Hola a todos, gracias por los reviews XD!!!!. Bien, este capítulo se lo dedico a Pao 14 gracias por todos los reviews X3!!! Bien ahora sí, a la fic.


Capítulo 11: El Aniversario

-¡¿Saldrás conmigo?!- dijo emocionado.

-Sí, así es, nos vemos el sábado- confirmó ella.

-Te lo dije bestia, ella al final será mi chica- incitó Kouga.

-No me interesa, si quieres salir con este intento de hombre Kagome, ahí tú-

-¡Repite eso de nuevo!-

-¡Kouga basta!, no tienes que pelear con él- lo detuvo Kagome.

-Sí Kagome, ve y salva la vida de tu novio-

-No es mi novio- dijo ella seriamente.

-Les doy una semana-

Después de esa frase, Inuyasha dio media vuelta y los dejó solos. Kagome vio como él se alejaba de ella y de repente la idea de salir con Kouga no le pareció tan buena.

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Llegó a casa temprano ese día, tenía cuentas que resolver con alguien. Entró a la casa y se quedó parado en el recibidor viendo a los lados buscando a alguien en especial.

-¡Sesshomaru!- gritó por toda la casa -¡Maldito, sal de una vez por todas!-

-Inuyasha no tienes porqué ser tan escandaloso- dijo Sesshomaru bajando las gradas.

-¡Infeliz!, ¡¿Por qué rayos recomendaste a Kikyo en mi escuela?!-

-Pensé que te gustaría verla de nuevo- dijo con una sonrisa maliciosa.

-Desgraciado, sabes perfectamente que ella y yo....-

Inuyasha calló al ver que si seguía hablando revelaría demasiadas cosas privadas a la persona que sin duda las usaría en su contra y eso no le convenía en los más mínimo.

-Te dije que nos las arreglaríamos después- citó él –Ten cuidado con quien te metes hermanito, si no piensas pagar las consecuencias salte del juego-

-Yo te enseñaré a....-

-¡Inuyasha!- escuchó en el estudio. –Ven inmediatamente-

Inuyasha le dio una mirada asesina a Sesshomaru y se dirigió al estudio donde su padre lo llamaba. Entró al lugar y cerró la puerta detrás de sí.

-¿Me llamaste? "¿Y ahora qué habré hecho?"-

-Me alegra que vinieras temprano hoy-

-¿Te alegra?-

-Sí, hay un tema importante que hablar y este año no me evadiras-

-¿Evadir?-

-Sí, ya se acerca el aniversario de...-

-Yo no participo en eso- le cortó él.

-Pues este año lo harás, es tu madre Inuyasha, no permitiré que la dejes en el olvido eso es...-

-Si no mal recuerdo tú me dijiste hace mucho tiempo que no le pusiera sentimiento a eso, y eso es lo que hago-

-¡No se trata de eso!-

-¡Se trata justamente de eso!- respondió -¡No participaré y punto!-

-¡Es tu madre!-

-¡Eso a ti no te importó cuando ella murió y me dijiste que era una vergüenza por llorar su muerte!-

-Inuyasha...-

-¡No iré y fin de la discusión!-

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La soledad se convirtió en su mejor amigo; no deseaba la compañía de nadie. Llegaba todos los días temprano a lo escuela y se iba directamente a la biblioteca para estar solo; se ponía a leer un libro o sólo se sentaba a ver por la ventana. Llegaba a clases y no le dirigía palabra alguna a alguien; si alguien le hablaba él respondía cortantemente y regresaba su mirada a un punto fijo, muy pensativo. A la hora de salida era él primero en salir del salón y generalmente se iba a algún lado a pasar el tiempo hasta que oscurecía, y regresaba a casa. En su casa siempre lo esperaban gritos y regaños y se le acumulaban castigos, los cuales no pensaba cumplir; esa se había convertido en su rutina.

Tocaron la campana y se sentó en su escritorio, en silencio como siempre.

-Hola Inuyasha-

Volteó su cabeza y vio como ella se sentaba a la par de él con una sonrisa cálida.

-Te ves muy serio últimamente-

-Sí ¿y?-

-Es por lo de...-

-Kikyo ¿qué demonios quieres?-

-Ayudarte, eso es todo. Siempre en estas fechas te pones así; aunque no recuerdo que el año pasado te afectara de esta manera-

-¿Ahora eres psicóloga?-

Kikyo dio un corto suspiro y se paró de el asiento; sabía que sería imposible hablar con él sin que le dijera algo hiriente.

-Si necesitas hablar...-

-Me compraré un teléfono, adiós-

No le dijo nada más, se alejó de él y regresó a su lugar. Inuyasha volvió con su mirada a la ventana hasta que escuchó alguien que lo llamaba nuevamente.

-¿Inuyasha?-

La volteó a ver y notó en su mirada algo de preocupación.

-¡¿Y tú qué demonios quieres?!-

-No te he visto estos últimos días y vine a...-

-Porque no mejor te vas con Kouga y le cuentas sobre tu interesante vida o en todo caso a alguien que le importe-

-...Ya no saldré con él- respondió Kagome.

-¿Y qué?, ¿quieres un premio o algo?-

-¿Qué te pasa?-

-Nada-

-Te conozco, sé que tú...-

-¡Tú no sabes nada de mí, no me conoces así que no vengas aquí a fingir que te preocupo!-

-¡Sí me preocupas!- dijo con sus ojos llenos de lágrimas. –Me preocupas mucho...-

Inuyasha ya no respondió nada ante eso último, nadie le había dicho eso antes; pero eso no significaba que él le contaría lo que le pasaba y menos con lo que ella había hecho unos días atrás, al planear una cita con su rival.

-No lo hagas, no necesito de tu preocupación- dijo fríamente.

-Ya la tienes, y te guste o no, no hay devoluciones-

-Por que mejor no se la das a alguien que la quiera, como a tu novio Kouga-

-¡¿Qué tiene que ver él en todo esto?!-

-Kagome, si quieres ser su nueva zorra, has lo que quieras, por mi está bien, como tú bien dijiste no es algo que me importe-

El timbre sonó para el inicio del receso. Inuyasha se paró y salió con una mirada de odio en sus ojos, todos se apartaron y lo dejaron pasar, si antes le tenían miedo ahora le tenían terror.

Sintió como una lágrima se deslizaba por su mejilla, y cómo más se empezaban a formar en sus ojos; no lo podía evitar, esas últimas palabras la habían lastimado bastante.

-Te aconsejo que no intentes ser amable con él cuando se pone así, en especial cuando se pone así-

Kagome secó aquellas lágrimas rápidamente y levantó la mirada para ver a aquella persona; era de nuevo esa chica de ojos profundos y cabellera larga, la ex novia de Inuyasha.

-Él se pone así cuando son estas fechas-

-¿Estas fechas?-

-Sí, hace mucho tiempo perdió un ser querido y muy pronto será su aniversario...-

-"¿Un ser querido?... ¿será su madre?" –pensó Kagome.

-Como sea, te aconsejo que lo dejes tranquilo hasta que esto pase. Lo que te dijo ahorita no es nada, él puede ser despiadado cuando lo desea-

Kagome bajó la mirada y se quedó muy pensativa al respecto; eso explicaría porqué él estaba de esa manera, y por que la había agredido tan cruelmente. Kikyo no dijo nada más y se alejó de ella, esperando que se alejara de él, por su propio bien...

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Tomó valor de donde pudiera tenerlo, lo necesitaría. Caminó con lentitud, sus piernas le flaquearon por un momento, pero no por eso se hizo para atrás. Tocó el timbre y espero algo ansiosa en la entrada de aquella casa, no sabía exactamente que estaba haciendo, pero lo hacía.

-Buenas tard... Señorita Kagome, es un placer verla de nuevo. El amo Inuyasha no está en casa, pero si desea le diré que...-

-Vengo a hablar con su hermano... Sesshomaru-

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Entró la noche rápidamente y regresó como siempre de mala gana; sólo porque no tenía a donde más ir no lo hacía. Entró a la casa como siempre esperando a su padre en el recibidor, como las noches anteriores, con un nuevo castigo para él; mas sin embargo parecía que no había llegado aún.

-Buenas noches, amo Inuyasha-

-Mioga ¿Dónde está mi padre?-

-Viendo unos arreglos con su hermano sobre lo de mañana-

-Hmph-

-Amo Inuyasha ¿en serio no piensa asistir?-

-No-

-Ya veo, entonces ¿alisto todo como siempre?-

-Sí-

-Bien, sólo espero que haya terminado...- musitó Mioga.

-¿Terminado?-

-Lo siento, pensaba en... ah...¡El jardinero!-

-¿El jardinero?-

-Sí, pero eso no es de su interés jeje, buenas noches amo-

Mioga dio una pequeña reverencia y se retiro a los interiores de la casa. Inuyasha se quedó algo confundido por lo que Mioga había dicho, pero no quiso tomarle mucha importancia y se dirigió a su habitación.

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-Inuyasha... prométeme que serás bueno- dijo con una sonrisa de tristeza.

-Mamá...- respondió él con sus ojos llenos de lágrimas.

-No interesa la opinión de los demás, tú eres especial-

-¡Mamá no digas eso!, ¡No hables como si fuera el fin!- gritó el pequeño derramando un par de lágrimas.

-Sé que me harás sentir orgullosa...-

-¿Mamá?-

-...Mi pequeño...-

-¡Mamá!-

Escuchó el despertador sonar y se levantó de golpe. Se sentó en la cama y sintió como sudaba frío por aquel sueño. Se desplomó en la cama y dirigió su mirada a la ventana de su recamara.

-Es un hermoso día... madre- musitó.

Se preparó como siempre. Se levantó de la cama, se dirigió al baño y tomó una ducha rápida sin poder dejar de pensar en aquel sueño. No era raro realmente, siempre un día antes del aniversario soñaba con ella, talvez esa era la parte que más odiaba de el aniversario, abrir heridas viejas. Tomó una playera negra, unos jeans del mismo color y salió de su habitación.

Inuyasha estaba listo para escuchar a su padre o hermano decirle lo mal hijo que era por no ir a esa ceremonia y que era su obligación, ya saben, cosas para hacerlo sentir culpable. Mas sin embargo no parecía haber nadie en la casa. Bajó las gradas y buscó con la mirada, pero no había rastros de su familia.

-Amo Inuyasha- escuchó decir a Mioga.

-Mioga, ¿Dónde están todos?- preguntó desconcertado.

-Se fueron hace como una hora-

-"¿ Se fueron sin insistir más?"-

-La limosina está lista-

-¿Limosina?-

-Sí, como todos lo años, a menos que este año no piense...-

-No, ya voy-

Salió de la casa aún extrañado de la actitud de su familia pero no quiso tomarle importancia al asunto; le esperaba un largo viaje. Inuyasha tenía la costumbre de visitar la tumba de su madre cada año, claro que nadie de su familia lo sabía, o al menos eso pensaba él. Cuando su hermano y su padre se encontraban en esa ceremonia en un templo de prestigio, como él los llamaba, él se aprovechaba para irle a dejar flores y estar con ella, lo hacía desde siempre.

Viajó alrededor de tres horas antes de llegar a su destino. Bajó del auto y salió a buscar la tumba de su madre como cada año, sin embargo al llegar al lugar se llevó una gran sorpresa. Caminó casi incrédulo y vio que la lapida donde estaba escrito el nombre de su madre estaba lleno de rosas y margaritas. A sus alrededores habían miles de pétalos de rosas blancas y rosadas, también un poco de incienso a los lados y unas cuantas velas. En la cima de la lapida vio una pequeña fotografía, una donde estaba él y su madre, cuando el apenas tenía cinco años.

-¿Qué rayos...?-

Vio a los lados pensando que talvez su padre lo había hecho o algo así, que esa era su manera de demostrarle que él siempre terminaba obteniendo lo que deseaba, en este caso que él participara de una manera u otra en el aniversario; pero todo se miraba demasiado personal, más como si fuera planeado para que él tuviera un momento de intimidad con ella.

Regresó a su casa después de unas cuantas horas; estaba exhausto después de tantas horas de viaje. Como siempre había vuelto antes que su padre y su hermano.

-Veo que trajo la fotografía de regreso- señaló Mioga.

-...Sí, ¿Quién la llevó?-

-Pues la Señorita Kagome, dijo que era la que más le gustaba de ustedes dos juntos-

-¡¿Kagome?!- dijo desconcertado.

-Sí, vino hace unos días para hablar con el Señor Sesshomaru acerca de lo que se hacía hoy por el aniversario de la muerte de su madre. El Señor Sesshomaru le dijo que a pesar de que usted no se involucraba en la ceremonia que su padre hacía todos los años, usted la iba a visitar a la tumba-

-Sesshomaru sabe...-

-Siempre lo ha sabido, eso creo yo, para él es de mal gusto ese tipo de cosas. De cualquier manera, la señorita Kagome hizo todos los preparativos para que usted pasara un tiempo agradable con ella, dijo que talvez así usted volvería a sonreír nuevamente-

-Kagome...-


Bien, espero que es haya gustado el capítulo X3!!! Los veré en el siguiente capítulo la siguiente semana, hasta entonces.