Aparición inesperada
Marco estaba despertando, se estiró y luego se frotó los ojos. Salió de la habitación y buscó a Star. Ella no estaba por ningún lado. Entonces decidió buscar a Maby para decirle sobre Star; pero tampoco la encontró y a Rike no se inmutó a buscarlo porque sabía que estaba ocupado con Tom.
—¿Dónde estarán todos? —pensó por Star y Maby. Inspeccionó toda la casa y vio que la varita de Star estaba sobre la mesa—. Esto me da mala espina, Star no saldría sin la varita—Marco se dirigió a la puerta principal y notó una hoja en el suelo: era la nota que había recibido Star— ¡No puede ser! Debo ir a ayudarla.
Agarra la varita y, sorprendentemente, observó que no cambiaba; esto le extrañó a Marco, aun así, la tomó y la guardó en su bolsillo. Marco salió de la casa y trató de crear un portal con sus tijeras, pero no pudo hacerlo; esto lo confundió. Se percató de que sus tijeras estaban teñidas de negro.
—¿Y esto? —las examinó de cerca—. No sé qué tienen, pero seguro fue por culpa del Destructor. Demonios, ¿ahora cómo le hago? —Marco miró el largo pasillo que estaba afuera de la casa de Rike, estaba repleto de puertas—. Jamás sabré cuál de estas lleva al reino de Mewny —Marco miró una de las puertas, irradiaba un aura muy obscura—… ¿debería ir a ver? Últimamente pienso que esa clase de cosas guían al Destructor, ¡lo intentaré! —el chico se dirigió hacia ella y entró sin importarle el riesgo de quedar varado en el limbo de las dimensiones. Al salir de la puerta, contempló un inmenso bosque con neblina. Era obscuro y frío. Marco intentó regresar, pero la puerta había desaparecido.
—Espero no estar en otro Universo o algo así. Ojalá no me haya perdido —deseó caminando hacia adelante sin un rumbo exacto, pensó que saldría en cualquier momento. Tras largos minutos de andar y andar, Marco pensó que el bosque jamás se acabaría o así era antes de que se topara con una pequeña niña, extrañamente. La niña, aparentemente de cinco o seis años, se acercó a él y le extendió los brazos en señal de que la cargara. Marco la cargó y la niña se acercó a su oído.
—No dejes que te atrape —susurró para después reírse. Marco la bajó un poco asustado—. Empieza el juego —la niña corrió y se perdió en la neblina; él sintió un escalofrío que le recorrió la espalda. Miró hacia atrás. A unos cuantos metros había un hombre parado ahí, observándolo; no tenía rostro y vestía bien, caminó un poco a la izquierda, perdiéndose en la arboleda. El bosque se puso más obscuro y la neblina era más densa, el aire tenía un aroma extraño.
—¿Qué rayos es todo esto? —pensó. El instinto de correr era mucho y, haciendo caso de él, corrió a un destino indefinido—. ¿Por qué tengo tanto miedo? —Marco se sentía diferente y extraño dentro de él. Entonces encontró una hoja pegada en un árbol.
"Gas del miedo, evita respirar lo más que puedas —G"
—Gracias, Guardián —Marco, con su chaqueta, se tapó la nariz y respiraba lo menos que podía—. Me pregunto de dónde proviene ese gas, ¿quién será ese tipo sin rostro? Tan sólo de verlo me da escalofríos —Marco seguía corriendo, deseando querer salir de ahí. Entonces visualizó una silueta, algo lejana—. ¿Será el tipo sin rostro? —Marco se escondió detrás de un árbol. Unos segundos después regresó a mirar. Nada—. ¿Dónde está la maldita salida? —Marco continuó corriendo hacia el frente con la esperanza de salir del bosque. Entonces, de la nada, alguien se abalanzó contra Marco; este cayó al suelo y sintió a alguien encima.
—¡Muere, engendro! —Marco alzó las manos.
—¡Espera...! —la persona pareció haber reconocido la voz del chico.
—¿Marco? —este la reconoció también.
—¿Kelly? —ambos se levantaron.
—Perdóname, Marco. Pensé que eras el tipo sin rostro.
—Por un momento pensé que era mi fin... oye, ¿y con qué me ibas a matar? —preguntó Marco al ver que alrededor de Kelly no había nada.
—Con esta espada, pero —Kelly puso la mano donde ella había puesto una espada, pero ya no estaba—… mi espada... ¡no está!¡ Juraría que la dejé aquí!
—Al menos yo aún tengo la varita —Marco revisó su bolsillo y no sintió nada—. ¡¿Pero qué?! —Marco comenzó a buscar desesperado, pero no halló nada—. ¡La varita! ¡Tampoco está!
—Tenemos que salir de aquí lo antes posible —dijo Kelly agarrando a Marco del brazo; ambos se levantaron. Caminaban rápidamente al frente sin saber exactamente su destino.
—¿Y cómo llegaste hasta aquí? —preguntó Marco confuso.
—Estaba tranquila, paseando, cuando recibí un mensaje de Star para decirme que estaba en problemas, que se hallaba en un bosque obscuro y sombrío.
—¿Entonces estamos en Mewny? —Kelly asintió—. Menos mal. Por cierto, dudo mucho que te haya enviado ese mensaje, parece que te engañaron.
—Creo que ya me había percatado de eso. En fin, ¿tú como llegaste hasta aquí?
—Larga historia.
—Tengo tiempo...
—Pues bien… —Marco puso al día a Kelly acerca de Tars, el Destructor, Rike, e inclusive lo que pasó entre él y Star la noche anterior.
—Vaya, ¿entonces una ente oscura de Star trata de destruir el Universo?
—Por lo que he entendido, sí —ambos se toparon con más neblina—. Aguanta la respiración.
—¿Por qué?
—Sólo hazlo...
—De acuerdo.
Después de unos minutos, Marco le dio la señal para que respirara. Kelly estaba confundida.
—¿Qué fue eso?
—Gas del miedo.
—¿Cómo sabes?
—Un amigo me lo dijo. Ahora, salgamos de este bosque.
Los dos corrieron sin saber a dónde se dirigían, pero entonces surgió una silueta de la neblina; Marco reaccionó escondiéndose junto con Kelly, el chico castaño le pidió que esté en silencio.
—No sirve de nada que se escondan —la voz de la pequeña niña espantó a Marco—. Cuando lo vean, solo corran hacia el otro lado —la niña corrió en dirección opuesta y otra vez se perdió entre la neblina.
—Esa niña da miedo —dijo Marco nervioso.
—Creo que deberíamos hacer caso a lo que dice.
—Está bien —ambos corrieron hacia la dirección que había tomado la niña, hasta que la misma silueta reapareció, corrieron en sentido opuesto, pero la silueta parecía que los seguía.
—¿Qué acaso este tipo se teletransporta? —Kelly sonaba furiosa.
—No lo dudes —ambos siguieron corriendo y la silueta se les aparecía una y otra vez.
—A este paso nunca saldremos de aquí.
—Los está acorralando —la niña estaba detrás de ellos, ambos se asustaron.
—¡No hagas eso, niña! ¡Espantas! —Marco sentía que se le salía el corazón.
—¡Corran o los atrapará! —la niña corrió otra vez.
—¿Pero a dónde debemos ir? —preguntó Marco; sin embargo la niña ya se había ido.
—Parece que estamos a nuestra suerte una vez más —Kelly miró a todos lados hasta que miró detrás de ella, soltó un grito desgarrador.
—¿Qué pasa...? —Marco volteó y el tipo sin rostro estaba ahí, se quedó en shock. El hombre sólo se quedó observando. Acercó su mano a la cara de Kelly y la puso encima; ella estaba petrificada, su mano estaba muy fría y se sentía esquelética. Ninguno de los dos reacciona—. ¿Por qué no puedo moverme? —Marco aún sentía el miedo recorrer su cuerpo. Kelly temblaba; la mano del ser bajaba hasta su cuello y pasó uno de sus dedos alrededor de él. Ambos seguían inmóviles.
—Quiero que me suelte —pensaba Kelly con inmenso temor.
—Si tan solo pudiera moverme —los ojos de Marco cambiaron—… y lo harás —por fin, Marco reaccionó y jaló a Kelly, iniciaron a correr, el tipo sin rostro desapareció.
—¡¿Qué demonios fue todo eso?! —Kelly estaba muy asustada, con el corazón acelerado.
—No lo sé, pero creo que correr es nuestra única opción.
—¿Y cómo lograste moverte?
—Mi espíritu guardián me ayudó.
—Ah, claro —continuaron corriendo.
—Por allá —Marco corrió junto a Kelly hacia la dirección que le indicó su voz interior. Sanos y salvos, consiguieron salir del bosque. La niña estaba ahí.
—Wow, ¡eso fue impresionante! Lograron salir de ahí con vida —la pequeña niña rio—. El Sr. Z es muy bueno en este juego, no sé cómo lo lograste, pero seguro ahora te considera un adversario. Ojalá nos volvamos a ver —la pequeña daba saltos de alegría hacia el bosque, desapareciendo entre la niebla.
—¿Sr. Z? —pensó Marco—. Seguro es otro lacayo del Destructor.
—¿Ahora qué Marco?
—Deberíamos buscar la varita y tu espada.
—Buena idea —Kelly apenas volteó hacia un árbol y vio las cosas—. ¡Mira! Ahí están —Kelly señaló las cosas; Marco se sorprendió y corrió hacia ellas. Tomó la varita y la guardó, la espada la levantó y se la dio a Kelly. Ella la agarró. Marco vio que había una nota pegada en el árbol.
"Aun no cante victoria, joven Díaz"
Marco observó con muy mala espina lo escrito.
—Hora de apoyar a Star —dijo Marco mientras se dirigía a un rumbo equivocado hacia el castillo de Mewny.
—Es hacia el otro lado, Marco.
—Ya sabía —se volteó seriamente hacia el otro lado.
Ambos se dirigieron al castillo de la reina Eclipsa.
Cuando llegaron a la entrada, esta estaba sospechosamente abierta. Marco miró alrededor y no había nadie ni nada; parecía ser un pueblo fantasma. Kelly, tomando la delantera, fue entrando al castillo y detrás de ella iba Marco. Ya adentro, la puerta se cerró haciendo sonar un estruendoso portazo; ambos saltaron del susto.
—Joven Díaz, ya ansiaba verlo por aquí—era James, quien hablaba por unas bocinas escondidas—. Espero que les haya gustado estar con mi hermanito, pero me dijo que quería jugar un poco más, ¿qué dicen? ¿Entran? De igual forma no tienen otra opción. Las reglas son simples: ambos lleguen con vida al salón del trono con todos los muñecos que encuentren en su camino, son 15 en total, son importantes porque serán indispensables para salir; última regla, si capturan a uno de los dos, deberán salir del castillo y empezar de cero, ¿entendido? —Marco lucía enfadado.
—Estamos listos para ti y ese tal Sr. Z...
—¿Sr. Z? ¡Oh, por supuesto! Mi hermanito no puede hablar, fue la niña seguramente —rio—. Su verdadero nombre es Zacarías, es un honor para mí presentarlo.
—¿Zacarías?
—De acuerdo... ¡oh! Una cosa más, si los capturan a ambos, perderán y, si no están dispuestos a volver si capturan a uno, al que hayan capturado morirá. Buena suerte, joven Díaz —James terminó de hablar.
—Marco, no puedo ver nada con tanta obscuridad.
—Lo sé, ojalá hubiera una linterna por aquí. Chécate si no hay algo por ahí.
—Está bien, pero, ¿la varita no podría iluminarnos?
—Lo intentaré —Marco sacó la varita y trató de hacer irradiar luz, pero por más que intentó algo, no logró nada—. ¿Por qué no funcionas? —Marco estaba un poco desesperado. Por otra parte, Kelly buscaba y encontró una nota, un muñeco y una linterna.
—¡Encontré una linterna! —Kelly la encendió y empezó a leer la nota—. ¡Marco, escucha esto! —Kelly inició a leer en voz alta.
"Joven Díaz, de verdad me sorprende su ingenuidad; me temo decirle que Rike no le advirtió que la varita que hizo es de 'dueño único'. No puede usarlo nadie más que la persona que ya la usó primero, en éste caso sería la Srta. Butterfly. Por otra parte, sabía que le traería la varita, por lo que tomé cartas en el asunto y por eso se encuentra en esta situación. Así que, si es tan amable, confórmese con la linterna y dejen de perder el tiempo, porque tal vez él ya esté detrás de ustedes. Con estima: James"
—Eso lo explica todo —Marco reflexionó lo último de la nota—. Espera, ¿qué quiso decir con...? —Kelly y él se miraron mutuamente y voltearon hacia atrás; el tipo sin rostro los observaba en silencio, este, con su dedo, hizo la señal del silencio.
—Shhh...
—¡Corre! —Marco jaló a Kelly del brazo y comenzaron a correr.
—¡Oye! ¿Soy yo o la cabeza se le veía un poco más grande?
—¿Eso qué importa ahora? —ambos llegaron a un pilar y reposaron ahí—. Al menos ya estamos a salvo.
—Parece ser que el otro tipo se llama James —dijo Kelly tomando su espada.
—No creo que esa sea buena idea —Marco señaló la espada que Kelly traía en manos.
—¿Por qué lo dices? —Kelly parecía estar confundida.
—He visto a un tal Yasir, según yo también es un sirviente del Destructor y he visto de lo que es capaz. Tal vez Zacarías no sea igual, pero algo me dice que una simple espada no lo detendrá.
—No perdemos nada intentándolo —Kelly, sosteniendo con una mano su espada, apuntó la linterna, con la otra mano, al frente y avanzó.
—No debemos olvidarnos de los muñecos —mencionó Marco mientras seguía a Kelly.
Ambos avanzaban lentamente, con la linterna firme apuntando al frente. Repetidamente volteaban a los lados para ver si no se encontraban otro muñeco. Pasaron unos minutos y el silencio era abominable. El joven castaño empezaba a impacientarse; apenas habían reunido 4 muñecos de los 15. Por ahora, Zacarías no aparecía, lo cual era bueno para los chicos. Entonces la luz se apagó de momento.
—¿Qué sucede con esta cosa? —Marco se puso un poco furioso, golpeteando la linterna para ver si reaccionaba. Por fortuna para ellos, había una clase de mesa en donde recargarse.
—Marco, si mi tacto no me falla, creo que aquí hay unas baterías —Kelly se las pasó y Marco las tomó; quitó las pilas de la linterna y las reemplazó. Encendió la linterna y pudo ver una nota en la mesa.
—Veo que a James le gustan mucho los mensajes por papel —mencionó el chico mientras tomaba otra nota.
"Oops, ¿olvide mencionar que las baterías eran de mala calidad? Lo siento... Tienen de 10 a 20 minutos para que se les acabe la batería de la linterna; les advierto también que Zacarías es mucho más ágil en las penumbras que cuando hay luz; procedan con rapidez y cautela, ¡y no olviden los muñecos!"
Kelly sostenía su espada mirando al frente.
—¿Qué pasa? —Marco miró donde Kelly y estaba ahí el ser sin rostro.
Este se acercó y Kelly le clavó la espada en el pecho. El hombre los vio directamente, no se inmutó en la espada, esto alarmó un poco a Kelly. Con su mano derecha, envolvió el mango de la espada y poco a poco la sacó de él. De manera increíble, el ser no mostraba herida alguna. Tomó el otro extremo de la espada con su otra mano y, sin mucho esfuerzo, la comenzó a doblar poco a poco hasta quebrarla a la mitad; soltó las dos piezas, cayendo en el suelo.
—¿Pero qué demonios...? —Zacarías inició a acercarse lentamente y Kelly quedó inmóvil. Marco estaba en shock otra vez; el ente había soltado gas del miedo sin que lo notasen. De pronto, con un movimiento rápido, el ente se llevó a Kelly entre las sombras.
—¡Kelly! —el castaño ahora temía por ella, desafortunadamente, eso significaba que debía salir del castillo. Luego de unos segundos, Marco recuperó la movilidad y se dirigió rápidamente a las afueras del castillo. Consiguió llegar a salvo, su guarda le ayudaba a cruzar entre las tinieblas.
Afuera estaba Kelly amarrada. Marco se acercó para desamarrarla.
—Te dije que no era buena idea —Kelly agachó la cabeza.
—Lo siento... al menos intenté algo —se levantó después de haber sido desamarrada.
—Lo malo de esto es que debemos iniciar de cero.
—Ya dije que lo siento.
—Está bien, Kelly, no es del todo tu culpa. Ahora, vayamos de nuevo, ¡Star nos necesita! —decidido, Marco corrió al interior del castillo. Kelly lo siguió por detrás.
Al parecer todo estaba como si fuera la primera vez, pues cuando Kelly fue en busca del muñeco, este estaba en la misma posición junto a otra linterna.
—Parece que todo conserva su lugar, Marco.
—Entonces esto será fácil —Marco y Kelly corrieron juntos y agarraron los otros tres muñecos que ya tenían antes. Otra vez, llegaron a esa mesa con la otra linterna.
—Ahora solo debemos evitar a Zacarías y encontrar a los otros once muñecos que faltan.
—Avancemos con cuidado —continuaban rápidamente entre la obscuridad, escucharon ruido detrás de ellos; ninguno volteó.
—Déjame ayudarte, ¿de acuerdo? —habló su guarda—. Claro, confío en ti.
Luego de unos doce minutos, consiguieron reunir siete muñecos más.
—Vamos bien —la linterna se apagó—. ¡Carajo! —Kelly cerró su puño de ira.
—Tranquila, por aquí cerca seguro hay otra linterna o baterías —ambos se pusieron a buscar, se separaron un poco—. ¡Espera! Vuelve aquí, no podemos arriesgarnos a que se lleve a uno de nosotros —Marco tomó a Kelly de la mano. Agachados, tocaron el suelo tratando de sentir una linterna.
—Creo que la encontré —Kelly agarra algo—… pero, no tiene forma de linterna —subió la mano y sintió una pierna—. Oh, no —le jaló la mano a Marco. Este reaccionó y recordó lo del gas.
—No respires —se tapó la nariz con su chamarra. Ella aguantó la respiración. Con los muñecos en mano, Díaz jaló a Kelly y corrieron una vez más para librarse de ese monstruo.
—Menuda esa —mencionó Kelly quien ya no aguantaba la falta de aire, respiró rápido.
—Estamos sin luz, debemos encontrar una linterna lo más rápido —Marco movió su mano y sintió una mesa; gracias al cielo, hallaron otra linterna. Marco soltó la otra y tomo la nueva, la encendió.
—Un muñeco —Marco obtuvo otro muñeco más.
El tiempo pasaba y llegaron a recolectar los últimos tres muñecos.
—¿Ahora dónde estará la sala del trono?
—Por acá, Kelly —ambos aún seguían tomados de la mano por seguridad. Delante de ellos había una gran puerta, Marco apuntó con la linterna y una hoja estaba pegada. Marco la leyó.
"Dentro de los muñecos hay varios fragmentos de una llave, deben unirlos para poder abrir la puerta"
—Hagámoslo —Kelly abrió los muñecos. En eso, el suelo retumbó y se oyó una gran explosión en otra parte del castillo.
—¡Star! —Marco gritó al oír la explosión—… Star, ¿estará bien?
—Marco, concéntrate. Nosotros no lo estaremos si no terminamos esto.
—Cierto, cierto —Marco ayudó a la joven con la llave, la terminaron y la insertaron en la puerta.
—Lo admito, tienes habilidad; sin embargo, tú no actúas sólo —el ser sin rostro se acercó a ellos, quien los observaba desde que empezaron a formar la llave.
—¿Cómo está hablando si no tiene boca? —pensó Marco impactado. Luego vio lo que Kelly dijo hace rato, su cabeza parecía mínimamente más grande.
—Mi nombre es Zacarías, y haberme vencido es digno de reconocimiento; espero que nos volvamos a encontrar... Marco —el ente se camufló entre las sombras.
—Eso fue muy extraño, ¿no crees, Marco? —el chico no reaccionó, se quedó pensando.
—Secuestraron a la mejor amiga de Star... la carta también decía que todos eran rehenes; si yo estoy aquí, ella está aquí y Rike no está... entonces... —Marco abrió la puerta y vio a Eclipsa en el suelo, junto a ella estaba Star y Ponyhead.
—Todo fue tan rápido...
—¡Star! —Marco corrió a abrazarla.
—¡Marco! —Star se sorprendió—. ¿Qué haces aquí?
—Leí la nota que te llegó y pensé que necesitarías ayuda... también te traje esto —Marco sacó la varita y se la entregó. Star le agradeció y lo abrazó de nuevo; entonces vio a Kelly.
—¡Kelly! ¿Venías con Marco?
—Sí, yo también vine a ayudarte.
—Oye, Star. ¿Esa es la varita?
—No, Eclipsa. Esta me la dio Rike.
—No lo conozco... pero creo que puede relacionarse con el Destructor...
—¡¿Qué?! —Marco y Star reaccionaron asombrados.
Gracias por leer, espero que este capítulo les haya gustado. No olviden su voto y comentar. ¡Nos leemos en el siguiente capítulo amigos!
