Capítulo 10

Su presencia en el cuarto fue lo primero que vieron sus ojos cuando los abrió de nuevo. Si no fuera porque estaba sentado en una silla, encorvado en una postura rígida, sus manos cubriéndole la parte baja de su rostro, y el hecho de que la estaba mirando con ojos amenazadores, la pelirroja hubiera estado más contenta de verlo después de haber pensado que nunca lo volvería a ver.

¿Se ha dado cuenta de que estoy despierta? Se preguntó la pelirroja a sí misma en lo que intentaba enfocar su vista en él. Sip, ya se dio cuenta. Los dos jóvenes se miraron fijamente a los ojos y la chica no tuvo más remedio que aceptar que el enojado joven la estaba viendo a ella y a ella nada más.

Habían ya pasado seis horas desde que el inventor la había encontrado desmayada en la costa suroeste de la Isla del Ángel – a poco más de ocho kilómetros del puente Golden Gate. Sin embargo, el lenguaje corporal hostil de Tony le hacía pensar a Pepper que hubiera sido mejor que se hubiera quedado dormida por más tiempo.

Finalmente la joven apartó la mirada y se aclaró la garganta que estaba más seca que nunca, y se sentía como si aún tuviera arena en la boca. Sus ojos entonces exploraron su entorno y se dio cuenta de que estaba en un cuarto de hospital. Después clavó la mirada sobre los dedos de sus pies que no estaban cubiertos por la cobija que tenía sobre el cuerpo y los movió para asegurarse de que no había perdido su pierna o la habilidad para caminar.

Sus ojos encontraron los de su chico otra vez y si los hombros del inventor no se estuvieran moviendo de arriba hacia abajo con su lenta respiración la pelirroja hubiera pensado que en lugar de estar viendo a Tony, estaba viendo una estatua de marfil idéntica a su novio.

Uhm, aun es mi novio, ¿verdad?

"Yo…" se aclaró la garganta de nuevo y se mojó los labios. "Tengo sed," le dijo con mucho esfuerzo.

Aun sin decir una palabra, Tony se levantó de la silla y se acercó a la única mesa del cuarto que se localizaba debajo de la única ventana en todo el lugar. Sobre la mesa había una jarra con agua y el genio llenó un vaso del líquido que necesitaba su pelirroja antes de llevárselo a su cama. Ya estando de pie a su lado, Tony presionó un botón en la cama para que se levantara la cabecera y ayudara a Pepper a que se sentara sobre el colchón. Cuando la chica ya estaba en posición el joven le acercó el vaso con agua a la boca y la ayudó a que se tomara todo su contenido.

Al remover el vaso de sus labios el chico se percató de que un poco de agua se había derramado sobre la barbilla de la joven y se apresuró a sacar su pañuelo de su bolsa trasera de su pantalón y lo usó para secar la cara de Pepper. El movimiento ocasionó que los dedos del inventor se rosaran con la suave piel de la pelirroja, y por un momento la mirada de Tony cambió de enojo a una de anhelo. El sentimiento no duró mucho y en un instante su cara se volvió difícil de leer al mismo tiempo que se alejó de ella. Pepper asintió con la cabeza y aclaró su garganta por tercera vez antes de hablar de nuevo. "Gracias."

El joven permaneció de pie a menos de un metro de la cama, sus ojos clavados sobre ella en un silencio amargo. Por más que lo intentaba la pelirroja no podía acordarse de una ocasión en la que su joven de los ojos azules hubiera estado tan lleno de enojo que no tuviera palabras para manifestarlo – al menos no en contra de ella.

Ahora que ya la anestesia empezaba a disiparse, Pepper empezaba a sentirse más como ella misma. Miró su cuerpo y contó que aún tenía dos brazos y dos piernas, y todos sus veinte dedos. Con los dedos de sus manos se tocó la cara como si fuera la primera vez que la sentía en toda su vida y se aseguró de que todo estaba donde debería de estar. Después se estiró el frente de la bata de hospital que tenía puesta y miró hacia adentro. Fuera de unos raspones y moretones pequeños todo se veía bien. Finalmente removió la cobija de su cuerpo y fue así que se dio cuenta de que la quemada que había sufrido había sido ya tratada y estaba cubierta por vendas.

Mientras la chica se inspeccionaba detalladamente, ella sentía la mirada silenciosa de su chico sobre ella y fue entonces que ya no pudo ella con su actitud de niño enfurecido.

"¿Funcionó lo que hice?" Preguntó la chica sin quitar los ojos de las vendas en su pierna. Cuando Tony no hizo esfuerzo en contestarle su pregunta, Pepper lo miró de nuevo y le dio unos segundos más para hablar. El genio continuaba siendo testarudo y no decía ni una palabra, provocando que la chica de cabellos rojos suspirara en frustración. "Tú hubieras hecho lo mismo y lo sabes."

Pepper hubiera pensado que ella acababa de insultar a la abuelita fallecida de Tony con la cara que le dio el genio. Él entonces cruzó los brazos sobre su pecho, tomó un respiro profundo y echó la cabeza hacia adelante.

Ya va a empezar, pensó ella, cubrió su cuerpo con la cobija de nuevo y fijó la mirada sobre sus manos que descansaban sobre su regazo.

"¿Acabo de escuchar que asumiste que yo hubiera hecho lo mismo en tu lugar?"

"No," dijo ella con calma. "Yo no asumí nada. Simplemente extrapole de tus previas acciones como Iron Man y llegué a una conclusión razonable en base a los hechos."

"Ah, ¿sí?" Dijo él con un tono que le decía a la chica que no creía ni una sola palabra que ella acababa de decir. La verdad era que él sabía que ella tenía razón pero eso no era el punto de la discusión. Lo que a él le importaba en este momento era hacerla entender que el riesgo que ella había tomado era considerado uno injustificado para él, y que estaba enrabiado de que ella había ignorado su experiencia y sus recomendaciones en un momento de peligro. "No creo que entiendes los hechos de una manera suficiente para hacer extrapolaciones de ellos, Potts."

"Claro que no los entendí bien," dijo ella en un tono sarcástico y puso los ojos en blanco. "Porque es muy difícil diferenciar entre salir viva y no salir viva de una situación de riesgo. ¡No me salgas con tonterías, Tony! Tú hubieras hecho exactamente lo que yo hice. Has tomado ya demasiados riesgos como Iron Man para salvar las vidas de otras personas para no darme cuenta qué es lo que hubieras hecho tú en mi lugar."

"Yo tomé riesgos, Pepper, para que otras personas no tuvieran que hacerlo. Particularmente las personas que quiero," le contestó con un enojo apenas contenido. "¡Y muy en especial mi novia!"

"Pues, ¿qué rayos esperabas que pasara al darnos una armadura a mí y a Rhodey? Seguramente sabias que un día llegaría un momento en el que íbamos a encarar una situación difícil, ¿no es así? No me digas que tu mente súper inteligente no te dijo que el darnos una armadura nos daría una responsabilidad de hacer lo que es lo correcto. De hacer los mismos sacrificios que tú haces todos los días como Iron Man."

"No es lo mismo."

"Ah, ¿no?" Le preguntó ella con enojo y empezó a subir la voz con cada palabra que le decía. "¿Cómo sabes eso? Porque desde mi punto de vista yo hice lo que se debió haber hecho. ¿Cuántas veces tú te pusiste en riesgo aunque Rhodey y yo te pedíamos que no lo hicieras? ¿Cuántas malditas veces casi te morías haciéndola de héroe? ¿Cuántas veces tuvimos…tuve yo…que verte ir a una misión que pudo haberte matado?"

Tony bajos los brazos a sus costados, y sus manos se convirtieron en puños llenos de enojo. Luego se acercó a la pelirroja y con su cuerpo casi cubrió el de ella sin tocarla. "¡Es MUY diferente, Pepper! ¡El mundo dependía de que yo hiciera lo que tenía que hacer!

"Y la gente que estaba en el puente dependía de que yo hiciera lo que tenía que hacer. ¿Qué acaso estas diciendo que mis acciones no son justificadas porque no salve al mundo?"

"¡Claro que no! Salvaste a muchas personas hoy. De hecho, nadie murió sin contar al bastardo que lo empezó todo."

"¿De verdad?" Pepper sonrió ilusionada. "Entonces, ¿si funcionó lo que hice? ¿Todos se salvaron?"

"Si," contestó renuente el genio. "Si, si funcionó pero ese no es el punto. ¡El punto es que te pudiste haber matado, Pepper! Y ¿para qué? ¿Para salvar a un hombre que quería morir de todas maneras?"

"¡Por supuesto que no! Para salvar a los cientos de personas que tuvieron la mala suerte de ser atrapados en medio. ¿Qué acaso no viste a esas personas? ¿Por qué estás haciendo un escándalo de esto? ¿Por qué te pones así? No lo entiendo."

"¿Que qué?" Casi se atragantó con sus palabras el genio y se apoyó en el lado de la cama para acercársele a Pepper, su rostro aproximándose al de la chica con ojos entrecerrados con cada palabra que decía. "¿De verdad me acabas de preguntar por qué estoy que me lleva el diablo? Me desobedeciste, Pepper, y dejaste que una bomba – no, perdón, BOMBAS, en plural – te explotaran en la cara ¿y aun sabiendo eso no entiendes porque estoy haciendo un escándalo?"

La chica tragó saliva con miedo pero aun así mantuvo la mirada con el genio, sintiéndose increíblemente dolida de que toda la furia que emanaba de él estaba dirigía hacia ella. "No tengo porque hacerte caso, Tony."

"¿Cómo carajos que no? Tienes en lo absoluto que hacerme caso ¡y en especial cuando estoy tratando de salvar tu vida! Mientras tengas esa armadura que te di ¡tienes que responder a todo lo que yo te diga!"

"Pero yo sí te respondí a lo que me dijiste," le contestó la chica entre dientes. "Te respondí diciéndote que no te iba a hacer caso."

"¡Con una…!" Levantó las manos en el aire el inventor y se tragó la grosería que casi se le salía de la boca. "¡Maldición, Pepper! ¿Qué acaso no te importa tu vida, o la mía? ¿No te importa lo que tenemos juntos? ¿Qué no tienes la más remota idea de lo que sentí cuando vi en la televisión lo que pasaba y pensé que habías estallado en pedazos?"

"Sí, de hecho sí tengo la más remota idea, Anthony Edward Stark," le apuntó a la cara con su dedo índice. "Fue el mismo sentimiento que yo tuve cuando tú le dijiste a Gene que nos sacara de la nave de los Makluan y tú te quedaste atrás. ¡Fue el mismo condenado sentimiento que tuve cuando vi que la nave espacial explotaba contigo adentro!"

Tony abrió la boca para negar sus afirmaciones pero no tenía como hacerlo. En torno el joven continuó haciendo lo único que se le podía ocurrir hacer en un momento como este: gritarle más a la chica. "Entonces ¿estás diciendo que esta es tu venganza por eso?" Se alejó de la pelirroja y caminó hacia la pared donde estaba la silla en la que había velado por ella desde que la había traído al hospital. "¿Hiciste esto para vengarte de mí?"

"¡Dios mío!" Rodó los ojos la chica. "¿Sabes qué? ¡Hacías mas sentido cuando estabas callado!"

"¿Mas sentido? ¿Crees que no estoy haciendo sentido ahora? Pepper, ¡pensé que estabas muerta! ¡Pensé que te había perdido!"

"Si, lo entiendo, Tony. Y te juro que lo siento por haberte asustado, pero no morí y no me has perdido. Así que ya supéralo, ¿OK?"

"¿Ya supéralo?" Parpadeó el joven con incredulidad. "Ya… ¿ya supéralo? ¡Mírate por un fregado segundo, Pepper! Tienes quemaduras de segundo grado en tu pierna, casi te me ahogas, y si no fuera por un milagro casi terminas esparcida en pedazos sobre el océano Pacifico. ¿Y aun así esperas que simplemente lo supere ya?"

"Espero que te pongas feliz de que estoy viva y que no me comas viva por lo que hice ¡cuando solo lo hice porque es lo que el mundo espera de mi cuando me pongo la armadura!"

"¿Y tú piensas que no estoy feliz de haberte encontrado con vida? Pepper, yo… perdí la razón… el creer que te habías ido de mi vida… que me habías dejado solo… yo… no podía imaginarme…" El genio no pudo continuar diciendo más y se cubrió la cara con sus manos y respiró profundamente. No quería el inventor demostrarle a la chica lo aterrado que estaba de casi haberla perdido. Lo único que quería hacer en este momento era hacerla entender la tontería que había hecho y creía que el único modo de hacerlo era mostrándole su ira. "¡No puedo creer que actuaste de una forma tan estúpida!"

"¿Sabes algo? Cuando se le visita en un hospital a una persona querida – o al menos que dices querer – lo típico es traerle flores, no regaños o insultos."

"Esto no es un juego, Pepper. ¿Qué te hace pensar que solo porque te pones la armadura eres indestructible?"

"¿Qué no es eso lo mismo que haces tú?"

"¿Otra vez con la misma cantaleta? ¡Yo inventé esa pieza de hojalata! ¡Yo conozco los límites que tiene!"

"Tu juras."

"¿Qué? ¡Claro que los conozco!"

"¿Oh, sí? ¿Te refieres a los límites que ignorabas cada vez que ibas a una misión? ¿Los mismos que te llevaron a inyectarte con el virus de Extremis?"

El chico de nuevo se quedó sin palabras y sacudió la cabeza antes de caminar hacia la ventana antes de hablar otra vez. "Nunca debí haberte dado esa armadura."

"Es muy tarde para quitármela ahora."

"No tengo que hacerlo," encogió los hombros. "No queda más que chatarra de ella. Tuve que despegarte pedazos de la espalda."

"Entonces me vas a hacer una nueva."

Tony se burló. "Déjame pensarlo un segundo. Uhm…no."

"¿Por qué no?" Le gritó y arrojó de su cuerpo la cobija. Después se levantó de la cama e hizo una mueca de dolor cuando las vendas de la herida estiraron la piel de una forma dolorosa. "¿Por qué quieres ser el único que se pone en riesgo? ¿También le vas a quitar a Rhodey su armadura?"

"¿Por qué te levantas? ¡Te vas a lastimar más!" Pilló el genio y caminó hacia ella para tratar de forzarla a sentarse de nuevo. "Necesitas descansar."

"Y tú necesitas dejarme en paz y confiar me mí," le dijo y lo empujó para que sus brazos no la tocaran más.

"Oh, pero sí confió en ti, Pepper," le dijo con sarcasmo y enojo y dolido de que Pepper no dejara que la tocara. "Confió en que la siguiente vez que se te ocurra que puedes pelear en contra de un aspirante a terrorista te vas a acabar matando. ¿Por qué rayos no me hablaste antes de ir?"

"Porque no pensé que necesitaría tu ayuda. Además, el pod decía que tu celular estaba fuera de línea."

El joven frunció los labios, negándose a aceptar frente de la chica que él también había cometido un error estúpido al lavar su pod. El genio apoyó sus manos sobre sus propias caderas y miró hacia la pared detrás de Pepper. "No te voy a dar otra armadura y eso es definitivo."

"¿Por qué no?"

"¿Por qué? ¿Quieres saber por qué?"

"¿Qué ahora estas sordo? Te acabo de preguntar por qué."

El científico le dio una mirada fulminante por un segundo antes de darse la vuelta y alejarse de ella. Pepper pensó que la iba a dejar con la palabra en la boca pero en lugar de hacer eso se dirigió a la puerta que estaba en la esquina del cuarto. Ya estando ahí abrió la puerta y la dejó abierta antes de regresar a donde estaba la pelirroja. El joven entonces la cargó en sus brazos sin importarle sus protestas y no la soltó hasta que estuvieron dentro del cuarto de baño. A pesar de su enojo el chico se aseguró que los pies de Pepper tocaran el suelo con delicadeza frente al espejo del lavabo del baño. Fue ahí que Pepper al ver las comodidades del lugar se dio cuenta de que Tony la había traído a un hospital privado donde nadie se daría cuenta de lo que le había pasado.

"Esto es porque," le dijo y señaló hacia la reflexión de la chica en el espejo, particularmente de un pequeño moretón en la sien izquierda de Pepper. La pelirroja acercó la cara al espejo para ver el moretón insignificante que ella podría fácilmente cubrir con su fleco y encogió los hombros para demostrarle al genio que no estaba consternada con lo que veía.

"¿Qué se supone que estoy viendo?"

"Esa," comenzó a decir el inventor mientras la veía por medio del espejo y se mantenía de pie detrás de ella. "Es la marca de lo que casi te mató. Uno de los tubos de metal que sostenían las bombas se zafó con la explosión y voló a tu cabeza. El tubo se incrustó en el casco y si se hubiera empujado un centímetro más, te hubiera atravesado el cráneo."

La pelirroja se frotó de nuevo el moretón y su mirada perdida le decía al genio que por fin ella veía porque él estaba tan alterado. La joven entonces suspiró rendida y volteó a ver a su chico. Aunque su postura le decía a Pepper que él estaba decidido a no hacerle otro traje a su novia, sus ojos le decían que también estaba cansado de pelear con ella. En torno la chica cerró los ojos y apoyó su frente contra su pecho, y sus manos rodearon los puños de Tony.

"No me voy a disculpar por haber ido a esa misión."

"Lo sé, y no tienes por qué hacerlo," aceptó el científico a pesar del peligro al que ella había estado expuesta. "Le pateaste el trasero a ese idiota y estoy orgulloso de ti – salvaste muchas vidas. Aunque no puedo negar que estaría más orgulloso si no hubieras jugado con tu vida de esa forma. Tu vida es la mía, Pepper." Le susurró lo último mientras aflojó sus manos para unirlas con las de la chica.

Pepper se mordió los labios para calmar su corazón emocionado antes de hablar de nuevo. "No pude evitarlo."

"Claro que pudiste haberlo evitado," le dijo sin enojo y miró hacia abajo para ver la parte superior de la cabeza de su novia que aun descansaba sobre su pecho. "Pudiste haber usado el rayo repulsor para disparar el gatillo de su mano."

La cara de Pepper no le daba justicia a lo tonta que se sentía en ese momento al escuchar la solución tan simple que le acaba de proporcionar el joven. "Eh…sí, ¿verdad?...eso hubiera sido mucho más fácil…" sonrió en ligera vergüenza.

"Más seguro, también."

La chica suspiró en aceptación y su cara se alejó del pecho de Tony, llena de pena y sin poder mirarlo. "Si, está bien. Metí la pata, lo acepto."

La mano derecha del genio se deslizó de sus manos entrelazadas al lado izquierdo de la cara de Pepper para obligarla a que lo viera a los ojos. Su dedo pulgar acariciaba su mejilla mientras la veía con un inmenso sufrimiento. "Me asustaste, Pepper."

La pelirroja cerró los ojos e inclinó más el rostro hacia su mano y plantó en el pulgar del chico un beso. Luego abrió los ojos de nuevo para verlo mientras el pulgar de Tony le acariciaba los labios a la chica por un breve momento antes de que inclinara la cabeza para besarla.

La chica apenas tuvo tiempo de mover sus brazos para descansarlos sobre el pecho de él antes de que los brazos del joven la rodearan por completo en un fuerte abrazo. Poco a poco, Tony los dirigió a dar la vuelta en su lugar para que la espalda de Pepper descansara sobre la pared y no el lavabo. Unos segundos después rompió el beso para poner su rostro en el cuello de la chica y movió sus manos a la cintura de Pepper.

"Pensé que nunca podría estar así contigo de nuevo," le susurró mientras la besaba del cuello hasta el hombro, provocándole escalofríos a la chica cada vez que sus labios rosaban su piel. Él entonces regresó sus labios a los de la joven y la besó de nuevo. Al principio el beso había sido lento y suave pero pronto escaló a uno más apasionado hasta que él accidentalmente rozó la herida de Pepper.

"Ugh, ¡demonios!" Pepper exclamó y se dobló de dolor.

"¡Ah! ¡Lo siento, Pepper!" Le dijo preocupado el joven mientras se arrodilló frente a ella para asegurarse que no había removido las vendas de su pierna. Justo en ese momento aparecieron Howard Stark y Virgil Potts al cuarto de baño para ver a Pepper mordiéndose el dedo pulgar para no gritar en dolor y a Tony levantándole la bata y viendo debajo de ella para examinar la herida.

Aunque sus intenciones eran inocentes, la postura en la cual habían encontrado a los jóvenes era un poco sospechosa para los padres.

"Pensé que habías dicho que Tony regañaría a Pepper mas que yo lo haría, Howard," comentó casualmente el padre de Pepper, asustando a Tony y causando que el científico se cayera en su trasero sobre el piso.

"Las enfermeras me hablaron porque dijeron que estaban escuchado gritos," dijo Howard. "Pero ahora me pregunto si eran gritos de enojo o de algo más."

"¡Papá, por favor!" Tony gritó mientras se levantaba del piso. "No es lo que piensas. Le lastimé la pierna y me estaba asegurando de que todo estaba bien. Eso es todo."

"Oh," dijo Virgil. "Y, ¿cómo fue que le lastimaste la pierna a mi hija? ¿Acaso la golpeaste?" El padre de Pepper preguntó y le entrecerró los ojos al joven de los ojos azules.

"¿Qué? ¡Claro que no! ¡La estaba besando!"

"¡TONY!" Pepper gritó con vergüenza y se cubrió su cara ruborizada.

"¿Qué, Pepper? Oh…digo…uhm…" Tony no sabía cómo corregir la situación así que solo suspiró. "Olvídenlo," dijo finalmente y cargó a Pepper de la misma forma que lo había hecho antes y caminó con ella en sus brazos entre los dos adultos que muy apenas podían contener sus sonrisas de complicidad.

"Creo que Patricia va a estar bien, Virgil," dijo Howard inmediatamente después de que Tony y Pepper había salido del baño.

"Gracias por haberla traído a este hospital especializado, Howard."

"No fue nada," respondió el padre de Tony. "Y gracias a ti por no haber matado a mi hijo."

Los dos hombres se rieron y luego regresaron al cuarto principal para ver a Tony cubriendo a Pepper con la cobija. Pepper entonces asintió con la cabeza a lo que Tony le había susurrado y después le besó la mano a la chica antes de salir del cuarto por completo. Howard siguió a su hijo para asegurarse de que la identidad de Rescue se mantuviera un secreto, y Pepper se quedó sola con su papá quien también le daría el sermón de cómo estaba orgulloso de ella pero también enojado por lo que había hecho.


N/A: ¿Quién más se derritió con la línea: Tu vida es la mía, Pepper? ¿Nada más yo? No saben lo difícil que fue traducir este capítulo sin incluir la infinitud de groserías que Tony estaba diciendo en la versión en Inglés. La verdad es que a veces es difícil darse a entender sin decir leperadas, ¿verdad?