y acomodándose su cabello.
—Keny —Yachiru desde la espalda de Zaraki se expreso dudosa—. ¿Qué tipo de chanchadas puede hacer uno dentro de una habitación?
—Tirarse un pedo —respondió Kempachi con una gotita en la frente.
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En la habitación de Momo…
—Y entonces… me beso —Momo se tapo la cara con un almohadón para ocultar su vergüenza.
—¡Kyyaaaa! —Rukia dio el salto de su vida y comenzó a corretear como una loca por todo el cuarto de su amiga.
Momo miro a su amiga con una gotita resbalando por su frente. Rukia estaba emocionada, se le salía el corazón del cuerpo, así fue que se posiciono nuevamente frente a Momo y aunque ya sabía la respuesta, hizo la pregunta a su amiga.
—¿Metió su lengua dentro de tu boca? —expresó con picardía.
—¡Rukia-san! —Momo se puso bordo de la vergüenza y la joven Kuchiki no pudo evitar reprimir una grandiosa carcajada.
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El día ya había llegado y los periódicos de la ciudad de Tokio habían salido a la venta con la gran noticia policial de una balacera entre la policía y unos maleantes en la periferia de la ciudad en unos depósitos viejos. Hitsugaya dejo el diario en el asiento del acompañante de su vehiculo sin prestarle demasiada atención al mismo y poniendo en marcha su camioneta, debía encontrarse con Ichigo a primera hora del día.
Su semblante se veía tranquilo, sereno, no tenía ni siquiera su ceño fruncido como de costumbre, Toushiro debía admitirlo, estaba de un ligero buen humor y todo gracias a los ricos besos que le había robado a Momo. Movió su boca inconscientemente y aun podía sentir la sensibilidad de los suaves labios de ella sobre los suyos.
—Rayos, pero que hermosa es… —soltó sin querer—. No entiendo porque ella me puede.
Recordó que luego a la tarde debía pasar por ella al instituto donde Momo estudiaba fotografía, se lo había prometido y por nada del mundo faltaría, no podía estar sin verla, la necesitaba demasiado. Esa jovencita inocente y pura, lo había cautivado.
Seguramente al llegar a su trabajo Matsumoto lo asecharía de preguntas, pues aun recordaba los tontos consejos que le había dado antes de su cita con Momo. Aunque también recordaba ciertas palabras misteriosas de Rangiku hacia él, esta bien que Matsumoto estaba rara últimamente ¿Pero porque había hecho alusión a algo sobre la vida de Hinamori y su familia?
—Demonios, no hay lugar —protestó haciendo referencia que no había espacio para estacionar, ya que había llegado al edificio donde vivía Kurosaki.
Ichigo le estaba dando de beber leche a Flipi con una pequeña manguerita biberón ya que el gatito no podía beber como antes. El joven lo miraba con tristeza, lindos momentos de su adolescencia había pasado junto a ese animalito, además aun no olvidaba la cara de Orihime al entregárselo, lleno de lagrimas y tristeza. Pero con lo sensible que era Inuoe, tanto él como Ishida supieron que lo mejor era que ella no lo viera partir.
El médico sintió que tocaban el timbre de su departamento, así que dejo de darle de comer a Flipi, el animal ya estaba satisfecho.
—Kurosaki —saludó de mano Toushiro cuando Ichigo abrió la puerta.
—Pasa —indicó dándole lugar para entrar.
—¿Has revisado los informes que realice?
—Sí y estamos en lo cierto, Toushiro. El gen que produce la enfermedad es un químico único e irremplazable algo que no se consigue dentro de un laboratorio y aun no es conocido por lo científico, pero…
—¿Pero qué? —cuestionó el albino viendo como Ichigo le extendía una carpeta.
—Pero había alguien que si lo sabía.
—¿Alguien lo sabía?
Toushiro tomo la carpeta y reviso los papeles indicados por Ichigo ahí lo vio: la firma de Aizen.
—¿Esto qué significa, Kurosaki? —dijo sin poder creerlo.
—Pues, que algo no anda bien… yo tampoco sé como tomarlo —suspiró—. El viejo anda muy raro con comentarios algo estúpidos y…
—¿A qué te refieres con comentarios?
—Siempre anda diciendo que no puedo confiar en nadie, solo en ti, que la gente no es lo que aparenta y que hay miles de cosas y bla, bla, bla… ¿Tú qué crees que debamos hacer, Toushiro?
Hitsugaya se puso pensativo recordando algunas palabras de Matsumoto.
—Te estás comportando raro, Matsumoto.
—¡No estoy rara! —gritó, mientras comía unas papas fritas—. Solo le estoy diciendo que cuide a Momo y que hable de ella, su vida, su familia… y esas cosas.
—Voy a salir con ella no a hacerle un interrogatorio ¡Y no me vuelvas a gritar!
—Lo siento.
Matsumoto dejo de comer y cambio su semblante a uno serio y determinante.
—Taicho, yo luego… tengo que contarle algo.
—¿Sobre qué? —arqueo una ceja al ver la actitud de Rangiku.
—Sobre algo que una vez escuche.
—No quiero escucharte, ya sabes que no me van los chismes de la clínica, Matsumoto.
—No es un chisme —dijo segura para después bajar la mirada—. Es sobre… Aizen y Gin.
—No entiendo.
—Por ahora no tiene que entender nada —sonrió con falsedad dirigiéndose a la puerta del consultorio—. Por ahora solo concéntrese en su cita con Momo, luego hablaremos. Y recuerde preguntarle a Momo por su… familia.
Rangiku salio disparada como si fuera un cohete dejando a un Toushiro más que confundido.
—Sigo diciendo que Matsumoto esta rara.
El joven albino miro seriamente a Ichigo.
—Todo esto es muy raro, Kurosaki. Creo que por el momento debemos ser cautelosos, pues es más que obvio que hay cosas que aun desconocemos —cerró la carpeta que tenía en mano con cuidado—. Si Aizen sabía esto sobre el gen y el antídoto ¿Por qué calló por tantos años? Aizen es la persona que siempre se muestra más interesado en esto de encontrar el antídoto y poder salvar gente.
—Yo no sé… pero…
Ichigo se paso la mano nerviosamente por su cabello naranja y hablo con cierta duda e incomodidad.
—No sé, pero yo estoy confundido. Aizen por alguna razón importante oculto esto y… algo me dice que no tiene una buena causa.
Toushiro asintió de cabeza y pensó en actuar con rapidez.
—Matsumoto me dijo que tenía que contarme algo sobre Aizen e Ichimaru hace poco —Ichigo miro al albino con atención—. Su actitud era muy rara cuando me dijo que debía decirme algo. A la noche te espero en mi departamento también llevare a Matsumoto, algo me dice que… esa floja escucho algo que no debía, siempre anda con sus orejas pegadas en las puertas que no debe —bufó.
—Entiendo.
En ese momento el timbre de la casa de Ichigo sonó. Kurosaki fue a atender.
—Hola Ichigo —Rukia sonrió amablemente.
—Rukia, pasa.
—¿Por qué esa cara tan seria? ¿Y por que me llamaste a que viniera?
La joven Kuchiki al entrar noto la presencia de Hitsugaya, Rukia sonrió recordando que ayer lo vio besándose con su amiga.
—Hola Kuchiki.
—¿Cómo esta, doctor Hitsugaya? Supongo que muy bien ya que hoy mi amiga se levanto de muy buen humor también.
Toushiro enrojeció por completo e Ichigo sonrió gracioso al recordar que su amigo tenia una especie de cita con Momo.
—Ah, Toushiro… no me has contado como te fue con Hinamori —Ichigo tiño sus palabras de cierta picardía.
—Eso es algo que no les importa —cortó en seco cualquier intención de los otros dos presentes—. Me tengo que ir, ya sabes lo de hoy, Kurosaki.
Toushiro se dirigió hacia la puerta y se marcho del lugar, dejando casi al borde de la risa a Ichigo y Rukia.
—Vaya, que tu amigo sabe evadir situaciones.
—Ma, Toushiro siempre ha sido así de expresivo y evasivo.
Ambos se miraron con complicidad.
—Por cierto, me dijiste que viniera y aquí estoy ¿Sucedió algo?
—Sí —suspiro—. Es que hoy te debía la salida al teatro y pues… estoy complicado. Mi mascota se me esta muriendo y con Toushiro estamos resolviendo un temita serio y…
—¿Flipi se está muriendo? —cuestionó la chica recordando la historia que le había contado Ichigo.
—Así es —Kurosaki se llevo ambas manos a los bolsillo y dirigió su mirada al gato que dormía en su camita—. Siempre vivió con Orihime desde que ella y yo terminamos, de vez en cuando me lo traía algunos días, pero ahora que esta mal creí que lo mas conveniente era tenerlo yo. Inuoe es una persona muy sensible y ayer no paraba de llorar.
—Ya veo —susurró ella—. Ichigo no debes preocuparte ni sentirte obligado conmigo, yo lo comprendo.
—Rukia te prometí que te acompañaría al teatro y cumpliré, solo que no será hoy, yo nunca falto a mis promesas —expresó poniéndose serio para luego sonreírle levemente—. Por el momento desayunemos juntos ¿Qué te parece?
—Claro —Rukia asintió con alegría.
La compañía de Ichigo era más que agradable, no podía negarlo.
Renji se encontraba sentado dentro de un auto mirando fijamente hacia aquel edificio en el que había entrado Rukia, ella no noto el momento en el que su amigo la había seguido. Byakuya con todo lo que había pasado con los últimos acontecimientos estaba más exigente con el cuidado de la joven Kuchiki.
—¿Por qué Rukia vino a ver ese cabeza de zanahoria? —Renji se cuestiono mirando aquel edificio.
Sí, Renji como buen oficial de policía estaba muy bien informado y sabía que en aquel edificio vivía Ichigo Kurosaki. En ese momento, Abarai vio salir a Toushiro, quien sacó la llave de su vehiculo de su bolsillo, se subió a una camioneta 4x4 negra y partió.
—Ese tonto, roba cunas —mascullo molesto recordando el beso que se habían dado el doctor y Momo.
De un instante a otro, Renji escucho un golpe que provenía del lado izquierdo de su vehiculo y noto como una joven de cabello corto negro vestida con un traje de karate o algo muy similar, se apoyaba en el capo de su auto, a la vez que se agarraba la cabeza.
—¿Y a esta chica que le pasa?
Como si le estuvieran respondiendo con un juego de dígalo con mímica, para sorpresa de Renji la muchacha se desmayo frente a sus narices.
—Lo que me faltaba —bufó bajándose del auto—. Oye, chica ¿Estas bien?
Pero al ver que no respondía se dio cuenta de que estaba inconsciente, por lo que Abarai tomo a la joven entre sus brazos y la adentro al auto para llevarla al primer hospital que se le cruzara en el camino.
/
Orihime y Uryuu se encontraban en el local donde habían encargado un montón de preparativos para su boda. Inuoe estaba abrazada a Ishida y por sus mejillas recorrían algunas lágrimas marcando un sutil camino.
—Orihime no te quiero ver en ese estado —Uryuu la sujetaba fuerte y con una de sus manos acariciaba el largo y sedoso cabello naranja de la chica, ese que tanto le encantaba—. Sabes que a mi también me duele lo de Flipi, ese gatito se gano mi aprecio, pero Kurosaki lo esta cuidando bien.
—Pero yo no quiero que se muera —sollozo tristemente.
—Lo sé, yo tampoco, pero Flipi esta enfermo y en ese estado está sufriendo, amor —hablaba dulcemente para reconfortarla, ese lado tan amoroso solo lo había tenido en toda su vida con ella, con nadie mas. La amaba demasiado—. Yo sé también que no quieres que tu gatito siga sufriendo.
—Tienes razón —Orihime se separo levemente de su prometido y le sonrió levemente, mientras el médico le secaba las lagrimas con ambas manos—. Te amo, Uryuu.
—Y yo a ti.
Ambos se fundieron en un beso tierno y apasasionado, solo se separaron cuando les comenzó a faltar el aire.
—Gracias por todo, Uryuu, me haces muy feliz —dijo dulcemente la chica haciendo sonrojar a Ishida.
En ese momento, llego una de las dueñas del local con una caja que contenía las invitaciones de la boda ya listas y preparadas.
—Bien, solo hay que repartirlas —Orihime expreso tratando de sonar alegre y por un segundo no pensar de que su mascota ya estaba en la ultimas.
El celular de Ishida comenzó a sonar, el chico al notar que era un numero desconocido se imagino quien podría ser, así fue que se alejo un par de pasos de Inuoe.
—¿Bueno?
—Soy Lisa, doctor Ishida.
—¿Y? —observo de reojo a Orihime, quien estaba mirando como habían quedado las tarjetas—. ¿Qué paso ahora?
—Usted me tiene que creer, por algo abandono su padre el trabajo en este lugar, estoy segura de que su padre se entero de todo lo que le conté en nuestro encuentro.
—¿Y porque no busca a Ryuken?
—Porque a su padre ya lo conocen, ese es el motivo. Creo tener algo para comprobar que mis sospechas están en lo cierto, pero usted debe verlos con sus propios ojos. Estos niños están en peligro ¿No pensó en ello?
—Por supuesto que lo pensé —expreso enojado para luego suspirar—. Hoy a la noche pasare por ti y me mostraras lo que tienes. Si estas en lo cierto veremos que hacer ¿De acuerdo?
—Sí, de acuerdo. Siento mucho haberlo involucrado en esto.
—Ya es tarde para lamentarse, creo que ya estoy enredado hasta el cuello en todo esto.
—En verdad… lo siento. Yo necesitaba…
—Ya, en serio, no te sientas culpable.
Uryuu se acerco a Orihime para ayudarla a cargar las cajas que contenían las tarjetas y algunos arreglos de boda.
—¿Quién era, amor? —sonrió cálidamente su mujer.
—N-Nadie, nadie importante —se acomodo sus gafas.
No quería poner en peligro a Inuoe e Ishida tenia el presentimiento de que Lisa no se equivocaba en sus conjeturas y que esa noche él se encontraría con algo verdaderamente turbio.
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Hitsugaya entro a la Clínica Privada Oriental, aquella perteneciente a Aizen y en donde su persona trabajaba todos los días. Camino los pasos necesarios para entrar a su consultorio muy pensativo de los descubrimientos que había hecho con Ichigo.
—Hitsugaya-kun —paso alguien a su lado sacándolo de sus pensamientos y haciéndole una ademán con la mano en forma de saludo.
—Aizen —dijo mirando a aquel sujeto, quien le sonreía como un padre a un hijo y ahora se adentraba al ascensor para subir hacia las oficinas de los últimos pisos.
Había una mala espina que le cruzaba en el medio del pecho y en ese instante al ver la cara de Aizen, Hitsugaya sintió una punzada ardiente en el medio del estomago. Aizen estaba de perfil y no pudo evitar darse cuenta que tenía un leve parecido a Momo. Era raro, muy raro, y casi imposible, entre ellos no había ninguna conexión ¿O si?
"Hitsugaya-kun, tú me llevaras directo a esa niña, a mi niña", pensaba Aizen mientras las puertas del ascensor se cerraban.
Toushiro sacudió su cabeza de un lado a otro tratando de quitar cualquier absurdo pensamiento, suspiró y entro a su consultorio, antes de ponerse su habitual vestimenta de médico ojeo un poco la primera plana del diario que había comprado.
En el mismo se hablaba de la noticia más relevante sobre un tiroteo en unos depósitos viejos que culmino en las calles de Tokio, había una enorme foto satelital de dos autos, de uno había una mujer que con el medio cuerpo afuera disparaba contra el auto que lo perseguía, del cual no se lograba distinguir mucho. Toushiro miro fijamente la figura de la persona que disparaba, el doctor juraría por su vida que conocía a ese ser de alguna parte.
—No, no puede ser… seguramente es mi imaginación —dijo dejando el periódico arriba de su escritorio para luego irse a cambiar para comenzar a atender a sus pacientes.
/
—¡Vaya, Yoruichi-san! —Urahara se expreso gracioso al ver la primera plana del diario—. Tú si que tienes estilo.
La morena arqueó una ceja, si ese idiota supiera que tener estilo era muy complicado.
—Bien, supongo que con esto Aizen ya sabrá que no eres de fiar, Yoruichi-san.
—Al principio no me reconoció, pero estoy segura de que luego si. Además, si sabe lo de… ella, pues es lógico que ya haga la hipótesis de que no soy médica y mucho menos la tía de Hinamori y tutora legal.
—Así de complicado esta todo —susurró el rubio.
—Baka, tú sabías que algún día esto iba a pasar.
—Lo sé y me estresa un poco… —suspiró dejando el diario de lado pensando en todo lo acontecido.
—¿Estas estresado, Kisuke? —pregunto en tono seductor Yoruichi a Urahara mientras se sentaba sobre las rodillas del hombre apoyando su feminidad sobre el miembro masculino, haciéndolo excitar de un momento a otro, ambos necesitaban quitar tensiones, y cuando Yoruichi estaba a punto de besar a Urahara…
—Por dios, vayan a hacer sus porquerías a otro lado —expreso Hisagui llegando a la presencia de sus dos tutores, haciendo que Yoruichi se levante de inmediato de arriba de Urahara—. ¿Sabían que existen hoteles de paso o telos?
—¿Y tú sabías que tienes que golpear antes de entrar? ¿Acaso nunca te lo enseñaron? —cuestiono molesta una molesta Yoruichi.
—No, ustedes nunca me lo enseñaron y además esta es la cocina —Shuhei hablo como si fuera obvio.
/
—¿En dónde estoy? —cuestiono pausadamente y confundida sintiendo que todo a su alrededor le daba vueltas, se tomo con una mano la cabeza.
—Estas en un hospital —escucho una voz ruda que le respondía.
—¿Eh? —expreso sorprendía sentándose lentamente en la camilla y mirando a ese sujeto de cabellos colorados sujetados en una cola alta, ojos marrones y tatuajes en la frente—. ¿Quién es usted?
—Me llamo Renji y soy quien te trajo al hospital más cercano porque te desmayaste arriba de mi auto.
—Oh, y-yo… —se puso nerviosa y bajo su mirada—. Lo siento mucho.
—No te disculpes, al fin y al cabo no soy un desalmado que deja a alguien inconsciente tirado en una calle. Por cierto ¿Cómo te llamas?
—Tatsuki.
La puerta de esa habitación se abrió dejando ver a al doctor quien venia leyendo una historia clínica.
—Tatsuki Arisawa ¿Verdad?
—Sí, soy yo, doctor.
—Bueno, le hicimos unos rápidos análisis y notamos que su desmayo se debe a que usted sufre de un importante cuadro de anemia ¿Usted estaba enterada de lo que padece, señorita?
—No —agacho la cabeza y miro hacia sus pies.
En ese instante una enfermera entro con unos instrumentos en mano para darle una inyección a la paciente.
—Te daremos un poco de vitaminas en una inyección por el momento, pero te haré un receta para que ingieras algunas vía oral ¿De acuerdo?
—Está bien —Tatsuki extendió su brazo para que la enfermera la pinche con la jeringa.
—¿Usted es deportista, señorita?
—Sí, doctor. Practico artes marciales.
—¿Y en ningún estudio salio su cuadro de anemia? —cuestionó sorprendido.
—No —cerró sus ojos y suspiró.
Renji observaba detenidamente a esa chica y estaba mas que convencido de que ella mentía. El médico saco las mismas conclusiones.
/
Ya la tarde se hacia presente y Matsumoto salía del hospital público luego de llevarle a Uryuu los estudios que se había hecho. El futuro esposo de su mejor amiga le había confirmado algo que jamás creyó posible y que no esperaba en lo absoluto, pero que la había hecho inmensamente feliz.
—Ya quiero ver la cara que pondrá Gin —expreso con una marcada sonrisa en los labios.
Se subió a su coche con intenciones de ir hacia la presencia de Ichimaru.
Gin se encontraba en su casa, específicamente en el cuarto que compartía con Rangiku revisando algunas cosas de ella, pues hasta el día de la fecha aun no podía descubrir que era aquello que tenia tensa a Matsumoto, aunque estaba seguro que se refería a su persona. Cuando llego al cajón de las remeras noto un pendraibe escondido entre la ropa.
—¿Y esto? —arqueó una ceja.
Fue directo hacia su portátil y puso el pendraibe para ver que trataba y la sorpresa se llevo al ver que era lo que contenía fue inesperada. Pues dentro del mismo encontró algunos archivos referidos al Comité del Síndrome Hollow de hace veinte años atrás y los expedientes referidos a Kisuke Urahara. Eran esos documentos que Rangiku había conseguido aquella vez con ayuda de Inuoe.
—Esto no está bien.
Ichimaru escucho la puerta de su hogar abrirse, al igual que el ruido de aquellos tacos tan característicos de ella. Cerró su portátil y guardo el pendraibe en su bolsillo.
—¡Gin! —una muy feliz Matsumoto se lanzo a los brazos de Ichimaru que la atrapo con fuerza al notar que ella lo necesitaba—. No sabes lo contenta que estoy. Te necesito tanto.
—¿Y eso? —expreso confundido.
—Es que tengo algo muy importante que decirte.
—¿Qué es? —Ichimaru miro de reojo los análisis de laboratorio que Rangiku tenía en sus manos, no noto que decían, pero él era medico y la mujer que ahora abrazaba era su pareja hacia ya diez años, la conocía mejor que nadie.
—Es una noticia que nos va a hacer feliz a los dos —expreso llena de ilusión a la vez que se separaba levemente de él y llevaba ambas manos a su vientre—. Gin yo estoy…
—Embarazada —completo la frase.
—Sí —ella lo miro con sorpresa—. ¿Cómo lo supiste?
—Soy médico ¿Lo olvidas? Has estado con vómitos, mareos, te has desmayado y has cambiado de apetito —dijo de forma fría y seca.
—Bueno, sí… —Rangiku estaba confundida, Ichimaru no mostraba ni una pizca de asombro ni felicidad —. ¿Por qué estas tan serio?
—¿Por qué no te cuidaste?
—¿Q-Qué?
—¿Qué porque no te has cuidado? Siempre te he conseguido los anticonceptivos, tienes al alcance de tus manos el como protegerte ¿Por qué no lo has hecho?
—No entiendo —hablo confundida —. ¿Crees que lo hice al propósito? ¿Gin tú no estas feliz?
—¿Acaso tú me vez feliz? Yo no estoy preparado para ser padre, no lo pedí y no lo quiero.
Rangiku abrió los ojos de par en par, jamás en su vida y de todos los años que llevaba siendo la pareja de Ichimaru se imagino algo así de su parte. Esto tenía que ser una pesadilla o una broma de muy mal gusto por parte de Gin.
—Además, déjame dudar de si ese crió es mió o no —sentencio Ichimaru.
Matsumoto no lo soporto y lo abofeteó.
—¿Cómo puedes y te atreves a decirme una cosa así? —Rangiku grito decepcionada y casi al borde del llanto.
—No quiero a ese niño y no pienso hacerme cargo de él —inquirió sin culpa Ichimaru, mientras se refregaba la mejilla roja del cachetazo que le había dado su pareja.
—¡Eres un monstruo! —gritó mas fuerte aun sintiendo que algo muy dentro de su ser se rompía con lentitud y aplomo—. ¿Qué más me vas a decir? ¿Qué me deshaga de él?
—Bueno, has dicho algo razonable —Gin dejo de sonreír.
—¡Eres una basura! ¡Una porquería! —ella lo golpeó con su cartera en el pecho—. ¡No te quiero ver en mi vida!
—¿Me estas dejando? Vaya, pensé que me amabas. Pero si prefieres a ese crío que tienes en tu vientre antes que a mí, pues bien… esto se termino aquí. Ya veras como haces para hacerte cargo tú sola de ese mocoso.
Gin se llevo ambas manos a los bolsillos y dirigió sus pasos hacia la salida, dejando a una dolida Rangiku quien no dejaba de llorar desilusionada y decepcionada, eso era la mayor amargura que había recibido en su vida. Matsumoto escucho el sonido de la puerta que se cerraba y se dejo caer en el suelo sin dejar de llorar.
—Nunca… nunca te lo voy a perdonar, Gin —susurró aferrando sus manos a su vientre.
Continuara…
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¿Alguien quiere matar a Gin? ¡Porque yo si! ¿Quién se prende conmigo? Estoy segura de que nadie se esperaba una reacción así por parte de Ichimaru, bueno yo lo tenia pensado hace tiempo (soy malvada y cruel) Pero todo tiene su porque.
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Shinji finalmente no murió y Zaraki y compañía hicieron su aparición; Hitsugaya y Hinamori siguen mas cerca y lo de ellos se volverá más profundo aún; mientras Toushiro e Ichigo poco a poco se van acercando a la verdad ¿Lo descubrirán?; Ichigo trata de salir con Rukia, pero Flipi tendrá su final lo que llevara a una reconciliación entre dos viejos amigos; a la vez que Uryuu descubre algo realmente siniestro y turbio; Soi Fog y Byakuya mas cerca que nunca y Rangiku recibirá el apoyo de sus amigos tras separarse de Gin y finalmente contarle a Toushiro e Ichigo lo que escucho hace tiempo entre Aizen e Ichimaru.
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Espero les haya gustado este capitulo, que tuvo de todo un poco.
Arigato.
¡Hasta el próximo capitulo!
