N/A: gracias por los reviews del cap anterior :)
Ya vendrán más caps, lo prometo :P
Disclaimer: Lo único nuestro es nuestra loca imaginación, nada más.
Cap 11
Era uno de esos días en los que me tocaba a mí ir al FBI. Normalmente era al revés. Había un par de interrogatorios y, por ese mismo motivo, me desplacé hacia allí con mi coche. Miré el asiento del copiloto y ahí seguía: una bolsa marrón ocultaba un regalo, un regalo para Booth. Cuando llegué allí tuve que esperarle, pues el Charlie me avisó de la reunión que tenía con Cullen en esos momentos. Entonces entré a su oficina. Todo estaba revuelto sobre la mesa: un millón de papeles con notas estaban desparramados en el escritorio, la mayoría del caso que ahora llevábamos. Mientras cotilleaba, me fijé en la foto de Parker que adornaba un rincón. Estaba precioso y muy mayor. Y al lado, me sorprendió encontrar otro marco que llevaba mi foto. Lo cogí para verlo. Booth entró de repente y dejé todo en su lugar con rapidez.
-¡Ei, Booth!- sonreí.
-Hey huesos- me miró sorprendido pero aun así con una magnifica sonrisa- ¿Qué te trae por acá?-
-Tú. Es decir… tengo nueva información y algo más. Eh… y…- señalé las fotografías, pero a ninguna en concreto. Luego lo pensé mejor.- Bueno… ¿qué tal la reunión?-
-¿Cual?- estaba nervioso- ¿Cual reunión?-
-Charlie me ha dicho que estabas en una reunión con Cullen…-
-Ahh si, esa reunión, pues… aburrida, como todas las reuniones-
-Claro.- asentí con la cabeza, no demasiado convencida. Todavía escondía el regalo tras mi espalda.
-Bueno…- se sentó encima de su escritorio - ¿A qué se debe la agradable visita?- sonrió.
-Yo… venía a traerte algo.- le enseñé la bolsa, entregándosela- Es un regalo. De esos que no me tienes que pagar después.- reí.
-¿Un regalo?- miró la bolsa, curioso- Pero hoy no es mi cumpleaños ¿O sí?, tampoco es navidad ni nada que se le parezca-
-Tienes razón. Es mi agradecimiento. Tú sólo ábrelo.-
-Ok…- sacó la pequeña cajita azul desde la bolsa y la examinó, no tenía idea lo que era, ni siquiera podía imaginárselo, irracionalmente, guiada por un impulso le había pedido al vendedor que quitara todos los signos que le pudiesen dar pistas de lo que se escondía en el interior. Aun curioso abrió la caja azul para luego encontrase con otra caja, esta vez dorada, parecía un niño pequeño, emocionado tratando de descubrir lo que había en el interior- Vaya huesos… ¿Cuántas cajas le has puesto?- me preguntó riendo, no le respondí, solo me limité a observarlo, no quería perderme su cara cuando se diera cuenta de lo que le había comprado. Y llegó el momento, su cara de asombro era increíble, sonreí yo también, adoraba hacerlo feliz- Huesos… yo… no puedo aceptarlo…-
-Es evidente que sí puedes, Booth. Quiero que cuando lo lleves puesto te acuerdes de mí.-
-Eso no es necesario, me acuerdo de ti todo el tiempo-
-¿En serio?- di un par de pasos hasta sentarme a su lado.
-Enserio…-sonrió- De verdad huesos, no puedo aceptarlo… es mucho, no deberías haberme comprado algo tan caro, no hacía falta-
-¡Cállate!- le golpeé el brazo cariñosamente, después cogí el reloj- Póntelo, anda…- y me planté frente a él dispuesta a colocárselo en la muñeca.
-Pero huesos… ¿Cuándo has visto que un sexy agente del FBI use un Rolex?, ¡Jamás!-
-No me importa, Booth.- le sonreí, mirándole a los ojos.
-Pero a mí si me importa, ¡Esto te debe haber costado una fortuna! Tendría que trabajar todo un año para poder pagar uno de estos-
Yo negué con la cabeza y coloqué mi dedo frente a sus labios.
-Déjalo ya. Disfrútalo. Por favor….-
-Está bien… pero solo si me dices la verdadera razón de porque lo compraste-
-¿Qué?- sonreí confundida- Me apetecía hacerte un regalo, eso es todo.-
-¿Segura?- me preguntó mientras sonreía tiernamente.
-Booth… ¿por qué no me dices qué ha pasado en la reunión?- cambié de tema bruscamente.
-Pues… porque no hay nada que decir, no es nada importante-
-¡¡Eyy, Booth!!- entró Charlie en la oficina- ¡Ya me he enterado! ¿Un ascenso, eh? ¿Dónde te mandan?-
Miré a Seeley. Esto sí que no me lo esperaba…
-¿Ascenso? ¿Te vas?-
-Mhh Charlie… ¿Hablamos después?- el asintió con la cabeza y se fue, Booth volvió a mirarme- A ninguna parte huesos, no me voy a ninguna parte-
-¿Por qué no me lo has contado desde el principio?- me senté en uno de los sillones- No… no me escondas esas cosas, Booth. Yo… -
-¿Tu qué?- se arrodilló frente a mi- Vamos huesos, no te pongas así-
-Si te vas… tendré que trabajar con otro agente del FBI y no quiero. No quiero. Quiero trabajar contigo. No puedes irte…-
-Ya te lo dije, no voy a irme… nunca-
-¿No te gusta el ascenso?-
-No si está a miles de kilómetros de aquí y mucho menos si tengo que dejar de ser tu compañero-
-Gracias, Booth- le acaricié la mejilla.
-No tienes nada que agradecerme…- sonrió y tomo mis manos entre las de el- Ya veo porqué el reloj, ¡Sabía que había algo más! ¿Ves? ¡Son iguales!-
-Como nosotros.- le miré a los ojos fijamente durante un minuto, quizá dos- Ya tengo que irme, Booth…-
-No te vayas aun… es temprano-
-Es que… tengo que… me esperan en…- intenté buscar alguna excusa que sirviera con Booth, pero sería imposible- ¿Por qué tienes una foto mía ahí?- señalé el escritorio.
-¿Cómo?- preguntó.
-No importa.- sonreí, levantándome.
-¿Te vas?- suspiró – Si te digo porqué la tengo ¿te quedarías?-
-Inténtalo. – me apoyé sobre la mesa.
-Es… es porque… eres mi compañera y mi mejor amiga- me miró- Y eres lo más importante que tengo junto con Parker.-
¿Y eso es todo? Lo cierto es que esperaba otra respuesta. Esperaba que me confesara que sentía lo mismo que yo. Aunque quizás no es así. Me sentía un poco preocupada y asustada, no quería meter la pata ni parecer una estúpida delante de Booth. Me acerqué y le di un beso en la mejilla.
-Tengo que irme…-
-Pero huesos…- ya no oía nada, estaba fuera de su oficina y ya llegaba al ascensor.
Una vez me fui de allí sentí la necesidad de esconderme. ¿En qué lugar podría desaparecer? Inmediatamente pensé en un cementerio. Sí, voy allí a menudo y ni si quiera lo veo como tal; pero necesitaba hablar, necesitaba hablar con alguien, aunque ese alguien no pudiera escucharme. Pensé que hacerle una visita a mi madre podría no ser tan incómodo ni tan malo como solía creer. Así que cogí el coche para ir hasta allí. No sabía que antes de llegar todo se complicaría. Atravesé una de las carreteras menos transitadas de toda la ciudad y, por mi culpa, me di contra un árbol mientras buscaba el móvil que había comenzado a sonar. Y sí, tuve suerte, pero mi coche no tuvo tanta. Intenté arrancar y fue en vano. Salí de allí para dirigirme hacia el rio, que estaba justo al lado de donde me accidenté. Me senté con el único objetivo de pensar, llorar, recapacitar, conseguir entender… y estuve como dos horas. Mi siguiente problema sería cómo marcharme de allí. Pensé en llamar a Ángela, pero sentí la necesidad de hablar con Seeley; así que marqué su número.
-Huesos ¿Dónde estás? Te he buscado por todos lados…-
-No quería pedírtelo, pero mi coche… bueno… no funciona, y estoy bastante lejos. ¿Podrías venir por mi?-
-Claro, solo dime dónde estás y en menos de lo que piensas estaré allí-
Le informé de mi paradero y colgué. Mientras tanto di algunas vueltas por el lugar, que era precioso. Cuando divisé el coche de Booth a lo lejos, me acerqué. Él bajó rápidamente, un poco preocupado al ver el estado de mi vehículo.
-¿Cómo haces para llegar tan rápido?- le sonreí.
-Balizas, patente del FBI, una SUV que intimida…- sonrió- ¿Pero cómo diablos te fuiste a estrellar con un árbol? ¿Estás bien? ¿Te hiciste daño?- me observo tratando de ver si había algo mal en mi.
-Claro- me miré yo también- Tranquilo. ¿Por qué me has estado buscando?-
-Porque… porque me dejaste hablando solo en mi oficina-
-¿Tenías algo más que decir? Yo pensé que habías terminado…-
-No… claro que no, es solo que me extrañó que te fueras así- se sentó en una roca.
-Quería pensar un poco.- me acerqué a él- Me hubiera gustado que tuvieras algo más que decir…-
-¿Algo como qué?-
-No quiero ser sólo tu compañera…-
-No eres solo mi compañera, eres mi mejor amiga – sonrió.
-Dios…- comencé a reír, sentándome sobre la hierba, dándole la espalda a Seeley- Tampoco me refiero a eso. Es más complicado.-
-¿Que tiene de complicado?- se sentó a mi derecha – Solo dime lo que quieres-
-¡¡A ti!! Sólo a ti. Nada más…-
-¿Solo a mi? – Estaba evidentemente nervioso – Esto no puede estar pasando…-
-Ya lo sé, Booth. Es… es imposible. Lo entiendo pero… no podía guardármelo toda la vida. ¿Sabes? Me sentía incómoda.-
-Eso no es a lo que me refiero… no es imposible-
-¿Cómo lo ves tú?- le miré, intentando averiguar algo a través de sus ojos.
-¿Qué como lo veo?... pues… así- antes de que pudiese responder, e incluso, respirar cerro la distancia que nos separaba, me estaba besando.
Coloqué mi mano sobre su mejilla, respondiéndole a ese beso como nunca antes lo había hecho con ningún hombre. Sin darnos cuenta, estábamos cada vez más cerca. Y después de tantos y tan profundos besos, nos miramos a los ojos.
-Impresionante, Booth.- sonreí, besándole de nuevo.
-¿Impresionante? ¿Acaso dudabas de mis capacidades de experto besador?-
Sonreí y nuestros labios se juntaron de nuevo. Ahora cambiaba el problema. ¿Cómo separarnos? Estuvimos dos, o tres, o cuatro minutos, no lo recuerdo bien, saboreando nuestras bocas. Después me abracé a él.
-¿Nos vamos, Booth?-
-Si… ¿Pero qué hacemos con tu auto?- reímos.
N/A: y? les gustó?
