N/A.- Hola de nuevo! Lo se, soy una mala persona, dejando de actualizar, pero bueno, la escuela me traía como loco. En fin aquí les traigo un capítulo más, ojalá lo disfruten.

Disclaimer: Si ese universo fuera de mi propiedad, no estaría preocupándome porque reprobé programación, o sí?

Capítulo 11.- Todo se pierde en la confusión

Hermione caminaba hacia la torre de los Premios Anuales con miles de preguntas en la cabeza. Simplemente no sabía que rayos había pasado cuando estuvo con Ron y eso la tenía completamente frustrada.

-¿Qué demonios pasó? No lo creo...- Se quejaba en voz alta. -¡Diablos! ¡Lo arruine todo!-

-¡Hey Hermione!- Malfoy la vio y le dio curiosidad.

-¿Qué?- Preguntó Hermione un poco groseramente, pero al ver que era Malfoy se relajó un poco -Lo siento Draco-

-No importa...- Se calló después, viendo que alguien venía. -¡Apártate de mi camino, Sangre Sucia!- Dijo agresivamente.

-¿Perdón? El castillo no es de tu propiedad- Dijo ella fingiendo indignación.

Al pasar los de primer año la esquina, Malfoy buscó una puerta, la ubicó, abrió y entró al aula. Hermione lo siguió, cerrando la puerta y poniéndole un encantamiento silenciador.

-¿Qué pasa Draco?-

-No se, sólo por curiosidad, ¿qué te trae tan frustrada de repente?-

-Pues...no, nada, olvídalo-

-Vamos Hermione, puedes confiar en mi, lo juro. Es más, si quieres puedes hechizarme hasta el cansancio si le digo a alguien-

-Tentador, tentador- Dijo Hermione, fingiendo acariciar su inexistente barba -Pero nah, creo que puedo confiar en ti. Verás, estoy molesta conmigo misma por aguafiestas- Dijo ella, poniendo cara.

-¿Aguafiestas? No entiendo Granger- Ahora se sentía extraño usar su apellido.

-Sí. Verás, estaba con Ron y no estábamos besando...- Un rubor coloreó el rostro de la chica -Pero de la nada empecé a sentirme rara, como que lo que estaba haciendo estaba mal... ¡Carajo! Me odio a mi misma...- Gritó frustrada.

-Espera, espera, espera... ¿Ron?- Hermione asintió -¿Ron Weasley?-

-¿Qué acaso conoces a otro?-

-Pues no, pero...- Malfoy estaba verdaderamente confundido, hasta que le empezó a funcionar el cerebro como debe ser. -Por favor dime que no tomaron la poción...- Pensó

-Yyy...ehh...¿Por qué se andaban besando?- La pregunta lo hizo recibir un zape de parte de Hermione.

-¿Por qué besas a alguien, tarado?- Dijo ella mientras Malfoy repetía en su cabeza una y otra vez -Nomás no digas que lo amas-

-Porque lo amas, o la amas en tu caso, menso-

A Malfoy se le cayó la boca hasta el piso -Bromeas ¿no?- Hermione lo miró ofendida -OK, ¿estás total, completa y absolutamente SEGURA de que lo amas?-

-¿Por qué no habría de?- Preguntó la castaña y su vocecita interior le gritó en el oído por enésima vez -¡¡¡NO ES CIERTO HERMIONE!!! ¡VAMOS! ¡ESCÚCHAME!- Esa vocecita fue acallada inmediatamente por la poción.

-De veras que no te entiendo- Dijo Malfoy rindiéndose. Se dio la vuelta para salir, pero le dijo antes -Nomás no digas que no te lo advertí-

Malfoy caminaba sin siquiera fijarse a dónde iba, ni siquiera alzó la vista una sola vez, de tan metido que iba en sus pensamientos

-¡Con un demonio! Les advertí y aun así la tomó-

-¿Qué tal que no fue su culpa? ¿Lo habías pensado?-

-No sé, es demasiado lista para eso, debería haberse dado cuenta antes-

-Quizá no se lo esperaba...-

-¡Pero se lo advertí!-

-Si, bueno, pero qué tal que recibió algo completamente inofensivo y la comadreja esa le puso ahí la poción sin que ella se enterara siquiera-

-Chance- Malfoy suspiró -Sólo espero que Potter no haya tomado la suya, o su relación y muchos pequeños secretos ser irán derechito al carajo...-

Salió de su trance justo a tiempo para ver a Harry y Ginny agarrados de la mano yendo quién sabe a donde. Su boca se le cayó hasta el piso de las mazmorras, si no es que más abajo. Cuando reaccionó la cerró, caminando de prisa hacia la sala común de Slytherin.

-Mierda, mierda, mierda, mierda, ¡MIERDA! No me creo que los dos se hayan bebido la poción. Ya valió, Potter era una de las armas más valiosas contra el Señor Oscuro y esa perrita lo destruyó... ¡MIERDÍSIMA!-

Sin siquiera fijarse gritó la última palabra y para su desgracia, Lupin estaba lo suficientemente cerca como para escucharlo.

-¿Qué fue eso Sr. Malfoy?- Preguntó, siendo un profesor, a pesar de que él las utilizaba cuando estaba a solas con Harry y Hermione.

-Te vale ¿no?- Respondió sin fijarse a quién le hablaba, pero al fijarse, un poco tarde, se puso más pálido si eso era posible. -Lo siento profesor- Se disculpó inmediatamente.

-Sabe que eso no es suficiente joven Malfoy. Diez puntos menos para Slytherin, y necesito que venga a mi oficina.

-Ahora si ya la...espera un minuto. Él se lleva con Potter y Hermione, tal vez pueda ayudarlos...-

Entraron a la oficina de Lupin, y cuando Malfoy se sento, preguntó.

-Ahora sí, ¿podría explicarme qué fue lo que le hizo decir eso?-

-Lo siento profesor, se me salió...escuche- Malfoy decidió ir al grano –Ha-Potter y Granger están en problemas.

-Diablos, casi uso el nombre de Potter. Eso hubiera sido muy estúpido de mi parte... ¿Qué me pasa? ¿Por qué me disculpo con este licántropo?-

-¿Problemas de qué tipo?- Preguntó Lupin

-Tranquilo, no es nada mortal, sólo que ambos tomaron una poción de amor que prepararon los Weasley-

-¿Tienes evidencia?-

-Hmm... ¿por dónde empezar?- Malfoy le contó a Lupin acerca de haber visto tanto a Harry como a Hermione después de que se tomaran la poción, lo que vio en el baño de Myrtle la Llorona y el incesante coqueteo de Ginny cada que se encontraba cerca de Harry.

-Bueno, eso prueba tu teoría. ¿De casualidad reconociste de qué poción se trataba?-

-No...señor- Se apresuró a agregar -Espere, sí sé cual es, se llama poción Kotei Kannen.-

Lupin alzó una ceja -Nunca había oído de ella-

Malfoy suspiró -Es una poción de amor muy poderosa, bueno, no es de amor en sí, sino de obsesión. La creó una bruja geisha en Japón, y es un maldito dolor de cabeza.-

-¿Por qué? ¿Qué hace o qué?-

-Hace que el que la bebe se enamore al punto de la obsesión de la persona que la preparó-

-Todas las pociones de amor hacen eso- Comentó Lupin

-No te hagas el listo Lupin, ya sé que todas hacen eso, déjame terminar. Ese no es el problema más grande, lo peor de la poción es que no hay antídoto-

-¡¿QUÉ?!- Gritó Lupin, parándose de su silla de un brinco.

-Calma, calma, sí hay una forma de anular la poción- Lupin arqueó una ceja de nuevo. -Peeeero supongo que es más probable matar a un dragón de una sola pedrada...-

-¿A qué te refieres?-

-El que la bebe debe besar a la persona que en verdad ama...bajo la influencia de la poción, lo que aumenta la probabilidad de anularla de cero al número más próximo-

-Ya veo...pues va a estar difícil hacerlos reaccionar...-

-¡¿QUÉ?! ¿En serio piensas hacerlos reaccionar?- Malfoy preguntó, bastante sorprendido por lo que dijo Lupin.

-Nop. ellos solos volverán a la normalidad antes de enero, te apuesto lo que quieras- Dijo Lupin sonriendo -Ahora mejor vete a tu sala común o te meterás en más problemas.-

-S-si, gracias profesor-

-Ah y llámame Remus fuera de clase-

-De acuerdo- Malfoy respondió confundido -Con permiso-

-Propio-

Salió, confundido una vez más, pero ahora sí mantuvo la boca cerrada hasta que llegó a la sala común de Slytherin, donde suspiró al llegar. Era una de las cosas que habían cambiado desde su regreso. Había perdido a todos sus matones, ya que todos sabían de su traición al Señor Oscuro. -Al menos no me han atacado hasta ahora- Le dio la contraseña a la entrada y la atravesó. Por suerte no había nadie, pero sin arriesgarse se fue a su dormitorio y se tumbó en su cama.

-Este baile va a ser un maldito dolor de cabeza- Pensó con pesar mientras cerraba los ojos. Tiempo después los abrió y vio su reloj. Eran las 8 de la noche y tenía permiso de estar fuera hasta las 9. Tiempo suficiente para buscar una forma de ayudarle a Potter y a Granger. Se levantó, tomó su varita y salió.

Lupin se dirigía hacia la gárgola que ocultaba la entrada a la oficina de McGonagall, a la cual dio la contraseña (Edgar Cloggs) y pudo entrar. Llamó a la puerta y oyó la voz de alguien diciendo -Entre-. Obedeció y encontró a la directora sentada tras su escritorio.

-¿Qué pasa Remus?- Preguntó cuando vio la desesperación en su rostro.

-Ah, no es nada Minerva, sólo que Harry y Hermione tomaron una poción de amor muy poderosa-

-¿Es cierto entonces?- Preguntó uno de los retratos de los antiguos directores.

-Temo que sí Everard- Respondió el retrato de Dumbledore.

-Así que si el Sr. Malfoy estaba en lo correcto, tomaron la poción Kotei Kannen, ¿no es así Remus?-

-Temo que sí Minerva, y la única forma de anular sus efectos es...- Comenzó Remus.

-Si Harry besa a Hermione por su propia voluntad- Terminó Dumbledore. _Si, el Sr. Malfoy ya nos había informado de ello hace rato, gracias Remus-

-Ya veo, ¿qué hacemos entonces Minerva?-

-No te preocupes Remus. Si en verdad se aman mutuamente, eso que está sobre Harry los ayudará- Aseguró el retrato de Dumbledore sonriendo.

-El muérdago que flota sobre su cabeza todo el tiempo.-

-Exacto. Y Remus, recuerda siempre que el amor es miles de veces más poderoso que la obsesión-

Lupin suspiró -Espero que tengas razón Dumbledore-

Harry se dirigía a la torre de los Premios Anuales con la misma pregunta en la cabeza que llevaba ahí ya varios minutos. ¿Por qué se detuvo? El la amaba, ella lo amaba y se conocían de años, ¿así que por qué le pidió a Ginny que se detuviera? ¿Qué lo llevó a hacerlo? No podía perdonarselo...pero había por ahí una pequeña vocecita en su cabeza, pero no sabía qué rayos decía, se oía mucho más distante que de costumbre y no captaba sus palabras.

Al llegar a la torre, encontró a Hermione sentada en el sofá, mirando la chimenea como ida, frunciendo el entrecejo y mordiéndose el labio, como siempre hacía al pensar seriamente. Bajo otras circunstancias le hubiera preguntado qué pensaba, pero la poción lo hacía ignorarla prácticamente por completo. Ya se disponía a subir a su habitación cuando oyó que Hermione lo llamaba.

-¿Harry?-

-Hey, ¿qué pasa Hermione?-

-¿Dónde andabas?-

-¿Por qué preguntas?-

-¿De pura casualidad andabas con Ginny?-

-Eeeeh...Si, ¿por?-

-Ah no, por nada-

-Hmm, por lo general tú no piensas en cosas así, ¿qué sucede?-

-De veras, no es nada...espera...por qué ya no estás allá?-

Harry alzó una ceja -¿En verdad quieres saber?-

Hermione se encogió de hombros -Tal vez-

Harry suspiró. -Bueno estabamos...haciendo algo...privado...tú sabes ¿no? Y de pronto sentí como que...-

-¿Como que estabas haciendo algo malo?- Hermione interrumpió.

-Sí, ¿cómo sabes?-

-Porque algo así sentí ahorita que estaba con Ron- Harry arqueó una ceja -Pero no me creas mucho, tal vez sólo estaba nerviosa-

-Pueque...- Harry bostezó -Sabes, estoy a puto de caer de cara y quedarme dormido, así que mejor me iré a la cama- Anunció y se dirigió a su recámara con los pensamientos de antes y además con lo que le acababa de decir Hermione aún retumbando en sus oídos.

Hermione, por su parte, se mantuvo pensando en lo que había hecho con Ron, la forma en que había arruinado todo, la conversación que acababa de tener con Harry y poco a poco terminó dormida en el sofá de la sala común.

Caminaba por un pasillo, tratando de alcanzar a la persona del final de éste. El maldito pasillo parecía ser infinito y ya estaba perdiendo la paciencia. A pesar de todo parecía que no se acercaba ni un centímetro. Comenzó a correr, ya desesperado, pero no parecía poder alcanzarla. Seguía corriendo, maldiciendo por lo bajo y por fin parecía avanzar, hasta que la alcanzó. Traía puesto un vestido blanco, sus rizos castaños caían en su espalda y estaba descalza. A su nariz llegaban rastros de su dulce aroma, el cual reconoció y sonrió. La tomó de la mano y la hizo voltear a verlo. Al hacerlo ella se sonrió también. Quizo aproximar su rostro al de ella, para probar sus labios, pero llegó a un punto en que ya no se podía acercar más. Al ver que era imposible retrocedió un poco,y al hacerlo, ella se convirtió en arena y se dejó llevar por un viento inexistente. Volteó a ver quién había hecho eso, pero al terminar de dar media vuelta, tenía los labios de Ginny presionando contra los suyos en un beso, y el a regañadientes posó sus manos en su cintura.

Harry despertó sobresaltado por el sueño que acababa de tener. ¿Qué demonios había pasado? ¿por qué soñó con Hermione y más importante aún, por qué la quiso besar? -Para mi suerte Ginny no sabe Legeremancia, o ya me habría maldecido hasta el cansancio- Pensó agradecido.

Pasó distraídamente su mano frente al pabilo de la vela de su mesita de noche, que se encendió y volteó a ver su reloj de pulso.

-Me lleva el carajo...- Murmuró. Eran, según su reloj, las 3:40 de la mañana. Decidió que ya no se iba a poder volver a dormir, así que se levantó y las luces de su habitación se encendieron, se puso su traje de baño, tomó su toalla y se dirigió al cuarto de la piscina. Abrió la puerta y se asomó un poco para asegurarse de que no estuviera Hermione ahí dentro, cosa poco probable a semejante hora, pero prefirió prevenir que lamentar.

Al estar cien por ciento seguro de que ella no estaba ahí, entró de un clavado y nadó algunas vueltas. Después decidió reposar un poco sentado en el asiento que rodeaba toda la pared de la piscina, dejando tan sólo su cabeza fuera del agua. Se sentó ahí y dejó que el agua caliente lo relajara hasta el punto de quedarse dormido. Despertó tiempo después, al percibir un aroma que conocía, mas no identificaba. Poco a poco abrió los ojos y recuperó sus sentidos uno a uno, para escuchar un movimiento como alguien quitándose ropa detrás de el. Volteó y vio a Hermione quitándose su blusa, quedando sólo en ropa interior. Harry carraspeó para hacerse notar.

Hermione se sobresaltó y miró al rededor del cuarto hasta que notó la cabeza de Harry asomándose por fuera del agua, mirándola. Soltó un gritito y a toda prisa trató de ponerse sus prendas de nuevo.

-¡Por Dios! ¿Qué haces aquí?- Preguntó la chica molesta mientras trataba de ponerse su ropa de nuevo.

-Pues me desperté estúpidamente temprano y vine aquí...al parecer me quedé dormido- Contestó el otro sinceramente y luegó frunció el ceño. -Ahora que lo pienso, ¿cómo es que no me viste?-

-Para ser honesta, eres tan perezoso para levantarte que no creí que ya estuvieras aquí o despierto siquiera, entonces sólo me empecé a desvestir sin siquiera fijarme en si había alguien o no- Explicó Hermione. -Pero creo que mejor me salgo para que tu puedas salir de ahí-

-Sí, sería bueno-

Hermione salió del cuarto con el corazón latiéndole a mil por hora y esperó unos cinco minutos antes de volver a entrar, y cuando lo hizo, Harry ya había salido del cuarto. Se desnudó por completo y se echó un clavado, haciendo nota mental de usar un traje de baño la próxima vez.

Harry mientras salió del agua, se secó y salió por la puerta encantada para ir a cualquiera de los cuartos, dependiendo de quién la utilizara. Se vistió, tomó el mapa del merodeador, salió de la torre y lo activó. Sus ojos se tornaron en automático hacia la torre de Gryffindor, y se encontró con que Ginny estaba tomando un baño justo en ese momento y se imaginó como se vería ella en ese instante, siendo adolescente y todo, pero en su lugar la imagen de Hermione en ropa interior de hace unos minutos se coló entre sus pensamientos. Harry sacudió fuerte su cabeza para quitarse esa imagen y se dirigió a la torre de Gryffindor, revisando el mapa cada minuto para revisar que no se hubiera ido aun, pero cuando llegó al retrato de la Dama Gorda, Ginny ni siquiera había salido de las regaderas. Harry rió para sus adentros y pensó -Qué bueno que las chicas tomen tanto tiempo en arreglarse-

-¿Contraseña?- Preguntó una voz que sacó a Harry de sus pensamientos.

-¿Qué? Ah si- Preguntó despistado hasta que vio a la Dama Gorda y recordó -Adeste Fideles-

La Dama Gorda le sonrió y le dio el pase.

La sala común se encontraba vacía, pero en cuanto el entró, Ron terminó de bajar la escalera de caracol proveniente del dormitorio de séptimo curso, dirigiéndose al Gran Comedor, con una cara de hambre que hizo reír a Harry. Ron volteó a buscar al dueño de la risa y se encontró al pelinegro.

-Hey amigo, ¿qué haces por aquí?-

-Nada, nada, sólo espero a Ginny-

-Bien, también se comió sus chocolates- Pensó Ron, después suspiró y dijo alegremente -Suerte con eso, puede tardar horas en arreglarse, con algo de suerte alcanzarás un poco de postre-

-Oh, cállate Ron- Una voz dijo desde la escalera de caracol que daba al dormitorio de las chicas. Al bajar una pelirroja de dicha escalera, le sonrió a Harry. -Hola amor-

-Hola Ginny- Respondió él, acercándose a ella, tomándola de la cintura y besándola.

Cuando se separaron, Ginny preguntó -¿Qué haces aquí tan temprano?-

-¿Ahora es un crimen venir por ti para ir a desayunar juntos?- Preguntó Harry, fingiendo que la pregunta le había dolido.

Ginny rió -Por supuesto que no Harry, vamos-

Harry tomó su mano, sin soltarla durante todo el camino al gran comedor. Encontraron un par de asientos contiguos y se sentaron a comer. Algo tan inusual levantó sospechas y ocasionó murmullos y dedos señalándolos, lo que hizo que Ginny tuviera que ocultar una sonrisa de satisfacción. Por otro lado, Harry estaba ya tan acostumbrado a que lo señalaran todo el tiempo, así que sólo los ignoro, sin siquiera oír lo que decían.

Poco después llegaron Ron y Hermione tomados de la mano, lo que ocasionó aún más murmullos, lo que ya impacientó a Harry.

-Ginny, ¿por qué todos me miran, apuntan con el dedo y murmuran...otra vez?-

-Ni idea- Respondió la pelirroja, haciéndose la desentendida.

-Ginny- Repitió Harry en un tono firme pero gentil.

-Ok ok- Cedió ella -Todos están en ese plan porque juran y perjuran que tú andas con Hermione-

-¿Qué dices, los callamos?- Harry preguntó sonriendo.

-Claro, ¿por qué no?- Respondió ella del mismo modo.

Acortaron la distancia entre ellos y se besaron, lo que ocasionó varios silbidos por parte de los chicos, y miradas de envidia de las chicas, y también de algunos chicos, ya que Ginny tenía su encanto.

Harry se dirigía esa noche a su clase de baile con McGonagall, al igual que Hermione, y coincidieron al llegar a la puerta. Harry abrió, dando el paso a Hermione por pura cortesía, entrando después de ella. McGonagall ya los esperaba en el aula. La lección dio comienzo, con ambos bailando con el otro a regañadientes, pero poco a poco empezaron a sentirse más cómodos bailando uno con el otro. Hermione se sentía bien, como si así debieran ser las cosas, como si ella debiera estar con Harry y no con Ron...

-¿Por qué pienso eso? Yo amo a Ron, no a Harry...pero esto se siente bien, parece lo correcto...¡REACCIONA HERMIONE!-

Por otro lado Harry tenía más o menos el mismo problema.

-Por Dios, esto se siente normal, cómodo, así debería ser todo el... ¡Hey! ¡Reacciona! ¡Tú amas a Ginny, no a Hermione!-

Cuando McGonagall vio en sus caras la extraña batalla que libraban en sus mentes la poción y el muérdago así que mejor detuvo la lección y los dejó irse a su torre, para evitar problemas.

Como salieron a las 9 de la noche de esa lección, ambos decidieron ir a la torre, pero sin mirarse uno al otro, cada quien perdido en sus propios pensamientos. Al llegar a la torre Harry dio la contraseña, entraron y se fueron a dormir sin siquiera despedirse uno de otro.

N/A.- Bueno gente, eso es todo por ahora, trataré de subir el siguiente más rápido. Por mientras dejen un review para decirme qué piensan de este capi.