Kagome's lover
Notas previas:
Creo que necesito estar sola por un tiempo.
Capitulo 11: reacciona.
"Y yo se que después de un verdadero orgasmo te ríes como si hubieras escuchado un chiste. Tienes la costumbre de caminar descalza cuando hace frío. Te desespera no poder tomar un litro de agua en un solo trago. Se que dices que tienes veintitrés cuando tienes veintiséis. Se que odias la rutina. Tienes una pequeña cirugía que a nadie le puedes contar. Se de todas tus estúpidas dietas para adelgazar. Se que fumas sin parar. Casi puedo imaginar todas esas pláticas en las que mi nombre salió a relucir. Te pintas las uñas de los pies y de las manos una vez a la semana. Soñaste con ser porrista pero decidiste dejarlo ya que me conociste. Me amas y lo sabes pero no lo dices por temor a verte cobarde.
Y podría seguir diciendo todas esas cosas que se de ti."
Inuyasha.
POV. KAGOME.
Me castigaron la tercera semana por tratar de escaparme y después de esa vez Bankotsu me trajo una botella de alcohol que bebí con desesperación. Estaba en observación, estaba acorralada. La forma en que te castigaban era sencilla te prohibían ver la televisión por dos días, no te dejaban fumar y tenías que estar encerrado en tu cuarto. La única vez que podías salir era al comer. Por lo del alcohol me pusieron en exilio, y de ahí no supe mucho. Simplemente que de repente ya estaba sintiendo la electricidad recorrer todo mi cuerpo y que mi boca estaba llena de vomito junto con mi ropa.
Bankotsu era la única persona que me visitaba, sujetaba mi mano y me decía con su exótica voz: todo va a estar bien. Después me asegure de creer que estaba completamente loca. El otro día me sorprendió la idea de que hablaba sola al momento de dormir, y sinceramente no recuerdo que estaba diciendo. Me estaba desesperando el simple hecho de que no tenía con quien hablar y de la única forma en que sabía de Inuyasha era gracias a Bankotsu.
Tenía tanto miedo que no sabía que podía abrazar. Según Hojo todo esta bien.
La verdad es que nada estaba bien cada vez me sentía más perdida, cada vez comenzaba a amar los choques eléctricos. El tercer mes llego con sorpresa junto con el frío, la gente sonreía. Muchos se iban con preocupación en sus mentes y los nuevos entraban con el rostro lleno de molestia. Compartía el cuarto con una drogadicta y la persona que estaba enfrente de mi habitación era una adolescente suicida alcohólica. Bankotsu ya no viene tan seguido y ahora tiene un anillo en su dedo anular, no pude desearle felicidades ya que no podía sonreír. Estaba simplemente cansada.
Me sentí un experimento.
Cambie mi imagen, mi cabello largo se perdió ahora es corto y escaso. Tengo que usar un gorro que me cosió Hojo, me hice amiga de la enfermera que estaba en la entrada. Había un miedo que no podía describir y el miedo me abrazaba con sus dos manos. Un señor malhumorado con canas y lentes era la persona que me hacía reír de cuatro a cinco, ya que me comenzaba a hablar de cosas que le habían pasado durante toda su vida. Lo único malo en sus historias es que después de diez minutos las comenzaba a repetir y luego se iba creyendo que era Napoleón Bonaparte.
Normalmente en esos meses había sufrido diez cambios de personalidad, Hojo estaba desesperado no sabía como quitarlas de mi cuerpo. Y según el yo no apoyaba su proyecto demasiado. Me grababan y así yo podía ver en que clase de persona me transformaba y sinceramente no me gusto verme en un estado tan imperfecto, hablaba de una manera tan extraña que me daba terror. Mi corazón se aceleraba demasiado y mi cabellera no era algo que me gustaba tanto.
Me encontré abusivamente diferente en todas esas grabaciones, primero era violenta, luego lloraba rompiéndome bruscamente en la depresión y luego decía que estaba bien pero era obviamente que no estaba bien pues cualquier mujer en su estado completo tendría miedo de caminar en la calle con el peor corte de cabello.
Me daba miedo verme en el espejo. Filosofaba en las noches frías, con un cigarro entre mis dedos y trataba de reflexionar sobre la vida. El motivo de mi comportamiento y otras cosas que me daban curiosidad. Llegue a la conclusión que sigo siendo esa adolescente con informalidad que todavía se ríe de las viejas personas al caer. Me gustaría llevar a Inuyasha y a Yasha a algún lugar posiblemente a la playa. Los extraño demasiado, ¿cómo se vera mi sonrisa? Eso me pregunte una vez fingiendo que estaba bebiendo un poco de vino que en realidad era agua.
¿Cuándo moriría?
No sé pero deseo saberlo ya que me desespera esperar por una muerte que posiblemente llegue en dos minutos, dos horas, dos días, dos semanas, dos meses o dos años.
Y aquí estoy tratando de ocultar ese cabello que tengo, sobreviviendo mientras trato de concentrar mis emociones. Y continuo esperando pacientemente por el fin de la noche, todos tienen un plan que va al futuro. Menos yo. ¿Por qué nadie puede ver hacia otro lado? A veces sonrió como las otras personas, y si no me hubiera embarazado de Bankotsu ¿Qué hubiera pasado conmigo? ¿Estaría desquiciada? ¿Demente? ¿Llorando? Posiblemente si no le hubiera propuesto a Inuyasha estoy segura de que jamás hubiera necesitado aceptar sus llamadas, jamás me hubiera confundido en esa cosa llamada amor. Pero si no lo hubiera conocido jamás hubiera estado sintiendo mi corazón latir tan fuerte que hasta llego a pensar que me esta dando un paro cardiaco.
Simplemente me queda esperar el día para ir a hacerme exámenes y creer que voy a estar bien.
He perdido las ganas de dormir desde hace varios días, duermo simplemente porque lo necesito. Y así como si nada llega la mañana después de varias horas de estar despierta, simplemente me levanto y voy a bañarme con un rostro cansado. El cansancio desaparece en cuanto mi cuerpo toca el agua fría o mejor dicha tibia y luego voy a desayunarme un café. Sigo utilizando ese gorro en mi cabeza, trato de sonreír y de bromear diciendo que es mi nueva imagen pero todos forman esa sonrisa falsa que me provoca un terrible dolor de cabeza.
A las nueve de la mañana me toca una cita con Hojo, me apresuro a llegar a su consultorio y entro sin abrir, ya que el nunca tiene visitas a esa hora y me quedo en silencio al ver a una mujer guapa que le grita a Hojo.
-¡¿Haces todo esto por esa?! De seguro esta huyendo de sus problemas y se esconde en este lugar-Gritó con su chillante voz, trate de cerrar la puerta en silencio y de retirarme y así esperar en el pasillo a que ella saliera pero mi plan resulto ser fallido en cuanto yo provoque un sonido con mis dientes y las dos personas se encontraban viéndome-¿Qué vez?-Me dijo con una voz furiosa-
-Suzan...-Murmuró Hojo avergonzado de que yo hubiera visto esa escena-
-¡Es esa mujer, ¿verdad?!-Estallo esta damisela mientras me señalaba con su bolso chanel y su aroma deslumbrante golpeaba mi fosa nasal-Ella me aleja de ti-Reprocho con celos en su voz-
-No es cierto Suzan-Dijo Hojo mientras negaba con su cabeza, podía notar que esa tal Suzan estaba teniendo un ataque de celos-
-No la defiendas ¿Qué nos vez Higurashi? Desde que supe que tu eras paciente de mi esposo note que...-Callo un par de segundos y entonces se acerco a mi, no sentí miedo y la verdad es que no sabía de que estaban hablando-¿De que estas enferma? ¿Drogas?-Preguntó burlesca mientras yo negaba con la cabeza y me quitaba el gorro que cubría mi asqueroso cabello-
-¿Crees que tu esposo escogería algo como yo?-Pregunte con mi débil voz mientras la mujer se quedaba sorprendida-Estoy loca-Hojo trato de decir algo de que yo estaba equivocada pero yo no le di tiempo de hablar. Ella no hablo-
-No estas loca Kagome, ¿Podrías retirarte Suzan?-Dijo Hojo mientras su esposa asentía confundida y con una débil sonrisa se retiro. Me sentí nerviosa pero Hojo estaba avergonzado-Jamás pensé que fueras a ver algo así-Volvió a hablar con un sonrojo en sus mejillas-
-No te preocupes me has visto peor-Le dijo con una sonrisa mientras cubría mi cabeza con ese gorro y entonces tomaba asiento-
No tuve terapia más bien reímos y nos burlamos de personas que recordábamos de la secundaria. Me sorprendí ante la idea de que aun recordaba cosas y luego entramos a la zona prohibida, sobre Inuyasha. Hojo lo llegó a conocer y los dos supimos dos cosas. La primera que Inuyasha se sentía atraído hacia mi y la secunda que por algún motivo yo no estaba interesada en el.
Después hubo una sesión en donde hablábamos de lo malo que producía el alcohol y normalmente comenzaba así: Hola mi nombre es Kagome y llevó un par de días sin probar alcohol, y creo que necesito una copa. O algo parecido a eso.
Jamás creí que iba a compartir mi tiempo entre esas personas de las que tanto me burlaba.
FIN DEL POV DE KAGOME.
---
Navidad.
La navidad para Inuyasha fue un asco, su mansión arreglada con todos los objetos navideños que pudieran existir y su hijo actuando en una obra de la escuela en donde el debía de explicarle que su mamá no podía asistir ya que todavía seguía de viaje.
Fue difícil poder ver el rostro de su querido hijo al momento en que descubrió que su mamá no estaba. Inuyasha se había hecho amigo de esa copa que bebía a las doce de la madrugada, había aprendido a ignorar un poco su trabajo con tal de jugar con su hijo; Extrañaba a Kagome y no sabía donde buscarla, así que estaba en la navidad, para ser exactos en la fiesta de su casa con muchos invitados que se habían reunido a celebrar la navidad. Era más bien de negocios todo esto, gente importante que estaba bebiendo champagne. Hijos importantes de esas familias estaban sentados mientras trataban de conversar sobre sus riquezas.
Y a decir verdad es que era la platica perfecta de todas las mujeres. Ellas hablaban de sus ojos y de la forma en que hablaba, hijos de sus socios deseaban poder meterse en la cama de Inuyasha. No podía mirar a otra que no fuera Kagome y eso no era genial. Y ahí estaba Bankotsu bebiéndose un mojito mientras hablaba con sus amigos sobre alguna cosa. Sus miradas se cruzaron y entonces Bankotsu se acerco a el. La tensión era un poco notoria.
-Me case-Dijo Bankotsu con una sonrisa mientras enseñaba su anillo de oro. Inuyasha simplemente mantuvo una sonrisa llena de disgusto-
-Y no fue con el amor de tu vida-Dijo Inuyasha mientras Bankotsu metía sus manos a sus bolsillos, totalmente desilusionado ya que Inuyasha tenía razón. Las palabras masculinas de Inuyasha lo hirieron un poco, pero decidió mantener esa sonrisa que aparentaba una felicidad sin sentirse. Bankotsu no era idiota y el había creado un romance inexistente en su mente en donde Kagome y el estaban totalmente enamorados-
-¿Y que? Al menos a mi no me abandono-Dijo con sabiduría mientras sonreía aun más, remarco mucho el 'no' y el rostro de Inuyasha se desfiguro por breves segundos. Su mirada dorada se desvió hacia lo que Bankotsu estaba sacando y eso fue su celular. Miró la pantalla y una muestra de horror se formo en su rostro, se retiro pero Inuyasha con su ceño fruncido fue a seguirlo sin que Bankotsu se diera cuenta-¿Qué paso Hojo?-Comenzó a alterarse y tubo que meter su mano izquierda en su bolsillo. Inuyasha estaba observándolo discretamente mientras fingía una conversación con esa mujer o mejor dicho se dedicaba a tratar de escucharla-¿Entro en un ataque?-Preguntó desesperado y luego sacaba su mano para mirar la hora de su reloj-Durare en llegar pero créeme que haya estaré, Hojo no me presiones-Y al decir eso colgó la llamada, no se despidió de nadie y se encargo de mirar si estaba siendo seguido al momento de acelerar su carro-
Inuyasha simplemente se dedico a beber champagne y a felicitar a todas las jovencitas que se le acercaban con esa mirada llena de deseo. El les sonrió a todas, miró su celular y noto que no había ninguna llamada. La llamada que había recibido Bankotsu había sido intrigante pero por primera vez hizo algo de lo que no se arrepintió, sujeto la mano de la mujer más hermosa de todo el lugar y la invito a bailar. Coloco su mano detrás de su espalda, paso su lengua por sus labios. Le sonrió y la comenzó a guiar.
Ella apenas y podía seguir sus pasos del baile, pero debía admitir que no lo hacia tan mal. Muchas mujeres dejaron de hablar para ver a esa pareja bailar, ya que les sorprendió ver a Inuyasha bailar con una mujer que no fuera su esposa. El deseo se encendió en los corazones de las mujeres.
Un, dos, tres. Ninguno de los dos tenía planeado parar de bailar.
Y sin darse cuenta el ya estaba bailando con otras mujeres, se divirtió y trato de olvidar a Kagome por esa noche. Sonrió y agitó su cabeza mientras bebía más vino esa noche. Pensar en Kagome iba a impedirle hacer muchas cosas, principalmente Kagome jamás deseo tener un hijo y ni siquiera estaba enamorada de el así que no entendía el punto por el cual el todavía debía de pensar en ella.
Se embriago esa noche creyendo que estaba haciendo todo bien. El dolor de que Kagome ya no estaba se hundía junto con el alcohol. Encontró la forma de que el camino a seguir fuera más sencillo.
No supo que hizo esa noche, y cuando despertó lo siguiente que encontró fue a una mujer entre sus brazos. Ilusamente abrió sus ojos y se acerco para besarla ya que el aun creía que era Kagome y su sorpresa aumento al notar que ni siquiera era Kagome. Su cabeza punzaba demasiado y se levanto cuidadosamente de esa cama para ir a meterse a bañar.
Al momento en que lleno su cuerpo de agua se dio cuenta de que no valía la pena ver su vida pasar mientras esperaba una persona. Esa decisión le costo demasiado en el futuro, pero no en esos momentos. En ese momento simplemente sintió su cuerpo limpio y puro.
Fue a desearle feliz navidad a Yasha mientras la mujer con la que pasaba la noche anterior se retiraba a escondidas.
Fue un asco su navidad.
---
Abrió sus ojos y duro un poco en acostumbrarse a la luz de ese cuarto, su cabeza estaba siendo sujetada al igual que sus piernas y brazos. Simplemente veía personas vestidas de blanco, estaba levemente elevada por alguna droga para tranquilizarla. Parpadeo confundida y entonces vio el rostro de Hojo preocupado y alegre de verla reaccionar.
-Es bueno tenerte de regreso-No entendió lo que Hojo dijo, pero decidió formar una débil sonrisa. Su lengua estaba muy pesada así que no pudo hablar, estaba siendo observada por muchas personas. Hojo cubrió su rostro y salió de ese cuarto soltando un suspiro y dejando a Kagome con los profesionales. Vio el cuerpo encorvado de Bankotsu. Los ojos de Bankotsu estaban viendo el anillo de bodas y sus manos estaban jugando con el objeto dorado, se acerco con pisadas ruidosas y lo hizo voltear a verlo con simplemente aclararse la garganta-
Bankotsu le pregunto miles de cosas con su mirada y Hojo soltó un suspiro.
-Llegaste rápido, pensé que ibas a tardar más-Hojo le dijo con la mirada que lo siguiera y Bankotsu accedió a seguirlo. Caminaron en silencio por los pasillos hasta llegar a la salida del hospital en donde ya los enfermos estaban descansando. Hojo saco un cigarro y lo encendió, le ofreció un cigarro a Bankotsu y este acepto con delicadeza. El cigarro no los tranquilizo ni un poco; Hojo observo el rostro perdido de Bankotsu en algún lugar del exterior-
-¿Qué sucedió?-Preguntó con temor mientras Hojo tragaba con dificultad y tosía un poco al expulsar el humo. Bankotsu simplemente pudo formar una sonrisa de burla ante la forma pésima en que Hojo estaba fumando-
-Le dio un ataque demasiado fuerte, esta vez convulsiono...Y apareció su otra personalidad diciendo que iba a matarla-Bankotsu inhalo aun más de ese cigarrillo y Hojo trato de no entrar en pánico-
-¿Ya esta bien?-Preguntó Bankotsu mientras Hojo se encogía de hombros y lo miraba de manera preocupada-
-Por un tiempo...-Respondió Hojo con nerviosismo mientras Bankotsu fruncía su entrecejo y miraba a Hojo totalmente preocupado. Bankotsu no era el mejor amigo de Hojo pero en estos momentos simplemente podía confiar en el-Hay una forma en que ella puede ser normal-Dijo Hojo mientras Bankotsu fruncía su entrecejo y asentía señal de que Hojo necesitaba seguir hablando-pero hay un grande riesgo-Bankotsu levanto su ceja y decidió formar una sonrisa. Hojo decidió continuar-Puede perder la memoria para siempre, desapareciera cualquier dato de su memoria...Como comenzar de nuevo-Explico mientras Bankotsu tragaba con dificultad-
-¿Pero estará bien?-Hojo asintió mientras Bankotsu levantaba su vista para verlo con una débil sonrisa-
-Hazlo, prefiero que no recuerde a que no sepa lo que hacer...-Hojo se encogió de hombros y miro a Bankotsu-
-No puedo hacerlo-Dijo mientras Hojo fruncía su entrecejo y lo agarraba de las solapas-Inuyasha debe de saber...-Murmuró mientras Bankotsu lo sujetaba aun más fuerte de las solapas y lo levantaba un poco-
-¡Hazlo! El tiene algo de ella eso es todo lo que el necesita... ¿O quieres que la locura termine matándola?-Preguntó Bankotsu mientras Hojo asentía y se apartaba de Bankotsu-Yo me hare cargo de todo-Y después de haberse estresado pudo sonreír con complicidad-Esto es lo que ella necesitaba...Empezar de nuevo...-Y lo dijo con orgullo, Hojo asintió y siguió hablando con el sobre lo que iba a suceder después-
Lo siguiente que Hojo necesito hacer fue enviar una petición de poder hacer ese trabajo. Juntar un equipo y todo comenzaba dentro de veinticuatro horas.
En ese momento Bankotsu no pensó en que esa decisión no le correspondía a el. Pero no le importo, a el simplemente le importaba que Kagome estuviera bien de una manera egoísta pero leal.
Simplemente quedaba esperar la aceptación de Kagome.
Continuará.
N/a:
I'M BACK!
Esta vez de neta. Ya todo esta MUCHISISISMO mejor. Hoy me sorprendió ver a unos amigos juntos pero en fin, MUY SU PEDO.
"Somos exagerados al momento de pensar"
BY: WILLNIRA. DEJEN REVIEWS!
DEP: TOYO!
