Disclaimer: The Hunger Games no me pertenece.
...
Peeta
Me despierto como cada mañana por la luz que entra a través de las ventanas de la habitación de Delly. Preferimos no cerrar las cortinas porque así despertamos antes de que Effie nos llame para desayunar. Miro a Delly y como cada día está recostada sobre mi pecho acurrucada contra mí abrazándome. No ha vuelto a tener una pesadilla desde que dormimos juntos. Y no sé cómo será cuando regresemos a casa y la burbuja del tren se rompa. Ella volverá a dormir sola y yo con Katniss. No me gusta pensar en que volverá a tener pesadillas. Aunque obviamente tampoco me gusta que Katniss las tenga.
Y tengo que decidir.
Por suerte estos días que la he llamado no parecía somnolienta ni cansada, tenía la voz normal, como si siguiera durmiendo bien. ¿Se le habrán pasado? Quizás Katniss haya dejado de tener pesadillas. Es más fuerte que Delly, eso lo tengo claro, quizás ella ya no me necesite para dormir. Resoplo suavemente por lo que estoy pensando, dejar de dormir con Katniss para dormir con Delly. Es absurdo. Estoy con Katniss, no puedo irme a dormir con otra. Ni siquiera sé como contarle que he estado durmiendo con Delly estos días, y eso sin contar los besos en los labios que nos damos.
¿Por qué tengo que complicarlo todo?
Noto como se mueve contra mí y cuando bajo de nuevo la mirada Delly tiene los ojos abiertos, aunque aún no se ha movido mucho, ni siquiera para mirarme.
—¿Estas despierto?— Susurra muy bajito.
— Desde hace un rato…— Susurro yo también y entonces me mira.
—No quería moverme por si estabas dormido aún.— Sonrío.
—No me molestaría si me despertaras…—me inclino un poco y beso sus labios, es ya como una costumbre, aunque sigue ruborizándose cuando lo hago.—Buenos días, por cierto…
—Buenos días…— Sonríe un poco y luego vuelve a acomodarse en mi pecho.
—Hoy nos espera un día duro…— ella asiente.
— el Capitolio…Me aterra.
—No te preocupes…Será como en el resto de sitios que hemos estado, solo que con gente vistiéndose raro y esta vez vitoreándonos de verdad…— La beso en la frente.
—Y con el Presidente cerca. Me da escalofríos…
—Con suerte habrá tanta gente que ni se nos acercará…No te preocupes. Cenaremos, tendremos que bailar un poco y nos volvemos al tren pronto. Y en dos días estaremos en casa de nuevo.
— Eso también me aterra…—Me aprieta más fuerte contra ella.—Tendré que volver a dormir sola…y si Katniss se entera de que has dormido conmigo estos días se enfadará…
—Quizás no se entere…—le acaricio el pelo, aunque diciendo eso me siento mal, no quiero ocultarle nada a Katniss, pero sé que esto podría hacerle daño.
—¿Vas a ocultárselo?
—Aún no lo sé, pero sería lo mejor. Katniss es muy celosa. Y no entenderá que lo he hecho para ayudarte…—Delly suspira.
—Me siento culpable…— Se aparta suavemente de mí.
—¿tú? Soy yo el que se ha metido en tu cama, así que nada de culpabilidad, cielo.
—Para ayudarme, así que es culpa mía…
—Delly…deja de pensar así…tú no tienes nada que ver.— Acorto el espacio que ha dejado entre nosotros y la beso en la frente.—Déjame resolver el asunto a mí cuando llegue el momento—¿Vale?— Asiente aunque no parece muy convencida.— Y sonríe por favor, que estos días lo has estado haciendo cada vez más a menudo. Sobre todo en el cuatro.
—Es que el distrito cuatro es genial, hace calor incluso en invierno y todo el mar y la playa, las cosquillas que hace la arena en los pies…Ojalá viviéramos en el cuatro…
— A mí me gusta el doce…
—Te gusta el doce porque esta Katniss en él, pero es un distrito feo…y pobre…no creía que fuera tan pobre…
— No es por lo único que me gusta el doce. Es nuestro hogar…me gustan los bosques…y todos los colores que se pueden ver en él. Aunque he de reconocer que nunca había visto tanto tonos de azul como en el mar…
—¿Te gusta la pintura verdad…?— Asiento— Nunca me has enseñado nada de lo que pintas.
— No sé si te gustaría, Delly…—me muerdo el labio y no pienso mucho cuando hablo— en el almacén del tren llevan unas pocas de las pinturas que he hecho estos meses, para el Capitolio…si quieres…Pero insisto que quizás…
—No me importa…si no me gusta puedo dejar de verlas. ¿Me las enseñas?
— ¿Ahora?— Ella asiente y se levanta de la cama de un salto, emocionada, no creo que tenga tanta emoción cuando las vea.
Me levanto más lentamente que ella y caminamos en silencio hasta la parte trasera del tren, donde guardan nuestros vestidos y el resto de cosas que usamos. Cuando llegamos allí busco el baúl que yo mismo preparé y lo abro ante la atenta mirada de Delly. La primera pintura que aparece es una de Katniss en la Arena, de espaldas, cuando se limpiaba en el río, no tiene la camiseta puesta así que se le puede ver completamente la espalda desnuda. La siguiente es de ella, de Delly, con los mofletes sonrosados y su sonrisa que hasta entonces creía que era perpetua, comiendo una de las "raíces de Rue", la siguiente es más amarga. Rue y ella en las redes de Marvel, luego ella de nuevo, esta vez enferma después de caerse del árbol, la pelea de Katniss con Clove…Delly se aparta de ellas cuando le enseño esta última.
—¿Cómo puedes pintar eso? Nosotras estamos intentando olvidarlo…¿las ha visto Katniss? ¡Las odiará!— Noto como sus ojos se enrojecen.,
—No, no las he visto. Y lo pinto porque me ayuda a racionalizar las pesadillas. Pinto lo que sueño. Que son recuerdos en su mayoría. A veces buenos…— le señalo las dos primeras— Y a veces horribles…—Le señalo en la que ella está bajo la red.
—No sé cómo lo soportas…
—Pintándolo Delly, lo soporto pintándolo, me ayuda tanto como a ti te ayuda dormir conmigo…no soy un monstruo…
—No he dicho eso…
— Quizás lo pienses…
— eso nunca…— Se acerca, y por primera vez en todo el viaje es ella la que junta sus labios a los míos en un beso suave, lento pero que solo son labios unidos. Solo hemos usado nuestras lenguas una vez. Cuando se emocionó en el cuatro con el mar, agradezco que estuviéramos solos, porque podría haber sido muy embarazoso. Cuando se aparta ambos sonreímos.
—¿Vamos a desayunar? Prefiero que no sigas viéndolos, van a asustarte…— Ella asiente y nos dirigimos al comedor para desayunar, allí ya están Effie y Haymitch, este ultimo echándole alcohol de una petaca a su café.
— Vamos, vamos, niños, que hoy es un día importantísimo, el día más importante de toooooda la Gira. El Capitolio, la residencia presidencial. Todos los ojos puestos en vosotros. Tenéis que estar peeerfectos…—Effie parece completamente emocionada mientras que Delly arruga la nariz en un gesto adorable cuando nuestra acompañante dice eso. Le cojo un segundo la mano y se la aprieto.
El desayuno transcurre entre los planes de Effie con su chillona y emocionada voz y los resoplidos de Haymitch, cuando acabamos de desayunar y Delly y yo vamos tenemos la intención de pasar el rato en su habitación, pero Haymitch me dice que espere un minuto que quiere hablar conmigo a solas.
—¿Has pensado en qué le vas a decir a tu novia sobre tus noches con la adorable Delly?—Niego con la cabeza.
—SI se entera se enfadará, no quiero perderla, la quiero.
— Con todos esos besitos que le das a Delly cualquiera lo diría…
—¿qué? ¿Nos…nos has visto?
—Sois muy poco discretos, ¿te gusta la chica?
—Quiero a Katniss, Haymitch…—me levanto porque la conversación no me interesa lo más mínimo.
—Solo te he preguntado si te gusta, es una ricura de muchacha, dulce, cariñosa y atenta, con unos labios perfectos y desde que perdió todo ese peso...
—Delly es más que un cuerpo, y deja de mirarla de esa forma…—Aprieto los dientes y estoy a punto de darle un puñetazo
—No te equivoques chaval, es una cría,— Arrastra las palabras— ¿pero que es para ti? Sigues con esos problemas matutinos ¿no?
—Delly y yo estuvimos juntos antes de los juegos un par de meses, así que me importa más que su físico.
— badabadaboom! Acabas de reconocer que la chica te gusta.— Ríe antes de darle un trago a la petaca.—Yo me andaría con cuidado…Para el país Katniss debe de ser tu chica.— Se va de la habitación dejándome más confundido que antes. Delly me gusta, pero quiero a Katniss desde que era un niño. La amo. Y nada va a cambiar eso ¿no?
Regreso a la habitación de Delly y volvemos a pasar el rato hablando de los momentos de la gira, de lo raros que son en algunos distritos o lo muy parecidos que son en otros, como en el siete. Él día se nos pasa más deprisa de lo que nos gustaría y antes de que nos demos cuenta Cinna y Portia nos separan para prepararnos, dicen que hoy tienen que esmerarse más que nunca.
Me plantan un traje de chaqueta con pajarita, en color negro con la camisa rojo fuego. Como no tengo ni idea de moda no digo nada, aunque la combinación la deteste. Luego incluso me maquillan un poco para dicen que acentuar el color de mis ojos y borrar imperfecciones. Cuando por fin me dejan ver a Delly, Haymitch tiene que darme otro codazo en el costado para que deje de mirarla como si fuera una alucinación. Yo estoy ridículo, pero ella está…deslumbrante.
—Estas preciosa…— Se ruboriza levemente, ni el maquillaje puede ocultarlo.
— Tu también estás muy guapo…— me recoloca la pajarita.
—gracias supongo…— Ambos sonreímos.
—¿ Estas preparada…?
—No, pero ya no hay vuelta a atrás…— Noto como el tren empieza a decelerar.
Cuando las puertas se abren es más horrible que en los distritos, aquí hay más gente que grita nuestros nombres que nos hacen fotos, mas cámaras que video que nos enfocan y más…de todo. Por suerte nos conducen rápidamente a un coche en que iremos directamente a la presentación y a la cena en la casa de presidente. Por como Delly arruga, plancha y vuelve a arruga su vestido sé que está nerviosa. Así que le cojo la mano para que se esté quieta y se la acaricio con el pulgar para calmarla.
Bajamos del coche sin soltarnos de la mano y subimos las escaleras que nos separan de la casa entre gritos de gente con extraños vestidos y extraños maquillajes. Arriba del todo esperándonos como si fuera a comernos está el presidente. Un escalofrió me recorre la espalda y Delly me aprieta con más fuerza la mano, noto como empieza a sudarle y hasta a temblar pero yo se le devuelvo el apretón. Creo que no le pasa desapercibido nuestras manos unidas, pero no me importa en absoluto, somos los tributos vencedores, podemos darnos el apoyo que queramos.
El presidente se acerca a nosotros y nos felicita dándonos un par de besos a cada uno, su olor es repugnante, a rosas recién cortadas y a carne cruda o a sangre, no estoy muy seguro, es asqueroso, aunque evitamos mostrar la repulsión sonriendo como buenamente podemos.
— ¡Queridos amigos y conciudadanos!— Grita él llamando la atención de todo el mundo— ¡ya están con nosotros los valientes ganadores del los septuagésimos cuartos Juegos del Hambre! Dos valientes muchachos que contra todo pronóstico, por sus heridas consiguieron salir con vida de la Arena, con la única perdida la pierna del tributo masculino— eso hace que me tense, no es que me moleste ya, he aprendido a andar con mi pierna ortopédica perfectamente, aunque a veces aún siento el dolor de la mordedura del espantoso muto. Delly aprieta más fuerte mi mano.— Aunque si no hubiera sido por la ayuda de su amiga la señorita Everdeen, quizás…— Levanta una ceja mirándome— Dele mis recuerdos, señor Mellark…— Asiento sin poder decir nada más— Queridos amigos, entremos a la cena.
En riguroso orden la gente va entrando en un enorme salón con decenas de mesas repletas de comida. La gente se acerca a nosotros para felicitarnos y para sacarse fotos, no nos dejan acercarnos a las mesas hasta una hora después. Cuando por fin consigo llegar, cojo dos platos, le doy uno a Delly y permito que sea ella la que decida qué comer. Se sirve un poco de cada cosa y luego nos ponemos a comer en una esquina apartados de todo el mundo.
Delly deja de comer cuando aún no se ha comido ni medio plato, pero no le insisto más, no quiero obligarle a comer y que acabe vomitando. Unos minutos después termino yo y la llevo a la pista de baile donde unas pocas parejas ya están bailando.
—¿Cuánto tiempo más vamos a tener que estar aquí? Quiero regresar al tren ya…
—No lo sé…— Susurro— unas pocas canciones más, luego puedo buscar a Haymitch para decirle que nos queremos ir.
—Vale…— Susurra ella y continuamos bailando, y como le digo, a las pocas canciones la dejo con su equipo de preparación y voy en busca de Haymitch, que no sé donde se puede haber metido.
Le veo un rato después, a lo lejos, en el jardín de la casa y me dirijo hacia él, parece estar bebiendo de más, para variar. Pero cuando estoy a medio camino un hombre me agarra del brazo. Me llama Señor Mellark y me dice que le acompañe porque el Presidente quiere hablar conmigo. Siento un nudo en el estomago pero no puedo decir que no, así que le sigo hacia la planta alta. Nos detenemos frente a una enorme puerta y me indica que entre.
— Señor Mellark, pase siéntese…— el mismísimo presidente está sentado en un sillón detrás de una enorme mesa y me invita a sentarme en una de las sillas que están enfrente a él.
— Buenas noches señor, quería verme…
— En efecto, quería darle la enhorabuena, y de nuevo darle mis recuerdos para su…Novia.
— Se los daré señor…
— ¿Por qué sigue siendo su novia no?
—Por supuesto señor, estamos más unidos que nunca…
—Ajam…—Murmura él y aprieta una serie de botones encima de su mesa y una especie de holograma aparece ante nosotros.— entonces, esto…¿podría explicármelo?— En el holograma aparece la playa del cuatro, Delly con un vestido blanco y corto que se anuda a su cuello con los pies dentro del agua, recuerdo ese momento perfectamente, aparezco yo en escena, ella corre hacia mí, puedo leer de sus labios que dice que todo es precioso y me abraza, sonreírnos y en ese momento está el único punto de debilidad que volví a tener, no fue un simple beso en los labios como nos hemos acostumbrado a darnos al despertar o para relajarnos. El beso que nos damos es de verdad. Su lengua buscó la mía y jugamos un rato. Cuando nos separamos ambos estamos ruborizados, y la escena se corta cuando Effie nos llama para regresar al tren.— Aunque no es el único por supuesto…—me muestra unos cuantos besos inocentes dentro de los Edificios de justicia de los distritos, nuestras manos unidas…un sinfín de muestras de cariño entre Delly y yo.— Hablé de esto con la señorita Everdeen porque pensé que ella sería el problema. Pero veo que usted…creía que estaba enamorado.
— Y lo estoy señor…
— ya veo…—Murmura— Quiero que siga enamorado, ¿entiende? La señorita Everdeen fue un gran problema que no me importaría eliminar si no fuera por vuestra bonita y cálida historia de amor. Así que, señor Mellark, no la deje escapar, o puede que la chica se vaya para siempre…
— Señor…no voy a…Amo a Katniss…
— Me parece perfecto…—las escenas cambian y de repente reconozco las afueras de mi distrito, la Pradera, veo en el holograma a Katniss y a Gale, de la mano corriendo hacia la Veta, luego la imagen cambia y enfoca la casa del alcalde, aparecen de nuevo ellos y Gale besa a Katniss en los labios. Veo que ella sonríe un poco aunque parece sorprendida.— Aunque también debería de hablar con su novia y que deje de mostrarse tan cariñosa con su primo…—la última imagen que veo es a Gale saliendo de la casa de Katniss, mientras que amanece, besándola de nuevo antes de irse.
— No tiene que preocuparse señor, seguiremos estando juntos… Delly y Gale solo han sido…distracciones para sobrellevar nuestra separación, estoy seguro. Nos amamos, siempre lo haremos…
— Eso espero señor Mellark, porque los distritos ven a la señorita Everdeen como un halo de esperanza, y no me importaría destruir ese halo…
...
Nota de autor: Capitulo del viernes, espero que os guste, se les complican las cosas a los chicos por no mantenerse a ralla con los sentimientos... Como habéis visto, el pairing ya lo he dejado claro, siento que decepcione a algunos, pero como siempre digo, mantened la mente abierta si el fic os gusta.
Besos de fuego!
